2002: La crisis está de vuelta

Resumen económico anual

Cubanas y cubanos llevan sobre sus hombros el peso de una realidad económica que, en este año. se tradujo en un descenso de sus ingresos.

Foto: Archivo IPS Cuba

Buena parte de los más de 11,2 millones de personas que viven en Cuba quisieran consultar alguno de los disímiles sistemas adivinatorios existentes en el mundo para indagar sobre las perspectivas de su país para el próximo año, toda vez que los resultados económicos de 2002 hacen sospechar un futuro complejo. Como la mayoría de los países y con contadas excepciones, la isla del Caribe no ha escapado a las consecuencias de la desaceleración de la economía mundial y del impacto generalizado a escala mundial de los atentados terroristas contra Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001.

Para colmo, las noticias de fin de año sobre el alza casi escandalosa de los precios del petróleo y el reconocimiento oficial de las reducidas posibilidades de la isla de asumirlos, trae de una manera demasiado cruda el recuerdo de los peores momentos de la crisis económica de los años 90 del pasado siglo XX.

Apagones, es la primera palabra que suele venir a la mente de los habitantes de esta isla donde los cortes de electricidad llegaron a promediar 16 y 18 horas diarias por los años 1992-1993. Estudios sobre el impacto del llamado “período especial en tiempos de paz” sobre la familia cubana, realizados por el gubernamental Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, arrojan el déficit de alimentos y los cortes de electricidad como los elementos que generaron las mayores tensiones para la población de la isla en esos años. Después de estos dos, viene una larga lista que incluye las dificultades con el transporte público, la falta de medicamentos y el déficit generalizado de productos de primera necesidad y de los servicios.

El titular cubano de Economía, José Luis Rodríguez, informó en la última sesión del año del parlamento que el país aumentó solo un 1,1 por ciento su producto interno bruto (PIB), sin dejar de mencionar que este indicador se obtuvo pese a »las adversas condiciones» internas y externas.

El real fue incluso inferior a las previsiones de organismos internacionales. Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), presentado en Santiago de Chile el 18 de diciembre, anticipó que la economía isleña se desaceleraría alcanzando un crecimiento sólo de 1,4 por ciento contra el 2,5 por ciento de 2001. La CEPAL atribuyó el fenómeno en Cuba a la baja de las exportaciones, la crisis en el turismo y a las pérdidas ocasionadas por los huracanes. Economistas locales habían sido aún más pesimistas en sus pronósticos al afirmar que un análisis del comportamiento de los principales sectores y el descenso registrado en los ingresos por remesas familiares, podían conducir a que el PIB no creciera en absoluto o, incluso, decreciera.

«A pesar de una situación internacional adversa, la guerra económica de Estados Unidos y afectaciones provocadas por desastres naturales, no sólo hemos cumplido con los objetivos esenciales que nos propusimos alcanzar, sino que ha sido un año de estimulantes y significativos avances, que señalan nuevas pautas para nuestro desarrollo económico y social», afirmó Rodríguez ante el parlamento.

Para consolar a los habitantes de la isla, el informe económico de 2002 indica que «de acuerdo a las prioridades que le informamos a esta Asamblea el pasado año (2001), durante 2002 hemos continuado impulsando los programas sociales, asegurado más y mejor la alimentación normada de la población y consumos sociales priorizados; se ha avanzado para garantizar una mayor disponibilidad de medicamentos; se ha priorizado el consumo de electricidad de la población; y se logró la proeza de recuperar las consecuencias del huracán Michelle antes de un año». El Michelle pasó por Cuba el 4 de noviembre de 2001 dejando a su paso el peor desastre económico producido por un fenómeno de este tipo en la isla.

Esta historia tiene además moraleja a juicio de las autoridades. «Si alguna conclusión podemos sacar de lo acontecido en 2002 es que este año ha servido para poner a prueba la capacidad de la economía cubana para recuperarse y continuar avanzando frente a las adversidades, lo que se ha logrado gracias al nivel de organización alcanzado por nuestro pueblo, a la convicción de que siempre es posible hacer más con menos”, afirmó Rodríguez en su informe.

Cualquier análisis de la economía cubana oficial, especializado o independiente apunta hacia las difíciles condiciones de su situación actual, realidad que no limitó la decisión de las autoridades de priorizar recursos para impulsar un grupo de programas sociales que incluyeron reparaciones de escuelas, instalación de equipos de computación, televisión y video en los centros educacionales a lo largo de toda la isla, la creación de una universidad informática, sin contar las movilizaciones y actos públicos sistemáticos con sus consiguientes gastos en combustible y aseguramiento.

Tras la caída de 34,8 por ciento entre 1990 y 1993, el PIB mostró una tasa promedio anual de 3,6 por ciento durante el período 1997-2001, con ritmos superiores al seis por ciento en 1999 y 2000. Pero, evidentemente, el impacto sobre el turismo y las remesas del 11 de septiembre y los daños del huracán Michelle, estimados en 1.800 millones de dólares, complicaron el panorama de manera extrema. A ello se sumaron, otras situaciones vinculadas al mercado internacional como los bajos precios del azúcar y el níquel, el alza del petróleo y el descenso considerable de la demanda mundial de tabaco y, por ende de puros habanos.

Para la mayoría de las personas, esta situación se tradujo en un descenso de sus ingresos. Por un lado, la caída de las remesas a niveles aún sin cuantificar afectó a no pocas familias necesitadas de esos dólares para poder adquirir un grupo importante de productos de primera necesidad, pero también dañó severamente las arcas del Estado. Economistas cubanos estiman que las remesas, calculadas entre 800 y 1.000 millones de dólares en los últimos años, constituían antes del 11 de septiembre la primera fuente de ingresos netos para Cuba, con un aporte de unos 600 millones de dólares anuales. Y, por el otro, la crisis del turismo afectó a los trabajadores del sector que viven en buena medida de las propinas y también a los trabajadores privados que brindan una amplia gama de servicios a los turistas.

Más allá de los ingresos en moneda libremente convertible, el salario en pesos perdió buena parte de su capacidad de compra si se tiene en cuenta el ascenso de los precios de los alimentos en los mercados agropecuarios, sobre todo en la capital de la isla donde viven más de 2 millones de personas. A ese proceso de devalorización de la moneda nacional contribuye también un ascenso casi generalizado de precios en la llamada red de Tiendas de Recaudación de Divisas, pues la necesidad de tener más dólares para adquirir determinado producto lleva a tener que gastar más pesos para adquirir la divisa necesaria. Especialistas apuntan que si la crisis no ha llegado a los niveles de los peores años de la pasada década, es sólo por que las condiciones son diferentes a las de entonces y la dolarización de la economía impone otras reglas.

De alguna manera, el aumento de la liquidez monetaria que empieza a preocupar a autoridades y especialistas no es el reflejo de una situación similar a la de la década de los 90, cuando la acumulación respondió a un proceso de escasez total de ofertas por parte del Estado. La situación ahora parece más bien apuntar a una concentración del dinero en una porción minoritaria de la población, tendencia que pone en peligro la ya deteriorada equidad a que alguna vez aspiró el sistema socialista cubano y que hace pensar nuevamente a los economistas en la necesidad de aplicar medidas de recaudación diferenciadas por sectores de la población.

En ese camino, las limitaciones puestas por las autoridades para una mayor ampliación del trabajo por cuenta propia frenan esta actividad, pero no la impiden. Esta situación trae consigo toda una gama de actividades o servicios que se ejercen al margen de la ley provocando inseguridad e incertidumbre para las personas que se dedican a ella y, al mismo tiempo, restringiendo las posibilidades de recaudación  que podría tener el Estado en caso de que diera un paso hacia el reconocimiento legal de estas actividades, la renovación de la entrega de licencia a las personas interesadas, y la autorización a los graduados universitarios a brindar determinados servicios de acuerdo a sus especialidades.

LAS DESGRACIAS LLEGAN JUNTAS

Las autoridades indican que 2002 resultó particularmente complejo como consecuencia de los altos precios del petróleo y la interrupción en más de una ocasión de los suministros que debían llegar desde Venezuela. Estas circunstancias obligaron a adoptar ajustes en el consumo y demandaron un notable esfuerzo de ahorro y racionalidad en el uso de estos recursos, que se expresaron en la reducción del consumo energético por unidad del PIB de un 4,3 por ciento. Asimismo, «se generaron algunas afectaciones, parte de las cuales incidieron en la población. Esta afectación ha sido especialmente crítica en el caso de los combustibles domésticos y con un fuerte impacto en la transportación de pasajeros», según fuentes oficiales.

Las adversidades parecen haberse puesto de acuerdo para poner freno a lo que parecía apuntar hacia un favorable desempeño económico. Aunque la zafra 2001-2002, en la que se habían puesto tantas esperanzas como recursos, concluyó con una producción de 3,6 millones de toneladas de azúcar, según las autoridades dos por ciento superior a la precedente, ésta dejó ingresos por exportación significativamente inferiores resultado de la caída de los precios. Quizás ese fue el empujón necesario para, ante la realidad del mercado azucarero y la situación de la industria cubana, tomar una de las decisiones económicas de mayor repercusión para la nación caribeña de los últimos tiempos y la cual se había venido aplazando: emprender la reestructuración de la industria azucarera, que pretende reducir costos y obtener cantidades que permitan garantizar el consumo nacional y cumplir compromisos internacionales a buen precio.

Según se conoció durante la última sesión del parlamento en diciembre, durante el año el níquel mantuvo un significativo papel en la economía nacional, con un total productivo de 75.600 toneladas métricas, cifra muy cercana a la de 2001 y por encima de la capacidad de diseño de las plantas existentes. Pero, revelaron con posterioridad fuentes oficiales, en este sector el país no cumplió los volúmenes previstos.

PRODUCCIÓN DE NÍQUEL+COBALTO*


Año
Producción
(en toneladas)
1994 26.925
1995 42.695
1996 53.657
1997 61.564
1998 67.739
1999 66.503
2000 71.361
2001 76.632
2002 75.600

*Actualización Informe Económico IPS-2001

En el sector niquelífero se observó una discreta recuperación de los precios en el mercado mundial, que sin embargo no produjeron los ingresos correspondientes a las arcas del Estado por la incidencia de los fuertes incrementos en los precios del combustible. Una garantía para el futuro parece ser el hecho de que el país haya conseguido preservar los mercados conquistados, según aseguran fuentes oficiales.

Durante la Feria Internacional de La Habana, realizada del 3 al 10 de noviembre, la empresa estatal Cubaníquel consiguió la firma de un acuerdo ascendente a 17 millones de euros con la alemana SAM de Magdeburgo para el mejoramiento de la eficiencia productiva de una de sus plantas niquelíferas. Alemania es el mayor consumidor de ese mineral en Europa, en tanto Cuba es uno de los primeros productores a nivel mundial.

Lo que hasta hace dos años se perfilaba como la tabla de salvación de la isla, el turismo, en 2002 presentó un decrecimiento del 5 por ciento, como secuela de la desaceleración de la economía mundial y los sucesos del 11 de septiembre de 2001, que provocaron una importante caída en el número de visitantes durante este año en todo el mundo. Las autoridades muestran entusiasmo porque en los últimos dos meses del período el sector experimentaba una evolución más favorable, que podría afianzarse como tendencia en bien de los resultados de 2003.

Algo positivo trajo la crítica situación en el sector, las restricciones obligaron a reducir algunos gastos que se tradujeron en millones a lo largo de la isla, dejando al descubierto que, sin perjudicar la calidad del servicio, es posible hacer un uso más racional de los escasos recursos. Por otro lado, se ajustó el plan de inversiones, dando preponderancia a aquellas que cuentan con créditos para su ejecución. Sin embargo, expertos estiman que en algunos casos se logró el aumento de viajeros a costa del descenso de precios, medida que puede haber incidido en un descenso de los ingresos estimado en 100 millones de dólares.

En medio de todos los tropiezos por causas exógenas y endógenas, la dirección de la isla y especialistas recibieron con alivio la noticia del crecimiento de un 20 por ciento en la producción de petróleo cubano, que alcanzó la cifra de 4,1 millones de combustible, considerablemente superior a la cifra de 2001, cuando los petroleros de las distintas empresas perforadoras extrajeron 3,4 millones de toneladas.

En medio de esta coyuntura, el país trabajó en la creación de nuevas fuentes de ocupación en esferas como la agricultura urbana y los servicios, lográndose una reducción de la tasa de desempleo de 4,1 por ciento en 2001 a 3,3 por ciento en 2002.

En la producción agrícola se afrontaron serios daños climáticos, y limitaciones con la disponibilidad de recursos como el combustible, que provocaron reducciones en algunos productos. Entre las producciones más afectadas están los plátanos, que decrecen alrededor de un 27 por ciento, y los cítricos que disminuyen en torno al 50 por ciento. No obstante, se incrementa la producción de hortalizas; y la producción de viandas, excluyendo el plátano, debía haber crecido alrededor del 5 por ciento al cierre del año. Alcanzan niveles de producción similares a 2001 otras producciones como maíz y tabaco.

Por otra parte, el gobierno reportó crecimientos en sectores emergentes como la agricultura urbana, que según estimados alcanzaría al cierre de 2002 más de 3,1 millones de toneladas, ofreciendo empleo a unos 320.000 trabajadores en todo el país.

En la esfera de la producción nacional de alimentos, las autoridades estiman que se ha llevado a cabo una política de importaciones más efectiva, con notables beneficios para el país partiendo del concepto de sólo producir en Cuba aquello que resulte más económico.

Las autoridades sostienen que el sector industrial no azucarero tuvo en 2002 un comportamiento similar al del año precedente, aunque afirman que se alcanzaron crecimientos en 10 de las 21 ramas que lo integran, especialmente la industria electrónica (10,8%), la industria forestal y de la madera (16,6%) y la química (7,3%). Asimismo, muestran un desempeño positivo las comunicaciones y el comercio, que crecen un 10,1 por ciento y un 3,1 por ciento respectivamente, así como la esfera de los servicios que aumenta un 4,1 por ciento. Estas dos últimas esferas despiertan inquietudes en no pocos cubanos, debido a que la oferta minorista en moneda nacional se limita prácticamente a la ropa de segunda mano, mientras que en el tema de los servicios se paralizó uno tan vital como la reposición de máquinas de refrigeración doméstica, un programa iniciado en 1996 debido a las necesidades acumuladas en la población.

Durante el período, las inversiones se redujeron de forma significativa y fueron concentradas en los sectores de mayor prioridad para el país, incluyendo la producción de petróleo y gas, la industria eléctrica, el turismo, los programas sociales priorizados y la vivienda. A pesar de las limitaciones presentes se estima concluir unas 28.400 viviendas, de ellas 21.600 por el Estado y las cooperativas, que en más del 80 por ciento se dedicaron a cubrir daños climáticos.

Durante el año, la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (ETECSA), del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones, instaló 73.000 nuevos teléfonos, de ellos 56.000 residenciales, con lo cual se duplican los existentes en 1995 cuando se creó esa empresa mixta y se cumple así la política planteada de hacer las mayores inversiones en beneficio de la población. José A. Fernández, presidente ejecutivo de ETECSA, explicó a medios de prensa locales que el país cerró con un índice de 5,8 teléfonos por cada 100 habitantes, y que entre los territorios con situaciones favorables están La Habana, Santiago de Cuba, Holguín, Villa Clara y Pinar del Río, ésta última con notables mejoras tecnológicas luego del paso de los ciclones Isidore y Lili. Entre otros resultados, la entidad reporta avances en la telefonía pública con una sensible disminución de las interrupciones y el montaje de nuevos equipos, así como también la introducción del sistema de video conferencias en nueve de las 14 provincias del país y en la red de fibra óptica que ya cubre la distancia entre La Habana a Holguín, en el oriente del país, y en enero de 2003 debe quedar enlazado Santiago de Cuba.

Ignacio González Plana, titular de la Informática y las Comunicaciones, dijo al cierre de 2002 que aún es insuficiente el uso de las nuevas tecnologías de la informática y las telecomunicaciones como parte del proceso de informatización de la sociedad cubana.

Un sector silenciado al cierre de 2002 fue la pesca. Ni para bien ni para mal se mencionó esta esfera que en pasados años ocupaba amplios espacios en la prensa oficial y en las publicaciones especialmente dirigidas al mundo empresarial. Algunas notas de medios oficiales del mediados de 2002 indicaban que el Ministerio de la Industria Pesquera (MIP) se proponía «continuar la recuperación, aún modesta, de sus principales misiones, con indicadores por encima de los registrados el pasado año cuando no fueron los esperados». Por otra parte, se señalaba que durante el año entre los avances sobresalía la marcha de las tareas con fines de la exportación, concepto por el cual el MIP esperaba ingresar de 95 a 100 millones de dólares, cifra en la cual recae con mayor peso la captura de langosta. La ausencia de datos al respecto, llevan a especialistas a creer que los propósitos no fueron alcanzados.

