Jóvenes emprendedores y producción de alimentos en Cuba
Andrés Ramos
Dirige el proyecto de desarrollo local Maripitas yuca, dedicado a la elaboración y comercialización de alimentos libres de gluten. Es graduado de técnico medio en Informática.
Algunas personas creen o tienen el concepto erróneo de que muchos jóvenes emprenden un negocio meramente por los beneficios económicos. Sin embargo, he conocido a una gran cantidad que ha buscado soluciones sustentables y objetivas a problemas acumulados en nuestra sociedad.
Maripitas es un proyecto familiar y se enfoca en una línea bien determinada: la elaboración de alimentos seguros, completamente naturales y sin gluten. Para ello, utilizamos la yuca como materia prima fundamental. Nuestro producto estrella: la galleta de yuca, cuyo nombre comercial es Maripitas, constituye un orgullo para la familia. El modo de producirlo lo heredamos de mi abuela.
Actualmente, los jóvenes cubanos tenemos mucha libertad para proponer ideas y proyectos innovadores en cualquier ámbito de la vida económica y social, pero en el caso de los emprendedores, la principal traba se encuentra en el poco apoyo del gobierno municipal y el ineficiente asesoramiento de las entidades pertinentes.
Un ejemplo son los accesos a fuentes de financiamiento o cómo y a quién dirigirse para obtener la divisa que se necesita para crear una infraestructura que pueda contribuir al desarrollo del proyecto.
Maripitas es un proyecto de desarrollo local del municipio Habana del Este, en la provincia de La Habana. Ha participado en varios eventos y exposiciones, incluidas las dos ferias de desarrollo local realizadas en la capital. En la de este año, obtuvimos medalla de oro. Sin embargo, no ha recibido ayuda del gobierno local.
De hecho, ahora estamos preparando un local en Guanabo (localidad del este habanero) para empezar a producir, pero gracias al apoyo de un cuentapropista.
Por el hecho de ser jóvenes y tener la mente más abierta a opciones e innovaciones, en nuestro proyecto hemos tratado de buscar maneras de elaborar alimentos ligeros que sean ciento por ciento naturales, es decir, sin presencia de químicos. Por otra parte, no dependemos de importaciones y, además, garantizamos calidad y variedad de nuestras producciones.
Hemos apostado a lo natural porque lo consideramos más beneficioso para la salud, sobre todo de niños y personas intolerantes al gluten o que prefieren no consumir esa proteína contenida en el trigo. Somos conscientes de esa necesidad y, a pesar de los escollos que se presentan en el camino, seguimos defendiendo nuestro proyecto.
No puedo negar que desde lo familiar el desenvolvimiento económico es más estable. Y en el plano profesional, me ha enriquecido porque he tenido que documentarme, leer, investigar, incluso buscar el criterio de especialistas para ampliar los conocimientos acerca de la línea de producción que desarrollamos en el proyecto: alimentos para personas que no pueden consumir gluten.
En el camino, hemos aprendido que para llevar adelante este tipo de proyecto no basta con tener los deseos, sino el conocimiento necesario. No se trata de elaborar alimentos propiamente, sino también de incorporar de manera consciente y responsable hábitos de higiene que eviten la contaminación cruzada, y así cumplir con las normas de inocuidad.
De hecho, las maripitas de yuca están avaladas por el Instituto de Investigaciones para la Industria Alimenticia.
Respecto a lo social, creemos que el impacto es grande porque las personas que consumen nuestros alimentos los ven como una especie de medicina pues el tratamiento que lleva la enfermedad celíaca se sustenta esencialmente en la dieta, en lo que se ingiere.
Claro, el Estado cubano hace esfuerzos para tratar de asegurarles a las personas celíacas de La Habana un módulo de alimentos semanal, que se vende en la Quinta de los Molinos. En ocasiones se han presentado dificultades en los suministros porque esos alimentos se elaboran con materia prima importada.
Nuestro proyecto ofrece una solución concreta porque solo usamos materia prima nacional y hemos desarrollado las formulaciones para producir lo que necesitan las personas celíacas, a partir de la harina de yuca.
Como explicaba antes, ya contamos con un local en un terreno donde podemos cultivar y autoabastecernos de las principales materias primas que necesitamos. Defendemos la economía circular.
Ya hemos investigado y analizado, en cada proceso productivo de los productos que elaboramos, cómo reutilizar los desechos, cómo darles otro uso para cerrar los ciclos porque los recursos escasean. Al reutilizarlos les damos otra calidad y cualidad de empleo.