La Serie Mundial de Grandes Ligas desde Cuba

Venturas y desventuras de un aficionado.

El cubano Yulieski Gurriel protagonizó uno de los momentos decisivos en el quinto juego de la Serie Mundial.

Foto: Tomada de Twitter

El recuerdo más lejano que tengo de un partido de las Grandes Ligas del béisbol norteamericano (MLB) por televisión data de la década de 1950. Era un niño muy pequeño y accidentalmente pasaba por una tienda de mi pueblo que vendía televisores; entonces vi a un grupo de personas reunidas en torno a uno de esos aparatos que pocos poseían aún. Sentí curiosidad y me acerqué para ver qué sucedía en la pantalla. Según los comentarios que escuché estaban transmitiendo un juego de la Serie Mundial. El teniente de la policía local, sentado en un sillón, fumaba un tabaco y miraba el partido. Seguí mi camino, pero atesoré aquellas imágenes como algo especial.

Cuatro décadas después, en un radio soviético que ya no existe, escuché –con un enorme ruido de fondo– el desafío final de la Serie Mundial de 1997, cuando triunfaron los Marlins de la Florida y el lanzador cubano Liván Hernández resultó elegido jugador más valioso de la misma.

Fue mi reencuentro con la MLB porque desde adolescente me aficioné a seguir la actuación de los peloteros cubanos en las páginas deportivas del periódico El Mundo. Con ese impulso retomé el hábito y en las temporadas 1998-2000 estuve al tanto de aquellos Yankees de Nueva York con los que Orlando El Duque Hernández ganó tres anillos de Serie Mundial, y alcancé a ver por televisión, en vivo, uno de los partidos en que lanzó, en la llamada serie del subway (Yankees-Mets, 2000).

En la década siguiente pude presenciar cómo, en 2001, los lanzadores Randy Johnson y Curt Schilling interrumpían la hegemonía de los Yankees y Arizona alcanzaba el trofeo. El año posterior vi a Liván Hernández lanzando por San Francisco en la Serie Mundial que ganó Anaheim en contra de los pronósticos; mientras que en 2003 observé algunos partidos de aquella peculiar postemporada en que los Marlins se coronaron nuevamente, después de eliminar a los favoritos Cubs, víctimas de “la maldición de la cabra”. Nunca olvidaré aquel extraño juego, en el cual, un fanático metió la mano desde las gradas en un foul flay y torció el destino de Chicago.

De la postemporada de 2004 conservo el recuerdo del juego en que comenzó la remontada histórica de Boston, en la serie de la liga americana contra los Yankees, un partido que lanzaba –y ganaba– El Duque por el conjunto de Nueva York, pero al cual los Medias Rojas le cambiaron el rumbo, iniciando el fin de “la maldición del Bambino”.

Si El Duque no pudo llegar a la Serie Mundial de 2004, sí lo logró en la de 2005 con los Medias Blancas de Chicago. Con ellos obtuvo su cuarto anillo, al que contribuyó con un relevo de leyenda contra el propio equipo de Boston. Aunque mayor contribución desde el montículo de Chicago tendría su compatriota José Ariel Contreras. Algunos de los partidos de esa serie los pude ver mediante los ingenios de un vecino en la antena de su televisor.

La postemporada de la MLB en 2005 fue la última en que logré ver en vivo por televisión. En adelante, los inventos de mis vecinos para decodificar la señal ya no funcionaban. Sin embargo, en los últimos años, apareció otra inventiva cubana en el mercado informático, el paquete, mediante el cual podemos acceder a la información audiovisual (incluido el deporte); aunque con retraso.

Gracias al paquete pude ver muchos juegos de las postemporadas en que triunfaron San Francisco (2014), Kansas City (2015) y Chicago ̀Cubs (2016), en porfía final contra Reales, Mets, e Indios, respectivamente, con el aliciente del sabor cubano que trajeron los anillos de Serie Mundial para Kendrys Morales (Kansas), Jorge Soler y Aroldis Chapman (Chicago).

La Serie Mundial que acaba de concluir, una de las más reñidas y emocionantes en la historia del llamado Clásico de Otoño, ha tenido una connotación peculiar dentro de la Isla: por primera vez en las últimas seis décadas, la televisión cubana ha transmitido todos los partidos al día siguiente de su celebración, un regalo sorpresivo para la afición a ese deporte.

Sorpresivo porque el programa Béisbol Internacional, de Tele Rebelde, ha sido inconstante en las transmisiones de juegos de la MLB. Estas comenzaron, hace varios años, en las noches de domingo, y al cabo del tiempo, en su mejor momento, se amplificaron a miércoles y viernes. Fue una ganancia sustantiva. Pero cuando más entusiasmados estábamos los tele-espectadores, se produjo un retroceso y cesaron las mismas.

En esta última temporada regular de la MLB recomenzaron las transmisiones, y continuaron en la postemporada. Así pudimos ver los partidos de comodín y algunos encuentros de las series divisionales y series de campeonato de ambas ligas (Nacional y Americana) varios días después de ser efectuados. Mas, en lo relativo a las transmisiones, no imaginábamos lo que sucedería después con la Serie Mundial.

La Serie Mundial se presentía muy peleada por los dos conjuntos que llegaron a la misma: Astros de Houston y Dodgers de Los Ángeles. Ambos ganaron más de 100 juegos en temporada regular; ambos tenían una mayúscula sed de triunfo; y en ambos militaban peloteros cubanos, un interés adicional para la afición de la Isla, pero no similarmente para la política de la televisión cubana representada –en sus primeros tiempos– en Béisbol Internacional.

En la etapa inicial del mencionado programa se notaba la intención de ocultar la actuación de los peloteros cubanos al transmitir juegos de las Grandes Ligas: seleccionaban partidos donde no hubiera participación de los mismos y suprimían su presencia en los resúmenes de las mejores jugadas. Pero, poco a poco, esas prácticas han ido quedando atrás, aunque no totalmente.

Veintitrés peloteros cubanos jugaron esta campaña de la Gran Carpa; muchos con actuaciones destacadas: Aroldis Chapman, Raisel Iglesias, José Dariel Abreu, Yonder Alonso, Yasmani Grandal, Yulieski Gurriel, Adeini Echevarría, José Iglesias, Kendrys Morales y Yasiel Puig. Unos más que otros fueron vistos en Béisbol Internacional, aunque mucho menos de lo que quisiéramos. Tres de ellos llegaron a la tierra prometida: Yasmani Grandal (quien apenas tuvo participación), Yasiel Puig y Yulieski Gurriel.

Los peloteros cubanos dieron pocos hits en la Serie Mundial, pero fueron batazos importantes. Los dos jonrones de Puig, en situaciones extremas, resultaron vitales en las remontadas de los Dodgers durante los juegos más dramáticos de la confrontación; mientras que Gurriel, con su segundo cuadrangular en el Clásico, conectado nada menos que frente a Clayton Kershaw, propició el empate y sentenció la suerte del as de Los Ángeles. Fue quizás la conexión clave en el alucinante quinto juego, la que marcó el ritmo loco del desafío y enseñó de lo que era capaz el equipo de Texas.

La imagen de Yulieski Gurriel envuelto en la bandera cubana, en medio de la celebración de Houston al finalizar el último juego de la Serie Mundial, fue el epílogo de un acontecimiento trascendental que desborda el campo deportivo.

¿Qué tiempo faltará para que podamos ver, en vivo, la Serie Mundial desde Cuba? Quién puede saberlo. En esta Isla sucede lo imprevisto. (2017)

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