Una de las pocas noticias en esta esfera transmitidas por medios internacionales fue la revalidación de un acuerdo pesquero entre Cuba y México que tiene entre sus objetivos aprovechar en forma sustentable los recursos existentes en el Golfo de México. De acuerdo con datos del 16 de diciembre, el comisionado nacional de Acuicultura y Pesca de México, Jerónimo Sáenz Pardo, indicó que el acuerdo establece capturas de 10.000 toneladas para su país y 750 toneladas para Cuba, de la especie “mero”.

Otro tópico que quedó fuera del análisis oficial fue la inversión extranjera. Los últimos datos disponibles indicaban que en la isla funcionaban algo más de 400 empresas mixtas en más de 30 renglones económicos. Se espera que a inicios de 2003 se puedan conocer algunos detalles frescos sobre este tema cuando el Ministerio para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica presente su resumen de 2002.

Tampoco fueron revelados nuevos datos sobre el trabajo por cuenta propia, una modalidad de empleo que sirvió de paliativo en los peores años de la crisis económica cubana en la década de los 90, pero que comenzó a contraerse tanto por la incipiente reactivación de algunos servicios como por las restricciones e impuestos aplicados, considerados muy elevados por buena parte de los trabajadores por cuenta propia.

Un tema que también permaneció en silencio fueron las ventas en la red de Tiendas de Recaudación de Divisas (TRD). Al respecto analistas consideran que disminuyeron en relación con 2001 como reflejo del descenso de las remesas provenientes del exterior y que podrían colocarse alrededor de los 800 millones de dólares estadounidenses. A finales de 2002 era apreciable la falta de mercancías y surtidos en una cantidad importante de estos establecimientos y era presumible que las ofertas se estuvieran haciendo a partir de inventarios existentes y no de nuevas compras, debido a que según especialistas, el país no disponía del financiamiento necesario.

El informe del titular de Economía y Planificación al parlamento aseguró que durante 2002 se continuó dando una especial atención al mantenimiento del equilibrio financiero interno. Con ese fin se adoptaron medidas que permitieron un crecimiento de casi un 10 por ciento en la circulación mercantil minorista total, entre ellas las ventas en la alimentación pública, que se calcula aumentaron 14 por ciento. Por otro lado, crecieron los ingresos de los trabajadores aumentando el salario medio a 262 pesos mensuales para un 4 por ciento de incremento y el ingreso medio se elevó a 353 pesos.

La tasa de cambio de pesos cubanos por pesos convertibles se mantuvo estable promediando 26 al cierre de 2002, aunque especialistas llaman la atención sobre el hecho de que en el mercado informal el dólar llegó a comprarse hasta a 30 pesos, situación que encuentra espacio por las pocas Casas de Cambio del país que se dedican a la venta de dólares, en comparación con las que compran.

Los efectos acumulados de la liquidez en pesos cubanos permiten suponer que la misma concluya el año en 13.550 millones de pesos, lo que representa el 45,2 por ciento del producto interno bruto, cifra superior al 42 alcanzado en 2001. El monto, considerado preocupante por especialistas, incluye alrededor de 1.500 millones de depósitos en los bancos a plazo fijo.

LIQUIDEZ ACUMULADA
(MM.pesos)

  1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001
Total 11.043 9.944 9.251 9.534 9.441 9.710 9.902 10.490 12.338
Efectivo Circulación 4.555 3.602 3.547 3.981 4.014 4.283 4.568 5.055 6.404
Ahorro 6.488 6.392 5.704 5.553 5.427 5.427 5.334 5.435 5.934

Fuente: Oficina Nacional de Estadísticas, Anuario Estadístico de Cuba 1998, 1999, 2000, Estadísticas seleccionadas de 2001.

A las adversidades del contexto internacional se sumaron de golpe fenómenos naturales. De acuerdo con el ministro de Finanzas y Precios, Manuel Millares, cuando ya el país estaba culminando el programa para reponer los daños del huracán Michelle, sufrió el azote de otros dos huracanes, con sólo 11 días de diferencia, que provocaron severos daños a las instalaciones para la producción de tabaco y a las viviendas, entre otras, que se sumaron a los daños ocasionados por intensas lluvias y su secuela de inundaciones en varias provincias del país y, contradictoriamente, de severas sequías en zonas de la costa norte de las provincias orientales y en el sur de Guantánamo.

Sobre el presupuesto de 2002, se conoció que los gastos presupuestados se han incrementado con respecto a 2001, en más de 1.000 millones de pesos que incluyen incrementos en la educación por 420 millones y en la salud por unos 140 millones y 100 millones más en los pagos a jubilados y pensionados. En informe a los diputados cubanos, Millares agregó que se dio preferencia a la asistencia social, incrementando las prestaciones y abarcando un mayor número de beneficiarios, cuyos montos más que duplican los recursos asignados en 2001.

Las estadísticas oficiales cubanas se dan en moneda nacional, considerando el cambio oficial que establece la paridad del peso cubano y el dólar estadounidense.

Al desarrollo de la cultura, el arte, el deporte, la ciencia y la técnica, se asignaron recursos por 790 millones de pesos, que significaron 150 millones más que en el año anterior, además de que fueron aseguradas las necesidades para la defensa del país y el orden interior. En la esfera de la administración se incrementaron los fondos para cubrir los gastos del proceso electoral realizado durante el año y que concluirá en enero de 2003, y también los del censo de población y viviendas efectuado en septiembre.

De los 11.500 millones asignados a las actividades presupuestadas, 6.000 millones, más de la mitad del total, se entregan monetariamente a la población a través de los salarios y las pensiones a jubilados y a beneficiarios de la asistencia social.

Por su parte, en la liquidación del actual presupuesto, los gastos corrientes de apoyo a la actividad empresarial se estima superen lo contemplado en la ley en algo más de 200 millones de pesos, como resultado de un incremento en las pérdidas que ha sido necesario subsidiar, fundamentalmente por causas que no les son imputables a las empresas, derivadas, en gran medida, de limitaciones financieras externas para asegurar sus materias primas, el incremento de precios de las importaciones cubanas y los fenómenos climáticos.

El total de fondos previstos originalmente en el presupuesto para las inversiones, se incrementó durante el año en 280 millones. Como resultado, el total de gastos estimados excedió en 570 millones a la cifra contemplada en la ley. El exceso de gastos fue compensado por un resultado positivo en los ingresos, que se sobrepasaron en 445 millones de pesos, a pesar de que el sistema empresarial incumplió en 220 millones los pagos a partir de sus utilidades, dijo el titular de Finanzas y Precios.

El déficit del presupuesto se estimaba cerrara en el orden de los 1.000 millones de pesos, 125 millones por encima de la cifra aprobada por la Asamblea Nacional del Poder Popular en diciembre de 2001.

TURISMO: LOS VAIVENES DEL SECTOR LÍDER

En la década de los 90, el archipiélago cubano fue el escenario de un dinámico y progresivo crecimiento del turismo, sector que logró desplazar a la industria azucarera en la inyección de divisas al país. La llegada del nuevo milenio, sin embargo, ha sido como una maldición para la llamada industria del ocio, que experimentó en 2002 una caída del 5 por ciento, según cifras oficiales. Por tercera vez consecutiva, se esfumó el sueño de llegar a la cota de 2 millones de visitantes.

A fines de 2001, Cuba informó que el turismo aumentó apenas uno por ciento, pese a que había venido creciendo a un ritmo promedio anual de 18 por ciento en la década pasada, lo cual le permitió ser pivote de la reactivación de la economía cubana tras la caída de inicios de los años 90 del siglo XX.

Cuando los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos generaron una crisis global del turismo, especialistas y autoridades vaticinaron la recuperación del sector para inicios de 2002, pero la realidad estuvo alejada de los pronósticos. Luego, la posibilidad de una reanimación se aplazó para mediados de año, pero en noviembre las señales de mejores tiempos seguían sin aparecer. «Expertos y organizaciones menos optimistas ven más lejanas esas posibilidades al considerar que el retorno de los niveles anteriores de viajes y turistas ocurrirá en la primera etapa de 2004», reconoció en octubre el ministro cubano de Turismo, Ibrahim Ferradaz.

De acuerdo con la Organización Mundial del Turismo (OMT), «lo que se vio en los meses posteriores a septiembre de 2001 no fue que se renunciara a los viajes, sino que éstos se reestructuraban, dando prioridad a los destinos más cercanos, conocidos y accesibles, con medios de transporte percibidos como seguros, quizás por ser individualmente controlables. La situación en la que se encontraba el sector aéreo no hizo más que agravarse, y sus consecuencias aún perduran con un final que no es fácil predecir en este momento».

La confirmación de una previsible débil operación en la temporada de alta turística, de diciembre de 2001 a abril de 2002 y hasta un poco más entrado el año, la dio Rosa Adela Mejías, directora de Relaciones Internacionales del Ministerio de Turismo, cuando comentó que en el primer semestre se sintió con más fuerza el déficit de arribo de turistas. En los meses subsiguientes los ritmos de decrecimiento fueron menores, pero la tendencia de crecimiento sigue siendo negativa en comparación con los meses anteriores a septiembre de 2001, comentó la funcionaria en octubre.

Datos de la institución rectora revelados en octubre situaban los ritmos de decrecimiento en 18 por ciento entre septiembre y diciembre de 2001, 21 por ciento entre enero y febrero de 2002 y 8,3 por ciento en el período de marzo a agosto. En total, según reportes de medios oficiales, de enero a septiembre de este año llegaron a la isla 160.000 visitantes menos que en igual lapso previo.

En una intervención ante la prensa, Mejías aseguró que para el mes de octubre el ritmo de decrecimiento iba siendo menor. “Cada día decrecemos menos y tenemos mercados con una evolución muy favorable, como el Reino Unido que no ha decrecido en todo el año. Otros con comportamientos muy positivos como Holanda y ya se empieza a mostrar una recuperación en nuestros principales emisores como Canadá, España y Francia”, afirmó.

A finales de septiembre, Ferradaz reveló su convencimiento de que el sector retomaría «los caminos del crecimiento, pero, seguramente, tendrá nuevas características». Previendo estos cambios, las autoridades turísticas adoptaron medidas para asegurar el papel protagónico de la llamada industria sin chimeneas:

Dar prioridad a los mercados emisores de más flujos turísticos y de mayor capacidad de reacción.

Acercarse de manera más directa a los diversos canales de venta.

Promover los polos y productos turísticos y en sus valores añadidos a través de las modalidades de ecoturismo, largas estancias, turismo de familia, buceo, y eventos e incentivos.

Consolidar la imagen de la isla como destino seguro, trasmitiendo el mensaje del destino cubano de sol y playa vinculado a la cultura, la historia y las cualidades hospitalarias de la población.

Aprovechar la fortaleza deportiva del país para atraer a ese sector especializado.

Abrir una nueva carrera universitaria de Licenciatura del Turismo, a partir del curso académico 2003-2004 y un curso de enseñanza a distancia asistida para los trabajadores del sector.

De acuerdo con Ferradaz, la política turística cubana apunta a continuar con el programa inversionista extrahotelero; aumentar las facilidades y capacidades de la transportación aérea; estimular el multidestino y la participación de empresas extranjeras en la administración de hoteles y en otras variantes de negocios conjuntos que aporten capital, tecnología y mercados.

Una de las más importantes acciones del turismo durante 2002 fue la introducción del euro como moneda de pago. La moneda común de la Unión Europea (UE) que desde el 1 del enero de 2002 comenzó a circular en 12 de los 15 países miembros de ese bloque, pudo utilizarse a partir de junio para comprar bienes y pagar servicios en el balneario de Varadero, a 140 kilómetros de La Habana. El vicepresidente cubano Carlos Lage durante su visita a la Bolsa Internacional de Turismo, efectuada en marzo en Alemania, afirmó que si todo salía bien, la circulación de la moneda «se extenderá al resto de los centros turísticos de la isla».

Así, el 12 de octubre se iniciaron las operaciones comerciales en euros en las tiendas de la cadena Caracol de Jardines del Rey, tercer destino turístico en importancia del país. Según fuentes del Ministerio del Turismo, progresivamente se sumarán a las operaciones el resto de las cadenas del enclave turístico de la provincia de Ciego de Ávila, a unos 500 kilómetros de La Habana y también en los cayos Santa María y Largo del Sur, como alternativa cubana para incrementar las facilidades a los turistas procedentes de Europa. Jardines del Rey, con 2.300 habitaciones en explotación, recibe anualmente unos 160.000 vacacionistas, de los cuales alrededor del 30 por ciento corresponde a países donde circula el euro, fundamentalmente Alemania, España e Italia.

Medidas como ésta, que según observadores encontraron una favorable acogida entre los visitantes de esa parte del mundo, podrían contribuir a una reanimación sostenida de este sector, que ocupa a unas 100.000 personas y que en la última década sirvió de motor impulsor de numerosas industrias.

Lage afirmó el 16 de diciembre que Cuba tiene todas las condiciones creadas para continuar con el crecimiento del turismo el próximo año. Durante la reapertura del hotel Sol Pelícano, en Cayo Largo del Sur, el vicepresidente cubano informó que ese sector creció en más de un 20 por ciento entre los meses de noviembre y diciembre al tiempo que admitió que 2002 había sido difícil no sólo para la isla, sino para el turismo en el orbe. En tanto, el ministro de Turismo manifestó ese mismo día que desde octubre último comenzó un proceso de recuperación en el sector y que el arribo de visitantes a Cuba se consolidó en noviembre y en la primera quincena de diciembre.

Lo significativo al cierre de este año es el silencio oficial sobre algunos indicadores turísticos. En otros años se revelaron datos sobre la ocupación lineal, costos y gastos, y promedio de gastos por turista, entre otros. La ausencia de esas cifran delatan problemas que es mejor mantener silenciados, indican observadores, que aseguran que números desfavorables podrían conspirar contra negociaciones de inversiones extranjeras o contra la necesaria confianza en el mercado de la isla.

A pesar de la contracción coyuntural, Cuba sigue apostando por el promisorio sector. Según dijo Ferradaz a finales de diciembre, desde el 11 de septiembre de 2001 hasta el cierre de 2002, fueron terminadas 2.500 nuevas habitaciones hoteleras en el país, y en 2003 se deben entregar otras 1.700. De acuerdo con el titular, no obstante la recesión económica mundial la industria turística en Cuba sigue desarrollándose y aunque reconoció que este año fue difícil, agregó que a la vez fue «rico en experiencias que han contribuido a hacer más eficiente la gestión en el sector». Fuentes independientes indican que aunque la isla aún no llega a atraer dos millones de turistas, se prepara en términos de capacidad para recibir 8 millones.

El vicepresidente Carlos Lage reveló el 16 de diciembre que el país tiene relaciones con 318 turoperadores y 61 líneas aéreas extranjeras, así como convenios para el establecimiento de 33 empresas mixtas en el área del turismo, de las cuales 12 se encuentran en pleno funcionamiento. Actualmente, se elevan a 15 las firmas foráneas que operan casi medio centenar de hoteles.

El turismo representa 41 por ciento de los ingresos brutos de Cuba, frente a sólo cuatro por ciento en 1990, según fuentes del Ministerio de Turismo. En 10 años, fueron creados 200.000 nuevos empleos, directos o indirectos y el país creció a un ritmo de 3.000 nuevas habitaciones como promedio anual, en la categoría de cuatro y cinco estrellas.

Cuba impulsó la industria del turismo en 1990 y seis años más tarde se incorporó al reducido grupo de países del Caribe insular (Puerto Rico, República Dominicana, Bahamas y Jamaica) que reciben más de un millón de visitantes al año.

El turismo mundial volverá a crecer en 2003 en niveles similares a los reportados antes de los atentados terroristas en 2001 en Estados Unidos, con una progresión del 2,0 y 3,0 por ciento, vaticinó la Organización Mundial de Turismo (OMT).

En un informe sobre las últimas tendencias en el sector, la OMT remite a un estudio encargado al gabinete de consultores IPK donde se llega a esa conclusión después de un período de más de un año de verdadero desastre en el que quebraron agencias de viaje y líneas aéreas. El director de Comunicación de la OMT, Rok Klancnik, insistió en que el año próximo debería registrarse un crecimiento del dos al tres por ciento, el cual debería continuar en 2004 con una progresión superior de entre el tres y el cuatro por ciento. La sombra, sin embargo, del inicio de una nueva guerra podría atenuar los pronósticos.

NOTICIAS DE FIN DE AÑO

– Con las 2.729 nuevas habitaciones en el sector turístico, entre construidas y recuperadas, el país completó 40.000 plazas en los diferentes polos turístico de la nación.

– El nuevo aeropuerto de Cayo Coco, al norte de la central provincia de Ciego de Ávila, se convirtió en el número once del país con carácter internacional. La instalación cuenta con dos pistas de aterrizaje y tiene capacidad para recibir anualmente 1.200 000 pasajeros. Entre sus facilidades cuenta con el edificio de la terminal aérea, plataforma de estacionamiento, albergue terminal, torre de control, subestación eléctrica, estación contra incendios y zona de estacionamiento de vehículos.

