Puertas abiertas al negocio privado en Cuba

Las autoridades buscan mejor convivencia y una regulación más estricta en un modelo económico cubano que se abrecada vez más a los trabajadores por cuenta propia.

La elaboración y venta de alimentos es una de las actividades de mayor crecimiento entre los trabajadores por cuenta bajo la sombrilla de medidas recientes del gobierno.

Foto: IPS_Cuba

El gobierno cubano ha ampliado este año al sector privado los espacios y oportunidades para operar y negociar dentro de la economía cubana, pero simultáneamente quiere incrementar los rigores y medidas para que esa fuerza económica no se salga del carril de la legalidad socialista.

La Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento cubano supo durante la segunda semana de julio que el número de trabajadores por cuenta propia creció hasta 605.908 en las 128 actividades autorizadas, al cierre de mayo, de acuerdo con el informe que presentó a los diputados la ministra de Trabajo y Seguridad Social, Margarita González, en reunión previa al período ordinario de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Este sector aumentó en más de 100.000 personas -resultado de 185 mil altas y 77.522 bajas- en los seis meses transcurridos desde que las autoridades adoptaron en diciembre medidas para favorecer y regular mejor la gestión cuentapropista.

Las actividades con mayor flujo de entrada y salida de personal fueron la elaboración y venta de alimentos y la gastronomía, los servicios de belleza y los trabajadores contratados por otros cuentapropistas. El transportista y el productor o vendedor de artículos varios quedaron entre las de mayor cantidad de altas, mientras la albañilería pesó en las bajas.

La capital y otras cinco provincias –Matanzas, Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba- agrupan actualmente a dos tercios del total de personas acogidas a esta opción.

Desde hace medio año, las autoridades vienen adoptando medidas para flexibilizar las regulaciones y fronteras de este sector, sumar nuevas actividades y propiciar nexos comerciales y financieros más fluidos entre las entidades estatales de la economía y las formas de gestión económica no estatal.

Estas últimas incluyen, además de los trabajadores por cuenta propia, a las cooperativas, tradicionales en la agricultura y de más reciente creación en otros ámbitos de la economía.

Pero la Comisión parlamentaria de Asuntos Económicos manifestó preocupación igualmente por el comportamiento ilegal de parte de los trabajadores por cuenta propia.

El arrendamiento de viviendas y habitaciones ha mantenido estabilidad en el crecimiento de los trabajadores por cuenta propia, que llegaron a más de 605.000 al cierre de mayo.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La ministra de Trabajo anunció a los diputados que se estudian nuevas medidas para ordenar mejor este sector y frenar las ilegalidades, fenómeno que calificó como principal lastre en el desarrollo del sector privado. “La ilegalidad impune –valoró- provoca descontento en los cuentapropistas que sí cumplen con sus obligaciones y ven que en su entorno hay otros que violan lo establecido”, valoró.

González dijo que las medidas en estudio apuntan a perfeccionar el control por los organismos gubernamentales “para que esta forma de gestión no estatal ejerza su función en el marco de la legalidad y de coexistencia con el resto.”

Entre las contravenciones que preocupan al gobierno se encuentra el incumplimiento de algunas obligaciones por los jefes comerciales de las empresas estatales que contratan los servicios de cuentapropistas o cooperativas. También la venta de productos importados o procedentes de la red de comercio nacional por personal privado.

La Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) reportó, a su vez, 41.311 cuentapropistas con incumplimientos en sus obligaciones tributarias, la mayoría en las provincias de La Habana, Matanzas y Las Tunas.

Por incumplimientos de la legislación, los organismos gubernamentales aplicaron más de 17. 000 sanciones, multas o notificaciones preventivas a estos actores de la economía, según informó la ministra de Trabajo a los diputados, que insistieron en juzgar críticamente el control que ejercen las autoridades en los territorios.

Para ordenar mejor el cobro de impuestos y los nexos financieros con otras empresas, en el período fueron abiertas más de 43.000 cuentas bancarias fiscales de cuentapropistas, con un importe superior a 84 millones de pesos. Más de la mitad de las cuentas corresponden a arrendadores de viviendas, habitaciones y espacios, uno de los negocios más rentables y de mayor estabilidad, que ha logrado convivir en armonía con la gran hotelería en Cuba. (2019).

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