Un minuto que se salva es un minuto que se gana a la pérdida de la memoria

Conversación con Luciano Castillo Rodríguez, primer investigador en recibir el Premio Nacional de Cine en Cuba 

Luciano Castillo, primer investigador en recibir el Premio Nacional de Cine de Cuba, conversa sobre su larga trayectoria

Foto: Eduardo Yriarte

Desde que inicié mis estudios de Periodismo en 2006 y en el lejano oriente cubano, comencé a sentir predilección por el cine y la literatura sobre cine. Recorría las librerías que colmaban la calle Enramadas en aquella época, para saciar mi sed de lectura y descubrir todo tipo de ejemplares, algunos que aún conservo o han ido a parar a libreros de amigos.

En esas búsquedas encontré los libros sobre cine que había publicado Luciano Castillo Rodríguez (Camagüey, 1959) y empecé a conocer más sobre ese universo cinematográfico que hoy ya me ha conquistado de manera irreversible.

Muchos años después, como Aureliano Buendía frente al pelotón de fusilamiento, tuve la posibilidad de conocerlo. Era el año 2019 y recién me iniciaba como coordinador del Portal Cubacine del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

Casi de manera semanal debía buscar algún dato sobre un filme o un realizador y, entonces, tocaba bajar hasta la sede anterior de la Cinemateca de Cuba, ubicada en la actual sala Héctor García Mesa, para confrontar la información. Así fue así que comenzamos a coincidir y a saludarnos en los pasillos del ICAIC.

Aunque, él llegó a identificarme, realmente, cuando empezó a verme en la sala 23 y 12, apreciando algún filme de una muestra curada por su institución. Una vez me dijo: “¿Qué haces aquí?” y le dije: “Vine a ver la película”; y creo que a partir de ahí fue que comenzamos a sostener un mejor diálogo e, incluso, a solicitud suya he colaborado con algunos espacios de promoción de la Cinemateca de Cuba.

La noticia de que fuera Luciano Castillo quien recibiera el Premio Nacional de Cine 2026 me alegró mucho, porque se ha ocupado de muchos temas y zonas del cine cubano en su labor como investigador. También, en su gestión como director de la Cinemateca, desde 2014, se ha consagrado a salvar la mayor parte posible del patrimonio cinematográfico cubano, el cual tiene el reto de preservarse en medio de la perpetua humedad de esta isla del trópico y sin que se hayan consolidado todavía políticas públicas desde el punto de vista institucional que favorezcan esa conservación, o al menos no han sido lo efectivas que deberían.

Este diálogo intenta recorrer una parte de la obra de Castillo, quien además de libros y su quehacer en la Cinemateca de Cuba, sostiene el programa De cierta manera cada jueves en el Canal Educativo de la televisión cubana, y encima se ocupa de publicaciones en libros y revistas, organizar muestras y la programación mensual que se exhibe en la sala 23 y 12.

El momento de la entrega del Premio Nacional de Cine 2026 en la sala Charles Chaplin

Memoria de un espectador

RRI: Luciano, me gustaría comenzar por su pasión como espectador. ¿De dónde proviene LA avidez por apreciar cine?

LCR: Mi pasión por el cine se inicia en el Camagüey de mi infancia y adolescencia, pero sobre todo, de mi juventud. Andaba detrás de las películas que se estrenaban, con la avidez de no dejar pasar ninguna. Por ejemplo, Mario Naito (1948-2025), uno de mis grandes amigos ―recientemente fallecido―, me llamaba para decirme: oye, ponen en la Alianza Francesa esta o aquella película… De esas tandas recuerdo especialmente La mujer de al lado (Francois Truffaut, 1981), que la ponían un día y al siguiente se la llevaban para México, y yo vine hasta acá para verla, porque además Truffaut es uno de mis cineastas más adorados.

»Prefiero el cine europeo, porque es distinto. Cuando uno ve una película norteamericana, ya sabes en que se va a acabar, porque son recetas infalibles, hechas para que funcionen en el público. En el cine italiano encuentro una fuente inagotable de buen cine, por la gran cantidad de directores extraordinario que tiene, algunos de los más importantes de toda la historia del cine. Entre ellos, el preferido mío es Fellini, pero está Visconti y otros.

»El cine francés, con su diversidad, la renovación constante de directores, es algo a tener en cuenta. El caso del español, un poco menos, pero sin dejar de admirar a sus mejores cineastas.

Salvar el patrimonio cinematográfico cubano

RRI: Uno de sus grandes objetivos desde la Cinemateca de Cuba ha sido salvar el patrimonio cinematográfico cubano. ¿Por qué?

