¿Puede la conectividad en Cuba aguantar una cuarentena total?

Entre los todavía elevados precios y las congestiones en las redes, especialmente por datos móviles, los usuarios se preguntan cómo será la accesibilidad digital en los próximos días y meses.

acceso a internet por datos móviles

En las redes sociales es frecuente el reclamo de la ciudadanía para que Etecsa rebaje los precios de acceso a internet.

Foto: Archivo IPS Cuba

Ya lo han vivido los países que llevan semanas, incluso meses, resistiendo a la Covid 19: la cuarentena o aislamiento físico dispara el tráfico de internet. Algunos sitios incluso informan que se puede hablar de un nuevo récord de velocidad de internet en un punto de intercambio: 9,1 Terabits.

La cifra puede aumentar por días y no sería raro que se implementen nuevos récords en las próximas semanas. Ello se debe al aumento del teletrabajo y la cantidad de personas en casa viendo streaming, videos o jugando online. Por su parte, los picos de velocidad se han experimentado entre las 8 y las 10 de la noche.

Obvio, pensar en una Cuba en cuarentena viendo videos en vivo de Netflix o en comunidades de gamers online, resulta ilusorio. Aunque sí las redes han experimentado una sobrecarga en los últimos días, luego de dictaminado el aislamiento físico, y se espera que en los próximos se incremente.

¿Cómo sería entonces la conexión a internet en una isla en cuarentena total?

¿Rebaja de precios para cuándo?

Decenas de usuarios en Facebook y Twitter han reclamado a la estatal Empresa de Telecomunicaciones (Etecsa) que rebaje sus tarifas de acceso a internet durante esta etapa de enfrentamiento a la Covid 19. Las peticiones radican, sobre todo, para mantenerse más informados y comunicarse con sus familiares, sin descontar la necesidad de conectarse para cuestiones laborales.

De igual forma, una flexibilidad de las tarifas permitiría a la ciudadanía acceder a multiplicidad de opciones culturales que, por estos días, músicos y artistas comparten desde sus perfiles personales. Asimismo, pudieran aprovechar gratuidades de servicios y tutoriales didácticos que comparten diferentes instituciones y organizaciones a nivel mundial.

Bajo los hashtags #Bajenlospreciosdeinternet y #QuédateEnCasa, las publicaciones respecto al tema se han multiplicado y viralizado.

La internauta Miriam Guerra insistió en que por la pandemia que azota el mundo, las remesas bajan, lo que limita la accesibilidad a recargas. “Necesitamos comunicarnos con nuestras familias. ¿Nos ayudan?”.

Por su parte, el periodista Ariel Montenegro confiesa sentirse satisfecho con las medidas aplicadas por el país, “sin embargo, Etecsa parece no entererarse”.

“En la dimensión de Etecsa, sus servicios no son necesarios sino un lujo. No existen crisis ni las pandemias (…). La gente solo paga, recontrapaga y vuelve a pagar la telefonía más cara del mundo, porque de ser más barata, ´colapsaría la red´”.

Los reclamos no solo incluyen rebajas de precios de acceso, sino flexibilidad en los tiempos y usos de las recargas de promoción, en tanto se solicita que estas opciones promocionales puedan realizarse desde el propio país y en las monedas de circulación nacional: CUC o CUP. En este sentido, usuarios como Mercy Copa piden que se permita comprar datos con los bonos vigentes.

Muchas de estas peticiones parten de un creciente y complejo escenario económico. En la situación actual, no solo las remesas pudieran disminuir y con ellos las recargas internacionales con bonos promocionales, sino que ya se constató el cierre de negocios clandestinos de recargas de estos mismos bonos desde la nación caribeña, por la imposibilidad de reenviar el dinero al exterior ante la suspensión de vuelos hacia y desde el país.

No obstante todas estas peticiones, hasta el miércoles no existía ningún comunicado oficial de la Etecsa sobre este aspecto y las promociones nacionales solo incumbían al servicio de identificador de llamadas.

Teletrabajo: ¿posible?

