Raymundo García en entrevista con IPS Cuba
En ocasión del fallecimiento, este 26 de junio, del pastor Raymundo García, IPS Cuba reproduce fragmentos de la primera de varias entrevistas que concedió a nuestra agencia.
Nacido en Santiago de Cuba, en 1941, el pastor Raymundo García es recordado por sus seguidores del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo como un “hombre de fe profunda, incansable sembrador de la Palabra y un verdadero constructor de puentes para el diálogo y el entendimiento”.
Foto: CCRD
La Habana.- Amigo y colaborador de IPS Cuba, defensor empecinado del diálogo y los derechos de todas las personas, hombre coherente hasta las últimas consecuencias, el pastor Raymundo García falleció este 26 de junio, en la ciudad matancera de Cárdenas, donde dejó uno de sus legados más queridos: la gran obra social del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo (CCDR).
Con la partida del historiador y pastor presbiteriano-reformado, “el movimiento ecuménico cubano pierde a uno de sus referentes más lúcidos, un hombre que supo unir en un mismo aliento la reflexión teológica, el amor por la historia eclesial patria y una praxis pastoral comprometida con la dignidad humana”, aseguró una nota del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC).
Tras sobrevivir a inicios de la década de los años 60 del siglo XX su paso por las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP), el pastor fundó en 1991, junto a su esposa Rita María García Morris, el CCRD-Cuba, un espacio visionario que ha funcionado durante más de 30 años bajo el lema «si no somos parte de la solución, entonces somos parte del problema”.
Al reconocer sus aportes como estudioso de diálogo cristiano-marxista y el haber sido pionero en el abordaje de la sexualidad desde una perspectiva pastoral, el CIC reconoce a García como “un acompañante ético, un pastor de pastores y un sembrador incansable de esperanza en los surcos, a veces áridos, de nuestra historia”.
En ocasión de tan sensible pérdida, IPS Cuba recuerda a quien para nosotros era simplemente Raymundo, reproduciendo sus propias palabras.
UN ESPACIO PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO
Por Marta María Ramírez
Desde que el 2 de abril de 1990 se reuniera el presidente cubano Fidel Castro con unos 70 líderes de iglesias evangélicas y dirigentes ecuménicos de la isla, al parecer quedaron atrás los tiempos en que la religión era sinónimo de “oscurantismo” y los creyentes de “enemigos de la revolución”.
A unos 150 kilómetros de La Habana, en la antigua calle Real de Cárdenas, Matanzas, y como consecuencia del giro en la política gubernamental, se materializó la añeja idea del Reverendo Raimundo García: el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo (CCRD).
Creado en 1991, este espacio se define como “una institución fraternal religiosa con profundos objetivos sociales, inclusiva y no lucrativa”, cuyo objetivo fundacional es “potenciar la cultura, el humanismo y las más altas virtudes cristianas”.
Actualmente, a partir de seis pastorales, el centro atiende a cerca de 140 personas vulnerables y brinda un espacio de reunión a portadores del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida, y a sus familiares. Las líneas de acción incluyen, también, la protección del medio ambiente y lo que sus integrantes han llamado “respuesta a situaciones de emergencia comunitaria”, que se traduce en la búsqueda de financiamiento para mejorar las condiciones de instituciones estatales de servicio social.
Otros dos programas sacan a la luz pública temáticas postergadas y necesarias para la sociedad civil cubana, como la normalización de las relaciones de Cuba con Estados Unidos y Europa, la urgencia de un diálogo con sectores de la emigración cubana y la indispensable educación en derechos humanos, cuestión que carga con un viejo sambenito por su supuesto vínculo con la oposición política al gobierno de Castro.
En la sede del centro que dirige, el Reverendo Raimundo García pastor por 42 años, nos habló de sueños hechos realidad y del futuro.

