Jóvenes emprendedores y producción de alimentos en Cuba
Nélida Concepción
Licenciada en Agronomía, coordina un Patio Familiar de producción de vegetales y hortalizas, a partir de métodos agroecológicos, en la localidad de El Cano, al oeste de La Habana.
Los factores están relacionados con la tradición campesina heredada de mis padres y abuelos y también los conocimientos adquiridos en la carrera que estudié; y, por supuesto, ver tantos solares (áreas vecinales cultivables) y tierras inutilizadas que se pueden emplear en la producción de alimentos que benefician no solo a mi familia sino a los vecinos de la comunidad donde vivo.
Un primer obstáculo tiene que ver con que muchas personas aún no entienden que producir alimentos es una necesidad urgente en medio de las carencias y necesidades que enfrentamos como sociedad y ponen trabas a iniciativas u obstaculizan el desenvolvimiento de los proyectos.
Otra cuestión tiene que ver con las fuentes de financiamiento para adquirir insumos que permitan ampliar las producciones locales o continuar desarrollándolas a mayor escala.
La principal oportunidad la brindan el propio contexto y las políticas aprobadas. Muchos jóvenes tienen el deseo de participar y aportar saberes que, en mi caso, me han permitido desarrollarme como profesional y también tener una mejora económica.
Son indispensables para paliar la crisis económica y la escasez de alimentos. Diversificar la producción y mantener opciones asequibles al poder adquisitivo de las personas es un reto muy grande.
No es tarea fácil, ni de un día; pero muchos jóvenes están apostando desde sus conocimientos y prácticas a ese objetivo.
Pienso que se puede lograr si se eliminan trabas y muchas más personas, sobre todo jóvenes, se involucran en estos proyectos.
Desarrollar y ampliar mis conocimientos, llevarlos a la práctica y ver sus frutos. Conocer otras experiencias que permiten mejorar los resultados. Claro, todo eso pasa por un proceso de aprendizaje continuo. Por otra parte, reconozco mejoras desde el punto de vista económico tanto a nivel familiar como comunitario.
Un elemento importante es poder llevar a vías de hecho, en las producciones, los principios de la permacultura y la agroecología, pues los alimentos que sembramos y cultivamos se logran de manera natural, mediante manejos apropiados según los espacios y características de los suelos donde se ubican los patios familiares.
Desde lo local, estamos contribuyendo a una política de Estado que apuesta por la soberanía alimentaria. Damos ideas de nuevas formas producir alimentos en pequeños espacios, respetando los principios agroecológicos a partir del adecuado manejo de los suelos, las plantas y los animales.
El modo en que nos organizamos y producimos en armonía con la naturaleza nos hace más resilientes y permite que nuestro proyecto sea sostenible en el tiempo. Un aspecto clave es la educación y la promoción de conocimientos y prácticas amigables y respetuosas con el medio ambiente y entre este y los hombres y mujeres que lo habitan.