– Antes del cierre de 2002 quedó inaugurado también en Cayo Coco el parque natural El Bagá, una síntesis de los principales ecosistemas que componen el archipiélago Sabana-Camagüey, que ofrece inicialmente unos 30 servicios a los vacacionistas nacionales y extranjeros, y su inversión está valorada en casi 2 millones de dólares y unos 6 millones de pesos.

– Inauguran oficialmente el hotel Sandals Royal Hicacos, en el balneario de Varadero, 140 kilómetros al este de La Habana. Tiene categoría de cinco estrellas de lujo y es el único de la isla concebido sólo para parejas. Con 400 cuartos, su costo superó los 46 millones de dólares y es propiedad en contrato mixto de la entidad Sunrise y la cubana Cubanacán.

– En 2002, la isla recibió 60 barcos cruceros con 45.000 pasajeros, quienes hicieron escala en diferentes radas del archipiélago, inferior a los más de 100.000 turistas que llegaron en 2001 en unas 200 naves. Según los especialistas, en 2003 esa cifra crecerá hasta alcanzar 120 embarcaciones, con 75.000 personas.

– En el principal polo turístico de playa, Varadero, aunque concluyó 2002 con una reducción del nueve por ciento en el arribo de visitantes, la afluencia de turistas en los últimos tres meses del año auguraba una favorable temporada invernal alta, según fuentes del Ministerio del Turismo en la provincia de Matanzas, donde está asentado el balneario. El 2002 cerró con la presencia, a lo largo del período, de 650.000 veraneantes, debido a una contracción en el flujo de turistas por los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos y a la recesión económica mundial, entre otros factores. A partir de octubre comenzó a aumentar la curva de alza y ya en noviembre y diciembre los crecimientos están, en ambos casos, en el orden del 26 por ciento, aunque insuficientes para revertir el total anual.

– El penúltimo día de 2002, amanecieron alojados en la ciudad balneario de Varadero 20.912 turistas extranjeros, cifra récord para un día. El récord anterior de visitantes se estableció en febrero de 2001, cuando en una noche se registraron poco más de 20.700 visitantes. El polo dispone en estos momentos de 48 hoteles con unas 14.000 habitaciones, la mayoría de ellas con categoría de cuatro y cinco estrellas.

AZÚCAR: EL AÑO DEL VIRAJE

El 2002 pasará a la historia como uno de los más trascendentales para la industria azucarera cubana, no por su volumen productivo, sino por las decisiones adoptadas por el gobierno y emprendidas a partir del mes de abril.

La zafra 2001-2002 alcanzó una reducida producción de 3. 605.000 toneladas de azúcar, cifra 2 por ciento superior a la de la zafra precedente, pero que dejó ingresos por exportación significativamente inferiores resultado de la caída de los precios, aseguró el titular de Economía y Planificación en su informe anual al parlamento de la isla. En tanto, especialistas indican que la producción azucarera durante 2002 se comportó de una manera muy similar a la anterior, pero bajo las condiciones de haber molido un alto porcentaje de la caña existente, afectando con ello la estructura cepa, y sin dejar prácticamente caña para realizar la tradicional “zafra chica” de los meses de noviembre y diciembre de cada año.

Esto tendrá como consecuencia, según fuentes especializadas, que la caña existente para moler se deje para hacerlo en el momento óptimo ubicado en los meses de febrero y marzo para alcanzar así mejores resultados productivos a más bajos costos, pero olvidando que los mejores precios del dulce en el mercado mundial se logran precisamente entre finales y principios de cada año, antes de que comience la zafra en Brasil.

Los precios del azúcar mostraron durante 2002 una ligera mejoría, con relación al período 2001, pero la ventaja para Cuba fue relativa por sus reducidas posibilidades de disponer del dulce para exportar.

En medio de esta situación, se dieron los pasos definitivos para comenzar el llamado proceso de redimensionamiento de la agroindustria azucarera, orientado a lograr una mayor eficiencia económica en la producción del dulce y a generar nuevas fuentes de ingresos a partir de la diversificación.

A mediados de año, un economista aseveró que «hace rato que el mercado internacional nada tiene que ofrecer » y advirtió que carecía de sentido mantener fábricas que sólo generarían ganancias si los precios del dulce fueran de 30 ó 40 centavos de dólar la libra. La realidad es bien lejana: el contrato para julio del azúcar sin refinar en la Bolsa de Comercio de Nueva York se negociaba en la primera semana de junio a 5,57 centavos de dólar la libra.

El Ministerio del Azúcar (MINAZ) recibió luz verde para proceder a la reforma de la industria azucarera el 10 de abril de 2002. El programa implica que 70 centrales dejarán de producir azúcar, 14 fabricarán mieles enriquecidas, un total de 60 serán desmantelados de forma global, cinco funcionarán como museos e igual cantidad estará en etapa de conservación por algún tiempo.

«Se trata de una idea antigua, aunque postergada quizás por el efecto social y político que conlleva toda medida de esa naturaleza», recordaron expertos, quienes agregaron que la necesidad de una racionalización de las fábricas azucareras se viene planteando desde los años 80. «Ya no se podía postergar más, se toma la decisión porque no queda otro remedio, pero hubiera sido aconsejable que se aplicara paulatinamente y no de manera tan abrupta», afirmó un especialista en temas económicos.

El investigador puso, además, el ejemplo de la Florida, en Estados Unidos, donde sólo 7 ingenios azucareros producen alrededor de 2 millones de toneladas de azúcar. Entre otros contrastes, apuntó que la isla produjo 24 toneladas de caña de azúcar por hectárea y procesó ese volumen en 20 horas en 2001, mientras que sus competidores promediaron más de 50 toneladas por hectárea y procesaron la caña en sólo algunas horas.

En su nueva estructura, el MINAZ contará con 71 empresas azucareras, 14 productoras de mieles, 25 agropecuarias-forestales y otras cinco caracterizadas como de subordinación directa.

De acuerdo con detalles ofrecidos en diciembre por el titular del Azúcar, Ulises Rosales del Toro, a las comisiones de trabajo del parlamento, la reforma implicará la reducción del 42 por ciento de los 140.000 equipos de que disponía el sector, que gastaban en la gestión productiva 173 millones de dólares en combustible, lubricantes y piezas de repuesto. El programa emprendido prescindirá de 16.686 combinadas cañeras, tractores pesados y ligeros y alzadoras.

Fuentes del sector insisten en que el objetivo esencial de la transformación es acelerar el incremento de los ingresos netos mediante un profundo proceso de disminución de los costos, siguiendo tres misiones esenciales: «ser competitivos y eficientes en la producción de caña de azúcar; producir alimentos mediante la diversificación agrícola e industrial; y desarrollar una agricultura sostenible apoyada en el conocimiento de nuestro capital humano».

En la última sesión ordinaria del parlamento, el vicepresidente Carlos Lage recordó que desde hace varios años los precios se vienen deteriorando con una tendencia sostenida a la baja que los mantiene en los seis centavos de dólar por libra, un nivel que hace su producción prácticamente incosteable.

Así mismo la manipulación del mercado por parte de las grandes transnacionales, la especulación mercantil y los subsidios agrícolas, que presionan los precios del azúcar a la baja y le restan competitividad a la base de la producción cubana. Otros factores que inciden son la desleal competencia por parte de las grandes compañías intermediarias que dominan casi de forma absoluta el mercado y aprovechan la fragilidad financiera de los pequeños productores necesitados de créditos y de tecnologías para la modernización de sus producciones que les limitan su capacidad de respuesta en el terreno mercantil.

El azúcar es el producto básico con más elevado índice de inestabilidad en los precios y cualquier resquebrajamiento económico mundial le afecta grandemente, añadió Lage. En el caso cubano, las evidencias están a la mano: aunque durante la zafra 2001-2002, el país alcanzó más de 80.000 toneladas por encima de la precedente y 100.000 toneladas más de exportación, se dejaron de ingresar 120 millones de dólares a causa de la contracción de los precios. Según Lage, el sobredimensionamiento del sector y los costos de producción determinaron acelerar el proceso de reforma y llevar la industria azucarera más rápidamente a niveles adecuados de costos.

El objetivo, especificó el vicepresidente, es reducir los costos de producción por debajo de los 3,5 centavos dólar por libra para lograr una alta competitividad en el mercado internacional.

La nueva estrategia busca, además de mayor eficiencia y calidad del producto final, obtener un importante grado de producción de derivados por su alto valor agregado que amplíe la capacidad de ingreso necesario para respaldar créditos y generar fuentes de empleos. Según se enfatizó durante la sesión del parlamento, en la actualidad la producción y comercialización del azúcar no se sustenta solamente con bajos costos y eficiencia, sino que para garantizar este factor primordial se hace necesaria una diversificación integral.

Las autoridades reconocen que éste es un proceso que afecta de forma importante a la economía en su conjunto debido al efecto multiplicador de esta agroindustria y puede traer aparejado importantes efectos externos ante los compromisos económicos contraídos por el país a través de este producto. Por otra parte, las tierras liberadas se dedicarán a la ganadería, a la producción de árboles maderables y frutales, viandas y otros cultivos, así como organopónicos y huertos intensivos.

Al anunciar el inicio de la reestructuración, Rosales del Toro reveló que el Ministerio del Azúcar conservará el cultivo de la gramínea sólo en una parte de sus actuales tierras. «El hecho de que nos quedemos con el 40 por ciento de las tierras con producción de caña no es hoy, puede ser dentro de dos o tres años. Se irá reduciendo de manera progresiva, hasta quedarnos con alrededor del 40 por ciento de las tierras”, apuntó entonces. El resto se utilizará en la siembra de alimentos y la cría de ganado, en programas que deberán realizarse de manera conjunta con el Ministerio de Agricultura. Los esfuerzos en este sentido se concentrarán en la producción de vegetales y cultivos varios y en el fortalecimiento y desarrollo de la ganadería bovina y porcina, según fuentes oficiales.

Con la esperanza de los cambios, Cuba inició en diciembre la zafra 2002-2003, la primera de la reestructuración, prevista para un período de 90-100 días. Un total de 21 fábricas de azúcar a lo largo de la isla comenzaron la contienda y de acuerdo con el Ministerio del Azúcar, las otras 50 industrias que participan lo harán a partir de enero.

Algunos observadores indican que aunque la reestructuración puede no arrojar resultados favorables en esta temporada, es la solución más coherente a mediano y largo plazo. Según afirmó Rosales del Toro, lograr 54 toneladas métricas de caña por hectárea y figura entre las misiones básicas del MINAZ en la próxima contienda. Asimismo, entre los objetivos fundamentales del organismo azucarero para 2003, están consolidar el proceso de reestructuración, laborar para crecer en un 18 por ciento en la campaña 2003-2004, diversificar e incrementar las producciones agropecuarias y reorganizar los derivados de la caña. Implantar la innovación tecnológica para reducir los costos y los efectos adversos del medio ambiente, es otra de las tareas priorizadas por el sector.

El ministro del Azúcar señaló que a pesar de la reducción de fábricas que participan de la tradicional zafra, ninguno de sus obreros y campesinos quedará excluido por estos cambios, sino que se insertarán como un factor vital en la nueva reestructuración de la industria. Esta, advierten las autoridades, es la gran diferencia dentro del proceso en Cuba y en otras naciones. Al respecto, el país ha tomado medidas que preservan el salario promedio de los trabajadores y se han elaborado planes de estudio para su recalificación. En la actualidad miles de obreros azucareros se han incorporado a las aulas, algunos pensando sacar provecho a esta oportunidad de superación, otros con la incertidumbre de encontrar empleo en lugares que antes dependían fundamentalmente de la producción del dulce.

Más de 1.800 aulas fueron habilitadas en bateyes (poblados rurales) y otros lugares cercanos a los centrales para cumplir con el propósito de recalificar y elevar el nivel escolar de esos miles de obreros, quienes tienen asegurados ingresos similares a los que percibían y que de otra forma se convertirían en desempleados. Fuentes oficiales indican que para esta campaña educativa participarán más de 4.000 profesores, quienes elevarán la calificación y el nivel escolar de esos miles de obreros que podrán estudiar y trabajar al mismo tiempo.

TABLA


AÑO

PRODUCCIÓN
EXPORTACIÓN
(en toneladas métricas)
1989 7.579.007 7. 123.312
1990 8.444.702 7.171.762
1991 7.623.000 6.767.000
1992 7.013.000 6.086.000
1993 4.245.716 3.661.955
1994 4.000.000 2.503.476
1995 3.300.000 *
1996 4.450.000 *
1997 4.200.000 *
1998 3.100.000 *
1999 3.800.000 *
2000 4.059.000 *
2001 3.532.000 *
2002 3.605.000 *

Fuente: Elaborado a partir de fuentes oficiales.
*Desde el año 1995 no se cuenta con la cifra de exportaciones.

ENERGÍA: EL FANTASMA DE LOS APAGONES

La producción de combustible en Cuba alcanzó por vez primera este año la cifra de 4,1 millones de toneladas, para un crecimiento de 20 por ciento en relación con la etapa anterior. Ese volumen garantiza más del 90 por ciento de la generación eléctrica de la isla, toda la producción de cemento y casi el 20 por ciento del total de crudo refinado, lo que representa el 50 por ciento del consumo nacional. Reportes oficiales aseveran que esa cifra tiene un efecto económico de más de 300 millones de dólares.

Según se conoció, durante el año fueron batidos todos los récords, y los indicadores de eficiencia estuvieron por encima de lo planificado, entre ellos, el coeficiente de explotación, que supera el 95 por ciento.

De acuerdo con el vicepresidente Carlos Lage, en un acto de estímulo a los petroleros cubanos, en 2002 hubo un incremento mayor que la producción total de l991. Este hecho alcanza particular relevancia cuando el país realizó costosas inversiones para consumir el crudo nacional.

El sector del petróleo cubano, pieza clave para la economía nacional, centra su desarrollo en el incremento de los volúmenes de bombeo para reducir así la factura energética del país. La apertura al capital foráneo en los últimos años permitió la concertación de contratos a riesgo, unido a la introducción de tecnología de avanzada y métodos de perforación capaces de elevar la extracción. Entre esos últimos figura la llamada perforación horizontal, la cual permite acceder desde tierra a depósitos de crudo localizados en el mar.

Sin embargo, estas buenas noticias de fin de año no borraron la incertidumbre sobre el futuro del mercado del crudo y su incidencia en la isla, como ya lo demostró la situación de 2002.

Un convenio firmado en 2000 por el presidente Fidel Castro y su par de Venezuela, Hugo Chávez, garantizó a la isla 53.000 barriles diarios de petróleo venezolano, que junto con el de origen local cubren la mayor parte de las necesidades de consumo. Pero el suministro desde Venezuela se cortó en abril de 2002, cuando opositores a Chávez lograron separarlo del poder durante 48 horas, y siguió interrumpido varios meses después de ese fallido golpe de Estado, debido al atraso de pago cubano por anteriores envíos.

Venezuela y Cuba acordaron refinanciar el pago de esa deuda, de 142 millones de dólares, y el abastecimiento anunciado para agosto sólo se reanudó en septiembre. Pero la felicidad y relativa tranquilidad con los envíos sudamericanos duró poco. Con la huelga contra Chávez lanzada el 2 de diciembre se paralizó la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y quedaron suspendidas las exportaciones, la llave del crudo venezolano volvió a cerrarse para la isla.

Casualmente, con el inicio de la nueva crisis en Venezuela los apagones regresaron a La Habana y algún que otro día se pudo observar inestabilidad en el suministro de combustible en los establecimientos de venta en dólares de gasolina y diesel. Pero las autoridades del sector energético desvincularon la interrupción de las exportaciones venezolanas de crudo de los molestos cortes del fluido eléctrico asegurando que las mismas se debieron a averías y a labores de mantenimiento en las centrales generadoras. Sobre la situación en las gasolineras CUPET u Oro Negro, que cubren todo el país, no hubo información alguna.

Fuentes oficiales aseguraron que la disponibilidad de energía eléctrica con que cuenta la isla es ahora superior a la demanda y, salvo imprevistos, no debían darse nuevas interrupciones del servicio ni en lo que quedaba de año y tampoco a inicios de 2003. En noviembre, sin embargo, el déficit de suministro de energía eléctrica fue de unos 210 megavatios en el horario de mayor consumo, de las 18 a las 22 horas, y afectó a miles de hogares según fuentes de la gubernamental Unión Eléctrica.

Como respuesta a la inseguridad con los suministros de combustible venezolano y el alza en los precios del petróleo, el gobierno cubano adoptó desde mayo serias restricciones en la asignación de combustible a empresas estatales, organismos centrales del Estado y también del que se designa al transporte urbano que ya por sí mismo era deficiente. Fuentes especializadas estiman que a finales de año, el transporte en la ciudad capital funcionaba a menos de la mitad de su capacidad. Como siempre, cualquier medida de este tipo se aplica con mayor rigor en otras provincias del interior del país.

