1999: Un despegue inesperado

Resumen económico anual

Los expertos insisten en que la isla necesita más de una década de crecimiento sostenido para recuperar la situación existente al inicio de la década.

Foto: Archivo IPs Cuba

Un crecimiento más allá de lo previsto

Como desde hace unos años, el anuncio del crecimiento de la economía en 6,2 por ciento durante 1999 debe haber causado más sorpresas que alegrías en el cubano común. Cada diciembre, al oír los informes sobre el desempeño económico de la isla, las personas comparan los resultados macroeconómicos con su triste microeconomía de bolsillo casi vacíos, y esta disparidad los torna cautelosos.

El incremento del producto interno bruto, es visto por las autoridades como la prueba de la viabilidad del proyecto cubano y de las reformas adoptadas para sacar a la isla a flote, entre ellas la despenalización de la divisa, la entrada de capital extranjero, la ampliación del trabajo por cuenta propia, la entrega de la tierra en usufructo, entre otras.

De acuerdo con los documentos presentados a la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento) el día 20 de diciembre, el crecimiento de la economía confirma “cuánto más puede hacerse con pocos recursos si se emplean adecuadamente en aras de nuestro desarrollo, aún en medio de la guerra económica que libra el gobierno norteamericano contra nuestro país, de una coyuntura internacional adversa y en medio de las limitaciones aún no superadas del período especial”.

El presidente cubano Fidel Castro calificó de “muy bueno” el crecimiento de 6,2 por ciento del PIB e indicó que éste fue posible por el sacrificio que han hecho los cubanos, al tiempo que llamó a hacer un análisis más profundo si se quiere valorar “el milagro que ha hecho el país”. A su juicio, la gestión de las empresas del Estado “todavía puede ser mejor” y consideró que el crecimiento de un país se mide también por los beneficios sociales, por ello exhortó a lograr una distribución acorde con los principios socialistas que rigen a la sociedad cubana.

En la última sesión del parlamento, Castro señaló que la isla, sola y bloqueada ha ido resolviendo problemas, mientras que en otros países se agrava la situación y el desempleo y “hemos demostrado que no nos han hecho falta ni el Banco Mundial ni el Fondo Monetario Internacional”.

Por su parte, los expertos insisten en que la isla necesita más de una década de crecimiento sostenido para recuperar la situación existente al inicio de la década. El PIB descendió 34,8 por ciento entre 1990 y 1993, por lo que los expertos estiman que el país necesitará más de 10 años para recuperar el nivel anterior a la crisis, cuando la economía crecía bajo el paraguas de la extinta Unión Soviética y el bloque socialista europeo.

Osvaldo Martínez, al frente de la Comisión Económica de la Asamblea Nacional (parlamento), compara los resultados de 1999 con el crecimiento cero de América Latina, el peor desempeño de la década, mientras el promedio en el último quinquenio fue de 2,5 por ciento.

El informe anual de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) situó a Cuba con un crecimiento de seis por ciento, similar al de Nicaragua y sólo superado por Costa Rica (7,5 por ciento) y República Dominicana y Trinidad y Tobago (siete por ciento).

De acuerdo con el documento, la economía cubana ratifica la recuperación que viene experimentando el país caribeño desde mediados de esta década. Para mayor satisfacción de las autoridades y a diferencia de años anteriores, la reanimación abarca en esta ocasión a todos los sectores, al incorporarse a ella la producción azucarera.

Esta, aseguran fuentes oficiales fue el principal ingrediente para el crecimiento del PIB alcanzado, superior a los pronósticos que proyectaron un incremento de 2,5 por ciento para 1999. Este indicador logró una ligera recuperación de 0,7 por ciento en 1994 y de 2,5 el año siguiente. Luego de un crecimiento de 7,8 por ciento en 1996, la tendencia revirtió nuevamente al cerrar 1997 con sólo 2,5 por ciento y 1998 con 1,2 por ciento.

El turismo, aseguran, tuvo un crecimiento de 16,5 por ciento en el número de visitantes y de 11 por ciento en los ingresos brutos, mientras que la extracción de petróleo aumentó 25 por ciento en relación con 1998 y la del gas fue superior 2,6 veces. Este hecho permitió que el país generara el 41 por ciento de la electricidad con crudo nacional.

En el caso de la producción industrial, ésta tuvo un incremento del 6 por ciento, el sector agropecuario, del 15,1 por ciento, la agricultura cañera en 11,8 por ciento y la no cañera, del 18,2 por ciento, informó José Luis Rodríguez, ministro de Economía y Planificación. Entre las producciones más significativas que detentaron un incremento están: viandas (13,4 %), hortalizas (56,3%), frijoles (29,2%), frutales (64,7 %), huevos (17,9%) y carne porcina en pie (10,7%). No obstante, estos incrementos no resultan suficientes todavía para cubrir la demanda.

Un sector que no se mencionó en la sesión del parlamento fue la pesca. Medios de prensa cubanos afirmaron que el Ministerio de la Industria Pesquera consideró el mes de diciembre como el mejor mes de la última década, sobre todo en la captura de langosta, renglón que proporciona buena parte de los ingresos en divisas de esa entidad.

A diferencia de años anteriores, en los que el crecimiento del PIB fue menor, los datos oficiales sobre la circulación monetaria, los ingresos de las tiendas recaudadoras de divisas, los resultados de la industria niquelífera, entre otros, no han sido revelados.

En el caso del comercio exterior, se reportó una caída en el valor de las exportaciones del 0,2 por ciento, en tanto las importaciones crecieron 0,4 por ciento. A juicio de Rodríguez, estas cifras reflejan, ante todo, un deterioro en la relación de términos de intercambio, que se calcula en un 18,3 por ciento al compararse con 1998, concentrados en la baja del precio del azúcar y el incremento del valor de los combustibles.

La disminución de los subsidios a las empresas estatales – de 1.800 millones de pesos en 1998 contra 1.000 millones en 1999 -, es visto como un elemento que incide en la recuperación, al igual que la eficiencia en el consumo de combustible, con un 10 por ciento menos en valores relativos.

De acuerdo con las autoridades, se mantiene una tendencia al fortalecimiento del valor de la moneda nacional, el peso, al no reportarse una variación significativa en la tasa de cambio de pesos por dólares estadounidenses, fijada por el Estado. A lo largo de 1999, esta se mantuvo en torno a 20 pesos cubanos por un dólar, muy cercana a la de 1998, con un promedio de 21,1 pesos.

El vicepresidente Carlos Lage, considerado el estratega de las reformas económicas en Cuba, descarta que la recuperación económica sea sólo “de cifras” y asegura que “hay mejoras en las condiciones de vida de la población”, como menos apagones, mejoras en la alimentación y aumento del salario medio.

Entre los beneficios obtenidos por la población en este año, las autoridades enumeran la reducción del 25 por ciento de los días con cortes de electricidad provocados tanto por limitaciones del combustible como por roturas en las plantas generadoras de energía, así como la instalación de unos 40.000 nuevos teléfonos.

Los documentos sobre el desempeño de la economía en 1999 afirman que el salario medio aumentó de 211 pesos en 1998 a 223 en 1999, como resultado del aumento a cerca del 60 por ciento de los trabajadores de unidades presupuestadas, con erogaciones por más de 600 millones de pesos. Las autoridades aseveran que se produjo también una reducción en el desempleo hasta llegar a un 6 por ciento. La estimulación en divisas creció de 56,3 en 1998 a 62 por ciento, en 1999.

De acuerdo con Rodríguez, el consumo normado creció en 6,5 por ciento, mientras que el energético alimentario por habitante ascendió en 4,5. Estas cifras, reconoció, distan mucho de satisfacer las necesidades de la población cubana, opinión con la que coincide la mayoría, que no alcanza ver el crecimiento de la economía donde más lo espera: en la mesa y el consumo, en general.

Si bien los cubanos disfrutan de servicios de salud y educación gratuitos, la queja generalizada actualmente se resume en que el salario no alcanza para vivir. La canasta básica a precios subsidiados por el Estado cuesta poco más de 60 pesos (igual a dólares al cambio oficial y 22 unidades por dólar en las casas de cambio), pero es insuficiente para cubrir las necesidades alimenticias de una familia, que debe recurrir a los mercados agropecuarios, regidos por la oferta y la demanda, donde las bajas de los precios son demasiado discretas.

De acuerdo con Millares, “este año ha habido más dinero, más demanda y más productos”, quien considera que esta es una de las razones por la cual muchas personas tienen la impresión de que el salario les alcanza menos que antes. A su juicio, dadas las particularidades de la economía de la isla, el mercado en divisas abarca un segmento muy reducido de la población y “en modo alguno expresa una relación general de valor real entre la moneda cubana y el dólar”.

Los precios controlados y subsidiados de algunos alimentos básicos y servicios esenciales como electricidad, agua, transporte, además de la gratuidad en salud y educación, marcan una filosofía de la equidad, asegura. Esto significa que “el cubano promedio tiene un poder adquisitivo real que tendría que adicionarse a su salario nominal”, si se quiere establecer comparaciones justas, asegura Millares.

A pesar de los incrementos, las autoridades reconocen que la crisis no ha concluido. “Somos conscientes de que las dificultades no han desaparecido, faltan medicamentos y no hemos rebasado las condiciones de período especial, pero han quedado atrás los momentos más difíciles”, aseguró Lage, para quien el proceso de recuperación tiene condiciones para sostenerse.

La zafra sin chimeneas

El turismo en Cuba, con un crecimiento al final del año del 16,5 por ciento, según las autoridades, estuvo acompañado de escándalo, la aplicación de medidas disciplinarias contra funcionarios públicos, y hasta de la sustitución del ministro del ramo, Osmany Cienfuegos. Casi al cierre de año se produjeron nuevos cambios en los principales asientos de instituciones hoteleras y comerciales vinculadas a esta industria.

En el escándalo de mayo las autoridades descartaron que los errores, sin embargo, estuvieran vinculados a hechos “de corrupción” y que hubiera una traumática o caótica situación en el sector.

A pesar del crecimiento, las proyecciones de crecimiento del turismo en la isla no se cumplieron. La valoración oficial sobre la llamada locomotora de la economía es bien escueta: “no fue un buen año”, pero “el turismo goza de buena salud”.

Cuba cerraría 1999 con el arribo de un millón 650.000 visitantes, 50.000 menos de lo pronosticado por las autoridades desde el cierre de 1998. A lo largo de 1999 se pensó que el sector se recuperaría, pero a finales de año una mirada más objetiva arrojó que era preferible rectificar a tiempo las proyecciones.

Ahora, se buscan las causas y explicaciones, entre ellas, la tendencia a la disminución global de los viajes por las posibles afectaciones por el error del milenio y el desarrollo de campañas de promoción para quedarse en casa en los países emisores. Según el director del área comercial del MINTUR, Juan Oscar Hernández, la baja “no nos tomó de sorpresa y no es algo aislado de Cuba, se aprecia en el Caribe completo”. En diciembre el Ministerio de Turismo esperaba 180.000 turistas y, de acuerdo con los cálculos preliminares, llegarían sólo 130.000.

El alza de los costos es el tema de mayor cuestionamiento para la industria de mayor dinamismo de la economía cubana. En lugar de decrecer en cuatro centavos, según lo planificado, el costo a nivel nacional se incrementó hasta alcanzar los 71 centavos por cada dólar de ingreso. Según cálculos independientes, este deterioro significa unos 21 millones de dólares netos dejados de ingresar al país.

Algunos analistas consideran peligrosa la tendencia del MINTUR de considerar el incremento de los costos como un mal inevitable en el turismo. La explicación de que es insalvable debido a que en los meses de baja turística – con una afluencia deprimida de visitantes -, se opera con iguales gastos podría convertirse en una patente de corso pues detrás de ella fácilmente se pueden esconder la ineficiencia y los delitos, aseguran.

Fuentes del sector advierten que en el mundo existen medidas para reducir los gastos en meses de temporada baja, entre ellos, la racionalización del personal y el acomodo de los huéspedes de forma tal que se pueda ahorrar en consumo energético tanto en los bloques habitacionales como en las cocinas y servicios de climatización, entre otros. Esta práctica, que se promovió durante los últimos dos años en aras de disminuir los costos y mediante la cual se obtuvieron resultados favorables, parece haberse pasado por alto durante 1999.

