2001: La crisis ataca de nuevo

Resumen económico anual

La industria del turismo, que sufre el impacto de los atentados registrados el pasado 11 de septiembre contra Estados Unidos, crecerá en 2001 sólo el uno por ciento.

Foto: Archivo IPS Cuba

Tras una larga y difícil década, tras años y esfuerzos por salir de una crisis que cambió radicalmente – hacia peor -, la vida de los más de 11 millones de habitantes de Cuba en los años 90, la economía de la isla socialista del Caribe está nuevamente en peligro.

Si bien algunos síntomas externos e internos habían sido advertidos a mediados de año por economistas locales, la crisis económica y también su influencia sobre la isla, se acentuó fuertemente tras el ataque terrorista del 11 de septiembre contra el World Trade Center y el edificio del Pentágono, en Estados Unidos. Separándose del discurso oficial que como norma intenta impregnar confianza en el desempeño económico cubano, el presidente Fidel Castro alertó a sus compatriotas la noche del 24 de octubre que «hay que prepararse, algunos sacrificios vendrán, lógicamente”.

Esta advertencia fue traducida inmediatamente por los cubanos como una amenaza para sus ingresos, escasez de determinados bienes, mayor contracción del transporte público, déficit de combustible y aumento de la frecuencia de los apagones. «Lo que nos espera no es fácil”, se escucha con frecuencia por las calles de La Habana. Castro y sus seguidores, en tanto, confían en que no hay país mejor preparado en el mundo «para enfrentar cualquier cosa».

Así, el producto interno bruto (PIB) creció durante el año 2001 un tres por ciento, según se informó durante la última sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el día 20 de diciembre. Esto representa dos puntos menos de lo pronosticado a principios de año.

Retroceso y todo, las autoridades se consuelan con el hecho de que este incremento se logró a pesar de la difícil situación internacional, la crisis mundial, el cruel bloqueo de Estados Unidos y el huracán más intenso que azotara al país en medio siglo. Además, indicaron, el crecimiento del PIB logrado por Cuba sólo fue alcanzado por otros tres países en América Latina y sobrepasa el crecimiento promedio mundial. Al dar a conocer el cumplimiento del plan de la economía a los diputados a la Asamblea Nacional, José Luis Rodríguez, ministro de Economía y Planificación, explicó que los resultados cubanos contrastan marcadamente con los de Latinoamérica, cuyo PIB promedió 0,5 por ciento. Subrayó, además, el hecho de que en un escenario de crisis económica globalizada, Cuba ratifique “la superioridad de su sistema frente al capitalismo neoliberal, que sólo engendra pobreza en los países de la región”.

El informe de la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional, presentado ante los diputados indica que «aún con ese imperfecto indicador – que no cuenta la lucha por elevar la cultura y por transformar la educación -, y a pesar de crisis global, bloqueo y huracán, la economía cubana ha demostrado de nuevo en este año que es capaz de superar a los que con mayores recursos y discurso paternal nos aconsejaban hace pocos años que olvidáramos el socialismo y enterráramos la Revolución».

Voces de economistas dentro de la isla tienen una opinión diferente a la oficial en materia de crecimiento del PIB y aseguran que de acuerdo con sus cálculos a partir de las informaciones oficiales este indicador no debería superar el margen de 2,5-2,7 por ciento de incremento. La isla venía registrando un crecimiento económico anual promedio de 4,7 por ciento desde 1996, mientras que en 2000 el incremento fue del 5,6 por ciento.

VUELVEN LOS AÑOS DUROS

Una larga lista de dificultades sirve para explicar, o justificar, los resultados del año 2001. Crisis en los principales centros de poder económico (EE.UU. Unión Europea y Japón), depresión en el consumo y en la emisión de turistas, aguda baja en precios de productos de exportación en una tendencia que se hace sentir desde 2000, adversidades climáticas cíclicas que van de un extremo a otro: desde una sequía grave hasta un huracán que devastó ocho provincias.

Todas estas situaciones tuvieron su lógica repercusión en la economía cubana. Al sufrir los impactos de la recesión mundial y los ataques terroristas contra Washington y Nueva York, la industria turística reportó un triste crecimiento de un uno por ciento, mostrando por primera vez en una década un incremento inferior al 10 por ciento. No obstante, indicaron fuentes oficiales, esta coyuntura no ha frenado sus capacidades, estimadas en más de 37.700 habitaciones disponibles.

Según explicó en su informe el presidente de la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional, el diputado Osvaldo Martínez, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), en algunas islas del Caribe, donde el turismo es decisivo para la economía, las reservaciones de los turistas descendieron entre 20 y 60 por ciento en octubre. Martínez citó como ejemplo el caso de Jamaica donde la ocupación hotelera fue en ese mismo mes del 11 por ciento.

Por otra parte, las lluvias afectaron el inicio de la pasada zafra y la sequía precedente redujo la producción de azúcar a 3.532.100 toneladas, hubo una tendencia favorable en el costo de la tonelada del crudo. No obstante, esos efectos climáticos hicieron disminuir los ingresos por exportaciones que sólo se compensan en parte con precios favorables en el mercado. En este sector, a pesar de la contracción de la producción, las autoridades consideran favorables los resultados en medidores claves de efectividad, como rendimiento en azúcar base 96 grados de polarización y tiempo real de aprovechamiento de las potencialidades de la industria, que mantuvieron ligeros avances. Así y todo, el decrecimiento fue del 13 por ciento respecto a la anterior cosecha, situación que hizo caer los ingresos por exportaciones en más de 100 millones de dólares, reconoció el titular.

En la producción de níquel, en la que Cuba ocupa el sexto lugar mundial y se han invertido importantes cantidades, aunque se lograron más de 76.600 toneladas, los ingresos estarán afectados por los desfavorables precios para las exportaciones. En el 2000 los precios del mineral fueron cercanos a los cuatro dólares mientras que en el 2001 no alcanzaron los dos dólares, sobre todo después del 11 de septiembre, afirmó el economista Martínez.

Entre los logros de 2001 mencionados por el titular de Economía está la producción de 2,9 millones de toneladas de petróleo y 584 millones de metros cúbicos de gas, cifras superiores a las del año precedente, aun sin cumplirse lo planificado. Esto permitió generar el 52 por ciento de la electricidad con combustible nacional, producir todo el cemento, elevar las mezclas en el petróleo que se refina en el país y ahorrar más de 90 millones de dólares por concepto de sustitución de combustible. A ello se suma una inversión considerable en la modernización de las centrales termoeléctricas en medio del período especial, gracias a lo cual se redujeron los apagones de 344 en 1994 a 65 hasta octubre de este año, antes del paso del huracán Michelle.

Nuevas inversiones posibilitaron también avanzar en el programa de gasificación, del cual se benefician más de un 1.300.000 personas, lo que se une a la eficiencia energética lograda por emplear menos combustible para obtener el mismo valor que en 1989, indican las cifras oficiales.

En una vaga alusión a los resultados reales, los medios del gobierno señalaron que mención aparte merecían los incrementos en el tabaco para la exportación, con grandes rendimientos por caballería, y el sector industrial no azucarero, las construcciones y las comunicaciones. Datos más específicos sobre el tabaco indican que la crisis en la economía mundial ha provocado una contracción en el consumo de los puros.

Fuentes oficiales indicaron que 11 de las 21 ramas industriales habían experimentado crecimientos en el 2001, mientras que el resto no contó con recursos para un desenvolvimiento más favorable. En el caso del comercio exterior, el intercambio comercial en 2001 superó la cifra alcanzada en los doce meses precedentes en exportaciones e importaciones y creció un 1,5 por ciento.

A juicio de las autoridades, en sentido general los resultados de la producción y los servicios demuestran la capacidad de la economía socialista para enfrentar las adversas condiciones internacionales, porque no se trata de disponer de más o menos recursos financieros, sino de no descansar sobre el pueblo las consecuencias de la irracionalidad del mercado.

Por otra parte, aseguran, durante el 2001 mejoró la calidad de vida del pueblo con el uso racional de los escasos recursos disponibles y mayor justicia social, para avanzar en el contexto de la batalla de ideas y los conceptos de asistencia social, la educación y la cultura, afirmación puesta en duda por muchas personas cuya situación económica no mejoró con la magra ayuda del Estado, que decidió beneficiar a aquellos pensionados que reciben una cantidad mensual inferior a los 100 pesos ( el canje en las Casas de Cambio ( CADECA ) concluyó el año a 26 pesos por un dólar).

Cuba cerró 2001 con un discreto incremento en el presupuesto de 200 a 300 millones de pesos con respecto a los estimados previstos que fijaron un plan ascendente a 14.400 millones de pesos. Los aportes al presupuesto del sistema empresarial de la isla, que contribuyen con el 35 por ciento de sus utilidades al fisco, se han incrementado positivamente por concepto de impuestos sobre utilidades, lo cual permitirá cerrar el año con ingresos superiores a los planificados.

La creación de nuevos empleos y el aumento del salario medio, asimismo, propiciaron un crecimiento en el impuesto por la utilización de fuerza de trabajo, lo cual se refleja en mayores ingresos con respecto al plan trazado para 2001. Para las autoridades, reducir la tasa de desempleo de 54 por ciento al finalizar 2000 hasta el 4,1 alcanzado en 2001 «es una hazaña que se explica por la revolucionaria concepción de que el desempleo es incompatible con el socialismo y la búsqueda de nuevas formas de empleo en los servicios, en la capacitación de los jóvenes, en la agricultura urbana».

Para la mayoría de los cubanos la situación en el año no mejoró, a pesar de la creación de nuevos empleos en las provincias orientales donde es superior la tasa de desempleo, a pesar de los alegados incrementos en la agricultura urbana, en el aumento de las ventas de la red de recaudación de divisas.

Tras varios años de tranquilidad cambiaria, el peso cubano sufrió un deslizamiento hacia la devaluación. Las Casas de Cambio rompieron la barrera de 22 pesos por dólar, que no habían sobrepasado desde 1998. Y si el 8 de octubre abrieron sus ventanillas a 23 por 1, catorce días después, las cotizaciones cayeron a 25 por 1. Las variaciones se acelerarían a partir de entonces hasta llegar el 24 de octubre a 26 pesos por 1, tanto la venta como la compra de divisas, que luego se situó hasta el cierre del 2001 a 27 pesos por un dólar.

En el consenso de los expertos, esta depreciación en la cotización de la moneda nacional es una clara evidencia del impacto negativo que tuvieron sobre la economía cubana, la recesión mundial y las secuelas del atentado terrorista del 11 de septiembre contra Nueva York y Washington. Según economistas cubanos la caída del peso está asociada a un fenómeno presente en la economía del país, la baja en el turismo internacional y una posible disminución de las remesas familiares enviadas desde la Florida (Estados Unidos). Unida a tensiones internas que aún no había superado la economía, la contracción brusca de los ingresos en divisas ha alterado la balanza monetaria de Cuba. Tanto el Estado, como el bolsillo del cubano medio, sintieron el impacto y, por consiguiente, se ha acentuado la demanda de dólares, imprescindibles para sostener la actividad empresarial y el consumo.

El desempeño económico de la isla de gobierno socialista fue analizado por la Comisión Económica de América Latina, organismo que consideró que el magro resultado del sector azucarero y de la caída de los ingresos en divisas, que restringió la capacidad para importar, desaceleró marcadamente el crecimiento de la economía de Cuba el año 2001.

El producto interno bruto (PIB) cubano creció un 3 por ciento, 2,5 puntos menos que el año pasado, y la brecha fiscal se ensanchó ligeramente al 2,5 por ciento, frente al 2,2 el 2000, destaca el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Según el análisis, si bien el tipo de cambio oficial se mantuvo fijo, en el mercado libre la moneda nacional se depreció ante el dólar, a consecuencia de la disminución de los ingresos en divisas registrada particularmente a partir de los sucesos del 11 de septiembre en Estados Unidos.

De hecho, se congelaron inversiones, se cerraron provisionalmente instalaciones turísticas, se limitaron importaciones y se realizaron ajustes presupuestarios, sobre todo en dólares, indicó el balance de CEPAL.

De acuerdo con el organismo regional, el panorama se complicó a principios de noviembre, cuando el huracán Michelle azotó el centro de la isla, originando daños directos e indirectos superiores estimativamente a 1.500 millones de dólares, el cinco por ciento del PIB.

En el panorama fiscal destacó una caída de los ingresos corrientes (3,7 por ciento) y un aumento de los de capital (7,9 por ciento), mientras los ingresos no tributarios se contrajeron con mayor celeridad (12,9 por ciento) que los tributarios (-1,1 por ciento). El déficit por cuenta corriente en Cuba volvió a aumentar, desde 687 millones en 2000 a 758 millones, como consecuencia del mal desempeño en el turismo y de la zafra azucarera, destaca el informe. En ese contexto, la inflación alcanzó al 0,5 por ciento, mientras la deuda pública externa, fue casi idéntica a la del año anterior (10.960 millones de dólares), equivalente al 35,6 por ciento del producto evaluado al tipo de cambio oficial.

Las reformas económicas avanzaron en el perfeccionamiento empresarial de las entidades públicas y en la profundización de la apertura a la inversión extranjera. Así, el primero se extendió a 300 empresas estatales y la segunda alcanzó a 405 empresas mixtas y contratos de asociación (395 al cierre del año anterior). En total, precisa la CEPAL, existe un capital comprometido por alrededor de 5.000 millones de dólares, la mitad ya desembolsado.

La oferta global creció un 3 por ciento merced a un aumento del producto (3 por ciento) y una recuperación de las importaciones equivalente al 2,8 por ciento. Por el lado de la demanda, hubo un crecimiento semejante de la externa y la interna, que observó un 2,9 y 3 por ciento, respectivamente.

El valor de las exportaciones de bienes y servicios creció un 2,7 por ciento a consecuencia del aumento del volumen de níquel, aunque su precio cayó, y de productos no tradicionales, entre ellos, los servicios turísticos y telecomunicaciones.

TURISMO: EL PEOR AÑO

Los resultados del cierre del año 2001 en el sector del turismo han levantado no pocas cejas, por asombro e incertidumbre. Luego de informaciones contradictorias sobre los daños en los diferentes polos turísticos, matizadas por afirmaciones de recuperaciones en La Habana y en la cayería norte de la central provincia de Ciego de Ávila, la realidad se convirtió en una muy mala noticia.

El titular de Economía y Planificación José Luis Rodríguez dijo ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento) que la industria del turismo, que sufre el impacto de los atentados registrados el pasado 11 de septiembre contra Estados Unidos, crecería en 2001 sólo el uno por ciento.

A pesar de la desaceleración de la economía mundial, la isla obtenía resultados satisfactorios al cierre del primer semestre de 2001. Casi al inicio del segundo semestre, el 3 de julio, ya había arribado a la isla el primer millón de visitantes, con tres semanas de adelanto a la etapa anterior, según el Ministerio del Turismo.

Los ocho mercados emisores fundamentales, responsables del mayor flujo de viajeros son Canadá, Alemania, Italia, España, Francia, México, Reino Unido y Argentina.

A raíz de los sucesos en Nueva York y Washington, el ministro cubano del Turismo, Ibrahim Ferradaz, evaluó el peor momento de esa industria en esta isla del Caribe y calculó, con optimismo, la posibilidad de que la isla venciera, en breve plazo, la incertidumbre de los europeos que habían desistido de viajar. Pero la realidad fue otra y la situación se vio agravada por la llegada del huracán Michelle que destruyó la mayoría de las instalaciones de uno de los sitios preferidos por los vacacionistas italianos y canadienses, Cayo Largo del Sur, con pérdidas totales que sobrepasarían no pocos millones de dólares.