Reiteradas acusaciones contra el presidente venezolano durante todo el año intentaron demostrar que Chávez estaba regalando petróleo a Cuba y, por ende, que una situación de tal naturaleza debe cesar. Sin embargo, tanto Caracas como La Habana coincidieron en afirmar que la isla caribeña paga 80 por ciento de ese crudo a precios de mercado y 90 días después de la entrega. El plazo de pago para el 20 por ciento restante es 15 años, con dos de gracia y dos por ciento de interés anual, según el acuerdo bilateral vigente.

Entre diciembre de 2000 a abril de este año, la isla recibió 25.589.000 barriles de 159 litros de petróleo venezolano, por los cuales pagó en efectivo 439,7 millones de dólares, según fuentes oficiales. Al no disponer de ese crudo, La Habana debió salir a buscarlo en otros mercados, en los cuales, según autoridades cubanas, ya estaba escaseando el vital producto. »Uno sale hoy a comprar combustible con dinero y le cuesta trabajo encontrarlo de inmediato», lamentó Francisco Soberón, presidente del Banco Central de Cuba en la sesión parlamentaria del 21 de diciembre.

En una intervención inusual por su nivel de crudeza, considerada por analistas como una verdadera alerta para 2003, Soberón contó que «nuestro propio país, el jueves (19 de diciembre), con dinero, tratando de comprar un buque de combustible, no le fue posible cerrarlo (el trato) porque en medio del intercambio de ofertas llegó otro (comprador), ofertó más dinero y se lo dieron». En su opinión, en la coyuntura actual, marcada por la inestabilidad en Venezuela y la posibilidad de un inicio de la guerra de Estados Unidos contra Iraq, las transnacionales comercializadoras de petróleo y las productoras tratan de enriquecerse aún más a costa de esa situación de escasez.

“Nuestro país, con absoluta calma, con absoluta tranquilidad, ha estado trabajando en estos planes y, como siempre, se tienen alternativas, se tienen fórmulas para enfrentar cualquier situación, siempre tratando de garantizar los servicios vitales para el país; pero sabiendo que se pueden producir afectaciones severas, de mantenerse esta evolución de los acontecimientos, porque estamos hablando de dos graves problemas: escasez física del producto, y precios que puedan determinar erogaciones de cientos de millones por encima de los que están en nuestros planes. La primera está totalmente fuera de nuestro alcance; si hay escasez física, no hay nada que nosotros podamos hacer para resolverla. Y la segunda también está fuera de nuestro alcance, porque nosotros no contamos con cientos de millones adicionales para importar cualquier cantidad de combustible a los precios a que en estos momentos ya se está llegando como resultado de una desenfrenada carrera hacia precios astronómicos y existe el riesgo de que esto se convierta en algo galopante y se vaya totalmente de la mano en los próximos días”, dijo Soberón.

El país importa unos 100.000 barriles diarios y produce de 75.000 a 80.000 barriles por día, si se suma el crudo y su equivalente en gas. En 2002, Cuba gastó 1.000 millones de dólares en combustible consumido por las siete centrales termoeléctricas del sistema electroenergético nacional, cifra similar a la del año anterior.

En informe al parlamento, el titular de Economía y Planificación, José Luis Rodríguez señaló que durante el año fue de “gran significación la modernización de la termoeléctrica Antonio Guiteras – a un costo de unos 30 millones de dólares con relativamente breve plazo de amortización por concepto de crudo dejado de importar – para pasar a consumir crudo nacional, lo que colocó al país en la posibilidad de generar más del 90 por ciento de la electricidad con fuentes nacionales, proporción que ya alcanzó un 74 % como promedio anual este año».

La entrada en servicio, en el último trimestre del año, de esa central eléctrica, la mayor del país, ubicada en Matanzas, a unos 100 kilómetros de La Habana, asegura la generación de 330 megawatts-hora a partir del empleo de hidrocarburos nacionales. El ahorro es considerable, pues esa planta consumía medio millón de toneladas de crudo importado al año, de acuerdo a fuentes oficiales.

Según explicó Rodríguez, la modernización de las termoeléctricas «ha requerido más de 1.000 millones de pesos en inversiones en medio del período especial, pero gracias a ese estratégico y colosal esfuerzo realizado por el país, hoy nos encontramos preparados para enfrentar el suministro energético en mejores condiciones que nunca antes». No obstante, además de generar electricidad, la isla necesita moverse y producir otros renglones de vital importancia, de ahí la necesidad insustituible por el momento de importar considerables cantidades del crudo.

Ante la situación de la cíclica escalada de precios con el consiguiente incremento de la factura petrolera, las autoridades cubanas decidieron abrir su industria petrolera a la inversión extranjera en 1991, lo que les ha permitido aumentar de manera sostenida la producción de crudo. En la actualidad existen alrededor de 20 bloques contratados por compañías de Canadá, España, Francia, Gran Bretaña y Suecia, entre otros países. Esas asociaciones permitieron la introducción en el país de tecnología de punta en prácticamente todas las operaciones de esta industria.

La decisión ha traído efectos favorables. Las tecnologías de punta incluyen la reducción de los plazos de perforación mediante, entre otros factores, la introducción de la técnica de perforación horizontal, el aumento de la producción en pozos convencionales y las mejoras en el sistema de bombeo con grandes incrementos de la productividad.

Asimismo, los especialistas también mencionan la construcción de plantas de tratamiento de crudo capaces de reducir la concentración de agua y sales y de eliminar el ácido sulfídrico, con importante ahorro de tiempo y energía. Otra de las ventajas de las medidas adoptadas en el último decenio fue la reducción de los costos de transporte, gracias a la construcción de conductos para la transportación del petróleo y del gas, lo que garantiza, además, la seguridad en esas operaciones.

Los contratos de exploración a riesgo, producción incrementada y el establecimiento de empresas mixtas con entidades foráneas aseguran, junto con la introducción de tecnología de avanzada, el aporte de capital

necesario para el desarrollo de la industria petrolera cubana.

La inversión extranjera ha permitido desarrollar complejos y costosos trabajos para la búsqueda de nuevos yacimientos tanto en la franja norte, que abarca la costa norte de La Habana y Matanzas, como en las aguas profundas de la zona económica exclusiva de Cuba en el Golfo de México.

El gobierno cubano mantiene abierta la licitación para prospecciones petroleras en sus aguas jurisdiccionales del Golfo de México. Hasta ahora, sólo dos empresas han firmado contratos en esa zona.

La primera fue la transnacional española Repsol, a la cual le fue adjudicada un área de 10.200 kilómetros cuadrados dividida en seis bloques, aledaña a la costa al noroeste de La Habana. En tanto, un contrato firmado este año entregó a la canadiense Sherritt International cuatro bloques offshore.

El Golfo de México es considerado una de las áreas petroleras más ricas del mundo y la zona que el gobierno cubano procura explorar allí abarca 112.000 kilómetros cuadrados repartidos en 59 bloques, cada uno con un área aproximada de 2.000 kilómetros.

Expertos consideran posible aplicar tecnologías que permiten realizar las exploraciones hasta a 2.000 metros de profundidad, y el desarrollo de nuevas técnicas permitiría perforaciones de hasta 3.500 metros dentro de cinco a ocho años.

DEL PANORAMA ENERGÉTICO

– La familia cubana consume 120 kilowatt/hora como promedio al mes, para los cuales se necesitan alrededor de 63 litros de combustible, que representan 5,6 dólares al convertirse en servicio eléctrico. En tanto, el pago promedio por el consumo de electricidad es de 15 pesos mensuales, 0,40 centavos de dólar (menos de un dólar al cambio de 26 pesos por uno).

– Cuando ocurre un apagón en Cuba, unas 120.000 personas quedan sin electricidad como promedio.

– En los años 1993-1994, la isla sintió con mayor intensidad los efectos de una grave crisis económica a raíz de la caída del campo socialista, entonces principales socios comerciales de la isla y los cortes de electricidad se prolongaron hasta 14 horas diarias.

– Fuentes oficiales dijeron en octubre que la isla programa 17 nuevos proyectos para ampliar las posibilidades y capacidades de explotación de yacimientos, extracción, tratamiento y transportación de combustible. Entre ellos se encuentra el completamiento de la cuarta etapa de ENERGAS (conocida como ciclo combinado o aprovechamiento de vapores en la generación eléctrica), la construcción del gasoducto Puerto Escondido-Jaruco y el desarrollo de los campos de Boca de Jaruco, Seboruco, Puerto Escondido, Canasí y Marbella.

– Se prevé la construcción de nuevos oleoductos y plantas de tratamiento que deberán permitir un mayor uso de los hidrocarburos nacionales en la generación eléctrica y como combustible doméstico.

– La modernización de la Termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes, única del país que no utiliza crudo cubano en su proceso de generación, es el resultado de una inversión en dos etapas que asciende a unos 37 millones de dólares y que cuando termine implicará un ahorro de 50 millones anualmente. La conclusión de la primera fase estaba prevista para 2002 y permitiría que sus dos unidades japonesas, con una capacidad de 158 Megawatt por hora, quemaran crudo cubano PCM 650, mientras que al terminar la segunda etapa podrá utilizar otro de mayor viscosidad.

AGRICULTURA: LA MESA ESPERA

Las cifras de los resultados de la agricultura cubana, cuando de crecimientos se trata, suelen despertar suspicacias en una buena parte de la población.

Al cierre de 2002, las autoridades reconocieron que «en la producción agrícola se afrontaron serias afectaciones climáticas, incluyendo las secuelas del huracán Michelle, y limitaciones con la disponibilidad de recursos como combustible, que provocaron reducciones en algunos productos». Según el informe económico del año, entre los surtidos más afectados están los plátanos, que decrecen alrededor de un 27 por ciento, y los cítricos que disminuyen en torno al 50 por ciento. En el primer caso, a los daños ocasionados a las plantaciones por Michelle, en noviembre de 2001, que debieron comenzar a revertirse nueve meses después, se sumó la carencia de combustible para el riego. Sólo la provincia de La Habana requiere de unos 30.000 litros de combustible diarios para garantizar este cultivo. Ante esa situación la recuperación queda pospuesta para otros tiempos, cuando sea posible irrigar todas las áreas mediante sistemas eléctricos.

Para dar cierta tranquilidad, se afirma que se incrementa la producción de hortalizas; y la producción de viandas, excluyendo el plátano, alrededor de 5 por ciento, cifra considerada increíble sobre todo por quienes hacen las compras que recuerdan frecuentes desabastecimientos de productos antes siempre presentes como el boniato y la calabaza. Por otra parte, se reporta que otras producciones como maíz y tabaco alcanzaron niveles similares a 2001.

Por otro lado, afirman, este año se estabilizó el suministro de los piensos, lo que unido a una mayor organización y eficiencia en su uso permitió que las producciones de huevos del Ministerio de la Agricultura aumentaran 15,8 por ciento, el rendimiento por gallina creció a 275 al año, al tiempo que el costo estimado por unidad se redujo a 3,5 centavos en dólares. La mayor eficiencia en este rubro puede apreciarse en la venta liberada del demandado producto, pero nunca en la entrega normada. En el caso de la carne de cerdo, de la que se había informado un crecimiento de 26,6 por ciento, éste no ha sido visible en la disponibilidad a lo largo de 2002, ni en las ventas que generalmente se realizan en ferias, y en épocas como julio-agosto y fin de año.

La escasez de productos agrícolas procedentes de la vía estatal en la capital cubana obligó a la población a recurrir mayoritariamente a los mercados agropecuarios donde rige la ley de oferta y demanda y donde especialistas estiman que los precios crecieron como promedio un 24 por ciento. Como de costumbre, detrás de estos incrementos está la baja oferta provocada por una reducida producción agrícola, motivada, según expertos, tanto por la ineficiencia del sector como por la real carencia de combustible o los perjuicios ocasionados por los dos huracanes que azotaron el occidente de la isla en septiembre y octubre.

No obstante, en recorrido por la oriental provincia de Holguín, el vicepresidente Carlos Lage destacó el 5 de diciembre las posibilidades de crecer en la producción agrícola aún con las limitaciones de recursos y los daños originados por la sequía. A su juicio, tales potencialidades pueden lograrse si en cada frente de los cultivos y la ganadería se explotan de modo racional los medios existentes, fundamentalmente los sistemas de riego y la fuerza de tracción animal, como elementos vitales para extraer de la tierra lo que ésta sea capaz de aportar en materia de alimentos.

Por otra parte, el vicepresidente instó a consolidar una agricultura sostenible, fomentada sobre la base de un aprovechamiento óptimo de lo que está a las manos de los productores sin pensar en más combustibles ni en más tractores. Para el vicepresidente cubano, los crecimientos hay que buscarlos a través de una mejor atención a los cultivos, protegiendo los suelos y sembrando lo que más da en cada período.

El desarrollo de la agricultura urbana, modalidad que en diciembre de 2002 cumplió 15 años en la isla, es visto como una posible salida a este círculo vicioso. En poca extensión se alcanzan rendimientos aceptables, no se requieren grandes volúmenes de combustible para riego y la distribución se limita a recibir a los compradores que acuden a los puntos de venta.

De acuerdo con fuentes del Ministerio de la Agricultura, el principal logro de la agricultura urbana lo constituye el salto productivo si se toma como referencia que en 1994 se produjeron 4.200 toneladas de hortalizas y condimentos, y en la actualidad la producción es de 3 millones de toneladas. Según expresó Adolfo Rodríguez, jefe del Grupo Nacional de Agricultura Urbana, más de 300.000 patios están involucrados en este programa y unos 30.000 organopónicos, huertos, parcelas y áreas de autoconsumo de diversas entidades, lo cual ha generado en los últimos siete años 326.000 empleos en todo el país. Las provincias orientales han incorporado 3.000 nuevas hectáreas destinadas a organopónicos y huertos con riego tecnificado.

De acuerdo con las autoridades, el desarrollo de la agricultura urbana cubana permite que el abastecimiento de vegetales, hortalizas, condimentos secos y frutas pueda ser estable en esta red comercial estatal, y al contar con cultivos de ciclos cortos es menos susceptible de ser devastada por huracanes y fuertes vientos.

Durante 2002 y luego de veinte años sin modificaciones legales en las normativas para el trabajo de las cooperativas de producción agropecuaria (CPA) y de las cooperativas de créditos y servicios (CCS), la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento) aprobó el 2 de noviembre, en su IX Período de Sesiones de la Quinta Legislatura, una nueva ley que regulará a partir de ahora la vida de estas asociaciones de campesinos. La legislación, que deroga la vigente desde julio de 1982, tiene como propósito estimular y diversificar la producción agropecuaria y se adecua a la situación económica y social de la isla, según palabras de Oscar Lugo Fonte, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).

Entre los cambios más significativos entre una y otra regulación se encuentra el hecho de que mientras en la anterior las cooperativas sólo podían repartir la mitad de las utilidades entre sus miembros, ahora existe el marco legal para repartir el 70 por ciento, siempre que cumplan ciertas condiciones y disposiciones económicas, tales como la ausencia de deudas, el pago de los impuestos y la creación de un fondo de contingencias, equivalente al 10 por ciento de las ganancias. El fondo de contingencia estaría destinado a las adversidades climáticas, tan comunes en Cuba, y otras eventualidades de las CPA o las CCS, con el propósito de impedir que las catástrofes entorpezcan o detengan la producción agrícola.

La recién aprobada normativa permite además que las cooperativas elaboren sus planes de producción y desarrollo perspectivo. Además podrán participar en la aprobación de dichos planes, prerrogativa que hasta ahora tenían los ministerios del Azúcar y la Agricultura, lo que pudiera traducirse en un mayor dinamismo en la gestión.

Otra de las ventajas, alegan cooperativistas, es la autorización para las contrataciones de la fuerza de trabajo y las garantías del seguro social y la jubilación, condiciones que permitirán una mayor estabilidad de la mano de obra y tal vez con ello, incrementos productivos. La discusión de la ley de cooperativas agropecuarias, como era lógico, trajo a colación el tema de la producción de alimentos, que es en definitiva su razón de ser. En este sentido, el tema recayó en los mercados agropecuarios y los elevados precios, el papel de los intermediarios y la comercialización en los puestos de venta de otros productos no provenientes necesariamente de la agricultura.

Tabaco: La agricultura tabacalera cubana sufrió considerables pérdidas con el paso de dos huracanes en septiembre y octubre por la occidental provincia de Pinar del Río, donde se concentra la producción de la hoja, valorada en unos 47 millones de dólares, según fuentes oficiales. La industria del tabaco, revelaron, sufrió graves daños a causa de los embates de los huracanes Isidore y Lili que afectaron un total de 11.172 casas de curación de hojas de la planta. Las casas totalmente destruidas suman 6.043.