De acuerdo con Antonio Esquivel, delegado del ministerio en la capital, la temporada de enero a abril fue buena, pero la media y baja, tanto en la ciudad como en el país, se prolongó más de lo esperado y no se tomaron todas las medidas necesarias para disminuir las consecuencias que esto podría provocar en la eficiencia.

Hasta noviembre el país había recibido 1.461.914 visitantes y se habían incumplido tanto los aportes a las arcas del Estado, como la ocupación promedio y el ingreso medio por turista/día. Cifras preliminares indican que los ingresos turísticos crecían un nueve por ciento, por debajo de lo previsto.

Canadá se mantuvo como el primer emisor de turistas hacia Cuba y se espera que esta situación continúe así en 2000, seguido de Alemania. Italia ha bajado en todo el Caribe y en Cuba, entre otras causas por una reubicación del destino de los italianos sobre todo hacia Brasil donde la devaluación del real facilita la duplicación del dinero.

El 70 por ciento del turismo en la isla se concentra en ocho mercados Canadá, Italia, Alemania, España, Francia, Reino Unido, México y Argentina.

De acuerdo con el cierre de noviembre, Canadá había crecido (33,5 por ciento), Alemania (28,4 %), España (4,1%), Francia (24 %), Reino Unido (38,8 %) y México (16,7%). Italia, que se mantiene como segundo emisor de viajeros hacia Cuba, decreció 15,7 por ciento. Por otra parte, continúan los crecimientos en países como Venezuela, Chile y Brasil.

La capacidad hotelera actual es de unas 34 mil habitaciones. En el primer semestre de 1999 se concluyeron en la ciudad de La Habana, Varadero y Holguín unas 1.400. El Ministerio de la Construcción dio a conocer que al cierre del año estarían concluidas en total unas 4.300 – entre nuevas y remodeladas -, en todos los polos, lo que superaría el plan de 3.900.

De los 190 hoteles con que cuenta el país para el desarrollo del turismo internacional, el 20 por ciento de las instalaciones y el 38 por ciento de las habitaciones, se explotan mediante contratos de administración suscritos con 198 compañías provenientes de ocho países.

Los pronósticos del MINTUR indican que la recuperación del sector empezaría los días 8-10 de enero. Para 2000 se espera la llegada de dos millones de visitantes, un incremento de los ingresos turísticos del 15 por ciento, así como ingresos totales por 2.500 millones de dólares. Las autoridades del turismo de la isla aspiran recibir en el 2010 siete millones de visitantes.

De acuerdo con el titular del ramo Ibrahim Ferradaz, una de las prioridades del sector será el de incrementar la eficiencia económica, pues existen muchas reservas, ya en su mayoría debidamente identificadas. El ministro ratificó el día 17 que esa lucha por elevar los niveles de efectividad de la industria constituye un compromiso con el país y va encaminada a consolidar los positivos resultados del sector en los últimos 10 años.

Otra de las misiones de este sector estará dirigida a fortalecer la moral de los trabajadores del sistema, que no es sólo el más importante por ser el que mayores ingresos produce para la economía nacional, sino también por su efecto benefactor en el resto de las industrias nacionales. De acuerdo con el MINTUR , cerca del 50 por ciento de los insumos del turismo son de producción nacional.

¿Será el despertar?

El día 5 de diciembre Cuba inició la zafra azucarera 1990-2000, donde se espera que los complejos agroindustriales que participan reporten un incremento en la producción del dulce, con la esperanza de poner definitivamente en marcha la reanimación de esta industria.

De acuerdo con fuentes oficiales, la cosecha 1999-2000 deberá situarse en los cuatro millones de toneladas métricas del dulce. Funcionarios de la isla confían en que se registrará en la contienda un incremento similar logrado en la pasada cosecha, cuando la producción azucarera creció en más de medio millón de toneladas de azúcar.

Según estadísticas del Ministerio del Azúcar, la zafra 1998-1999 produjo 3.783 millones de toneladas, es decir, 554.000 toneladas más que en el año precedente, cuando el país registró la cosecha más baja de los últimos 50 años. De conseguirse esa aspiración, la isla alcanzaría 4,33 millones de toneladas.

La zafra 1998-1999 superó en más de 180.000 toneladas los estimados iniciales de 3,6 millones de toneladas, según informó oportunamente el ministro cubano del Azúcar Ulises Rosales del Toro.

Analistas señalan que el nivel actual de la producción fue modesto comparado con las cosechas de más de siete millones de toneladas de azúcar que se obtenían con recursos suficientes provenientes de la extinta Unión Soviética. No obstante, califican de “impulso sicológico” para el sector los resultados de la zafra 1998-1999, tras una prolongada crisis provocada por la escasez de insumos, fertilizantes y combustible, además de problemas organizativos en todo el proceso agroindustrial del azúcar.

Entre los aspectos positivos de la campaña están los avances en indicadores claves de la eficiencia agroindustrial, incluidos la explotación de las capacidades de molida, el rendimiento industrial, recobrado y efectividad en la generación de electricidad. El costo de producción de la tonelada métrica de azúcar disminuyó un 23 por ciento en comparación con la zafra precedente, en alrededor de 70 pesos (igual al dólar en el cambio oficial), es decir, unos 280 millones de pesos menos que en períodos anteriores.

No obstante, las autoridades reconocieron que el resultado final no debía “sobredimensionarse porque la zafra ha sido pequeña en relación con el potencial, y su desarrollo se benefició con condiciones climáticas favorables”.

Autoridades del Ministerio del Azúcar aseguran que la zafra 1998-1999 fue más corta y eficiente que las precedentes y aspiran a que una recuperación progresiva garantice cosechas superiores a los seis millones en los próximos años.

Entre las deficiencias estuvo el hecho de que un grupo de los 113 centrales programados no arrancó en la fecha fijada por deficiencias en las reparaciones, así como el incumplimiento de su plan en algunas provincias con un peso importante en el total nacional.

La industria azucarera cubana sufrió la caída estrepitosa de la producción debido a limitaciones financieras y dificultades comerciales tras la desaparición del socialismo en Europa y el recrudecimiento del bloqueo. A las dificultades financieras y de disponibilidad de recursos, los analistas adicionan otros factores objetivos como las adversidades climáticas y la mala organización de las zafras, donde se sacrificaba la caña joven en aras de alcanzar volúmenes que permitieran cumplir compromisos externos.

La crisis hizo que el volumen de toneladas se redujera entre 1991-1999 a un nivel promedio de 4,3 millones de toneladas métricas. De una cosecha cercana a los 8.000.000, la producción cayó hasta el punto crítico de 3,3 millones en 1995. Tras un alza, se alcanzaron 4,45 millones de toneladas en 1996; el azúcar cubano volvió a desplomarse a 4,3 millones en 1997 y 3,2 en 1998.

La desaparición de la URSS y el campo socialista con todas su consecuencias negativas para la economía cubana tuvo un impacto que los analistas consideran como positivo: provocó que primera vez Cuba comercializara todo su azúcar fuera de acuerdos comerciales.

Fuentes oficiales sostienen además, que el crecimiento sostenido de la economía permitió que casas operadoras de azúcar, bancos e instituciones financieras internacionales, se arriesgaran a poner su dinero en la otrora primera industria cubana, en un hecho sin precedentes. Para no defraudar este financiamiento, el país adoptó una estrategia de aceleración del proceso de reanimación, que permita tanto el crecimiento sostenido como el incremento de los rendimientos, con mejores índices de eficiencia y menor costo.

De acuerdo con Rosales, el país está interesado en el financiamiento externo tanto para mejorar y ampliar la infraestructura productiva, como para la introducción de tecnologías modernas y eficientes y el acceso a los mercados internacionales de nuevos productos de alta calidad. Todo esto, sin embargo, tiene condicionantes, la industria azucarera está abierta a cualquier propuesta y a estudiar alternativas, pero sin compartir la propiedad.

La esperanza por la recuperación de la industria azucarera de la isla se produce en un momento crítico en el mercado del dulce. De acuerdo con Manuel Millares, ministro cubano de Finanzas y Precios, los precios del azúcar disminuyeron durante 1999 como nunca, el país exportó 21 por ciento por encima de las ventas al exterior de 1998, sin embargo, en términos de valor el ingreso se redujo en un 23 por ciento. Es decir, exportando 500.000 toneladas más, este rubro exportable ingresó 127 millones de dólares menos.

Los especialistas coinciden en que en los próximos años, los precios del dulce continuarán bajos en el mercado internacional. La devaluación obedece principalmente al incremento mundial de la producción, lo cual ha provocado excedentes, que para 2000 se estiman en cerca de 20 millones de toneladas métricas, sobre todo debido a la acumulación de capacidad exportable en América Latina y el Pacífico.

De acuerdo con el titular del ramo, el principal potencial del sector azucarero es aprovechar eficientemente los recursos disponibles, la experiencia de más de 400 años de producción, y un trabajo colegiado y sistemático en la aplicación de las políticas que se adopten.

El ministro señaló la importancia de un equilibrio entre productividad y proceso automatizado, así como también de fortalecer o restablecer técnicas y métodos efectivos que en un momento determinado se dejaron de utilizar, introducir las tecnologías existentes en el mundo y que el sector necesita con urgencia para alcanzar la recuperación sostenida de la otrora primera industria cubana.

La nueva esperanza se llama petróleo

Uno de los dolores de cabeza más fuertes de las autoridades de la isla en los años de crisis, posteriores a la desaparición de su socio por excelencia, la Unión Soviética, ha comenzado a tener una cura nacional: el incremento de la extracción de crudo cubano, que si bien satisface sólo una parte de las necesidades, ya sirve para generar más del 50 por ciento de la energía eléctrica.

Las perspectivas de este sector resultan alentadoras para las autoridades y tal vez para posibles socios foráneos. A partir d2000, Cuba ofrecerá por primera vez a licitación a compañías petroleras extranjeras su zona económica exclusiva en el Golfo de México, según informó el ministro de la Industria Básica, ingeniero Marcos Portal.

Este negocio de hidrocarburos pondría a la isla en un promisorio camino hacia la autosuficiencia en este vital y estratégico rubro, indican especialistas del tema. Incluso, algunos vaticinan la perspectiva, a largo plazo, de que la mayor de las Antillas se convierta en exportadora de crudos y sus derivados.

La propuesta del área cubana en el Golfo de México abarca 112.000 kilómetros cuadrados, repartidos en 59 bloques, cada uno con un área aproximada de 2.000 kilómetros cuadrados del lecho marino y el resto a profundidades que alcanzan los 3.500 metros.

El criterio de los geólogos cubanos sobre la viabilidad petrolera en el Golfo de México correspondiente a la isla, fue corroborado también por recientes estudios hechos por dos universidades norteamericanas que, tras obtener el permiso de las autoridades de La Habana, perforaron dos pozos.

Los resultados indican que el crudo encontrado es pesado, aunque existe también el ligero y superligero, comparable al extraído en el Medio Oriente. Por demás, una compañía norteamericana ha comenzado labores extractivas en la zona estadounidense del golfo colindante con la cubana.

Los expertos señalan que en esa área pueden emplearse tecnologías off-shore que permiten operaciones hasta los 2.000 metros en el fondo del mar. Asimismo, observaron que el desarrollo de nuevas técnicas augura, que en un lapso estimado entre cinco y ocho años, las perforaciones alcanzarían los 3.500 metros. Tales técnicas por sus altos costos y experiencia en su empleo sólo están en manos de las más poderosas empresas transnacionales. Por lo pronto, entidades de Brasil y el Reino Unido con tales posibilidades han mostrado interés en la licitación, según reportes de la prensa especializada de Londres.

Los más optimistas vaticinan que Cuba puede llegar a extraer 6 millones de toneladas de hidrocarburos en los próximos cinco años. Tal posibilidad se asienta en los yacimientos encontrados en la zona de Puerto Escondido, a unos 80 kilómetros al este de La Habana, catalogados, por el ministro Marcos Portal, como los más grandes en el último lustro.

En 1967, los petroleros cubanos superaron, por primera vez, la barrera de las 100.000 toneladas de hidrocarburos, dos años más tarde rebasaron las 200.000, hasta llegar en el crucial año de 1993, el primer millón de toneladas; mientras, el pasado año la producción fue de un millón 678.000 toneladas y el aprovechamiento de más de 200 millones de metros cúbicos de gas acompañante. Al cierre de diciembre de 1999 los pozos cubanos dieron 2 millones 100 toneladas de crudo, para un 25 por ciento de incremento.