Tras los atentados, Cuba, como cualquier otro país, vio declinar el flujo de visitantes. Sólo en el mes de septiembre, el número de pernoctaciones decreció un 5 por ciento en comparación con igual mes de 2000; cuando el crecimiento previsto era de un 10 por ciento, reconocieron fuentes oficiales. En los meses siguientes las cifras no dieron indicios de recuperarse a nivel nacional, y funcionarios aseguraron oficiosamente que los decrecimientos eran alarmantes.

Una vez más y como consecuencia de la recesión en la economía mundial, agravada por los acontecimientos del 11 de septiembre, la isla vio pospuesto su sueño de recibir los dos millones de visitantes que se esperaban al cierre del mes de diciembre de 2001. Luego de varias semanas de conjeturas y pronósticos adversos, el ministro de Turismo, Ibrahim Ferradaz, admitió que por segundo año consecutivo no se lograría recibir dos millones de visitantes, como era la meta buscada. «Los trágicos sucesos del 11 de septiembre (en Nueva York y Washington) determinan que eso no se cumplirá», dijo.

Ahora, al acabarse el año, todo parece indicar, que los pronósticos corregidos de entre 1.850.000 y un 1.900.000 visitantes extranjeros fueron una cota muy elevada para la crítica situación internacional, a pesar de los esfuerzos en la comercialización, una medida post 11 de septiembre. La misma suerte corrieron los cálculos de un ascenso entre un 5 y un 7 por ciento, cuando los estimados iniciales apuntaron hacia un hoy bien lejano 12,7 por ciento.

La triste realidad para el turismo en particular y la economía cubana en general, es que por primera en todos estos años de acelerado desarrollo, la industria cubana del ocio crecerá menos de un 10 por ciento.

Éste es el resultado de que después del fatídico martes 11, más de la mitad de las habitaciones de la isla permanecen vacías, según han reconocido fuentes del turismo. Para enfrentar la caída, veinte hoteles han cerrado sus puertas temporalmente y otros han compactado sus capacidades. El 25 por ciento de las 26.000 habitaciones disponibles se encuentran en uno u otro estado.

Cuba se encontraba en plena temporada baja cuando ocurrió el desastre terrorista. De acuerdo con analistas, esa circunstancia atenuó la magnitud del daño, quizás tanto como el hecho de no depender del mercado emisor más golpeado: Estados Unidos. Los norteamericanos que aterrizaron o desembarcaron en Cuba durante 2000 eran menos del 4 por ciento del 1.774.000 visitantes.

La prohibición de viajar a Cuba a los ciudadanos de su principal mercado natural, Estados Unidos, ha obligado a diseñar estrategias comerciales hacia países lejanos, pese a lo cual la isla exhibe el proceso más dinámico del turismo en todo el continente. Según el titular del sector en la isla, en 1990, la cuota de participación cubana en el mercado turístico caribeño era del tres por ciento. En el año 2000 esa participación se elevó hasta un nueve por ciento y durante toda la década, el archipiélago recibió 10 millones de visitantes extranjeros. Mientras para los países del Caribe el mercado estadounidense representa más del 48 por ciento del total, para Cuba significa apenas un cuatro por ciento. En cambio, recalcó, Europa, que emite un 21,8 por ciento de los viajeros al Caribe, le aporta a Cuba el 53,8 por ciento del total de visitantes.

Como país, la primacía emisora la mantiene Canadá. De acuerdo con informaciones del MINTUR, durante el mes de septiembre la afluencia de canadienses se mantuvo en alza, con expectativas positivas para el resto del año.

Las empresas cubanas del giro se dedicaron inmediatamente después de los atentados en EE.UU. a acentuar el trabajo con los mercados emisores, en particular con las agencias de viaje, turoperadores y las líneas aéreas, ubicadas entre las firmas más debilitadas a partir del 11 de septiembre. Pero, la táctica parece haber arrojado menos resultados que los esperados. Por suerte, esa labor permitió al menos un crecimiento del mercado francés. Las negociaciones con Air France, puente fundamental entre Cuba y Francia, posibilitaron incrementar de seis a siete los vuelos semanales entre ambos países.

Las autoridades turísticas cubanas decidieron no competir en precios con otros países de la región. Ferradaz afirmó que los precios en vigor son los habituales de la temporada baja y «tan pronto entre la temporada alta regirán los precios establecidos para esa etapa». Tras señalar el atentado como razón verdadera de la cancelación de viajes, apuntó que «el temor no se resuelve con bajos precios… Por eso, la proyección hasta hoy no incluye ofertas especiales con rebajas de precios.”

Las esperanzas de una recuperación a corto plazo pudieran estar fundamentadas en las declaraciones del secretario general de la Organización Mundial de Turismo, Francesco Frangialli, quien enumeró entre los países que han perdido posiciones en la preferencia de los turistas, además de Estados Unidos, los países caribeños que dependen directamente del mercado norteamericano –México, Costa Rica y varias islas- y países del Mediterráneo árabe: Turquía, Egipto, Jordania y Túnez, entre otros.

Si bien el turismo logró en 2000 ingresos, directos o indirectos, cercanos a los 2.000 millones de dólares, al cierre de 2001 no se hicieron proyecciones respecto de los ingresos esperados para este año, aunque el titular insistió en que la situación internacional del momento era «coyuntural».

Quedaron silenciados en medio de estas circunstancias las cifras de ingresos totales, ingresos netos, costos y gastos, que seguramente también se deterioraron por las dificultades presentadas en el año en la operación y a pesar de las medidas de emergencia adoptadas por las autoridades del sector en el país, consideraron analistas locales.

Las previsiones del sector indican que las cosas podrían mejorar a partir de diciembre, teniendo en cuenta que «Cuba es un país de altísimo nivel de seguridad» y depende poco de Estados Unidos. El titular indicó asimismo que el año 2001 cerró con la apertura de un grupo de instalaciones, entre ellas el cabaret Tropicana Matanzas, y la estancia hasta mayo del megacrucero Mistral, que adoptó a la rada citadina como su puerto madre. Según dijo, en los últimos 12 meses se alistaron, entre nuevas y remodeladas, 3.500 habitaciones. Asimismo pronosticó para la etapa venidera el surgimiento de nuevas empresas mixtas y el inicio al menos de la construcción de cuatro hospedajes, por esa vía.

Para la máxima autoridad del turismo en la isla, 2002 será un año mejor, aunque tenso. A su juicio, entre las cartas de triunfo de esta industria, está la seguridad ofrecida siempre por la mayor de las Antillas, una ventaja comparativa, que se seguirá cultivando, ratificó.

EL CAMINO DEL TURISMO

Hasta el cierre del primer semestre del 2001, todo marchaba favorablemente y se esperaba que continuara la tendencia de la última década:

*Desde 1990 hasta el año 2000 los ingresos brutos generados por el sector se multiplicaron por ocho al crecer con una tasa promedio anual del 23 por ciento y pasar de 243 millones de dólares a 1. 952 millones.

*La participación de la llamada industria de la hospitalidad dentro del total de ingresos a la balanza de pagos del país aumentó en ese mismo período de un 4,1 por ciento a un 43 por ciento.

*El número de visitantes recibidos pasó de 340.000 a 1.774.000, alcanzando una tasa de crecimiento promedio anual del 18 por ciento. La excepción es el año 2001, el primero en la década donde los crecimientos son inferiores al 10 por ciento, con sólo un uno por ciento de incremento.

*La planta habitacional de la isla aumentó a un ritmo promedio anual del 11 por ciento, pasando de 12.900 habitaciones destinadas al turismo internacional en 1990 a 35.300 al cierre del año 2000.

*El crecimiento de la infraestructura hotelera fue tanto cuantitativo como cualitativo, pues de las nuevas capacidades construidas más de 16.500 fueron de categoría cinco estrellas y alrededor de 6.300 de cuatro estrellas.

*La inversión nacional ha sido decisiva en el desarrollo del sector, pues de las habitaciones disponibles el 89 por ciento son de propiedad totalmente cubana y el 11 por ciento restante en asociación al 50 por ciento con compañías extranjeras.

*La participación de la industria nacional en las ventas al sector se quintuplicó en la última década, pasando de 12 a 61 por ciento. Entre enero y junio de 2001 esa cuota ganó cuatro puntos porcentuales más.

*Al cierre del primer semestre del año operaban 15 gerencias extranjeras provenientes de seis países, que administran 53 hoteles con 16.463 habitaciones, lo que representa un 47 por ciento de las destinadas para el turismo internacional.

*El sector emplea directamente a 100.000 trabajadores, mientras que otros 200.000 están vinculados a producciones para el turismo.

*Desde 1996, la mayor de las Antillas se incorporó al reducido grupo de cinco países del Caribe Insular (Puerto Rico, República Dominicana, Bahamas y Jamaica) que reciben más de un millón de turistas anualmente. En 2001, aunque no se alcanza el número de visitantes previstos, la isla consiguió mantenerse entre los cinco principales mercados receptores de la región,

COMPORTAMIENTO DE LOS PRINCIPALES MERCADOS EMISORES 1994-2000

Países/años 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000
Canadá 109.731 143.541 162.766 169.686 215.644 276.346 307.725
Alemania 60.598 57.487 80.185 86.501 148.987 182.159 203.403
Italia 66.367 114.767 192.297 200.238 186.688 160.843 175.667
España 62.179 89.501 117.957 116.606 140.435 146.978 153.197
Francia 33.910 34.332 62.742 93.897 101.604 123.607 132.089
Inglaterra 25.425 19.614 28.077 46.215 64.272 85.829 90.972
México 49.096 32.069 37.229 52.712 61.589 70.983 86.540
Argentina 36.414 32.583 31.331 41.511 47.579 42.612 54.185

INSTALACIONES HOTELERAS

  Año 1994 Año 2000
Hoteles 263 346
– 5 estrellas 10 19
– 4 estrellas 30 60
– 3 estrellas 66 66
Habitaciones 23.047 34.743
Plazas-camas 46.601 71.051
Pernoctaciones 4.653.467 10.009.390
Ocupación 52,7% 74,3%

AZÚCAR: ¿SE ALEJA LA RECUPERACIÓN?

Contrario a las intenciones, erogación de recursos y planificación, la zafra 2000-2001 fue un paso hacia atrás en la ansiada recuperación azucarera.

Durante esa campaña, la isla sólo alcanzó a producir 3.532.000 de toneladas métricas de crudos, lo cual representó el 95,6 por ciento de lo previsto. Esa cifra opacó medidores claves de efectividad, como rendimiento en azúcar base 96 grados de polarización y tiempo real de aprovechamiento de las potencialidades de la industria, que mantuvieron ligeros avances.

La culpa, según las autoridades de la isla, recayó nuevamente sobre las adversidades climáticas, que, indican, incidieron en la producción final. Para empezar la lista de tropiezos, las lluvias demoraron la arrancada de la temporada en varias zonas del país. Luego, la ausencia de precipitaciones catalogada por su magnitud como intensa sequía hizo mermar las plantaciones. Para consuelo, es bueno decir que a pesar de las adversidades, lo producido representó la mitad de las exportaciones de Cuba en el primer semestre, lo que es visto por analistas como una demostración de la importancia de la industria azucarera en la economía cubana.

La discreción inicial sobre la cantidad de caña producida durante la zafra 2000-2001 llevó a no pocos a una acertada conclusión: los resultados finales no habían sido buenos. Las autoridades de la isla dieron a conocer que la contienda concluyó con una producción de 3.532.000 toneladas de azúcar, por debajo de lo previsto para la etapa y el real de 1999 (4,05 millones de toneladas).

Según información ofrecida el 5 de julio por directivos de ese sector, de un total de 13, sólo las provincias de Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Cienfuegos, Santiago de Cuba y Holguín (6) cumplieron sus compromisos. De acuerdo con el Ministerio del Azúcar (MINAZ), entre los 104 complejos agroindustriales participantes en la campaña, un total de 71 cumplieron sus planes de producción.

Según fuentes oficiales, los datos finales de la contienda indican que se quedaron sin cosechar unos 70 millones de arrobas de caña, concentrados en la zona norte de las provincias comprendidas entre Las Tunas y Villa Clara.

A pesar de todo, los directivos del sector ven como signos positivos el hecho de que por tercer año consecutivo, el rendimiento industrial se mantuvo en 11, a pesar de tener más tiempo perdido por lluvias en esta zafra, en tanto que la calidad del azúcar continuó mejorando, al sobrepasar los índices anteriores. Por otra parte, se informó que la industria logró el menor tiempo perdido de las últimas 15 zafras.

Para el ministro de Economía y Planificación José Luis Rodríguez, en este sector es satisfactorio el hecho de que se mantiene la tendencia al incremento de la eficiencia y a la reducción de los costos, que han bajado un 14 por ciento desde 1996.

A escasas horas del llamado pitazo final, el titular de esa rama, Ulises Rosales del Toro, declaró que esta había sido «una contienda muy compleja en todos los órdenes, aun cuando no se pudo cortar toda la caña prevista».

Entre los aspectos favorables de la zafra 2000-2001, el jefe de la sala de control y análisis del Ministerio del Azúcar, José Álvarez, enumeró el ascenso de la calidad del azúcar producida, al superarse los niveles históricos de calidad y alcanzar una polarización de 98,7, que hace altamente competitivo al producto cubano. A su vez, Álvarez citó entre los elementos negativos, las bajas moliendas por deficiencias organizativas en algunas de las 104 fábricas del país que participaron en la zafra 2000-2001.

En un principio, se estimó que aunque la producción de la cosecha era inferior a la anterior, cuando se alcanzaron 4,05 millones de toneladas, se esperaba que generara más ingresos en divisas por tener un precio en el mercado mundial más alto que el año anterior. Según Rosales, Cuba obtendría alrededor de 140 millones de dólares más que el año pasado por la leve recuperación de los precios a nivel mundial. Sin embargo, al final de año salió a relucir la realidad: según la información ofrecida al cierre de 2001 en la Asamblea Nacional del Poder Popular, los ingresos por la exportación azucarera cayeron en más de 100 millones de dólares en 2001, respecto de 2000.

De acuerdo con las autoridades del sector, las deficiencias de organización en el sistema de corte, alza y tiro de la caña de azúcar, dejaron un 6,59 por ciento del tiempo en inactividad, en tanto el insuficiente aprovechamiento de las capacidades industriales por dificultades en el abastecimiento de la gramínea a los centrales será tema de un profundo análisis, toda vez que alrededor de 20 fábricas lograron altas molidas en iguales circunstancias.

Al hacer un recuento de la zafra, el ministro señaló que ese era el resultado de factores objetivos y subjetivos, ya que «aunque no hay dudas de que la lluvia nos dificultó el corte, también hay que tener en cuenta que nuestros centrales no alcanzaron los niveles de molida que nosotros podemos lograr». Por otra parte, indicó que «son experiencias que hay que sumar para lograr resultados y que no nos pase nuevamente». «Estamos enfrascados en solucionar el problema de la caña como un problema imprescindible, a resolver de inmediato», afirmó Rosales del Toro.

Como conclusión lógica, el ministro señaló que «la industria azucarera cubana tiene que reponerse de problemas objetivos y subjetivos, enfrentarlos y seguir adelante», acotó. Para ello, sentenció, los trabajadores azucareros deben comenzar desde ya a preparar la próxima contienda, analizar las situaciones en cada central y colectivo para lograr el compromiso que tiene este ministerio con sus aportes a la economía nacional y garantizar en cada provincia los objetivos propuestos.

