Nómbrame un beso
«Nómbrame un beso/ Uno que vaya/ Limpio de voz de granada/ Que estalla/ Limpio de herida de costa/ Sin playa».

La espontaneidad debe ser, quizás, la única condición irrevocable para un beso. Por lo demás es un acto donde no importa sexo, ideología, edad, lugar o tiempo para concretarlo. Y aunque le llamamos beso -porque tenemos la necesidad de nombrar las cosas-, ¿se puede nombrar un beso? Los versos de una canción poco conocida de Silvio, nos dan algunas de las respuestas.
