Carta de la Iglesia Presbiteriana – Reformada en Cuba

Concilio General de la Iglesia Presbiteriana-Reformada en Cuba.

Estimados hermanas y hermanos en la fe:
En tiempos recientes hemos visto en las redes sociales manifestaciones escritas y visuales con un lenguaje agresivo e irrespetuoso, especialmente entre personas de distintas tradiciones cristianas por diferencias de opiniones a partir de dos programas transmitidos en la televisión cubana.

Como Iglesia Presbiteriana-Reformada en Cuba reconocemos que sobre un mismo tema no hay una sola interpretación  y que la diversidad de criterios puede, si se maneja con sabiduría , llevar a  un proceso de aprendizaje colectivo.
No es la primera vez que hay tensiones dentro de la iglesia de Jesucristo por diversidad de criterios. Si nos fijamos en el libro de los Hechos de los Apóstoles a medida que la comunidad de creyentes se expande y crece, crecen también opiniones muchas veces encontradas: cómo servir mejor y a quiénes (Hechos 6:1) ; qué actitudes tomar ante la vida de fe y testimonio de quienes la profesan ( Hechos 15: 1-41) y existen hasta separaciones por métodos de trabajo y puntos de vista diversos ( Hechos 15: 35-40).
Mas, siempre que la Iglesia primitiva tuvo desencuentros se buscaron alternativas para convivir con tales tensiones. Siempre hubo tensiones y se puso el bien común por encima del bien particular para  edificación del Cuerpo de Cristo.
En las redes no solo se discute y se dan criterios diversos. Hemos visto con dolor que se falta el respeto a personas y a instituciones con un trabajo digno de décadas en nuestro país: hay palabras violentas y amenazas; hay un lenguaje duro, acusador, que atenta a la dignidad humana la mayoría de las veces.
Podemos, o no, estar de acuerdo con lo que dice la otra persona o con la manera que vive su fe cada denominación o tradición que da testimonio de Cristo en nuestro país,  pero con lo que nunca estaremos de acuerdo es con  atacar e irrespetar, y menos públicamente, a personas, iglesias o instituciones, que quizás no tengan la misma interpretación  sobre un  tema pero que al final son también  hijas e hijos de Dios, parte del cuerpo de Cristo en Cuba.
Hacemos un llamado a la moderación del lenguaje, al reconocimiento de nuestras diferencias con el respeto como base y a sabernos parte de un todo, nunca el todo.
Humildemente la Iglesia Presbiteriana-Reformada en Cuba, con virtudes y defectos como toda obra humana, pone delante de ustedes la invitación a ser fieles a nuestra misión como cuerpo de Cristo e inspirados en lo que en algún momento dijo Agustín de Hipona: “En lo básico, unidad; en lo secundario, diversidad y en todo el  amor”
Compartimos con ustedes estas reflexiones  desde el amor que nos une en Cristo, Cabeza de la Iglesia.
Concilio General de la Iglesia Presbiteriana-Reformada en Cuba.

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