El 27 de noviembre de 2020 más de 300 artistas, intelectuales y ciudadanos cubanos acudimos al Ministerio de Cultura, en su condición de garante y mediador, para exigir el cumplimiento de nuestras libertades y derechos ciudadanos. El detonante fue la violencia policial ejercida el día anterior contra el Movimiento San Isidro, y también el aumento de la censura y represión contra artistas, intelectuales y activistas, que nos ha sacudido y obligado a pronunciarnos.
Los escritores y artistas cubanos, cuya responsabilidad ética y ciudadana nadie puede poner en dudas, estamos comprometidos con la obra de fundación y amor que nos ha hecho crecer y creer en la Revolución.
Desde su fundación en 1961, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba ha promovido el entrañable vínculo entre creación y vocación de servicio: artes y letras que aborden y enriquezcan la condición humana y los valores de la Patria. En consecuencia, respetamos y alentamos el componente crítico del arte y su capacidad para revelar tanto las zonas luminosas como aquellas donde asoman conflictos y problemas del individuo y la sociedad.
La farsa de San Isidro marca el inicio de una etapa de “fase aguda” de la batalla comunicacional contra Cuba. Como suele ocurrir en estos casos de manual de Operaciones Psicológicas de las agencias militares y de inteligencia de EEUU, se despliegan desde el contexto digital para de ahí pasar a la calle.