Emprendedoras cubanas: rompiendo estereotipos
Ileana Caridad Caballero León
Educadora popular, jubilada e integrante del proyecto Mujeres en Espiral
Los principales retos están relacionados con una historia de inequidades que aún persiste, a pesar de la voluntad política de transformar esta realidad.
Nos movemos en un tejido social de desigualdades relacionadas con estereotipos y subjetividades que complejizan el contexto para emprender. Entre esas trabas están:
- Los roles asignados a mujeres y hombres, en los cuales las mujeres, aunque trabajen y sean profesionales, aún asumen la responsabilidad de los cuidados y no son visualizadas como empresarias o dueñas de negocios.
- Estas responsabilidades van acompañadas de un gasto excesivo de tiempo, por dificultades para la obtención de artículos de primera necesidad.
- La inflación que genera estrés sostenido para la mujer.
- El limitado o ningún patrimonio personal (locales, casas, transportes u otros) que facilitarían avales para préstamos o para iniciar los negocios.
- Escasez de materias primas, pocas posibilidades para que pequeños negocios puedan importarlas.
- La variabilidad de los marcos legales, con sus regulaciones y aplicaciones no del todo comprensibles o comprendidas.
Además de todo lo anterior, no existe una percepción de la importancia de los servicios generales o menores que brindan las mujeres desde sus pequeños negocios, por ejemplo: salones de peluquería/ barbería; reparación/ confección de textiles y calzado, los cuales no son apoyados desde los gobiernos municipales ni se incluyen en los proyectos de desarrollo local y su estrategia municipal como solución a realidades de escasez de servicios y satisfacción de necesidades.
Otro de los retos son las múltiples interpretaciones y aplicaciones diversas que se hacen de leyes, resoluciones y regulaciones en los espacios de toma de decisiones a nivel municipal, lo cual dilata y burocratiza los procesos de aprobación.
También el insuficiente conocimiento sobre legalidad, administración, dirección de negocios, control económico y otros temas relacionados. Por lo general, las mujeres están preparadas para asumir responsabilidades en la producción, pero aún no se ven como dueñas de negocios, lo cual se convierte en un reto extra que ellas deben superar con gran dificultad, por no ser una práctica cotidiana.
Considero que sí pues el cuidado y responsabilidad con el medioambiente es principio y valor que rige nuestras vidas y, por tanto, debe extenderse al negocio, reutilizando, reciclando, no desechando cosas que pueden tener una segunda y hasta una tercera oportunidad; también comprendiendo que los recursos naturales son finitos y la propia tierra debe ser alimentada, preservada y no sobrexplotada y desde el negocio y como responsabilidad social se pueden compartir estos valores y también contribuir a la formación de nuevas emprendedoras.
Las mujeres con las cuales trabajo, que son parte del Movimiento Mujeres en Espiral, practican la economía solidaria, con precios justos y diferenciados, cuidan del medioambiente. Sus proyectos no solo generan ganancias sino que promueven una vida más sana en armonía con la naturaleza.