Cuando el Estado ha dictaminado aislamiento físico y que la mayoría de los centros laborales apliquen teletrabajo, la interrogante apunta a si las familias y estas instituciones están preparadas para sostener tecnológica y económicamente este reto.

IPS Cuba experimentó varias modalidades. Para tener una idea: una reunión de trabajo de una hora por Skype puede consumir alrededor de 250 megas, activando solo el audio. Sin descontar la inestabilidad de esta opción con momentos de desconexión y comunicaciones cortadas. Eso supone que una hora de teletrabajo vía Skype pudiera significar más de dos dólares por cada uno de los participantes.

A ello se suman otras formas de teletrabajo colectivo como WhatsApp. Varios internautas encuestados por IPS Cuba confiesan que es muy costoso e intermitente, y solo han podido aprovechar las opciones de llamadas.

Se añaden a este “teletrabajo” tráfico por correo electrónico, entrada a plataformas virtuales donde registrar operaciones propias de determinadas actividades laborales y cierta interacción en redes sociales. Un conjunto de navegación online que muchos trabajadores, e incluso empresas, no pueden sufragar.

Si bien existe un número, todavía no público, de personas (principalmente directivos, periodistas, especialistas o personas con ciertos niveles de autoridad en sus organizaciones) que poseen celulares corporativos (llamados popularmente petroleros), con datos móviles y cuentas institucionales desde sus casas, la cifra no es representativa del cúmulo de personas que experimentan hoy día el teletrabajo.

¿Sobrecarga en las redes?

Aunque la penetración de internet en Cuba todavía es insuficiente, es cierto que, con escuelas y cientos de centros cerrados, la conectividad desde casa se sobrecarga por las diferentes vías, ya sea por Nauta Hogar, acceso a datos móviles o por estar cercanos a una zona pública con red Wifi.

Según datos oficiales, existen en la nación caribeña unos 1.513 sitios wifi y unas 682 salas de navegación (ya sea en instalaciones de la red comercial de Etecsa, los Joven Club de Computación, Correos de Cuba, hoteles y otros), que por las propias medidas tomadas en el país no deberían estar brindando servicios o tener limitada la presencia de personal.

Por otro lado, pensemos solamente que hay en la isla unos 250.000 estudiantes universitarios, en las diferentes modalidades, que tienen acceso regularmente a conexión de calidad en sus respectivas universidades. Les sumamos otros miles de estudiantes de otros niveles de enseñanza, docentes y personal de apoyo de todos los estratos educativos que aprovechaban el acceso desde los centros estudiantiles, donde existen 2.214 enlaces a datos como parte del Sistema de Gestión Integral de la Docencia. Y ahora todos ellos están en aislamiento físico, en casa.

Entonces, con espacios públicos de conexión limitados y estudiantes ni trabajadores que accedan, como habitualmente lo hacen, desde sus instituciones, pues casi todo se reduce a Nauta Hogar y datos móviles.

Según datos publicados en la cuenta de Twitter de Mayra Arevich, presidenta ejecutiva de Etecsa, en el país caribeño existían, en diciembre pasado, seis millones de líneas móviles.

En tanto, sobrepasan los 3,7 millones las líneas móviles con acceso a datos y existen más de 124.000 hogares con Nauta Hogar. ¿Qué pasa cuándo todos están conectados buena parte del tiempo y a la misma vez, por estas vías?

En un sondeo realizado durante los primeros tres días de la semana, con una treintena de personas de la capital cubana, 78 por ciento se quejó de la inestabilidad en la conexión por datos e incluso desfase en las llamadas por teléfono. Los municipios con mayores complejidades resultaron precisamente los de mayor densidad poblacional, entre ellos, Cerro y Diez de Octubre.

Tampoco los resultados fueron muy halagüeños en cuanto al acceso por Nauta Hogar. Y todavía no hemos pasado a la cuarentena total.

¿Qué sucederá entonces? ¿Se rebajarán los precios de acceso a internet? ¿Habrá una mayor congestión en las redes? Pues quizás Etecsa pudiera pensar en brindar algunas respuestas, que también es una forma de combatir la Covid 19 (2020).

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