2005: Año de dificultades y promesas

Resumen económico anual

Pasados doce meses de incertidumbres, cortes eléctricos y promesas de un futuro mejor para 2006, Cuba cerró 2005 con el anuncio de un crecimiento económico de 11,8 por ciento.

Para algunos expertos, la cifra de incremento del Producto Interno Bruto sobrepasó   sus cálculos y estimados. Esos criterios coinciden con los de no pocos cubanos que fruncen el ceño al hacer cualquier comentario al respecto, toda vez que, como en ocasiones anteriores, ese alto índice no se corresponde con las carencias y dificultades en temas vitales como la alimentación, el transporte y los servicios.

Sin embargo, las autoridades calculan un crecimiento superior al de naciones de gran dinamismo, entre ellas China . Al dar a conocer los resultados del año, en la segunda y última sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento), el ministro de Economía y Planificación, José Luis Rodríguez, expresó que 2005 fue “uno de los más fructíferos de la Revolución , pues ha marcado el inicio de importantes transformaciones” en la economía y muestra “resultados verdaderamente impresionantes”.

A su juicio, “pudiera decirse que se ha comenzado a dar soluciones reales y a crear condiciones para garantizar la superación de dificultades que impedían consolidar lo ya hecho y seguir avanzando”.

El gobierno de la isla lo explica así: el crecimiento del PIB “incluye el valor agregado de los servicios sociales brindados en nuestro país, pero que también ha beneficiado a muchos pueblos del mundo” y agregan que esa cifra “puede considerarse la más alta en la historia revolucionaria”.

Según las autoridades cubanas, no es justo dejar fuera esos rubros que generan empleos y tienen extensa presencia en el presupuesto, pero corresponden a servicios gratuitos, por lo que quedan subvalorados en la metodología de cálculo tradicional. “Nadie se crea por ahí que estamos dando datos falsos”, advirtió el presidente Fidel Castro durante la presentación del documento, al tiempo que invitó a analizar el alcance de los programas sociales que redundan en la calidad de vida de los cubanos.

Precisamente de eso se trata. Muchos reconocen que el país ha perfilado con mayor certeza el rumbo futuro, con decisiones importantes en temas como la generación de energía y modernización del Sistema Electroenérgetico Nacional (SEN), surgen posibilidades para mejoras en los índices de alimentación y de transporte público, se lanzó un ambicioso programa   de construcción de viviendas —una de las mayores deudas pendientes del gobierno de Fidel Castro, que acarrea importantes problemas sociales—, y existen posibilidades reales de crecer en esferas productivas como el níquel, gracias a las inversiones acordadas en la etapa 2004-2005. Pero, a su vez, consideran negativo y precipitado dar por hecho lo que está por hacerse en el futuro.

En su informe al parlamento, el titular cubano de Economía y Planificación calificó la etapa como “un momento de singular madurez política en nuestra historia, en la que el compañero Fidel (Castro) ha examinado, con una visión crítica y renovadora, los errores, las insuficiencias y el desconocimiento en el manejo adecuado de las cuestiones económicas”.

Rodríguez enumeró las estrategias diseñadas o anunciadas en 2005, que constituyen soluciones para etapas venideras. “Las condiciones creadas han permitido, efectivamente, dar una atención priorizada a sectores clave para nuestro desarrollo y, al mismo tiempo, iniciar la solución de demandas de alta prioridad para la población”, explicó. Entre ellas se encuentran:

– Atención priorizada a la defensa del país. La industria nacional inició calladamente un amplio programa para mejorar la técnica militar, que puso en movimiento y llenó de contenido de trabajo a numerosas fábricas

– Se inició lo que se ha denominado una “verdadera revolución” en la forma de producir energía. La adquisición y montaje de miles de grupos electrógenos y la futura puesta en marcha de industrias, capaces de generar energía a partir del gas acompañante de los pozos de petróleo, forman parte de un plan para modernizar el sistema, reducir los costos de la generación y alcanzar la “invulnerabilidad energética”, que garantizaría poner fin a los cortes eléctricos (apagones) tanto a la población como al sector estatal.

– Se organiza el programa de viviendas “llamado a resolver gradualmente una de las necesidades más sentidas de nuestro pueblo”. Algunos estimados ubican en más de 500.000 las necesidades acumuladas de vivienda.

– Se emprenden los primeros pasos para la reorganización y modernización del transporte, vinculados a la reducción del consumo de portadores energéticos de alto costo.

– Puesto en marcha un plan de inversiones de largo alcance para dar una respuesta definitiva a los problemas de la sequía y el uso racional del agua.

– Se programan inversiones para diversos planes de producción de alimentos, dirigidos a mejorar la alimentación de los 11,2 millones de habitantes.

El documento menciona, entre los logros: la elevación del salario mínimo en más del doble; el incremento de la pensión mínima de los jubilados casi tres veces y el aumento de las prestaciones de la seguridad social; el aumento de la entrega normada de alimentos (arroz, frijoles y huevos), con lo que se homogeneizó el consumo en todo el país, así como   la introducción de un nuevo producto (el chocolé ), de alto valor nutritivo y mejoras en las formulaciones de otros surtidos racionados como café, pasta dental y jabón de baño.

El salario mínimo se incrementó de 354 a 398 pesos, para un aumento de 12,4 por ciento, en tanto la pensión mínima de la seguridad social se elevó de 55 a 164 pesos y las prestaciones de la asistencia social de 62 a 122 pesos, para un incremento de tres veces y 96,7 por ciento, indicó el informe del Ministerio de Economía y Planificación, según el cual estas medidas beneficiaron directamente a 5.111.267 ciudadanos. Al cierre del año se reportó una tasa de desempleo de 1,9 por ciento.

En la etapa, el gobierno emprendió una batalla campal contra la corrupción y el delito, al considerar que males de esa índole pueden socavar el proceso revolucionario, algo que no ha conseguido Estados Unidos, principal enemigo político de la nación caribeña. Pese a los daños provocados por el embargo de ese país contra la isla, que suman ya más de 82.000 millones, las autoridades cubanas consideran que la economía cubana se encuentra en un buen momento para proseguir los programas de beneficio social.

En sectores como educación y salud se trabaja, aún sin los resultados esperados, en una mejoría en la calidad de la atención y la enseñanza, tanto con la creación y reparación de las capacidades existentes,   como con la extensión del empleo de medios audiovisuales en la educación.

De acuerdo con Rodríguez, todo ello se hizo “en medio de un año récord en huracanes y con la presencia de la sequía”, que trajo pérdidas significativas en la producción agrícola, sobre todo en la región oriental, “así como de afectaciones eléctricas aún presentes y de un bloqueo recrudecido”.

Como el tema de la energía fue abordado extensamente durante 2005 por el presidente cubano, Rodríguez dedicó parte de su informe a hablar de otros sectores en los cuales   se ejecutan inversiones millonarias, entre ellos el transporte.   Al respecto, detalló que en la etapa analizada se le otorgó mayor prioridad al transporte de carga, fundamentalmente el ferrocarril, por ser el más económico: el empleo de una locomotora permite mover, de una sola vez, miles y miles de toneladas de mercancías.

Tal prioridad propició la reparación de 57 locomotoras y 1.733 vagones de carga, lo que permitió el crecimiento en la transportación ferroviaria e, incluso, el de traslado de mercancías en 13,3 por ciento. Explicó también que en los meses finales de 2005 se ejecutó una operación emergente con la intervención de las Fuerzas Armadas para evacuar importantes volúmenes de productos, estimados en 1.900.000 toneladas.

Durante la etapa también mejoró la actividad portuaria, dijo Rodríguez, con la recepción de 130 equipos, así como medios de almacenaje. En esa esfera se reparan remolcadores, patanas y embarcaciones de cabotaje, lo que posibilita incrementar el movimiento de carga.

En el caso del transporte de pasajeros, las autoridades señalaron que en 2005 se movieron 8.500.000   pasajeros, 49 por ciento más que en el año precedente, en un sector muy deprimido desde el comienzo de la crisis económica iniciada en los ‘90s. En general, dijo el ministro, el transporte crece 7,7 por ciento, lo que constituye una muestra de la prioridad que se le dio al tema, muchas veces criticado por la población.

Según el informe, el año cerró con 39.261 viviendas concluidas, una cifra 2,5 veces superior a las finalizadas en 2004, mientras las acciones de conservación y rehabilitación sumaron 280.000, 64 por ciento por encima de los doce meses anteriores. Al respecto, algunos dirigentes barriales indican que, con la asignación de materiales de la construcción a los necesitados (cemento, arena y piedra), muchas moradas podrían ser arregladas por los interesados, luego de décadas sin el mantenimiento constructivo necesario, un problema que ha llevado a que se perdieran cientos y hasta miles de casas y apartamentos.

Uno de los sectores de silencio es la industria azucarera. En agosto, el gobierno anunció la paralización transitoria de otro grupo de fábricas azucareras que se unirán a las 71 cerradas en   2002. Las facilidades industriales serán dedicadas a la producción de alimentos y a prestar servicios sociales.

La nueva contracción de la industria azucarera se produce después de que en la cosecha 2004-2005
—considerada la peor en casi un siglo— se obtuvieron sólo un millón 300.000 toneladas de azúcar, de las cuales están garantizadas las 700.000 toneladas para el mercado interno.

En la esfera de la alimentación de la población —uno de los problemas más agudos y que más críticas genera hacia las autoridades por su déficit y altos precios— se reporta un crecimiento de 1,5 por ciento en las kilocalorías y 2,9 en el consumo diario de proteínas, con lo cual estos indicadores se ubicaron en 3.356 y 88 gramos, respectivamente. Según los datos oficiales, la producción de huevos creció 23,5 por ciento, lo que permitió incrementar la cuota normada en la mayoría de los municipios del país, mientras la de carne de cerdo aumentó 24 por ciento.