Según especialistas, de los 150 centrales azucareros de la isla, 34 producen azúcar mediante un proceso de automatización. Se requieren entre cuatro y cinco millones de dólares para mejorar el nivel tecnológico de cada complejo.

Autoridades y especialistas coinciden en que el mayor obstáculo en el camino hacia la reanimación del sector es la insuficiente disponibilidad de caña, que provoca niveles de fabricación de azúcar muy por debajo de las posibilidades en áreas destinadas a este cultivo y de la capacidad de los 150 centrales existentes en la isla.

De acuerdo con analistas, el deterioro de los campos por limitaciones en insumos básicos e ineficiencias en la asistencia a las cepas, son los máximos responsables de una situación que se refleja directamente en la baja de los rendimientos agrícolas. Hasta el momento, las medidas adoptadas para mejorar la situación azucarera no arrojaron los resultados esperados y la ansiada recuperación está por llegar. Ni la sustitución del anterior ministro, Nelson Torres, ni el nombramiento de un alto oficial de las Fuerzas Armadas en ese cargo, ni la introducción de sistemas de estimulación antes nunca vistos, han podido acabar con la caída en picada de los totales de azúcar producidos.

Aunque no deja de reconocerse que el clima y su inestabilidad han sido, en estos años, un enemigo grande, pesa bastante el mal aprovechamiento de la jornada y las indisciplinas y violaciones técnicas, entre los vicios que rodean el sector, y tienen su influencia negativa.

Algunos señalan que ante tal fenómeno se imponen nuevas y más enérgicas medidas, cambios revolucionarios, pero aún no hay programas al respecto. Para algunos comentaristas, la existencia de unas 300 unidades con menos de 30.000 arrobas por caballería (una caballería equivale a 13,5 hectáreas) constituye el principal desafío que debe vencerse en el camino hacia una agricultura cañera más productiva y de bajo costo. Mientras este objetivo no se alcance, las aspiraciones a tener zafras mayores recibirán un duro golpe, aseguran los conocedores.

A pesar de todo, las autoridades ven con buenos ojos los resultados que ya se obtienen con los derivados de la caña. En declaraciones a la prensa, Rosales recordó que en la feria ExpoCaribe, realizada en Santiago de Cuba, aspiraron al premio 75 de estos productos. Según dijo, estas producciones, se han ido incrementando, pero están determinadas por la producción cañera, detalle que es visto como una limitante porque la caña decide la cantidad de azúcar y de los derivados, y como indican los observadores, anda algo escasa.

Y es que el incremento de la disponibilidad de la materia prima, a la vez que propiciará obtener más azúcar, permitirá desarrollar con mayor rapidez la proyectada diversificación de esta agroindustria, la cual resulta imprescindible para darle más valor agregado a esta economía.

Pero si bien la zafra 2001-2002 no será de un salto considerable en la fabricación del dulce, sí llama la atención que las provincias de Holguín y Las Tunas la realizan con todos sus centrales en operaciones.

Cuba espera aumentar la producción de derivados de caña de azúcar para no depender en forma exclusiva de la exportación azucarera, ante un mercado mundial que tiene poco para ofrecer.

Precios inestables, fuertes subsidios de la Unión Europea para los cultivadores de remolacha azucarera y producciones que se mantienen por debajo de lo esperado, configuran un cuadro difícil para ese sector estratégico de la economía cubana. En ese contexto, las autoridades del ramo están convencidas que la diversificación de la producción resulta «una alternativa, si se aspira a una verdadera eficiencia económica en el aprovechamiento de la caña de azúcar».

Fuentes oficiales admitieron que la crisis económica desatada en la década del 90, tras la desaparición de la Unión Soviética, frenó el desarrollo de la industrialización de los derivados, ante la necesidad de concentrar todos los recursos disponibles en la agroindustria azucarera.

Sin embargo, a partir de 1997 se replanteó la importancia y conveniencia de asignar recursos para la producción de derivados. Medios especializados señalaron que esa decisión se adoptó tras considerar que el dinamismo de la agroindustria no puede descansar exclusivamente en la producción de azúcar, dadas las limitaciones de suelos y de clima para expandirla más allá de los siete millones de toneladas.

La principal y más antigua industria de Cuba, con una capacidad instalada para producir 10 millones de toneladas al año y un promedio de siete millones anuales durante la década del 80, vio mermada su producción hasta llegar a 3,2 millones de toneladas en 1995.

Analistas indican que el azúcar sólo representa aproximadamente 10 por ciento del contenido de la caña. El resto de esa materia orgánica, tradicionalmente subvalorada en Cuba, es mucho más valiosa que la sacarosa misma, al menos en términos potenciales.

La comercialización de muchos de estos productos permitiría «hasta quintuplicar el ingreso que actualmente se obtiene por la venta de una tonelada de azúcar», aseguran expertos. Datos oficiales indican que las ventas de Tecnoazúcar, empresa encargada de la comercialización y diversificación de los derivados de la caña de azúcar, podrían aumentar 1,6 por ciento en 2001, respecto de 2000, cuando sumaron 13 millones. Se espera que un peso importante de ese incremento descanse en la producción de ron y de tableros de bagazo, aunque tiene también muy buenas perspectivas el azúcar de tipo orgánico (fabricado sin productos químicos), incorporado ahora a la lista de productos para exportar.

Para la temporada azucarera de 2001-2002, Cuba aspiraba a alcanzar unos cuatro millones de toneladas métricas de crudos y resarcir, en parte, el incumplimiento de la campaña precedente. Pero nuevamente el clima se convirtió en enemigo y el huracán Michelle provocó al 54 por ciento del área cañera que será cosechada en este período. El comienzo de la zafra en tales circunstancias se hizo apremiante, para evitar en lo posible mayor deterioro en las plantaciones.

El MINAZ aspira eliminar los subsidios al sector azucarero en 2002, cifra que representa más de 1.000 millones de pesos ( tasa de cambio 21 pesos por dólar).

Según declaraciones de Rosales del Toro, a partir de la zafra 2001-2002, los centrales azucareros que no estén en condiciones de cumplir las metas de producción serán paralizados. Este año estuvieron paralizados 44 centrales por la baja disponibilidad de caña en punto óptimo de maduración, decisión que «contribuyó a la disminución de los costos y a elevar la eficiencia en el contexto general».

«Las fábricas con gastos excesivos y pobre eficiencia nada tienen que hacer en el panorama azucarero, cuya propuesta para 2002 es que la tonelada tenga un costo de 300 pesos o menos», dijo Rosales del Toro, quien recordó que en 2000 su ministerio creó una Dirección de Negocios para encargarse de la comercialización, incluyendo la búsqueda de financiamiento externo.

Como estrategia, el titular afirmó «no aplicaremos medidas neoliberales en el sector, pero la política aplicada apunta a la sustitución de importaciones mediante estímulos a los trabajadores por mayor producción y estamos abiertos a la inversión extranjera en la industria de derivados y agricultura cañera». Además, señaló «Cuba se plantea la administración conjunta con capitales extranjeros de centrales azucareros bajo la modalidad de «utilidades compartidas».

AZÚCAR

(en toneladas métricas)

AÑO PRODUCCIÓN EXPORTACIÓN
1989 7.579.007 7.123.312
1990 8.444.702 7.171.762
1991 7.623.000 6.767.000
1992 7.013.000 6.086.000
1993 4.245.716 3.661.955
1994 4.000.000 2.503.476
1995 3.300.000 *
1996 4.450.000 *
1997 4.200.000 *
1998 3.100.000 *
1999 3.800.000 *
2000 4.059.000 *
2001 3.532.000 *

* no disponible

PETRÓLEO: ASUNTO CONFLICTIVO

Muchas situaciones rodean al sector petrolero cubano, desde el incumplimiento de los planes para 2001, las polémicas sobre el acuerdo petrolero con Venezuela y las perspectivas reales de futuras exploraciones en el Golfo de México, hasta la inestabilidad de los precios del crudo en el mercado.

Cuando las informaciones preliminares auguraban sobrecumplimientos en la extracción durante el año, al acercarse el cierre comenzaron las malas noticias de que no se podría alcanzar la cifra prevista. No obstante, entre los logros de 2001 mencionados por el titular de Economía en su informe al parlamento en diciembre está la producción de 2,9 millones de toneladas de petróleo y 584 millones de metros cúbicos de gas, cifras superiores a las del año precedente, aún sin cumplirse lo planificado.

Esto permitió generar el 52 por ciento de la electricidad con combustible nacional, producir todo el cemento, elevar las mezclas en el petróleo que se refina en el país y ahorrar más de 90 millones de dólares por concepto de sustitución de combustible, afirmaron las informaciones oficiales. A ello se suma una inversión considerable en la modernización de las centrales termoeléctricas en medio del período especial, gracias a lo cual se redujeron los apagones de 344 en 1994 a 65 hasta octubre de este año, antes del paso del huracán Michelle.

De acuerdo con datos revelados en la última sesión del parlamento en el año 2001, el empleo de crudo cubano en la generación eléctrica permitió al país ahorrar en el período unos 90 millones de dólares. Asimismo, se dio a conocer, por cada tonelada de petróleo refinada en Cuba el país dejó de gastar 16,4 dólares. Pero, por optimista que puedan ser estos datos, la isla sigue contando día a día sus reservas – tanto en crudo como en metálico para adquirirlo -, en el producto con la más grande factura de los que importa la isla.

Precisamente por ello, provocan inquietud algunas noticias procedentes del exterior relacionadas con el petróleo. Por una parte, medios de prensa dieron a conocer en septiembre que Venezuela y Cuba decidieron eliminar el trueque de un acuerdo energético, que generó calientes polémicas en la nación andina. Mediante ese convenio, Caracas ofrecía crudo a la isla en condiciones preferenciales y una parte de la factura petrolera era cancelada por los cubanos con asesoría deportiva, medicinas y productos agrícolas.

Según publicó El Nuevo Herald, citando a El Universal de Caracas, fuentes diplomáticas cubanas afirmaron que «ahora los servicios médicos, deportivos y de asistencia técnica, Venezuela se los paga a Cuba con una fórmula tradicional comercial”. Las declaraciones fueron atribuidas al embajador cubano en Caracas, Germán Sánchez Otero, quien agregó que el sistema de trueque fue abandonado luego de determinar que “era inviable, muy complicado”. Según publicó El Universal, Sánchez señaló que la decisión había sido tomada durante la visita que realizó en agosto el gobernante cubano Fidel Castro.

Desde entonces, La Habana no ha emitido confirmación o desmentido oficial. El convenio, similar a pactos semejantes que Venezuela ha firmado con otra docena de países de Centroamérica y el Caribe, fue suscrito en octubre del año 2000, y contempla la venta a Cuba de 53.000 barriles diarios de petróleo venezolano con 15 años para el pago, y con una tasa de interés de dos por ciento.

A los precios actuales, La Habana estaría pagando unos 800.000 dólares diarios por el crudo venezolano que recibe, según cálculos no oficiales. El presidente de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), general Guaicaipuro Lameda, afirmó en Caracas que Cuba cancela el 20 por ciento restante en pagarés que reflejan el elemento de financiamiento preferencial del acuerdo. «Recibimos (por cada cargamento) un total de 15 pagarés, cada uno de ellos vence en un año distinto porque el financiamiento es de 15 años’’.

Los 2,5 millones de toneladas provenientes de Venezuela representan el 29 por ciento del consumo actual, sin embargo, especialistas en La Habana advirtieron que al tener en cuenta que sólo una quinta parte de la oferta venezolana, 500.000 toneladas, brinda facilidades de pago para la isla, el impacto beneficioso, en términos financieros, se hace sentir solamente en el 5,8 por ciento del total consumido por Cuba. “Es un alivio porque no hay intermediarios en esa negociación’’, señaló una fuente consultada, que admitió sin embargo que las tensiones financieras están igualmente presentes. No obstante, el embajador venezolano en La Habana, Julio Montes, aseguró en entrevista más o menos reciente que Cuba ‘’viene pagando religiosamente la parte correspondiente en efectivo y dando los pagarés a largo plazo’’. A la vez, el presidente de PVDSA admitió que el suministro se está comportando por debajo de los 53.000 barriles, cifra tope de lo pactado.

A pesar de la afirmación atribuida al diplomático cubano, durante la Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), no se informó sobre ninguna modificación en el acuerdo con Cuba, sino que se dijo que se adhirieron al Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas, Guyana, Barbados, Dominica, Haití, Jamaica, y San Vicente y las Granadinas, que a partir de ahora se beneficiarán de las ventajas de este convenio para el suministro de petróleo y sus derivados, en condiciones más favorables que en el mercado internacional. Los beneficiarios en un inicio fueron Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, Panamá y Republica Dominicana, todos suscriptores del Pacto de San José. Después se les sumó Cuba. Ahora el acuerdo aparece “mejorado” porque flexibiliza algunas de sus cláusulas, trascendió en Isla Margarita.

También relacionado con el crudo, se conoció en noviembre de la publicación en Venezuela de un libro que afirma que Cuba está exportando una parte del petróleo que Venezuela le vende a precios preferenciales según el acuerdo de marras, alcanzado en 2000 por los presidentes Fidel Castro y Hugo Chávez.

El ingeniero Hernando Montiel Ortega sostiene que Cuba exporta un excedente de unos 8.000 barriles diarios de petróleo para obtener divisas después de que Venezuela se lo despacha a precios y en condiciones muy favorables, indicó la publicación, que comentó además que no hay evidencias en la isla del despliegue logístico que implica la exportación de esa cantidad de crudo al día.

Para Montiel el superávit petrolero de la isla se produce gracias a un controversial convenio firmado por los presidentes de Cuba y Venezuela en octubre del año pasado y en virtud del cual Venezuela se comprometió a suministrar a Cuba hasta 53.000 barriles de petróleo diarios a cambio de servicios médicos, entrenadores deportivos y otros servicios.

En su libro Convenio Petrolero Cubano Venezolano: una rectificación indispensable Montiel cita como pruebas de la reventa de Cuba del petróleo cifras del propio gobierno de la isla y documentos de la Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas, CEPAL.

Afirma Montiel que según el embajador cubano en Venezuela, Germán Sánchez Otero, Cuba consume 117.000 barriles diarios mientras que produce 50.000. De lo que se deduce que, para cubrir sus necesidades, Cuba tendría que importar 67.000. El diplomático informó en noviembre del año pasado que Cuba importó 75.000 barriles diarios, lo cual significa que tiene un sobreabastecimiento de 7.000.

Según publicó el diario, Montiel, graduado de la Universidad de John Hopkins, afirma que Cuba revende desde 1999 el petróleo entre 15 y 30 dólares el barril cuando lo recibe a menos de ocho de Venezuela. Así obtiene unos 110 millones al año en divisas, una cantidad no despreciable si se considera que supera las exportaciones de pescado y mariscos frescos (95 millones de dólares en 1999).

En el pasado Cuba exportó petróleo suministrado por la Unión Soviética. La isla llegó a revender hasta 40.000 barriles diarios de petróleo ruso. Lo que despertó las sospechas a Montiel, fue la coincidencia de que Cuba empezó a reportar exportaciones de petróleo a partir de 1999, año en el cual se puso en práctica el convenio con Venezuela, indicó el autor.

El gobierno cubano reportó a CEPAL, que la isla exportó 5.600 barriles diarios de petróleo, lo cual le permitió mejorar los ingresos en divisas y disminuir los apagones sustancialmente. Meses atrás, el embajador cubano había negado que su país estuviera revendiendo petróleo venezolano y aseguró que se trataba de crudo cubano.