Llenar el vacío
MMR: Uno de los programas del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo de Cárdenas, quizás el de mayor alcance, es el de Reconciliación y paz, ¿qué vacíos intenta llenar en el actual debate social cubano?
Es un objetivo primordial de este centro contribuir a la resolución de conflictos, aunque, al tratar de solucionar uno, nos metimos en otro.
Durante años pedimos a la Oficina de Asuntos Religiosos (del Comité Central del gobernante Partido comunista) que nos permitiera accionar sobre tres cuestiones conflictivas que la sociedad civil cubana ignoraba. Estas eran: la normalización de las relaciones Cuba-Estados Unidos, mejorar los vínculos Cuba-Europa y lograr un diálogo con sectores de la emigración cubana.
Después de unos seis años, nos dijeron que podíamos hacer algo. Primero se introdujo a otra organización religiosa, pero notamos que no se sentía muy cómoda con el asunto. Entonces actuamos paralelamente. Visitamos Estados Unidos, Canadá y Europa.
Cuando estábamos en el punto desde el cual se veían mejores posibilidades, nos mandaron a parar, aunque había muchas personas importantes e instituciones que querían colaborar. Hay una tarea que no se puede evadir dentro de la fe cristiana y esa es tratar de solucionar los conflictos que afectan internamente a nuestro pueblo y a sus relaciones con el mundo.
MMR: Pese a la importancia que tienen, la sociedad cubana le dedica poco o ningún espacio a estos temas, ¿a qué cree que se deba?
Nosotros compartimos la idea del teólogo Giulio Girardi de que “Cuba es un laboratorio”, donde algunos ensayos salen muy bien y otros muy mal. Pero creemos que la construcción de un socialismo participativo es deseable y posible, aun cuando existe una falta de diálogo y de participación. Nos gustaría llamar la atención de las autoridades del Partido y del Gobierno sobre algo tan necesario para construir lo que juntos podamos, porque no estamos buscando la alternativa propuesta por Estados Unidos. No queremos deshacer lo que se ha hecho en cuarenta y tantos años, sino que se mejore. Pero eso requiere de diálogo y participación.
¿Por qué no puede participar la sociedad civil de estos temas?, ¿por qué no nos podemos poner de acuerdo? y ¿por qué conservar el verticalismo partidista y estatal, uno de los mayores fallos de la extinta Unión Soviética, cuando nosotros no somos enemigos, ni estamos a favor de Estados Unidos ni nos dejamos instrumentalizar por nadie?

MMR: Uno de los tópicos más interesantes es el de los derechos humanos, sobre todo porque se hace énfasis en la educación ciudadana, ¿cómo sobrellevar el viejo sambenito que relaciona este tema con la oposición?
Desde 1996 quisimos tener una primera reunión sobre este tema. Inmediatamente se apareció aquí una persona de la Oficina de Asuntos Religiosos, con quien teníamos una excelente relación, preocupada por si nos estábamos uniendo a la disidencia. Yo me eché a reír porque, entonces, ellos no me conocían, ni conocían la trayectoria de este centro.
Aquí se ha cometido un error grave y es la cuestión de ver los derechos humanos como un tema de la oposición, mientras que le concierne a todo el mundo, por su validez humana total, porque se hace esencial y porque, por otra parte, ningún gobierno ha logrado cumplirlos todos.
¿Por qué no tratar el tema de los derechos humanos sin que esto sea una falta de respeto o una acusación a cualquier gobierno? A partir de ahí hemos sido constantes y estamos mejorando el tratamiento del tema, pero nuestra actitud es la educación sobre esos derechos, desde la perspectiva de que, como diríamos en términos religiosos, “nadie es santo”, “nadie es puro”.
No se trata de acusar. Lo mejor que debe hacer cualquier gobierno es ver qué le falta por mejorar en este sentido y hacerlo. Nos molesta mucho la manipulación de estos derechos. Ese uso político del que se vale un bando o una nación para acusar a otro. Esta manipulación debe cesar, pero hay que dialogar porque no existe quién pueda tirar la primera piedra.