LCR: El tema de la memoria y el patrimonio es urgente. Olvidar es un mal generalizado, y en el Caribe predomina. Hay que salvar, sobre todo, porque uno no sabe qué importancia puede llegar a tener una película que en un momento determinado no fue valorada suficientemente.

»Hay que buscar en Cuba otras películas que puedan existir y tengan valores y hayan sido ignoradas. Por eso hay que salvar todo lo que se pueda. Un minuto que se salva es un minuto que se gana a la pérdida de la memoria. El orgullo que uno siente cuando ve una película restaurada es algo increíble.

»Hace unos días asistimos a la proyección de la copia restaurada de Aventuras de Juan Quin Quin (1967). Fue una sorpresa tremenda, porque es una película que casi no recordaba; o al menos, no la recordaba con tanta riqueza. Cuando la vi en su momento, yo era muy joven y la vi como una película de aventuras. Pero no, es mucho más…Es una película sorprendente por el estilo vanguardista de Julio García Espinosa y la ruptura con los géneros.

»Fue una de las películas más taquilleras aquí en Cuba y considero que es uno de los grandes filmes de García-Espinosa, con música de Leo Brouwer y la fotografía de Jorge Haydú, que es espectacular.

El autor de La biblia del cinéfilo junto al jurado que le concedió el Premio Nacional de Cine

Un espacio para el cine cubano de siempre

RRI: Con De cierta manera, usted ha logrado situar el cine cubano en la programación habitual en la televisión. ¿Cómo surge este espacio?

LCR: El programa De cierta manera comienza en Camagüey, en la emisora Radio Cadena Agramonte y también en la televisión provincial, con un objetivo didáctico-informativo, no crítico. En un momento determinado, Vicente González Castro lo ve y dice que ese programa debería estar en la televisión nacional. Aunque interesó, en un primer momento no lo aprobaron.

»Después, se estaba organizando la programación especial para unas vacaciones, y me propusieron retomar el proyecto del programa. Alcanzó mucho éxito entonces, ganó un premio en el Festival Nacional de Televisión y tuvo gran resonancia entre el público interesado en el tema.

»Hacer el programa es un reto, en el sentido de que, insisto, es un programa didáctico-informativo, no crítico, porque hay demasiados programas de crítica en la televisión. Eso lo planteé desde el principio, quería un programa que abordara el cine con equilibrio entre la información, la historia del cine y lo didáctico.

Dos décadas en la Mediateca

RRI: Otro lugar en el que laboró, durante casi dos décadas, fue la Mediateca de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio (EICTV)

LCR: En la EICTV me convertí en un apasionado del trabajo de la Mediateca. A mí me ha tocado partir de cero en muchas cuestiones, y en esa escuela fue así. Me encargué de la organización de la colección y de completar las fichas bibliográficas de la forma más amplia posible, con el objetivo de que estudiantes y profesores tuvieran acceso a bibliografía actualizada.

»Lo que hacía en esos años, es que yo tenía un carro los miércoles, que me ponía la escuela para venir a La Habana a recoger películas, libros… En la escuela había un telecine y yo me dedicaba a buscar en la Cinemateca las copias de 35 mm de las películas y me las llevaba para ese telecine de la EICTV.  Así fui transfiriendo a soporte más duradero las películas y salvé casi todo lo que hay de cine prerrevolucionario.

En 2025 ya había recibido Luciano Castillo el Premio Lucía de Honor que otorga el Festival Internacional de Cine Pobre de Gibara

Reconocer la obra de un investigador constante 

RRI: Usted se ha convertido en el primer investigador que merece el Premio Nacional de Cine en Cuba. ¿Cómo recibió esa noticia?

LCR: Jamás se me ocurrió ganar ese premio, ni de lejos… Al extremo de que cuando me llaman para decírmelo, pensé que era un chiste que me estaban gastando por teléfono y dije “no, no”, pero la vicepresidenta del ICAIC, Yanin Martínez, me dice que sí…

»Siempre veía los nominados para saber quiénes eran, pero nunca me pasó por la cabeza que pudiera figurar yo en esa lista, porque están ahí José María Vitier, Santiago Llapur… Es una lista selecta, donde me siento muy orgulloso de figurar entre ellos.

»Estoy sorprendido por la repercusión que ha tenido el premio. Personas que hacía años no veía, o no tenía referencias de ellas, se han puesto en contacto conmigo y la avalancha de mensajes de felicitación que he recibido es increíble (2026).

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