Fallos continuos de Etecsa: infraestructura obsoleta y falta de inversión

La única empresa estatal que ofrece los servicios de telecomunicaciones sufre de limitaciones financieras y la obsolescencia de más del 85 % de la tecnología.

La situación actual expone la necesidad de reformas estructurales en el sector de las telecomunicaciones.

Foto: Tomada de Internet

La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (Etecsa), con un decreto ley actualizado para la prestación de servicios públicos de telecomunicaciones, y única de su tipo en el país, enfrenta serias dificultades debido a una infraestructura obsoleta y a la falta de inversión.

La ciudadanía local recibió la confirmación oficial de un problema que enfrenta, entre otras muchas precariedades, por el deterioro acelerado de la conectividad en la isla caribeña.

Según informó Lidia Esther Hidalgo, vicepresidenta comercial de Etecsa, el 85 % de su sistema es considerado obsoleto, lo que limita significativamente la capacidad de la red para satisfacer la demanda de servicios de telecomunicaciones en la isla.

A nivel internacional, Cuba figura en los últimos lugares del Speedtest Global Index, sobre la velocidad de internet.

Según informó Lidia Esther Hidalgo, vicepresidenta comercial de Etecsa, el 85 % de su sistema es considerado obsoleto, lo que limita significativamente la capacidad de la red para satisfacer la demanda de servicios de telecomunicaciones en la isla. (Foto: Tomada de Internet)

 

Constantes fallos en los servicios

Las fallas continuas en los servicios de Etecsa generan críticas por parte de las personas usuarias, cada vez más frustradas ante una conectividad inestable, lenta y plagada de interrupciones. Las quejas públicas se multiplican en redes sociales ante la falta de respuestas concretas y soluciones visibles.

Las críticas de los clientes sostienen que más allá de las limitaciones económicas o los actos delictivos, existe una responsabilidad estructural en la gestión de ETECSA. Su condición de monopolio estatal, sin competencia ni supervisión independiente, limita la capacidad de innovación, eficiencia y respuesta ante crisis técnicas.

La falta de alternativas legales para el acceso a internet, sumada a las advertencias a quienes intenten emplear soluciones como Starlink, refuerza una sensación de dependencia obligada.

Observadores atribuyen también algunas fallas a motivos de control político de internet.

Sin embargo, la empresa estatal atribuye los fallos a una combinación de factores ajenos a su control: el bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos, la escasez de divisas para inversiones, el aumento exponencial del consumo, la interferencia de antenas ilegales y actos de vandalismo.

La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (Etecsa) enfrenta serias dificultades debido a una infraestructura obsoleta y a la falta de inversión. (Foto: Tomada de Internet)

 

Directivos informan

Desde la perspectiva institucional, Etecsa defiende que su red está sobrecargada debido al crecimiento sostenido del número de usuarios (hoy de 7 949 480 clientes de internet móvil) y al incremento en la demanda de datos, sin que la infraestructura haya sido capaz de adaptarse a ese ritmo.

Según declaraciones de Kevin Castro Rodríguez, director adjunto de la Vicepresidencia de Operaciones de la Red, las inversiones necesarias para el mantenimiento y modernización están afectadas por la imposibilidad de acceder a divisas, una situación atribuida en parte a las sanciones internacionales.

Además de la congestión, se señala la interferencia provocada por equipos no certificados y antenas ilegales como un problema crítico, sobre todo en La Habana, donde 12 % de la red móvil estaría afectada por esta causa.

Etecsa también denuncia un aumento del vandalismo contra su infraestructura, con decenas de casos registrados en los últimos meses, lo que, según sus representantes, entorpece aún más la prestación del servicio y genera pérdidas millonarias. Afirman que muchos de estos actos parecen intencionados, pues los daños suelen repetirse poco después de las reparaciones.

A todo ello se suma que, como consecuencia de los efectos de la crítica situación eléctrica nacional, alrededor de 450 radiobases se interrumpen diariamente por los prolongados apagones.

En defensa de su gestión, la empresa destaca iniciativas como la entrada en funcionamiento del cable submarino Arimao, que prometía una mejora sustancial en la conectividad. No obstante, el resultado es insuficiente para la ciudadanía, que continúa reportando lentitud, cortes frecuentes y zonas sin cobertura.

Mientras tanto, la población continúa a la espera de soluciones reales, más allá de promesas y explicaciones, en un entorno donde la conectividad no es un lujo, sino una necesidad cotidiana para estudiar, trabajar, informarse y comunicarse. (2025)

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