Imágenes de Fidel

Ninguna personalidad política del mundo ha estado tanto tiempo en el centro de atención del lente de los fotorreporteros.

El rostro de Fidel captado por Baldrich.

Foto: Ángel González Baldrich

Fidel Castro se encuentra entre las personalidades mundiales que más ha despertado interés para fotógrafos de Cuba y del mundo. Desde sus años juveniles, cuando estudiaba Derecho en la Universidad de La Habana, cuando fue enjuiciado por las acciones militares a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en Santiago de Cuba, cuando se alzó en armas junto a sus compañeros, luego de desembarcar  en la expedición del yate Granma, y subió a las montañas del oriente cubano, o cuando bajó de la Sierra Maestra en la histórica Caravana de la Libertad.

A lo largo de estos más de cincuenta años, múltiples han sido la imágenes de Fidel tomadas por fotorreporteros cubanos, quienes le acompañaron y dejaron para la memoria colectiva de la nación su carismática, compleja y honda personalidad.

Fidel junto a Ernest Hemingway.

Fidel junto a Ernest Hemingway.

Foto: Korda

Sería abrumador mencionar a todos los que, en disímiles momentos, se acercaron con su lente al líder cubano.  Entre muchos, destaca el fotógrafo cubano Alberto Díaz (Korda), quien por los años cincuenta del pasado siglo, tenía la aspiración de convertirse en el  “Avedon cubano”, pues se dedicaba con gran éxito a la fotografía de moda; sin embargo el triunfo de la revolución le dio un giro a su labor profesional.

Fidel en los primeros años de la Revolución.

Fidel en los primeros años de la Revolución.

Foto: Korda

Un periodista le preguntó en una ocasión si se consideraba fotógrafo del gobierno cubano, a lo cual respondió: “Permítame dejar claro que nunca se me conoció como fotógrafo oficial. Jamás recibí un salario de Fidel”.

La primera vez que usó una guayabera.

La primera vez que usó una guayabera.

Foto: Liborio Noval

Korda capturó la imagen de Fidel en innumerables oportunidades: en actos públicos, con estudiantes, durante las zafras azucareras, saludando a Hemingway, al frente de guajiros desfilando con palmas en La Habana o junto al Che en los días “luminosos y tristes” de la Crisis de Octubre.

Otro de los fotorreporteros que captó la dimensión humana de Fidel fue Liborio Noval, quien tuvo la oportunidad de tomar la única foto del rebelde cubano en guayabera cuando la IV Cumbre Iberoamericana, celebrada en Cartagena de Indias, en 1994.

Tal vez como ningún otro fotógrafo, Pepe Agraz, logró expresar con gracia, sencillez y maestría, la pasión de Fidel por la práctica del deporte y la actividad física en general. Sus instantáneas lo revelan por sí mismas.

Junto a Yaser Arafat, en Jonnesburgo, Sudáfrica, 1994. Visto por el lente del fotógrafo estadounidense Peter Turnley.

Junto a Yasser Arafat, en Johannesburgo, Sudáfrica, 1994. Visto por el lente del fotógrafo estadounidense Peter Turnley.

Foto: Peter Turnley

Para Setenta X 70 —espacio abierto a la fotografía cubana, y creado en homenaje a Ángel González Baldrich, primer fotorreportero de IPS en Cuba— resulta imprescindible recordar la icónica foto a contraluz tomada a Fidel, que constituye un retrato muy singular, de notable fuerza expresiva y carga simbólica.

Fidel también aparece en la obra de otros muchos fotógrafos jóvenes, quienes proyectan la imagen del líder, a diferencia del canon de los maestros —que buscaban el instante preciso para captar la figura del líder en primeros planos o donde su corporeidad ocupaba todo el campo de visión—, en un discurso fotográfico que desplaza el ángulo hacia la colectividad, en una visualidad y estética donde la representación fotográfica descubre a Fidel entre la gente, imbricada con lo cotidiano o como referencia para anclarla a la existencia compleja de la isla. Así lo vemos en las instantáneas de Jorge Luis Baños.

Fidel convertido en símbolo.

Fidel convertido en símbolo.

Foto: Jorge Luis Baños

Fidel Castro revolucionó la historia de Cuba, en estos casi 60 años, al inaugurar una revolución socialista a escasas millas de los Estados Unidos y es, sin dudas, figura paradigmática, que aún después de su muerte física, sigue provocando las opiniones más encontradas dentro y fuera de la isla. Muchos le han fotografiado y, por suerte, esas imágenes han quedado para dar fe de la inmensa, contradictoria y apasionante vida y obra de un ser humano, que en 47 años de gobierno, jamás renunció a sus principios ideológicos y le deja a cubanas y cubanos un legado de dignidad y altruismo difícil de superar. (2016)

 

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