En medio de esa situación, la situación del petróleo para el 2002 es pintada con los colores del optimismo por las autoridades cubanas. Según trascendió, la producción cubana de gas natural y petróleo debe aumentar en un 12 por ciento en 2002, cuando además se espera se firmen nuevos contratos para explorar las aguas del Golfo de México.

De acuerdo con fuentes oficiales, «pensamos crecer para el año que viene aproximadamente 12 por ciento, hasta alrededor de 4,2 millones de toneladas». Según Manuel Marrero Faz, especialista principal para petróleo del ministro de la Industria Básica, Marcos Portal, Cuba produce el equivalente de 65.000 barriles de petróleo al día (55.000 de petróleo y el resto de gas), lo que cubría alrededor del 38 por ciento de las necesidades energéticas del país, estimadas en poco menos de 10 millones de toneladas de petróleo al año.

El 90 por ciento de esta producción viene de la costa noroeste, que produce un crudo pesado con una densidad media de 13-14 API (unidad internacional para medir la densidad de petróleo) y un peso de 6,3 barriles por tonelada.

Juan Fleites Melo, vicepresidente de Cubapetróleo, el monopolio estatal petrolero, dijo que el resto de la demanda cubana estaba siendo cubierta casi exclusivamente por Venezuela, a precios comerciales.

Cuba ha sufrido en la última década una grave crisis económica producida sobre todo por el colapso de la Unión Soviética que le proporcionaba 13 millones de toneladas de petróleo subsidiado al año. El gobierno de Fidel Castro abrió entonces el sector a la participación extranjera. Desde principios de los 90, compañías extranjeras, principalmente canadienses, ayudaron a levantar la producción de gas y de petróleo de las 527.000 toneladas de petróleo de 1991 a los 2,9 millones de toneladas de petróleo y 584 millones de metros cúbicos de gas en 2001.

En 1999 Cuba abrió sus 112.000 kilómetros cuadrados de la Zona Económica Exclusiva del Golfo de México a la exploración extranjera, aunque hasta ahora sólo el grupo hispano argentino REPSOL YPF ha firmado un contrato de exploración. Según datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) hasta 1998, de los 45 bloques de exploración delimitados, 22 estaban negociados con compañías de Canadá, Francia, Brasil, Suecia, España y otros países. «Más de 350 millones de dólares se han invertido en actividades de exploración-producción por dichas empresas extranjeras’’, dijo CEPAL en la última edición de su libro La economía cubana. Reformas estructurales y desempeño en los 90.

Datos más recientes de la prensa cubana situaron en sólo 17 los contratos vigentes de exploración a riesgo y mencionaron como socios a firmas de ‘’Canadá, Francia, Suecia, España y otros países’’, que representan una inversión superior a 650 millones de dólares. Aunque no se ha tocado el tema de manera oficial, existen rumores de que la brasileña PETROBRAS se habría retirado de la isla al no encontrar crudo, por eso llamó la atención de algunos seguidores del tema el que la prensa oficial no incluyera a Brasil entre los socios actuales, que sí figura en el texto de CEPAL.

De acuerdo a la misma fuente, la empresa estatal Cubapetróleo (CUPET) ofrece la opción de dos tipos de contratos. Uno para el incremento de la producción que pacta el trabajo de la compañía en un área con determinado nivel de producción en cada pozo. En este caso, la firma extranjera introduce nuevas tecnologías y se comparten los volúmenes de incremento de producción.

El segundo es el contrato a riesgo en áreas nuevas. Las compañías del exterior tienen la posibilidad de invertir en los bloques no contratados en que se ha dividido el país para la licitación del trabajo de exploración y explotación en cada porción del territorio. Una vez acordado el contrato, realizan las investigaciones geológicas, geofísicas y otras y deciden explorar en determinada estructura. Una parte de la producción que obtengan la dedican a recuperar lo invertido y el resto de la ganancia se comparte. Cuba tiene la prioridad de adquirir a precio de mercado el petróleo que le corresponde a la compañía extranjera.

Según Fleites, varios factores han influido para que no hubiera un mayor interés extranjero en explorar esta zona. «Primero las compañías norteamericanas, que son las principales compañías, no pueden trabajar en Cuba», dijo, en referencia al embargo que Washington mantiene desde hace cuatro décadas sobre la isla. «Ahora el resto de las compañías grandes…Puede ser que algunas compañías se sientan presionadas por el gobierno norteamericano… eso es mi especulación. Puede haber también compañías que están esperando a ver cómo sale (la empresa española) REPSOL», añadió. Sin embargo, Fleites insistió que las negociaciones estaban marchando como se esperaba.

El presidente Fidel Castro dijo el día 19 de diciembre que las empresas norteamericanas interesadas en realizar negocios con Cuba nunca serían excluidas de participar en las operaciones de prospección petrolera realizadas en la plataforma marina de la isla. «No excluiríamos a los norteamericanos de la posibilidad de invertir en esos recursos. Si mañana quisiera alguna (empresa) participar en la búsqueda, les daremos las mismas posibilidades de las que ya están buscando», señaló el mandatario, en comparecencia televisiva.

El tema de la participación de empresas norteamericanas en operaciones petroleras en Cuba salió a relucir en un programa televisivo donde Castro fue interrogado sobre informes originados en Estados Unidos que vaticinan oportunidades de negocios de 2.000 a 3.000 millones de dólares en el sector de levantarse el bloqueo.

«No es una fantasía tampoco hablar de un gasoducto en el estrechito de la Florida», aseguró Fidel Castro, en relación con las especulaciones que se manejan en EE.UU.

Castro aclaró que su país primero tratará de cubrir sus necesidades del crudo, aunque «en un momento dado, no ahora, podremos hasta exportar un poco». Según dijo, Cuba cuenta con 110.000 kilómetros cuadrados en el mar con perspectivas petroleras.

Un estudio reciente divulgado en Washington afirmó que las empresas energéticas de Estados Unidos están perdiendo anualmente unos 3.000 millones como consecuencia del embargo contra Cuba. El estudio fue realizado por los profesores Amy Myers Jaffe y Ronald Soligo, especialistas en desarrollo económico de la Universidad Rice (Texas), y contó con los auspicios de la Cuba Policy Foundation (CPF), una entidad partidaria del levantamiento unilateral de las sanciones contra la isla.

Los autores sugirieron que las aguas territoriales de Cuba podrían también convertirse en una rica fuente de gas natural, que potencialmente llegaría hasta la Florida por vía de un gasoducto.

AGRICULTURA: ADEMÁS DE TODO, MICHELLE

Cada año, un obstáculo se atraviesa en el camino de la agricultura cubana, que aún no alcanza a satisfacer las necesidades alimentarias de los 11 millones de cubanos. En esta ocasión, el huracán Michelle superó los daños de ciclones pasados y provocó daños que tardarán meses en subsanarse.

El titular de la Agricultura, Alfredo Jordán señaló tras el paso de Michelle que los principales daños en la agricultura no cañera se reportaban en los cítricos, el plátano, los cultivos varios, las empresas forestales y el café, prácticamente en todas las provincias desde la Isla de la Juventud hasta Ciego de Ávila.

De acuerdo con el Ministerio de la Agricultura, las daños causados por el meteoro golpearon fundamentalmente en las siguientes variedades:

Cítricos: El impacto sobre las plantaciones de cítricos se consideró severo. En Matanzas, donde se encuentra el mayor plan citrícola cubano, cayó al piso prácticamente la totalidad de la cosecha. Se estima que por el estado de madurez de los frutos caídos sólo será recuperable a través del procesamiento industrial entre 10 y 15% de esa cantidad.

Café: Se reportaron unas 300.000 latas caídas de las matas. Una parte será aprovechable, pero la merma sustancial en la calidad del producto final, impedirá que se pueda destinar a la exportación.

Tabaco: Los semilleros fueron arrasados por el viento y la lluvia en el centro del país. A pesar de esa pérdida y la necesidad de volver a sembrar semilleros para el ulterior trasplante, la cosecha tabacalera no parece haber sufrido mayores dificultades.

Plátano: Afectadas 17.860 hectáreas, el 45 por ciento de las plantaciones existentes en todo el país. El restablecimiento de las plantaciones y la recuperación de los niveles normales de producción demoraría entre 9 meses y un año si se realizan los adecuados tratamientos agrotécnicos con el empleo de herbicidas, fertilizantes y otros medios necesarios. De acuerdo con la Comisión Económica del parlamento, los perjuicios provocados por Michelle reducirían en un millón de quintales (un quintal métrico equivale a 100 kilogramos) la producción de 2001 y en cinco millones la de 2002.

Fruta Bomba: Perdidas unas 8.500 toneladas, sólo en la región central del país.

Otros productos agrícolas: En la región central son también notables los daños en tubérculos comestibles -yuca y malanga -, diferentes hortalizas y vegetales y arroz. Una cuestión de importancia que afecta a la mayoría de los cultivos es el daño en los sistemas de regadío.

Sector forestal: El daño podría ser de aproximadamente 60.000 hectáreas de bosques con un volumen maderable de 5.000 metros cúbicos.

Avicultura: Desaparecidas 356.000 aves de corral, principalmente gallinas ponedoras y 23.000 ocas, aproximadamente el 3 por ciento del total de aves de corral existentes en el país.

Agropecuaria: La ganadería no tuvo perjuicios directos de importancia, debido a la rápida evacuación y protección de la masa de animales. Sin embargo, se reportan daños en áreas de pastoreo.

La agricultura aspiraba alcanzar en 2002 unos 75 millones de quintales de viandas y hortalizas frescas, de las cuales unos 50 millones son destinados a las ventas al Estado. De ese total unos 20 millones correspondían al plátano – uno de los cultivos más afectados por Michelle, que destrozó 1.300 caballerías.

Para contrarrestar la situación creada por el ciclón, el Ministerio de la Agricultura (MINAGRI) ha orientado la siembra inmediata de cultivos de ciclos cortos entre ellos boniato, calabaza y maíz y hortalizas como tomate, acelga, rábano y restañar con celeridad los daños de la agricultura urbana, que al cierre de año llegó a 2.000.000 de toneladas y sienta las bases para 3.000.000 en 2002.

Aunque asegurar el consumo de alimentos necesarios fue otro objetivo de la economía nacional, con la producción de viandas, hortalizas y arroz, renglones que registran crecimientos, aunque en la rama pecuaria hubo dificultades financieras para piensos importados con perjuicios en los huevos y carne de cerdo. De acuerdo con fuentes de la Agricultura, la carencia de alimentos hizo descender considerablemente la producción de huevos, cuya mayor evidencia es la disminución en un 50 por ciento ( de 12 posturas en años anteriores a 6 posturas mensuales per cápita) en la capital del país, así como la imposibilidad de programar ventas de fin de año de carne de cerdo en una red creada hace dos años para tales fines en La Habana. No obstante, se reportaron crecimientos en la producción ovino caprina y en la captura de peces de agua dulce.

Pero si Michelle se ensañó con la agricultura cubana, afectando importantes planes de desarrollo del plátano y destruyó otros cultivos lo que provocará cierto vacío agravado en la ya deprimida mesa de los cubanos, por suerte el devastador fenómeno meteorológico arrasó cuando todavía el país no había iniciado la siembra de papa, que deberá suplir buena parte de las carencias.

Según se conoció, la siembra del tubérculo debía crecer entonces en cien caballerías, a pesar de los efectos sufridos en los campos de la región central al paso del huracán Michelle por la zona. Fuentes del Ministerio de la Agricultura (MINAGRI) informaron que el país contaba con toda la semilla necesaria para el cultivo y ya las zonas de Cienfuegos, Matanzas y Villa Clara, que fueron las más dañadas, comenzaron a plantar antes de lo previsto, con el objetivo de llegar a mediados de diciembre con todas las áreas recuperadas.

De acuerdo con Félix Manso, director nacional de este cultivo del MINAGRI, las roturas de las maquinarias de riego no impidieron el cumplimiento de las nuevas cifras. Según se conoció, en cada lugar se innovó y solucionó la situación de los equipos. Solamente en Matanzas fueron destruidas 37 máquinas, a los 15 días 11 estaban listas y en las restantes provincias fueron recuperadas en breve tiempo.

Los especialistas en este cultivo utilizan semillas de procedencia nacional y extranjera, regadío con máquinas eléctricas y fertilizantes con el fin de incrementar en 200 quintales el rendimiento medio por caballería.

La protección de las semillas en los frigoríficos de Jovellanos y Colón, provincia de Matanzas, ante el avance del meteoro, y luego la solución que se dio a cada cámara refrigerada en particular, por parte de los trabajadores, impidió las pérdidas y aseguró que ahora se pueda continuar con las siembras, añadieron fuentes de la Agricultura.

En Cuba se cultiva la papa prácticamente en todo el territorio nacional, con un incremento del rendimiento de 17 toneladas por hectáreas desde l959 a la fecha. La Habana, la mayor productora del país, inició la siembra el día 23 de noviembre, y el tubérculo empezará a recolectarse a finales de febrero. Las autoridades de la Agricultura en el territorio indican que se trabaja para que la 2001-2002 sea la mayor cosecha de la historia con el fin de asegurar este alimento a las dos provincias habaneras.

Los agricultores aspiran a obtener rendimientos de 10.000 quintales por caballería, lo cual se espera sea posible porque en la campaña pasada hubo territorios que superaron esta cifra, además, de que todo se organizó para lograrlo y existe la semilla necesaria y de calidad. Este propósito es imprescindible para garantizar ese renglón, básico en la canasta familiar a ambas provincias habaneras, pues el huracán Michelle arrasó con un alto por ciento de las plantaciones de plátano, además de otros cultivos. Aunque en la campaña pasada el área de siembra de papa se redujo de 400 a 350 caballerías, la producción fue similar como consecuencia del incremento de los rendimientos a casi 9.000 quintales por caballería, superior a la media mundial.

La agricultura cubana, con modalidades diversas y testigo de la introducción en los últimos años de nuevas formas de vinculación del hombre a la tierra, si bien dista de satisfacer las necesidades alimentarias de los 11 millones de cubanos, ha sido al menos uno los sectores que más ha promovido y garantizado nuevos puestos de trabajo.

Los ministerios del Trabajo y Seguridad y de la Agricultura garantizarán, mediante programa conjunto, más de 60.000 nuevos empleos en las granjas urbanas de las provincias orientales, donde existe una tasa de desempleo superior a la media nacional. El programa prevé que en los próximos meses entren en explotación otras 3.000 hectáreas para el cultivo de hortalizas.

La agricultura urbana de la isla, una variante introducida para disminuir el déficit alimentario en Cuba fue la niña bonita de la agricultura en 2001 y aspira producir 3.000.000 de toneladas métricas de hortalizas y condimentos frescos en 2002. Según Adolfo Rodríguez, jefe del Grupo Nacional de ese movimiento, el propósito de los más de 208.000 trabajadores vinculados a este sistema de producción es alcanzar esa cifra, que significa 100.000 toneladas por encima de la producción de 2001.

Para esto, se consolidan el intercalamiento de cultivos en un 50 por ciento de todas las unidades, se crean áreas y se trabaja para que todos los asentamientos poblacionales de 15 o más casas tengan huertos, indicó. El propósito final de la agricultura urbana es que todos los cubanos estén protegidos por producciones propias de hortalizas, ya sea por la modalidad de organopónicos (canteros con protección lateral), huertos intensivos, parcelas o incluso en los patios caseros, agregó.

