Las obsesiones del profesor Carlos Uxó

Crímenes y personajes de la literatura y la televisión cubanas.

El profesor Carlos Uxó en la Cabaña, en febrero de 2020.

El español Carlos Uxó es, actualmente, por las evidencias del caso, el mayor estudioso de la narrativa policial cubana. En el transcurso de sus investigaciones, se ha leído todos los libros de la novela policial de la Revolución y también ha visto una buena parte de los diversos seriales policiacos que ha transmitido la televisión nacional.

Como resultado de esos estudios publicó El género policial en Cuba (Peter Lang, 2021). Quince años atrás fue el compilador del volumen con el que inició su relación con la literatura policial cubana, The detective fiction of Leonardo Padura Fuentes (Manchester Metropolitan University Press, 2006).

El doctor Uxó se desempeña como profesor en el Departamento de Lenguas Europeas de Monash University, en Melbourne, Australia, país donde ha formado una familia y desde el que ha viajado en numerosas ocasiones a Cuba desde que eligió a la isla como espacio vital para su tesis doctoral, de la cual procede el libro Representaciones del personaje del negro en la narrativa cubana. Una perspectiva desde los estudios subalternos (Verbum, 2010).

Como el apetito investigativo de Carlos Uxó por los temas cubanos es infinito, en su último viaje a La Habana anduvo en bicicleta por la ciudad tras los andares de un proyecto que promueve esa forma de traslado. En una de las pausas de sus largos recorridos —pedaleando o caminando— hablamos con él sobre sus obsesiones, de cómo empezó a convertirse en un cubanólogo.

El cine, la literatura y el personaje afrocubano

Cuando, en la universidad australiana La Trobe, su jefe le dijo que debía impartir una clase sobre la película Fresa y chocolate en la que también debería hablar sobre la santería cubana, la respuesta de Carlos Uxó fue que no estaba preparado para abordar esos temas. Entonces, el jefe lo llevó a la biblioteca y le mostró los libros que le permitirían documentarse al respecto.

Justamente en la biblioteca de esa universidad, en Melbourne, está la mayor colección bibliográfica sobre América Latina que hay en Australia. Allí, Carlos leyó una buena cantidad de los libros que había en la sección dedicada a Cuba y cuando terminó la lectura no solo se sintió informado, sino también muy motivado. Fue el primer paso de un largo camino. Tanto fue el interés que le despertó, en especial la santería, que en principio iba a ser el tema de su tesis doctoral, me dice ahora, a unos metros de la Plaza Vieja, en la parte más antigua de la capital, donde transcurre la entrevista.

De izquierda a derecha, Carlos Uxó, Leonardo Padura y José A. Michelena, en Mantilla, 2008.

José A. Michelena (JAM): Pero terminaste escribiendo sobre el personaje del negro —le respondo.

Carlos Uxó (CU): Una cosa lleva a la otra. Comencé a leer sobre la santería y me fui metiendo en el mundo afrocubano. Luego, mi director de tesis me cambió un poco los planes y terminé haciendo mi tesis de doctorado sobre la representación del personaje del negro en la narrativa cubana.

(JAM): Aunque también escribiste sobre los narradores novísimos.

(CU): Es que yo intentaba ver cómo se había comportado el personaje del negro desde las primeras representaciones en la narrativa cubana, cuánto había cambiado históricamente, desde Espejo de paciencia hasta la última generación de narradores; quería ver si con la revolución había cambiado esa representación.

(JAM):¿A qué conclusión llegaste?

(CU): Que apenas había cambiado. Con algunas excepciones, muchos de los novísimos narradores cubanos siguieron repitiendo los mismos estereotipos de antes.

(JAM):¿Y cuándo comienzas a investigar la literatura policial cubana?

(CU): Por una casualidad. Ya yo había terminado mi tesis doctoral y estaba buscando una ayuda económica para ir de Australia a España, a visitar a mi familia. Entonces encontré un congreso sobre las relaciones entre España, América Latina y Asia. Y se me ocurrió hacer una ponencia sobre una novela de Padura que yo había leído, La cola de la serpiente, cuyo relato discurre en el barrio chino de La Habana. Una vez en el congreso, conocí a la profesora Shelley Godsland, de la universidad de Manchester, que estaba buscando a alguien que compilara un libro de ensayos sobre la obra de Padura. Ella me lo propuso, y acepté.