A su vez, se incrementaron producciones como el yogur de soya, las pastas, las conservas de tomate y el envasado de aceite refinado. Por otra parte, la importación de alimentos creció en 43,2 por ciento, lo que compensó en alguna medida la contracción en la producción nacional de productos agropecuarios.

Según el reporte, las inversiones en el país crecieron cerca de 39 por ciento, cifra cinco veces superior a 2004. Estas se encuentran concentradas en los sectores considerados estratégicos por el gobierno y constituirán la base para un eventual crecimiento futuro de la nación caribeña.

En la esfera productiva, el níquel se consolidó como la primera fuente de ingreso por exportación de bienes, con una producción similar a la de 2004 (entre 75.000-77.000 toneladas). La elevación de los precios en el mercado internacional de metales, sin embargo, propició un aumento de los ingresos por ese concepto.

La producción industrial no azucarera aumentó 3,2 por ciento, con incrementos en 12 de las 20 ramas que la componen. Entre ellas sobresalieron por sus crecimientos la metalurgia ferrosa (19 por ciento);    bebidas y tabacos (6,4 por ciento) y combustibles (6,1 por ciento). Otros productos que mostraron avances fueron acero, cables eléctricos, cemento, pintura, así como la elaboración de las ollas de presión, que creció 15 veces, indicó el reporte, sin mencionar que esa producción estuvo paralizada hasta ahora.

Rodríguez aseguró que el país amplió su capacidad para obtener créditos, reevaluó el peso cubano un 7,4 por ciento frente al peso convertible (CUC) y pudo devaluar el dólar en 8 por ciento en relación con la divisa de uso local.

Pese a huracanes en el Caribe y conflictos bélicos y graves terremotos en el mundo, las autoridades reportaron un incremento en el turismo de 12 por ciento, con más de 2,3 millones de arribos al cerrar el año, mientras los ingresos crecieron 10,7 por ciento y disminuyeron los gastos.   En tanto, las exportaciones también se elevaron en el orden de 27,9 por ciento, de ellas 70 por ciento corresponde a servicios, fundamentalmente médicos. En el caso de las importaciones, aumentaron 36 por ciento, en gran medida por la subida de los precios del combustible, de acuerdo con el reporte.

Despachos de prensa dan cuenta de que Cuba informó a la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) que las exportaciones totalizaron 8.700 millones de dólares en 2005, frente a los 5.860 millones de 2004. Hubo un saldo de 60 millones de dólares en la cuenta corriente de la balanza de pagos.   Sumada esta a 800 millones en la cuenta de capital y financiera, arrojó un superávit global de 860 millones de dólares.

En el orden de las finanzas internas, dijo la ministra de Finanzas y Precios, Georgina Barreiro, en 2005 se alcanzó una recaudación de 23.400 millones de dólares, 2.300 millones más que lo estipulado en la Ley del Presupuesto de 2005, lo que representó 24,3 por ciento de crecimiento, fundamentalmente por concepto de exportaciones de servicios y ventas de productos a la población.

El total de gastos fue de 25.300 millones de pesos, cifra superior en 2.600 millones a lo previsto, para un 25 por ciento de incremento.

Estos fueron, a grandes rasgos, los logros económicos informados por la nación caribeña al cierre de un año en el que continuó la sequía iniciada en 2003, con pérdidas por unos 1.350 millones de dólares y tres   huracanes, Dennis, Rita y Wilma, cuyos daños se cuantifican en 2.000 millones.

La ministra cubana de Finanzas y Precios señaló que a las inversiones financiadas centralmente por el país se destinaron importantes montos monetarios, 460 millones más que lo acordado para la etapa. Al respecto, se estimaron en 3.182 millones de pesos lo ejecutado, 40 por ciento más que en 2004.

No obstante, el presupuesto concluyó con un déficit de 1.950 millones de pesos, superior en 315 millones a lo aprobado para   el año.

Algunos de los principios de la   política económica de la isla fueron esbozados por el presidente del Banco Central de Cuba (BCC), Francisco Soberón. Según el titular, esta “no tiene como objetivo desarrollar un modelo consumista que imite al de los países del primer mundo”, sino “garantizar a cada ciudadano su alimentación básica, servicios médicos gratuitos de alta calidad, educación esmerada e ilimitada y un empleo decoroso y el acceso a todas las manifestaciones culturales y deportivas”.

Soberón agregó que “a partir de 2003 se ha trabajado para enfrentar y resolver” las contradicciones y desigualdades surgidas con las reformas de 1993 y destacó que   actualmente la isla anda por buen camino, aunque no puede descuidar “la necesidad de superar los múltiples errores y deficiencias presentes en nuestra economía. Entre ellos, nuestra tendencia al despilfarro de recursos que tanto daño nos ha hecho”.

Ese es uno de los temas que más preocupa a las autoridades cubanas, pues males como la corrupción, el delito, el desvío de recursos y el debilitamiento de los valores pueden ser mortales para el proyecto socialista.

Soberón aprovechó el espacio parlamentario para reiterar que el país debe “restaurar la función del salario como movilizador de la productividad y la producción; continuar la política gradual, prudente y progresiva de reevaluación de la moneda nacional y terminar el inicuo y distorsionado poder adquisitivo del dólar”.

PIB social

Para la isla, no menos relevantes son los resultados en el ámbito social, incluidos como valor agregado en los cálculos del PIB. Al respecto, se conoció que en 2005 las inversiones en la esfera de la salud recibieron “una atención especial”, con la terminación de reparaciones en 129 policlínicos, mientras otros 39 están en la fase final.

Cuba concluyó 2005 con 425 instalaciones para el servicio de fisioterapia, 121 salas de terapia intensiva en municipios seleccionados de los 169 del total nacional, 52 hospitales en proceso de remodelación y ampliación, así como la construcción de 19 alojamientos asociados a instalaciones hospitalarias.

El país dispone de 206 ópticas y se decidió equipar 24 centros oftalmológicos con equipos de alta tecnología, así como mejorar el parque de ambulancias para el Sistema Integral de Urgencias Médicas (SIUM), que permite la atención a pacientes graves. La isla cuenta con 400 ambulancias más que al cierre de 2004.

La producción de medicamentos de la industria farmacéutica, indicó el reporte oficial, creció 26 por ciento en el período, por lo que se reduce a 10 la cifra de medicamentos en falta.

Todos esos aspectos mencionados son el resultado de un programa inversionista para el sector —iniciado en 2004 por un monto superior a 90.000.000 de dólares—, que arroja un “importante significado para la economía del país y su peso creciente comienza a reflejarse de forma decisiva en los ritmos de crecimiento que obtiene”, dijo el ministro de Economía, José Luis Rodríguez, y agregó que “más allá de este significado, Cuba comparte de forma creciente el avance de sus servicios médicos con otros pueblos del mundo, como expresión de la esencia profundamente humanista   e internacionalista de nuestra Revolución”. Entre estos servicios se incluyen las 172.306 operaciones de la Operación Milagro, surgida en 2004 para atender a pacientes latinoamericanos y caribeños con afecciones oftalmológicas.

En 2005 fue creado el Destacamento Henry Reeve , integrado por miles de médicos, técnicos y especialistas que tienen como misión asistir a otros pueblos en caso de graves desastres naturales o epidemias. De ellos, 700 trabajaron en Guatemala, mientras otro grupo se encuentra actualmente en Pakistán.

En la educación continúa el programa de reparación de institutos superiores pedagógicos y preuniversitarios, con la terminación de 79. En el ámbito de la enseñanza, en la primaria se alcanza un promedio de 18,8 alumnos por aula, mientras en la secundaria avanza la incorporación de profesores generales integrales, se reduce la matrícula por grupo a 30 estudiantes y se dispone de 13.215 computadoras. En el nivel preuniversitario se estima que hay 30 alumnos por grupo y una densidad de 15-25 estudiantes por computadora.

En la enseñanza superior, la universalización, considerada el elemento de “más importancia en las transformaciones educacionales de 2005” , propició la incorporación al estudio de 500.000 estudiantes, de ellos 360.000 en 2.133 sedes universitarias en todo el país.

No obstante, en ninguno de los casos el informe menciona la calidad de la enseñanza y el aprovechamiento del tiempo docente, cuyas deficiencias obligan a muchos   padres a contratar profesores particulares para que sus hijos puedan acceder a escuelas de alto rigor docente.

Otros programas sociales comprenden la extensión de la enseñanza artística a todo el país, con el concurso de 6.318 instructores de arte que ha formado la nación caribeña, la restauración y construcción de escuelas de arte, ballet, circo y artes plásticas.

Rodríguez dijo que 62,7 por ciento de la programación televisiva está dedicada a la educación, con video clases y materiales instructivos. En la etapa se mantuvieron funcionando 1.925 salas de televisión en asentamientos poblacionales aislados, para reducir las llamadas zonas de silencio. En el sector del deporte existe un programa para reparar las Escuelas de Iniciación en el Deporte (EIDE) y construir dos nuevas.

Según las autoridades, la biotecnología continúa teniendo un impacto favorable en la salud y se consolidan logros como la desaparición de la Hepatitis B y de la Meningitis meningocócica en los niños, la cobertura de vacunación contra el Haemophilus y el inicio de la vacunación con inyectables combinados cubanos, así como el diagnóstico prenatal de malformaciones congénitas y el perinatal de otras enfermedades prevenibles.

