Éxodo y deterioro amenazan casas de cultura en Cuba

El sistema de casas promotoras de la cultura, de carácter comunitario, celebró en 2018 sus 40 años.

Entre las prioridades de 2019, el Consejo Nacional de Casas de Cultura, relaciona la atención diferenciada a los procesos de gestión institucional, fiscalización del mantenimiento con los gobiernos locales, el fortalecimiento de la programación cultural y la continuidad de la superación y asesoría metodológica.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 18 feb.- Talleres literarios, comparsas de fiestas populares, conjuntos artísticos de aficionados, festivales de danzón, teatro, danza y repentismo infantil, se originaron en las Casas de Cultura, una red de instituciones comunitarias que a sus 40 años afrontan múltiples obstáculos.

El éxodo de instructores de arte y especialistas, unido al deterioro físico de sus instalaciones y las carencias materiales, son algunas de las principales dificultades que enfrentan esas instituciones, donde pese a todo, se realizan actividades artísticas para la comunidad.

Concebido para defender, mantener y revitalizar las manifestaciones culturales más auténticas que se gestan en los barrios, el sistema nacional abarca hoy 343 Casas de Cultura, que emplean a 2.240 instructores de arte, de los 11.250 existentes en la isla caribeña.

Momento difícil

Sin embargo, según el informe del trabajo del pasado año y las perspectivas de 2019 realizadas en enero, en 2018 se produjeron 1.007 bajas, lo que fue considerado como “una de las debilidades que compromete el trabajo en los diferentes espacios de la comunidad”.

Los estatales Consejo Nacional de Casas de Cultura y el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello relacionan como las principales causas los bajos salarios, malas condiciones de trabajo y desmotivación, señaló el informe.

El análisis realizado remarcó que el pluriempleo es una alternativa poco usada para incrementar los ingresos de los trabajadores de estas entidades y elevar la permanencia.

“Uno piensa generalmente en La Habana, pero en municipios con pocas opciones de empleo es poco probable encontrar una segunda opción para simultanear dos trabajos”, comentó una especialista del sistema.

Los instructores de arte trabajan con 34.188 colectivos artísticos en artes plásticas, teatro, danza, música y literatura, que cuentan con unos 150.285 integrantes. Danza y música son las manifestaciones con mayor cantidad de practicantes aficionados.

Es de preocupación de las autoridades del Ministerio de Cultura el estado técnico de las edificaciones.

De las 343 casas, 114 están catalogadas en regular estado, 46 de malo y 27 permanecen cerradas, de ellas, 10 en La Habana, trascendió.

Todavía tres de los 169 municipios del país carecen de Casas de Cultura: Niceto Pérez, en la más oriental de las provincias cubanas, Guantánamo; Yara, un territorio montañoso en Granma, y Mantua, en la occidental Pinar del Río.

Aunque su papel es difundir y promover la cultura, en ocasiones las Casas encuentran un obstáculo en las autoridades locales, que debieran ser sus aliadas.

Un caso diferente es la oriental provincia de Santiago de Cuba, donde el apoyo de las autoridades del territorio ha permitido impulsar el trabajo y dignificar la labor de instructores y aficionados, explicó Magalis Cabrera, del Centro Provincial de Casas de Cultura de ese territorio.

Los retos

A juicio de Diango González, presidente del Consejo Nacional de Casas de Cultura, estar en la comunidad “nos hace únicos, por eso debemos defender dondequiera que estemos el deber de satisfacer las necesidades culturales y artísticas de las personas”.

Para el intelectual cubano Helmo Hernández, en el actual proceso de cambios en el país, se debe pensar en el papel que deberán jugar las Casas de Cultura.

Qué harán, cómo obtendrán los recursos cuando se prevé que los municipios alcanzarán más protagonismo y autonomía, convirtiéndose en la base de la Cuba futura, opinó.

En el funcionamiento, organización y evaluación de los procesos de gestión cultural institucionales, se presentan los vacíos más complejos, reflejo de carencias materiales y de concepciones y estilos de trabajo poco creativos y proactivos, alertó el informe.

Entre otros elementos que inciden están el insuficiente presupuesto, mobiliario y base técnico-material de la mayoría de las casas; programas de desarrollo carentes de proyecciones estratégicas; y deficiente planificación institucional.

A su vez, se identificó el insuficiente aprovechamiento de las acciones de superación e inestabilidad, falta de idoneidad y preparación de los directivos además de limitado registro del Patrimonio Cultural Inmaterial en los contextos comunitarios.

Entre las prioridades de 2019, el consejo relaciona la atención diferenciada a los procesos de gestión institucional, fiscalización del mantenimiento con los gobiernos locales, el fortalecimiento de la programación cultural y la continuidad de la superación y asesoría metodológica. (2019)

Un comentario

  1. ABELARDO MENA

    Piensen en esto: un director municipal de cultura gana 400 MN mensuales, mienras un machetero de comunales gana 600 MN, sin trabajar de sol a sol. Quien va a ocupar entonces ese puesto cultural?

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