Sistema empresarial de Cuba: retos ante la crisis
Marta Deus
Especialista en Administración de Empresas. Es cofundadora y CEO de la plataforma de compras en línea Mandao.
El sistema empresarial cubano es muy complejo de explicar porque, si bien reúne a numerosos actores económicos, todavía no logra cuajar como sistema.
Una de sus fortalezas más importantes son las personas que lo integran y su capacidad de adaptarse y ser flexibles. No se puede olvidar que es un sistema que ofrece muchas oportunidades.
Entre sus debilidades considero que la más visible es la falta de una legislación clara, que no sea tan cambiante y que, más que en el control, esté enfocada en la promoción, el desarrollo y el fomento.
Actualmente existen muchas resoluciones que salen de modo constante y eso crea incertidumbre, lo cual entorpece la creación y el avance de muchos negocios. Te puedo mencionar como ejemplo las resoluciones implementadas recientemente.
Sigue siendo una estrategia del Estado que la empresa estatal sea el sujeto principal de la economía cubana. Creo que si eso fuese así tendrían que hacerse más cosas como acabar de aprobar la Ley de empresas, que está pendiente.
Al sector empresarial estatal le falta mucha autonomía y, con la situación cambiaria que vive el país, aún no se sabe con exactitud cuán rentable es este sector. Para que realmente sea el elemento principal que mueva la economía, deben realizarse muchos y más profundos cambios.
El éxito es muy difícil de definir porque puede ser que venga de lo económico o no. Lo que sí puedo decir es que un 35 % de la población cubana está integrada al sector privado y creo que es un dato muy relevante.
Por otra parte, respecto a ciertas figuras como los Proyectos de Desarrollo Local (PDL), la legislación no es suficientemente clara pues a estas estructuras les cuesta poder abrir y operar las cuentas bancarias.
También está el tema de las cooperativas que se quedaron muy atrás porque tampoco tienen una legislación clara. Entre esas figuras, las mipymes responden más a lo que considero sea una estructura empresarial más completa.
No puedo afirmar que sean las más exitosas, pero existen más de 10 000 mipymes privadas aprobadas en Cuba. Sin dudas, esto habla de su empuje desde el punto de vista económico. Creo que pudieran existir muchas más, pero por diferentes cuestiones no se aprueban desde mayo pasado, en espera de las nuevas leyes.
Del tema de los encadenamientos productivos se habló muchísimo, sobre todo al inicio de la creación de las mipymes. Había mucha voluntad, pero luego hubo muchas barreras legales en cuanto a cómo eso se pudiera llevar a la práctica de manera efectiva.
Muchos actores económicos han conseguido desarrollar encadenamientos, pero otros no lo han logrado.
Es importantísimo seguir trabajando por lograrlos pues el Estado cuenta con muchas capacidades que no utiliza por diferentes motivos y, a su vez, representantes del sector privado no tienen medios económicos para poder invertir.
Entre ambos pudieran lograr acuerdos interesantes y convenientes para sus sectores, pero tienen que estar muy claros los términos legales.
Por otra parte, muchos contratos dependen de la voluntad de las personas y, como consecuencia de la emigración, ha habido bastante inestabilidad en los recursos humanos, tanto en empresas estatales como privadas. De modo que el logro de contratos depende de numerosos factores que si se encaminan correctamente pueden generar buenos resultados.
Para desarrollar un sistema empresarial sólido primero debe haber un plan claro: saber qué se quiere lograr con los nuevos actores económicos, a dónde se quiere llegar, cuántos se quiere que sean, qué papel se desea que tengan dentro de la economía…
En estos momentos no veo claridad en eso. Y esta nueva ley es un intento que no llega a madurar y puede desencadenar más burocracia, control y nuevas restricciones. Tengo la impresión de que estamos en un momento en que no se acaba de determinar el rumbo que se quiere con este proceso.
Me parece que sería muy importante una ley que refleje las opiniones y necesidades de representantes de los nuevos actores económicos, de personas que participan y tienen cierta experiencia en este proceso.
También hay que definir el tema de la inversión, clave para el sector empresarial. Normalmente, las inversiones se han hecho en la esfera de la comercialización porque hay un retorno de la inversión más o menos rápido.
Muchas veces esas inversiones provienen de familiares o amigos del exterior, que hay que devolver. Pero hay que darle tiempo a ese empresario para que obtenga ganancias y luego pueda invertir en la producción, proceso que lleva inversiones millonarias.
De manera que una buena parte de este análisis se basa en una cuestión de tiempo y en una visión clara y lo más ajustada a la realidad compleja y cambiante del país y, sobre todo, en entender cómo funciona este sector y en qué condiciones lo está haciendo.
Otro asunto tiene que ver con el mercado cambiario. No existen alternativas de solución para el sector privado, que muchas veces tiene que recurrir a prácticas penadas por la ley para hacer efectivas sus operaciones financieras en otras monedas.
Es necesario tener mucha capacidad para entender qué se está viviendo de manera global y, particularmente, cuáles son las necesidades del sector privado y lo que enfrenta cada día para tomar acciones sobre esas bases.