Asimismo, el informe oficial destaca el creciente impacto de esta ciencia en la producción de alimentos, con un crecimiento de 30 por ciento de los camarones y los peces, además de los bioproductos para el control de nemátodos y otras plagas que atacan a los vegetales en las casas de cultivo, una modalidad productiva con perspectivas de crecimiento en miles de hectáreas.

También en 2005 avanzaron las comunicaciones y la informática, que creció ocho por ciento y permitió se alcanzara 90 por ciento de digitalización en el país, así como una densidad telefónica de 8,7 por ciento. En la etapa, el país instaló más de 42.000 computadoras, lo que representó un crecimiento de 14 por ciento contra el año precedente y se creció en la exportación de softwares.

Desde Cepal

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) señaló a mediados de diciembre, en su Balance preliminar de las economías latinoamericanas y del Caribe 2005, que la región alcanzaría en esa etapa 4,3 por ciento de crecimiento, a la vez que anunció que los datos de Cuba no estaban incluidos en ese cálculo.

El economista y ex ministro argentino de Economía José Luis Machinea, secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), dio a conocer que el gobierno cubano había informado a esa entidad que este año la economía de la isla crecería 11,8 por ciento, gracias a “un fuerte aumento de las exportaciones de servicios”.

Ante tal situación, la agencia regional de la Organización de las Naciones Unidas se abstuvo de incluir esa tasa en el promedio regional, mientras analiza la metodología con que se calculó.   “La metodología utilizada en esta estimación está siendo evaluada por la Cepal. Dado que este proceso aún no ha concluido, la Cepal no cuenta con estimaciones propias, por lo que la tasa de crecimiento de Cuba no está incluida en el promedio regional”, advirtió el organismo de Naciones Unidas.

No obstante, Machinea puntualizó que ello no implicaba ningún juicio a priori sobre el informe del gobierno de Fidel Castro y admitió, ante una pregunta, que acciones como las que cumple Cuba de asistencia médica internacional y sus políticas sociales y de educación no son reflejadas en índices elaborados con metodologías tradicionales.

Al referirse a la venidera etapa de comicios en la región, el secretario ejecutivo del organismo regional destacó que, en ese contexto, se deben dar “señales claras en la microeconomía”, ya que “no basta con que la macroeconomía ande bien” si persisten la pobreza y el desempleo.

El apartado sobre Cuba señala que su economía se aceleró en 2005, debido a la combinación del crecimiento de las exportaciones y la llegada de capitales, lo que permitió el aumento del consumo y el repunte de la inversión.

El crecimiento de Cuba se produce en un contexto regional moderado. Según Cepal , las economías latinoamericanas continúan creciendo, pero a un ritmo menor que en el conjunto del mundo en desarrollo, cuyo Producto Interno Bruto (PIB) aumentó 5,7 por ciento, sobre todo gracias a la expansión de los dos países más poblados, China e India, mientras a nivel mundial el incremento fue de 3,3 por ciento.

En relación con la inversión, aunque en términos regionales muestra una recuperación, aún está por debajo de los niveles de 1998. Crecer a tasas más altas, un requisito indispensable para reducir la tasa de desempleo más rápidamente, exige un aumento de varios puntos de la tasa de inversión.

En términos subregionales, las mayores expansiones del PIB tuvieron lugar en América del Sur. Las economías del Caribe mostraron igualmente un buen desempeño, en tanto los menores crecimientos se dieron en México y América Central, con desventajas en sus exportaciones de manufacturas y servicios por la competencia de China.

En América Central y el Caribe, el alza del precio del petróleo se unió a la devastación de los huracanes para golpear la economía. Con excepción de Trinidad y Tobago, exportador de crudo, el resto de los países vio mermadas sus perspectivas de crecimiento del PIB en 2,5 por ciento por el peso de la factura de crudo, indicó el informe de Copal.

El crecimiento sostenido por tres años comienza a influir favorablemente en el mercado del trabajo y está contribuyendo, aunque en forma incipiente, a mitigar la difícil situación social de América Latina y el Caribe. El aumento del empleo, sumado a un menor dinamismo de la oferta de mano de obra, posibilita una reducción de la tasa de desempleo en el contexto de un incremento de la proporción de empleo formal en la región.

En 2005, precisó Cepal 5,6 millones de personas encontraron trabajo en zonas urbanas de la región y la proporción de aquellas en edad laboral que tienen trabajo subió de 53,1 a 53,6 por ciento, aunque al mismo tiempo bajó la tasa de participación laboral, que representa a quienes buscan empleo, de 59,5 a 59,2 por ciento. Estos factores determinaron que el desempleo regional urbano disminuyera de 10,3 a 9,3 por ciento, tasa no vista en los últimos 20 años, lo que se explica también por el retiro del mercado del trabajo de jóvenes que retornaron, en su mayoría, al sistema educativo.

En el balance general, Cepal señala que tanto el crecimiento de 2005 como el esperado para 2006 serán insuficientes para aumentar las tasas de inversión y ahorro en la región y atacar a fondo los grandes problemas de pobreza y desempleo, cuando los logros registrados en los últimos tiempos son muy parciales.

Para 2006 no se esperan grandes cambios, tanto en la economía mundial como en su impacto en América Latina y el Caribe. Las perspectivas son de una cierta estabilización en el precio del petróleo y de las materias primas en general, lo que seguirá favoreciendo a los países sudamericanos, exportadores de recursos naturales.

Voces discordantes

Algunos economistas de la disidencia interna de la isla pusieron en duda el alto crecimiento del PIB cubano. Entre ellos se encuentran Marta Beatriz Roque y Oscar Espinosa Chepe, miembros del llamado grupo de los 75 disidentes encarcelados en 2003, puestos en libertad mediante “licencia extra penal”.

De acuerdo con   Roque, “el gobierno cambia constantemente la base comparativa y ello le permite alterar los resultados del incremento del PIB”. Espinosa alertó acerca de que la “recentralización” de la economía “traerá mayor ineficiencia y un costo de producción mayor”. Según su criterio, una mayor centralización económica y la lucha contra la corrupción “podrían redundar en más escasez, mayor pobreza, incremento de los precios de los productos, salarios reales más bajos y, en consecuencia, mayor estímulo a la delincuencia”.

Para el economista, el crecimiento reportado “no tiene sustento económico porque se reconoció que la producción de energía bajó en un cuatro por ciento en el primer semestre”.

A juicio de Espinosa, la eventual nueva devaluación del dólar “sin razones que la justifiquen” ocasionará “un encarecimiento del mercado cubano”, al originar “inestabilidad y desconfianza” entre los inversionistas extranjeros.

Energía: en espera de la estabilidad eléctrica

El anuncio hecho por el presidente Fidel Castro sobre una mejor situación eléctrica para el segundo semestre de 2006 apareció como una nueva esperanza para los habitantes de esta isla, deseosos de despedirse para siempre de los apagones, esos molestos y muy frecuentes cortes eléctricos que les acompañaron durante todo 2005.

La severa crisis en las plantas generadoras hizo que la población cubana no recibiera con agrado la información de que sería imposible cumplir el compromiso de garantizar un verano libre de cortes eléctricos.

Las causas, reiteradas en diferentes tribunas, descansan en la obsolescencia de la industria, sus   reiteradas roturas y los ciclos de mantenimiento, que en ocasiones se prolongaron más allá de todo cálculo.

Como en los últimos años, el Ministerio de la Industria Básica decidió concentrar el mantenimiento programado de las plantas en los meses de abril a junio, para así asegurar el servicio en julio y agosto.   Pero, tras la parada de las máquinas, se comprobó que las reparaciones eran de mayor envergadura que lo planificado y a esto se unió una cadena de averías en tres   centrales termoeléctricas.

Según informó el lunes 4 de julio la ministra cubana de la Industria Básica, Yadira García, en programa transmitido por la televisión cubana, la situación era compleja debido al déficit en la generación provocado por la demora de las reparaciones y mantenimientos más allá de lo previsto. Pese al crítico panorama, la también miembro del Buró Político del Partido Comunista de la isla   sembró la esperanza   de que todo podría mejorar a finales de julio.

Cada año, la población se queja de que las reparaciones se acometan precisamente en los meses de mayor calor. Para Pedro Abigantús, director de generación de la Unión Nacional Eléctrica (UNE), la recuperación de los ciclos de mantenimiento era indispensable, pues de lo contrario empezarían a limitarse las capacidades de las unidades y estas se romperían.

Al respecto afirmó entonces la ministra que el país había decidido no paralizar el ciclo de arreglos y haría lo necesario para estabilizar el servicio en el verano,   pero esto no pudo cumplirse. Se proyectó lograr una generación de 2.400 megawatts que permitiera satisfacer el consumo en esos meses, de 2.200 megawatts, y contar con una reserva para imprevistos. Sin embargo, como otras veces, la coincidencia de las reparaciones y las roturas condujo a que se dispusiera de una cantidad mucho menor y que el déficit alcanzara hasta 1.000 megawatts. García alertó que   cualquier mejoría no estaba   exenta de contingencias, por la ocurrencia de nuevas averías.

En menos de una semana, el huracán Dennis, el 8 de julio, se convirtió en una de esas contingencias y hubo que sufrir nuevamente las interrupciones en el servicio. El meteoro dañó las redes en la parte occidental del país y provocó la falta de electricidad, por períodos prolongados, en las provincias de Sancti Spíritus, Cienfuegos, Matanzas, La Habana, Ciudad de La Habana y Pinar del Río.