La industria petrolera cubana ha mantenido un dinámico y sostenido crecimiento en esta década. Ello se debe a la entrada en este negocio de compañías extranjeras que han aportado capital y tecnología de punta, tanto en la exploración a riesgo como en la modernización y reactivación de antiguos pozos.

De los 45 bloques con potencialidad petrolífera en que se ha dividido el territorio nacional para la prospección a riesgo, ya hay 20 contratados con empresas de Canadá, Francia, Reino Unido, Suecia, Brasil y España. Asimismo, decenas de compañías subcontratistas operan en la isla, la mayoría asociada a la estatal Cubapetróleo (CUPET).

En los últimos siete años se ha ejecutado una inversión ascendente a 650 millones de dólares. De ese total, 450 millones corresponden a la modalidad de exploración a riesgo y el resto a infraestructura ejecutada como oleoductos, gasoductos, bases de apoyo, puertos de supertanqueros, entre otras facilidades operacionales.

A un costo de 14 millones de dólares se edifica un oleoducto entre Varadero y Matanzas, donde intervienen empresas cubanas y foráneas. Muy cerca de allí, en la rada matancera, se puso en explotación el tercer muelle de la base de supertanqueros; mientras, una instalación análoga fue entregada para su uso en el nordeste del país, donde están enclavados las plantas procesadoras y los yacimientos de níquel más importantes del país.

Otro de los negocios que deberá definirse es el de la refinería de petróleo de Cienfuegos, a unos 300 kilómetros al sureste de La Habana. Según fuentes del MINBAS, existen varios consorcios de Europa, Asia y América interesados en el negocio. Los estudios de factibilidad indican la necesidad de una inversión relativamente pequeña, con relación a la construcción de una industria de este tipo, mediante la modernización de la obsoleta tecnología soviética instalada allí, lo cual permitiría colocar la planta en los estándares internacionales de competitividad en el aprovechamiento del hidrocarburo en sus diferentes productos y derivados.

Venezuela estudia la posibilidad de reactivar esa instalación. De acuerdo con observadores, la explotación conjunta de las instalaciones de la refinería, ubicada a 336 kilómetros de La Habana, daría a la isla un respiro energético, uno de los puntos neurálgicos de la economía de la isla, que depende de las importaciones de crudo.

Aunque las autoridades cubanas vieron la operación conjunta como un hecho, la contraparte venezolana se mostró más cautelosa, según medios de prensa. El presidente de Petróleos de Venezuela Héctor Ciavaldini aclaró que el proyecto involucraría cambios menores en la planta y que las mejoras permitirían producir combustible para aviones, diésel y queroseno, de realizarse una inversión por un costo cercano a los cinco millones de dólares. A su juicio, el estudio de factibilidad inicial podría estar listo en breve.

Trascendidos aseguran que a la refinería se llevarían 70.000 barriles de petróleo de Venezuela para mezclar con 30.000 barriles del crudo cubano para producir combustibles y derivados destinados al consumo interno.

Según el diario de Miami El Nuevo Herald, el presidente venezolano anunció el viernes 19 de noviembre a su regreso de Cuba la posibilidad de que su país tenga una participación en la refinería cubana de Cienfuegos, con capacidad para procesar 180.000 barriles diarios de crudo. “Los estudios están bastante avanzados; es muy probable que comenzando el año 2000 comencemos los trabajos para darle mayor operatividad a esta refinería”, anunció a su llegada al aeropuerto.

Otras tres plantas en producción también reclaman de modernización. Para este programa el MINBAS y CUPET ya estudian las propuestas hechas por varios posibles socios foráneos que, por demás, tendrán acceso al mercado nacional.

La producción al cierre de 1999 de 500 millones de metros cúbicos de gas natural resultó otra importante vertiente que se expresa en un programa nacional de gasificación en el combustible para cocinar que incluye ya los dos principales núcleos urbanos del país, La Habana y Santiago de Cuba.

De acuerdo con las autoridades, el incremento de la producción de petróleo nacional es de suma importancia para el desarrollo económico cubano, no sólo por el costo de las importaciones, sino por el grado de independencia que brinda al país.

El síndrome del silencio

La falta de cifras sobre la producción cubana de níquel al cierre de 1999 dio pie a algunas valoraciones: o se quiere proteger a los compradores, o las afectaciones por las bajas de precios recomiendan la cautela.

La posibilidad de que la producción de níquel cubano sobrepasara las 70.000 toneladas o al menos llegara a esa cifra al concluir el año quedó en la incógnita, a pesar de los vaticinios favorables de expertos sobre este particular.

Las razones para alcanzarlo parecían obvias, si se tiene en cuenta que en los últimos cinco años dicha industria ha mantenido un sostenido crecimiento y no había razones para que éste no lo fuera.

El Ministerio de la Industria Básica, entidad a la que se subordina la Unión del Níquel, dio a conocer que la producción del mineral este año sería igual a la de 1998. El argumento para tal afirmación era que las lluvias que afectaron al país en noviembre en el nordeste de la isla habían paralizado la extracción de mineral por varios días, lo cual conspiraba contra el interés de llegar a las 70.000 t.

Aunque las lluvias realmente trajeron atrasos, los expertos consideran que ello tiene que ver con las estrategias de mantener en alza las cotizaciones del producto que llegaron a alcanzar los 3,50 dólares la libra, contra menos de dos en 1998, cuando el país perdió por ese concepto 70 millones de dólares.

Aún con los precios en su más baja expresión, la isla puede mantener e incrementar sus producciones, pues sus minas son a cielo abierto, la industria está muy cerca de los yacimientos y éstas a su vez enclavadas en zonas portuarias, lo que hace que los costos se abaraten.

En 1989 la producción niquelífera alcanzó su producción histórica récord al disponer de 46.000 toneladas. Sin embargo, cuatro años después, la producción se colocó en el piso con menos de 30.000 t., cuando desaparecieron los tradicionales mercados del níquel cubano y sus abastecedores de piezas de repuestos y otros insumos, ubicados en el difunto bloque de países socialistas de Europa.

Sólo con la irrupción de las reformas económicas en ese sector se inició el proceso de recuperación sostenido que el año pasado tuvo como expresión la más alta producción de la historia en el país con 68.000 toneladas.

Otro de los argumentos que avala tal posibilidad es que toda la infraestructura minera, muy especialmente, las tres plantas procesadoras existentes en el país ahora totalmente modernizadas, han probado su eficiencia industrial sin que se hayan verificado interrupciones u averías.

Está también el hecho de que la depresión de los precios del mineral en el mercado mundial parece haber quedado en el pasado, tras tres años en que la tercera industria cubana se mantuvo a costa de mayores extracciones y de la reducción de los costos.

La producción de 100.000 t. de níquel más cobalto, es una dirección estratégica del país, lo cual afianzaría a esa industria como uno de los tres rubros captadores de divisas frescas para el país. Las reservas del mineral en la isla se estiman en 800 millones de toneladas de forma probada, mientras las probables están en el orden de los 1.200 millones. Ello confirma a Cuba como la segunda mayor reserva de níquel más cobalto del planeta.

En 1998, la isla logró la sexta producción de níquel en el mundo y el 12 por ciento del cobalto del orbe. Este último mineral que acompaña al primero, es fruto de la refinación que se hace en la planta de Alberta, Canadá, de la cual la isla es copropietaria junto con la Sherritt, entidad pionera en este tipo de negocios con la mayor de las Antillas.

Las expectativas mineras del suelo cubano, junto a la experiencia y profesionalidad de los trabajadores de ese sector, hacen de este renglón económico uno de los más atractivos para la inversión extranjera. Como muestra de la dinámica de crecimiento de la industria del níquel en Cuba puede decirse que la inversión en ese sector en los últimos seis años asciende a 350 millones de dólares, de éstos 100 millones son capital foráneo.

El país no descarta la posibilidad a largo plazo de una refinería. La importancia del proceso de refinación en este caso, más allá del valor agregado, está en la posibilidad de separar el níquel del cobalto, este último mineral de muy alto valor estratégico y de alto costo en el mercado mundial.

Cuba, según dijo en 1999 el ministro de la Industria Básica Marcos Portal, aspira a disponer de su propia refinería. El interés es elevar la participación del cobalto isleño en la bolsa con el 24 por ciento del que se comercia en el orbe. Antes del cierre del año se estimaba que la isla podría cerrar 1999 con un monto superior a los 150 millones de dólares y las proyecciones apuntan, a mediano plazo a duplicar esa cifra, consideran economistas consultados.

La industria del níquel fue capaz de remontar la crisis y colocarse como una de las entidades productivas del país de mayor empuje, atrayendo importantes capitales extranjeros, aprovechando las más modernas tecnologías, garantizando la autoinversión y la captura de un mercado que se extiende a 30 naciones.

Resultados que vienen del mar

Aunque la pesca estuvo ausente de los informes económicos presentados al parlamento, el titular del ramo dejó claro el día 30 que en 1999 el sector había tenido crecimientos en todas sus actividades productivas, y estaba “preparado para un ambicioso plan de desarrollo en la próxima década”.

De acuerdo con Orlando Rodríguez Romay, ministro de la Industria Pesquera cubana, todos los renglones productivos y financieros de la entidad cumplieron sus planes y la captura total de peces en el año alcanzó las 165.000 toneladas, para un siete por ciento de crecimiento con respecto a 1998.

De estas cifras, unas 10.000 toneladas fueron de langosta, producto destinado fundamentalmente a la exportación, ya sea congelado o vivo – con mejores precios en el mercado mundial -, mientras que la acuicultura obtuvo 80.000 toneladas, unas 10.000 por encima de la etapa precedente. El Ministerio de la Industria Pesquera tiene en la actualidad unos 60 productos destinados a la comercialización en frontera y en el exterior, pero el grueso de las exportaciones recae en la langosta y el camarón, que se destina a mercados de Europa, Asia, Canadá y el Caribe.

La campaña, iniciada el 15 de octubre de 1999 permitió eliminar los atrasos de 400 toneladas en la ejecución del plan y alcanzar unas 800 toneladas más que en 1998.

De acuerdo con Roberto González, vicetitular del MIP, si en 1998 la actividad en la plataforma alcanzó 58.400 toneladas, durante 1999 se experimentó un incremento del 10 por ciento, hasta llegar a 59.750 t.

Entre los indicadores que miden el grado de eficiencia económica del sector son la disminución del costo de producción mercantil en dos centavos y el costo por peso de venta, en cinco, en relación con 1998. Esa entidad ha aportado entre 1995 y 1999 unos 520 millones de pesos a la economía nacional.

Según González, la marina mercante – que forma parte del MIP desde 1997-, redujo entre 1998 y 1999 sus pérdidas en más de 100 millones de pesos y comienza un camino hacia la recuperación matizada por la obtención del código de seguridad marítima, lo que permitirá continuar buscando la eficiencia y la organización interna.

Los pronósticos del Ministerio de la Industria Pesquera estiman que en 2000 la captura de la langosta debe incrementarse en cinco por ciento, mientras que la del camarón podría hacerlo en siete por ciento, “lo que permitiría un considerable aporte por concepto de ganancias en divisas para la economía nacional”.

Esta entidad centrará sus esfuerzos en la producción intensiva del camarón. “Ahora, la principal atención se dará a la camaronicultura, la que dispondrá del financiamiento necesario para desarrollar el programa que se propone para el año 2000 capturar 8.000 toneladas del crustáceo, como un primer paso del aumento del aporte de esa rama en la adquisición de divisas”, dijo Romay.

Entre los objetivos fundamentales de esta industria para 2000 están también la remodelación y reparación de la flota mercante, desarrollar el maricultivo, introducir especies más productivas y de mayor aceptación de la población en la acuicultura e invertir en la industria para darle mayor valor agregado a la producción. Igual tendencia debe tener la exportación de productos vivos y frescos de alto valor, así como ampliar la pesca conjunta para beneficio de Cuba y sus socios.