De acuerdo con afirmaciones del vicepresidente Carlos Lage durante una reunión con miembros de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, »se han tomado decisiones que van a permitir contar con los recursos indispensables para enfrentar esa tarea». La producción tabacalera sigue avanzando en rendimientos, reducción de los costos y elevación de la calidad. Al mismo tiempo, reconoció que los productores están aún lejos de cubrir las potencialidades del sector.

Según el vicepresidente cubano, el incremento de los dividendos en las últimas cosechas ha permitido producir el mismo tabaco con un área menor, lo cual significa la utilización de menos combustible, fertilizantes y productos químicos. A su juicio, a pesar de las limitaciones es posible economizar y mediante la puesta en práctica de alternativas e ideas sacar más provecho a los recursos existentes en el país.

El 20 de septiembre pasado, Isidore con vientos máximos sostenidos de 169 kilómetros por hora y fuertes lluvias atravesó el extremo occidental del país y causó serios destrozos en viviendas, redes eléctricas y la agricultura. Once días después Lili describió una trayectoria similar. No obstante, fuentes oficiales afirmaron que el paso de ambos ciclones por la región occidental cubana no entorpeció el inicio de las siembras de la cosecha tabacalera 2002-2003 en el país. Osvaldo Encarnación, vicepresidente del Grupo TABACUBA, indicó que esa tarea se atrasó debido a la destrucción de los semilleros y a las lluvias registradas en el occidente y centro de la isla que limitaron su riego.

Por otra parte, Encarnación insistió en que se trabajaba por actualizar el cronograma y aprovechar el momento óptimo para iniciar las plantaciones de la hoja. Asimismo, aseguró que los insumos fundamentales para la temporada estaban garantizados, aunque reconoció que las limitaciones de combustible obligan a ampliar el empleo de la tracción animal en las faenas del cultivo que así lo permitan y desarrollar una campaña eficiente a partir del uso de ese recurso.

A la par, el país continuó su programa de producción de torcido para la exportación y el consumo nacional, cuyos planes de conjunto rebasan los 240 millones de unidades, indicó.

Los tabacos cubanos son exportados en la actualidad a más de 120 naciones de los cinco continentes. España, Francia y el mercado interno en divisas constituyen los principales mercados de los puros habanos. Este fue el más extendido de los cultivos en la isla del Caribe hasta que a mediados del siglo XVIII el azúcar lo desplazó a “segundón” en la historia agrícola y económica de la nación, para de esa manera convertirse ambos, según palabras del etnógrafo Fernando Ortiz, en “los personajes más importantes de la historia de Cuba”.

De acuerdo con especialistas, las dos últimas cosechas tabacaleras cubanas fueron de excelente calidad y prevén que ese ritmo marche de igual forma en lo sucesivo. La obtención de variedades en la isla se apoya en vías genéticas clásicas de cruzamiento entre estas, sin empleo de la trangénesis ni la biotecnología.

Ganadería: Según el Anuario Estadístico de Cuba, la nación caribeña dispone de 4,1 millones de cabezas de ganado. En 1989 la isla producía 930 millones de litros de leche e importaba 38 por ciento de sus requerimientos de ese alimento del antiguo bloque socialista.

Tras la desintegración de la Unión Soviética y la caída del Muro de Berlín, cesaron las importaciones y también el suministro estable de cereales para la elaboración del pienso animal. En 1992, los rendimientos por vaca bajaron de 10 a 2 litros. Entre 1985 y 1995, la producción lechera cayó de 1.051 millones de litros a 590 millones en 1995 y aún no se recupera.

En 2002, la leche sigue siendo un producto deficitario en Cuba, donde se vende de forma racionada en pesos cubanos sólo a sectores vulnerables como niños menores de 7 años, mujeres embarazadas y algunas personas con enfermedades crónicas como la diabetes mellitus. El resto de la población puede adquirir leche en polvo sólo en la red de tiendas para la venta en divisas a precios que oscilan entre 5 y 6 dólares el kilogramo o a más o menos la mitad de su precio oficial a los vendedores ilegales que ofrecen sus productos de puerta en puerta.

Arroz: La producción de arroz en pequeños espacios que llevan adelante los campesinos de la isla garantiza unas 150.000 toneladas de arroz, de las 500.000 que como estimado consumen anualmente los más de 11,2 millones de habitantes de Cuba. En la mesa del cubano, la tradición impone que no puede faltar ese cereal y por ello, el Ministerio de la Agricultura (MINAGRI) desarrolla planes para incrementar esos resultados, considerados todavía incipientes, y que incluyen acciones para obtener mejores rendimientos, incorporar nuevas áreas de siembra y entregar terrenos a cultivadores. Al cierre de 2002, no fueron dados a conocer los resultados de este cultivo, por lo que analistas consideran que eso podría ser sinónimo de una producción inferior a la planificada.

El movimiento popular arrocero surgió en 1996, cuando el MINAGRI estableció el préstamo de tierras a campesinos privados a fin de estimular la obtención del alimento, y desde entonces ha contado con la asesoría de centros científicos afines en cuanto a cuidados fitosanitarios y selección de variedades.

En Cuba la producción popular tomó fuerza con el período especial, particularmente en Pinar del Río, en el extremo occidental de la ínsula, por ser una zona con amplia tradición familiar en estas siembras, aunque la práctica se ha extendido al resto del país. Autoridades del sector indican que la misma contribuyó en el último decenio a una sensible reducción de los precios de venta en los mercados agropecuarios, donde la libra se montó en 50 pesos en los primeros años de los 90.

De acuerdo con analistas, el impacto de esa iniciativa en la población fue la disminución en seis años de los precios en el mercado interno, de 8,67 pesos a 3,50 cada libra del cereal como promedio, descenso de consideración ante las difíciles condiciones económicas de los últimos tiempos.

Por otra parte, el fomento del cultivo de este alimento se inscribe también en las estrategias de la agricultura urbana que pretende explotar todos los espacios ociosos en función de la producción de alimentos. En el caso del arroz, en cada uno de los más de 160 municipios del país, en coordinación con el Instituto de Suelos, se identifican los sitios más favorables para el fomento del cultivo del arroz. Alfredo Jordán Morales, ministro de la Agricultura, afirmó en agosto que Cuba necesita incrementar la producción arrocera de forma popular, aprovechando la experiencia, las áreas disponibles y los recursos de cada región.

La necesidad de desarrollar la siembra de este alimento, se debe fundamentalmente a que cada año se importan unas 300.000 toneladas, cifra que puede reducirse con el aumento de los acopios locales. En la actualidad, el grano se cotiza a unos 180-200 dólares la tonelada en el mercado internacional, mientras en Cuba puede cosecharse a 30 dólares como promedio, según estadísticas.

Las proyecciones indican que en 2005, Cuba podría alcanzar una producción superior a las 295.000 toneladas, como una de las vías para sustituir importaciones.

CUBA-EE.UU.: SE ROMPE LA INERCIA

Lo que comenzó como un romántico coqueteo entre la empresa estatal cubana y firmas productoras de alimentos de Estados Unidos, en noviembre de 2001, se ha convertido en todo una relación, lo que constituyó para observadores como uno de los aspectos más relevantes de la realidad económica cubana de 2002. Según informó Pedro Álvarez, presidente de Alimport, a mediados de diciembre la isla había «abonado unos 174 millones, valor de mercancía y flete». Al mismo tiempo aseguró que esperaba pagar antes del cierre de año otros 15 millones más, «lo cual debe significar que al cierre de 2002 Cuba haya entregado aproximadamente 189 millones de dólares al contado.»

Las mercancías recibidas han sido destinadas a varios tipos de consumo: para la población a través de entregas normadas subsidiadas y en ventas liberadas a precios más altos, y para la red de establecimientos en divisa y la reserva estatal.

Las negociaciones e importaciones de Estados Unidos comenzaron en noviembre de 2001, luego de que el presidente de ese país, George W. Bush, ofreciera ayuda humanitaria para paliar los daños causados el 4 de ese mes por el huracán Michelle. El gobierno de Castro rechazó amablemente esa oferta, pero aceptó comprar a empresas estadounidenses alimentos y medicinas para afrontar las dificultades derivadas del fenómeno climático, que ocasionó pérdidas por unos 1.800 millones de dólares. Las primeras importaciones sumaron unos 40 millones de dólares.

No obstante, en un informe presentado este año a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) las autoridades cubanas alertaron que «la falta de objeción por parte de la administración estadounidense a la venta de cierta cantidad de alimentos a Cuba no puede ser interpretada como una flexibilización de su política de hostilidad hacia el pueblo cubano”.

El Congreso estadounidense aprobó en 2000 un levantamiento parcial del embargo que abrió las puertas a las primeras exportaciones de alimentos y medicinas hacia la isla, aunque a través de complicadas operaciones triangulares de pago, con la aprobación de la Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales de 2000, a condición de que se paguen en efectivo. La decisión legislativa fue rechazada en su momento por el presidente cubano Fidel Castro que aseguró que La Habana no compraría ni un grano de arroz en el mercado estadounidense, hasta tanto no se eliminen totalmente las sanciones económicas.

El intercambio es incipiente todavía, por ello resulta sorprendente para no pocos leer que Cuba solicitó ofertas para una larga lista de 296 productos procedentes de Estados Unidos y que se anuncia que la isla está a la caza de productos como papel para impresión de periódicos y para cigarrillos, madera, algodón y hasta azúcar.

Cálculos revelados por el Consejo Económico Estados Unidos-Cuba, organización sin fines de lucro con sede en Nueva York, indican que de continuar la actual tendencia y las importaciones cubanas se monten en 260 millones de dólares en 2003, la isla pasaría al lugar número 35 entre los principales importadores de alimentos desde el país estadounidense. Se estima que esa nación, a sólo 90 millas náuticas de la isla, podría aportar hasta 60 por ciento de las adquisiciones cubanas de alimentos, un mercado de 1.000 millones de dólares anuales.

Un acontecimiento esperado por empresarios estadounidenses y por las autoridades de la isla, la Exposición de Alimentos y Empresas Agrícolas de Estados Unidos, celebrada del 26 al 30 de septiembre, abrió más las puertas al intercambio comercial entre los dos países. En sólo cuatro meses se armó la feria, tras la aceptación del gobierno cubano, de realizar la bolsa antes del 30 septiembre, cuando vencía el permiso otorgado a la estadounidense PWN Exhibicon International LLC por las autoridades de EE.UU.

A juicio de analistas locales, la exposición de alimentos y productos agrícolas fue el fruto del indiscutible interés del empresariado de esa nación por recuperar el mercado cubano. «Éste es un acontecimiento más que histórico, que muestra un deseo del sector empresarial, agrícola y de varias personalidades, de un establecimiento normal de los vínculos comerciales entre Cuba y EE.UU.”, dijo entonces el presidente de Alimport.

A La Habana llegaron representantes de 288 compañías, de ellas, 247 agrícolas, algunas consideradas entre las mayores de EE.UU. y del mundo en ese sector. En un país conformado por 51 estados, fue significativa la presencia en La Habana de representantes de 33 estados, incluida la Florida, de donde viajaron unos 100 empresarios. Esa nutrida participación fue considerada en la isla como una señal de la creciente posición a favor de los vínculos comerciales entre ambas naciones, interrumpidas desde hace cuatro décadas.

Rompiendo los pronósticos, la feria cerró el día 30 de septiembre con la firma de contratos y acuerdos por casi 90 millones de dólares. Adicionalmente, el valor del flete que casi el 60 por ciento es de buques de bandera norteamericana, elevó el resultado final de la exposición entre 112 y 113 millones de dólares.

La feria agroalimentaria de La Habana se realizó en medio de un incremento de los esfuerzos legislativos en Washington para aliviar el embargo que pesa sobre la economía cubana, sobre todo en la esfera de los viajes y el financiamiento privado a las importaciones.

Estudiosos consideran que un eventual levantamiento de esa restricción reportaría a la isla importantes recursos financieros por la vía del turismo y elevaría de inmediato su capacidad importadora.

Fuentes oficiales indican que el embargo, reforzado en 1996 por la llamada ley Helms-Burton, causó a la isla el año pasado pérdidas por más de 233 millones de dólares, sólo en alimentos.

Las autoridades cubanas auguran que las importaciones de alimentos deben crecer de 1.000 millones a 1.500 millones de dólares al año. «Nuestro país podría estar entre los principales importadores del área y, en algunos renglones, entre los primeros del mundo dentro del mercado estadounidense, con productos muy competitivos, a los que hoy no puede acceder por las restricciones vigentes”, afirmó Pedro Álvarez.

El comercio con Estados Unidos, sin embargo, podría deprimir las importaciones desde otros países, como de hecho está ocurriendo en el caso de las compras de pollo desde Canadá, que han disminuido cerca de un 40 por ciento desde que la isla comenzó a adquirir los cuartos congelados desde EE.UU., de acuerdo con reportes del Consejo Económico Comercial Estados Unidos-Cuba. Al respecto, Álvarez señaló «no le daremos la espalda a ninguno de nuestros amigos».

El funcionario cubano ha insistido en que su país comprará de ese destino productos que sean competitivos, a buenos precios y que esto no afectará los intereses de suministradores tradicionales. Según reveló, los expositores del país norteño quieren ya una nueva feria; ante esta posibilidad respondió que si ellos lo quieren, nosotros tampoco estamos en contra.

El ministro cubano de Comercio Exterior, Raúl de la Nuez, aseguró entonces que las transacciones mostraron un comportamiento dinámico, toda vez que las firmas del vecino país presentan buenos productos y realizan magníficas ofertas de precio. En ese sentido, recordó que una parte de la geografía estadounidense se ubica cerca de la isla, a la cual consideran como un excelente mercado, pues al realizar las compras en esa nación se reducen los costos por fletes y se requiere de plazos menores para el traslado de las mercancías.

Al respecto, el presidente cubano Fidel Castro dijo en septiembre que el comercio es una combinación de conveniencias mutuas, de tecnologías, de garantías en los abastecimientos. Para Castro, «hay una base del comercio duradero que es la consideración a los intereses de ambas partes y eso es lo que defendemos. Lo más importante es el resultado del conjunto de las operaciones». Por otra parte, aseguró que los alimentos ocupan el primer lugar en las prioridades del gobierno cubano, aunque no tiene créditos (en Estados Unidos) y los pagos son al contado y reveló que se están adoptando medidas que implican el ahorro de cientos de millones de dólares ya que resulta estúpido subsidiar en divisas lo que pueda adquirirse a menos costo, importándolo.

El jefe de Estado afirmó además que el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos a la isla hace más de 40 años se está debilitando, pero su levantamiento no será de un día para otro. Tras insistir en que el fin de las sanciones no está al doblar de la esquina, el mandatario reconoció el cambio de opinión generado en diversos sectores de la sociedad norteamericana a favor del cese de esa medida unilateral.

El gobernador del estado norteamericano de Minnesota, Jesse Ventura, consideró hipócrita la política comercial de Estados Unidos, que negocia con China y Vietnam y margina a Cuba. «Se me antoja ridículo que Cuba tenga que ir a Nueva Zelanda a comprar leche en polvo, sería mucho más fácil adquirirla en Minnesota, y ciertamente mucho más económico para La Habana», aseveró Ventura al término de un viaje a la isla para asistir a la feria de septiembre.

No pocos políticos y empresarios viajaron a Cuba en 2002 buscando un conocimiento más profundo del mercado cubano. Entre ellos, un grupo de 26 empresarios estadounidenses, encabezado por el comisionado de Agricultura de Dakota del Norte, Roger L. Johnsen, celebró junto a autoridades de la isla el aniversario de la llegada a La Habana, el 16 de diciembre de 2001, de los primeros dos barcos cargados de productos provenientes del país norteamericano que atracaron en puertos cubanos en décadas.

Un análisis de Brian Alexander, director ejecutivo de la estadounidense Cuba Policy Foundation, indica que nuevas propuestas legislativas para suavizar las sanciones económicas tendrán que esperar hasta que aparezcan otros proyectos de ley en el Congreso 108 de Estados Unidos y agrega que el vencimiento de las actividades del 107 Congreso obligan a reintroducir las iniciativas en 2003.

Por otra parte, señala Alexander, el control republicano en el Congreso puede hacer más inalterable la posición del presidente de Estados Unidos a favor de las sanciones. No obstante, deja un espacio para la esperanza y cita que fue en una Cámara dominada por los republicanos donde se aprobaron las enmiendas sobre el tema en 2002, y se desecharon las propuestas que vinculaban a la isla con el terrorismo.

Asimismo, añade, muchos republicanos apoyan una presión dentro del Partido Republicano para que se produzcan cambios en la política hacia Cuba. Entre las razones para esta postura está el interés de expandir las exportaciones estadounidenses para mejorar la economía doméstica y extender su influencia y valores.

