War Hero

Rompiendo la rutina teatral de la calle Línea, la Galería Habana exhibe un conjunto de fotografías artísticas del cubano Jorge Otero.

Manigua

La habanera calle Línea, prolija en teatros, es más reservada cuando de mostrar producciones plásticas se trata.

De hecho, las antesalas del Complejo Cultural Bertolt Brecht, del cine teatro Trianón y de la casa editorial Tablas-Alarcos son los espacios que más a menudo cuelgan alguna muestra gráfica en sus paredes.
A medio camino en el recorrido que enlazan estas instituciones teatrales, está ubicada la solitaria Galería Habana, en la intersección de Línea y E. Si tuviéramos que elegir un plato fuerte para describir la selección de obras que allí se exhiben diríamos, sin dudas, pintura.

Pero durante este mes de enero, y hasta el 27 de febrero, una excepción ocupa el espacio, y rompe con la rutina de la arteria capitalina más teatral. Se trata de la muestra War Hero, del fotógrafo cubano Jorge Otero.
El 16 de enero se inauguró el conjunto. Fotografías digitales a color y en gran formato se combinan en el espacio con un par de instalaciones.

El título de War Hero apela al anglicismo del que se supone derivó la palabra “guajiro”, denotativa de hombres y mujeres que viven en el campo cubano.

Varias fuentes aseguran que el vocablo “guajiro” proviene de una asunción fonética de War Hero (héroe de guerra), forma en que los estadounidenses nombraban, a principios del siglo XX, a los protagonistas de las guerras de independencia en la Isla, licenciados a la fuerza del Ejército Rebelde.

Sin embargo, el origen de la palabra se ha puesto en duda en más de una ocasión, alegando que ya se usaba en algunas regiones de Suramérica en el siglo XIX.

A todas estas ambivalencias apela Otero para mostrar una representación de la cubanía, empleando íconos asociados al ser guajiro.

STTodas las figuras que retrata en esta oportunidad son masculinas. Incluso podría pensarse que se trata de un solo modelo.

Hay una evidente intención reiterativa tras el conjunto, asociada al uso del mismo vestuario en diferentes imágenes, y a la repetición de posiciones en una instantánea.

En realidad el detalle de si te trata de uno o varios modelos carece de demasiada importancia. A Otero parece preocuparle más la representación del cuerpo como espacio de cambio y transformación de la naturaleza humana.

En noviembre de 2012, durante su participación en el festival de fotografía Phot’Aix, de la ciudad francesa de Aix-en-Provence, el fotógrafo comentaba su intención de retratar el cuerpo desde una versión animalizada u objetual.

A propósito de su serie Epidermis comentó entonces que la intención de su fotografía era despojar a la figura de la naturalidad de movimiento, de la sexualidad, y de la espontaneidad que la humaniza ante los ojos de los otros.

Estas fórmulas que empleó en aquel conjunto mostrado en Europa se repiten en su exposición War Hero que ahora acoge La Habana.

Precisamente con una imagen de la serie más reciente, participó en julio de 2013 en una muestra colectiva en Galería Habana.

La presencia de sus guajiros en el panorama plástico cubano, hace casi dos años, hablan sobre el tiempo que ha dedicado a trabajar el conjunto.

 

A colores

 

Tregua de Jorge OteroMás de cien centímetros de largo por variable y similar altura poseen la mayoría de las impresiones que conforman War Hero.

Una guayaba pelada aparenta ser una manzana. Mientras, la imagen de un machete roído es titulada “Horizonte”.

Con los mismos símbolos de los mambises que lucharon en las guerras cubanas de independencia, desde 1868, construye Otero las metáforas de sus fotografías, muy del siglo XXI.

Ambientes controlados, en su mayoría blancos; entornos citadinos y naturales, manipulados digitalmente, sirven como fondo a la reconceptualización de los cuerpos humanos retratados.

Sombreros de yarey, pajillas que envuelven siluetas humanas como momias caribeñas, presencia de tierra y hierba sobre la piel, otorgan a las figuras retratadas una condición de ambivalencia, que se traduce en extrañamiento para quien las contempla.

La fragmentación es otra de las características comunes para los encuadres seleccionados.

“Manigua” muestra seis repeticiones de un torso masculino, camuflado de diferentes maneras. Los colores del camuflaje se convierten en diversidad cromática dentro del cuadro.

Dicho montaje remite, casi de manera inmediata, a la imagen de Ernesto Guevara que el pintor cubano Raúl Martínez combinó en su conocido cuadro “Che América”.

El recurso de cambio de colores y textura en una misma imagen que se repite varias veces con diferencias mínimas, caracterizó buena parte de la obra de Martínez, pero también del movimiento pop del que fue destacado exponente.

Jorge Otero homenajea así, con una sola de sus piezas, más de un trascendental rasgo de su tradición: historia, pintura, y figuras concretas de esas historias.

Ese parece ser uno de los magnos objetivos de sus piezas: actualizar símbolos nacionales desde el homenaje a sus persistencias, pero sobre todo a la belleza detrás de sus posibles y actuales representaciones.

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