Mientras las capturas y ventas externas crecen, se deprime aún más el consumo normado de pescado entre los habitantes de la isla. A inicios de año, la población habanera y de Santiago de Cuba – regiones priorizadas en la distribución de este alimento -, oyeron de buena gana que se reiniciaría la venta de pescado congelado a través de la cartilla de racionamiento. Al cierre de 1999, sus esperanzas habían acabado de disiparse tras recibir durante los doce meses precedentes sólo enlatados. Un negocio de importación que parecía muy seguro fue cerrado y el país no pudo cumplir sus promesas.

En el caso de la red de pescaderías de venta liberada a precios diferenciados, creada en 1997, las autoridades de la pesca consideran que éstas “representan una alternativa para el consumo alimentario de la población cubana, por ello nos satisface apreciar cómo aumentan las ventas en el orden del nueve por ciento, con más de 93 millones de pesos al cierre del año”.

Rumbo nuevo para el tabaco

La comercialización de los puros cubanos tomaría un nuevo camino con el traspaso del 50 por ciento de las acciones de la corporación Habanos S.A. a la empresa europea ALTADIS, según se confirmó el día 9 de diciembre en La Habana.

Un comunicado de la empresa cubana comercializadora de los puros de la isla dio a conocer que la compra de las acciones fue aprobada por el consejo de administración de ALTADIS por un precio de unos 500 millones de dólares.

Creada en 1994 para acometer la comercialización internacional del tabaco en rama y diversos modelos de cigarros puros de origen cubano, la entidad representa marcas como Cohiba, Montecristo, Romeo y Julieta y Partagás en todos los mercados del mundo, pero no tiene activos fijos.

De acuerdo con datos de la empresa, se estima que el volumen exportado por Habanos S.A. en 1999 alcance los 150 millones de unidades – 20 por ciento más que en 1998-, y las ventas de distribuidores a los mercados se estiman en 120 millones de unidades, una cifra 13 por ciento superior a la del año precedente.

De acuerdo con Manuel García, vicepresidente de Habanos S.A., la asociación con ALTADIS ratifica el éxito de una relación basada en el respeto mutuo y el trabajo compartido entre empresas europeas y el sector del tabaco en la isla.

A juicio del titular cubano de Comercio Exterior Ricardo Cabrisas, esta unión resulta favorable a la gestión cubana en la esfera de la exportación del tabaco. El acuerdo “permitirá la comercialización de manera eficiente en los niveles de producción y exportación que se plantea Cuba, en un producto tan importante para el país como son los puros habanos,” dijo.

El Consejo de Administradores de la empresa española – el cuarto grupo a escala mundial y el número uno en la distribución de puros -, fue creado en noviembre último tras la fusión de la española Tabacalera y la francesa SEITA. La Comisión Europea otorgó el martes 7 su visto bueno a la fusión entre SEITA y Tabacalera, en acuerdo ya anunciado en octubre pasado por ambas firmas.

El apoyo abrumador de los accionistas de SEITA al reparto de un dividendo excepcional que acompañará a la oferta amistosa que sobre ella lanzó Tabacalera, frustró el intento de la británica Gallaher para paralizar la fusión. Los accionistas que acudieron a la asamblea general ordinaria de SEITA dieron el 98,3 por ciento de sus votos en favor del reparto de un dividendo de cinco euros por acción en la fusión con Tabacalera para crear ALTADIS S.A. La oferta de canje de acciones de Tabacalera fijó un cambio de 19 títulos de la compañía española por cada seis de la francesa y establece la sustitución de ambos títulos por ALTADIS, que cotizará en las bolsas de Madrid y París.

La empresa cubana cuenta con una red de distribución internacional que opera a través de 23 empresas distribuidoras en diferentes países, y posee una cadena de 69 tiendas de lujo agrupadas bajo la franquicia Casas del Habano.

Uno de los puntos importantes del acuerdo entre ALTADIS y Habanos se basa en la serie de contratos de suministro a largo plazo para garantizar la producción agroindustrial tabacalera en la isla con su reconocida calidad mundial.

Directivos de ALTADIS destacaron recientemente que se mantiene la calidad y cantidad del tabaco cubano para todos los mercados internacionales y que a partir d2000 habrá un inventario adecuado y ventas sin irregularidades, a la vez que reconocieron que esta asociación da una perspectiva de crecimiento enorme tanto en los mercados maduros como en los emergentes.

La solución está en el campo

Las cifras oficiales indican que la agricultura de la isla experimentó en 1999 un incremento cercano al11 por ciento. Los cultivos que más se distinguieron fueron las viandas (13,4 %), hortalizas (56,3%), frijoles (29,2%), frutales (64,7 %), huevos (17,9%) y carne porcina en pie (10,7%).

Aun así, las autoridades reconocen que estos incrementos no resultan suficientes todavía para cubrir la demanda, opinión que coincide con la reinante entre la población de la isla precisada a acudir al mercado agropecuario para satisfacer necesidades que no logran cubrir las tarimas de venta estatales, a pesar de cierto crecimiento de ofertas de productos agropecuarios tanto en la capital del país como en algunas otras provincias durante 1999.

Según estimaciones oficiales de los 1.000 millones de pesos que recauda anualmente el mercado agropecuario a saber, el 75 por ciento se queda en manos de los intermediarios. Obviamente, hay a quienes no les interesa que suban las producciones estatales para seguir llenando sus ya abultados bolsillos.

Los problemas organizativos y productivos se esconden tras las afectaciones que cada año producen los fenómenos atmosféricos, sobre todo para las producciones estatales, con mayor cantidad de tierra destinada a los cultivos.

Mientras, los datos indican que los crecimientos productivos en ese importante renglón económico crecen, pero de una manera muy lenta, demasiado lentas a la vista de quienes esperan abundancia relativa y precios razonables.

De acuerdo con la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) en los últimos cinco años unas 50.000 personas han regresado al campo como usufructuarios de la tierra, pero a la producción, principalmente, de café y tabaco, además de su autoconsumo. Observadores consideran que su aporte al balance social debe esperar tiempo y recursos.

Para algunos entendidos en la materia, el asunto está en buscar mayor versatilidad en las formas de organización empresarial. Unos consideran que deben haber más expresiones no estatales mediante la formación de nuevas cooperativas, mayores entregas de tierras en usufructo, mientras el criterio oficial es de revitalizar la empresa estatal socialista mediante el sistema de perfeccionamiento empresarial. Hay quienes piensan que lo que falta es disponer de menos estructuras burocráticas y hacer más expedito el camino entre el productor, los recursos materiales disponibles y el mercado. Otros ven la salida en una mayor eficiencia y mejor gestión. Algunas veces los resultados son notables. De acuerdo con Orlando Lugo Fonte, presidente de la ANAP, durante 1999 se produjeron 12.000 toneladas de carne de cerdo más que en 1998, cuando se contó con un financiamiento inferior al período precedente en unos 15 millones de pesos.

Los hechos demuestran que los campesinos privados y las cooperativas mantienen rendimientos incomparablemente mayores que sus similares del Estado, sin que detrás de los resultados positivos existan recursos de apoyo a su esfuerzo productivo.

El Ministerio de Agricultura ve con perspectiva la idea de que todas sus estructuras de control deben dejar a un lado su función administrativa y asumir más efectivamente misiones de proyección estratégica, asesoría y control.

Si triunfa la experiencia del perfeccionamiento empresarial, ese punto de vista tendría una respuesta positiva y el acto administrativo pasaría a su verdadero actor que está en los centros productores. Algunos consideran que el mejor ejemplo de ello hoy está en la experiencia de las cooperativas de créditos y servicios donde el acceso a los recursos es directo y no se pactan producciones bajo el sofisma de tanta cantidad de quintales, sino al mayor rendimiento posible.

Las Unidades Básicas de Producción Cooperativa, que cumplieron ya sus siete años de creadas, dejan mucho que desear. Especialistas consideran que sobre estas entidades sigue pesando la irrentabilidad a costa de una dotación de recursos recibidos aún sin pagar, la baja productividad y los bajos niveles de recursos que reciben como consecuencia de su endeudamiento.

La falta de sentido de pertenencia, la frustración por adeudos abultados, la mala organización empresarial y aspectos relativos a las condiciones de vidas son otros factores que completan el cuadro para el no despegue de estas agrupaciones decisivas en la producción agropecuaria.

Sin embargo, un círculo vicioso parece describirse ante esta situación por el momento y a mediano plazo, toda vez que una política que favorezca ese espacio compensatorio para las UBPC pasa necesariamente por la recuperación económica del país y, a más corta vista, por una baja de los precios de los insumos en el mercado internacional, tendencia que lejos de decrecer, aumenta.

Como la agricultura es una gran consumidora de recursos en moneda libremente convertible, el autofinanciamiento parece ser el camino. Por lo pronto las producciones de tabaco, cítricos, café y miel encabezan la lista de los grandes aportadores de divisas al sector; sin embargo, no llegan a completar los cerca de 800 millones de dólares que necesitaría el sector para sus necesidades elementales de combustible, fertilizantes, semillas de alta calidad y piezas de recambio, que puedan garantizar en un futuro cercano las demandas de los habitantes de la isla.

A juicio de analistas, las producciones agropecuarias destinadas al turismo no se han explotado como debiera, lo que hace necesario buscar vegetales y frutas tropicales fuera de Cuba. Se estima que el sector agropecuario abastece a la industria del ocio local en apenas un 35 por ciento de sus necesidades. Ante ello, se prevé el desarrollo de casas de cultivo, que permiten gran rentabilidad, para evitar salir a comprarlos en el área.

La posibilidad de dar de comer a dos millones de turistas en un futuro relativamente inmediato abre al sistema empresarial una verdadera mina de dólares, sin contar con la perspectiva de dar paso a las exportaciones hacia los vecinos caribeños donde también se expande el turismo.

Estudiosos consideran que el principal reto de la agricultura cubana es sacudir el lastre de la ineficiencia que implicaría la adopción de una adecuada estructura empresarial eficiente tanto estatal, cooperativa y privada, el imprescindible vínculo del hombre al área, el acceso a financiamientos internos y externos, el adecuado uso de la maquinaria y el riego, la disciplina tecnológica y la aplicación consciente de la ciencia y la técnica.

De cara a 2010, el MINAGRI proyecta alcanzar los 65 millones de quintales de viandas y hortalizas (un quintal equivale a 46 kilogramos). Para ello se necesitarían por lo menos 400.000 hectáreas con riego garantizado, la rotación de la tierra en al menos dos oportunidades, calidad en las semillas, mejoramiento de los suelos, fertilizantes, organización empresarial, disciplina tecnológica y laboral, y como colofón, altos rendimientos.

Los especialistas consideran que de ese volumen de quintales 48 millones serían responsabilidad del área estatal y las UBPC, mientras las cooperativas y campesinos privados 16 millones y el resto correspondería a las denominadas alternativas populares como organopónicos, huertos intensivos, cultivos en las montañas, entre otras.

El lento peso de la deuda

Al cierre de 1999 las autoridades reiteraron que el tema de las finanzas externas se mantiene como un pesado fardo sobre los hombros de la economía cubana, que al igual que toda economía necesita de fuentes de financiamiento de mediano y largo plazo, al decir de Carlos Lage.

En la segunda mitad del año este tema volvió a la palestra pública, con indicios de que este camino puede despejarse si existe voluntad de las dos partes, los acreedores y los deudores, lo que dio continuidad a los acuerdos parciales sobre este particular alcanzados en 1998 con Italia y Japón.

La primera mención al asunto fue del 24 de septiembre de 1999, cuando se conoció que Gran Bretaña estaba lista a otorgar créditos, al concertar un acuerdo con Cuba sobre la reestructuración de una deuda a corto plazo de la isla de 17 millones de libras (27,76 millones dólares), “lo que allanaba el camino para que Londres reanude su cobertura crediticia”.

El acuerdo fue alcanzado durante la visita a Londres del presidente del Banco Central de Cuba, Francisco Soberón, según informó el Departamento de Garantías de Crédito para la Exportación (ECGD), entidad financiada por el gobierno de Gran Bretaña que retiró en 1983 su cobertura a mediano plazo. Cuba, con una deuda externa de 11.000 millones de dólares, ya cuenta con esa cobertura por parte de Francia, España e Italia.