Otra de la cara de las relaciones son los viajes a la mayor de las Antillas. William Delahunt, quien viajó a La Habana en representación del Grupo de Trabajo para Cuba integrado por 46 congresistas demócratas y republicanos, dijo en diciembre que centrará sus acciones en el Congreso durante el próximo año l en la misión de revocar la prohibición de viajar a Cuba para los ciudadanos estadounidenses. «Si los estadounidenses pueden viajar a Iraq y a Irán, dos terceras partes del llamado ‘eje del mal’, ¿por qué no pueden ir a Cuba?», afirmó el legislador demócrata por el estado de Massachusetts.

A su juicio, la victoria electoral de los republicanos en las elecciones de noviembre último no impedirá u obstaculizará los esfuerzos del grupo que dirige, cuyas iniciativas están respaldadas por conservadores y liberales, por demócratas y republicanos, tanto de la Cámara de Representantes como del Senado del Congreso estadounidense. “Estados Unidos tiene que reconocer que la política desarrollada con respecto a Cuba es anacrónica, hipócrita. La Guerra Fría ya terminó, dijo Delahunt. En el caso de los viajes, cuya autorización cuenta con la actual oposición del presidente George W. Bush, Delahunt opinó que en los próximos dos años, podría existir la mayoría de dos tercios necesaria para superar un veto presidencial en la materia.

El Grupo de Trabajo para Cuba impulsa también otras reformas en la actual política de Estados Unidos hacia la isla, entre ellas permitir que los cubano-estadounidenses envíen dinero libremente a la isla, recortar el financiamiento para TV y Radio Martí y extender la cooperación en el combate al narcotráfico y otros asuntos de seguridad.

El atractivo del destino Cuba para diversos sectores estadounidenses quedó demostrado una vez más cuando 800 personas de ese país viajaron a la capital de la isla para disfrutar de figuras de la altura de Chucho Valdés o Gonzalito Rubalcaba, durante la edición anual del Festival de Jazz de La Habana. Mientras tanto, estaría el gobierno de Bush considerando nuevas restricciones que podrían implicar una seria reducción de los viajes a Cuba y, por ende, incidir en los niveles de ingresos de la isla.

Al parecer las restricciones son más vulnerables de lo que parecen en el discurso político. Durante 2001 unos 160.000 estadounidenses visitaron la isla, de acuerdo con declaraciones hechas en enero pasado por John Kavulich, presidente del Consejo Económico Comercial Estados Unidos-Cuba, una organización sin fines de lucro con sede en Nueva York y que agrupa a más de 100 empresarios estadounidenses.

De acuerdo con análisis especializados, cálculos conservadores arrojan que «las aerolíneas de Estados Unidos ganarían anualmente hasta 415 millones de dólares adicionales -una cantidad significativa en un momento en que la industria de la aviación comercial sufre una hemorragia de tinta roja en los estados financieros, despide muchos empleados y solicita el aval federal en préstamos».

El estudio arrojó asimismo que la reacción en cadena producida por el mayor número de viajes en avión y crucero se sentiría en todo el sector de turismo y viajes.

Las ventajas que proporcionaría el levantamiento de las restricciones de las visitas de ciudadanos estadounidenses a Cuba, llegarían también a otros sectores de la economía de EE.UU., pues el incremento de las operaciones de aerolíneas y navieras de cruceros los llevaría a adquirir insumos adicionales, desde servicios de agentes de viajes hasta equipo de manufactura, concluyó el estudio.

De acuerdo con datos del Centro de Política Internacional (CIP), revelados el 15 de julio, levantar la prohibición de viajar a Cuba beneficiaría indiscutiblemente a la economía de Estados Unidos. Estimados de esa organización de información e investigación sin fines lucrativos que promueve una política exterior estadounidense basada en la cooperación internacional, la desmilitarización y el respeto por los derechos humanos básicos en todo el globo, indican que la medida generaría entre 1.180 millones de dólares y 1.610 millones de dólares. De ellos, hasta 415 millones ingresaría cada año la aviación comercial, indica CIP.

El número de viajeros a Cuba desde Miami aumentó significativamente en diciembre, de acuerdo con operadores de vuelo del aeropuerto Internacional de esta ciudad estadounidense. Estadísticas extraoficiales reveladas en esa ciudad estadounidense indican que el promedio de viajeros aumentó entre 30 y 40 por ciento con respecto al mismo mes de 2000, llegando a 26.500 personas.

ESCALANDO POSICIONES

La isla ha sostenido negociaciones con empresarios y productores de más de 20 estados de la Unión. Desde el inicio de 2002 hasta el 16 de diciembre más de 80 barcos procedentes de Estados Unidos con pollos, huevos, granos y otros renglones alimenticios han atracado en puertos cubanos.

A un año del inicio de las compras cubanas a compañías estadounidenses, Cuba se colocó entre los primeros 50 países importadores de productos agrícolas y alimentos del país norteamericano, según fuentes del Consejo Económico Comercial Estados Unidos-Cuba, una entidad sin fines de lucro con sede en la ciudad de Nueva York.

Estadísticas compiladas por el Servicio Exterior Agrícola (Foreign Agricultural Service, FAS), del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, citadas por el Consejo, aseguran que en agosto de este año Cuba pasó a ocupar justo el puesto 50 en una lista de 185 países importadores.

Cuba pasó del 180 al lugar 138 a finales de 2001, fundamentalmente por las compras efectuadas en el mes de diciembre por un valor de 4,3 millones de dólares, afirmó un reporte que puede leerse en Internet, en el sitio: http://www.cubatrade.org/.

De acuerdo con la fuente, si como se esperaba la empresa estatal cubana Alimport llegaba a importar durante 2002 bienes por el valor de 165 millones de dólares, la isla socialista se colocaría al término de su primer año de comercio con Estados Unidos en el lugar 45 entre los importadores de alimentos, por delante de Bahamas, Portugal, Jordania, Grecia, África del Sur, Chile, Polonia, Vietnam, Hungría y Ucrania.

INTENSAS RELACIONES, COMERCIO INSUFICIENTE

Cuba mantiene relaciones comerciales con más de 3.000 compañías de 160 naciones, una extensa lista donde figuran como principales socios España, Venezuela, China, Canadá, Rusia, Holanda, Italia y Francia.

Como fruto de una inesperada situación, entre esos países hay que incluir a partir de 2002 a Estados Unidos, porque el comercio con esa nación, iniciado hace apenas un año tras el paso del huracán Michelle y que en su momento fue considerado como un hecho excepcional, se ha extendido en el tiempo y se acercaba en diciembre a los 200 millones de dólares por las compras efectuadas por la isla a una amplia gama de empresas estadounidenses.

En el intercambio comercial, tanto con los viejos como con los nuevos socios, a la nación caribeña le toca aún mayoritariamente el papel de importadora, operación que se lleva buena parte de los ingresos que consigue en el plano externo.

De acuerdo con un informe del Banco Central de Cuba (BCC), de 2001, el intercambio comercial ascendió a 6.499,8 millones de pesos, inferior en 53,7 millones a la cifra alcanzada en el período precedente. Según reconoce el documento, el resultado del intercambio total del archipiélago con el resto del mundo fue desfavorable en términos de valor, «las importaciones, procedentes de 155 países, superaron a las exportaciones realizadas a 120 países».

Las ventas efectuadas al exterior, fueron en 2001 de 1.661,5 millones, contra 1.675,9 en 2000, mientras que las importaciones alcanzaron los 4.781,8 en 2001, inferiores a las de 2000, cuando totalizaron los 4.829 millones.

El reporte indica que al cierre de 2001, la participación porcentual de los ingresos era de 41 por ciento para el turismo, 12,9 por ciento para el azúcar y los derivados, 11 por ciento para el níquel y otros derivados, 6,2 por ciento para el tabaco y 1,9 por ciento procedente de la pesca.

Según el análisis del BCC, en el resultado de 2001 influyeron tanto las variaciones en los precios como los volúmenes de los principales bienes del intercambio externo. «En el rubro vinculado a las exportaciones, el efecto positivo del incremento de los precios del azúcar crudo en el mercado internacional fue afectado por la disminución del tonelaje exportado».

Aunque en 2002 la cifra de naciones con las que la isla tiene relaciones comerciales alcanza las 160, de acuerdo con datos oficiales, no pudo variarse la situación en la balanza, toda vez que las principales exportaciones continúan sufriendo la depresión de los precios del mercado mundial. Entre los elementos que no incluyó el informe económico al parlamente de finales de este año, se encuentra precisamente los referentes al comercio.

Datos más recientes indican que la isla muestra un crecimiento modesto y sostenido de su economía, apoyada en la diversificación de los vínculos con otros estados. Al cierre de septiembre el intercambio de bienes y servicios con el Viejo Continente acaparó el 43 por ciento del total, mientras América se responsabilizó con el 37 por ciento.

Como la baja de los precios de los productos tradicionales de exportación del país caribeño se ha convertido en una tendencia acentuada en los últimos tiempos, las autoridades cubanas buscan una salida desesperada en el desarrollo de nuevos bienes exportables y aunque comienzan a verse los resultados, los montos están muy por debajo de las necesidades y no alcanzan a compensar los déficits actuales.

Por la necesidad de conseguir ingresos en moneda libremente convertible las autoridades recurren a estas exportaciones no tradicionales, y aunque generalmente son en pequeños volúmenes, algunas reportan dividendos nada despreciables.

Un ejemplo es la siderurgia cubana que a pesar del adverso panorama mundial, durante 2002 registró crecimientos en la producción y las ventas de acero que sobrepasan el 7 por ciento, en relación con el período precedente. Una gama que abarca barras de acero al carbono, mallas electrostáticas y alambre de púa, entre otros, representa el 64 por ciento de las exportaciones de la Industria Sideromecánica y el Reciclaje. Sin embargo, se conoció, este organismo y sus empresas quedarán por debajo de los 100 millones que esperaba ingresar por concepto de exportaciones y ventas en frontera.

De acuerdo con el economista Hiram Marquetti, el proceso para exportar con más eficiencia y competir en mercados exigentes como el europeo y el canadiense, cuenta ya en Cuba con los resortes fiscales y financieros necesarios para impulsar las ventas del país en el exterior. Se necesitaría ahora un incremento en la producción como único paso posible para aprovechar esos mecanismos.

Las posibilidades de seguir incrementando los vínculos comerciales externos quedaron demostradas  en la XX Feria Internacional de La Habana, del 3 al 10 de noviembre, que concluyó con no despreciable negocios. Según la ministra para la Inversión Extranjera y Colaboración Económica, Marta Lomas, en la principal bolsa comercial de la isla participaron 915 firmas de 56 países además de las cubanas, 16 delegaciones oficiales y 42 de cámaras de comercio y centros de promoción de las exportaciones. Durante la edición veinte de la más importante feria cubana, se negociaron contratos por 62 millones de dólares y se firmaron varios convenios de producción cooperada por más de ocho millones de dólares, afirmó Lomas el día 8 de noviembre.

Otra de las estrategias en el comercio exterior es la sustitución de exportaciones. Pero más que eso, la isla se propone hacerlo con eficiencia. Según declaraciones de Raúl de la Nuez, Ramírez, ministro de Comercio Exterior, el día 23 de mayo, la sustitución de un producto importado por otro nacional sólo es factible si se cumple el principio de competitividad en calidad, precio y oportunidad. Durante una audiencia parlamentaria que sobre el tema se celebró en la capital cubana en ese mes, el titular destacó que una determinación en sentido contrario dañaría la economía del país.

Caribe: Cuba y la Comunidad Caribeña, entre otros retos, tienen ante sí el de aumentar su comercio, que en la actualidad alcanza sólo 140 millones de dólares y se desarrolla básicamente con Barbados, Guyana, Trinidad y Tobago, Jamaica y otros países de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO).

Se trata de economías pequeñas, que en su mayoría tienen como principal fuente de ingreso al turismo y no son pocas las preocupaciones que genera el desarrollo cubano en ese sector. Pero la propuesta de la mayor isla de las Antillas va dirigida justamente a aplacar esa intranquilidad. “El fuerte de nuestras proyecciones conjuntas está en buscar el multidestino. En la medida que éste se desarrolle, el comercio podrá ir avanzando, conjuntamente con la solución de los problemas del transporte’’, dijo el ministro cubano de Gobierno, en días previos al encuentro caribeño.

Cuba y CARICOM suscribieron en julio de 2000 un Convenio Comercial y de Cooperación Económica que espera la ratificación de cada estado firmante. Como resultado de la reunión habanera, los líderes caribeños firmaron un Protocolo que puso en vigor ese acuerdo «con carácter provisional».

Ese protocolo permitirá efectuar «en fecha próxima» una primera reunión de la comisión mixta establecida en el convenio para todos los aspectos del intercambio comercial y económico, cuyo aumento se procurará en los próximos años.

Como parte de ese convenio, Cuba y CARICOM firmaron además, en 2001, un Convenio para la Promoción y Protección Recíproca de Inversiones y un Protocolo de Propiedad Intelectual.

La puesta en vigor del pacto económico y comercial podría contribuir a desbrozar el camino para un futuro Tratado de Libre Comercio en el Caribe, según algunas apreciaciones. «Yo diría que estamos en camino hacia eso. Cuándo se lograría depende del factor económico de la subregión fundamentalmente, porque la decisión política existe», comentó el ministro de Gobierno, Ricardo Cabrisas, quien definió esa meta como «el final que todos aspiramos».

Cuba exporta al área servicios turísticos, acero, cemento y medicamentos, e importa hidrocarburos y sus derivados, productos químicos, alimentos y otros productos vendidos en dólares en la red comercial cubana.

El escaso transporte marítimo es una de las mayores trabas a un aumento del intercambio, aunque ”se han ido encontrando algunas soluciones”, indicó el ministro Cabrisas.

Mientras tanto, una base de operaciones navales inaugurada en febrero de 1999 en Santiago de Cuba, 967 kilómetros al este de La Habana, facilita la exportación hacia mercados caribeños de productos pesqueros. También aumentaron el tránsito aéreo regional y la llegada a puertos cubanos de cruceros turísticos que recorren la región.

En 1990, sólo tres líneas aéreas conectaban a Cuba con otros países de la región llamada Gran Caribe, que incluye a todas las islas del mar Caribe y a las naciones con costas sobre él, o sea México, las de América, Central, Colombia, Venezuela, Guyana, Suriname y Guayana Francesa, con excepción de El Salvador.

En la actualidad, hay en el área más de una docena de itinerarios aéreos regulares que incluyen a Cuba.

La Asociación de Estados del Caribe, más amplia que la CARICOM, fue creada en 1994 como expresión política del Gran Caribe, e incluye además a El Salvador y a Francia. Cuba es uno de sus miembros fundadores.

Grupo ACP: El presidente Fidel Castro anunció durante una cumbre cubano-caribeña en diciembre la decisión de su gobierno de solicitar nuevamente la adhesión al Acuerdo de Cotonou, a la cual había renunciado en 2000 por desacuerdos con la Unión Europa (UE).

«La situación en parte ha cambiado. Algunas condiciones humillantes han sido de cierta forma atemperadas», dijo el mandatario, para quien los requisitos planteados por la UE para aceptar el ingreso de la isla constituyen una injerencia en sus asuntos internos.

El Grupo de Países de África, Caribe y Pacífico (ACP), al cual Cuba pertenece, renegocia desde septiembre, con plazo hasta 2008, convenios que le otorgan preferencias en el comercio con la UE. La posición comunitaria es sustituir tales beneficios por acuerdos de libre comercio.

El Acuerdo de Cotonou se firmó en 2000 en la ciudad del mismo nombre, al sur de Benin. En aquel momento Cuba sostuvo que persistir en la solicitud de acceder a sus beneficios la expondría a «exigencias inaceptables» del bloque europeo en materia de respeto a los derechos humanos.

El anuncio de Castro fue de inmediato bien acogido por el Consejo de Ministros del Grupo ACP, el secretario general del Grupo ACP, Jean-Robert Goulongana, demandó a la UE examinar sin precondiciones la petición cubana.

En su 76 período de sesiones, los días 11 y 12 de diciembre, el Consejo de Ministros ACP escuchó además al representante cubano a la reunión, Ricardo Cabrisas, quien consideró prometedor el estado actual de las relaciones de su país con Bruselas. Destacó en ese sentido, la reanimación del diálogo bilateral iniciado bajo la presidencia belga del Consejo Europeo, continuado bajo el liderazgo de Dinamarca, lo cual, en su opinión, demuestra que se puede dialogar y avanzar, inclusive a partir de puntos de vista distintos.

El gobierno cubano ha valorado también como señal positiva la próxima apertura en La Habana de una delegación de la UE, que podría coincidir con la visita del Comisario europeo para el Desarrollo, Poul Nielsen.

En opinión del ministro cubano de Gobierno Ricardo Cabrisas, la evaluación crítica respecto de Cuba (conocida como posición común) que la UE renueva cada seis meses, continúa obstaculizando, pese a los avances, el desarrollo de las relaciones de su país con la Europa comunitaria.