En otras palabras, se multiplicaron los apagones, justo cuando hacía más calor, la familia disfrutaba de las vacaciones y aspiraba a entretenerse con la programación televisiva estival. Luego, en septiembre, otro huracán, Rita, produjo cortes considerables de electricidad en La Habana, Ciudad de La Habana y Pinar del Río.

No se trata de casualidades. El mal estado de las redes de transmisión y distribución hace que, ante cualquier fenómeno atmosférico, se produzcan roturas de cables, caídas de postes o torres de alta tensión, que suman nuevas presiones a un sistema de por sí viejo y que funciona sin parar los 365 días del año.

Según fuentes oficiales, de las 39 unidades generadores de la isla la mayoría tiene entre 25 y 35 años de explotación. Su deficiente estado técnico implica grandes riesgos para el Sistema Electroenergético Nacional (SEN), ante la probabilidad de que incluso en las plantas reparadas se produzcan averías, con las consiguientes insuficiencias en la generación.

Como parte de la política de ahorro implementada durante la década de los ‘90s y principios del presente siglo, el consumo de electricidad redujo su dinámica de crecimiento al dos por ciento desde 1999, en relación con el siete por ciento de períodos anteriores.

Una de las variantes aplicadas fue la utilización del crudo nacional para la generación eléctrica. El empleo de ese petróleo genera dificultades, por constituir un combustible denso con alto contenido de azufre, lo que obliga a acortar los ciclos de mantenimiento de las plantas y a hacer más frecuentes las paradas técnicas.

Cuba tiene una capacidad instalada de 3.200 megawatts. Se estima que, cuando la disponibilidad asciende a 60-65 por ciento de la capacidad   instalada, hay condiciones para brindar un buen servicio, de lo contrario sobrevienen los apagones. En 1988 y 1989 la   isla tenía una disponibilidad de 80 por ciento, una cifra que se mantiene como aspiración para el futuro.

Entre 1993 y 1994, tras la disolución en 1991 de la Unión Soviética y el consecuente cese   de su suministro estable de petróleo, la disponibilidad en Cuba descendió   50 por ciento. Eran los tiempos de “alumbrones”, como denominaron los cubanos y cubanas   a las pocas horas de servicio eléctrico, una suerte de antónimo de “apagones”.

La recuperación paulatina se produjo entre 1997 y 2000, con la   instalación de nuevas unidades y la modernización de otras, y ya al año   siguiente la disponibilidad había crecido hasta 69,5 por ciento, para volver a caer en 2004, cuando una rotura de más de cinco meses en la planta termoeléctrica Antonio Guiteras llevó al   gobierno a decretar medidas extraordinarias de ahorro, incluido el cierre   de importantes industrias, aunque esto no impidió ni evitó los cortes eléctricos en el sector residencial. ( ver   tabla 1)

TABLA 1

CAPACIDAD POTENCIAL INSTALADA

Plantas Megavatios %
Generadoras
Antonio Maceo    450 14,1
Felton    500 15,6
10 de Octubre    425 13,3
Antonio Guiteras    330 10,3
Mariel    450 14,1
Energás    180   5,6
Otras    865 27,0
Total 3.200 100

Fuente: Comisión Económica de América Latina ( Cepal ) Estudio Económico 2004-2005.

Expertos y observadores consideran que esas crisis recurrentes exigen soluciones profundas definitivas para un sector del cual dependen desde el bombeo del agua, la producción de gas,   la de alimentos y el funcionamiento de las industrias, hasta   la educación, con la introducción de las teleclases y la enseñanza de la computación.

Las interrupciones, además de ser molestas, conspiran contra los resultados económicos. En 2004, sólo la paralización de una fábrica de acero, ubicada en el capitalino municipio del Cotorro, provocó pérdidas millonarias en momentos de alza de los precios de la aleación en el mercado mundial. En 2005 no se dieron a conocer cálculos de esa naturaleza, aunque este año los inconvenientes y cortes no alcanzaron la envergadura de 2004.

Para poner un añorado punto final a las crisis eléctricas, el gobierno parece decidido a aplicar finalmente una política integral de desarrollo del sector, incluidas inversiones millonarias para modernizar el sistema de generación, el mejoramiento de las redes de transmisión y distribución y la implementación de medidas de ahorro que involucran tanto al sector estatal como al residencial.

Llegó la hora

En una intervención el 26 de julio de 2005, el presidente Fidel Castro dijo que se duplicarían hasta diciembre los recursos en divisas para el mantenimiento de las plantas, con montos superiores a los 100 millones de dólares.

De acuerdo con fuentes oficiales, el programa incluye inversiones que posibilitarán   incorporar al SEN otros 190 megawatts, con una mejor tecnología. Uno de los proyectos comprende la reconversión de la planta de Santa Cruz del Norte para que pueda generar electricidad, de forma eficiente, con el empleo de gas y crudo nacionales.

Además, prosigue la modernización y el mejoramiento de las redes de transmisión y distribución. De acuerdo con los datos ofrecidos por Castro, para la mejora de los tendidos se destinaron adicionalmente 50 millones de dólares, de los cuales en los primeros cinco meses de 2005 se ejecutó 34 por ciento. Ese programa permitirá reducir las pérdidas totales por distribución de electricidad de aproximadamente 16,5 por ciento a 11 por ciento e incrementar la calidad del servicio.

El mandatario cubano explicó que la revolución en la concepción de la producción y el uso de la energía, que implicó erogaciones hasta julio por 282.1000.000 dólares en materiales y equipos, permitirá disponer, antes de un año, de un millón más de kilowatts de generación eléctrica (1.000 megawattas).

Según agregó, a esa cifra habría que añadirle otros 200.000 kilowatts (200 megawatts) por una nueva planta de ciclo combinado y la conversión de una termoeléctrica paralizada para que consuma gas acompañante, con la participación de la canadiense Sherritt International. “Sumada esta nueva capacidad al ahorro de no menos de un millón de kilowatts que se alcanzará mediante la inversión de 250 millones de dólares, la producción, los servicios y los núcleos familiares dispondrán, a partir del segundo semestre de 2006, de una capacidad eléctrica que duplica la actual”, aseguró Castro.

Para el segundo semestre de 2005 estaba prevista la incorporación de dos bloques de Energás, situados en Jaruco y Puerto Escondido, con una moderna tecnología y alta eficiencia, lo que representará una importante contribución, pero hasta al momento no existe información oficial sobre la entrada en funcionamiento de esas unidades generadoras.

Hasta el momento han comenzado a operar los llamados grupos electrógenos, comprados desde principios de año por el país mediante erogaciones millonarias, según estimados unos 250 millones de dólares. Su capacidad total se calcula cercana a dos nuevas plantas termoeléctricas.   Aunque las autoridades los ven como una solución apropiada para las condiciones de la isla, algunos especialistas indican que generalmente son altos consumidores de combustible. Como elemento a   su favor, tienen la ventaja de que una vez adquiridos pueden ser empleados inmediatamente, a diferencia de una termoeléctrica, que requeriría más de dos años para entrar en funcionamiento.

La primera prueba de fuego de esos equipos fue el huracán Wilma en octubre. Al cortarse la energía eléctrica, una vez que los vientos superaron los 60 kilómetros por hora, las plantas eléctricas comenzaron a generar electricidad para garantizar el suministro en centros de salud, industrias, instalaciones hoteleras y gastronómicas y panaderías, entre otras instalaciones, como estaba previsto.

El objetivo de los grupos electrógenos, ubicados en lugares estratégicos como los mencionados, es precisamente que estos puedan abastecerse de electricidad en caso de averías severas y seguir produciendo y prestando servicios sin constituir una carga más para el SEN, lo que disminuiría los apagones en el sector residencial.

Un caso especial en el panorama eléctrico cubano lo constituye la provincia de Pinar del Río, generalmente la más azotada cada año por los huracanes. Sólo en 2004, tras el paso de un ciclón, la provincia estuvo totalmente a oscuras por cerca de 15 días. Ahora, dijo Castro, “podrá venir un huracán intenso, romperse o reventar la termoeléctrica Antonio Guiteras y no habrá apagones en Pinar del Río”.

Resulta que el territorio más occidental del archipiélago dispone de un esquema de generación de electricidad que le permite producir su energía, en caso de que no pueda recibirla del sistema nacional.

Para algunos estudiosos, lo que el país necesita es una estrategia en materia de energía que pueda responder a un eventual auge económico. Según el trabajo “La crisis energética en Cuba”, de Jorge Piñón, del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, el reto comienza con el futuro crecimiento de la economía y la elevación del nivel de vida, pues ambos aspectos dependerán del desarrollo de un programa de energía a largo plazo, que sea a la vez competitivo por sus precios, asequible y ambientalmente adecuado. “No habrá ningún sector, industria o infraestructura que no esté impactado o influenciado por esa política energética”, asevera Piñón.

Ahorro en casa

El gobierno de la isla ha adoptado varias medidas de ahorro y algunas se han mantenido como política, incluso fuera de las contingencias energéticas, como modificar horarios productivos, apagar los aires acondicionados de las entidades estatales en las horas —de mayor demanda— del mediodía y extremar la vigilancia de los excesos en el consumo, entre otras.   Paralelamente se desarrolla un programa de ahorro a partir de la venta de ollas de presión, juntas para ollas y refrigeradores, ollas arroceras y cocinas eléctricas de más bajo consumo, así como la reposición de ventiladores y refrigeradores de alto gasto energético.

Pese a que la población cubana conoce que se están dando pasos para solucionar este indiscutible dolor de cabeza, los apagones de los últimos meses de 2005 crearon el disgusto habitual. Ante los reiterados cortes, algunas veces agudos por la coincidencia de varias averías, las personas se preguntaban con toda razón: “¿qué fue lo que se rompió ahora?”.   Algunos, incluso, cuestionaron la entrega de ollas arroceras y hornillas al considerar que “no va a haber electricidad que aguante eso”.