Al parecer el convenio fue negociado para dar solución a las peticiones de empresarios británicos interesados en Cuba que se han quejado durante mucho tiempo de que eso los dejaba en desventaja frente a sus competidores europeos. No obstante, medios empresariales afirmaron se mantienen como obstáculo otros 90 millones de libras que Cuba adeuda a firmas británicas. Según un portavoz de ECGDun acuerdo de cobertura crediticia podría entrar en vigor a inicios d2000.

A juicio del director de la llamada Iniciativa Cuba, David Jessop, “este es un importante paso adelante y permitirá que Gran Bretaña reafirme su posición en Cuba, aunque destacó la preocupación “sobre la resolución de la deuda comercial pendiente y esperamos que el gobierno cubano y el Banco Central traten eso rápidamente”. Observadores sostuvieron en septiembre que aunque el acuerdo estipula una cantidad relativamente pequeña, la cobertura ayudaría a la isla, “que de otra manera tendría que buscar costosos préstamos bancarios de corto plazo para suscribir el financiamiento comercial”.

Con ese arreglo, Gran Bretaña perdonó a Cuba 8,5 millones de libras esterlinas en intereses atrasados y garantizarían a la nación caribeña otros 8,5 millones de cobertura crediticia, ya que ésta había cumplido los términos de reembolso del principal. Otro débito de mediano plazo de Cuba al Departamento de Garantías de Crédito para la Exportación permanece en los 100 millones de libras.

Un segundo momento en este tema durante 1999 fue la visita a la isla del presidente del Club de París Francis Meyer, junto con representantes de España, Japón y Alemania. Una nota distintiva en este diálogo fue que ocurrió en el país deudor, algo que rompe la tradición de las gestiones del club, según observadores.

Fuentes cercanas a las conversaciones a puertas cerradas con el vicepresidente Carlos Lage y Francisco Soberón, señalaron que “Cuba mostró receptividad a la idea de la reestructuración de su deuda, aunque los débitos de 3.500 millones a países miembros del club requerirán un “tratamiento especial por parte de ese grupo”. El Club de París, organización que agrupa a los acreedores occidentales, buscaría un arreglo atípico con la isla, de alcanzarse un entendimiento, éste no sería “un acuerdo ordinario del Club de París”.

Analistas consideraron que el hecho de Cuba no sostuviera conversaciones de alto nivel con la institución parisiense multilateral desde 1986 y la visita a Cuba del presidente del Club de París Francis Meyer, generaron “una justificada expectativa” y que estos primeros pasos son un símbolo de cooperación financiera de Cuba a la comunidad internacional, que tiene interés en despejar los asuntos relativos a la deuda para restablecer relaciones normales en esta dirección.

De acuerdo con medios de prensa cercanos al intercambio, el Club de París bosquejó las condiciones para un posible acuerdo de reestructuración de la deuda en el futuro ante sus interlocutores cubanos que “estaban listos para reunirse con ellos y escucharlos” y “no tuvieron ninguna objeción importante”. Según algunas consideraciones las negociaciones fueron “las más positivas” de las sostenidas entre las autoridades de Cuba y los miembros del club.

Mientras el periódico británico Financial Times señaló que las conversaciones que concluyeron el 28 de septiembre eran alentadoras, la mayoría de los observadores consideraron que un acuerdo de reestructuración de la deuda multilateral de Cuba y el Club de París todavía se encuentra lejana. El rotativo comentó que Estados Unidos se oponía a cualquier tratamiento especial para la isla, sin embargo, el Times indicó que los analistas toman con poca seriedad la amenaza de un bloqueo a las negociaciones por parte de Estados Unidos.

La deuda externa en moneda libremente convertible creció en 1994 y 1995, y luego tuvo un descenso durante 1996, tendencia que continuó en 1997, debido, principalmente a la variación de los tipos de cambio de moneda en las cuales está denominada la deuda cubana, que se depreciaron frente al dólar, aseguran algunos economistas. Estas causas contrarrestaron el crecimiento de la deuda por concepto de intereses vencidos y nuevos financiamientos.

El gobierno cubano ha reiterado este año en más de una ocasión su disposición a cumplir sus compromisos con los acreedores que alcanzan ya 11.200 millones de dólares, sin contar las obligaciones con la extinta Unión Soviética y otros países ex socialistas.

Los mayores endeudamientos de la isla se concentran en Japón (21,4 por ciento del total de la deuda), España (13 por ciento), Francia (12,8 %), Argentina (12,8), seguidos del Reino Unido, Italia, México, Suiza, Alemania y Austria. Informes oficiales de 1998 aseguran que el 27 por ciento de la deuda es en marcos, 21,5 por ciento en yenes, 17,5 en dólares, 8,5 en francos suizos, 5,8 en pesetas y el resto en dólares canadienses, francos franceses y libras esterlinas.

De acuerdo con analistas, la quinta parte de la deuda es en créditos a corto plazo, lo que dificulta sus servicios. Los accesos a los préstamos comerciales y bancarios externos se realizan bajo condiciones duras, con elevadas tasas de interés y a un corto plazo. Se estima que el 80 por ciento corresponde al principal y el 20 por ciento a intereses vencidos, según criterios, el 87 por ciento del total de la deuda se encuentra vencido.

En entrevista a un periódico alemán, en junio de 1999, el vicepresidente Carlos Lage afirmó que Cuba había demostrado “la voluntad de regularizar la deuda con distintos acreedores”, para lo que ha buscado el acercamiento y sugerido algunas variantes para el pago.

Según José Álvarez Portela, director de Política Comercial con América Latina y el Caribe del Ministerio de Comercio Exterior, en el contexto de su reinserción en Latinoamérica y el Caribe, Cuba intenta negociar soluciones como los convenios de venta de insumos médicos a países acreedores de la región, con los que se destinaría el uno por ciento de los cobros al pago de las deudas, modalidad que algunos países han aceptado, afirmó.

Recientes declaraciones de Lage a la prensa afirman que la isla “ha conquistado algunas vías para obtener créditos a mediano y largo plazo, lo que evidencia el respeto conseguido por su país ante las instituciones financieras que con anterioridad sólo concedían empréstitos a corto plazo y con altas tasas de interés”.

En el caso de los adeudos pendientes con Rusia, ascendentes a unos de 30.000 millones de dólares, ese país desea renegociar esos compromisos en el marco del Club de París, según afirmó en septiembre el embajador de ese país en La Habana, Arnold Kalinin.

“Rusia es respetuosa de sus compromisos y por lo tanto, es su deseo negociar la deuda cubana en el Club de París”, dijo Kalinin. Cuba es el principal deudor de Rusia y encabeza la lista de los 51 países en vías de desarrollo que aún no han cumplido los compromisos con ese país.

Deuda Externa de Cuba, 1994-1998

Año Monto de la deuda en MMUSD
1994 9.083
1995 10.504
1996 10.465
1997 10.146
1998 11.200

Fuentes: Comisión Económica para América Latina (CEPAL) e Información Económica 1997, Banco Central de Cuba, mayo 1998

EL MUNDO SE ABRE A CUBA, CON DISCRECIÓN

1999 estuvo lleno de hechos de significación en el terreno de las relaciones comerciales. Quizás el más sorprendente de todos fue la visita del presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos Thomas Donahue.

En los últimos 40 años de hostilidades entre ambos gobiernos, esta es la primera vez que un funcionario de ese rango en la isla, incluso, se afirma que es igualmente el debut de un presidente de la CCEU que lo hace desde la fundación de esa institución, a principios de siglo.

A juicio de observadores, con la visita, ese sector se afilia a las voces que en Estados Unidos valoran de obsoleta la política de bloqueo y piden al gobierno sentido común para su levantamiento parcial, en algunos casos, y total en otros.

El empresariado norteamericano se ve imposibilitado de comerciar con Cuba por las medidas restrictivas de su propio gobierno. Sólo el sector cerealero pierde anualmente un estimado de 60 millones de dólares por no poner su arroz y trigo en los puertos cubanos. Mientras tanto, las cadenas hoteleras norteamericanas estiman que de no estar asentados en la isla ellos podrán perder más de 2.000 millones de dólares en el lapso de dos años y medio, desde el mismo momento que la Casa Blanca levante la prohibición de viajes a la isla.

A juicio de Donahue las medidas unilaterales como el embargo económico impiden la expansión y la apertura comercial de un país, así como también la apertura social y política. Semejante visión sobre Cuba se abre paso en sectores influyentes norteamericanos, sobre el hecho de que el status político de la isla pudiera revertirse por esta vía, pues la aislacionista no ha dado resultados.

El funcionario llegó a La Habana con el mensaje de promover el desarrollo e inversión de la industria privada en Cuba y escuchar a la emergente empresa privada de la isla, proponerle asesoramiento y evaluar las posibilidades de la inversión norteamericana en Cuba, pero se encontró con un pensamiento oficial que mantiene invariable su idea de que el fortalecimiento de la empresa estatal socialista es la clave para el desarrollo económico de la isla, aún cuando coexistan otras formas de producción. Las autoridades locales no tienen dentro de sus planes, al menos de inmediato, privilegiar la iniciativa privada. Por lo tanto, la idea de fortalecer ese sector en Cuba no encontró la respuesta que esperaba Donahue.

A su llegada a Estados Unidos, el presidente de la Cámara de Comercio de ese país manifestó que su institución haría todo cuanto estuviera a su alcance para lograr un entendimiento sensato entre los dos países, hecho que calificó de maratón más que de una carrera de velocidad.

Las relaciones de Cuba con España tuvieron una página relevante con la demanda de Estados Unidos al grupo español Sol Meliá por sus operaciones en Cuba. Esta empresa tiene intereses administrativos o acciones en 12 hoteles cubanos, con 4.198 habitaciones, que le proporcionan 11 por ciento de sus ingresos mundiales, lo que fue considerado recientemente por sus directivos como la más rentable en todo el mundo.

La firma es propietaria, arrienda, administra o tiene franquicias en 252 hoteles de 25 países, entre ellos Estados Unidos. Expertos estiman que con esa acción contra el Grupo Sol Meliá, Washington se arriesgaría a nuevos enfrentamientos con Europa, que considera ilegal la ley Helms-Burton.

“El listón se ha levantado y es posible que ahora los europeos respondan más enérgicamente con firmas frente a Estados Unidos”, dijo John Kavulick, quien lidera el Consejo Económico y Comercial Cuba- Estados Unidos, con sede en Nueva York, en declaraciones recogidas por El Nuevo Herald.

El intercambio comercial bilateral que sobrepasa los 700 millones de dólares, según fuentes oficiales cubanas, podría aumentar con la reactivación económica de la isla. Un acta firmada durante las sesiones del comité cubano-español de cooperación empresarial constató que las relaciones económicas y comerciales entre los dos países deben contemplarse desde una óptica amplia que relacione comercio, inversiones y deuda,.

España es el primer socio comercial de Cuba, y una cuarta parte de las empresas mixtas constituidas en la isla están integradas por empresarios de ese país, uno de los principales emisores de turistas hacia el archipiélago, con más de 140.000 anualmente”. Fuentes oficiales sostienen que hasta la fecha están constituidas de mutuo acuerdo 70 empresas mixtas, el 20 por ciento del total de todos los negocios de este tipo que tiene la isla.

Las tradicionales buenas relaciones con Canadá, un país que se convirtió en los últimos años en uno de los principales socios económicos de la isla, tuvieron un retroceso desde el encarcelamiento de cuatro integrantes del Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna, juzgados en marzo por “actos contra la seguridad del Estado, en relación con el delito de sedición”.

No obstante, el vicepresidente cubano Carlos Lage dijo en julio a la prensa extranjera acreditada en la isla que “las relaciones con Canadá están marchando” y las inversiones de esa nación siguen su curso normal”. Según versiones periodísticas desde Ottawa, el primer ministro canadiense Jean Chrétien llegó a afirmar que “aún tenemos relaciones” con Cuba, “pero tenemos que poner un poco de hielo norteño en el medio”.

Durante la visita del ministro canadiense de Relaciones Exteriores, Lloyd Axworthy, el 7 de enero de este año, ambos gobiernos habían ratificado un programa de cooperación en 14 esferas. Posteriormente, el propio Axworthy habría suspendido indefinidamente los viajes previstos en 1999 del ministro de Comercio Internacional, Sergio Marchi que tenía el fin de conseguir más inversiones canadienses en Cuba. Ottawa también estaría revisando sus propuestas de asistencia bilateral para cancelar aquellos proyectos que no ayuden a mejorar la situación de los derechos humanos y la democracia.

