Fábrica de Arte Cubano celebra 12 años de vanguardia cultural
La Fábrica de Arte Cubano cumple 12 años entre premios globales, retos económicos y polémicas que marcaron su singular trayectoria.
FAC tiene un fuerte compromiso con la preservación de la cultura cubana y el legado de sus grandes creadores.
Foto: Jorge Luis Baños/ IPS
La Habana, 18 feb.- Tras un nuevo ajuste en su funcionamiento debido a la actual crisis energética que sufre el país, la Fábrica de Arte Cubano (FAC) reabrió sus puertas el viernes 13 de febrero para una noche especial. Con un concierto del destacado músico Raúl Paz, el centro cultural celebró su duodécimo aniversario y la víspera del día de San Valentín.
Fundada en 2014 bajo la dirección del músico, compositor y productor X Alfonso, la FAC es el resultado de la transformación de una antigua fábrica de aceite en un espacio multidisciplinario donde confluyen música, danza, artes visuales, cine, fotografía, moda, arquitectura, diseño, literatura y gastronomía.
La programación semanal, organizada en naves temáticas, permite que el público transite entre las diversas expresiones artísticas en una misma noche.
Su historia está estrechamente ligada a la necesidad de generar nuevas plataformas para el arte cubano contemporáneo. A inicios de la década de 2010, el panorama cultural de la isla mostraba limitaciones estructurales como escasez de espacios expositivos alternativos, rigidez institucional y dificultades para la circulación de propuestas jóvenes.
En ese contexto, X Alfonso impulsó el proyecto, inspirado en modelos internacionales pero adaptado a la realidad cubana. Ubicada en la calle 26 del Vedado capitalino, la instalación se consolidó rápidamente como un punto de encuentro para creadores emergentes y consagrados.

Entre tensiones y censura
El recorrido de la Fábrica de Arte Cubano no ha estado exento de conflictos. En un sistema donde el Estado mantiene un fuerte control sobre la producción y la promoción cultural, el equilibrio entre innovación y regulación ha sido una constante fuente de tensiones.
Uno de los momentos más sensibles de su trayectoria ocurrió tras la entrada en vigor del Decreto 349, normativa aprobada en 2018 que regula estrictamente la actividad artística, exigiendo autorizo y facultando al gobierno a suspender actividades consideradas contrarias a la política cultural oficial.
La legislación marcaba un antes y un después en el panorama cultural cubano abriendo espacio a mayores mecanismos de censura.
Aunque la Fábrica ha operado con licencias y respaldo institucional, es un espacio que promueve discursos críticos y contemporáneos, por lo que la aplicación de esta regulación estricta generó preocupación en su comunidad artística.
En los últimos cinco años, polémicas culturales también pusieron a FAC en el debate público. Por ejemplo, en el 2025, la cancelación por motivos políticos de un homenaje previsto a la cantante Celia Cruz en el marco del centenario de su nacimiento, generó reacciones en el equipo de realización y el público.
Gracias a la gestión de FAC, brillantes artistas extranjeros han visitado Cuba y han compartido su obra con el público nacional incluyendo estudiantes de la enseñanza artística.
Ante esto, FAC respondió colocando una butaca vacía en el escenario, acto simbólico ante la ausencia forzada del espectáculo.
Otros episodios más recientes, como denuncias de supuestos actos discriminatorios en la admisión del público, también derivaron en investigaciones y declaraciones oficiales.
Las autoridades culturales de la provincia defendieron la necesidad de regulación y orden, mientras la dirección del centro insistió en su vocación inclusiva y en la complejidad de gestionar un espacio de alta concurrencia.

Estos acontecimientos reflejan las tensiones inherentes a la gestión cultural en Cuba, donde los proyectos independientes e innovadores deben navegar entre la experimentación artística y los límites establecidos por la política cultural del Estado.
Lo cierto es que, a pesar de sus aportes esencialmente culturales al municipio, la provincia y el país, en reiteradas ocasiones FAC se ha convertido en un “punto incómodo” para el Ministerio de Cultura.
La cultura como misión social
Desde su apertura, el centro se propuso romper las fronteras tradicionales entre disciplinas artísticas y públicos diversos, en un formato que combina galería, sala de conciertos, club nocturno y laboratorio creativo.
|
El centro fue reconocido en 2019 por la revista estadounidense Time como uno de los 100 mejores lugares del mundo, distinción que reforzó su visibilidad y su atractivo turístico. Sin embargo, más allá de los premios, la misión declarada del proyecto ha sido democratizar el acceso al arte y fomentar el diálogo entre generaciones y estilos. |
Más allá de controversias, la misión sociocultural de FAC ha sido uno de sus pilares. El proyecto se planteó como un espacio de inclusión y diálogo, por lo que ha servido como plataforma de lanzamiento para artistas emergentes, muchos de los cuales han logrado proyección internacional tras exhibir allí sus obras.
El centro cultural más concurrido de La Habana también ha promovido festivales, talleres gratuitos, encuentros teóricos y colaboraciones interdisciplinarias que fortalecen la formación y el intercambio profesional.
Gracias a la gestión de FAC, brillantes artistas extranjeros han visitado Cuba y han compartido su obra con el público nacional incluyendo estudiantes de la enseñanza artística.
En un contexto económico marcado por crisis recurrentes, la sostenibilidad de proyectos culturales resulta un desafío permanente. En ese sentido, X Alfonso, fue pionero en la gestión de un centro que combina programación artística con servicios que generan ingresos propios, contribuyendo a su autonomía financiera relativa.
El impacto social del centro se percibe en la revitalización del entorno urbano y en la creación de un circuito nocturno cultural que atrae tanto a residentes como a visitantes extranjeros. Para muchos jóvenes, la FAC se convirtió en símbolo de modernidad y apertura dentro del panorama cultural nacional.
A doce años de su fundación, encarna las contradicciones y potencialidades del sector cultural cubano: creatividad y regulación, reconocimiento global y limitaciones internas, innovación y debate público.
Este aniversario no solo celebra la permanencia del proyecto artístico, sino también la persistencia de un espacio que continúa apostando por el arte como herramienta de transformación social y diálogo ciudadano. (2026)
Su dirección email no será publicada. Los campos marcados * son obligatorios.
Normas para comentar:
- Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
- Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
- No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
- Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.
