La electricidad rueda por calles cubanas

En autos, motos, ómnibus y camionetas comienza a circular por las calles de La Habana y de otras ciudades una alternativa tecnológica que milita con la protección del medio ambiente.

Después de experimentar durante un año con dos equipos, uno eléctrico y otro híbrido, Cuba importó en enero 39 ómnibus Yutong que combinan diésel y electricidad, junto a un lote más numeroso de tecnología mecánica hasta completar 106 equipos.

Foto: Tomada de RadioCoco

Los autos eléctricos llegaron a Cuba definitivamente. Esa alternativa de tracción arribó a cuestas de motocicletas primero, que se expandieron desde la capital al resto del país, y montó luego experimentalmente en autos y ómnibus. La entrada reciente de las primeras flotas de camionetas y de autobuses con esa tecnología confirma el inicio una marcha para distanciarse de la civilización petrolera.

La Aduana General autorizó la importación de motos eléctricas desde el 2013, pero la entrada se aceleró por miles en los dos últimos años, entre expectativas por el alivio que introduce al deficitario transporte público y polémicas ante una novedad del mercado que comienza a transformar la circulación vial. La participación de estos vehículos en accidentes de tránsito caldeó más el debate social sobre los mismos.

Una de las principales importadoras, la empresa Unico, asentada en Panamá, informó el año pasado en la XXXV Feria Internacional de La Habana (FIHAV 2018) que había colocado ya en el mercado cubano 75.000 motocicletas con esa tecnología. Habría que sumar miles por la importación cotidiana directa de ciudadanos desde Panamá y otros países y las que ha comenzado a producir la industria local.

La Empresa Industrial Ángel Villarreal Bravo, de la ciudad de Santa Clara, en el centro de la isla de Cuba, comenzó a ensamblar motos eléctricas marca Minerva desde el año 2017, con velocidad máxima de 50 km/h y potencia de mil watts, capacidades similares a las que establece la Aduana para la importación.

Las motos eléctricas se han convertido en un vehículo común en las ciudades cubanas.

Foto: Tomado de granma.cu

La productora villaclareña colocó 5.583 vehículos de ese tipo en las tiendas de las cadenas TRD y Cimex y se propuso un incremento de hasta 30.000 motos el año pasado, una de 1.060 watts y otra un poco más potente.

La entrada de estos vehículos al mercado debe acelerarse con la inversión acordada entre la empresa cubana Gesime y la china Tianjin Dongxing Industrial and Commercial Group, para levantar en la Zona Especial de Desarrollo Mariel una fábrica que se dedicaría al ensamblaje de motos eléctricas.

Aunque los precios suscitan incomodidad entre los consumidores, las ventas han volado. La presión mayor sobre el mercado se ha desatado por el irregular abastecimiento de baterías eléctricas y otras piezas de repuesto. La cadena Cimex ha abierto tiendas con ese objetivo y prometió sumar nuevos establecimientos en 2019, pero no ha cubierto aún toda la reposición de baterías.

Las noticias de la tecnología eléctrica de mayor impacto en el escenario vial se las anotaron hace unos días las empresas Aguas de La Habana y las rutas de transporte público, con la ampliación de sus flotas a cuenta de autos eléctricos la primera y la incorporación de los ómnibus de tecnología híbrida la segunda.

En enero llegaron desde China 106 ómnibus Yutong, para reforzar los servicios de transporte de pasajeros en La Habana y Santiago de Cuba. La capital solo disponía de 700 carros hasta el 2018. Del total importado, 39 autobuses trabajan con diésel y electricidad combinados, una tecnología que ahorra entre el 25 y el 35 por ciento del combustible, según comentó en FIHAV 2018 el director de negocios de la empresa fabricante, Hu Huiban.

“Con estos medios se cumple el programa de reanimación de la transportación en la urbe”, declaró a la prensa el subdirector técnico y logístico de esta actividad en La Habana, Jorge Luis León. “Ya rodaba un ómnibus híbrido en fase de prueba en la Terminal de Palatino del municipio del Cerro”.

La circulación experimental de dos ómnibus, uno híbrido y otro totalmente eléctrico, habían causado gran expectación en la capital desde diciembre de 2017. Dotado el segundo de baterías con ocho años de garantía, recorre entre 250 y 300 kilómetros una vez recargadas y alcanza una velocidad máxima de 69 km/h.

La Empresa Aguas de La Habana se anotó a fines de 2018 la otra gran novedad en el horizonte del ahorro energético, al adquirir 22 camionetas de tecnología cien por ciento eléctrica, de la marca Nissan, con prestaciones de 120 km/h de velocidad y baterías con 250 kilómetros de autonomía.

Primera en incorporar una flota de autos eléctricos en Cuba, la empresa anunció en noviembre en su muro de Facebook que daría un paso aún más avanzado cuando proceda a recargar las baterías de esos carros mediante una planta de generación eléctrica alimentada con paneles fotovoltaicos, que recibiría en calidad de donación. Mayor contribución al ahorro energético y a la eliminación de emisiones contaminantes.

La inversión para comprar estos autos y el generador eléctrico podría amortizarse en poco más de cinco años, un dato aportado como evidencia de su viabilidad económica por el Director de Mecanización de la Empresa Aguas de La Habana, ingeniero Lázaro Torres Laurenti.

Por las calles de la capital circulan las camionetas Nissan con el color verde incorporado al diseño tradicional de Aguas de La Habana y el espíritu de una nueva era que surge en el andar cubano. (2019).

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