Canadá es el inversionista más importante de la isla, con un capital superior a 600 millones de dólares, y el segundo socio comercial de La Habana, con un intercambio superior a los 500 millones de dólares. Cuba exporta a Canadá níquel, azúcar crudo, melaza de caña, productos del mar y tabaco e importa alimentos, estructuras metálicas, maquinarias y accesorios industriales, vehículos y equipos eléctricos, entre otros productos.

La empresa Sherrit International Corp. está considerada la mayor inversionista extranjera en la isla, con un capital comprometido superior a los 500 millones de dólares y negocios en el níquel, el petróleo y las comunicaciones. Informaciones periodísticas procedentes de Ottawa comentaron que el “enfriamiento” de las relaciones ocurría en un momento en que compañías canadienses, tenían dificultades para obtener ganancias en la isla.

El aliado por excelencia de antaño, Rusia, volvió en 1999 a interesarse por la isla. De acuerdo con declaraciones del día 3 de noviembre del viceministro ruso de Comercio Exterior, Igor Mitrofanov, Cuba suministra a Rusia más mercancías que su país a la isla, quien afirmó que en ese año “el intercambio bilateral será mucho mayor que el anterior”.

“En Rusia se confía en que las relaciones económicas y comerciales se amplíen mucho más y mi presencia aquí (en La Habana) es para contribuir a ese objetivo”, dijo Mitrofanov. Datos de la embajada de la Federación Rusa en la capital de la isla indican que actualmente unas 60 empresas de su país tienen vínculos con ministerios y empresas cubanas. El intercambio comercial entre las dos naciones se incrementó 30 por ciento con respecto a 1998. De acuerdo con algunas fuentes, en 1996 el intercambio bilateral ascendió a 1.500 millones de dólares, luego de reanudarse el trueque de azúcar por petróleo (tres toneladas de crudo por una de azúcar) y la compra-venta en la industria de maquinarias.

De acuerdo con el viceministro cubano de Comercio Exterior, Orlando Hernández, el intercambio entre los dos países permite al archipiélago adquirir suministros sumamente importantes de partes y piezas de repuestos para la industria azucarera y otros sectores de la economía. Oleg Podolko, jefe de la Oficina Comercial rusa en La Habana afirma que las perspectivas de los vínculos son inmejorables, por lo que se espera que el año 2000 “marcará un viraje decisivo en la esfera comercial y de inversiones”.

En la actualidad las relaciones económicas bilaterales abarcan maquinarias y materias primas y se mantiene el intercambio de azúcar cubano por petróleo ruso, que caducará al final del presente año, lo que deja una gran interrogante sobre el futuro de los abastecimientos de crudo a la mayor de las Antillas.

Entre las esferas que se encuentran en proceso de estudios de factibilidad y negociación están la pesca, la energía atómica y la aviación, para esta última quedó suscrito un convenio bilateral entre la rusa Aeroflot y Cubana de Aviación. Las partes intentan desarrollar además del transporte de pasajeros y cargas por avión, la producción de artículos de consumo y fabricación de medicamentos, así como suministros para la otrora primera industria de la isla.

Sobre el tapete también está la posibilidad de que el gigante metalúrgico ruso Norilsk ayude a terminar y operar la planta procesadora de níquel de Las Camariocas, cerca de Moa, al este de la isla. La empresa rusa firmó a inicios de 1999 una carta de intención, válida hasta finales de año, sobre su interés por la instalación. De acuerdo con observadores, el problema podría estar en los 200 ó 300 millones dólares necesarios para concluir la planta, que tiene ya tres cuartas partes terminadas, además de problemas técnicos alegados por la parte rusa.

Un mayor relieve al intercambio bilateral entre Cuba y Holanda dará el Acuerdo de Protección y Promoción Recíproca de Inversiones, suscrito en noviembre entre el ministro de Economía y Comercio del país europeo, Gerrit Ybema y la titular cubana para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica, Marta Lomas.

Este documento, el 43 de su tipo que suscribe la isla, al decir de Ybema, primer titular de esa nación que visita La Habana en los últimos 20 años, “reducirá la incertidumbre del empresariado holandés que está invirtiendo en Cuba o invertirá en el futuro y lo mismo ocurrirá para inversionistas cubanos en Holanda”, además “contribuirá a incrementar el comercio bilateral”.

Por su parte, Lomas considera que este acuerdo tiene gran importancia para su país porque “dará un impulso más a la promoción de los negocios con Holanda, país con el que estamos negociándolo desde 1993”. A su juicio la visita de Ybema fue “buena”, al igual que el diálogo que sostuvo con varios ministros cubanos, con los cuales analizó “posibilidades de negocios y proyectos, así como financiamiento”.

De acuerdo con Ybema, el comercio bilateral alcanza unos 200 millones de dólares anuales, con firmas holandesas radicadas en la isla en negocios de níquel, transporte, agricultura y la industria química, ese nivel de intercambio es considerado por la parte europea como “muy bajo aún, por lo que intentaremos incrementarlo”. Fuentes del MINVEC aseguran que Holanda es el cuarto socio comercial en el marco de la Unión Europea, después de España, Francia e Italia.

Holanda compra a Cuba además de níquel, cítricos, metales, mariscos y tabaco, mientras que la isla importa desde los llamados Países Bajos alimentos, autobuses, equipos hidráulicos y máquinas para la agroindustria.

El empresariado de esa nación está también presente en sectores como la banca, los astilleros, y el turismo. Ybema dijo que “en los próximos cinco o diez años, aumentarán las inversiones holandesas y los empresarios están convencidos de que Cuba todavía está en el preámbulo de la apertura económica en el Caribe, donde tiene una posición estratégica”

Reanudar el intercambio a nivel gubernamental entre Gran Bretaña y Cuba fue uno de los saldos de las dos naciones durante 1999, hecho que podría dar una mayor profundidad a las relaciones bilaterales.

El ministro de Estado británico para Escocia y hasta hace poco titular de Comercio, Brian Wilson, señaló el día 1 de noviembre en La Habana que las relaciones entre los dos países eran “muy positivas”. Para Wilson, Cuba es un país que ofrece seguridad y excelentes oportunidades en el terreno de las inversiones. A su juicio, una muestra de ello es la reanudación de los créditos para exportaciones y la presencia de varias instituciones financieras británicas en la mayor de las Antillas

Un sector donde ambos países profundizan sus relaciones es el de la biotecnología. Londres negocia con La Habana la posibilidad de adquirir la vacuna contra la meningitis meningocóccica tipos B y C, registrada en más de 10 países y con un alto por ciento de efectividad contra ese mal.

El camino abierto por esta vacuna podría conducir a negociaciones para la compra-venta de otros productos farmacéuticos provenientes de la isla. Por lo menos, Wilson expresó su confianza en que esta primera incursión “despertará el interés de varias de nuestras empresas de medicamentos”.

Según las autoridades, la mayor de las Antillas fue visitada en 1999 por delegaciones empresariales de Brasil, México, Venezuela, Guatemala, Alemania, Barbados, Portugal, Argentina, Japón, China, Líbano, mientras que otras tuvieron una participación considerable en la Feria Internacional de La Habana.

Atracción de capitales

El Estado cubano mantiene su política de atracción de capitales para sectores claves de la economía como el energético y la minería.

La nueva titular de Inversión y Colaboración Económica, Martha Lomas, afirma que 1999 fue uno de los años más positivos para la inversión extranjera y la materialización de nuevos negocios. En los primeros nueve meses del año Cuba suscribió 42 nuevos negocios contra 58 firmados en todo 1998, otros cinco estaban a punto de firmarse, mientras que unos 28 estaban en proceso.

De acuerdo con cifras oficiales, el 53 por ciento de los negocios vigentes fueron acordados después de la promulgación de la ley Helms-Burton, el 12 de marzo de 1996. En la isla suman unos 370 proyectos en la actualidad. De los aprobados durante 1999, sólo uno es en su totalidad extranjero.

Durante una intervención ante las comisiones permanentes de la Asamblea Nacional de Cuba (parlamento), Lomas, dijo que el país antillano había entrado “en una nueva etapa de negocios internacionales”.

“Hay que hacer énfasis en los convenios que más necesita la nación, sin sobreestimar la cantidad de éstos, sino más bien la seriedad de ellos, su consistencia y la relativa urgencia de demanda de capitales de ciertos sectores económicos del país”, aseguró Lomas.

Sobre esta política, la ministra recordó que en los últimos cinco años se habían aprobado importantes negocios en el área petrolera, como el proyecto Energás (producción de energía a partir de gases acompañantes) con una firma canadiense, y otros de similar categoría en el área de las finanzas con la Caja de Madrid, entre otros.

La ministra reveló que ese ministerio trabaja para reducir al mínimo el tiempo de oficialización de las empresas mixtas en la isla, desde el momento en que se hace la propuesta hasta la aprobación por la máxima instancia de gobierno pertinente, para responder así a quejas de empresarios foráneos.

En declaraciones antes del fin de año, el vicepresidente Lage reiteró que la inversión extranjera constituye un complemento a los esfuerzos del país, con la intención de darle prioridad a aquellos sectores a los cuales el país no puede dar respuesta en cuanto al mercado, la tecnología y el capital.

Lage citó el caso de la prospección de petróleo, donde cada pozo requiere una inversión aproximada de 20 millones de dólares y sólo uno de cada diez resulta productivo.

Ricardo Cabrisas, titular de Comercio Exterior de la isla, dijo en junio que el 63 por ciento de las asociaciones mixtas son con capital de España, Canadá, Italia, Reino Unido y Francia, mientras que el 75 por ciento se concentra en las industrias básica, ligera, turística, alimentaria, agrícola, constructora y sideromecánica. Aunque estos son los más privilegiados, las inversiones extranjeras están presentes en 34 sectores de la economía local, con un interés creciente en los bienes raíces.

Según Lomas, “hoy estamos en un proceso negociador mucho más complejo, los negocios suscritos hasta ahora son más importantes”.

En relación con el negocio inmobiliario, Lomas informó que desde 1994 se ha registrado un relativo “boom” del sector y hasta la fecha hay ratificados 20 negocios vinculados a inmuebles, dos de construcciones de oficinas y el resto de apartamentos para vender.

Sobre las Zonas Francas, aseguró que a Cuba le conviene estimular el incremento de los operadores productivos, que inciden en el aumento de las exportaciones. “Los principales agentes extranjeros en este campo son firmas españolas, italianas, mexicanas, canadienses y panameñas”, afirmó.

En el transcurso de 1999 – desde el primero de julio -, Cuba comenzó a emplear de forma obligatoria el euro como moneda de contratación y de pago en las transacciones comerciales con los 11 países integrantes de la Unión Monetaria Europea (UME).

Fuentes oficiales aseveran que el 35 por ciento del intercambio comercial de la isla se realiza con la vieja Europa. Entre los diez principales socios comerciales de la isla figuran tres naciones europeas: España, Italia y Francia. De esa región, proviene además, cerca del 50 por ciento de todos los turistas que viajan al país. No se puede desconocer tampoco que esa zona concentra también el mayor volumen de capital extranjero invertido hasta el momento.

Por otra parte, tanto las autoridades como algunos analistas consideran que la aparición del euro traerá consigo diversas ventajas para Cuba, porque a largo plazo la moneda única podría devenir un serio rival del dólar estadounidense. En el orden práctico, valoran que pese al bloqueo norteamericano, la isla encontraría cierto “respiro” en sus transacciones monetarias libres de la presión del dólar estadounidense.

Las operaciones de exportación e importación de la isla podrían adquirir también una mayor transparencia al realizarse las cotizaciones para toda Europa en una sola moneda. A juicio de expertos, un exportador que vende a Francia, Italia u otro país de la UME, antes tenía que considerar las fluctuaciones de las tasas de cambio entre los signos monetarios de esas naciones, mientras que ahora puede decidir con mayor exactitud dónde comprar o vender.

