Electricidad verde en Cuba

El programa de desarrollo de las fuentes renovables de energía abrió un nuevo capítulo con su primera bioeléctrica.

La primera bioeléctrica entregará una cantidad de electricidad equivalente a la mitad del consumo de la provincia de Ciego de Ávila.

Foto: Tomada de periódico El Invasor

La primera planta cubana que genera electricidad con combustible vegetal comenzó a mediados de enero el suministro al sistema electroenergético nacional, en un proceso de sincronización que reafirma el programa de desarrollo de las fuentes renovables de energía.

Con capacidad de generación de 62 megawatts, esta planta bioeléctrica se encuentra en áreas próximas al central Ciro Redondo, en la provincia de Ciego de Ávila (unos 450 kilómetros al este de La Habana) y debe consumir como materia prima el bagazo de caña desechado en tiempos de zafra y leña de marabú en el período de inactividad de la industria azucarera.

Con un costo de inversión de 186 millones de dólares y tecnología china, la planta corre a cargo de la empresa Biopower S.A., de capital mixto de la compañía británica Havana Energy y la firma Zerus, adjunta al Grupo Azcuba.

La primera piedra para la construcción de la bioeléctrica se colocó en abril de 2017, pero las obras comenzaron a construirse realmente en marzo de 2018.

La vicepresidenta de Biopower, Carmen Taboada, dijo que esta unidad podría generar el equivalente al 50 por ciento del consumo energético de la provincia avileña. En las primeras 24 horas, entregó 300 megawatts al sistema.

Esta bioeléctrica será la mayor en un programa de 19, que aportarían de conjunto 755 MW. Otras dos bioeléctricas se encuentran en construcción en áreas aledañas al central Jesús Rabí, en Matanzas, y al central Héctor Rodríguez, en Villa Clara, cada una de 20 MW.

El bagazo que queda como desecho de la producción azucarera, se convertirá en otro recurso igual o mejor cotizado que la propia azúcar.

Cuba emprendió en 2014 un programa para elevar hasta el 24 por ciento la participación de las fuentes renovables de energía en su matriz de generación eléctrica, que se encontraba en 4,7 por ciento.

Mediante las primeras inversiones en parques solares fotovoltaicos y de energía eólica, ese indicador ha crecido poco aún. Al cierre del 2019 oscilaba sobre el 5 por ciento, pero el gobierno se propone elevarlo al 6,5 por ciento en el presente año.

Entre las fuentes renovables, las bioeléctricas asociadas con el sector azucarero serán las de mayor suministro de electricidad, con un 14 por ciento en la matriz energética nacional en 2030.

Pero hasta el cierre de 2019, mayores avances presentaba el programa solar fotovoltaico, con 67 parques instalados y una potencia de conjunto de 156,6 MW (MW), un 22,4 por ciento del proyecto con esta tecnología hasta el 2030.

El Gobierno cubano ha dado la máxima prioridad al programa de FRE en busca de independencia energética, informó Marlenis Águila Zamora, especialista en FRE del Ministerio de Energía y Minas, al presentar en noviembre de 2019 el Decreto Ley No. 34  del desarrollo de las fuentes renovables y el uso eficiente de la energía. Pero “se requiere financiamiento por más de 3.000 millones de dólares, y tiempo para construir, fabricar, montar y puesta en marcha”, aclaró.

Hasta el momento, la economía ha sentido el mayor beneficio del programa al asumir los parques solares fotovoltaicos parte de la generación que el país consume en el horario pico de demanda de electricidad, al mediodía, cuando el sol es más intenso.

“Estas instalaciones han permitido reducir la utilización de los grupos electrógenos diésel en el horario diurno”, explicó Águila Zamora. Entre los meses de septiembre y octubre de 2019, la generación en estos parques significó el 3,7 por ciento de la demanda eléctrica del país a esa hora.

El diésel es el combustible más caro entre los derivados del petróleo empleados en la generación de electricidad en Cuba.

El otro beneficio es medioambiental, al reducirse proporcionalmente la emisión de CO2 a la atmósfera y reutilizarse con más eficiencia el bagazo que queda como desecho en la molienda de caña de azúcar.

Aunque en el país abunda el marabú como planta invasiva de suelos agrícolas, el gobierno ha emprendido un programa para desarrollar bosques energéticos para las bioeléctricas en proyecto. El Grupo Agroforestal (empresarial) deberá sembrar más 89 000 hectáreas para cultivar especies escogidas, como piñón florido, bambú, acacia, eucalipto, soplillo y leucaena. (2020).

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