Delfín Prats en el audiovisual cubano
La más reciente es El brillo de la superficie de Dayana Araujo, pero varios realizadores se han interesado por la vida y obra del Premio Nacional de Literatura 2022 en el presente siglo.
Delfín Prats, entre el esplendor y el caos (2008) es un documental de Carlos Y. Rodríguez que recorre la vida del poeta cubano.
Foto: Tomada de Cubacine
Sin ser asiduo a la cámara, hasta queriéndola evitar, Delfín Prats, merecedor del Premio Nacional de Literatura 2022 y Maestro de Juventudes de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), ha sido protagonista de más de un material audiovisual.
Desde Delfín Prats: entre el esplendor y el caos (2008), documental de Carlos Y. Rodríguez, hasta El brillo de la superficie (2024) de Dayana Araujo, varios realizadores se han interesado por el autor que ganó con Lenguaje de mudos el Premio David de Poesía en 1968.
Este libro salió de imprenta sólo para terminar convertido en pulpa de papel y empujar al ostracismo al poeta nacido en 1945, en La Cuaba, poblado de las afueras de la ciudad de Holguín.
Entre el esplendor y el caos
En Seres extravagantes (2004), documental de Manuel Zayas que testimonia el proceso de marginación, exclusión social y persecución a los homosexuales en las primeras décadas del proceso revolucionario cubano, a través de la biografía de Reinaldo Arenas, fue Delfín Prats, también holguinero y amigo de ese escritor, uno de los entrevistados.
Pero es Carlos Y. Rodríguez quien primero se acerca con amplitud a la vida y obra de un escritor que más allá del mito —los años sin publicar, los rasgos de su personalidad, el retiro a los parajes de la infancia a fines de la década de los 90—, es una de las voces más importantes de la literatura cubana.
Delfín Prats: entre el esplendor y el caos, realizado por Los Docos Films con la participación de la Televisión Serrana, es también el único de estos audiovisuales que ha intentado abarcar los principales momentos de su vida, de manera cronológica. A partir de un trazo iniciado con los testimonios de su infancia, recoge los ecos y reverberaciones del campo natal presentes en la obra de este autor; y también el ambiente nocturno de una ciudad, La Habana, que incorporó instintos y nuevas vivencias a su poesía.
De esta manera, Delfín recuerda desde sus primeros años en La Cuaba hasta la llegada a la capital en 1962 como becario, para aprender ruso. Luego, la estancia en la Unión Soviética, donde estudió en la Universidad Lomonosov y se produjo su primer encuentro con la poesía; y a seguidas, la obtención de ese premio de la Uneac en 1968, el suceso que constituyó un parteaguas en su vida.

El paria y el mito
El esplendor… revela al creador más allá de su obra lírica y expone en la propia voz del protagonista la narración de unos hechos que, si bien eran conocidos, también fueron magnificados e incluso tergiversados. Se despeja el velo de misterio persistente a raíz de aquel libro censurado, del cual Prats ya había incluido algunos poemas en Para festejar el ascenso de Ícaro, el cuaderno de 1987 que rompió un silencio editorial de casi 20 años.
La difícil vida doméstica, ya en un barrio de la ciudad, se entrelaza con reflexiones sobre su poesía. Incluso Carlos Y. Rodríguez nos traslada a Gibara, donde rememora su relación con la villa y sus visitas con Arenas; para volver a un Delfín Prats íntimo, que recorre en bicicleta la ciudad que asegura amar; o retorna, desde el umbral de la vivienda, a otros momentos de su vida.
Mientras se escucha a Elena Burke, el poeta prepara la sencilla cama ante el anuncio de la noche y sus desvelos. Cae la oscuridad sobre la ciudad y el director nos reafirma, casi como resumen, que “su vida de paria lo ha convertido, muy a su pesar, en un mito de la literatura cubana”.

