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Jueves, 31 de Julio de 2014
Economía y desarrollo
El nivel de bancarización refleja el desarrollo de la sociedad en su conjunto El nivel de bancarización refleja el desarrollo de la sociedad en su conjunto Jorge Luis Baños - IPS
¿Qué es la bancarización? ¿Es la llamada bancarización un concepto nuevo?

¿Se trata de una  necesidad o es uno de esos términos de moda que surgen a cada rato? Por el interés que despierta, este artículo tratará de despejar estas incógnitas.

El concepto más amplio o general se relaciona con el acceso a los servicios financieros por parte de la población. Su definición más detallada, o si se quiere más integral, sería: la utilización masiva del sistema financiero por parte de las personas para la realización de transacciones financieras o económicas, incluyendo no solo los tradicionales servicios de crédito y ahorro, sino también la transferencias de recursos y la ejecución de pagos a través de medios electrónicos, cajeros, productos bancarios, agencias bancarias y dispositivos electrónicos disponibles en la red bancaria.

Tipo Cantidad de cuentas accesibles Países

Restringido

00.1 a 0.10 cuentas bancarias accesibles por adulto 

Venezuela, El Salvador, Guyana, Nicaragua, Costa Rica

Restringido

0.10 a 0.20 cuentas bancarias accesibles por adulto

Guatemala, Colombia, Hondura, Paraguay

Bajo

0.20 a 0.50 cuentas bancarias accesibles por adulto

Ecuador, Brasil, Argentina, México, Perú

Intermedio

0.50 a 1.00 cuentas bancarias accesibles por adulto

Bolivia, Cuba, Chile, Uruguay

Elevado

Mas de 1.00 cuentas bancarias accesibles por adulto

Ninguno

Aun cuando no están claramente definidas las formas para determinar el nivel de bancarización y se utilizan diversas metodologías, en lo que sí concuerdan la mayoría de los especialistas es en que el nivel de bancarización refleja el desarrollo de la sociedad en su conjunto.

La bancarización es una actividad que ha estado presente en todo el mundo desde hace bastante tiempo; sin embargo, solo recientemente ha adquirido una mayor relevancia, al reconocerse al sector financiero como un elemento que contribuye al desarrollo de los países debido,  fundamentalmente,  a que el acceso a los servicios financieros permite ampliar la liquidez de las personas y empresas, contribuyendo al incremento de sus gastos y la inversión y, por tanto, a la productividad del país.

Una economía con alto nivel de bancarización tiene mayores beneficios: en primer lugar,  más acceso a los servicios financieros, se amplía las opciones de financiamiento, por lo que se convierte en un mecanismo para el aumento de las capacidades productivas. En segundo lugar,  con un mayor acceso a la red de servicios financieros está en mejor posición para mitigar los impactos, sobre todo en períodos de crisis en las economías de empresas y personas. Y, en tercer puesto, reduce los costos por transacciones de las entidades que se encargan de brindar el acceso a las redes de medios de pago.

Para medir el comportamiento de la bancarización pueden utilizarse variables macroeconómicas agregadas o indicadores detallados. Entre los primeros se destacan la relación crédito/Producto Interno Bruto (PIB) y la relación depósitos/Producto Interno Bruto,  que buscan cuantificar el tamaño relativo del crédito bancario con respecto al tamaño de la economía. Aunque muestra una vista parcial dentro de los servicios ofrecidos por las instituciones financieras y en las economías con alto desarrollo del mercado de capitales el crédito tiende a hacerse menos importantes --no así en las economías en desarrollo, donde el acceso al financiamiento bancario ha sido siempre como clave en el desarrollo--, la razón crédito/Pib transmite información acerca del apalancamiento del producto global.

Entre los indicadores detallados se destacan la cobertura geográfica, que da la información sobre la uniformidad de los servicios bancarios en los territorios, como el número de sucursales o cantidad de cajeros automáticos (Atm,  del inglés, Automatic Teller Machine) por habitante (habitualmente este indicador se mide cada 100.000). Otro indicador es la utilización de productos financieros entre los que se encuentran la cantidad de cuentas y tarjetas magnéticas existentes, entre otros. El indicador de acceso a los servicios bancarios se mide por el número de oficinas y sucursales bancarias y, finalmente, número de usuarios de los servicios bancarios que brinda la información acerca del nivel y extensión del uso de cuentas bancarias, las tarjetas de débito y crédito.

La inclusión de las nuevas tecnologías, como la banca por Internet, los terminales de punto de venta (Tpv o Pos, del inglés point of sale), la banca telefónica y la celular constituyen indicadores alternativos para medir la cobertura de acceso a los servicios financieros que, además, han permitido reducir los costos en que incurre la banca cuando debe abrir nuevas sucursales.