La explicación oficial es que todo ese programa va encaminado a reponer equipos de producción artesanal como ollas arroceras, cocinas eléctricas y ventiladores, grandes consumidores de electricidad, así como otros efectos electrodomésticos originarios, pero muy antiguos, grandes gastadores de energía. Esas decisiones implican ventas a la población, a precios subsidiados, de más de tres millones de ollas de presión, ollas de presión eléctricas y ollas arroceras.

En un inicio, entre marzo y abril, cuando el presidente cubano hizo el anuncio, se dijo que esos aparatos estarían en los hogares cubanos antes de concluir 2005. Lo cierto es que hasta el momento la mayoría de los territorios sólo recibieron las ollas de presión, que permiten una más rápida cocción de los alimentos.

Algunas fuentes indican que el resto de los equipos se entregará cuando el país esté en condiciones de garantizar el servicio de manera estable, amén de otros problemas surgidos con la llegada masiva de los electrodomésticos.

Experiencias en poblados y municipios, reveló el presidente Castro, han logrado un considerable ahorro de electricidad y permiten el empleo masivo de equipos electrodomésticos de reciente entrega.

Otro de los programas emprendidos por las autoridades en favor del ahorro es la reposición de juntas y termostatos defectuosos de los refrigeradores en manos de la población. Esta decisión, que implicó la importación de millones de esas piezas y partes, propicia que los equipos tengan la hermeticidad requerida y trabajen de manera más eficiente. Otro paso será la reposición de los equipos de alto consumo.

Según dijo Castro el 23 de noviembre, las pesquisas realizadas en el capitalino municipio de Arroyo Naranjo, donde se visitaron 58.000 viviendas, detectaron la existencia de 35.000   refrigeradores con un consumo de energía entre 180 y 200 kilowatt /hora, 55.000 ventiladores rudimentarios y unos 7.000 televisores altamente gastadores. Allí, han anticipado funcionarios y vecinos, se emprenderá la venta progresiva de equipos de bajo consumo, además de que fueron sustituidos cerca de 150.000 bombillos incandescentes por otros ahorradores.

Ese cambio se extiende a todo el país. Sólo en la capital cubana se han repuesto cerca de 2.000.000. De acuerdo con el programa, se instalarán en total entre 14-15 millones de bombillos ahorradores.

Castro destacó que todas esas medidas permitirán ahorrar nacionalmente, entre diciembre de 2005 y diciembre de 2006, cerca de 70 por ciento de la energía que se consume en la actualidad.

Petróleo

La producción de electricidad del país se sustenta, en gran medida, en la extracción de crudo nacional, que tuvo crecimientos considerables en la última década, desde 500.000 toneladas hasta superar un millón 500.000.

Hasta hace unos dos años, los resultados de las diferentes empresas dedicadas a extraer de las entrañas de la tierra el petróleo cubano, pesado y de alto contenido de azufre, eran noticias muchas veces repetidas y elogiosas del desempeño económico del país.   Este año no fue así: la cifra de cuánto se extrajo   se ha mantenido como un secreto bien guardado, quizás siguiendo una tácita política de callar todo lo “estratégico”, luego de la baja productiva reportada en 2004.

Sobre las perspectivas del sector, adelantó que “en la actualidad se desarrolla un importante esfuerzo para perforar y poner en producción nuevos pozos de petróleo y gas que brinden al país un considerable avance hacia el autoabastecimiento energético.

Según el mandatario, en la primera mitad del año la refinación de crudo creció 9,2 por ciento, lo que permitió ahorrar 29.700.000 dólares por el total de los recursos refinados, en comparación con los precios internacionales.

Tampoco se ha divulgado dentro del país nada relacionado con la prospección que realizan empresas extranjeras en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) en el Golfo de México. Sólo medios de prensa internacionales dieron a conocer que la petrolera hispano-argentina Repsol YPF podría continuar explorando en aguas cubanas, como parte del Plan Estratégico de esa empresa hasta 2007.

Según declaraciones del presidente de la compañía, Antonio Brufau publicadas por medios de prensa digitales, de decidirse a explorar nuevamente en aguas cubanas la compañía trabajaría de conjunto con China Petroleum y la noruega Norsk Hydro .

Esos trabajos en la plataforma de la isla están incluidos entre los negocios denominados upstream (exploración y producción), en los cuales Repsol invertirá cerca de 6.000 millones de euros.

En 2004 esa empresa exploró, por cerca de dos meses, aguas profundas de la Zona Económica Exclusiva de Cuba en el Golfo de México, en un pozo de 3.300 metros de profundidad de la zona conocida como Yamagua I, con un costo estimado en 80 millones de dólares. Al final de la campaña, directivos de la empresa informaron que en el área explorada habían encontrado petróleo “no comercial”, es decir, cantidades no explotables comercialmente. No obstante, los expertos no descartaron que en zonas más profundas pudiera descubrirse petróleo de mejor calidad.

El presidente de la compañía petrolera explicó que en aquella exploración se descubrió una zona en la que había existido petróleo, pero había migrado a otro lugar. Repsol YPF tiene un contrato con el gobierno cubano que le da derecho a perforar hasta en seis bloques de la Zona Económica Exclusiva de Cuba en el Golfo de México, con una superficie total de 7.492 kilómetros cuadrados.

El rotativo destacó que la empresa, de la cual Petróleos Mexicanos (Pemex) es accionista minoritario, contempla ahora mayores precauciones en su operación y el segundo pinchazo al subsuelo marino cubano lo realizará mediante un consorcio.   “Repsol YPF tendrá 40 por ciento de la sociedad y será el operador de la plataforma que efectuará la búsqueda. La compañía estatal china CNOOC poseerá 30 por ciento y la noruega Norsk Hydro participará con otro 30 por ciento de la operación”, precisó Brufau.

Señaló que, en caso de acertar en el nuevo sondeo, algunas previsiones hablan de una verdadera “mina de oro negro” y algunos expertos han llegado a estimar la existencia de reservas con 1.600 millones de barriles de crudo en la zona donde trabaja Repsol YPF.   De hecho, todas las reservas actuales de la compañía española no llegan a los 5.000 millones de barriles.

En caso de fracasar en la exploración, Repsol YPF compartirá las pérdidas, que pueden llegar a más de 130 millones de dólares, ya que el sondeo podría ser más extenso que el de 2004, cuando se gastaron cerca de 90   millones, según el periódico español Expansión, especializado en economía.

De descubrirse petróleo en esos yacimientos se necesitaría una inversión total de 1.500 millones de dólares para alcanzar una producción diaria de 150.000 barriles de petróleo, lo que equivaldría a 13 por ciento de los hidrocarburos que Repsol YPF bombea en la actualidad.   “El comienzo de la explotación del campo no comenzaría hasta la próxima década, por lo que no figura en el plan de Repsol YPF para elevar su producción anual de 2,5 por ciento, hasta alcanzar 1,3 millones de barriles en 2009” , expuso.

En septiembre pasado, el canciller de India, Rao Inderjit, dijo en La Habana que compañías de su país buscarían y extraerían petróleo de la porción cubana del Golfo de México y anunció que esas empresas también se asociarán con la española Repsol-YPF para encontrar crudo en esta región. “El gobierno cubano nos ha dado dos bloques (áreas) para que compañías de India exploren. También estamos negociando un acuerdo con Repsol”, expresó el diplomático, sin especificar los términos del convenio con el grupo ibérico, durante una gira por la isla.

Según el análisis “La crisis energética en Cuba”, del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, la isla tiene un déficit de petróleo y sus derivados de aproximadamente 90-100.000 barriles por día (b/d) para garantizar una demanda interna mínima de 170.000 b/d.

Actualmente, Cuba recibe desde Venezuela cerca de 100.000 b/d de petróleo crudo y productos refinados, según establece el acuerdo firmado entre los dos países en octubre de 2000. El convenio estableció el pago para 15 años, con una tasa de interés anual de dos por ciento,   y un período inicial de gracia   de dos años, indica Piñón.

El consultor internacional en temas de energía señala que, con los precios corrientes del petróleo y estimando en 60/40 por ciento la proporción entre crudo y productos refinados, la deuda cubana a Venezuela ascendería a 1.200 millones anuales. También calcula que el balance no pagado sería de 2.000 millones.

El trabajo mencionado indica que, de crecer la economía cubana en cuatro por ciento anual, el consumo de 179.000 b/d en 1998 se duplicaría hasta llegar a 349.000 b/d en 2015. Con reservas estimadas en un millón de barriles, la isla puede mantener producciones diarias de 50.000-70.0000 barriles en los próximos 20 años, pero, ante una demanda de 350.000 barriles diarios la nación caribeña se mantendría como un importador neto, a no ser que se descubran   importantes yacimientos en aguas profundas de la   ZEE cubana en el Golfo de México.

Por otra parte, refiere el estudio, la empresa venezolana Petróleos de Venezuela (PDVSA) ha evaluado nuevamente la factibilidad de modernizar la refinería ubicada en la centrosureña provincia de Cienfuegos. Al respecto, considera que con la creciente demanda de petróleo y con la insuficiente capacidad de refinación a escala mundial, modernizar e incluso expandir la planta tiene sentido económico y estratégico a largo plazo. Esa inversión le permitiría a la isla asegurar sus necesidades de derivados del petróleo y pudiera funcionar como refinería dedicada a la exportación.