Los expertos señalan que aún con su tendencia a la baja frente al dólar, el euro se mantiene como una opción monetaria que el país debe asumir en su comercio exterior. A su juicio, existen factores reales para la depreciación del euro, entre ellos el hecho de que la economía norteamericana, que le da la fortaleza al dólar, contra todas las previsiones mantuvo su dinámica de crecimiento, mientras que la economía europea fue golpeada por las crisis financieras de Asia, primero y de Rusia, después, además de la división interna del continente, el comportamiento del mercado cambiario, y una sobreevaluación del euro en su nacimiento mismo.

La entrada de las inmobiliarias

La puesta en funcionamiento del Montecarlo Palace, el primer edificio construido por Real Inmobiliaria y entregado a los propietarios en marzo de 1999 es uno de los puntos de partida en una de las nuevas vertientes del sector empresarial en la isla, que por demás contribuye a mejorar la imagen de la capital cubana, que se deteriora día a día.

Si el desarrollo inmobiliario respeta los criterios de arquitectos y urbanistas este camino hará que la recuperación económica armonice con las tradiciones y el entorno. Este parece ser, junto con el turismo, los sectores de la construcción más dinámicos y que se ejecutan con mayor calidad, a juzgar por las edificaciones terminadas y otras en proceso.

Ese primer inmueble forma parte de un proyecto de construcción de 600 viviendas previsto para 10 años, que constará en una primera etapa con el Habana Palace, en calle 42, y el Villa Roma, en 7ma. A, ambos de 72 apartamentos y piscina, además de otras comodidades.

Aportes tecnológicos, nuevos mercados y por supuesto, de recursos financieros, constituyen en primera instancia el ineludible “ábrete sésamo” para el capital foráneo interesado en las inversiones en Cuba, patrón que deben seguir quienes persiguen introducirse en los negocios inmobiliarios.

Marcada por cuatro décadas de crisis, la otrora capital del Caribe presenta enormes perspectivas para el desarrollo inmobiliario. Hombres de negocios, diplomáticos, turistas y personalidades de diversas latitudes conforman el espectro de futuros clientes y más allá, expertos vaticinan que una vez levantado el embargo que pende sobre la isla, el mercado podría ampliarse considerablemente y pasar a ser mayoritariamente norteamericano y cubano-americano.

Desde 1996 comenzaron en la isla las incursiones en bienes raíces, amparadas por la Ley 77 para la Inversión Extranjera, pero si hasta hace bien poco la presencia de esta actividad económica era escasa, parece haber cobrado fuerza hasta hallarse en lo que algunos observadores consideran como un boom participativo. Fuentes oficiales sostienen que en la actualidad medio centenar de potenciales inversionistas esperan por el visto bueno de las autoridades cubanas para emprender labores en La Habana.

Así, tras las huellas de Áurea (entidad mixta formada por la Oficina del Historiador de la Ciudad y el grupo bancario español Argentaria y de Real Inmobiliaria (empresa constituida con capital de la corporación cubana Cubalse y entidades inmobiliarias del Principado de Mónaco, además de cierto capital italiano y francés) las sociedades pioneras en el negocio de los bienes raíces en Cuba, en este momento 16 firmas con capital mixto acometen distintas acciones raíces en la mayor de las Antillas.

Construcciones, restauración, arrendamientos, ventas y administraciones de edificios para oficinas, apartamentos y áreas comerciales, figuran entre las acciones que se autorizan. Actualmente está en análisis un decreto ley específico para regular la actividad inmobiliaria y las posibilidades de negocios, hasta hoy amparados por la ley 77, que carece de las especificidades propias de los bienes raíces, consideran expertos.

El aporte de recursos líquidos, la creación de fuentes de empleo, así como la agilización de procesos constructivos de alta calidad y la urbanización de numerosas zonas, en medio de la depresión constructiva de viviendas que vive la isla, mueven a la mayoría de los expertos a catalogar como “sumamente provechosas” para la economía cubana las incursiones en el sector inmobiliario.

La aparición de estos negocios era una necesidad. De acuerdo con las autoridades, en la propia medida en que la economía se ha ido recuperando ha crecido el número de empresas mixtas, de representaciones comerciales extranjeras radicadas aquí, de sedes diplomáticas acreditadas, de bancos, de operadores en zonas francas. En esa misma medida, la cantidad de empresarios extranjeros que necesitan oficinas y viviendas en el país ha aumentado y el país no tenía una forma de darle respuesta ágil a ese requerimiento. De ahí que se hayan propiciado estos negocios.

Fuentes oficiales aseguran que al cierre de 1998, habían sido autorizados 13 negocios inmobiliarios, dos para el alquiler de oficinas – la Lonja del Comercio y el Centro de Negocios Miramar -, mientras que los once restantes estarán destinados a la venta o renta de apartamentos.

Las intenciones de ofrecer al inversionista extranjero una norma meridiana, que defina con precisión lo que puede o no hacer, en el sector inmobiliario, así como los desvelos por verificar el origen de los fondos en una actividad tan apetecible para enmascarar el lavado de dinero, entorpecen la agilidad de las respuestas a los eventuales socios.

De acuerdo con Carlos Lage, el consuelo de que las demoras quedan compensadas con la seguridad y confianza que dicen sentir los inversionistas foráneos por la calidad del proceso de negociación, así como por la seguridad del Estado cubano de que la selección responderá a los intereses y perspectivas de la nación.

El dilema del empleo

Mientras que en el resto de Latinoamérica el desempleo creció de 8,1 por ciento en los tres primeros trimestres de 1998 a nueve por ciento en igual periodo de este año, Cuba cerró 1999 con una tasa de seis por ciento, informó Alfredo Morales, ministro del Trabajo y Seguridad Social.

El titular, quien sustituyó en 1999 a Salvador Valdés Mesa, destacó ante el parlamento cubano la significación política y social del decrecimiento en la cifra de desempleo registrada este año por la isla, en contraste con el resto de la región.

El seis por ciento se atribuye a una política enfilada a crear nuevas plazas, dentro de un programa que da prioridad a la población de las provincias orientales. En esas provincias, hasta septiembre de este año se habían creado 87.000 nuevos puestos, aseguran las autoridades.

Esa es la zona más perjudicada por la falta de oportunidades para el trabajo por la vía estatal, por lo cual allí se aplica desde 1996, un programa destinado a lograr la reversión total de esa situación en el año 2 003.

En las provincias orientales el desempleo alcanzaba tasas de más del 10 por ciento, según cifras oficiales, mientras en la capital del país se reportaba un 6 por ciento. De acuerdo con analistas, este desequilibrio no es sólo geográfico sino que también golpea a algunos sectores productivos y a ciertos grupos de edades. De forma general, se estima que los desempleados son, fundamentalmente, orientales, jóvenes y anteriormente empleados en las industrias, en especial, la ligera.

Morales Cartaya contrastó la situación de Cuba con la realidad de 18 millones de personas sin empleo que hay en las áreas urbanas de América Latina y el Caribe, 4,5 millones más que en 1998. Según el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el agravamiento de la economía del área, como resultado de las políticas de ajuste adoptadas por los países tiene un efecto directo en el empleo, donde la desocupación afecta especialmente a los jóvenes y a las personas de hogares pobres.

Inmersas en intentos por hacer eficiente la economía nacional, las autoridades cubanas se debaten a la hora de aplicar medidas que consideran necesarias para lograr productividad en sus empresas, pues en el difícil panorama nacional cada bloque colocado en una pared, puede tambalear la columna recién instalada en la casa en proceso de construcción.

Así sucede con la contradicción entre el redimensionamiento empresarial y el inevitable desempleo que implica hacer productivas y rentables las empresas. Nadie cuestiona que el gobierno debe apurar la introducción de nuevos sistemas contables, la reducción de la burocracia, dar cierta autonomía a sus fábricas y aprovecharse de la tecnología de avanzada, pero cada paso en la reestructuración significa un considerable aumento del desempleo.

Si hace unos años, al referirse al empleo en la isla, las autoridades hacían la distinción entre desempleo y “empleo selectivo”, en la actualidad no resulta tan claro el proceso. Mientras los más capacitados aún rechazan puestos de trabajo por debajo de sus capacidades intelectuales, otros no pueden darse el lujo de escoger y se desesperan en la búsqueda de una ubicación laboral.

Fuentes oficiales aseguran que existe una fuerte tendencia a la recuperación del empleo, pues desde 1995 hasta la fecha unos 150.000 empleos han sido creados, luego de que el desempleo alcanzara la cifra de 8 por ciento. Sólo que la tendencia a la recuperación del empleo se da sólo en algunos sectores como el turismo, la agricultura y los servicios, precisan.

La disyuntiva entre eficiencia y desempleo no es nada nueva en las relaciones económicas, sin embargo, en Cuba tiene una connotación especial pues el Estado socialista se siente responsable de garantizar a cada ciudadano un puesto de trabajo donde ganarse la vida o por el contrario, subsidiarlo mientras aparece una ubicación.

Así las cosas, en la actualidad existen en el país cerca de 1.500 disponibles que, sentados en sus casas, a la espera de reubicación, perciben el 60 por ciento de sus salarios, lo que se convierte, entonces, en una carga para la seguridad social.

A pesar de que el pasado año fueron creados 46.000 empleos más que en el 97, el 63 por ciento de los jóvenes que finalizan la enseñanza técnica no tienen puesto de trabajo.

En el caso de los universitarios, la situación es mucho más alentadora, pues el 95 por ciento tiene garantizada su ubicación apenas egresa, y de los que finalizan el servicio social (dos años en los que deben trabajar en el puesto que le exija el gobierno, con salario de 198 pesos, sin obtener una plaza fija) el 82 por ciento encuentra una ubicación permanente.

Según la prensa cubana, los jóvenes representan el 60 por ciento de los desempleados del país, a pesar de que la mayoría de ellos tiene un alto nivel educacional. Entre las causas del desempleo, además de la selectividad, el diario cita las incongruencias entre el sistema educativo y los sectores laborales.

La incongruencia se piensa resolver mediante la reducción del número de técnicos y profesionales a graduar. En los últimos años esta ha sido una de las medidas que se ha ido implementando aunque no de manera radical. Actualmente la mayoría de los egresados de preuniversitario no continúan en la educación superior sino en la técnica y al mismo tiempo los que finalizan la secundaria básica desprecian el preuniversitario y estudian una carrera técnica o un oficio.

Aunque racionalmente muchos están de acuerdo con establecer un equilibrio entre la enseñanza y la disponibilidad de empleo, hay quienes ven la decisión como un retroceso en el nivel educacional e intelectual de la población. “Si todos no pueden ser universitarios, muy bien, pero sí tiene que existir un reconocimiento social al profesional, una calidad en la enseñanza universitaria que garantice que menos graduados compensen con su profesionalidad las grandes graduaciones de hace unos años, una calidad cada vez mayor en las enseñanzas primaria, secundaria y técnica que garantice técnicos y obreros capaces, instruidos y educados. Si se pierde esta perspectiva, tendremos, como dice el refrán, pan para hoy y hambre para mañana”, reflexiona un profesor universitario.

Otra de las tendencias que se percibe actualmente es la falta de puestos incluso en algunas ramas que hace unos años eran rechazadas por la mayoría. “Ya no hay ni siquiera trabajo en la construcción”, comenta Ernesto González, un joven egresado de un tecnológico en Camagüey. Y agrega, “Hay trabajo en la construcción sólo en La Habana, Varadero o en los cayos, donde hay auge turístico, pero ni aún ahí se consigue, pues ya todos los orientales ocuparon las plazas”. Sin embargo, de acuerdo con autoridades de la capital cubana, para los planes d2000 existe un déficit de 7.000 constructores.

No sólo en la construcción se aprecia la dicotomía tecnología-empleo. También en las grandes inversiones en la extracción de minerales, en las antiguas textileras convertidas en parques industriales y hasta en los sectores de la burocracia. El más reciente ejemplo fue la desaparición del Ministerio de la Industria de Materiales de la Construcción.

Mientras esto sucede, muchos universitarios y una buena parte de los técnicos se alistan en las bolsas de empleo del turismo, en busca de una plaza que aunque no esté relacionada con sus carreras, les permita obtener ventajas económicas que engorden la remuneración oficial.

