Los mapas de las ruinas
Al Valle de los Ingenios, en la central provincia de Sancti Spíritus, se acerca el lente de la joven fotógrafa, Carla Valdés León.
San Isidro de los Destiladeros vive y duerme ajena al tiempo.
Foto: Carla Valdés León
Las montañas parecen gigantes acostados durmiendo el sueño de la Tierra. Frente a ellas, somos diminutos arqueólogos buscadores de huellas; geógrafos escudriñadores de sus alturas; biólogos vigilantes de los pájaros; paisajistas cazadores de detalles. En los sueños de la montaña buscamos las señales para descubrir su misterio. La Montaña, inamovible en su sueño, alta e infranqueable, comparte con la Historia su afán de ser totalidad, memoria universal. La Montaña y la Historia duermen el sueño del tiempo. Pero en sus caminos, en sus valles, los personajes del relato de la memoria se han de parecer a sus paisajes.
Entre los muros de las casas-hacienda y las torres campanarios del Valle de los Ingenios, se cuela —como viento frío de lluvia tropical— la nostalgia por una grandeza que los abandonó como ruinas, como huellas. El valle sin los ingenios no es más que un infinito y no nombrado cementerio de esclavos: y en esos restos se presiente su vida, que sopla.









Un comentario
Julia María Fernández
Es extraordinario ese lugar; hay en él como un embrujo que te enamoras.