Testimoniar el brillo de la superficie
En 2010, Pablo Guerra dirige El brillo de la superficie, documental que acompaña el proceso de grabación del audiolibro homónimo de Ediciones La Luz, en los estudios de la emisora Radio Holguín, y que resulta, además, un valioso testimonio de la cosmovisión del poeta y de su tiempo.
El poeta habla de la génesis de los textos leídos frente al micrófono, a manera de ars poética, y sus comentarios también hacen parte del audiolibro. Un Prats desinhibido evoca, en la intimidad de la cabina, poemas como “Abrirse las constelaciones”, “Aguas”, “Humanidad” y “Rock de los caballos”.
Este material, que resulta un homenaje de un grupo de entonces jóvenes artistas, incluye otras breves entrevistas, como al poeta y editor Luis Yuseff y el trovador Manuel Leandro Ibarra, quien compuso canciones para el documental. Bajo este título, El brillo de la superficie, la misma Ediciones La Luz, sello holguinero de la Asociación Hermanos Saíz, publicaría en 2018 la poesía completa de Delfín Prats.
Saldo y otros abordajes audiovisuales
Más reciente en el tiempo es Saldo (2023), de la también holguinera Alejandra Rodríguez Segura. Esta cápsula audiovisual condensa, a partir del poema homónimo de Lenguaje de mudos, lo que la realizadora cree más cercano a sus búsquedas en la poética de Prats.
Aquí el poeta-actor retorna al campo natal para, cual viaje a la semilla, ofrecerse como aquel capaz de prescindir y entregar lo más amado al otro. Saldo fue producido por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), el Instituto Cubano del Libro y Wajiros Films.
Además de cápsulas promocionales para diferentes campañas (entre ellas la realizada por Jimmy Ochoa) y a propósito de la entrega del Premio Nacional de Literatura, el poeta ha participado, como entrevistado, en otros documentales.

Algunos pasajes de su vida han motivado miradas desde la ficción, como en el largometraje Santa y Andrés (2016) de Carlos Lechuga, cuyo guion recibió varios premios y su nombre inicial era “Santa y Delfín”. El cineasta habanero, admirador de la obra poética del holguinero, ha comentado que su primer impulso fue poner ese título a modo de homenaje; pero lo que acontece en el filme no es realmente la vida de Delfín Prats.
Su personaje, Andrés, es un escritor homosexual, censurado y vigilado por una campesina que carga con una silla hasta su apartada casa, y, realmente, tiene un poco de muchos otros artistas, como René Ariza, Reinaldo Arenas, Guillermo Rosales, Carlos Victoria, Manolo Granados “y algo también tendrá de Delfín”.
Una exploración en la vida actual
Como colofón de este recorrido, Dayana Araujo, una realizadora jovencísima —cursa todavía el segundo año de la Facultad Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual, en la Filial de Holguín de la Universidad de las Artes-ISA—, suma su visión interesada en conocer la cotidianidad del poeta. Las “pequeñas cosas” que componen no solo el ambiente doméstico, sino las perspectivas y pensamientos, dudas y alegrías de Prats en su vida actual.
Al Delfín Prats que hoy confiesa frente a la cámara sus puntos de vista y sus miedos, se acerca El brillo de la superficie, un documental que retoma el título del dirigido por Pablo Guerra, del audiolibro y del libro, y que concursó en el XVIII Festival Internacional de Cine de Gibara el pasado agosto.
Luego de recibir Delfín Prats el más importante reconocimiento literario cubano en 2022, “lo que tenía sentido era explorar cómo es su vida ahora”, asegura Araujo, para marcar la diferencia con los otros materiales audiovisuales.
La realizadora intentó “mostrar un estado actual desde una forma íntima, más en interacción con el personaje”. De esta manera, la cámara es otra extensión de la cotidianidad del poeta: recorre su vivienda sin husmear en ella, pero haciendo visible la realidad de su precariedad.
Delfín Prats ahora
Al mismo tiempo que se encamina a las interioridades (y complejidades) domésticas, realiza sutiles diálogos con la cotidianidad nacional. Con una pared blanca y un fragmento de alguna ropa, al fondo, resaltando lo básico de la estructura hogareña, Delfín Prats responde a las preguntas de la directora y vuelve a su poesía, a ese “extrañarse de sí” que puede ser caminar por los márgenes del poema.
El mismo que asegura que “no soy amigo de las cámaras, no me siento bien frente a las cámaras; ahora mismo ustedes me están poniendo en una situación complicada”, se deja escuchar sobre las cuestiones que hacen ardua la sobrevivencia diaria. También alude a sus preocupaciones sobre “la deshumanización que nos rodea y nos amenaza” y que le hace “el vivir difícil”, aunque encuentre en los ecos de su poesía en las nuevas generaciones el mejor aliciente.
Dayana Araújo añade que se vale “de algo que a veces es delicado tocar: el enfoque. En los primeros planos trato de jugar mucho con el enfoque, porque va de la mano con la proyección actual de Delfín, que a veces es ambigua y difusa”. Ella busca “lo bello por encima de todo lo que ha dejado la historia” y “el brillo que sigue estando en Delfín a pesar de los años y el dolor” (2024).
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