Lo que sí entiendo es que el desconocimiento de los derechos humanos no contribuye al mejoramiento de la vida de una persona. Nosotros publicamos en nuestra revista trabajos sobre esta cuestión. Ahora sale una sección fija de educación en deberes y derechos humanos, bajo la frase de José Martí que dice “Deberes y derechos han de ir unidos”.
No nos sentimos molestos. Hemos respetado y esperamos que nos respeten. No se trata de entrar en polémicas ni acusaciones, pero es un tema absolutamente necesario. Precisamente aquí mantenemos un cartel que recoge el lema del quinto congreso de Partido Comunista porque queremos que se mantenga vivo en la nación: “Unidad, democracia y derechos humanos”.
Tiempo de recuento
MMR: ¿Cuáles son las principales líneas de acción?
Una es la del desarrollo comunitario rural y tiene su base en una finca, El retiro. Está el programa de acompañamiento que se dedica a atender a unas 140 personas, entre ancianos sin amparo filial, discapacitados, enfermos y, especialmente, a enfermos de VIH/sida y a sus familiares. Estamos por incluir en esta pastoral la atención a niños con cáncer terminal y a sus familias.
Pensamos que este es un trabajo que debe extenderse a todo el país, pero no hemos contado con los recursos materiales, aunque el equipo humano es excelente. En la actualidad tenemos a una coordinadora, una enfermera, una peluquera-podóloga, dos trabajadoras sociales, una persona que se encarga de lavar, planchar, coser…
A los que son creyentes les brindamos, además, el apoyo de la iglesia y a los que no lo son se les alienta y se les ayuda. Algunas de esas personas necesitan alguna ropa e, incluso, hasta que se les bañe. El objetivo no es cuidarlas como marginadas, sino incorporarlas a la sociedad y para eso hay que hacerlas lucir bien. Tratamos de que mejoren su autoestima, también con la apariencia física y, en algunos casos, emprendemos reparaciones en los lugares donde viven.
La otra pastoral es de protección al medio ambiente y nos ha permitido trabajar en la recogida de basura y, prolongadamente, en la fabricación de plantas de biogás. Sólo en Matanzas hemos construido más de 200 biodigestores, asesoramos la construcción de muchos más y hemos hecho el censo de biogás de la provincia. Esto ha llevado a Matanzas a obtener el primer lugar del país en plantas de biogás construidas.
En estos momentos comenzamos un proyecto de reforestación. Pensamos sembrar, en una primera fase, 100.000 árboles frutales y maderables. Hemos querido entrar en el tema de la energía eólica y en paneles solares, pero es una tecnología cara y no hemos contado con los recursos.
Otra pastoral es la de emergencia comunitaria, para servir de apoyo a otras instituciones que brindan servicio social: círculos infantiles, hospitales, el hogar de ancianos, escuelas…
Hemos reparado salas de hospitales y sistemas de aire acondicionado, pintado, arreglado instalaciones de agua, sistemas eléctricos de escuelas y también hemos buscado donaciones.
La otra parte, más modesta, es la que se ocupa de la atención a familias que viven en condiciones deplorables, sobre todo por problemas constructivos de sus viviendas y del suministro de agua potable. Esto ha sido mayormente en la parte rural, aunque hay algunos casos en la ciudad.

Incluir, participar…
MMR: Se ha referido a “nosotros” que, en nuestra lengua, podría entenderse como plural de modestia. Pero sabemos que no está solo, ¿quiénes son todas estas personas que lo rodean y que se dedican a cosas tan disímiles?
Tengo la alegría de decir nosotros porque aquí te puedes encontrar desde un comunista vertical hasta una persona que cuestione muchas cosas de la realidad nacional. No hay manipulaciones ni discusiones. Por otra parte, tenemos excelentes relaciones con instituciones no gubernamentales, más o menos cerca del gobierno, intelectuales, iglesias de diversas provincias.