Aunque existe la voluntad política de los gobiernos de Cuba y Venezuela de llevar adelante ese proyecto, habría que ver si el capital necesario está disponible, junto con el compromiso de manejar los riesgos políticos y legales, señala Piñón, el autor de la investigación. El costo de la inversión para elevar la capacidad de la planta hasta 100-150 b/d sería de 1.000 millones de dólares. Según trascendidos, especialistas de la refinería habrían viajado en el último trimestre del año a Corea del Sur para negociaciones referidas a la refinería de Cienfuegos.

Otras fuentes

Según estudiosos [1], entre las otras fuentes alternativas de generación de energía eléctrica, como la hidroeléctrica, la eólica y la solar, la de mayores posibilidades es la última.

Pese a que la nación caribeña dispone de más de 14 horas diarias de sol, esta fuente alternativa aún resulta costosa en sus inicios. Expertos internacionales confían en que, en los próximos años, con el desarrollo de la tecnología, los costos de producción e instalación tecnológica se reduzcan.   En la actualidad se aprovecha fundamentalmente en las zonas montañosas más apartadas, sobre todo en servicios educacionales y sociales, como escuelas y salas de video, donde sería muy costoso emplear los métodos convencionales.

Menos perspectivas hay con la energía hidráulica, pues en Cuba los ríos son escasos y poco caudalosos. De todas formas, esta vertiente se está explotando con pequeñas micro-hidroeléctricas en determinados territorios, mediante el aprovechamiento de los recursos hídricos disponibles en esos lugares.

Respecto a la energía eólica, se estudian los lugares del archipiélago donde la velocidad de los vientos haga factible instalar esta tecnología, que constituye una fuente no contaminante.

Azúcar: más cambios para industria en ruinas

La industria azucarera cubana, cuya primera etapa de transformaciones concluyó este 2005,   llegó en la zafra 2004-2005 sólo a un millón 300.000 toneladas, la más baja producción en cien años. Ese hecho es considerado como el colapso del más tradicional sector productivo del país.

Varios factores causaron ese desplome, precisan analistas. Entre otros mencionan la falta acumulada de insumos fundamentales, como fertilizantes químicos, herbicidas, combustible, accesorios y piezas de repuesto; la carencia de nutrientes que motivó un debilitamiento de las plantaciones cañeras; la inexistencia de un sistema de estímulo adecuado al productor cañero, un rígido esquema de financiamiento y la negativa a aceptar participación del capital foráneo en el proceso, particularmente en la producción de la agroindustria.

Ahora, en la segunda fase de la llamada tarea Álvaro Reynoso, como se denomina a la   reestructuración de este sector, las primeras 71 fábricas del dulce cerradas en 2002 serán reconvertidas para acoger unas cien industrias que producirán pastas alimenticias, silos para almacenar granos, plantas para moler cereales y pequeñas industrias dedicadas a elaborar bombones. Algunos han llegado a cambiar el nombre de la industria y la han rebautizado como industria azucarero-alimentaria.

La agroindustria, que tuvo en siglos pasados un auge vertiginoso hasta ocupar la posición cimera en la economía, sufrió el primer revés tras la llegada al poder del gobierno del presidente Fidel Castro, al Estados Unidos privar a la isla de su cuota azucarera exportadora.

Por suerte para el país, la hoy desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) ocupó el mercado azucarero de Estados Unidos, mediante un intercambio comercial propicio con la isla, precios preferenciales y lejos de las altas y bajas del mercado internacional. Con las ventas del edulcorante, el país pudo importar durante décadas importantes volúmenes de combustible, cercanos a los 13.000.000 de toneladas anuales.

Pero a inicios de los ’90s, un nuevo golpe, el derrumbe del campo socialista europeo y la desintegración de la URSS, incidiría de manera muy negativa en la otrora primera industria cubana. Perdido ese cliente, Cuba tuvo que dirigir el dulce hacia otros países, sujetos a los precios del mercado que, también respecto a otros productos básicos, han experimentado una progresiva tendencia a la baja en los últimos veinte años. (Ver tabla 2)

TABLA 2

INDUSTRIA AZUCARERA CUBANA 1989-2005

Año Producción Exportación
1989 7.579 007 7. 123 312
1990 8.444 702 7.171 762
1991 7.623 000 6.767 000
1992 7.013 000 6.086 000
1993 4.245 716 3.661 955
1994 4.000 000 2.503 476
1995 3.300 000 *
1996 4.450 000 *
1997 4.200 000 *
1998 3.100 000 *
1999 3.800 000 *
2000 4.059 000 *
2001 3.532 000 *
2002 3.605 000 *
2003 2.200.000 *
2004 2.470.000 1.800.000 (estimado)
2005 1.500.000 *

Fuentes: Elaborado a partir de diversas fuentes no disponibles

La falta de recursos financieros para garantizar las piezas de repuesto que necesitaban los equipos de tiro, alza y corte y las propias industrias, los fertilizantes y el combustible impidió que siguieran funcionando eficientemente los cerca de 150 ingenios azucareros. A esas amenazas se sumó la subida de los precios del petróleo, los fertilizantes y plaguicidas, que incrementaron los costos y provocaron una estrepitosa caída productiva.

Para analistas, habría que añadir problemas serios en la dirección del sector, como la   improvisación y el desconocimiento que imposibilitaron adoptar a tiempo medidas eficaces para evitar el colapso. Por otra parte, primaron criterios políticos sobre los económicos, al descartarse las posibilidades de la inversión extranjera, precisamente en una etapa en que el país comenzaba a abrirse al exterior.

Empezó así un agudo proceso de descapitalización que no ha cesado hasta la actualidad. Esa situación llevó a las autoridades a cerrar, en 2002, alrededor de 70 fábricas de azúcar, como parte de la tarea Álvaro Reynoso, que tomó su nombre de un insigne estudioso de este sector.

Esta medida ocasionó la pérdida de empleo de miles y miles de obreros, técnicos y profesionales, quienes solamente tuvieron como opción pasar a otros oficios o dedicarse a estudiar, en medio de un triste panorama de inactividad en los bateyes (poblados) de los centrales.

A casi un lustro de iniciada la tarea, la situación apenas ha mejorado, lo que ha llevado a no pocos observadores, dentro y fuera de Cuba, a dar por muerta la industria agroazucarera cubana.

No todos coinciden con este enfoque. Algunos economistas consideran que “la agroindustria cañera no se encuentra acabada ni mucho menos en su fase terminal. Todo lo contrario, ante ella se abren nuevas perspectivas tanto en el corto, mediano y largo plazo, que deben ser aprovechadas de forma inteligente”.[2]

Para los cubanos, el colapso de la industria azucarera es un hecho muchas veces no entendido. “Cuando uno ve en la bodega [3] el azúcar blanca producida en el ingenio Castilla o el Cabaña, de Colombia, le parece increíble que Cuba haya tenido que llegar a importarla.   Éramos uno de los más grandes productores del mundo”, comenta airado Jesús Arteaga, vecino del municipio Cerro, en La Habana. Para este trabajador estatal no vale la respuesta de que para el país es más conveniente exportar el azúcar de la isla a un buen precio e importar otra más barata.

Según calificó en marzo de 2005 el presidente cubano, Fidel Castro, la industria azucarera fue “el sustento de este país y hoy está en ruinas”. Sobre las posibilidades de recuperación, economistas afirman que las líneas fundamentales hacia las que se debe mover la agroindustria cañera, en el corto, mediano y largo plazo, son:

– En el corto plazo: Rescatar los niveles de producción de caña y azúcar, al tener en cuenta el actual y futuro comportamiento favorable del precio del dulce. Esto   permitiría financiar el proceso de flexibilización y diversificación industrial de la agroindustria.

– En el corto, mediano y largo plazos: Desarrollar la producción de etanol como línea fundamental para incrementar las exportaciones con alto valor agregado dentro de la agroindustria y contribuir a la solución de la crisis energética por la que transita el país. La mezcla de al menos 20 por ciento   de etanol con gasolina y diésel reporta ahorros significativos en el consumo de combustible y reduce la contaminación ambiental. Incluso, el sector puede alcanzar el nivel total de autosustentabilidad energética, tanto en la fase agrícola como industrial, con el empleo de motores existentes en el mercado internacional, que consumen ciento por ciento de etanol o cualquier combinación de combustible fósil con etanol.

– La producción de energía eléctrica a partir de la quema de la biomasa (fundamentalmente bagazo), contribuiría sustancialmente a la solución de la crisis energética que afronta, desde hace más de dos años, la economía cubana, a partir de la utilización de esta fuente renovable y no contaminante,   sobre la base de sistemas más eficientes de generación y el aprovechamiento del vapor y de la generación eléctrica.

Para tales conclusiones se tiene en cuenta que hay condiciones favorables para la recuperación azucarera, lo que requeriría una inyección de capital,   nacional o foráneo, que permita incrementar los volúmenes del dulce, para que el país se beneficie de los incrementos en los precios del mercado.

Entre los factores positivos se encuentra el conocimiento tecnológico acumulado, con calidad perfectamente comparable con los niveles internacionales y que ha mostrado su efectividad en naciones como México, Brasil y Venezuela, donde especialistas y técnicos cubanos han prestado y prestan su colaboración. Asimismo, se han desarrollado variedades idóneas y adaptadas a las condiciones locales, además de que se conoce y domina la tecnología de producción.

