Nelson Ponce: “Diseñar carteles es como un deporte de riesgo”
El destacado diseñador posee una amplia experiencia en el campo de la creación de carteles de películas, de festivales de cine y otros eventos.
Nelson Ponce ha desarrollado una obra importante de en el campo del diseño de carteles para cine .
Foto: Cortesía del entrevistado
Para el diseñador cubano Nelson Ponce (La Habana, 1975) la trayectoria del cartel cubano de cine es una historia viva, con momentos de mucho esplendor y otros de silencio, pero siempre en movimiento. Su pasión por el diseño desborda el temor a la hoja en blanco, aunque compara ese instante con un deporte de riesgo.
Conocedor de técnicas y métodos para solucionar cualquier encargo, sabe que la disciplina y constancia en el trabajo también requieren de una dosis de inspiración. En cada caso, su quehacer ha sido reconocido por la utilización de símbolos que le aportan riqueza visual, frescura y un coqueteo con la interpretación que todos podemos hacer de esas piezas.
Otra de sus pasiones es el campo de la docencia en el Instituto Superior de Diseño (ISDI), desde donde promueve el trabajo con la serigrafía y ha encontrado allí la capacidad para razonar sobre su propio trabajo.
Encontrar una metáfora, un símbolo
RRI: ¿Cuáles son tus motivaciones y cómo te planteas el proceso de creación a la hora de concebir un cartel?
NP: Es curioso el hecho de generar un cartel. Cuando me hacen esa solicitud, siempre pienso en la similitud con un deporte de riesgo. La hoja en blanco te genera mucho estrés porque tienes que resolver el encargo de modo de modo que cumpla su función y su sentido.
Por supuesto, hay métodos y maneras de superar eso y empezar el trabajo. En el caso de una película, para mí lo ideal es poder ver el filme. También es muy importante revisar la sinopsis, porque allí encuentras una síntesis de la historia y eso es como un secreto que manejo a la hora de concebir un cartel para un filme.
Otro punto a favor es si puedes conversar con el director, porque él me puede contar de sus intenciones y voy anotando en una libreta esos aspectos. Cuando estoy viendo la película, además, anoto elementos que me puedan ayudar al proceso de creación del cartel.
Para mí, lo más importante es que el símbolo, la imagen que colocas en ese pedazo de papel en blanco sea una síntesis de la película. No me caracterizo por hacer carteles narrativos, donde se muestre lo que sucede en la película. Prefiero encontrar una metáfora, un símbolo que sea como el resumen del filme.

Relectura visual de un clásico del cine cubano
RRI: Tu pieza sobre Vampiros en La Habana tiene mucha fuerza en tu visión personal de esta obra clásica del cine cubano…
NP: Ese cartel de Vampiros en La Habana (Juan Padrón, 1985) es fruto de un concurso que lanzó la Cinemateca de Cuba, por iniciativa de Sara Vega, con el deseo de descubrir a los nuevos diseñadores. Porque hay un punto muerto entre esa generación de grandes diseñadores y el momento en que se crea el Instituto Superior de Diseño (ISDI), donde se sientan las bases para que comiencen a salir nuevos diseñadores con una carrera sólida.
Hubo una etapa donde el diseño de cartel se debilitó mucho, por el Periodo Especial, la falta de papel…. Fue algo multifactorial. Entonces Sara Vega se dio a la tarea de buscar nuevos diseñadores a través del reto de crear carteles nuevos para filmes clásicos de la cinematografía cubana, donde hay tantas obras de altísima calidad y con gran reconocimiento internacional.
Recuerdo que en ese tiempo me dio una euforia y me puse a hacer muchos carteles, porque admiro mucho a esos cartelistas, al trabajo en serigrafía y veía una gran oportunidad para mí en ese desafío. Entre esos carteles estaba el de Vampiros…, que fue todo un ejercicio, tomaba una idea la desarrollaba, seguía con otra, como un juego, porque esa es una de mis películas favoritas.

Festival de Cine de La Habana: vínculo personal y colectivo
RRI: Has formado parte del equipo creador de la imagen del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. Coméntame de esa experiencia, sobre los temas, los códigos…
NP: En el caso del cartel de Festival de La Habana, lo asumimos el grupo Nocturnal como equipo creativo. Una cosa muy complicada, trabajar diseño en colectivo; o sea, hay que conciliar ideas, criterios y demás, pero al mismo tiempo es muy enriquecedor y, en mi opinión, las propuestas que siempre salen son bastante buenas.
Porque hay mucho talento ahí cocinando una idea o un concepto para la imagen del evento. Empezamos justamente con la edición 40, donde el lema fue 20-20 en los 40, porque también hace falta una especie de gancho, que se le pegue a la gente, que comunique y se repita y el público se sienta identificado con ese texto.
Después pasas a generar una imagen, que recuerdo en ese momento fueron unas manos con unos espejuelos, y para dar un poco de diversidad a la campaña, habían diferentes tipos de espejuelos, que es una de las cosas que pretende el Festival de Cine: acceder a una cantidad de público bastante amplia.

Estilos y propuestas para el Cine Pobre
RRI: También has sido el responsable de la concepción de la identidad visual de varias ediciones del Festival de Cine Pobre de Gibara…
NP: Fui fundador del Festival Internacional del Cine Pobre como diseñador, cuando en la oficina estaban Humberto Solás y demás integrantes del equipo. Era muy jovencito en ese momento y fue un honor estar al lado de un maestro como Solás, fue toda una escuela.
Poquito a poco, fui aprendiendo a generar diferentes estilos y propuestas. Es un gran reto cuando uno diseña repetidas veces la imagen para un mismo evento, como es el caso del Festival de Gibara, que ya no recuerdo en cuántas ediciones lo he hecho.
Estuve al principio y en las últimas, porque hay un período en el medio donde yo no trabajé con el Festival de Cine Pobre de Gibara. Ese principio me fue muy útil, por el hecho de ir a Gibara y descubrir ese lugar que desconocía y extraer de ahí su cultura, porque hay una cultura de Cuba pero cada ciudad tiene sus especificidades, su tipo de música y su tipo de baile, en fin.
Ir a Gibara fue muy revelador, porque me nutrió para extraer los elementos característicos de la localidad. Hay una cosa que siempre me ha gustado de Gibara, porque a pesar de que toda Cuba está rodeada de mar ―La Habana está también de cara al mar—, la relación de Gibara con el mar es muy especial.

De otros eventos
RRI: Igualmente has realizado carteles para muestras internacionales, aniversarios y diferentes espacios…
NP: Mi trabajo en la cartelística cinematográfica se divide en dos. De un lado, la promoción de filmes puntuales; y del otro, la de ciclos y eventos, no solo festivales. También he trabajado con festivales de cine de otros países, como un festival que se hacía en Nueva Inglaterra, Estados Unidos; y en el Festival de Cine Iberoamericano, donde Cuba aportaba muchas obras y además se llevaban obras de todos los países, de toda Iberoamérica.
Ahí los códigos eran diferentes, porque mi reto era generar una síntesis de lo que es el universo iberoamericano, algo bastante amplio, y era bastante difícil encontrar algunas esencias para transmitir eso. Recuerdo uno que hice con las aves nacionales de diferentes países iberoamericanos situados, obviamente, en un árbol, pero que era un árbol típico del lugar donde se hacía el festival.
En cuanto a los ciclos temáticos, recuerdo, entre otros, los que hice para ciclos dedicados a la actriz Marilyn Monroe. En especial, le tengo mucha estima al cartel que hice para un ciclo relacionado con la violencia de género en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños (2026).
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