MMR: ¿Cómo se toma en cuenta la opinión de la gente común?
No estamos autorizados a hacer ningún tipo de investigación, pero sí preguntamos. De eso se trata la pastoral para la reflexión y el diálogo, mediante la cual preparamos a líderes comunitarios y discutimos temas de relieve o de conflicto. En nuestras conversaciones encontramos cosas que se repiten y otras que aparecen, porque ha surgido un problema nuevo.
A eso es a lo que nos dedicamos en un programa anual que tiene desde dos hasta cuatro sesiones mensuales sobre temas diversos: ecología, derechos humanos, ética, bioética, participación comunitaria, género, familia y sexualidad.
MMR: ¿Cuál sería la definición del enfoque pastoral sobre la sexualidad?
Se trata de iluminar la sexualidad, de sacarla del rincón que guarda tantas connotaciones malas, del rincón de los tabúes y las prohibiciones. Es ver la sexualidad como una parte bella y buena del ser humano y entonces extenderla, aclararla, para que se cultiven los valores que se pueden cultivar desde ella. Hay montones de posibilidades y todas se pueden usar constructivamente.
MMR: ¿Cuáles son las acciones que realizan para apoyar a las personas que viven con VIH/sida?
Con ellos y sus familiares tenemos una gran comunicación. Les hemos creado modestas condiciones para que se puedan reunirse cuando quieran. Celebran sus reuniones comunitarias aquí. Es un espacio privado y bonito, donde sienten que son acogidos porque no tenemos objeción ninguna en abrazarlos, tocarlos, besarlos.
Historia sin retrocesos
MMR: Se respiran aires como si pudieran volver a vivirse condiciones similares a las de la década de los ochenta, de menos apertura, de afianzamiento de las tendencias más ortodoxas. Quizás sea una “sensación habanera”, ¿qué opina usted?
Creo que todos sentimos ese aire, pero nos preguntamos porqué, si tenemos a la mano los instrumentos necesarios para que esos aires no circulen. La herramienta fundamental es el diálogo. No se pueden cortar estas líneas. Hay que profundizarlas para ver qué piensa la gente en los diferentes sectores y cómo podemos colaborar en un proyecto común.
Tal vez algunos funcionarios empiecen a pensar en la centralización total del Estado, pero se ha comprobado que así no funciona. De hecho, nos sentimos abiertos para ese diálogo.
Es que todavía estamos descubriendo el agua fría. ¿Cómo es posible que aparezcan tantos males juntos de un golpe en nuestra nación? Es que ahí estaban, pero ahora fue que los descubrieron.
En este mismo lugar hablaba hace unos meses con un funcionario del Partido y le dije que veía cosas muy serias, actitudes que no observaba antes en el pueblo y comentarios muy desagradables, y que quería que lo comunicara a sus compañeros para que supieran lo que está pasando. La respuesta fue: “Usted no tiene la razón. Nosotros sí sabemos lo que está pasando y no coincide con lo que usted dice. Además, tenemos los planes para mejorar todo eso”. Y se puso bravo conmigo.
Después de esa conversación empezaron a aparecer las noticias de los graves problemas que afectaban al país. ¿Existían o no?, ¿teníamos los ojos abiertos o no?, ¿por qué cerrarlos ante la realidad que se ve y la que no?
Ahora, la historia no retrocede. Aquí, nuestro propio presidente dijo que la historia una vez se da como realidad y otra vez se da como farsa. Él lo dijo y hay que tomarlo en cuenta. Nosotros no podemos retroceder. Tenemos que buscar una salida hacia el futuro, no hacia el pasado. El futuro no está en cerrarnos sino en abrirnos, sin perder lo esencial de nuestro proyecto. Yo no soy el enemigo, o sea, ni contestatario ni disidente ni manipulado por instancias extranjeras o nacionales, sino amigo, compañero y hermano. (2026)
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