Este 16 de noviembre la Fototeca de Cuba, ubicada en el centro histórico de La Habana, celebra sus tres primeras décadas de historia.
No sé si por razones más que justificadas o porque el azar lo quiso, en noviembre tienen lugar dos aniversarios emblemáticos: la fundación de la sexta villa cubana, también llamada San Cristóbal de La Habana, y la creación de la Fototeca de Cuba, institución que promueve esa manifestación artística con exposiciones transitorias de creadores cubanos y foráneos, y atesora parte del patrimonio fotográfico de Cuba.
El paso devastador de Mattew por el oriente de Cuba no solo dejó pérdidas materiales, también sirvió para conocer y reflexionar sobre el oficio de apretar el obturador en circunstancias extremas.
La llegada de la fotografía de prensa marca el comienzo de una nueva era en la comunicación como muy bien afirma Gisèle Freund*: “La introducción de la foto en la prensa es un fenómeno de capital importancia. Cambia la visión de las masas”.
La Fototeca de Cuba expone la obra de uno de los más destacados fotorreporteros cubanos del pasado siglo XX.
Abierta por vez primera al público, la retrospectiva de la obra de este reconocido fotógrafo cubano —bajo el sugerente título de “El Ojo Mágico de Pepe Agraz”— es un loable empeño de la Fototeca de Cuba por mostrar y reconocer el quehacer de profesionales del lente que hicieron historia, desde la vertiente documental y reporteril, en el pasado siglo XX.
La Comunidad Artística Yeti contribuye a visibilizar esta manifestación artística.
Con la intención de descubrir y cuestionar las realidades diversas de las mujeres cubanas, el Primer Salón de mujeres fotógrafas Tina Moddotti expone —en el estudio-galería Casa Yeti, ubicado en el municipio Playa, al oeste de La Habana— la muestra colectiva resultado del Concurso que lleva el nombre de la prestigiosa artista italiana, y en el cual participaron alrededor de 50 creadoras del lente.