El pasado 28 de noviembre, el Consejo de Ministros de la UE aceptó que la isla participe «como observador informal en la fase de negociaciones entre la UE y todos los países ACP» para los acuerdos de asociación económica que incluyen el libre comercio, durante la primera fase. En esa etapa, de un año de duración, ambos bloques negociarán juntos, antes de que los ACP se dividan en regiones para trabajar con los Quince.

De acuerdo a medios comunitarios, ese status podría formalizarse cuando Cuba presente la petición de adhesión al acuerdo de Cotonou de cooperación económica entre la UE y los ACP.

La II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo ACP celebrada el 25 y 26 de noviembre de 1999 en República Dominicana, dejó consagrado en su Declaración Final el apoyo unánime al ingreso de Cuba al Grupo ACP y al Convenio con la UE, al señalar: «se acoge con beneplácito el deseo de los países miembros del CARIFORUM de que Cuba pase a ser un país ACP del Caribe, y que como tal se convierta en signataria del nuevo Convenio».

Cuba finalmente se convirtió el día 14 de diciembre de 2001 en el miembro número 78 del Grupo ACP, lo cual requirió la modificación del Acuerdo de Georgetown, que dio vida al bloque en 1975.

Ese cambio del acta fundacional fue necesario porque La Habana se convirtió en el único miembro de esa organización que no se beneficia del Acuerdo de Cotonou, firmado en junio de 2000 por 71 naciones para sustituir la Convención de Lomé IV.

Europa: La estrategia de incrementar las exportaciones se desarrolla en todos los frentes. El hecho de que España es el más severo crítico de la isla dentro de los 15 países que integran la Unión Europea, no ha impedido que éste sea el más importante socio comercial de la nación antillana.

El presidente de la Cámara de Comercio de la República de Cuba, Antonio Carricarte, dijo durante la XII sesión de la Comisión Bilateral, efectuada del 2 al 5 de noviembre, que las relaciones comerciales entre Cuba y España en el último año se han caracterizado por mantener un crecimiento ligero, a pesar de la tensa situación en la economía internacional.

Según afirmó, «nos place incluso constatar que hay un crecimiento de las exportaciones cubanas, aun cuando se mantiene el desequilibrio en la balanza comercial». Entre los principales productos exportados se encuentran los ya tradicionales tabacos, bebidas y licores, que representan el doble de lo expedido el año anterior, así como otros no tradicionales que se van incorporando a nuestra cartera.

De acuerdo con Carricarte, el aumento de las exportaciones en productos no tradicionales ha sido mediante la constante búsqueda de nuevos renglones o negocios y que deben constituir objetivos estratégicos del trabajo del Comité. A su juicio, sólo así «podemos disminuir el saldo desfavorable que hoy existe en nuestro intercambio comercial, para de esa manera disponer de más recursos que puedan destinarse a la adquisición precisamente de productos españoles».

Explicó que su país lleva a cabo toda una serie de acciones encaminadas a incrementar las exportaciones nacionales hacia el mercado español y en ese sentido el Comité Bilateral ha desempeñado un importante papel y sus proyecciones de trabajo continúan haciendo énfasis en la consecución de esos objetivos, puntualizó.

Durante la XII sesión del Comité Bilateral cubano-español, en la que se acordó un plan de actividades para el período 2002-2003. El plan constata la necesidad de continuar trabajando ininterrumpidamente en la constitución de empresas mixtas, asociaciones económicas y otras de negocios conjuntos que permitan ampliar la cartera exportable de productos cubanos hacia España.

Además, Cuba, al margen de las diferencias de orden político- ideológico, mantiene relaciones diplomáticas y comerciales bilaterales con los 15 países miembros de la UE, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Gran Bretaña, Grecia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Portugal y Suecia. Para Cuba sus amplias relaciones económicas y de cooperación existentes con los países miembros de la Unión Europea tienen una importancia estratégica, según han señalado las autoridades.

España mantiene con Cuba un intercambio que en 2000 sumó más de 893 millones de dólares. Los “vínculos e intereses españoles en Cuba son ya tan importantes que resulta esencial mantenerlos e incrementarlos, sin que sea posible dar un paso atrás para ninguna de las dos partes”, señaló el consejero económico y comercial de la embajada de Madrid en La Habana, Luis López Moreno.

El diplomático español dijo a medios de comunicación habaneros que su país puede convertirse en trampolín de los productos de Cuba hacia el resto de la UE. El mercado de la UE cobrará mayor importancia para Cuba con la incorporación de los futuros miembros del bloque, los países del este de Europa, puntualizó López Moreno.

El segundo mercado europeo en importancia para Cuba es Francia, cuyo intercambio alcanzó también en 2000 más de 332 millones de dólares, seguido de Italia, con 331 millones de dólares. En el campo de las inversiones extranjeras, España también marcha a la cabeza en cuanto a la cantidad de empresas con negocios en Cuba, con 25 por ciento del total, seguido de Canadá, con 19 por ciento, Italia, con 14 por ciento, Francia, con cuatro por ciento, y Gran Bretaña, con tres por ciento. Alrededor de 77 por ciento del comercio cubano con Europa corresponde a la UE.

Japón: Las puertas hacia una nueva etapa en el intercambio económico y comercial entre Cuba y Japón parecen haberse abierto con la inauguración en La Habana, el pasado 5 de diciembre, de una oficina de Enlace de la Organización para el Comercio Exterior de Japón (JETRO).

La presencia de un alto funcionario de esa entidad en la apertura también puede ser interpretada como un apoyo a la intención expresa de los asiáticos de acercarse a la isla. Shinichi Saito, vicepresidente de JETRO, informó durante la ceremonia sobre las gestiones de esa entidad para la inserción de productos cubanos en el mercado de su país, en ramas como los alimentos procesados y la biotecnología.

Mutsuo Mabuchi, embajador japonés en La Habana, refirió el desconocimiento de las compañías de su país sobre las reformas económicas cubanas de los años 90, lo que les ha impedido conocer nuevas oportunidades de intercambio. Precisamente, revertir tal situación será el objetivo de JETRO en La Habana, dijo.

Desde 1998 esa organización ha participado en la Feria Internacional de La Habana y ha preparado eventos en Japón sobre negocios en la isla, además de propiciar la capacitación de expertos cubanos en la nación del sol naciente.

Diferentes formas de cooperación, entrenamiento y capacitación tecnológica para empresarios, directivos y especialistas, así como la organización de seminarios y el apoyo en la concertación de negocios, en la búsqueda y promoción de productos y potenciar inversiones e intercambios comerciales a diferentes niveles, más otros esfuerzos que incluyen la organización de ferias, programas de superación y simposios, quedarían abiertas a partir del renovado interés de empresarios y autoridades japonesas.

Estrella Madrigal, viceministra de Comercio Exterior, opinó que el mercado japonés representa un destino importante para las exportaciones cubanas, por su magnitud, capacidad de compra y la seriedad de los empresarios. Por otra parte, reconoció que el hecho de ser éste un mercado exigente y distante, constituye una limitante para algunos productos. “Si hasta ahora las exportaciones cubanas a Japón han estado determinadas principalmente por la venta de productos tradicionales, aspiramos, con la ayuda de JETRO y el actuar oportuno e inteligente de los empresarios cubanos, a que nuestros productos alcancen un mayor peso, sobre todo aquellos con un mayor valor agregado, como los alimentos y los servicios, entre otros”, subrayó Madrigal y deseó éxitos y fortalecimiento a las relaciones comerciales entre los dos países.

Según fuentes de JETRO, el comercio bilateral alcanzó en 2001 más de 64.225.000 dólares, de los cuales Cuba exportó 37.480.000 y Japón 26.745.000. Los principales productos que la isla caribeña comercializó en la nación asiática fueron langosta, café, azúcar, puros habanos y jugo de toronja, mientras que importó maquinaria, equipos de transporte, instrumentos de medición, manufacturas diversas y productos metálicos, entre otros.

La marcha no es en solitario. Una delegación empresarial de Japón llegó el día 2 a La Habana, encabezada por Tomoyochi Kondo, presidente de la Conferencia Económica Japón-Cuba, con el fin de promover el intercambio comercial entre ambos países.

A pocos minutos de su llegada, Kondo aseveró que incrementar las inversiones de la nación asiática en Cuba era uno de los principales objetivos de su visita. El también vicepresidente ejecutivo de la compañía Nissho Iwai señaló que conocer la realidad cubana era el máximo interés para los más de 20 miembros de la delegación. «Trabajar poco a poco nos llevará a un comercio estable entre ambos países», aseguró el ejecutivo.

Fuentes empresariales indican que algunos de los productos que mayores posibilidades tienen de cubrir las expectativas del mercado nipón son el café, el ron, los cítricos y el azúcar entre los tradicionales, en tanto los biotecnológicos, farmacéuticos e informáticos (softwares aplicados a la medicina) se presentan como potenciales para propiciar el intercambio.

«También analizaremos las posibilidades de inversión porque queremos seguir a otros estados que ya tienen mucha experiencia en esta isla», anunció.

CUBA PRINCIPALES EXPORTACIONES 2001


Bienes
Ingresos
Millones de pesos
Productos de la industria azucarera 545.000.000
Níquel 465.000.000
Tabaco 263.000.000
Otros 387.000.000*
Total 1. 660.000.000

* estimado : Anuario Estadístico de Cuba.2001. Oficina Nacional de Estadísticas

DEUDA EXTERNA: EL PANORAMA SE COMPLICA

Ante las situaciones complejas por la que transitó la economía cubana durante 2002, los especialistas avizoraron problemas en las posibilidades de cumplimientos con las obligaciones contraídas. Mientras tanto, en sectores empresariales con negocios en el país caribeño, la principal preocupación apuntaba a la falta de liquidez de la economía cubana, pues bajan las importaciones y se afectan las líneas de créditos.

Medios diplomáticos aseveraron que las inquietudes aumentaron a raíz de las compras en efectivo efectuadas por La Habana a firmas estadounidenses, al amparo de la legislación de 2000 que las autoriza a exportar alimentos y medicinas pese al embargo que mantiene Washington sobre Cuba desde los años 60.

El propio presidente Fidel Castro calificó de »terrible» 2002 y admitió que hay dificultades con los pagos a algunos países y empresas, al hablar ante hombres de negocios que participaron en una feria comercial en la capital cubana, del 3 al 10 de noviembre. »La isla no constituye un gran mercado», pero es »un país que actúa con seriedad y buena fe», dijo Castro, quien agregó que su gobierno expresó a esos acreedores la »disposición a negociar» y la »voluntad política» de pagar »hasta el último centavo». Pero, desgraciadamente para Cuba, la voluntad política no se traduce en dinero contante y sonante.

Versiones no confirmadas oficialmente aseguran que las moras financieras llevaron al menos a cuatro países (Canadá, España, Francia e Italia) a suspender este año sus garantías gubernamentales para créditos comerciales a La Habana.

Observadores consideran que al resentirse la estructura económica mundial luego del nefasto 11 de septiembre de 2001, fue inmediato el retroceso en el turismo, servicio primordial en el mercado cubano, donde la economía en su conjunto sufrió los efectos de tres ciclones en menos de un año, el incremento de la factura petrolera unida a la siempre costosa de alimentos y una zafra azucarera sin números de expansión. El resultado no podía ser otro, la habitualmente maltrecha liquidez de la isla se contrajo más y los pagos acordados en las diferentes renegociaciones de deudas, de acuerdo con fuentes empresariales, han tornado a la irregularidad cuando no a la suspensión temporal.

Medios financieros recordaron que el país caribeño tiene compromisos de pago a un año de plazo por 1.224 millones de dólares y para más de 24 meses por 294 millones, lo que estaría provocando »grandes tensiones». Esas responsabilidades corresponderían a renegociaciones bilaterales logradas en los últimos años con algunas naciones, entre los cuales figura Japón, el principal acreedor de la isla. En 1998, se reprogramó la deuda comercial por unos 750 millones de dólares con 28 empresas japonesas. Los pagos se extienden hasta 2017 e incluyen períodos de gracia de hasta 10 años.

Las renegociaciones bilaterales permitieron a Cuba iniciar un proceso de recuperación de mercados que, como el de Japón y Alemania, se hallaban virtualmente estancados por la falta de recursos financieros.

En el caso alemán, la firma el 25 de mayo de 2000 del acuerdo de reestructuración de la deuda de Cuba con Alemania, fijada en 125 millones de dólares amortizables en 25 años, abrió un camino de confianza para el avance alemán en el mercado cubano. Este hecho tuvo un reflejo concreto en el otorgamiento de los llamados créditos Hermes, que concede el gobierno federal a sus comerciantes y que ascendieron a 12,5 millones de euros para negocios con Cuba, principalmente en el corto plazo y en la modalidad de revolving. Bruno Bunse, presidente de la comisión de los seguros de créditos Hermes para Cuba y funcionario del ministerio federal de Economía, en ocasión de la feria de La Habana, en noviembre, reconoció que las posibilidades de las garantías para el comercio están limitadas en la actualidad «a pequeños negocios y el corto plazo». Sin muchos rodeos afirmó que «nuestros riesgos los queremos limitar», a causa de que aún «no tenemos esa base de confianza que se necesita para iniciar grandes negocios», y aunque escogió las palabras reveló que «sigue habiendo cierta inseguridad en la experiencia de pagos».

Por su parte, el doctor Norbert Mager, director de marketing del ministerio de Economía del estado de Hesse, estimó que, con todo, el nivel de los Hermes para la isla «podrían mejorar» a fin de potenciar los intercambios. A su vez, Lutz Plaumann, especialista del ministerio federal de Economía, suavizó los términos, pues aunque admitió que «hay dificultades con los pagos, en general se estaban cumpliendo las condiciones del crédito».

Entre las naciones acreedoras con que se llegó a acuerdos a partir de 1998 figuran también Argentina, Italia y España, primer socio comercial de la isla en su intercambio con el mundo. Según fuentes empresariales japonesas, citadas a principios de noviembre por medios internacionales de prensa, las autoridades cubanas les hicieron saber que no se podrán garantizar los pagos previstos para 2003 y el acuerdo de 1998 debería ser reprogramado.

La deuda externa total en moneda libremente convertible llegó en 2001 a 10.893 millones de dólares y cerca del 20 por ciento corresponde al gobierno y al sector privado japonés. La Oficina Nacional de Estadísticas señaló además que los créditos a la exportación con seguro de gobierno sumaron 3.538,9 millones de dólares, en tanto el país debe a sus proveedores (empresas) 2.025,6 millones de dólares. Los adeudos por »préstamos bilaterales y consorciales a mediano y largo plazo» alcanzaron 1.597,6 millones de dólares.

De acuerdo al informe económico 2001 del Banco Central de Cuba, 81 por ciento de la deuda externa corresponde a principal y 19 por ciento a intereses contractuales vencidos. Dentro del total de la deuda, 71,4 por ciento corresponde a mediano y largo plazo y 28,6 por ciento a corto plazo.

En tanto, un informe de CEPAL de 2000 incluye entre los acreedores principales, después de Japón, a Argentina, España, Francia, Reino Unido, Italia, México, Suiza y Alemania. En los años 80, Cuba logró renegociar tres veces su deuda. Al fracasar su solicitud para una cuarta reestructuración suspendió los pagos en julio de 1986. Varias rondas de conversaciones técnicas que en el primer cuatrimestre de 2001 sostuvieron autoridades cubanas con sus acreedores reunidos en el Club de París fracasaron y la isla sigue sin lograr renegociar 3.500 millones de dólares de su deuda total. Esos contactos permitieron »precisar aquellas cuestiones que aún mantienen distante la posibilidad de alcanzar un eventual acuerdo multilateral», dijo el Banco Central de Cuba en su informe sobre el desempeño económico de 2001. Fuentes no oficiales indican que las conversaciones culminaron sin acuerdo alguno, entre otros motivos, porque La Habana se negó a aceptar la exigencia de Rusia de incluir en esas negociaciones los adeudos cubanos a ese país. Según Moscú, la isla le debe 20.848 millones de rublos transferibles, deuda contraída en 30 años de estrecha colaboración cubano-soviética y cuyo equivalente en dólares no ha sido acordado. Pero Cuba alega que los daños y perjuicios sufridos a partir de la desaparición de la Unión Soviética (1991) suman 36.363 millones de rublos transferibles, estimación que entregó a la parte rusa en mayo de 1998.

La nación caribeña ha pedido a sus acreedores que consideren las condiciones atípicas en que se ha desarrollado su economía, sometida a »presiones externas» derivadas del embargo estadounidense. También se ha quejado de las »insuficientes facilidades crediticias de mediano y largo plazo» y de la «dependencia financiera de créditos a corto plazo en condiciones onerosas», con intereses de 15 y 20 por ciento en algunos casos. »Las condiciones para la adquisición de créditos a mediano y largo plazo por parte de instituciones bancarias y financieras del resto del mundo se han seguido dificultando», dijo la Cancillería cubana en un informe presentado a Naciones Unidas.

