Cuba sube al cielo en busca de agua

La siembra artificial de nubes se suma a un intenso programa inversionista y a la aprobación este año de una Ley de Aguas Terrestres.

Más de la mitad de los embalses del país se encuentra por debajo del 50 por ciento de su capacidad, con mayor daño en el centro y oriente de Cuba.

Foto: Tomada del periódico Escambray

Un avión para sembrar nubes, de procedencia rusa, remata las medidas a que ha acudido Cuba para enfrentar una sequía que no cede. A pesar de precipitaciones que han acompañado al actual verano, la carencia de agua mantiene bajo presión a la economía y las poblaciones en casi la mitad del país, con énfasis mayor en provincias del oriente y del centro del archipiélago.

De acuerdo con el parte más reciente de vigilancia climática del Instituto de Meteorología, el 42 por ciento del territorio cubano estuvo afectado por la sequía de mayo a julio. Las provincias más afectadas se encuentran en el oriente –Guantánamo y Santiago de Cuba- y en el centro –Villa Clara y Sancti Spíritus. La misma fuente observa un incremento de las categorías de sequía en ese trimestre, en comparación con los tres meses iniciales del año.

En la provincia espirituana se encuentra el mayor embalse del país, la presa Zaza, que acumulaba en agosto el 15 por ciento de su capacidad de diseño, de 1 020 millones de metros cúbicos, cuando solo faltan dos meses para la culminación del período húmedo.

En Guantánamo, en tanto, el nivel de los embalses ha mermado hasta un tercio de la capacidad total: han bajado a 140 millones de metros cúbicos, casi 30 millones menos que lo almacenado a inicios de año, de acuerdo con la Dirección Provincial de Recursos Hidráulicos.

Las preocupaciones aumentan, pues con el cambio climático las etapas de seca, habituales en Cuba, se han hecho más frecuentes e intensas, según observan expertos del Instituto de Meteorología y del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH).

Como consecuencia, los embalses cubanos acumulaban hasta el verano 3 500 millones de metros cúbicos, el 39 por ciento de la capacidad total, según el INRH. Ese volumen está 1 500 millones de metros cúbicos por debajo de la media histórica para la fecha, alertó en julio la Presidenta de ese Instituto, Inés María Chapman, ante el Parlamento.

Uno de los mayores programas inversionistas del país apunta a la construcción de trasvases y acueductos para reducir las pérdidas de agua y aprovechar mejor la capacidad de almacenamiento disponible.

Cuba cuenta con 143 embalses por debajo del 50 por ciento de su capacidad, mientras que aquellos que dan agua a la población están al 42 por ciento y los del programa arrocero, al 29 por ciento.

Las lluvias estivales han favorecido las reservas de aguas subterráneas. “Los han beneficiado, pero todavía es insuficiente”, informó Chapman. De cien acuíferos subterráneos, 42 están en descenso.

Como parte del programa de medidas emergentes, un avión de Rusia emprenderá durante los meses de octubre y noviembre próximos la siembra de nubes sobre el territorio cubano, para incrementar de modo artificial las lluvias en 80 litros por hora. La operación, la acordaron ambos países por un coste de 92,5 millones de rublos (alrededor de 1,7 millones de dólares).

El laboratorio aéreo Yak-42D número 42440 pertenece al Servicio Federal Hidrometeorológico y de Monitoreo Ambiental de Rusia, Roshydromet, y está especializado en la actividad de generar nubes y precipitaciones mediante la siembra de reactivos químicos.

Cuando la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó una Ley de Agua Terrestres en julio pasado, la Presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos informó acerca de las tensiones que vive el país con uno de los recursos más valiosos.

El recurso agua atrae uno de los principales programas inversionistas del país desde hace varios años. Para crear y aprovechar mejor las capacidades de almacenamiento, trasvases, acueductos y otras acciones, en 2017 se ejecutan obras por valor de 400 millones de dólares, que incluyen la interconexión de sistemas de abastecimiento hidráulico en las ciudades de Santiago de Cuba y Sancti Spíritus y también de Ciego de Ávila, cabecera de otro territorio afectado y de importancia agrícola en el país.

De la importancia que le otorgan las autoridades al programa hidráulico habla la prioridad otorgada por el Parlamento a la Ley de Aguas Terrestres, que aprobaron los diputados en la sesión de julio pasado.

Cuando defendió el proyecto legislativo ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, Chapman explicó que el programa inversionista había permitido recuperar 280 millones de metros cúbicos de agua al cierre de 2016, una cifra halagüeña, pero insuficiente, dijo la Presidenta del INRH, si se tiene en cuenta que todavía se pierden alrededor de 1 600 millones de metros cúbicos de agua.

El déficit de agua ha sido particularmente intenso en Cuba en los tres últimos años. En 2015, el país enfrentó la mayor sequía de los últimos 115 años, que afectó al 70 por ciento del país. (2017)

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