Proyecto japonés impulsa productos innovadores en agroindustrias
La Agencia de Cooperación Internacional del Japón desarrolla en Cuba proyectos relacionados con las cadenas de valor alimentarias y la energía renovable
Iniciativa de cooperación internacional impulsa la innovación en agroindustrias locales cubanas.
Foto: Archivo IPS Cuba
La Habana, 9 mar.- “¿Harina de cáscara de café?”, esa pregunta se la hicieron no pocas personas en Jibacoa, un poblado con vocación para el cultivo del grano en la Sierra de Guamuhaya, en el centro de Cuba. Fue uno de los resultados de una iniciativa impulsada por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) junto a instituciones cubanas.
El Proyecto de fortalecimiento de la capacidad de la agroindustria local para el mejoramiento de las cadenas de valor alimentarias (Cafruvalor), vino a romper moldes, a poner a pensar fuera de la caja a investigadores y empresarios.
Con la implementación por los institutos de investigaciones en Fruticultura Tropical y Agroforestales (INAF), el proyecto se propuso fortalecer la capacidad de los actores de la agroindustria local para mejorar las cadenas de valor alimentarias de sus productos agrícolas, en dos escenarios: Cumanayagua, en la centro sureña provincia de Cienfuegos, y la Sierra de Guamuhaya, municipio Manicaragua, en la central Villa Clara.
El objetivo superior era mejorar el valor añadido de dos productos agrícolas mediante el fortalecimiento de sus cadenas de valor, explicó Masafumi Ikeno, del equipo de JICA.
Según Pedro Pablo Henry, director del INAF, Cafruvalor significó un reto en el empeño de convertir los residuos de la producción de café en productos de alto valor agregado.
Ashida Tatsuya, representante de JICA en Cuba, destacó la participación de todas las partes involucradas, entre ellos, las contrapartes cubanas, especialistas japoneses, una productora hondureña quien transfirió la tecnología del té de cáscara de café y una profesora de la Universidad de Antioquia, en Colombia, que lanzó la propuesta de la harina de la cáscara.
Aunque con un monto financiero pequeño, tuvo una ejecución eficiente y efectiva, logrando resultados no previstos inicialmente, por ejemplo, que los rollitos llegaran a espacios de comercialización en La Habana y que la cáscara atrajera a empresarios japoneses, dijo.
Un mango diferente
Nuria Diela Díaz, de la Empresa Citrícola Arimao, afirmó que el proyecto promovió el aprovechamiento del mango en un producto innovador, los rollitos de mango deshidratado, a partir de utilizar frutas maduras para obtener pulpa rica en sabor y nutrientes.
Esa pulpa, explicó, es extendida y deshidratada durante unas ocho horas para una vez enfriada confirmar los rollitos, sin aditivos ni conservantes.
Entre las ventajas del proyecto mencionó la transferencia tecnológica, a partir de adentrarse en las técnicas japonesas de deshidratación y empaques que mejoran la calidad; el valor agregado con la obtención de un producto de mayor vida útil y atractivo para los mercados; la diversificación de la cadena de valor al crearse una nueva línea de negocios, y el impacto económico y social, con la generación de empleo y mejora en la calidad alimentaria.
Hasta este proyecto nunca se consideró el mango como un producto deshidratado, pues solo se veían como productos finales la pulpa y sus derivados. Incluso, la competencia lo ve como la lasca deshidratada, pero no la pulpa, apuntó José Israel Peña, especialista de la empresa.
La transferencia de tecnología, el asesoramiento técnico y el equipamiento para el desarrollo de los rollitos y el intercambio internacional con expertos de otros países que nos ha aportado JICA han sido vitales, agregó.

Cáscaras convertidas en harinas y siropes
Según explicó Yusdel Ferrás, de la Estación Experimental Jibacoa, del INAF, se apropiaron del concepto del movimiento japonés OVOP (siglas de One Village, One Product: un pueblo, un producto) que promueve el uso de productos locales para lanzarlos al mercado.
Cuando inició el proyecto, dijo, había varias ideas, pero pensando en qué teníamos en la localidad que pudiéramos aprovechar, se tuvo en cuenta que el café es el cultivo fundamental y que su cáscara representa aproximadamente entre el 40 y el 45 por ciento del grano.
Al respecto, señaló que generalmente, esta se ha usado como abono orgánico o se ha quemado, pero al revisar la literatura aparecieron sus otros usos, incluso, en la alimentación.
Se decidieron entonces por la cáscara del café que al ser deshidratada permite la obtención de harina, mediante un proceso de lavado y deshidratación -tanto solar como en deshidratadores, para lograr la inocuidad.
Con la cáscara, además de harina para repostería y panadería, se ha obtenido sirope y té y aunque puede no gustarle a todos, se ha constatado aceptación de los productos, sostuvo.
De acuerdo con Medardo Ferrer, investigador de la Estación Experimental Jibacoa, una encuesta mundial de la Organización Internacional del Café arrojó que el 30 % de los productores del grano utilizan prácticas de economía circular, en tanto buena parte no tiene percepción sobre el tema, lo que demanda capacitar y mejorar la tecnología.
“Uno de los problemas en el mundo es que el eslabón primario, el productor, generalmente recibe la menor cantidad de los ingresos que genera el producto, entonces, este es un componente importante que puede contribuir al aumento de esos ingresos”, consideró.
Para la continuidad de esta iniciativa, en el municipio se aprobó un Proyecto de Desarrollo Local.
De desecho a materia prima
Para Roberto Rodríguez, de la empresa mixta BioCubaCafé, todo lo que se investiga a partir de subproductos derivados de la cáscara de café no solo representa una estrategia de cerrar el ciclo, que es el ideal de cualquier grupo empresarial, sino que es crear subproductos a partir de lo que hoy son desechos y que se pueden utilizar.
“La cáscara dejaría de ser un desecho y se convertiría en una materia prima. Hoy, algunos la utilizan como compost, pero muchos la queman, y es un crimen, sabiendo los grandes volúmenes que se desperdician en las despulpadoras, más de 200 en el país”, comentó. (2026)
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