Proyecto internacional busca conciliar pesca y sostenibilidad

Junto al apoyo en materia de equipamiento, esta iniciativa financiada en Cuba por el Fondo Verde para el Clima tiene un importante componente de capacitación

Como parte del proyecto, que concluye en 2026, se han realizado diversas capacitaciones con autoridades, representantes de la Oficina Nacional de Inspección Pesquera y pescadores estatales y privados.

Foto: Cortesía de Conspescas

Contribuir a la conservación de la biodiversidad marina a través de  la gestión sostenible de los recursos pesqueros y marino-costeros del golfo de Guacanayabo, en la costa sur oriental de Cuba, persigue un proyecto de cooperación internacional que apuesta por aplicar enfoques diferentes en la explotación del mar.

Titulado Mejorando la gestión y protección de la biodiversidad marina en el golfo de Guacanayabo, Conpescas Guacanayabo (nombre corto), cuenta con un monto de 1,3 millones de dólares aportados por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y fomenta la utilización de artes de pesca selectivas y respetuosas con el medio ambiente.

La iniciativa,  en la que interviene el Centro de Investigaciones Pesqueras del Ministerio de la Industria Alimentaria, en alianza con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), impulsa la aplicación de buenas prácticas, teniendo en cuenta el enfoque ecosistémico de la pesca y la acuicultura (EEPA), promovido por la FAO.

El golfo de Guacanayabo, que abarca la costa sur de las provincias Granma, Camagüey y  Las Tunas, aporta aproximadamente el 28,6 por ciento de la producción pesquera de la plataforma cubana y donde convive más del 55 por ciento de las especies endémicas del Caribe, además de albergar algunos de los más extensos y mejor conservados manglares y pastos marinos.

Según expuso Lirialis García, coordinadora nacional del proyecto en el congreso Ciencias del Mar, en octubre pasado, en esa zona se reporta un sostenido declive de las pesquerías, atribuido a la sobrepesca, el deterioro ambiental y los eventos hidrometeorológicos extremos.

A su vez, se registran cambios en la composición de las comunidades de peces marinos: especies de mayor tamaño y valor comercial han sido paulatinamente remplazadas por otras inferiores, más pequeñas y de menor valor.

Otra de las situaciones que enfrenta el golfo es la degradación de las zonas costeras por el crecimiento demográfico (comunidades eminentemente pesqueras), alteraciones del hábitat por el desarrollo agrícola industrial y el represamiento de cursos de agua.

El declive, declaró, está cuantificado a partir de modelos matemáticos basados en las capturas que se reportan al grupo empresarial que rige la pesca, estimaciones de la pesca ilegal y de la privada, con informaciones obtenidas de pescadores individuales.

En biología pesquera, aclaró, cuando se habla de agotamiento de una especie se refiere a los resultados de modelaciones que tienen en cuenta parámetros como ciclo de vida de la especie, vulnerabilidad, esfuerzo pesquero, estacionalidad, zona de cría y de pesca, que muestran que está deprimida y disminuida su capacidad de sobreponerse a los diferentes impactos.

De acuerdo con García, la pesca privada se ha convertido en un problema desde que la Ley de pesca la autorizó, pues el control que se aplica a las capturas estatales no se ejerce a las privadas.

El golfo de Guacanayabo, que abarca la costa sur de las provincias Granma, Camagüey y Las Tunas, aporta aproximadamente el 28,6 por ciento de la producción pesquera de la plataforma cubana.

Cambiar el panorama

En ese contexto, el proyecto persigue contribuir a la conservación de la biodiversidad marina, aplicando el EEPA, que contempla el desarrollo sostenible, la equidad y la resiliencia de los sistemas sociales y ecológicos.

Para ello, se divide en tres componentes: primero, la actualización de las bases del conocimiento para la gestión de las pesquerías sostenibles y de sus hábitats marinos claves en el golfo y planes de manejo de las principales especies.

El segundo está relacionado con los medios de vida sostenibles para la diversificación pesquera y la acuicultura con valor agregado, mientras que el tercero tiene que ver con la gestión del conocimiento y difusión de resultados para su replicación y escalamiento.

Como parte del programa se han recibido equipos de georreferenciación, posicionamiento y observación, medición de parámetros físico-químicos y oceanográficos, así como herramientas de trabajo y buceo para realizar estudios marinos.

Según la FAO, esos suministros ayudarían a garantizar la evaluación periódica del hábitat y las poblaciones sometidas a explotación pesquera, en tanto, la investigación científica debe apuntar a la correcta toma de decisiones en el sector productivo y ayudar a crear condiciones para una industria pesquera rentable y sostenible, en beneficio de las poblaciones y del país.

Otros aportes incluyen tecnologías informáticas y vehículos que facilitan la gestión de los procesos vinculados a las Empresa Pesquera Industria de Santa Cruz del Sur, en Camagüey; la Empresa Pesquera Industrial de Granma, y Unidad Empresarial de Base de Guayabal, perteneciente a la Empresa Pesquera de Las Tunas

Conpesca Guacanayabo también centra sus acciones en fortalecer capacidades de laboratorios con el aporte de microscopios, balanzas, reactivos y equipos de refrigeración para mejorar las acciones de vigilancia y control de enfermedades acuáticas y las actividades vinculadas a la calidad e inocuidad de los recursos marinos.

Hasta el momento, se ha procedido a la actualización del estado de principales especies pesqueras, se han hecho propuestas de medidas de manejo para pesquerías multiespecíficas de escama, conciliadas con empresas y gobierno, y se han realizado múltiples acciones de capacitación.

“Las medidas van dirigidas a tratar de disminuir el esfuerzo pesquero para tratar de recuperar el recurso a mediano y largo plazos. El tiempo de recuperación va a depender de lo bien que se apliquen y controlen las medidas y de las características de las especies”, explicó.

Por otra parte, se elaboraron las recomendaciones técnicas para mejorar la conservación y uso de los recursos marino-costeros, considerando el enfoque de género presentadas a actores de gobierno, ambientales y pesqueros del Golfo de Guacanayabo, y se ha fortalecido el sistema de seguimiento, control y vigilancia para la conservación y el uso sostenible de los recursos pesqueros y apoyo directo del proyecto con equipos e insumos.

“Lo que se pretende es buscar alternativas a las pesquerías tradicionales, centradas en los cultivos marinos para compensar la pérdida que pueda existir al regular las pesquerías y los ingresos, mediante la acuicultura marina, diversificación de producciones y aumento del valor agregado”, puntualizó.

(2024)

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