La sequía se ensaña con Cuba

A pesar de las lluvias de las últimas semanas, la temporada de seca comenzó con muy bajas reservas de agua en el país.

Las producciones agrícolas comienzan a dar señales de deterioro por la carencia de agua.

Luego de experimentar este año una de las mayores sequías de su historia, Cuba ha entrado con noviembre en sus meses de seca tradicional. El período más húmedo, de mayo a octubre, cerró por debajo del promedio histórico de lluvias, con signos más inquietantes en el occidente, según reportes del Instituto de Meteorología (Insmet) y del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH).

De acuerdo con registros de la red de estaciones meteorológicas y pluviométricas, en la etapa recién concluida el país alcanzó 855,4 milímetros de precipitaciones, acumulado que representa un 84 por ciento del promedio histórico.

El Servicio Hidrológico Nacional del INRH informó que el occidente padeció mayor déficit de precipitaciones, al recibir solo el 80 por ciento de su promedio histórico (895,2 mm). Ese registro equivale al onceno más seco observado en esa zona desde el año 1901. El centro y el oriente cerraron con daños comparativamente menores, al alcanzar por ese orden el 90 por ciento y el 84 por ciento de sus respectivos promedios habituales para el semestre.

La persistente sequía azotó al 68 por ciento del territorio nacional de noviembre de 2014 a octubre de 2015, pero resultó más acentuada en las provincias occidentales, donde se encuentra uno de los principales polos de producción de alimentos del país.

Los embalses del país arribaron a la temporada de seca, que comienza en noviembre, apenas con la mitad de su capacidad de almacenamiento.

Los embalses del país arribaron a la temporada de seca, que comienza en noviembre, apenas con la mitad de su capacidad de almacenamiento.

Aunque las lluvias se incrementaron en las últimas semanas, el bombillo de alarma continúa encendido. Al cierre de octubre, los 242 embalses administrados por el INRH atesoraban 4.555 millones de metros cúbicos de agua, apenas el 50 por ciento de la capacidad total. Debido a cierto alivio en noviembre (104 por ciento de la media histórica del mes), las presas guardan 734 millones por encima de la cantidad que almacenaban un mes antes, pero aún así Cuba recibe su temporada de seca con las reservas de agua muy debilitadas.

La escasez de precipitaciones ha coincidido con signos de fuerte calentamiento en la región, vinculados al fenómeno del cambio climático según opinión de expertos. Este año se han reportado récords de temperaturas altas en varias provincias, sobre todo en el occidente (Pinar del Río, Artemisa y la Isla de la Juventud, segunda mayor ínsula del archipiélago cubano). El Instituto de Meteorología informó que el período de mayo a octubre resultó el tercero más cálido desde 1951. Solo le superan los registros de 1998 y 2010.

La disminución de las lluvias agravó el evento de sequía meteorológica, con rasgos de sequía agrícola en zonas tanto de occidente como del centro y el oriente. Asentamientos de la provincia de Ciego de Ávila, importante enclave agrícola, de Santiago de Cuba y de Guantánamo, ambas en el oriente, han reportado asimismo dificultades para el abastecimiento de agua a la población.

Entre las producciones más dañadas se encuentran el arroz, la papa y el café. La zafra azucarera 2015-2016, que comienza a fines de noviembre, anticipa afectaciones por similar motivo. El grupo empresarial Azcuba no ha informado planes de la cosecha pero anunció recientemente que cuenta con menos caña que la esperada debido a la intensa sequía que azota al país. (2015).

 

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