Sistema empresarial de Cuba: retos ante la crisis
Deyni Terry
Abogada, feminista, fundadora de Alianza Unidad Racial y lideresa del emprendimiento BarbarA´s, primera marca cubana de ropa afro.
El sistema empresarial de Cuba está en constante aprendizaje, lo que hace que se observe como un escenario carente de herramientas que le permitan emerger.
A pesar que se defina como un entramado constituido por empresas que son propiedad de todo el pueblo, donde imperan las cooperativas, las empresas privadas y las llamadas empresas mixtas, también están las pertenecientes a organizaciones políticas, de masas, sociales y otras entidades de la sociedad civil, lo que hace que desde el mismo concepto elaborado se generen confusiones al momento de ubicar el rol de cada una.
Las principales fortalezas están en que, al darse una organización social, no hay explotación del hombre por el hombre y la inmensa mayoría muestra deseo de superación. Otra fortaleza está en la solidaridad entre algunos sectores, sobre todo en el privado, y en la resiliencia de cubanos y cubanas.
Entre las debilidades, se pueden mencionar la selección del personal, la emigración de las personas que pone en peligro cualquier emprendimiento, el desconocimiento de las gestiones empresariales, la escasez y el propio contexto caracterizado por una economía cambiante con múltiples monedas.
Cuba es un país con un sistema empresarial socialista, lo que deriva en una economía mixta. La propia estructura centralizada donde funciona la economía determina muchos desempeños en el orden económico.
La empresa estatal es la que instaura el sistema empresarial cubano, constituido por entidades que aprueba el Estado, precisamente desde su Carta Magna. De ahí que su rol esencial sea dirigir, controlar y ejecutar la política y las estrategias que impulsen el desarrollo y, con ello, avanzar en las tareas y funciones estatales.
El mayor éxito ha estado en las empresas mixtas con capital extranjero, las mipymes y las de propiedad privada agrícola. Esto se debe en gran medida a la posibilidad de contar con una mayor inyección de capital, lo cual les facilita tener nuevas adquisiciones y mayor crecimiento interno.
Los percibo de manera expectante, con sobresaltos y un futuro reservado.
Creo que los principales obstáculos a vencer están en la organización interna. Se requiere de mirada y soluciones revolucionarias que transformen el marco y el pensamiento empresarial.
Por otra parte, los enfoques legislativos requieren de una claridad meridiana. Quienes participan en la toma de decisiones deben “aterrizar” en la compleja realidad cubana.
Los procesos de licitaciones deben ser realistas y transparentes. Las empresas privadas necesitan tener tantas garantías como prohibiciones y las llamadas alianzas estratégicas pueden ser también más efectivas.