Videos del accidente aéreo en Cuba, entre la ética y el vacío legal

Los audiovisuales ciudadanos, grabados a propósito del fatal accidente aéreo del 18 de mayo, han suscitado intenso debate en las redes sociales.

El accidente aéreo del pasado 18 de mayo en las proximidades del Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana, fue una tragedia que conmovió la sensibilidad de cubanas y cubanos. Muchos usuarios en Facebook prohibieron que les compartieran videos del siniestro.

Foto: Adalberto Roque/ AFP

El accidente aéreo del pasado 18 de mayo ha traído más que pesar a las familias cubanas. Al dolor por la pérdida de 112 vidas humanas, la mayoría de Cuba, se ha sumado en los últimos días un intenso debate sobre el derecho a la intimidad y la pertinencia de polémicos videos grabados y subidos a Youtube, por personas que estuvieron presentes en el lugar del siniestro.

Cuerpos en estado de mutilación, restos de cadáveres, personas inertes sin vestimentas, entre otras imágenes impactantes, muestran estos audiovisuales que ya circulan también por vías de comunicación informales en Cuba.

El fenómeno ha sido criticado por cientos de usuarios de las redes sociales, e incluso generado un debate sobre la ambigüedad legal existente en el país en estos casos.

¿Qué dicen las leyes?

En Cuba, según han explicado especialistas del tema, no hay un sustento constitucional para la protección de datos.

Si bien existen países, como Alemania y Brasil, donde afloran proyectos de resolución sobre el derecho a la privacidad en la era digital, el tema en la isla caribeña está en ciernes.

Aunque en la constitución cubana se reconoce el derecho “a la dignidad plena del hombre”, la defensa, tanto legal como social, frente al abuso informático no está definida.

Más allá de existir cierto código ético de discreción sobre información personal, amparado sobre todo en temas de salud pública y las correspondientes historias clínicas, en la nación caribeña prevalece la ausencia de leyes específicas que establezcan principios de protección de datos.

Las y los ciudadanos carecen de herramientas jurídicas que les permitan resguardo de su información personal, necesidad esta frente a la presencia de varias instituciones que la poseen y de las cuales se han filtrado grandes cúmulos de datos.

Tampoco se cuenta con algún tipo de instrumento legal para proteger a la población de acoso, ciberbulling o difusión de cuestiones íntimas y sensibles, como los videos del accidente aéreo.

Así lo han alertado, en varias ocasiones, la experta Zahira Ojeda y Yarina Amoroso Fernández, presidenta de la Sociedad Cubana de Derecho e Informática.

“Uno de los principales desafíos de las leyes cubanas consiste en la reconstrucción y reconfiguración de un derecho que todavía no está claramente definido”, opinó Ojeda a la prensa local.

Sin amparo legal, temas como la disposición de datos de contacto en aplicaciones cubanas, o peor, la grabación de videos donde se vulnera la intimidad de las personas en casos de accidentes o desastres, quedan impunes.

Académicos y funcionarios especifican que no basta con establecer normativas, es necesario un uso responsable de las nuevas tecnologías, donde la educación y el ámbito socio-familiar poseen responsabilidades crecientes.

Aunque, para muchos usuarios, la legalidad debe quedar bien establecida: “apelar a la conciencia de las personas está bien; pero cuando la conciencia falla, se necesitan otros mecanismos”.

Bajo este análisis, las leyes cubanas no regulan expresamente ningún tema relacionado con el derecho a la intimidad, ni desde las bases constitucionales ni en las resoluciones específicas.

¿Qué solución existe para evitar la desprotección de la ciudadanía ante la intromisión de las nuevas tecnologías en la esfera personal? ¿Qué pueden hacer, legalmente, las personas o familiares a quienes molesten los contenidos de los audiovisuales de marras?

Bien poco, porque sin instrumentos jurídicos quedan a merced del tratamiento abusivo del cual pueden ser objeto en circunstancias determinadas, como el trágico siniestro.

¿Qué hacer?

Pareciera que solo queda acudir a la polémica digital y establecer diferentes estados de opinión sobre el tema en las redes sociales, como lo han hecho periodistas, deportistas, abogados, estudiosos, familiares e intelectuales.

A propósito, IPS Cuba resume algunos criterios vertidos en la web:

Michel Contreras (periodista): “Tienes que tener una ‘gandinga’ (estómago)… para hacer videítos mientras delante de tus ojos hay un montón de gente agonizando. Un avión que se cae no es un reallity, y el que quiera tener esa exclusiva no merece otra cosa que la cárcel. ¿Hasta dónde nos va a llevar el morbo? ¿Hasta dónde, la deshumanización?”.

Pedro González (Director en Editorial Letra Viva): “No hay excusa para ese comportamiento. Pero estos son medios ‘sociales’ y se han convertido en un vertedero de basura”.

Maribel Alarcón (cuentapropista): “He visto algunos videos que denotan una total falta de respeto al dolor ajeno. ¿Quieres dar la noticia? Bien. Para ello no te sirve mostrar cuerpos de las víctimas hechos pedazos. Personalmente no tendría la frialdad y falta de sensibilidad necesarias para hacerlo”.

Ana Ibis Galán (abogada): “No creo que alguien, con verdadero sentimiento y alto sentido humano, tenga fuerzas para filmar nada en ese preciso instante. Por el contrario, solo cabe hacer como aquellos vecinos que salieron disparados para el lugar del siniestro. De verdad que hay falta total de sentimientos y una deshumanización que asusta”.

Irene Izquierdo (periodista): “El tiempo que se va a gastar en hacer videos debe emplearse de mejor manera: ayudando a esa vida en lo posible. La sensibilidad humana jamás debe perderse. Eso de exclusividad no tiene nada, pero tiene mucho de repugnante”.

Otane González (diseñadora): “En cuestiones de accidentes, prefiero al ciudadano que se paraliza por la conmoción, al que saque morbosamente un cell y se la pase filmando. Es una cuestión muy mía, de mi moral y sensibilidad propias”.

Raúl Rodríguez (periodista): “La insensibilidad humana está alcanzando límites insospechados. Cada vez que veo a alguien filmando una desgracia como si fuera algo normal me pregunto. ¿Hacia dónde va el mundo? Increíble que exista gente así”. (2018)

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