Dos especialistas de Cuba clarifican sobre pedofilia

Llega a la isla caribeña las tendencias extremistas que, con diversos objetivos, califican este trastorno psicopatológico de orientación sexual.

La Habana, 15 jun.- IPS Cuba envió un pequeño cuestionario a especialistas para esclarecer términos frente a un debate generado por un texto que la cantante cubana Danay Suárez replicó en su perfil de Facebook, el 13 de junio, y persiste hasta hoy en redes sociales.

A continuación, las respuestas de la psicóloga clínica Lilian R. Burgos, del estatal Centro Nacional de Educación Sexual, y J. Otoniel Vázquez Monnar, que reside en Canadá y se desempeña como psicoterapeuta de la Orden de Psicólogos de Québec.

 

IPS CUBA: ¿Cómo está considerada la pedofilia por la ciencia en la actualidad?

Lilian Burgos (LB): La pedofilia es un trastorno psicopatológico, cuyas manifestaciones generales se encuentran recogidas en los Manuales Internacionales de Clasificación Psiquiátrica, lugar desde donde, de acuerdo a mi juicio, no debería salir este desorden mental.

Desde la Clasificación Internacional de Enfermedades Psiquiátricas creado por la Organización Mundial de la Salud, en su versión 11 que se encuentra aún en proceso de elaboración (CIE-11) y el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la American Psychiatric Asociation (APA), en su quinta versión (DSM-5), la pedofilia se ubica dentro del grupo de los Trastornos Parafílicos específicamente.

Se utilizan los términos, desde ambas clasificaciones, de trastorno pedofílico (Pedophilic desorden) o trastorno de pedofilia para referirse a aquellas expresiones sintomáticas donde una persona siente excitación sexual intensa y recurrente, derivada de fantasías y deseos sexuales, en ocasiones irrefrenables, hacia personas menores de edad. Estos deseos sexuales acentuados regularmente conducen a la actividad sexual con niños, niñas y niñes pre-púberes. Y consecuentemente a la comisión de delitos relativos al abuso sexual infantil.

Un criterio importante para el diagnóstico de este trastorno es que el interés sexual sostenido, persiste de forma estable en un periodo relativo de tiempo y lo experimenta una persona cuya edad cronológica y psicológica es considerablemente mayor que, el o la infante. Dentro de los comportamientos y expresiones de pedofilia, puede contemplarse el incesto, la atracción sexual exclusiva hacia unos u otros géneros (masculino, femenino u otros), incluso hacia ambos.

 

IPS Cuba: ¿Se puede considerar la pedofilia como una orientación sexual? ¿Por qué?

LB: La legislación internacional de Derechos Humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género (Principios de Yogyakarta) concibe la orientación sexual como “la capacidad de cada persona de sentir una profunda atracción emocional, afectiva y sexual por personas de un género diferente al suyo, o de su mismo género, o de más de un género. Así como a la capacidad de mantener relaciones íntimas y sexuales con estas personas”. Los infantes, a causa de que sus recursos psicológicos y personológicos, se encuentren en proceso de desarrollo y estructuración, y no tienen esta capacidad suficientemente desarrollada. Por tanto, no tienen la capacidad, ni aptitud psicológica, personológica ni jurídica, para establecer una relación erótico-afectiva consentida con otra persona.

La pedofilia no puede ser una orientación sexual, en tanto se establece entre una persona que se encuentra en una posición de poder (desde criterios etarios, madurez psicológica- personológica y capacidad jurídica) y otra persona que no tiene plena capacidad jurídica, ni ha alcanzado el desarrollo y madurez psicológica indispensable para consentir, elegir y aprobar esta relación. La orientación sexual, resultado de la interacción de factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales, es un elemento esencial de la sexualidad humana. En cambio, la pedofilia, es un trastorno o psicopatología sexual.

Otoniel Vázquez (OV): Históricamente y conceptualmente la pedofilia no se concibe como orientación sexual. El objeto sexual de deseo en la pedofilia, no consiente y sí consiente no está en edad legal de hacerlo. Esta es una discusión que debe pasar obligatoriamente por la Ley y el discurso de la legalidad.

La satisfacción del deseo sexual en la pedofilia y tantas otras parafilias, encuentran el desacuerdo de un otro, que es ubicado en lugar de objeto para el goce y la satisfacción sexual. Por tanto, es un trastorno jurídicamente inaceptable, además porque puede causar efectos traumáticos en infantes y personas adultas.