De acuerdo con Rodríguez, se prevé que cada territorio incorpore más áreas cultivables en los perímetros urbanos y que el Ministerio de la Agricultura, conjuntamente con los Comités de Defensa de la Revolución (organización de vecinos) consoliden el incremento de cerca de 200.000 patios caseros que en su mayoría serán sembrados de frutales. La experiencia de la siembra de boniato en pequeñas parcelas, uno de los objetivos del subprograma de raíces y tubérculos tropicales, exhibe rendimientos altos. Por eso, para la primavera se implementarán más hectáreas para este tipo de cultivo en las periferias de las cabeceras municipales.

El programa de la agricultura urbana comenzó a desarrollarse en Cuba de forma organizada a partir de 1997, y ha cobrado gran fuerza en todas las provincias, incluyendo a los territorios orientales que eran los más rezagados en este movimiento productivo. A diferencia de la agricultura tradicional, con este programa, las pequeñas instalaciones ubicadas fundamentalmente en ciudades, poblados y otros asentamientos poblacionales, posibilitan incrementar notablemente las ofertas de vegetales frescos sin incurrir en grandes gastos de transportación, fertilizantes y otros recursos.

Según Rodríguez Nodals, durante los dos últimos años esa región del país dio un impulso decisivo a la tarea, y ya sus cinco provincias superan como las demás los 300 gramos per cápita de vegetales, que establece como consumo mínimo diario la Organización para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas (FAO).

NÍQUEL: SI NO FUERA POR LOS PRECIOS

La industria niquelífera hubiera podido ser una tabla de salvación para la economía de la isla, y aunque esta vez no pudo ser, queda la esperanza de que algún día el mineral recupere su antiguo valor y pueda dar un grano de arena más sustancioso a las arcas del Estado cubano.

Según se dio a conocer el 20 de diciembre, los trabajadores de la industria cubana del níquel rompieron ese día el récord de producción anual de 70.300 toneladas de concentrado metálico logrado el año precedente y comenzaron a trabajar hasta fin de año por aumentar esa cifra. Al final, el ministro de Economía y Planificación de la isla, José Luis Rodríguez afirmó ante las cámaras de la televisión el primero de enero de 2002 que la industria del níquel había alcanzado resultados productivos superiores en nueve por ciento a los obtenidos en 2000, lo que daría un total de 76.627 toneladas (tomando como cifra de 2000 las 70.300 toneladas).

Fuentes de ese sector explicaron que esto fue posible porque cada colectivo de las tres plantas en explotación, ubicadas en la oriental provincia de Holguín, había sobrepasado su programa y que en el caso de la Comandante Ernesto Che Guevara, con más de 28.000 toneladas del sulfuro, aportó la mayor cantidad del rubro exportable. Para regocijo de las autoridades cubanas, esa entidad «modelo de empresa estatal socialista», sobrecumplió la entrega por encima de su capacidad máxima instalada, por las ventajas conseguidas mediante la modernización de la tecnología, la cual le propició bajar de 30 a 17,5 toneladas el uso del combustible para extraer una de níquel más cobalto.

Los aseguramientos fabriles y de materia prima posibilitaron llegar al pronóstico global anual el día 25 e incrementar la producción en un ocho por ciento en relación con lo registrado en igual tiempo precedente.

Entre las misiones desarrolladas durante el año 2001 en el sector, estuvo la utilización de petróleo cubano en el proceso productivo. De acuerdo con reportes oficiales, especialistas de la Empresa Comandante René Ramos Latour añadieron el crudo nacional a la producción de níquel, con beneficios económicos.

Esta iniciativa, indicaron, le reduce al país el costo de las importaciones de combustibles y se emplea en una proporción de nueve toneladas junto a 11 de fuel-oil foráneo para obtener una de concentrado metálico de níquel más cobalto. El consumo ahora del crudo cubano en el proceso extractivo, requirió en esa industria el montaje de tres calderas modernas, las cuales sustituyeron a 11 máquinas de generación de vapor de baja eficiencia por su tecnología obsoleta, afirmaron directivos de la entidad.

Dada la alta viscosidad por el contenido de azufre en ese componente energético, se acortaron los plazos de mantenimiento de los equipos productores de vapor, pero es significativa la rebaja de los gastos, aseguran expertos.

Las innovaciones fabriles realizadas en esa planta posibilitaron reducir en 22 las 42 toneladas de fuel-oil, que un lustro atrás necesitaban inyectar para conseguir una de sulfuro de níquel más cobalto exportable. La rehabilitación de la planta niquelífera holguinera incluyó mejoras en los complejos de hornos de reducción, de secado, preparación y molienda del mineral bruto.

Para observadores, dada la complejidad del proceso de reducción del mineral mediante fuego y elevado consumo de combustible, que representa casi la mitad del gasto, la introducción del uso del crudo nacional – más pesado y de alto contenido de azufre, pero más barato -, fue el paso más importante dado por la industria en 2001.

De acuerdo con especialistas, las condiciones adversas en el mercado durante el año, pusieron en juego la viabilidad de esta industria. La caída de los precios, de 8.640 dólares la tonelada a 4.715 apuntaba al cierre -de deteriorarse los indicadores de eficiencia en alguna de las tres industrias-, con la inmediata repercusión en el empleo de miles de personas.

Según Ángel Hernández Palau, director de la empresa comercializadora Cubaníquel, «el 2001 ha sido un año muy tenso, de mucho trabajo y esfuerzo, en el que tuvimos que aplicar medidas emergentes de ahorro y mejoramiento tecnológico para mantener la rentabilidad y ser competitivos».

Durante el período, la industria cubana del níquel se vio precisada de aplicar un redimensionamiento de la fuerza laboral, sin que esto implicara el despido, sino la reubicación u otra solución favorable. Desde la óptica tecnológica, fue necesaria la modernización de áreas ineficientes, por ejemplo, la generación de vapor, la sustitución de técnica minera obsoleta por equipos modernos, entre otras.

La situación del níquel afectó los ingresos de la isla y de sus socios en el desarrollo de esta industria. Informaciones fechadas en Toronto, el 31 de octubre indicaron que la compañía Sherritt International, dedicada a la minería y la energía, con importantes inversiones en Cuba, había visto descender sus ganancias del tercer trimestre el año por los bajos precios del níquel y el cobalto. Sin embargo, afirmó la Sherritt en un comunicado, los precios del carbón, petróleo y gas han permitido a la compañía obtener ganancias.

Las ventas de los metales cayeron de 57.900.000 a 45.900.000 en un período de un año y la unidad reportó una pérdida operacional de 3.400.000 comparada con una ganancia de 9.700.000 hace un año. Los negocios de carbón de la Sherritt le produjeron ganancias de 8,2 millones en ingresos de 81 millones, mientras que las ventas de petróleo y gas alcanzaron ingresos por 52.600.000 dólares con ganancias de 27.400.000 dólares.

La Sherritt indicó que los precios del níquel cayeron un 34 por ciento en el tercer trimestre mientras que los del cobalto lo hicieron un 29 por ciento comparado con igual período del año anterior. Por suerte para los ingresos de la empresa, las ventas de petróleo y gas crecieron un ocho por ciento, de 48.600.000 a 52.600.000 dólares. Según la compañía, la producción de petróleo en Cuba creció un 23 por ciento desde el segundo trimestre y desde el año pasado a 37.049 barriles diarios.

Este sector aporta alrededor de 500 millones a las arcas de la isla, y en la actualidad más de 30 países consumen níquel cubano. Según fuentes oficiales, las reservas del país de este mineral podrían cubrir un siglo.

La isla ocupa el tercer lugar mundial en las reservas de ese producto y ocupa el quinto escaño entre los productores del orbe de ese mineral, muy utilizado por los grandes consorcios fabricantes del acero inoxidable requerido por la industria automovilística, la aeronáutica y artículos del hogar, entre otros.

Tras perder en 1990 sus mercados tradicionales concentrados en el extinto campo socialista y de la caída de los suministros vitales para el proceso productivo que provenían de la desaparecida Unión Soviética, el níquel cubano se abrió espacio en los mercados europeos. Desde hace cinco años las ventas se han extendido, incluso hasta el Lejano Oriente, donde coloca el 20 por ciento de la producción nacional.

Del volumen restante, indican las estadísticas de Cubaníquelun 70 por ciento es comercializado en Europa, mientras que el 10 por ciento va dirigido a América Latina y al mercado interno.

Pero no son sólo los precios los que perjudican a la industria cubana del níquel. Las autoridades de la isla sostienen que la política de presiones de Estados Unidos contra Cuba es otro obstáculo en el camino. De acuerdo con el canciller cubano Felipe Pérez Roque, en una intervención ante el Asamblea General de Naciones Unidas, los EE.UU. han llegado hasta el extremo de exigirle a productores de autos de Japón que certifiquen que el acero empleado para fabricar los vehículos esté libre de níquel cubano.

Para analistas, el ulterior desarrollo de este sector en la isla depende tanto de la eficiencia de la operación como de la recuperación de los precios en el mercado mundial.

PRODUCCIÓN DE NÍQUEL+COBALTO

Año Producción

(en toneladas)

1994 26.925
1995 42.695
1996 53.657
1997 61.564
1998 67.739
1999 66.503
2000 71.361
2001 76.632*

* estimado

COMERCIO : POR TODO EL MUNDO

La mayor de las Antillas, que algunas veces es calificada como aislada por el bloqueo que impone a Cuba desde hace más de 40 años Estados Unidos, no está tan sola como se alega. Según fuentes oficiales, tiene relaciones comerciales con más de 100 países en el mundo, ha suscrito cerca de 50 convenios de protección y promoción de inversiones y desarrolla una amplia actividad de intercambio.

El año 2001 fue un período activo en el fortalecimiento de las relaciones con varios países. Entre ellos se destacan los sostenidos entre altos dirigentes y empresarios de Cuba con homólogos de China y Venezuela, así como giras de funcionarios por varios países y la participación en eventos internacionales, entre ellos la Conferencia de la Organización Mundial del Comercio y la Asociación de Estados del Caribe, por citar dos ejemplos.

La XIV sesión de la Comisión Intergubernamental Cubano-China para las Relaciones Económicas y Comerciales, celebrada en noviembre concluyó en Beijing «con resultados altamente satisfactorios», según fuentes cercanas a las conversaciones.

De acuerdo con el ministro de Gobierno Ricardo Cabrisas, el trabajo intenso de las dos parte, no estuvo determinado por una formalidad, «sino por la intensidad y diversidad que tienen en la actualidad las relaciones económicas y comerciales entre Cuba y China».

Para el funcionario cubano «hoy no hablamos sólo de intercambio comercial, sino también de la cooperación económica, de inversiones chinas en Cuba y de Cuba en China, de una relación más estrecha entre diversas regiones chinas y su participación en la economía cubana y viceversa. Hablamos, en definitiva, del futuro de nuestras economías, a partir de la decisión de los dos gobiernos y partidos de seguir construyendo el socialismo».

Sobre un eventual incremento de la cooperación económica y comercial entre Cuba y China a partir de esta reunión, el ministro consideró que no se puede hablar de un antes y un después en este caso, sino de algo que ya había comenzado antes. A su juicio, «es un nuevo impulso» y precisó que hay un incremento y una diversificación de las relaciones en distintas esferas.

Durante la visita de Cabrisas, las dos partes revisaron la ejecución de cinco proyectos de cooperación que se llevan a cabo a partir de créditos gubernamentales concedidos por China a Cuba, relacionados con los sectores agrícola, hidráulico, vinculados con la construcción de pequeñas centrales hidroeléctricas y paneles solares destinados a generar electricidad en áreas rurales de difícil acceso. También se analizó la marcha del proceso de constitución de una empresa mixta dedicada a la producción de medios auxiliares para la educación, y se examinaron otros temas relacionados con la compra-venta de diferentes mercancías entre ambas naciones.

Los lazos entre las dos naciones están marcadas por la visita de presidente de China, Jiang Zemin, en abril de 2000, momento en que los mandatarios reforzaron las relaciones bilaterales, calificadas entonces como »excelentes» al transitar por el »mejor período de la historia».

Observadores indican que la visita del mandatario chino se produjo en un momento de importante aumento del papel económico de su país en la isla caribeña, que se convirtió en 2000 en el cuarto socio comercial de Cuba, con 520 millones de dólares.

La profundización de los vínculos de la isla con naciones grandes no se limitó a Asia. Nuevos acuerdos alcanzados durante la visita a Cuba del secretario de la Presidencia de Brasil, Aloysio Nunes Ferreira, que marcaron el inicio de una nueva etapa de los nexos entre los dos países. Nunes Ferreira indicó a su arribo que su visita a Cuba tenía el propósito de pasar revista a los vínculos políticos, económicos y de colaboración entre ambas naciones iberoamericanas, los cuales se basan en el respeto mutuo como corresponde a países independientes y soberanos. Subrayó asimismo que los brasileños rechazan el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, y admiran el extraordinario esfuerzo realizado por el pueblo cubano para superar las dificultades del período especial, y alcanzar un alto nivel del crecimiento socioeconómico.

Según analistas, las relaciones económicas y comerciales entre Cuba y Brasil recibieron un nuevo impulso, con la firma de un acta de relatoría que recogió temas relacionados con la deuda externa, las posibilidades de exportación de medicamentos cubanos al gigante sudamericano, así como la cooperación en la industria azucarera, agricultura, transporte, entre otros.

En la cita se analizaron temas relacionados fundamentalmente con la industria azucarera, la agricultura, transporte y medicamentos, así como también se acordó una enmienda al Memorando de entendimiento para la ampliación del acuerdo económico que permita la diversificación de productos.

Las partes parecen satisfechas con las pláticas. Según Cabrisas, las conversaciones se desarrollaron en un ambiente cordial, amistoso y de seriedad como corresponde al nivel de las relaciones entre los dos países en todas las esferas. Según afirmó, se trabajó con intensidad y «se sobrepasaron las expectativas que teníamos, ya que en cada encuentro efectuado se abrieron nuevas perspectivas de colaboración y de relaciones económicas y comerciales», en el contexto de vínculos políticos bilaterales al máximo nivel. Cabrisas abundó que «los resultados de la relación estrecha existente entre Cuba y Brasil fortalecen la capacidad de respuesta de ambos países de enfrentar las dificultades inherentes a su condición de pertenecer al mundo subdesarrollado».

Durante la visita trascendió que el intercambio comercial entre Cuba y Brasil alcanzaban hasta el momento 151 millones de dólares y que las inversiones del país sudamericano en la isla se encontraban en los más importantes sectores de la economía.

El titular cubano dijo al inicio de la misión de Nunes Ferreira, que existía una tendencia creciente en los vínculos entre los dos países en sectores como salud, agricultura y azúcar, entre los principales. Por otra parte, refirió detalles sobre la incipiente recuperación económica de la isla y consideró que pese a las dificultades que enfrentaba su país por el bloqueo económico impuesto durante más de cuatro décadas por Estados Unidos, el desempleo se redujo, mientras se trabajaba por la creación de nuevos puestos, entre éstos los vinculados con la agricultura urbana y los servicios.

A la velocidad de los transportes más rápidos del mundo, marchan las relaciones entre la isla y Venezuela, que celebraron entre el 6 y 7 de septiembre la II Sesión de la Comisión Mixta venezolano-cubana.

Desde que Hugo Chávez llegó a la presidencia de Venezuela 1999, las relaciones entre ambos países se han incrementado hasta el punto que se le considera una alianza estratégica.

La reunión concluyó con la adopción de un Acta Final que recoge los entendimientos logrados para impulsar la cooperación entre las dos naciones, así como iniciativas en los sectores del turismo, la construcción, la industria azucarera, la salud y la agricultura, entre otros.