Cuba dispone de buenas condiciones naturales, como regímenes aceptables de lluvia y suelos adecuados. Sobre todo después del proceso de redimensionamiento iniciado, las áreas de caña cuentan con mejores terrenos. Sin embargo, señalan expertos, algunas tierras necesitan labores de drenaje que posibiliten el equilibrio adecuado agua-oxígeno para evitar mermas en   los rendimientos. Explican que, aun cuando las temporadas de sequía son cada vez más frecuentes, con impactos nefastos en los   rendimientos   — como ocurrió en la contienda 2004-2005—, si las plantaciones están atendidas, fertilizadas y limpias de malas hierbas, los   efectos de la seca no resultarían tan devastadores. Pero resulta que “los recursos hidráulicos disponibles (agua subterránea y embalsada) por lo general no son debidamente utilizados y aprovechados en la elevación de los rendimientos”. En ese aspecto también se requeriría de inversiones.

Los conocedores de la materia consideran que no debe perderse de vista que la producción de caña de azúcar es el fruto de un sistema productivo,   donde cada elemento que lo integra desempeña un papel importante y ante la ausencia de alguno de ellos, el ciclo se verá afectado. Este sistema comprende lo tecnológico, la gestión empresarial, la disponibilidad y utilización racional de los recursos, eficiencia económica, el estímulo al productor, entre otros.

La recuperación de la industria pasa por ese concepto de sistema. Para empezar, en el ámbito estrictamente agrícola hay que sembrar la mayor cantidad posible de área en el segundo semestre del año como siembra de frío, de manera que pueda molerse caña de entre 16-18 meses de edad; brindar una correcta atención a las plantaciones, con el control debido de malas hierbas, lo que presupone disponer en tiempo y forma de todos los recursos necesarios; realizar las obras de drenaje precisas, vinculadas con las soluciones de viales e ingenieras.

Una reanimación del sector implica, asimismo,   garantizar el mínimo de recursos como: combustible, herbicidas, fertilizantes, piezas y partes, maquinaria agrícola, ropa, calzado, herramientas, medios de trabajo y estímulo para los productores de caña, en función de los resultados; reponer la maquinaria   e implementos agrícolas; también   introducir nuevas tecnologías y métodos de dirección, así como incentivos monetarios al productor cañero, para motivar incrementos significativos en la productividad del trabajo y propiciar la racionalidad de las fuerzas y la reducción de los hombres por hectárea.

Por otra parte, en el orden fabril las instalaciones necesitan un mantenimiento adecuado y reparaciones capitalizables, en algunos casos, como el sistema de calderas, además de otras mejoras tecnológicas en el proceso de generación de energía eléctrica, recomiendan los estudiosos.

Los próximos pasos

Si la primera etapa de la reestructuración azucarera comprendió el desmantelamiento de 71 centrales, la segunda proyecta el cierre de   40 ingenios que serán conservados para futuros negocios, en caso de que se puedan vender a otros países interesados, según comentaron extraoficialmente fuentes del sector.

En aquella primera etapa, más de 1.369.000 hectáreas se destinaron a la producción de cultivos varios, frutales, plantaciones forestales y ganadería, pero, el proceso de explotación de la tierra con otros fines alimentarios se manifestó lento por diversos problemas, como la carencia de infraestructura de riego en la mayoría de las 219.000 hectáreas dedicadas a cultivos varios,   en los años en que precisamente la sequía estaba golpeando duro al archipiélago. En esa fase lo que más avanzó fue la explotación ganadera. Especialistas estiman que ese progreso es relativo porque no se dispone de suficientes pies de cría, ni siquiera en el Ministerio de Agricultura, que tradicionalmente se ha ocupado de la ganadería.

En los últimos meses se experimentó cierto avance en la producción agrícola, según fuentes de la Oficina de Comunicación Institucional del Ministerio del Azúcar. Alrededor de 70 por ciento de   un millón 300.000   hectáreas,   donde se decidió demoler la caña, ya se explota con otros cultivos y para la ganadería. No obstante, están aún por verse los volúmenes productivos que contribuirían a mejorar el abastecimiento de los mercados y a reducir los precios.

La tierra que corresponde traspasar a otros fines, en la segunda etapa de reestructuración del sector, asciende a 300.000 hectáreas. En total, las autoridades decidieron que en un millón 700.000 hectáreas se sembrará caña, con el objetivo de emplearla como alimento animal en las zonas destinadas a la ganadería. (Ver tabla 3)

TABLA 3

Reconversión de las tierras azucareras

Destino productivo Primera etapa (hectáreas) Segunda etapa (hectáreas)
Cultivos varios 219.000 36.785
Ganadería 387.500 211.514
Forestales 610.000 30.654
Frutales 153.000 12.261
Total 1.369.500 291.563

Fuente: Ministerio del Azúcar.

El Ministerio del Azúcar informó, respecto a la industria alimenticia que se desarrolla en las zonas antes ocupadas por los centrales azucareros, que las plantas de producir pastas permitirán ofrecerle a la población un volumen mayor de ese alimento, que contribuirá a disminuir el consumo elevado de arroz. Entre las fábricas que se instalarán en sustitución de los ingenios azucareros, están las de tostado de semillas de girasol y procesamiento de cacao para elaborar confituras y suplir importaciones, pues la mayoría de los bombones y tabletas de chocolate que se vende en las tiendas recaudadoras de divisas se adquiere en el exterior.

Con los cambios ocurridos, más de 97.620 trabajadores azucareros se encuentran estudiando para obtener los conocimientos necesarios de su nuevo contenido de trabajo, en tanto 7.368 fungen como profesores. A 26.300 de los que estudian se les paga un salario sólo para eso, e incluso 10.428 trabajadores de ese grupo cursan carreras universitarias acordes al nuevo perfil laboral que asumirán dentro del sector.

Se seleccionaron 7. 368 profesores para este proceso masivo de capacitación,   aunque de esa cantidad 5.901 pertenecen al grupo de los 26.300 que tienen ese trabajo como empleo, según informó Liobel Pérez Hernández, jefe de la Oficina de Comunicación Institucional del Ministerio del Azúcar.

Precios

En los últimos tiempos, los precios del azúcar muestran una tendencia a la recuperación. Según expertos, las razones son de índole de mercado y técnicas. Por ejemplo, indican   que las cotizaciones se han beneficiado por el renovado interés de la comunidad especuladora en los productos básicos y por las posibilidades de producir etanol a partir del alcohol, uno de los derivados de la producción de caña de azúcar.

Por otra parte, una contracción en la oferta por baja disponibilidad del dulce, tanto en los mercados del crudo como del blanco, y un incremento en la demanda también han influido favorablemente.   (Ver tablas 4,5 y 6)

TABLA 4

Comportamiento de los precios del azúcar 2004-2005

U.M.: centavos de dólar por libra

Mes 2004 2005 Mes 2004 2005
Enero 6.42 10.33 Julio 9.19 10.89
Febrero 7.01 10.51 Agosto 8.99 11.09
Marzo 8.23 10.57 Septiembre 9.10 11.15
Abril 8.21 10.19 Octubre 9.84
Mayo 8.08 10.23 Noviembre 9.65
Junio 8.41 10.45 diciembre 10.19

Fuente: Sugar and Sweetners Outlook/sss-244/september 29 2005. Economic Research Service, USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos, por sus siglas en inglés).

TABLA 5

Exportación   mundial   de   azúcar

  1. TM
Países 2001 2002 2003 2004 2005*
Exportación
Mundial 44.203.000 47.567.000 50.885.000 50.572.000 53.426.000
De ello:
Australia 3.112.000 3.835.000 3.945.000 3.609.000 4.071.000
Brasil 8.980.000 12.660.000 14.007.000 15.790.000 18.498.000
U.E-15 9.848.000 7.061.000 8.900.000 7.838.000 7.650.000
India 1.177.000 1.153.000 2.028.000 362.000 28.000
Tailandia 3.664.000 4.565.000 4.746.000 5.117.000 5.320.000
CUBA 2.965.000 3.068.000 1.799.000 1.800.000 900.000

* Estimado

Fuente : World Sugar Outlook 2004, Anuario Estadístico de Cuba ONE 2003.

TABLA 6

Producción   y   consumo   mundial   de   azúcar
(Millones de TM)
PRODUCCIÓN CONSUMO
2004 2005 2004 2005
Total Mundial 141.1 144.0 143.3 144.8
Países en desarrollo 99.5 101.3 95.4 96.2
América Latina y Caribe 47.0 47.8 25.7 26.1
África 5.1 5.3 8.0 8.1
Cercano Oriente 5.3 5.7 10.8 11.0
Lejano Oriente 41.7 42.1 50.8 50.9
Oceanía 0.4 0.4 0.1 0.1
Países desarrollados 41.7 42.7 47.9 48.6
Europa 20.9 21.8 20.5 20.3
De ello: Unión Europea 16.8 17.8 15.0 14.9
América del Norte 8.2 8.2 10.3 10.9
Comunidad de Estados Independientes (CEI, países de la antigua Unión Soviética, excepto los del mar Báltico) 4.2 4.0 11.3 11.7
Oceanía 5.1 5.2 1.4 1.4
Otros 3.3 3.5 4.4 4.3
De ellos: Sudáfrica 2.4 2.6 1.6 1.6

Fuente : Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) 2005.

Para expertos, lo fundamental es si se trata de una situación coyuntural que se manifestará tan sólo en el corto plazo o marcará el inicio de una tendencia para un mayor período. En cualquier caso, debido a la caída de su otrora primera industria, Cuba estaría desaprovechando estos tiempos de bonanza en los precios del azúcar.

Turismo: discreto crecimiento

El turismo en Cuba sigue sumido en una temporada de cambios. Durante 2005 continuó la tendencia de mantener un “bajo perfil” respecto a las informaciones del sector y sólo por los rumores se sabe que varios centros han cambiado prácticamente el objeto social para el cual fueron creados.