 

IPS Cuba: A partir del surgimiento y fuerte influencia del movimiento MAP, que intenta insertarse dentro de la comunidad LGBTIQ, aspirando a concebir la pedofilia como un tipo de orientación sexual. ¿Cómo entender y enfrentar este fenómeno?

LB: A lo largo de la historia de la humanidad, la pedofilia ha tenido múltiples rostros. En nuestro país hay investigaciones (Violencia de género contra mujeres, niñas y adolescentes (2017), de Yuliuva Hernández) que sacan a la luz este fenómeno tan perjudicial mediante la denuncia de delitos como los abusos sexuales en la infancia y hacia las niñas particularmente. El lado oscuro de internet también se ha convertido en refugio para muchas personas con trastornos de pedofilia, que mediante el prohibido consumo de pornografía infantil satisfacen sus deseos y fantasías sexuales.

Desde los años 70 del siglo XX, existe un movimiento activista pedófilo (MAP: Minor atraccted person o MOP: Movimiento de Orgullo Pedófilo), que desde el supuesto “amor a lxs niñxs” aspira a que sus deseos e inclinaciones eróticas-sexuales hacia infantes reciban reconocimiento y aceptación social y legal. Intentan convertir “alteraciones psicopatológicas y sexuales” en derechos sexuales. Pretenden normalizar y convertir las prácticas pedofílicas en comportamientos legales y promueven que este trastorno sea despatologizado y excluido dentro de los Manuales Psiquiátricos de la OMS.

La estrategia que han encontrado para confundir y encausar este “falso activismo” en tanto no pueden ser reivindicados como derechos, relaciones sociales y jurídicas que atentan contra la dignidad y derechos humanos universales y de infantes específicamente, es ser incluidos dentro del movimiento LGBTIQ.  El grupo MAP se considera una nueva disidencia sexoafectiva, que declara que la pedofilia también es una orientación sexual. Tiene una bandera que imita la bandera arcoíris LGBTIQ, justamente para aliarse a una causa que puede resultarle provechosa.

La respuesta social, legal, médica, psicológica y más debe ser firme y enérgica ante esto. Hay que denunciar y rechazar todo intento de alianza con el movimiento LGBTIQ. Debemos seguir procurando la protección de la niñez en el mundo. Y seguir defendiendo que la pedofilia es un trastorno mental, cuyas manifestaciones causan violencias y perjuicios en la salud física, sexual y psicológica de nuestros infantes. Por tanto, los delitos derivados de estos comportamientos, deben ser penalizados.

OV: ¿Qué hacer ante esto? Las personas LGBTIQ deben decir todo el tiempo como comunidad que no aceptan pedófilos, y mostrar rechazo definitivo ante esto.  Hace falta, además, que líderes de la comunidad LGBTIQ en Cuba y académicos reconocidos que apoyan derechos LGBTIQ declaren oficial y públicamente en medios de prensa y televisión que la pedofilia no es una orientación sexual y expresen su rechazo inmediato ante este movimiento que procura normalizar la pedofilia. Sobre esta temática pueden organizarse eventos científicos y académicos que fundamenten teóricamente las distinciones entre pedofilia y orientación sexual.

Partir desde el supuesto de que la orientación sexual debe entenderse como capacidad de expresión entre adultos, desde el principio de que “mi cuerpo me pertenece y el cuerpo del otro le pertenece, no me pertenece a mí”. La fluencia de relaciones eróticas- afectivas entre personas adultas hacen evidente el acuerdo mutuo y necesario consentimiento para iniciar una relación sexual y corporal. Los niños muestran indefensión en una relación de poder con personas adultas, no pueden consentir por razones psicológicas.

La experiencia clínica da la posibilidad de que estas personas puedan “trabajar su amor” en terapia, que puedan a través de la sublimación hacer algo diferente con una realidad psicopatológica que los condena a encontrar marcado rechazo social ante un deseo, cuya satisfacción debe ser necesariamente inaceptable.

Los sistemas de ciberseguridad y policía cibernética en países como Canadá resultan ser muy efectivos para denunciar y alertar a familias con niños, de personas que se satisfacen sus inclinaciones pedófilas mediante el consumo de pornografía infantil. (2020)

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