Según los especialistas, el documento también representa el esfuerzo conjunto realizado a lo largo de la sesión de la comisión mixta por un total de 14 mesas de trabajo, destinadas a revisar la marcha del Acuerdo Integral de Cooperación vigente, firmado en octubre de 2000 entre los presidentes Hugo Chávez y Fidel Castro. Castro dijo durante su visita a Venezuela a inicios de agosto que él y Chávez tenían la voluntad de profundizar los convenios suscritos en La Habana y Caracas y añadió «pensamos que todo marcha muy bien. Hay programas que están un poquito atrasados», reconoció.

Los debates de la segunda ronda de la comisión mixta fueron inaugurados el día 6 por el mandatario venezolano Hugo Chávez, quien llamó a hacer del Convenio el germen de un modelo de integración muy distinto al neoliberal, en el cual sólo impera la ley del valor y la ganancia económica. A su juicio, este empeño conjunto es expresión del amor profundo y eterno entre los dos pueblos y si es exitoso, podrá presentarse como una alternativa a la llamada Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), propuesta por Estados Unidos, pudiera llamarse «ALBA o Alianza Bolivariana de las Américas», al decir del jefe de Estado de Venezuela.

Además de revisar los convenios bilaterales, entre ellos el petrolero a través del cual Venezuela vende crudo a la isla a precios preferenciales y con buenas condiciones de pago, las partes trataron otras esferas donde los beneficios son mutuos.

El embajador de Venezuela en Cuba, Julio Montes, aseveró que Venezuela deseaba sacar provecho del acuerdo de cooperación en materia de turismo, que es la principal fuente de divisas de la isla caribeña, así como de la agricultura. Por su parte, el embajador de La Habana en Caracas, Germán Sánchez Otero informó que la llegada de una comisión de 56 especialistas cubanos que ofrecerían asesoría a agricultores venezolanos.

La continuación de la cooperación en materia de la industria azucarera será fortalecida con la terminación en los próximos meses del estudio de factibilidad realizado por empresas cubanas para la nueva fábrica venezolana del dulce por instalarse en el estado de Barinas. Mientras tanto, con el concurso de especialistas de la isla avanzan las labores de repotenciación del central Pío Tamayo, que pasó a manos del Estado venezolano.

Las deliberaciones giraron, entre otros puntos, sobre la posible aplicación en Venezuela del sistema de cultivos en ciudades mediante la preparación de organopónicos, para lo cual se identificaron varias zonas del país aptas para un proyecto de esta naturaleza. Otro tema abordado fue el del sector turístico que incluye la eventual edificación de un hotel-escuela y la asistencia cubana en diversos planes del sector.

El intercambio comercial en 2001 superó la cifra alcanzada en los doce meses precedentes en exportaciones e importaciones y creció un 1,5 por ciento. Según Raúl de la Nuez, ministro cubano de Comercio Exterior, Europa ocupa el primer lugar en esta relación, seguida de América, Asia, Oceanía y África y señaló que en 2001 Cuba mantuvo nexos comerciales con 166 países, cifra que sobrepasó la del año anterior de 162 naciones. Los primeros lugares en la participación en este intercambio, especificó, son Venezuela, España, Canadá, la Federación Rusa y China.

Con la Unión Europea, principal socio comercial de Cuba, el intercambio se ha caracterizado por su dinamismo y tendencia al crecimiento, en particular con España, y naciones como Holanda, Francia, Italia, Alemania, puntualizó De la Nuez.

Tras el recrudecimiento del bloqueo por parte del gobierno estadounidense en la última década, las relaciones comerciales con América Latina y el Caribe se profundizaron y se elevaron en comparación con años anteriores. El comercio con los países miembros de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) también se incrementó en relación con igual período de 2000.

De acuerdo con De la Nuez, el comportamiento del comercio exterior cubano en los últimos años registró en términos cuantitativos un significativo proceso de recuperación, reflejado en el lustro 1995-2000 al acumular un aumento del 48 por ciento de crecimiento. Pese a los bajos precios de algunos productos en el mercado mundial, las exportaciones de productos no tradicionales se duplicaron en dicho período, en tanto las importaciones ascendieron discretamente, afirmó.

Entre los principales productos exportados se encuentran el níquel, el tabaco torcido, jugos congelados, mariscos y azúcar y en las importaciones se destacan los alimentos, partes y piezas, y equipos, entre otros, reveló.

COMERCIO EXTERIOR 1989-2000

 

Año

Intercambio comercial

(millones de pesos)

Saldo comercial

(millones de pesos)

1989 13.539.700 -2.739.900
1990 12.831.400 -2.001.600
1991 7.213.300 -1.254.300
1992 4.094.300 -535.500
1993 3.164.900 -851.500
1994 3.347.600 -686.000
1995 4.374.100 -1.390.900
1996 5.434.500 -1.703.500
1997 5.806.300 -2.168.200
1998 5.693.400 -2.669.000
1999 5.844.900 -2.853.300
2000 6.504.900 -3.153.100

INVERSIÓN EXTRANJERA: INNEGABLE CAMBIO DE RITMO

La crisis global acentuada por los actos terroristas del 11 de septiembre en Nueva York y Washington hacen difícil ofrecer pronósticos sobre el comportamiento económico de los países y Cuba no escapa de esa realidad.

Tal es el caso de la inversión extranjera que al cierre de diciembre reportaba menos asociaciones económicas con capital extranjero que en el mes precedente.

Según se conoció el 14 de diciembre, el programa de inversión extranjera, considerado vital para la economía estatal, sigue por buen camino a pesar de la disminución del interés empresarial en la isla debido a la recesión global.

Marta Lomas ministra para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica, afirmó en declaraciones a la prensa «por supuesto nosotros no somos muy independientes del mundo… no creo que amenace el proceso». Aunque no queda más remedio que reconocer que el número de empresarios interesados en invertir en Cuba ha caído en los últimos meses, «no está en cero», señaló Lomas, quien añadió que las casi 400 empresas mixtas existentes están en una posición sólida a pesar de que ha habido que apretarse el cinturón.

Para Lomas, una mejoría de la situación global el próximo año traería nuevas inversiones a Cuba, que tiene ya 5.000 millones de dólares comprometidos o desembolsados. Según afirmó, «nosotros somos optimistas. Pensamos que el año que viene, tal vez a mediados del año, puede haber una recuperación, sobre todo del turismo». Desde hace una década, el turismo se ha convertido en la locomotora de la economía cubana y el sector con mayor inversión extranjera.

De acuerdo con la titular, La Habana firmó 20 contratos de empresas mixtas en 2001, sobre todo en turismo, biotecnología, y construcción, lo que aumentó el total a 397. Además Cuba ha también firmado 198 «acuerdos de producción cooperativa» y 17 «contratos administrativos» en un intento de diversificar las modalidades de inversión.

Durante una intervención televisiva la ministra indicó que durante 2001 había 21 nuevos negocios aprobados, fundamentalmente en el exterior, con 11 empresas mixtas en sectores como la construcción y la producción de medicamentos del polo científico. Al respecto añadió que tres de las empresas para productos farmacéuticos se habían constituido en Brasil.

Analistas indican que la desaceleración es evidente, una tendencia iniciada ya desde 2000. Al cierre de ese año, en la isla existían unas 380 asociaciones económicas o empresas mixtas. El mayor número de firmas estaba conformado con capital proveniente de Europa y Canadá. La titular del sector indicó entonces que había interés por invertir de Alemania y Japón.

A pesar de todo, las autoridades aseguran que Cuba era ahora más selectiva en cuanto a las inversiones. A juicio de Lomas, «primero sabemos lo que queremos con la inversión extranjera, después con quién lo queremos», dijo.

Para la titular, 2001 fue un año de consolidación del trabajo de inversión extranjera, que aportó unos 200 millones de dólares en capital y en financiamiento. “Hemos aprobado los que hacen falta. Estamos trabajando en el concepto de que la inversión de capital foráneo juegue un papel complementario, de lo que necesitan las industrias y los organismos. Ahora somos nosotros quiénes salimos a buscar a los inversionistas y tenemos bien identificado lo que queremos en cada actividad”, afirmó.

En medio de un incierto panorama internacional, al que se sumó el huracán del 4 de noviembre, que ha afectado aún más a la economía cubana, la recesión no ha obligado a irse a ningún inversionista de Cuba ni ha paralizado ningún gran proyecto ni producido despidos, afirma la ministra cubana. Sin embargo, reconocen, sí ha obligado a las empresas mixtas a reducir costos, y en algunos casos a posponer por seis meses planes de expansión o modernización. «Tenemos que ir buscando para el próximo año una racionalización de los gastos» anunció en diciembre.

Otro de los temas vinculado con la inversión foránea es la tensa relación Cuba-EE.UU. Para Lomas, la presión de Washington y su bloqueo desde hace cuatro décadas, sobre los empresarios que invierten en la isla ha continuado bajo la administración de George W. Bush. «Se ha mantenido, no hemos sentido ninguna flexibilidad ni mejoría», a pesar del creciente interés de funcionarios norteamericanos a empresarios por invertir en Cuba.

A partir de los años 90, comenzó el proceso de apertura a los flujos financieros externos, precisamente en una etapa de recrudecimiento del bloqueo, desaparición de los antiguos socios de Europa del Este y de crisis para la economía cubana, recordó.

Desde entonces con tal estrategia se buscaban nuevas tecnologías, mercados de exportación y capital, en sectores prioritarios como el turismo, energía, derivados de la industria azucarera, la básica y el petróleo.

Entre los principales atributos de la isla para la inversión extranjera, las autoridades enumeran la preparación de la fuerza de trabajo, el desarrollo de la infraestructura eléctrica nacional, su ubicación geográfica y el clima de seguridad reinante. Según Lomas, la isla tiene firmados ya acuerdos de promoción y protección recíprocos con 58 naciones. También se encuentran ya vigentes siete convenios para evitar la doble tributación.

DEUDA: RENEGOCIAR SIN CONDICIONAMIENTOS POLÍTICOS

Como previeron los analistas, el tema de la deuda externa continuó siendo para la isla un fardo pesado en el nuevo siglo, iniciado con 2001.

Cuba mantiene su posición y aún aspira a reestructurar en forma multilateral y «sin condicionamientos políticos» la deuda externa con el Club de París, de gobiernos acreedores, pero mientras ello no prospere continúa las negociaciones bilaterales.

El país logró en los últimos tres años acuerdos para refinanciar la deuda oficial de corto plazo con sus principales acreedores y las obligaciones fueron convertidas en nuevos compromisos a mediano y largo plazo. Ese proceso comenzó en 1998 con países que «de alguna manera» habían mostrado una posición de acercamiento y comprensión de la situación por la que atraviesa el país, dijo el ministro de Finanzas, Francisco Soberón. La Habana logró así «romper el círculo» que impedía la obtención de créditos externos en condiciones normales de mercado, explicó. Sin embargo, Soberón advirtió que los resultados alcanzados hasta el momento no significan que se haya resuelto el problema del financiamiento.

Recordó que con Japón se logró renegociar la deuda con proveedores y en mayo de 2001 se materializó un acuerdo por la deuda oficial de mediano y largo plazo, que fue reprogramada en plazos largos e importantes períodos de gracia. «Los términos acordados facilitan el cumplimiento de compromisos acumulados durante casi 14 años, en plazos y condiciones posibles de asumir por el país, sin afectar sus planes de desarrollo económico y social, ni perpetuar su endeudamiento», precisó Soberón a la prensa local estatal.

Las renegociaciones bilaterales permitieron a Cuba iniciar un proceso de recuperación de mercados que, como el de Japón y Alemania, se hallaban virtualmente estancados por la falta de recursos financieros. Entre las naciones acreedoras con que se llegó a acuerdos figuran también Argentina, Italia y España, segundo socio comercial de la isla en su intercambio con el mundo. «Ningún país puede acometer una inversión industrial con un crédito a corto plazo, se necesita al menos un plazo de cinco años que permita comprar, instalar y comenzar a producir para poder pagar una inversión», se quejó el embajador cubano en Francia, Eumelio Caballero.

El diplomático dijo confiar en que París imitará a los países que ya comenzaron a mejorar las condiciones de sus créditos a Cuba, única alternativa para la adquisición de bienes y equipos que la isla necesita para modernizar su industria. «Nuestras futuras compras dependen de las facilidades financieras y crediticias que obtengamos», advirtió Caballero.

Más de 80 por ciento del intercambio comercial con Francia correspondió en 1999 a compras cubanas de alimentos, en especial leche en polvo y trigo. Cuba terminó en marzo de 2001 de pagar a Francia la deuda oficial a corto plazo, sin embargo «a diferencia» de otros países no se ha comprometido a otorgar créditos a mediano y largo plazo, añadió el jefe de la misión cubana en París.

Caballero confirmó que desde 1998 vienen realizándose encuentros «a nivel técnico» con altos funcionarios de los países acreedores, los cuales, aunque no marcan el inicio de negociaciones oficiales, confirman la voluntad cubana de encontrar soluciones razonables. En ese sentido, Soberón dijo que se continuará «buscando soluciones multilaterales con fórmulas novedosas, siempre sin condicionamientos políticos de tipo alguno y preservando las líneas estratégicas de desarrollo del país».

Datos oficiales indican que la deuda externa cubana sobrepasa los 11.000 millones de dólares, sin contar las obligaciones contraídas en su momento con la desaparecida Unión Soviética y otros países que conformaban el campo socialista.

Cuba tiene 27 por ciento de la deuda externa concertada en marcos, 21,5 por ciento en yenes, 17,5 por ciento en dólares estadounidenses, 8,5 por ciento en francos suizos, 5,8 por ciento en pesetas y el resto en dólares canadienses, francos franceses y libras esterlinas, según informes oficiales de 1999.

Japón es el mayor acreedor, con 21,4 por ciento de la deuda total, seguido de España con 13 por ciento y de Francia con 12,8 por ciento. También se cuentan como importantes acreedores Alemania, Argentina, Gran Bretaña, México, Italia y Suiza.

Cuba renegoció tres veces su deuda en los años 80 y solicitó una cuarta, que no logró. Ante ello suspendió los pagos en julio de 1986. La crisis económica que sobrevino a la desaparición de la Unión Soviética y el socialismo del Este de Europa, que concentraba 85 por ciento del intercambio cubano con el exterior, llevó las finanzas de la isla a un estado crítico.

Fuentes rusas estimaron en 1997 en más de 27.000 millones de dólares los adeudos cubanos con ese país, heredero de las obligaciones de la Unión Soviética, principal socia de Cuba durante tres décadas de estrecha relación económica y política. Empero, investigadores cubanos consideran esa cifra demasiado abultada, ya que en 1992 se fijó el monto de la deuda en 16.000 millones de dólares y «resulta difícil» aceptar un crecimiento superior a los 11.000 millones de dólares desde esa fecha.

A todo esto, las autoridades cubanas afirman que la economía comenzó a recuperarse de manera «sostenida» desde mediados de la década del 90. El ministro Soberón señaló que la recuperación permitió a la banca cubana otorgar este año, en especial al sector industrial, créditos por unos 1.500 millones de dólares.

DEUDA EXTERNA

 

Año

Deuda total

(millones de dólares)

1996 10.464.500
1997 10.145.600
1998 11.208.900
1999 11.078.000
2000 10.961.300

PERFECCIONAMIENTO EMPRESARIAL: DE VIDA O MUERTE

El perfeccionamiento empresarial, catalogado como una revolución económica dentro de la isla, es analizada periódicamente para ver sus frutos y sus tropiezos, dada la importancia que le conceden las autoridades al asunto.

