Hacia el primer hotel inteligente de Cuba, con la cadena Meliá
Integrar tecnologías innovadoras que mejoran la experiencia de los visitantes y optimizan la gestión de los recursos forma parte de los conceptos de esta instalación turística
La instalación de celdas fotovoltaicas garantizan la generación de parte de la energía que demanda este hotel cinco estrellas de 401 habitaciones.
Foto: Archivo IPS-Cuba
Tener un control a distancia de los diferentes sistemas, emplear la tecnología para mejorar la experiencia del cliente y producir cerca de la mitad de la energía que consume, le permite al Meliá Trinidad Península, en la provincia de Sancti Spíritus, aspirar a convertirse en el primer hotel inteligente de Cuba.
Inaugurada en 2023 y con 401 habitaciones, esta instalación turística pertenece al grupo Cubanacán y a la empresa mixta TosCuba S.A. Es administrada y gestionada por la cadena española Meliá, la primera cadena internacional en entrar en el turismo cubano y ya con más de 30 años de operaciones en el país.
El Trinidad Península es a su vez el primero de esa compañía en Trinidad, una de las primeras siete villas cubanas, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidad para la Educación, la Ciencias y la Cultura (Unesco).
Desde su concepción hasta su operación, este alojamiento ubicado en la península de Ancón, a unos 7,5 kilómetros de Trinidad, está pensado para integrar tecnologías innovadoras que mejoran la experiencia de los visitantes y optimizan la gestión de los recursos.
¿Hotel inteligente?
“El hotel está aspirando a ser el primer hotel inteligente de Cuba, a partir de su infraestructura tecnológica y su utilización a favor del cliente”, declaró a medios de prensa Renier Rendón, subdirector general por la parte cubana del alojamiento cinco estrellas.
Fuentes especializadas describen un hotel inteligente como un establecimiento que utiliza tecnología avanzada para mejorar la experiencia del huésped y optimizar la gestión de sus operaciones y recursos. Entre sus principales características se destaca la oferta de servicios personalizados y una interacción más fácil y cómoda con sus clientes, a través de aplicaciones móviles, asistentes virtuales, sensores y otras tecnologías.
Además, la incorporación de dispositivos de la Internet de las Cosas (IoT) – referido a la posibilidad de interconexión y transmisión de datos entre objetos cotidianos e internet – , permite la creación de una infraestructura de red avanzada que posibilita la conexión de múltiples dispositivos y sistemas.
Esto conduce a una mayor eficiencia en la gestión de la energía, la seguridad, la limpieza y el mantenimiento de las instalaciones. En el Meliá Trinidad Península, muchos de los procesos se controlan de manera automatizada y centralizada, pensados desde su propia concepción.

“El hotel tiene una alta automatización en sus habitaciones y sus sistemas le permiten gestionar y manejar los principales procesos desde una sala y también de diferentes puntos, incluso de manera remota: se puede controlar la temperatura a una habitación desde un puesto de mando, saber cuál tiene funcionando el clima y si es necesario, disminuir el volumen de la música en un salón específico”, explicó Rendón.
Además, “el control de las placas fotovoltaicas y su generación se pueden controlar desde aquí, en Trinidad, y desde España, por la empresa encargada de ese proceso de manera automatizada, ágil, por correo, por WhatsApp, por cualquier vía se gestiona y se controla”, agregó.
Las habitaciones tienen sensores de presencia que activan la energía cuando el cliente entra y la desactivan inmediatamente cuando el cliente sale, ejemplificó.
Según el directivo, por las modernas instalaciones con que cuenta, el cliente pueda hacer cualquier transformación en las prestaciones de las habitaciones o solicitar que se la realicen, lo que resulta muy favorable para el confort personalizado.
Con la presentación del expediente correspondiente, el Meliá Trinidad Península espera ser declarado hotel inteligente, una categoría a tono con las tendencias actuales de la hotelería, que contempla también la generación de energía limpia y la implementación de políticas de reciclaje y cero plásticos.

Una mirada sostenible
Rendón señaló además que en la instalación, los vehículos internos, incluyendo la flota de servicio, son eléctricos, es decir, “no consumen combustible fósil”
Agregó que el hotel “cuenta con 1800 placas fotovoltaicas que generan cerca del 60 por ciento de la energía eléctrica que demanda -y puede ser superior-, lo que lo convierte en una instalación muy amigable con el medio ambiente, porque genera energía limpia, muy necesaria y que ayuda mucho hoy por la situación energética del país”.
También tiene instalados otros 200 paneles solares para la generación del agua caliente que demandan los servicios.
Para ser consecuentes con los recursos naturales, el aljibe colecta el agua de todo el hotel, que es utilizada posteriormente para regar las áreas verdes.
A la vez, “todos los insumos desechables en las áreas de piscina, playa y bares son biodegradables y va mos cada vez más reduciendo a la mínima escala los plásticos de un solo uso”, indicó el directivo.
Meliá en Cuba
Meliá Hotels International S.A. es una empresa hotelera española con sede en la ciudad de Palma de Mallorca.
Según trascendió recientemente, pese a la crisis que vive la isla de desabastecimiento, fallas energéticas, hiperinflación, además de los huracanes y sismos, Meliá sumará otros cuatro hoteles en Cuba y está remodelando cinco de las 35 instalaciones que opera.
En ese sentido, se propone abrir 837 nuevas habitaciones, que como el resto de los alojamientos que gestiona se abastecen mediante una empresa importadora de bienes y servicios para el sector hotelero, Mesol Gestión Hotelera Turística, que importa alimentos, bebidas, lencería, insumos, artículos de limpieza o medios de protección a hoteles que no pueden adquirirlos en Cuba.
Según algunos reportes, Meliá ha tenido una ocupación media entre enero y septiembre del 39,4% y una tarifa promedio inferior a los 90 dólares la noche, debido a caída de la demanda de los principales mercados, Canadá y Estados Unidos.
Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), hasta el mes de octubre se recibieron en Cuba 2 490 770 viajeros, lo que representa 96,1 por ciento respecto a igual etapa de 2023, lo que representa 101 256 personas menos.
Para el investigador cubano José Luis Perelló, el declive de arribos a Cuba se prolonga por tres años y todo indica que esa tendencia será difícil de revertir. (2024)
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