A nivel mundial, el mayor nivel de bancarización se concentra en los países desarrollados, entre los que se destacan España con 99,3 por ciento de bancarización, Alemania con algo más de 85 por ciento y Estados Unidos, con 82 por ciento, aunque la realidad de cada país hace que las comparaciones directas deban realizarse con sumo cuidado. Por ejemplo, el nivel cercano al ciento por ciento  verificado en España se debe a la denominada “domiciliación”, que obliga a que todos los impuestos y servicios se paguen mediante el sistema bancario.

En el contexto latinoamericano, los índices de bancarización son más bien bajos, aunque algunos países presentan ciertos indicadores elevados en comparación con los países desarrollados. Un estudio realizado en 2006 por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)  revela que la razón crédito/Producto Interno Bruto (valor promedio 1995-2005) es más bien dramática, como se muestra a continuación (expresado en por ciento): Panamá con 82 y  Chile con 68 por ciento, son los únicos que se sitúan por encima de 50 por ciento, mientras que en Uruguay y Honduras  es de  40 por ciento y les siguen Brasil (33%); Colombia (28%); Ecuador (26%); Nicaragua (23%); México (20%); y Venezuela  (11%).

En relación con la cantidad de cajeros automáticos cada 100.000 habitantes la situación no es mejor en Latinoamérica, tomando como referente a los países europeos, donde el promedio es de 35 cajeros cada 100.000 habitantes, Un estudio divulgado por la Superintendencia de bancos de Bolivia en 2008, revela la situación en algunos países de la región en este aspecto: Chile (24,4); Brasil  (17,8);  Panamá (16,2);  México (16,7); Argentina (14,9); Colombia (9,6); Bolivia (9,0);  Ecuador (6,3); Venezuela (4,8); Nicaragua (2,6) y Honduras (3,6).

En relación con la cantidad de oficinas cada 100.000 habitantes, ese estudio muestra la siguiente situación: Chile, 24,4; Brasil, 14,6; Panamá, 12,9; Bolivia, 10,3; México, 16,7; Argentina, 10,0; Colombia, 8,7;  Ecuador, 9,3; Venezuela, 4,48; Nicaragua, 2,9, y Honduras 0,7.

Como una metodología alternativa, utilizada por el Instituto Mundial de Cajas de Ahorro (IMCA), en el cual Cuba está representada por el Banco Popular de Ahorro (BPA), para la medición del nivel de bancarización se están utilizando las llamadas cuentas bancarias accesibles, las cuales se caracterizan por  su facilidad de apertura y bajo costo. A tal efecto, define cinco tramos de  calificación de las cuentas bancarias accesibles por adultos: tramos de acceso restringido (0.01 a 0.10, de 0.10 a 0.20, de 0.20 a 0.50), de 0.50 a 1.00 se considera acceso intermedio, mientras que el elevado contempla la existencia de más de una cuenta bancaria por adulto[1]. El estudio del IMCA indica  que, cuando la cantidad de cuentas accesibles por adulto está por encima de 0.5,  la economía se acerca al acceso total, aunque esto no quiere decir que se haya conseguido, ya que significa que en casi todos los hogares habría al menos una persona con una cuenta bancaria.

Entre los países latinoamericanos en el tramo de acceso restringido se encuentran Venezuela, Ecuador, Argentina, Brasil, México, Perú, Guatemala, Colombia, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. En el intermedio están Bolivia, Chile, Cuba y Uruguay. En el tramo elevado no hay ningún país.

Al acercarnos a la realidad cubana, nos encontramos que la carencia de datos o publicaciones al respecto dificultan una correcta evaluación de la situación real del estado de la bancarización en la isla.

Solo se puede realizar un análisis parcial utilizando los indicadores de los que se pudieron obtener datos. Para medir el acceso a la prestación de servicios bancarios se utiliza el número de sucursales y cajeros automáticos. En cuanto al primer indicador,  Cuba, con una población de 11.236.000 habitantes, según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), tiene cerca de 700 sucursales, lo que sitúa a este indicador en 6.22 sucursales cada cien mil habitantes. En lo referente a los cajeros automáticos, según fuentes bancarias, al cierre de enero del presente año se contaba con 339, lo que supone un índice de 3.01 cajeros cada cien mil habitantes. Evidentemente estos indicadores sitúan al país entre los más bajos de Latinoamérica.

En el indicador de cuentas bancarias accesibles, tal y como muestra el estudio del IMCA, la nación caribeña se encuentra en el segmento intermedio, sobre todo después de la promulgación de la resolución 80 de 2004. El entonces presidente del Banco Central de Cuba, Francisco Soberón, indicó que uno de los resultados de dicha resolución era, entre otros, su contribución al nivel de bancarización del país “al incrementarse sustancialmente las cuentas de ahorro de la población”. Además, la política de domiciliación de las nóminas, sobre todo en la capital, ha permitido la entrega de cerca de 1.200.000 tarjetas magnéticas hasta el cierre de 2009.

