Cooperación española revitaliza producción de cacao en Cuba

En las montañas de Guantánamo se respira el aroma del cacao por todas partes. Está en su historia y su cultura, mueve la economía local y marca la existencia de quienes habitan ese territorio del extremo oriente rural cubano.

La economía de Guantánamo se beneficia con la mejora de la producción, la productividad y los ingresos aportados por el Apoyo a la cadena de cacao en el oriente rural cubano. En el estrado, la foto muestra al embajador de la UE y otras personalidades.

Foto: IPS_Cuba

La promoción de los derechos de las mujeres y la igualdad de género, uno de los ejes de trabajo de la Cooperación Española en Cuba, quedó plasmada en el recién concluido proyecto ”Apoyo a la cadena productiva del cacao en el oriente rural-Guantánamo”.

Con este programa, ejecutado desde 2014 con fondos de la Unión Europa (UE) y la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) de España por 2,3 millones de euros, logró reactivar este cultivo duramente afectado tras el paso del huracán Matthew por esa región en 2016.

Si después de ese fenómeno meteorológico la producción cayó hasta solo 54 toneladas, el incremento de la producción de cacao al finalizar el plan en 2018 llegó hasta las 390 toneladas, lo que significó un aumento de más de siete veces, según la coordinadora del proyecto por la parte cubana, Beatriz Aguirre.

La provincia de Guantánamo, en el extremo más oriental de Cuba, tiene una superficie de6.186.2 km cuadrados y su población supera los 512.000l habitantes. Es la única región del país que presenta al menos tres tipos clima.
La agricultura es la base económica y ofrece mayores índices de entrega de materias primas a las industrias alimentarias y maderera. Sus principales producciones son el coco otros frutales, madera y cacao.
El 93 por ciento de toda la producción de cacao obtenida en Cuba procede de Guantánamo y, del municipio de Baracoa, se extrae el 75 por ciento de esta materia prima.
Se pusieron en marcha nuevos emprendimientos productivos como fábrica de helados y de conservas, talles de carpintería y costura, mini industria de vinagre de cacao.
A las cooperativas y trabajadores se les proveyó de equipos y herramientas para elevar las capacidades productivas locales.
Se contabilizaron casi 400 actividades de capacitación, entre talleres, charlas, y otras, donde se capacitaron2.181 productores.

La industria procesadora de cacao en Baracoa es sometida a un proceso de modernización con el que se aspira a incrementar la cantidad y calidad de sus surtidos.

Además de tratar de mejorar la seguridad alimentaria fortaleciendo la cadena de valor ampliada del cacao, el proyecto apoyó el rol de las mujeres productoras y amplió la oferta de empleo y capacitación de la fuerza de trabajo femenina, de acuerdo con sus protagonistas.

El objetivo del sector de Género en los programas de la AECID en Cuba es contribuir a alcanzar el pleno ejercicio de los derechos y la ciudadanía de las mujeres para superar la pobreza y la brecha de desigualdad e injusticia que padecen las féminas en sus relaciones de género.

Diversas cumbres de las Naciones Unidas han acordado iniciativas para promover la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, un paso que, a juicio de expertos, es esencial para impulsar de forma eficaz los procesos de desarrollo humano sostenible.

Según funcionarios de la AECID, para contribuir a la igualdad real en el ámbito de los derechos sociales, económicos y políticos de las mujeres cubanas, es necesario integrar el enfoque de género en todo el accionar de la agencia en Cuba.

José Correa Velázquez, presidente de la Cooperativa Agropecuaria “Lázaro Peña”, aseguró que durante el proyecto se logró“subir el rendimiento cacao e incorporar un gran número de mujeres ya que se trajeron los viveros donde logramos producir las posturas que la cooperativa necesita”.

La Fecha de inicio del Apoyo a la cadena del Cacao en Guantánamo fue el 1 de marzo de 2014 y su final fue pactado para el 1 de marzo de 2017, pero se concedió una prórroga de 48 meses.

El cierre oficial se realizó el pasado 22 de febrero, con participación de varios funcionarios cubanos de esa provincia y los embajadores Alberto Navarro, de la Unión Europea, y Juan Fernández Trigo, de España.

Navarro elogió la labor desempeñada por la AECID que, junto a autoridades de la isla, participa en seis sectores de cooperación: Desarrollo rural, seguridad alimentaria y nutrición, Medio ambiente y cambio climático, Agua y saneamiento, Educación, Género y Cultura y ciencia.

El apoyo a la cadena del cacao en el oriente rural de Cuba, se desarrolló en los municipios guantanameros de Baracoa y San Antonio del Sur, a 1.000 kilómetros al este de La Habana, una de las zonas rurales más deprimidas desde el punto de vista económico.

La estrategia del proyecto ha apoyado el papel de las mujeres productoras dentro de la cadena del cacao, ampliado la oferta de empleo y capacitación e impulsado el encadenamiento productivo. Proyección del documental sobre el proyecto en el cierre del mismo en el Palacio del Segundo Cabo, en La Habana.

Foto: IPS_Cuba

Posteriores etapas del proyecto finalizado serán gestionadas por las entidades empresariales de subordinación provincial y municipal y el Ministerio de Agricultura. La infraestructura, equipamiento y bienes generados quedarán en su propiedad, dijeron sus responsables.

Virginie Coustet, gestora de programas de la delegación de la UE en Cuba, afirmó que el proyecto pretendió acompañar los cambios que el país está introduciendo en su economía de una forma sostenible, incidiendo directamente en la seguridad alimentaria de Guantánamo.

El énfasis –agregó- estuvo dado para todas las etapas por la sostenibilidad económica y social y el interés de propiciar equilibrio en la participación de los sectores privados y el sector estatal. Asimismo, se fue gestando un eje transversal de promoción de la igualdad entre hombres y mujeres.

El proyecto tuvo como instituciones beneficiarias al Consejo Provincial de la Administración (CAP) de Guantánamo, y al Instituto de Investigaciones Agroforestales (INAF) del Ministerio de la agricultura de Cuba.

Funcionarios y trabajadores elogiaron el plan que, en su criterio, causó gran impacto en la sociedad; mejoró las condiciones de vida de los trabajadores; logró incrementar los niveles productivos y muchas áreas en manos de los productores individuales aumentaron su rendimiento.

Estadísticas oficiales señalaron que el programa creó 35 nuevas fuentes de empleo y benefició a cerca de 2.000 personas.

La especialista Beatriz Aguirre dijo que el proyecto ”Apoyo a la cadena productiva del cacao en el oriente rural-Guantánamo”, reforzó los diferentes eslabones de la cadena productiva ampliada del cacao.

De la producción de 390 toneladas obtenida se vendió como producto de primera calidad el 99 por ciento del grano de cacao en pulpa con beneficios de más de ocho millones de pesos (320.000 dólares).

Se mejoró la capacidad tecnológica en las 31 formas productivas involucradas con la entrega de herramientas manuales, equipos agrícolas e informáticos.

Otros responsables indicaron que, con una perspectiva integral, se logró la instalación de una fábrica de helados, y el montaje de una minindustria para la obtención de vinagre, con una capacidad máxima anual de 4.000 litros con la miel del cacao resultante de la cosecha. (2019)

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