Cuentas optimistas del turismo en Cuba

A pesar de insistir EEUU en una política que enfrío uno de los principales mercados emisores del turismo, la industria cubana del ocio calcula recuperar en 2019 el acelerado ascenso de hace unos años.

En 2018 el arribo de turistas del exterior prácticamente se estancó en Cuba, al crecer solo un 1,3 por ciento.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La industria del turismo confía en revitalizarse en Cuba este año y alcanzar el sueño dorado de cinco millones de visitantes internacionales, a pesar de la persistencia, y posible recrudecimiento, de uno de los obstáculos que alejaron esa meta en 2018. El gobierno de Estados Unidos no envía señales de moderación en las medidas que implementó contra los viajes de sus ciudadanos a la mayor isla del Caribe.

El año pasado Cuba consiguió un débil crecimiento de 1,3 por ciento en el arribo de visitantes extranjeros, con un cierre en torno a 4.750.000, de acuerdo con los reportes ofrecidos por el Ministerio de Turismo pocos días antes de concluir 2018. En el presente año, sin embargo, el propósito es retomar los fuertes ritmos de crecimiento que registró el país durante tres años consecutivos: de 2015 a 2017.

El Plan Nacional de la Economía presentado en diciembre a la Asamblea Nacional del Poder Popular por el ministro de Economía, Alejandro Gil, ubica en 5,1 millones la cantidad de turistas que aspira a recibir el país este año, con lo cual lograría un alza de 7,4 por ciento. El ministerio de esa rama, entretanto, espera sobrepasar por primera vez los tres mil millones de dólares en ingresos turísticos, lo que representaría un incremento del 17 por ciento.

Una parte de la tormenta que provocó los tropiezos recientes amainó ya, pero la de signo estadounidense más bien amenaza con recrudecerse, luego de anunciar esta semana el Departamento de Estado que pospone solo por 45 días la aplicación de uno de los capítulos más polémicos del bloqueo económico, el Título III de la Ley Helms-Burton, que lo habían suspendido sucesivamente todos los presidentes de EEUU desde 1996.

Las medidas adoptadas en noviembre de 2017 por el presidente Donald Trump para restringir aún más los viajes de estadounidenses a Cuba provocaron una fuerte desaceleración en el ritmo de visitas desde ese país: en 2018 llegaron 639.000 estadounidenses, un pobre aumento de solo 3,1 por ciento,luego del meteórico ascenso del 217 por ciento un año antes. El acelerón había comenzado luego de acercamiento diplomático entre ambos países emprendido a partir de diciembre de 2014 por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro.

La creciente agresividad del gobierno de Donald Trump contra Cuba ha desestimulado a muchos viajeros estadounidenses y ha enfriado uno de los mercados emisores de crecimiento más dinámico.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Tom Popper, presidente de InsightCuba, operador turístico con sede en Nueva York, señala la postura más agresiva de Trump contra el gobierno cubano como la razón principal de la disminución en los viajes por generar dudas para ir a Cubaen muchos viajeros estadounidenses.

En contraste, la industria cubana del ocio se recuperó con bastante prontitud de la destrucción causada por el huracán Irma a fines del 2017 en hoteles y vías de acceso de varios de sus emporios de mayor desarrollo, sobre todo en la cayería de la costa norte cubana, aunque no consiguió disolver con igual celeridad la imagen del desastre en los medios de comunicación externos y el desestimulo consiguiente desus mercados.

Por la combinación de ambos huracanes –el político estadounidense y el Irma-, en el primer semestre de 2018 el arribo de visitantes experimentó una fuerte caída.

La actual temporada alta, sin embargo, comenzó en noviembre bajo mejor signo, a juzgar por la reanimación del flujo de visitantes hacia Cuba ese mes: el turismo de estancia aumentó un 14,7 por ciento mientras los pasajeros de crucero crecieron un 51 por ciento en comparación con igual período de 2017.

El analista José Luis Perelló observa que la llegada de visitantes resultó favorecida el año pasado por el desempeño creciente del turismo de cruceros; en Cuba operan 25 barcos de 17 compañías internacionales. Esta modalidad, sin embargo, tiene como desventaja para el país anfitrión el gasto mucho menor de los cruceristas en tierra en comparación con los turistas de estancia.El ministro de Turismo, Manuel Marrero, comentó en televisión que esta actividad es vista como un complemento y dijo que el objetivo fundamental es incrementar las estancias y el alojamiento.

El sector privado quedó entre las víctimas principales de la política agresiva de EEUU, al disminuir la llegada de los visitantes estadounidenses, más inclinados a buscar alojamiento en los hostales privados que se han multiplicado por el país. Hasta el año pasado, las agencias de viajes tenían contratos firmados con 2.000 arrendadores, 400 restaurantes y 900 transportistas privados.

A pesar de la obstinación anticubana de Washington, dos voces importantes del sector, José Daniel Alfonso y Michel Bernal, director comercial y director de desarrollo respectivamente, consideran que son favorables las condiciones este año para alcanzar la meta de 5,1 millones de turistas.

La industria cubana del ocio ha colocado la celebración de los 500 años de La Habana entre los ejes comerciales para relanzar la recepción de visitantes extranjeros.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Ambos funcionarios ubican a China y Rusia entre los mercados emisores que despiertan mayor interés. En la estrategia de diversificar mercados, Cuba también mira a Japón, India, Sudáfrica, países nórdicos y Turquía. Entre los mercados de crecimiento más dinámico en 2018 se encuentran Rusia –los visitantes de ese país aumentaron un 30 por ciento-, México (23 por ciento), Brasil (16), los cubanos residentes en el exterior (13), China (10) y Colombia (10).

Canadá se mantuvo en el primer lugar entre los mercados emisores en 2018, aunque con un decrecimiento del dos por ciento, seguido por Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, México y España.

El mercado nacional aparece como una alternativa a la que mira cada vez con mayor fruición la industria cubana sin chimeneas. El ministro de Turismo informó que existe una estrategia de desarrollo de ofertas para ampliar el número de cubanos que se aloja en instalaciones turísticas. En 2018, más de un millón de nacionales pasó al menos un día en algún hotel del país, un incremento del 35 por ciento. (2019)

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