La fórmula pretende demostrar que la empresa estatal socialista puede y debe ser eficiente y competitiva. El experimento cubano podría así ser la respuesta a uno de los graves problemas que llevó al fracaso al socialismo europeo. El vicepresidente Carlos Lage, ejecutor clave y visible en las transformaciones económicas de la isla, ha definido ese proceso como «…el más profundo, extenso y trascendente cambio que ha tenido lugar en la economía cubana».

Autonomía empresarial, autosuficiencia y pago con arreglo a los resultados del trabajo, son los ganchos seductores en que se asientan las bases generales del proceso y con los cuales se trata de reivindicar la concepción ideológica de propiedad social, planificación y participación de los trabajadores en la dirección de sus entidades productivas o de servicios.

Desde 1998 y como resultado de la resolución económica del V Congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba, comenzó la implantación del sistema, pero no todos pueden acceder de un inicio al convite. No hay metas y fechas, sólo requisitos rigurosos que tratan de dejar en el fondo el lastre de nocivas prácticas económicas con larga data y resultados poco favorables.

El primer gran obstáculo para tan sólo entrar en la fase de aspirantes está dentro de las mismas entidades. El viejo síndrome de la «contabilidad no confiable» impone un muro que pocas empresas pueden saltar hasta el momento.

Según cifras de la propia comisión nacional de implantación adjunta a la secretaría ejecutiva del Consejo de Ministros, al cierre de 2000, la quinta parte de las empresas del país habían logrado la certificación de contabilidad confiable, es decir, el aval de presentación para entrar en el juego. Ahora, al terminar 2001, la situación ha mejorado, pero sólo algo y este tema constituye el principal obstáculo en el camino de extensión del proceso.

De acuerdo con analistas, persiste otro gran problema, el cambio de mentalidad de los directivos empresariales y los trabajadores. La verticalización y la excesiva centralización en la conducción económica han dejado una profunda huella en la forma de actuar de dicho personal. Ello creó una suerte de reflejo condicionado de hacer cuanto desde “arriba” orientaban.

Ello se expresa en muchas vertientes de la aplicación del SPE. Pongamos por ejemplo, cuando directivos y obreros se tienen que enfrentar a la realización del diagnóstico de sus propios males y a rediseñar la empresa en correspondencia con los postulados del Sistema de Perfeccionamiento Empresarial. Entonces, los expedientes van y vienen por los diferentes pasos aprobatorios hasta que por fin se logra el esclarecimiento y la compresión del asunto bajo la pedagogía cotidiana del encontronazo.

Otro tanto ocurre con la autonomía empresarial que busca estimular la creatividad, la iniciativa, la agilidad, la responsabilidad. No pocos directivos prefieren que le digan cómo y con qué hacer. Con el autofinanciamiento pasa otro tanto; muchos prefieren ir de la mano y el bolsillo del de arriba.

La posibilidad real que brinda el SPE de volar en pedazos las absurdas ataduras burocráticas de los calificadores y escalas salariales para dar paso al pago con arreglo al trabajo también encuentra resistencia al recabar mayor trabajo de control y fiscalización administrativos.

El SPE busca dejar detrás: el precario nexo entre los ingresos personales del trabajador y las ganancias de las empresas. Hasta la aparición de este modo de hacer en la economía tal brecha contradecía en la práctica el sentido de propiedad que debe tener el obrero por su puesto de trabajo.

Bajo esa proclamada propiedad social sobre los medios de producción, el trabajador poco hacía en consecuencia como dueño de la empresa. La tendencia ha sido hasta ahora a la poca participación de los obreros y empleados en la toma de decisiones con la consiguiente proliferación de la apatía e indiferencia hacia el real ejercicio del poder y cuya expresión trasciende, obviamente, el marco de la empresa y se traslada al modelo social.

La planificación y rentabilidad también cambian de rostro. En lo adelante es a partir de los conceptos de autosuficiencia, eficiencia, calidad, estudio de mercado y competitividad.

Así van quedando atrás errores que imperaron como leyes. La excesiva centralización nunca condujo a la eficiencia económica ni a un ejercicio participativo del colectivo en la dirección de las empresas.

Para analistas, el Sistema de Perfeccionamiento Empresarial no debe verse solamente dentro del estricto marco estratégico económico. La proyección es mucho más abarcadora. Propugna un nuevo paradigma más democrático de toda la sociedad cubana por el profundo ejercicio participativo que propende. Es también en la forma de deslindar responsabilidades y funciones, tanto a nivel de gobierno como de partido, instancias en las cuales suele darse la dicotomía de juez y parte y de mezclar incorrectamente muchas veces economía con política e ideología, aún cuando son obvias sus diferencias, como también su interrelación.

Al terminar el primer trimestre de 2001 unas 100 empresas ya transitaban por los diferentes pasos del SPE; asimismo, se esperaba que al cierre del año la cifra alcanzara las 300, de las más de 3.000 existentes en el país. El Ministerio de la Industria Básica marcha a la cabeza de esa estratégica tarea de perfeccionamiento. Ese organismo, tan importante para la salud económica del país, aspira a tener al cierre del año al 85 por ciento de sus empresas en los diferentes pasos del sistema. Ese grupo de élite del centenar de empresas navega por entre los obstáculos que significa su aprendizaje de la nueva práctica económica, pero también (y no menos difícil y complejo), llevar las relaciones con las restantes empresas del país bajo las ataduras y normas del viejo esquema.

La práctica de estos años ha demostrado también que el fantasma de la racionalización de puestos de trabajo y su vínculo con el desempleo no ha sido tan desfavorable como se pronosticaba. Según datos del grupo gubernamental de implantación del SPE al respecto, en las primeras 64 entidades clasificadas el número de trabajadores “disponibles” alcanzó el rango del 2,5 por ciento del total de sus empleados.

Según dijo el vicepresidente Carlos Lage durante la IV Reunión de Directores Generales de Empresas que aplican este sistema, el perfeccionamiento se hace para mejorar siempre, la empresa tiene que mejorar; y se aprueba porque se han creado las condiciones para un crecimiento constante de la producción y de la productividad, ese es el resultado que hay que buscar en las entidades integradas a este sistema.

Por otra parte, Lage, llamó a fortalecer la fiscalización y el control. Luego de afirmar que la autonomía empresarial significa multiplicar los controles, el político subrayó que mientras más se descentraliza, más tenemos que controlar. «Una de las conclusiones que podemos sacar en estos comienzos del proceso de perfeccionamiento empresarial, es que tenemos que revisar, fortalecer y poner en práctica los mecanismos de fiscalización y control», sostuvo Lage.

Según analistas, se constató como un hecho que el perfeccionamiento empresarial marca pautas en la eficiencia y resultados económicos de las entidades, y que están creadas las bases para un crecimiento de la producción y la productividad.

Durante la reunión se conoció que de más de 60 que habían emprendido hasta febrero el nuevo sistema de gestión, son ahora más de 150 las incluidas, que tienen a su favor una mayor autonomía, mejoras en la organización empresarial y flexibilidad en la gestión laboral y salarial. Sin embargo, los análisis revelan que los problemas de algunas empresas en perfeccionamiento se concentran en la deficiente preparación de trabajadores y directivos, dificultades con la adquisición del personal técnico y de contabilidad y la falta de liquidez de los clientes.

De las empresas que aplican el perfeccionamiento, el 80 por ciento pertenece a los ministerios de la Industria Básica, la Agricultura, la Construcción y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, organismos que junto al Ministerio de la Industria Ligera y el Banco Central, tienen el mejor trabajo en la exigencia de la entrada al sistema de sus entidades. En ellas laboran más de 100.000 trabajadores, se conoció.

Las autoridades aseguran que los frecuentes problemas de calidad que se afrontaban meses atrás han sido solucionados, aun cuando subsisten algunas dificultades para la aprobación relacionadas con los sistemas de estimulación en divisas, los presupuestos de ingresos y gastos en MLC y la existencia de deudas que hacen vulnerables los proyectos presentados.

Igualmente se dio a conocer que una mayoría de las empresas que tenían implantado el sistema antes de abril de 2001, cerraron julio con un crecimiento en las utilidades acumuladas después de impuestos del 41 por ciento en comparación con igual etapa de 2000. No obstante, cinco tuvieron pérdidas y 16 disminuyeron su eficiencia en relación con lo logrado en el período precedente.

Para Lage, son tres los problemas principales de la actual etapa de aplicación del SPE. Entre ellos está el insuficiente control por los ministerios y organismos superiores de las empresas que están aplicando el proceso, a estas se les dan facultades para que las ejerzan, pero también para que sean controladas.

Como segundo aspecto, el vicepresidente cubano señaló que en los nueve organismos con atrasos en el proceso de implantación -Turismo, Aviación, Comercio Exterior, Comercio Interior, Industria Alimenticia, Azúcar, Pesca, Transportes e Industria Sideromecánica -, no hay razón para que haya demoras innecesarias en la presentación de los expedientes.

Las autoridades alertan que aunque es reducido el número de empresas con peores resultados que en el año anterior, con pérdidas, y otras que no cumplen los pronósticos cuando se les aprobó el expediente de perfeccionamiento, constituye una experiencia, no sólo para resolver esos casos, sino en general para todas las empresas y explicó que se pueden presentar situaciones externas, particulares de un sector o globales, que también es necesario prever para buscar las alternativas y soluciones que no afecten o reduzcan los efectos negativos de los resultados productivos y económicos previstos.

CUBA-EE.UU.: QUIÉN SE LO IBA A IMAGINAR…

Michelle, el huracán de gran intensidad que con particular fuerza azotó Cuba el pasado 4 de noviembre, será registrado para la historia no sólo por los graves daños causados a la frágil economía del país. También tuvo un inusitado efecto benéfico, al permitir, por primera vez en cuatro décadas, una transacción comercial directa entre la isla y Estados Unidos, que comenzó a concretarse en diciembre.

Cautelosas como de costumbre, las autoridades cubanas remarcaron desde un inicio lo coyuntural y excepcional de la transacción que, pese al embargo, permitiría la compra cubana, por única vez y al contado, de alimentos y medicinas a Estados Unidos. Washington aprobó el año pasado una enmienda que permite la venta de ese tipo de bienes a Cuba, pero este país alegó que la serie de condiciones que acompañan ese cuerpo legal hacen imposible cualquier transacción que se quiera realizar a su amparo. Por tanto y pese al interés demostrado por sectores empresariales estadounidenses, Cuba había rechazado cualquier negociación en tanto continúen vigentes las medidas de embargo.

Todo partió de la oferta estadounidense de asistencia humanitaria y la respuesta cubana de que prefería comprar productos de esa naturaleza a fin de reponer las reservas de emergencia, usadas tras el paso del devastador huracán. «Ustedes conocen del ofrecimiento que hizo Estados Unidos y la respuesta de Cuba. Todo eso va marchando, pero no se puede decir la última palabra hasta que no estén las mercancías a disposición del pueblo», afirmó el presidente Fidel Castro durante un recorrido, el viernes 23, por zonas afectadas por el huracán.

El mandatario dijo que en la isla no se había «publicado nada» para no entorpecer las negociaciones y consideró que las autoridades estadounidenses tuvieron «un buen gesto» con su ofrecimiento de ayuda, que dio pie a la operación. Afirmó que en el sector de los alimentos «hay productos más baratos» que en otros mercados, aunque aún faltaba por resolverse la forma en que se «transferirán los fondos para el pago». En cuanto a una eventual compra de medicamentos, Castro comentó que por el contrario «los precios están bastante elevados, en ocasiones más costosos que los que conseguimos en otras partes». Pocos días antes, el gobernante había remarcado el carácter positivo del caso, aunque sin dejar de insistir en que el «bloqueo debe cesar».

Mientras tanto, de manera muy discreta y sin publicidad alguna, representantes de firmas agrícolas de Estados Unidos habían firmado en La Habana los primeros contratos con la compañía estatal cubana Alimport, a la que venderán grano, maíz, soja y arroz. Las empresas estadounidenses involucradas en los acuerdos suscritos hasta la penúltima semana de noviembre incluirían a Archer Daniels Midland Company (ADM), de Illinois, Cargill Inc., de Minnesota, Riceland Foods, de Arkansas y ConAgra. Voceros de ADM dijeron en Estados Unidos que la venta incluiría «decenas de miles» de toneladas de comida, en tanto Cargill confirmó que suministraría a La Habana 44.000 toneladas de trigo, maíz y aceite vegetal.

«Fue un momento corto en la historia, pero un gran momento en la historia de Estados Unidos y Cuba», comentó, en entrevista periodística posterior, Terry Harris, un vicepresidente de Riceland Foods Inc., para quien resultó «excepcional» firmar contrato para la venta de arroz con Pedro Álvarez, director de Alimport.

De acuerdo a medios estadounidenses, luego de firmados en Cuba, los contratos tuvieron que ser aprobados por el Departamento de Comercio estadounidense. Los negociadores de ambos países debieron tener en cuenta, entre otros detalles, los medios que se utilizarían para el transporte de la mercancía. Inicialmente, La Habana planteó el uso de barcos de bandera cubana, para abaratar costos. La idea debió ser desechada ante el riesgo de que las embarcaciones, al tocar puerto estadounidense, fuesen confiscadas por tribunales de ese país, en virtud de las demandas legales presentadas ante la justicia contra el gobierno cubano.

La dificultad quedó superada con una nueva propuesta cubana de que el traslado de la mercadería se realizara en barcos de terceros países o, incluso, estadounidenses. «Eso pareció ser el único obstáculo que quedaba, y están prosiguiendo los demás trámites», explicó Castro en sus escasas referencias a la operación comercial.

Finalmente, los primeros buques arribaron el domingo 21 cargados de 24.000 toneladas de maíz para uso industrial y 500 toneladas de pollo congelado, pero la entrada a puerto de las naves pasó como una más para las personas que paseaban por el Malecón, pues los habaneros al no estar informados, no repararon en el acontecimiento.

Mientras para los cubanos el hecho pasó inadvertido, para Larry Cunningham, vicepresidente de la empresa alimentaria estadounidense Archer Daniels Midland, «esto es una prueba de que» el comercio bilateral «tiene sentido lógico para Cuba y Estados Unidos». Cunningham aseguró que «la mejor forma de mejorar las relaciones entre dos países es convertirse en socios comerciales» y confesó ser «cautelosamente optimista» tras la primera entrega de maíz a la Empresa Cubana Importadora de Alimentos (Alimport). Archer Daniels Midland tiene previstos otros embarques de frijol de soja, trigo y arroz.

En total, Cuba pagará al contado unos 30 millones de dólares por unas 200.000 toneladas de alimentos que sustituirán una reserva especial del Estado para casos de desastre, utilizada tras el paso del huracán Michelle, el 4 de noviembre.

La transacción se convirtió así en la primera de su tipo en los últimos 38 años y, según Castro, podría también ser la única mientras Estados Unidos insista en mantener el entramado de legislaciones que constituyen el embargo. El gobierno de Castro ha reiterado en más de una ocasión que mientras no se levanten todas las sanciones y su país no tuviera derecho a acceder a créditos para financiar sus compras, no compraría ni un grano de arroz y ni una aspirina a Estados Unidos.

Castro, sin embargo, matizó el 12 de este mes su posición al afirmar que no quería decir la última palabra sobre el asunto. Si se observan gestos positivos de Estados Unidos, habrá también gestos de Cuba, prometió. El diario cubano Granma recordó tras la llegada de los barcos que la última entrada de productos estadounidenses ocurrió en 1963, como parte de una indemnización de 63 millones de dólares por los daños ocasionados a Cuba por la invasión estadounidense a Bahía de Cochinos, en 1961.