Para el cálculo de los índices de pasivos y activos en relación con el PIB, no se han podido obtener cifras de los créditos y depósitos otorgados. Solo puede hacerse un cálculo aproximado de la relación crédito/PIB si se tiene en cuenta que, hasta 2007, con la llamada revolución energética, se sustituyó prácticamente la totalidad de los viejos electrodomésticos consumidores de energía eléctrica, es decir, más de cuatro millones y medio de equipos, por un valor de 9.000 millones de pesos. El estimado de la relación sería de cerca de 20 por ciento, si se toma como referencia la cifra de 46.352 millones de pesos de PIB, publicada por la ONE al cierre de 2009[2].

En cuanto a cobertura geográfica se refiere,  la situación no difiere mucho de otros países latinoamericanos, donde la concentración de oficinas y cajeros automáticos se ubican en las grandes urbes. En la Ciudad de La Habana se encuentran ubicadas al menos 130 del total de sucursales del país y cerca de  80 por ciento de los cajeros automáticos. Sin embargo, la oriental provincia de Guantánamo solo cuenta con ocho sucursales y ningún cajero automático.

En fin de cuentas, si en la actualización del sistema socialista cubano se prevé aumentar el empleo por cuenta propia (ya se ha anunciado la apertura de 450.000 plazas en el sector no estatal en los próximos seis meses), continuar con la entrega de tierras ociosas, un esquema de pagos de impuestos  y otras medidas, el sistema bancario cubano tendrá necesariamente que ampliar sus redes de sucursales o crearse, tal vez, bancos provinciales o regionales que puedan llegar a mayor cantidad de poblados y pobladores, donde se facilite el acceso a los servicios bancarios. También está claro que para aumentar los niveles de bancarización solo hay dos caminos: el primero, la apertura de nuevas sucursales u oficinas bancarias, esto requiere de inversión, ya que las sucursales bancarias, dadas sus características, requieren además de los recursos habituales de cualquier empresa, recursos que garanticen la seguridad de los valores que depositan sus clientes. La otra alternativa es la de abrir  canales que permitan realizar operaciones bancarias desde las instalaciones de los clientes, conocida como banca remota o banca electrónica, o bien los corresponsales no bancarios y unidades de bancarización móviles, como se han desarrollado, por ejemplo, en Colombia. Esta solución también requiere inversiones. Los bancos no tienen otra alternativa que invertir para el desarrollo, utilizando las últimas tecnologías informáticas y de organización del trabajo para elevar su eficiencia.

Colombia, breve caso de estudio


Es conocido que la apertura de nuevas sucursales suele ser costosa, por eso en varios países latinoamericanos se han buscado diferentes formas de llevar la bancarización a la mayor cantidad de población posible. En el caso de Colombia se han utilizado con éxito dos soluciones. La primera, conocida como Unidad de Bancarización Móvil (UBM), que consiste en una unidad móvil con el equipamiento necesario para realizar operaciones bancarias y que se mueve entre poblaciones remotas o donde no existen sucursales bancarias. La segunda son los llamados Corresponsales no Bancarios (CNB), que es un datafono, equipamiento tecnológico que se instala en los comercios y permite la realización de operaciones bancarias como pagos de facturas, depósitos, consultas de saldos, entre otras variantes. Si las UBM sirven para el contacto inicial con los clientes potenciales, los CNB sirven para dar continuidad a la bancarización a través de la extensión de los servicios financieros, o sea que ambas soluciones son complementarias.

Notas:

[1] Algunos sectores bancarios o financieros los distinguen servicios bancarios de productos bancarios. Los servicios son aquellos que se prestan por ventanilla o que son los tradicionales, depósitos, extracciones, cambios de moneda, tarjetas algunos préstamos sencillos, etc.  Los productos bancarios son los que obligatoriamente requieren de más trabajo técnico o los de intermediación financiera como fideicomisos, hipotecas, seguros bancarios, entre otros.

[2] Para poder realizar un cálculo aproximado de la relación crédito/PIB de Cuba, si tomamos por ejemplo el PIB de 2009 publicado por la ONE, por una parte, y por la otra el total de la suma entregada como créditos en la llamada revolución energética, cuando prácticamente se sustituyó la totalidad de los viejos equipos electrodomésticos altos consumidores de energía eléctrica, cifrada en más de cuatro millones y medio de equipos y valorados en 9.000 millones de pesos, obtenemos como resultado  una relación cercana a 20 por ciento que, a su vez, comparado con los países latinoamericanos, se sitúa entre los más bajos del continente.

 

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1 comentario

  • Enlace comentario Viernes, 07 de Junio de 2013 02:04 Publicado por ARON LEIVA

    Excelente artículo justo estoy llevando a cabo un proyecto de tesis de la bancarización en el Perú, tocas información valiosa para mi proyecto pero quisiera comunicarme contigo para poder saber si podrías brindarme más información relacionada más a Perú sobre este tema y si no fuera mucha molestia de cómo influye este hecho (el banking) en el desarrollo de las Mypes Muchas Gracias, espero poder contactarme con Usted.

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