Durante la Feria Internacional de La Habana, del 3 al 10 de noviembre, se acordó iniciar negociaciones entre el Banco Central de Cuba y la Agencia del Seguro al Crédito a la Exportación de Canadá para la reprogramación de la deuda a corto plazo de la isla con esa entidad y la suscripción de un acuerdo al respecto que permitirá abrir el seguro al crédito de la exportación y ampliar el comercio.

No fueron menos importantes las conversaciones sostenidas con los representantes de Brasil, país que estuvo representado por un alto funcionario de su Cancillería y por directores del Banco Nacional de Desarrollo (BND), quienes ratificaron la disponibilidad de varios créditos o líneas de financiamiento a Cuba, para ampliar el comercio y las inversiones.

Asimismo, en la semana de feria se dio a conocer que el gigante sudamericano prorrogará, para el período 2003-2004, el crédito Proex por 15 millones de dólares para la importación de alimentos. Ello se suma a una línea de financiamiento por 25 millones de dólares, firmada recientemente, para la fabricación de ómnibus urbanos por parte de una empresa mixta radicada en Cuba, y a un crédito disponible para el desarrollo de la telefonía celular.

DEUDA EXTERNA
En MM de Pesos

Concepto 2000 2001
Deuda Total 10.961,3 10.893,0
Oficial Bilateral 5.668,9 5.727,1
Préstamos interguber. 1.836,9 1.836,1
Créditos de ayuda al desarrollo 254,4 352,0
Crédito export Seg. Gob 3.577,6 3.538,9
Oficial Multilateral 16,9 17,2
Instituciones Financieras 3.269,5 3.538,9
Préstamos y Dep Bancarios 2.942,1 2.832,5
Depósitos a corto plazo 1.240,8 1.234,9
Créditos para import corrien. 327,4 270,5
Proveedores 1.984,7 2.025,6
Otros créditos 21,3 20,1

Fuente: Informe Económico 2001 BCC mayo 2002

LA VIDA SE VUELVE MÁS DURA

El rechazo popular a la modificación de precios aplicada en las tiendas de venta de dólares en Cuba, con muchas más alzas que rebajas, parece haber definido cierta cautela en la introducción de la medida destinada a incrementar los ingresos a las arcas del Estado. El alza de los precios de electrodomésticos, calzado, ropa, perfumería y alimentos, entre otros rubros, y la rebaja “modesta” de un grupo de productos de primera necesidad, entró en vigor el 3 de junio como una opción “indispensable” del gobierno frente a los efectos en la economía cubana de la actual crisis mundial.

Con el paso de los días, la medida se introdujo en algunas redes de tiendas y no en otras y, en algunos casos, productos a los que se les había aplicado un incremento del 10 por ciento en la mañana, reaparecieron con su precio original en la tarde. En otros, como la leche en polvo Matilda, el descenso de precio en sólo 10 centavos aumentó a unos 50 centavos hacia el día 7. El aumento del combustible, una decisión que había sido informada a los trabajadores de las gasolineras con tiempo de antelación, no se hizo efectiva y, según trascendidos, habría sido aplazado o suspendido definitivamente. Tampoco se produjo el alza de los cigarrillos y, a simple vista, el precio de las bebidas parecía el mismo. La cerveza nacional de lata fue retirada de los estantes de una tienda por departamentos en espera de una definición, afirmó una empleada.

Una nota oficial del Ministerio de Economía y Planificación confirmó el 31 de mayo los rumores que desde hacía varias semanas circulaban por la capital de Cuba sobre el alza de los precios en las llamadas Tiendas de Recaudación de Divisas (TRD). En una situación difícil para el país en la esfera económica y tras un análisis de varios meses que incluyó los precios de 1.092 productos, el gobierno tomó la decisión de modificar los precios de los artículos que se venden en dólares a la población, según el comunicado.

“De acuerdo con las ventas en las TRD, cerca del 37 por ciento son de alimentos y el 14 por ciento se gasta en renglones fundamentales de aseo personal. De ahí que estos, aunque en forma modesta, sean objeto de rebajas”, afirmó la nota oficial. En cuanto a los incrementos, añadió el texto, “aparte de que sus porcentajes de aumento son menores o mayores en dependencia del tipo de producto, no responden en el mismo grado al carácter de artículos de primera necesidad.”

La información obvió detalles del por ciento del alza y de la rebaja y tampoco mencionó en ese momento el aumento previsto de la gasolina y el diesel.

Un documento oficioso que circuló entre la prensa extranjera orientaba el aumento del 10 por ciento de los precios en las Tiendas de Recaudación de Divisas (TRD) de la carne de res, el queso, mayonesas y salsas, aceitunas, galletas y chocolates. Igual por ciento se aplicaba a ropa, tejidos, calzado, bolsos, equipos electrodomésticos, muebles, artículos sanitarios y accesorios, ajuares de casa, bicicletas y rollos fotográficos, según el texto. De acuerdo con ese texto, con la excepción del champú, los productos para el cabello y los artículos para afeitado suben 20 por ciento. El alza mayor de un 30 por ciento se limitaba a equipos electrónicos de audio y accesorios y baterías para equipos electrónicos.

El Ministerio de Economía y Planificación aseguró que la modificación de precios beneficia a la mayoría de la población que tiene pocas posibilidades de acceder a la divisa y cuyos recursos destina básicamente a alimentos y a artículos de aseo.

El gobierno cubano legalizó el dólar en 1993 y desde entonces conviven en el país una amplia red de establecimientos para la venta en dólares y otra en moneda nacional, esta última con una oferta muy limitada. Según fuentes oficiales, alrededor de 60 por ciento de los 11,2 millones de cubanos tienen acceso a dólares mediante estímulos gubernamentales, remesas de familiares residentes en el exterior o por realizar trabajos por cuenta propia.

Antes de la aplicación de la medida, tiendas de equipos electrodomésticos en La Habana fueron asediadas el fin de semana anterior al 3 de junio por cientos de consumidores, ávidos de comprar a tiempo un refrigerador, una lavadora, una cocina de gas, una grabadora o una plancha. Se estima que en la semana previa a la entrada en vigor de la decisión, las ventas de las Tiendas de Recaudación de Divisas superaron las hechas desde inicios de año.

La modificación de los precios aparece como sólo una de varias medidas consideradas por el gobierno con el fin de recoger circulante para poder enfrentar la escasez de moneda dura en las arcas del Estado.

Especialistas estiman que la población cubana atesora en sus casas cientos de millones de dólares. El monto, sin embargo, estaría altamente concentrado en un pequeño grupo de personas como ocurre con los depósitos bancarios en dólares. Según fuentes financieras, alrededor del 13 por ciento de los ahorristas poseen cerca del 86 por ciento de todo el dinero en caja. En tanto, un sector que recibe altos ingresos por vías no legales prefiere guardar sus billetes “debajo del colchón”.

Las operaciones en el mercado subterráneo o “bolsa negra” ascienden a miles de millones de pesos, según estimados, y se espera reciban un nuevo impulso con el alza de precios aplicada. A los dólares, se suma un aumento sustancial de la liquidez acumulada en pesos cubanos, hecho que podría ser la prueba del agotamiento de las medidas aplicadas durante la pasada década y la necesidad desde hace años de nuevas reformas en el sistema económico cubano.

Entre las opciones manejadas por el gobierno se encuentran la apertura a la población de la isla de los hoteles turísticos, donde sólo se hospedan extranjeros, la liberalización de la venta de autos a particulares que hasta ahora se mantiene muy controlada y un nuevo impulso a las casas de compra de oro y plata, una forma de recaudar riqueza que tuvo su mayor auge a inicios de los años 90. De todas las propuestas, sólo la última se había hecho efectiva a finales de año.

A fin de evitar que los apagones vuelven a la cotidianidad cubana, se ha orientado ahorrar al máximo en el sector estatal para afectar al mínimo a la población. Locales concebidos para funcionar con aire acondicionado han dejado de usarlo para ahorrar electricidad.

A la situación del alza de precios se sumó el descenso de los ingresos de la población por la baja del turismo y la disminución de las remesas familiares que llegan fundamentalmente desde Estados Unidos. La crisis del turismo afectó durante todo el año a un por ciento importante de la población que vive de brindar servicios privados a extranjeros.

2003: AÑO DE MAYORES RESTRICCIONES

Las perspectivas para 2003, según se desprende de la situación internacional no son nada alentadoras. La amenaza de una guerra de Estados Unidos contra Iraq y la inestabilidad política en Venezuela pintan de un color bastante oscuro las perspectivas económicas de la isla para 2003. En estas condiciones, el gobierno dio a conocer los detalles del presupuesto para el próximo año:

Educación: A la educación preescolar, primaria y media, la educación superior y las otras actividades educacionales que dan respuesta a las acciones de capacitación y recalificación de los trabajadores, se destinan 3.000 millones de pesos, el 23,8 por ciento del total de gastos de la actividad presupuestada y un 7,5 por ciento superior al monto estimado a ejecutar en 2002. El 80 por ciento, 2.400 millones de pesos, se asigna a la educación preescolar, primaria y media, para asegurar el financiamiento de unos 13.000 centros escolares, con una matrícula de más de 2,2 millones de estudiantes, de ellos 417.000 en régimen interno. Del total asignado, 1.400 millones de pesos corresponden al pago de salarios, un 11 por ciento más que en este año, que financiarán la incorporación de 20.500 maestros y profesores, de ellos 3.200 de nivel superior.

El presupuesto asegura la continuación del Programa de Escuelas Primarias para lograr que la matrícula por aulas no exceda de 20 alumnos, la doble sesión en la enseñanza secundaria básica, la continuidad y desarrollo de los Programas Audiovisuales y de Informática, con la incorporación de 720 profesores en computación básica.

Para la formación de profesionales de nivel superior en las distintas especialidades y cursos de postgrado, se aseguran 554 millones de pesos, un 10,5 por ciento más que en 2002, de los cuales 237 millones corresponden al pago de salarios y otros pagos al personal.

Se programa una matrícula cercana a los 166.200 estudiantes en los cursos de pregrado, que demandan el 85 por ciento de los fondos asignados, concentrando el 84 por ciento de estos recursos en las ciencias pedagógicas, técnicas y sociales y en las ciencias médicas.

Salud Pública: Se asignan 2.050 millones de pesos, 5,9 por ciento superior a 2002. Se incrementan las asignaciones para alimentos y medicamentos en un 8 por ciento y 9 por ciento, respectivamente, y en un 61 por ciento las que se dedican a las acciones de reparación y mantenimiento constructivos.

Del monto total, 1.205 millones de pesos corresponden a salarios, que aseguran el empleo de 3.322 graduados del nivel superior y 6.005 graduados de nivel medio. Se destaca la incorporación prevista de 1.704 médicos y 328 estomatólogos en septiembre de 2003, lo cual permitirá contar con algo más de 68.000 médicos y 10.000 estomatólogos al cierre de 2003.

El crecimiento previsto en los otros gastos para el próximo año, se basa principalmente, en la mayor estabilidad en el suministro de medicamentos, para lo cual el Presupuesto financiará 15 millones de pesos más que en el 2002 un aumento de 10 millones para mejorar la alimentación de los pacientes, que significan un 16,4 por ciento por encima de lo gastado en 2001.

Para incrementar las reparaciones y mantenimientos de las instalaciones de salud se inscriben 19 millones por encima del estimado a ejecutar en 2002, cifra esta última se espera incrementar en la medida en que se disponga de los recursos materiales para ello.

Se dedican 885 millones con destino a los 267 hospitales, que cuentan con más de 48.300 camas. Esos fondos superan en un 8,2 por ciento el gasto estimado en 2002. Asimismo, se asignan 560 millones de pesos a los 444 policlínicos y más de 14.600 consultorios médicos de la familia, tanto para los ubicados en las comunidades como en centros escolares y laborales. La cifra mencionada es un 5,7 por ciento por encima de lo que se estimaba gastar en 2002.

Seguridad Social: El pago de pensiones a los beneficiarios de la Seguridad Social se asignan 2.050 millones de pesos. A su vez, los ingresos previstos por las contribuciones al plan de la Seguridad Social se estiman en 1.400 millones, resultando un saldo neto de 650 millones a financiar por el Presupuesto, superior en un 6,6 por ciento al estimado de 2002.

El Presupuesto para 2003 contempla un crecimiento de 300 millones de pesos para la Asistencia Social, que incluye el funcionamiento de los hogares de ancianos y los de impedidos físicos, entre otros, que en total suman más de 300 centros en todo el país, para lo cual se destinan 115 millones de pesos, un 29 por ciento más que el estimado para 2002. Se cubren igualmente, con 180 millones, los diferentes programas de asistencia a unos 131.500 núcleos familiares, con más de 251.600 beneficiados.

Defensa: Se garantizan los fondos monetarios requeridos para preservar la defensa y el orden interior.

Cultura: El total de gastos presupuestados para la cultura y el arte significan un aumento de 40 millones sobre el estimado de 2002 y de 140 millones respecto a la ejecución de 2001. Se da cobertura al funcionamiento de 2.680 instalaciones culturales y artísticas existentes en todas las regiones del país, que incluyen 314 casas de cultura, 369 bibliotecas, 238 museos, 73 teatros y salas de teatro, 215 salas de video y 430 cines, que en su conjunto se han propuesto realizar más de 350 mil funciones para alrededor de 66 millones de asistentes.

Se planifican 21.979 horas de transmisión por televisión, un 12,5 por ciento más que en 2002. De ellas, 10.714 horas a cargo de los telecentros provinciales.

Deporte: Se asignan 215 millones de pesos, un 10 por ciento más de los fondos utilizados en 2002. Se asegura el financiamiento solicitado para las 194 competencias nacionales, con 29.000 participantes y las 122 competencias internacionales, que se realizarán en Cuba, con una participación pronosticada de 6.000 extranjeros y 15.500 cubanos. Para esas competencias se disponen 19 millones de pesos.

Ciencia: Para la Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente se situarán recursos por 230 millones de pesos, que equivale a un aumento del 27,8 por ciento sobre el estimado de 2002. El monto previsto incluye 113 millones de pesos para el pago de los Programas de Ciencia y Técnica. Los 25 Programas Nacionales Científicos y Tecnológicos, que incluyen 400 proyectos de mayor prioridad, repercusión e impacto en la economía y en la sociedad, se destinan 3,4 millones de pesos por encima de los presupuestados en 2002. Los destinos fundamentales están enfocados a la alimentación de la población, desarrollo de vacunas, biotecnología agrícola, al estudio de la economía cubana, los cambios globales, la defensa civil y la montaña.

Vivienda: Se destinan 195 millones de pesos, cifra un 8,3 por ciento superior al estimado de 2002. De ese monto, 113 millones de pesos están asignados a la reparación y conservación del fondo habitacional.

Servicios comunales: Se consignan 700 millones de pesos, un 9,4 por ciento más que lo que se calcula ejecutar en el Presupuesto vigente en 2002. De esa cifra, 290 millones de pesos se disponen para la reparación de viales, muy por debajo de las necesidades, pero limitada por la disponibilidad de los materiales necesarios. Asimismo, se destinan 58 millones de pesos más que en 2002, dirigidos principalmente, a las tareas de higienización para mantener los resultados logrados en la Campaña para erradicar el mosquito Aedes aegypti.

Sector empresarial: Se contemplan 3.365 millones de pesos para gastos asociados al sector empresarial estatal y a los productores agropecuarios, superior en 60 millones de pesos a lo que se les entregó en 2002.

Las partidas más importantes se concentran en los subsidios por diferencias de precios que se conceden a los productos que se ofertan por la canasta básica y al consumo social a precios minoristas estabilizados, muy por debajo de sus costos reales y de los precios del mercado, lo que constituye, de hecho, un subsidio indirecto a las familias y al consumo social. Para este propósito se prevén 1.151 millones de pesos para 2003.

Para apoyar el desarrollo de las exportaciones y la sustitución de importaciones se destinan a las empresas 765 millones de pesos. Más del 58 por ciento de estas cifras se otorgan a productos de la agricultura no cañera, siendo el tabaco, el café y el cítrico los que reciben mayores montos.

De los 322 millones de pesos reservados para los subsidios por pérdidas, 192 millones de pesos se estiman entregar a las empresas del Ministerio de la Agricultura y 80 millones de pesos a las del MINAZ y se asignan, además, 510 millones de pesos al Fondo de Estabilización de los precios del azúcar.

Para enfrentar el monto total de los gastos presupuestados que incluye, además, 1.700 millones de pesos reservados para las inversiones que se vaya decidiendo ejecutar durante el año y 200 millones de pesos reservados para contingencias y decisiones no previstas y se han tensado los montos calculados de ingresos a captar durante el próximo año que, en total, suman 17.226 millones de pesos, de los cuales 13.396 millones corresponden a ingresos provenientes del sistema tributario y 3.830 millones por los aportes de los resultados de las empresas estatales y por otros ingresos no tributarios.

Por último el balance de ingresos y gastos refleja un déficit de 1. 074 millones de pesos que representan un 3,4 por ciento del tradicional producto interno bruto, a precios corrientes.

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