(JAM): Y de ahí en adelante te embullaste con el policial cubano.

(CU): Sí, me di cuenta que me gustaba el policial cubano en toda su complejidad; porque es un policial diferente en su proceso de surgimiento y evolución.

Rebeca Murga, Carlos Uxó y Lorenzo Lunar, en Santa Clara, 2023.

(JAM):¿Y cuándo comienzas a investigar en las series policiales cubanas para la televisión?

(CU): Desde que en otro congreso, en Washington, al que llevé una ponencia sobre la novela policial cubana, me dijeron que debía conocer también los seriales policiacos. Comencé a verlos y tomé conciencia de que los seriales habían comenzado antes que la literatura policial de la Revolución. Incluso, me pregunté si esa literatura era una consecuencia del éxito que habían tenido Móvil 8 y Sector 40 en la televisión, algo que nunca había leído en ningún libro sobre el policial cubano. Mi criterio ahora es que hubo en esa narrativa, en los inicios, una gran influencia de las series para televisión, que partían de hechos reales, como también lo hacen ahora; pero en algún momento la literatura se separó de esa práctica. Por ejemplo, Armando Cristóbal escribe Explosión en Tallapiedra, partiendo de hechos reales, y gana el premio de novela Aniversario del Triunfo de la Revolución, convocado por el Ministerio del Interior (Minint), en su primera edición; pero el propio Minint impide su publicación porque se acercaba mucho a la realidad, daba demasiada información. Cristóbal deberá esperar diez años para publicar la novela. El propio autor gana también la segunda edición del premio, con La ronda de los rubíes, una novela de ficción, aunque toma algunos hechos reales. En adelante, no se repetirá el caso, aunque haya intersecciones entre lo real y la ficción.

(JAM): Esa vocación por investigar la narrativa policial, que se había concentrado en el caso cubano, ahora la has extendido a escala universal.

(CU): Sí, ocurrieron varias casualidades (que me persiguen). Yo cambié de trabajo, y tuve la suerte que en mi nuevo departamento universitario había un especialista en literatura policial —muy amigo, además— que es el autor de uno de los artículos más importantes que se han publicado en los últimos años sobre el género. Ese texto trata de una nueva forma de ver el policial, asociada con el concepto de world literature (literatura mundial). Hasta ahora, los trabajos sobre el policial se basaban en naciones: policial francés, policial inglés, policial norteamericano, etcétera. Esto es falso, en primer lugar, porque un escritor francés hoy lee a escritores de todo el mundo; luego, la influencia de ese escritor francés tendría que tener en cuenta sus lecturas de escritores alemanes, daneses, ingleses…; en segundo lugar, porque seguimos repitiendo que el policial nació en Inglaterra, luego se desarrolló en Estados Unidos, y después en el resto del mundo. También es erróneo. En China se hacía otro policial, y en América Latina se ha escrito un neopolicial que no es una copia del hard boiled americano, por citar dos ejemplos. Lo que quiere lograr este nuevo enfoque es decentralizar los estudios del policial.

(JAM): Eso se intersecta con los estudios trasatlánticos.

(CU): Claro, y también con la decolonialidad. Bueno, pues coincidí con esta persona en la universidad, y dos años después contrataron a una profesora italiana que había publicado siete libros sobre el policial; y un año más tarde, llegó un catedrático francés, también especialista en policial. Así que de repente éramos cuatro investigadores de literatura policial en el mismo departamento, un hecho muy raro. Nosotros hemos creado el grupo Monash crime fiction project y nos han dado una beca —la mayor que se da en Australia— para hacer un estudio sobre el policial en los próximos tres años. Estamos muy entusiasmados con eso.

(JAM): Entonces, sigues montado en el policial, y ahora también en bicicleta.

(CU): Desde hace cuatro años ando en bicicleta, pero eso mejor lo dejamos para un próximo capítulo.

(JAM): De acuerdo, y tampoco vamos a cerrar el caso policial. En el próximo capítulo me cuentas qué han encontrado nuevo en Monash sobre los crímenes de la literatura.

(CU): Te contaré. (2024)

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