El trabajo por cuenta propia que en un momento pudo aliviar la situación del empleo y que pudiera ser considerado entre las variantes para la ubicación laboral de los 4 millones de personas económicamente activas, no está en las perspectivas, dada la renuencia estatal a estimular la iniciativa privada. Las autoridades aseguran que el número de trabajadores por cuenta propia continuó en 1999 su tendencia a la reducción, como resultado de la recuperación de la economía y de algunos servicios estatales, así como de la lucha por el ordenamiento de esta actividad y un control más efectivo sobre quienes trabajan de forma independiente.

Mirando hacia el futuro, el turismo, la agricultura y los servicios seguirán siendo los sectores con mayor disponibilidad de puestos de trabajo. Al mismo tiempo, la agricultura, seguirá pidiendo a gritos brazos para el trabajo.

La hora del perfeccionamiento

En comparecencia televisiva a escasas horas antes de que finalizara 1999, el vicepresidente cubano Carlos Lage afirmó que en el futuro una de las tareas principales en el terreno económico es trabajar en el perfeccionamiento empresarial, un proceso que algunos analistas califican como de traje a la medida.

De acuerdo con Lage, éste permitiría una mayor organización, la vinculación real de los ingresos con los resultados productivos, acompañados de la introducción de tecnologías de punta y de una responsabilidad de las empresas con la realización de la mercancía.

Este programa de gestión administrativa pretende ir sustituyendo el Sistema de Planificación y Dirección de la Economía, objeto de crítica y revisión a mediados de la décadas de los ochenta. Diez años duró la experiencia en las empresas del complejo militar que, por su composición, reproducían a escala reducida la economía nacional.

Tras probar su eficacia aun en medio de las dificultades de la actual década, el V Congreso del Partido, en 1995, aprobó su extensión paulatina al resto de la estructura productiva y de los servicios del país.

Una comisión gubernamental presidida por el vicepresidente Carlos Lage se encargó de estudiar la experiencia. Así, en 1998, se promulga el Decreto-Ley 187, contentivo de las bases generales del SPE. Un grupo de empresas fueron seleccionadas para este laboratorio en la vida civil y a las cuales se les otorgaron prerrogativas que con anterioridad fueron de los ministerios.

Los objetivos, según delinean sus estrategas, es elevar la eficacia de la empresa estatal socialista como también las sociedades anónimas con capital ciento por ciento cubano. A lo antes expuesto se suma el consolidar el socialismo en la isla mediante una empresa eficiente, eficaz que garantice el desarrollo económico del país.

El secreto parece estar en que ninguna empresa se parece a la otra aún cuando realicen producciones similares y, por tanto, reclaman estructuras propias y diferenciadas. De ahí lo del traje a la medida.

Concebida como una tecnología de administración, el SPE no descubre nada nuevo, afirman economistas locales consultados, sino marcha por caminos andados por el capitalismo en esa materia. Uno de sus puntos claves es el de la contabilidad, previamente avalada por las auditorías del Ministerio de Finanzas y Precios. Donde no es confiable ese decisivo indicador y existan robos y los denominados “faltantes”, no es posible ni siquiera aspirar a una candidatura.

Ante todo, el sistema requiere del conocimiento, comprensión y aceptación no sólo de los jefes, sino su asimilación por parte de los trabajadores, los cuales llevarán sobre sus hombros ponerlo en práctica, mediante el principio de dirección colectiva y participativa, denominada como inteligencia colectiva; por lo tanto, cada quien debe conocer a la perfección su papel y lugar en el proceso productivo.

Para algunos analistas, ese es el punto más vulnerable a priori, toda vez que constituye un cambio de mentalidad y la necesidad de la aplicación de la ciencia y la técnica en la dirección económica y, al mismo tiempo, un cambio de mentalidad en los trabajadores, hasta ahora enajenados del proceso productivo y de servicios.

La política laboral y salarial se propone buscar una adecuada diferenciación que estimule a ocupar cargos de mayor calificación y responsabilidad. También descentralizar los elementos de la organización del salario y autofinanciar la aplicación de las medidas salariales que se establezcan por la empresa. Baste señalar que se acordaron 18 grupos salariales que van desde 130 pesos hasta 700 pesos.

Uno de los requisitos de este proceso que comenzó a dar sus primeros pasos en 1999 – con la aplicación del sistema en cinco empresas y el estudio en cerca de cien -, es el de un diagnóstico de fortalezas y debilidades de la empresa que permitan facilitar sus objetivos, metas y proyecciones a mediano y largo plazo. En ello se incluye la posibilidad de pasar a nuevas estructuras y plantillas así como el cambio de tecnología.

Algunos expertos consideran que a partir de ahora la vinculación del salario con los resultados del trabajo, que incluye a los cuadros dirigentes de las empresas, pasará a ser más realista y efectiva.. A esto se suma la posibilidad de disponer de una cuenta en divisas para la gestión empresarial y las necesarias relaciones monetario-mercantiles que avalen la razón de ser de la entidad evaluada.

Estudios realizados indican que la empresa socialista cubana acusa graves problemas como la contabilidad no confiable, el robo continuado y la falta de interacción y unidad de los agentes de dirección administrativa, sindical y del partido.

Según estimaciones oficiales, paral 2002, unas mil empresas, de las 3.000 existentes en el país, ya marcharán por los distintos pasos del sistema. Al menos estas son las más decisivas para la economía del país. El turismo marcha de puntero en este esfuerzo con unas 130 entidades en alguno de los pasos hacia la implantación y donde aún hay mucho que hacer en materia de eficiencia.

En primera instancia el SPE está dirigido también hacia sectores neurálgicos como son la agricultura y el azúcar, los dos grandes fardos de la economía local en cuanto a rentabilidad y eficiencia.

Ello bien pudiera estar en consonancia con la estrategia económica del país de la desaparición del subsidio a las empresas estatales a más tardar a tres años vistas.

Muchos cambios son consustanciales a la marcha del sistema, para que los ministerios asuman sólo funciones de proyección estratégica en su rama, la función de auditar y de legislar. Pero se suman inconvenientes como el de las necesarias reducciones de plantillas en las empresas en áreas como las de personal administrativo, servicios y técnicos.

No obstante, las autoridades se sienten optimistas en tal sentido, pues la pequeña empresa, que deberá tomar auge en años venideros, podría ser un paliativo al asunto, junto a la creación de nuevas empresas a partir de la propia dinámica de desarrollo del país.

La nueva empresa que emerge con este sistema, según las directivas, tiene que ser autofinanciada, cuenta con la potestad de administrar sus recursos financieros, materiales y de fuerza de trabajo, ser capaz de elaborar sus planes anuales y perspectivos que son aprobados por el gobierno, entidad que a su vez nombra al órgano superior de dirección empresarial y que, además, puede aprobarle el gasto en divisas dentro del marco del presupuesto.

Las utilidades – una vez pagados los impuestos – se distribuyen por la instancia correspondiente de la administración central del Estado y una parte se destinará a la creación de reservas de la empresa.

Para entrar al sistema se necesitan como requisitos indispensables la contabilidad certificada por el Ministerio de Finanzas y Precios – uno de los mayores dolores de cabeza para la empresa cubana -, el marco financiero necesario para realizar sus producciones o la prestación de servicios, avalada por el ministerio correspondiente y, desde luego, tener mercado donde colocar sus productos.

Los pasos por los que transitan las entidades en el Sistema de Perfeccionamiento Empresarial son escogidas, propuestas y en perfeccionamiento. Hoy se estima que el 30 por ciento de las empresas estatales se encuentran en alguno de los niveles del SPE.

Proyecciones para 2000

Para el año 2000, las autoridades de la isla planifican un incremento del PIB entre 4 y 4,5 por ciento, con perspectivas de mantener la tendencia a una mayor eficiencia en el uso de los recursos, dijo José Luis Rodríguez, ministro de Economía y Planificación ante el parlamento.

De acuerdo con Carlos Lage, para hacer diagnósticos sobre el crecimiento de la economía hay que tener en cuenta las condiciones económicas internacionales para los países subdesarrollados, que se vislumbran inciertas. Esas condiciones imponen a la isla dificultades para el desarrollo, agravadas por el bloqueo, lo que recomienda ser conservadores en las previsiones, a pesar de que existen potencialidades para que el crecimiento del PIB sea superior al cinco por ciento. “Si las condiciones se comportan razonables, el incremento pudiera ser mayor”, dijo.

Entre los objetivos económicos de la nación es primordial asegurar “al máximo posible las necesidades básicas de alimentos y combustibles” destinados a una población de más de 11 millones de personas.

De acuerdo con el informe, la productividad del trabajo crecerá 3,5 por ciento y la producción industrial 4,5 por ciento, para lo que el país necesitaría obtener 4.000.000 de toneladas de azúcar. La industria no azucarera deberá crecer 4,4 por ciento, según las proyecciones oficiales.

Entre los crecimientos previstos en otros sectores están la extracción de petróleo (23,8 por ciento), el gas natural (47,7 por ciento) y el níquel (9,6 por ciento). Se prevé también un aumento en la fabricación de electrodomésticos (cocinas, ventiladores y televisores), un alza de 7,8 por ciento en la esfera agropecuaria, con hincapié en las producciones de hortalizas, viandas, frijoles, tabaco, arroz, leche, carne de cerdo en pie y de huevos.

Se estima que las construcciones crecerían en 6 por ciento, mientras que el turismo debe incrementar en 20 por ciento en el número de visitantes y 15 por ciento en ingresos brutos.

En su intervención ante el parlamento, Rodríguez señaló que en 2000 se espera un incremento en el salario medio, como consecuencia de la aplicación de medidas para alcanzar mayor eficiencia económica y una retribución en dependencia de los resultados de la producción y los servicios y en el sistema de estimulación en divisas.

Las autoridades afirman que en 2000 la liquidez monetaria en manos de la población en moneda nacional deberá mantenerse en iguales niveles que en 1999.

La última sesión de la Asamblea Nacional (parlamento) aprobó el presupuesto para el año 2000, para cuya confección se tuvieron en cuenta tanto las restricciones financieras externas como el limitado acceso a créditos internacionales, según las autoridades. El presupuesto tiene como objetivos primarios continuar el proceso de incremento de la eficiencia de las empresas estatales, consolidar la política fiscal y el papel del presupuesto en la estabilidad macroeconómica, sin afectar la política social del estado cubano.

En otras palabras, el presupuesto continuará destinando cifras importantes para sostener los pilares de la Revolución: la educación y la salud, que aún así podrían resultar insuficientes para cubrir las necesidades acumuladas por esos sectores.

Según el documento, para cubrir los gastos corrientes de las actividades presupuestadas se asignan fondos por 9.166 millones de pesos, y de ellos, más del 70 por ciento se destinarán a la educación, salud pública, seguridad y asistencia social, mantenimiento y reparación de viviendas y servicios comunales.

De acuerdo con fuentes oficiales, esta cifra es 17,5 por ciento superior a lo destinado para estas actividades en 1999, cuando se destinaron a estos gastos 7.648 millones de pesos, según la Ley del Presupuesto aprobada en diciembre de 1998. Sólo para los sectores de la educación y la salud, el presupuesto d2000 contempla la erogación de 3.782 millones de dólares, contra 2.995 millones en 1999.

Para el nuevo año, el país destinará 1.800 millones de pesos para dar respuesta a las pensiones de 1.400.000 jubilados – unos 78.000 se acogerán al retiro en 2000-, así como a los casos de invalidez parcial y las prestaciones para que las madres trabajadores puedan atender a sus hijos hasta los seis meses de edad. La cifra asignada a la asistencia social tendrá un incremento del 15 por ciento. En 1999 se asignaron 1.907 millones a estos gastos.

En 1999 se dedicaron 590 millones de pesos para la reparación de viales, mantenimiento de viviendas y servicios comunales. Para el año 2000 se prevén gastos por 699 millones de pesos para estos fines, de ellos 143 millones estarán destinados a la conservación del fondo de vivienda, cifra considerada por las autoridades como insuficiente, “pues está limitado por la disponibilidad de materiales de construcción”, aunque superior en 13 por ciento a la del año precedente. La reparación de viales dispondrá de 295 millones de pesos.

Para 2000, el Estado prevé destinar 608 millones de pesos para subsidiar empresas con pérdidas contra 1.040 millones en 1999.

Comportamiento del producto interno bruto (PIB)

Año Crecimiento

(%)

1994 0,7
1995 2,5
1996 7,8
1997 2,5
1998 1,2
1999 6,2
2000 4-4,5*

*Estimado

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