Para Pedro Álvarez, director de la estatal Alimport, la compra de alimentos es una «operación excepcional» que «no representa en modo alguno una relación comercial estable ni tampoco el rompimiento del bloqueo». Al mismo tiempo, opinó que los productores estadounidenses tienen un «mercado seguro» en Cuba, ávido de productos, pero al cual no pueden acceder por las leyes vigentes en su país.

Para observadores, el tono cortés del intercambio diplomático en torno al caso y la negociación misma marcaron al menos una pausa en el diferendo bilateral que separa a los dos países. «Como iniciativa puntual, va a marcar un hito para avanzar hacia un eventual mejoramiento de las relaciones» entre los dos países, dijo la investigadora chilena Isabel Jaramillo, del Centro de Estudios sobre América (CEA).

Otros expertos entienden que la operación permitirá a Cuba demostrar que, pese a sus dificultades financieras, tiene capacidad para hacer sus compras en un mercado cercano, pero que le está vedado por el embargo impuesto por Washington a comienzos de los años 60. El Estado cubano destina anualmente hasta unos 900 millones de dólares en la importación de alimentos, 120 millones de los cuales son para compra de cereales.

«Aunque sea de manera puntual, es un resquicio en el bloqueo, que será aprovechado por empresarios estadounidenses interesados en comerciar con Cuba», comentó un especialista en economía que prefirió no revelar su nombre. El experto recordó que cada vez son más los sectores que en Estados Unidos promueven un cambio en la política hacia la isla de régimen socialista y piden el levantamiento de las sanciones que impiden el intercambio comercial.

Para Kavulich, estos «contratos no deberían ser vistos como el inicio de una relación comercial con Cuba. Están realizándose en un contexto humanitario después del huracán Michelle y los cubanos han dejado claro que no esperan continuar con esas compras».

También algunos analistas estadounidenses ven este paso como la apertura de una fisura en el embargo, al que se oponen importantes representantes del sector agrícola y empresarial de Estados Unidos. «El huracán ha desbloqueado la situación», dijo, en ese sentido, Phil Peters, vicepresidente del Lexington Institute de Washington. En su opinión, puede «que los cubanos no traten de hacer pronto más compras, pero los vendedores norteamericanos y los compradores cubanos estarán más cerca de una relación normal», añadió.

Un comunicado de la Casa Blanca afirmó el día 5 de diciembre que se opone enérgicamente a un amplio proyecto de ley agrícola que permitiría la financiación privada a la venta de alimentos estadounidenses a Cuba. Los legisladores de los estados agrícolas que promueven la iniciativa afirmaron que la financiación privada estadounidense es un paso esencial para forjar un comercio pleno entre ambos países.

Como los empresarios estadounidenses insisten en superar el embargo, unos 50 participaron en junio en la quinta reunión de negocios Cuba-Estados Unidos, que por primera vez y pese a las restricciones tuvo todas sus sesiones en territorio cubano. Hasta 2000 esos encuentros se habían efectuado en el balneario mexicano de Cancún, con sólo una visita de tránsito por algunas horas a La Habana.

La agenda de trabajo del encuentro incluyó conferencias de ministros y otros funcionarios cubanos, así como reuniones entre ejecutivos de Estados Unidos y representantes de empresas del país anfitrión. El listado de visitantes incluyó a empresarios del sector alimenticio, de la construcción, de tecnología e informática, de comercio, de productos farmacéuticos y del transporte, entre otros.

«Ellos (los empresarios estadounidenses) quisieran restablecer con Cuba relaciones económicas y comerciales de manera tranquila y legal», comentó Nicola Cecchi, presidente de la firma italiana Cristóbal SRL, organizadora y patrocinadora de las citas anuales. Para Cecchi, los empresarios estadounidenses se han dado cuenta de que van perdiendo espacios con las empresas europeas y de otros países, que cada vez en mayor número se establecen con éxito en la isla, «y quieren participar también».

Teniendo en cuenta el hecho de que las ventas de productos agrícolas a Cuba podrían rondar los 800 millones de dólares anuales, no pocos productores estadounidenses buscan todas las vías posibles para entrar en el mercado cubano. La insistencia es fuerte y los ha llevado a desafiar las leyes de su país y presentarse en la Feria Internacional de La Habana, en noviembre del 2001.

El puesto de la Federación Arrocera, aprobado por el gobierno de Washington, representó la primera ocasión en que un sector agroindustrial de Estados Unidos participaba en la mayor feria cubana, que este año reunió a enviados de 1.650 compañías de más de 60 países. El ejecutivo estadounidense Marvin Lehrer viajó a La Habana con bolsas con 135 kilos de arroz como equipaje hasta La Habana pues las restricciones comerciales vigentes desde los tiempos de la Guerra Fría hacen imposible traer el arroz desde Estados Unidos a Cuba en formas más tradicionales. «Estamos aquí, porque tenemos una postura pública a favor del levantamiento de las sanciones económicas norteamericanas contra Cuba» afirmó Marvin.

«Hay mucho interés por empresarios agrícolas de mi país en hacer negocios con Cuba. Estados Unidos es un gran productor, y exporta más del 40 por ciento de su arroz. La cercanía física con Cuba nos abarataría los costos, porque podríamos abastecerlos por distintos puertos. Y para Cuba sería mucho más económico adquirirlo en un mercado tan cercano». La USA Rice es una federación de productores, molineros y promotores y un grupo de profesionales que promueven el consumo del arroz en más de 60 países.

REFORMAS: RECOMENDACIONES DE CEPAL

El proceso de reformas económicas iniciado en Cuba en los años 90 debe consolidarse y completarse «gradual, pero sistemáticamente», con un papel más importante del mercado, recomendaron expertos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Cuba «está inmersa en una profunda transición económica e institucional que sólo se afianzará gradualmente en períodos prolongados y de la que no escapan otros aspectos de su vida social», dice el libro La economía cubana. Reformas estructurales y desempeño en los 90, elaborado por CEPAL. La obra, que analiza los avances del programa de estabilización, así como la naturaleza y alcance de las reformas emprendidas por el país caribeño a principios de los 90, fue calificada de «honesta y paradigmática» por las autoridades cubanas.

Los avances en la transición llevan consigo el imperativo de asumir formas e instrumentos distintos de conducción económica, según David Ibarra, quien tuvo a su cargo el capítulo «Visión global de la economía cubana». «El mercado habría de asumir papeles más destacados en la coordinación económica y desplazar gradualmente en varias esferas a la planificación cuantitativa anteriormente predominante», por lo cual sería insoslayable desarrollar nuevos mecanismos estatales de control macroeconómico y distributivo, subrayó.

Conforme a esa lógica, se trataría inicialmente de construir una especie de economía socialista con elementos de mercado que el gobierno cubano no identifica con el concepto tradicional de economía socialista de mercado, añadió. Sin embargo, aclaró que el futuro de la isla no está «encerrado en las tradicionales dicotomías del capitalismo o del socialismo clásico o entre mercado y planificación centralizada».

El equilibrio entre eficiencia, equidad y crecimiento alcanzados por países como Suecia, China, Vietnam, Costa Rica y Chile demuestra que hay otros caminos, dijo Ibarra al presentar la segunda edición del libro, elaborado con el apoyo financiero del gobierno de Suecia.

El experto subrayó que existen diferencias claras «de país a país en cuanto a la velocidad de adaptación a las condiciones de los mercados globalizados y entre el ritmo de las reformas de índole económica y las de índole política». No obstante, consideró que en la situación de Cuba hay estrechos márgenes de maniobra, lo cual necesariamente exige encontrar soluciones propias.

En el libro, los expertos de CEPAL recomendaron establecer prioridades y ritmos de implementación en cinco áreas específicas, para consolidar y completar de manera gradual y sistemática el proceso de reformas institucionales y estructurales. En ese sentido, aconsejaron poner énfasis en el programa de perfeccionamiento empresarial, iniciado en 1999 en unas 100 entidades y cuyo objetivo fundamental es incrementar la eficiencia en el uso de los recursos disponibles y dar autonomía a la gestión empresarial, así como estimular a los trabajadores más productivos.

Dado los bajos niveles de producción agrícola, la recuperación de este sector, incluida la agroindustria azucarera, debe figurar entre los sectores en los cuales se hace necesario consolidar las reformas estructurales iniciadas en 1993.

Los cambios en esta área incluyeron transformaciones en el régimen de propiedad, al entregarse el 75 por ciento de las tierras cultivables a cooperativas y agricultores. CEPAL advirtió que la dualidad monetaria (libre circulación del dólar junto al peso cubano) y del sistema de precios (subsidiados y fluctuantes) aportó soluciones de urgencia ante los abruptos choques externos que sufrió la economía a fines de la década del 80. Sin embargo, esto dificulta actualmente el funcionamiento del sistema económico, al tiempo que crea distorsiones en términos de incentivos y equidad, por lo que estima imprescindible alcanzar gradualmente la convergencia cambiaria.

Otro reto para Cuba, según CEPAL, consiste en equilibrar la balanza comercial y en reducir el racionamiento de productos y el exceso de liquidez, lo que permitiría alcanzar ritmos más elevados de crecimiento.

Finalmente, los expertos recomendaron un manejo más libre del trabajo por cuenta propia o independiente del Estado, que hoy ocupa a tres por ciento de la fuerza laboral del país, que contribuiría a disminuir la evasión fiscal, al tiempo que incrementaría el empleo formal.

«Es recomendable también la ampliación del autoempleo privado mediante la autorización para que diversos trabajadores por cuenta propia puedan agruparse en pequeñas empresas de servicios», agregaron.

2002, OTRO AÑO DURO

En medio de un incierto y sombrío panorama internacional, las autoridades de la isla reconocieron que para 2002 Cuba tendrá una desaceleración de su economía, casi seis años después de iniciar una moderada reactivación, tras la crisis económica que se desató tras el colapso del comunismo, a principios de la década de los noventa, en la extinta Unión Soviética y Europa del Este, que provocó una caída del 35 por ciento del producto interno bruto de 1989 a 1993.

Según se ha dado a conocer en 2002 habrá una reducción en la producción de bienes y servicios, y mayor centralización en la gestión del Estado. El vicepresidente Carlos Lage declaró que los objetivos priorizados para los próximos 12 meses serán preservar los niveles de alimentación normada de la población, garantizar los medicamento y asegurar la generación de energía, fundamentalmente en el sector residencial, así como la recuperación de los daños ocasionados por el paso del huracán Michelle.

Para analistas, el vicepresidente Carlos Lage, llamado estratega de las reformas reconoció en forma implícita que se ha interrumpido el proceso de moderada reactivación económica comenzado en 1995, apuntalado en el desarrollo de la industria turística.

El plan del segundo año del tercer milenio estará marcado por las restricciones que impone la crisis de la economía mundial, la disminución de los precios del níquel y el azúcar y la caída en el turismo, precisó el funcionario. Lage advirtió que «no puede haber pérdida de eficiencia y desorganización», como ocurrió en los primeros años de la crisis conocida en la isla como período especial, y precisó que se exigirá más control, eficiencia y organización pese a la baja productiva en algunas ramas.

De acuerdo con Lage, la desaceleración de la economía de la isla demandará atender varios objetivos, entre ellos evitar el aumento del desempleo y del exceso de dinero circulante y «potenciar al máximo todo lo que producimos con calidad y bajo costo».

El parlamento de la isla concluyó el día 21 su segundo período ordinario de sesiones del año con la aprobación del plan de la economía y el presupuesto del Estado para 2002. Según se conoció, la Ley del Presupuesto para el año próximo dará plena respuesta a los programas emprendidos por el gobierno para elevar los niveles de educación, cultura y salud de la población.

De acuerdo con el dictamen de la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el año 2002 se presenta complicado y de difícil pronóstico. Por otra parte, señala que son muchas las interrogantes respecto al próximo año, pero que la lógica de los acontecimientos apunta hacia un escenario de crisis económica global «de la cual no podemos aislarnos y para la que estamos mejor preparados que nadie para enfrentar».

Por todas esas circunstancias, los planificadores de la isla indican que es «necesario y acertado» pronosticar para 2002 un crecimiento alrededor del dos por ciento y darle prioridad al incremento máximo de la eficiencia, la reducción de los gastos, racionalizar las inversiones, sustituir importaciones, mejorar la gestión de cobro de las empresas, gestionar nuevas fuentes de crédito en mejores condiciones, avanzar en el perfeccionamiento empresarial, así como ahorrar en todas las esferas.

Para esos fines priorizados, a la seguridad y asistencia social, serán destinados 14.981 millones de pesos, el 65 por ciento del total de gastos de la actividad presupuestada. Asimismo, se prevé el aseguramiento a los programas especiales para elevar la calidad de la educación desde edades tempranas, con una asignación de 2.686 millones de pesos, para lo que se considera como una revolución en la preparación ciudadana, ética, cultural, científica y técnica.

Al sistema de salud se destinan 1.903 millones de pesos y a la asistencia social 342 millones, además de los montos necesarios para la vivienda y los servicios comunales, el mantenimiento vial, la defensa del país y el orden interior.

La ley establece que el presupuesto de 2002 garantizará que en todo el territorio nacional los cubanos reciban una educación de calidad y dispongan de la cultura y plena asistencia médica, una aspiración de la cual muy pocos pueblos disfrutan.

De acuerdo con las autoridades, en las difíciles condiciones en que se desarrollará la economía, el cumplimiento del plan demandará reducción de costos y producciones con calidad competitiva para incrementar las exportaciones.

Según José Luis Rodríguez, ministro de Economía y Planificación, en la medida de las posibilidades reales del país se incrementará el financiamiento para la construcción y reparación de viviendas y se dará prioridad a los casos más críticos y a la restauración de las 12.500 casas destruidas por el huracán Michelle.

Todos coinciden en que el año 2002 será nuevamente un año duro. Rodríguez dijo a la Asamblea que el próximo año sería difícil debido a la falta de financiamiento y recursos materiales. De acuerdo con medios diplomáticos, «la situación financiera es la peor en años… No veo cómo puede haber crecimiento este año o el próximo». Algunas fuentes del gobierno dijeron que el impacto de los sucesos de 2001 se dejaría sentir mucho más el año siguiente. «El impacto del descenso del turismo y de Michelle se dejarán ver en 2002».

Medios estatales indicaron que «teniendo en cuenta la caída de las fuentes de ingresos del país y la incierta evolución de la economía mundial (….) se concibe el plan según esas circunstancias, adoptando, por lo tanto, medidas excepcionales, para evitar un retroceso en la economía y asegurar lo esencial».

«La dificultad más importante que enfrentará nuestro país en 2002 será la de los ingresos en moneda libremente convertible», dijo el presidente Fidel Castro en la reunión parlamentaria de cierre de año.

Así, el crecimiento será lento y escaso, si no se producen nuevos acontecimientos que atenten contra la economía mundial y en especial, de la frágil economía de la isla. De todas formas, como aseguró el informe de la Comisión Económica al parlamento, «más importante que el crecimiento mismo, es cumplir los objetivos de asegurar la alimentación normada, el consumo social priorizado y la asistencia a los sectores más vulnerables, garantizar los medicamentos, generar electricidad para satisfacer el consumo de la población, continuar los programas sociales de significado estratégico, mantener el desempleo en los bajos niveles alcanzados y lograr la recuperación de los daños ocasionados por el huracán Michelle».

Para esto, las autoridades de la isla dicen contar con la experiencia necesaria. El documento de la comisión indica al respecto, «hemos pasado con éxito la severa y valiosa escuela del período especial y asegurado las condiciones para no retroceder».

Nota: Los datos de las tablas fueron tomados de fuentes de la Oficina Estatal de Estadísticas, salvo en el caso de los estimados que fueron aportados por especialistas.

 

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