A inicios de los ‘90s, la mayoría de las instalaciones hoteleras disponibles en el país, sobre todo las de mejores condiciones y de las cuales solían disfrutar los cubanos durante sus vacaciones o en cualquier otra ocasión como cumpleaños, aniversarios de boda o un simple cambio de entorno, pasaron a ser explotadas solamente para el turismo internacional, con el fin de recaudar los ingresos que desesperadamente necesitaba el país.

Además de repararlas y mejorarles sus niveles de confort, las autoridades acometieron inversiones millonarias para elevar el volumen de habitaciones, que alcanzó en 2005 cerca de 42.000 cuartos. Ahora, no pocas de esas capacidades, sumadas a las escasas que quedaron a disposición de la población, se destinan al alojamiento de los pacientes de la llamada Operación Milagro, un programa de salud para hacer intervenciones quirúrgicas a enfermos de la vista procedentes de Venezuela y otras naciones de América Latina y el Caribe.

Sólo en la capital cubana, emblemáticas instalaciones como el complejo Marina Hemingway, Copacabana, Panamericano y Neptuno-Tritón, entre otros, dedican parte de sus instalaciones, o todas, a ese objetivo. Algunas anécdotas ilustran ese asunto. Al Copacabana, relata una trabajadora de un Buró de Turismo que vende excursiones y recorridos, llegaron una mañana funcionarios estatales para anunciar que el hotel tenía que estar listo ese mismo día para albergar a un nuevo grupo de pacientes.

Pero no son sólo los hoteles de La Habana.   Alojamientos ubicados en otras provincias se han   convertido en hospitales, como sucedió en la centro sureña provincia de Cienfuegos con el hotel Pasacaballos, donde desde mediados de año, luego de una reparación capital, se alojan pacientes venezolanos.

Esta situación tiene varias caras: por una parte, trae ingresos al país por concepto de alojamiento y atención médica, estimados extraoficialmente en cerca de 100 dólares diarios por paciente; y por otra, es de por sí una variante para garantizar el funcionamiento de los hoteles que siguen padeciendo la temporalidad del turismo cubano pues hasta ahora, en etapa baja, algunos alojamientos con escasa demanda debían ser “compactados”: es decir, cerrados parcial o totalmente por su baja ocupación. Este último aspecto implicaba una beneficiosa reducción de los costos, mientras los trabajadores excedentes iban a sus casas con sólo un por ciento del salario o eran enviados a obras sociales o   a estudiar.

Para algunos estudiosos, las personas que viajan a la isla con el nuevo programa de salud estarían contribuyendo no sólo a incrementar la cifra de turistas, sino también a obtener ingresos superiores a 2004. Cuba recibió el pasado año 2.048.752   visitantes, lo que representó 7,6 por ciento sobre 2003, mientras los ingresos totales alcanzaron 2.237 millones de dólares. En ese año, el país llegó a dos millones de turistas, una cantidad aspirada desde 2000, pero que no había sido posible por el azote de varios huracanes, problemas internos y el impacto de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que deprimieron a la industria de los viajes en el mundo. (Ver tablas 7 y 8 )

TABLA 7

Principales   indicadores   del   turismo
um: mm usd
Año Turistas Ingresos
1997 1.170.083 1.515.000
1998 1.415.832 1.759.300
1999 1.602.781 1.901.000
2000 1.773.986 1.948.200
2001 1.774.541 1.840.400
2002 1.686.162 1.769.000
2003 1.905.682 1.999.200
2004   2.048.572 2.237.000

Fuente : Anuario Estadístico de Cuba y Ministerio de Turismo

TABLA 8

Tasas de crecimiento del turismo en Cuba
(um %)
Año Visitantes Ingresos
1999 13,2 8
2000 10,6 2,4
2001 0 5,6
2002 5 3,9
2003 13 13
2004 7,5 11,8
2005 12,3 10,7

Fuente: A partir de Anuario Estadístico de Cuba, 2004, Ministerio de Turismo e Informe al parlamento, 2005.

En noviembre de 2005, las autoridades turísticas anunciaron la llegada del visitante dos millones y se presume que dentro de esa cifra, alcanzada un mes antes que en el año precedente, se encontrarían las más de 100.000 personas que viajaron a la nación caribeña por atención y servicios médicos, como parte del turismo de salud.   Según dijo a inicios de diciembre el presidente cubano Fidel Castro, hasta agosto se   habían hecho unas 50.000 operaciones; mientras en diciembre, a sólo “tres meses y 10   días, ya se cuenta con 105.000 más”.

Al cierre del año la isla llegaría a 200.000 operaciones de la vista realizadas a pacientes latinoamericanos en 24 centros oftalmológicos instalados, con los más   modernos equipos en el territorio nacional, precisan   anuncios oficiales.

Aunque ese monto es sólo una parte de los más de dos millones que viajaron desde el exterior, podrían estar compensando la baja en el arribo de los cubanoamericanos, procedentes de Estados Unidos, cuyas visitas fueron limitadas en 2004 de una vez al año a una cada tres años, como parte de las medidas dictadas por el gobierno estadounidense contra la nación caribeña.

Ese es otro de los cambios que experimenta el sector. Si en años recientes ese mercado creció progresivamente –uno por ciento anual entre 1998 y 2003–, desde 2004 muestra un decrecimiento cercano al 50 por ciento, según estimados del Ministerio de Turismo.

La Casa Blanca dispuso en julio de 2004 un paquete de medidas para frenar el envío de remesas y los viajes desde Estados Unidos hacia la isla, en un intento por obstaculizar las dos principales fuentes de ingresos en moneda dura de la nación caribeña. Pese a ligeras protestas de cubanos residentes en el exilio y de políticos y empresarios estadounidenses, este round lo ha ganado hasta ahora el presidente George W. Bush.

Según datos del Departamento de Estado de la nación norteamericana, el número de visitantes de ese país a la isla ha descendido a menos de la mitad. Entre julio y diciembre de 2004, 50.588 ciudadanos de la nación estadounidense viajaron a Cuba en vuelos charter. En el mismo período del año anterior, esa cifra era de 119.938 personas, lo que supone una reducción del 57,47 por ciento. Además, en diciembre las reservas bajaron hasta 13.735, casi dos tercios menos que las existentes en el mismo mes de 2003.

En 2005 se aprecia una agudización del control del cumplimiento de las restricciones vinculadas con la isla. Un informe, presentado por Cuba a la Asamblea General de Naciones Unidas en noviembre de este año, señala que durante 2004 la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento de Estado impuso 317 multas por violaciones al embargo. En los primeros cuatro meses de 2005, esa cifra alcanzaba las 307.

El documento precisa, además, que las restricciones aprobadas en mayo de 2004 comenzaron a aplicarse en el segundo semestre de ese año y provocaron una reducción de 40,5 por ciento de los viajes de los estadounidenses a la isla. En el caso de los cubanos residentes en esa nación, la contracción fue de 50,3 por ciento.

En términos económicos, las nuevas limitaciones de viaje le cuestan al turismo cubano cerca de 100 millones de dólares al año.

Afirman expertos, que no existe otro sector económico en Cuba con tantas posibilidades para contribuir a normalizar las relaciones entre ambos países. Estudios realizados –por separado– por la Universidad de Colorado, en Denver, y la firma consultora The Brattle Group, a petición de instituciones políticas de Estados Unidos,   coincidieron en que sólo en el primer año de levantadas las actuales restricciones respecto a los viajes, un millón de estadounidenses visitaría la isla caribeña. Al quinto año, ese número se triplicaría. Las fuentes estiman que esos visitantes gastarían cerca de 2.060 millones de dólares, lo que significaría duplicar los ingresos actuales de la industria cubana sin chimeneas.

Pero, esa es precisamente la finalidad de las medidas de Washington: cortar o reducir de forma considerable los dividendos de la nación antillana, debido a que, según el subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Dan W. Fisk, el turismo “ha sustituido a las exportaciones de   azúcar como principal fuente de divisas”.

Se supone que ese inconveniente se mantenga este año, pues la cifra de cubanos que estaría viajando mediante terceros países podría no compensar las reducciones en los vuelos directos. Según señaló en noviembre Manuel Marrero, ministro cubano de turismo, los viajes desde Estados Unidos descendieron 48 por ciento.

Las medidas de la administración del país norteño limitaron no sólo la posibilidad de los cubanoamericanos de visitar a su familia en la isla, sino que también atentan contra el derecho a viajar libremente de cualquier estadounidense con intenciones de conocer el país, incluidos académicos y profesionales que, hasta ahora, asistían a reuniones internacionales, o simplemente viajaban a la nación caribeña para descansar.

Los mercados

La contracción en los viajes de los cubanoamericanos y la retirada de los turistas estadounidenses resultan un golpe significativo en el turismo internacional. Aunque Europa occidental y Canadá constituyen los más importantes y estables emisores de visitantes hacia la isla –con cerca de 70 por ciento– trabajadores del sector aseguran que los viajeros procedentes de Estados Unidos son los que más gastan, así que su presencia hubiera incrementado con creces los ingresos, que habrá que buscar en otros sitios.

Analistas consideran que, una solución a la cual podrían haber recurrido las autoridades turísticas de la isla es la búsqueda acelerada de otros destinos, hasta ahora con resultados bastante discretos.

Por ejemplo, hasta el cierre de agosto de 2005, Rusia reportó un crecimiento de 26 por ciento por encima de 2004. De acuerdo con Carlos Oscar Hernández, director de la oficina del Ministerio de Turismo de la República de Cuba en esa nación, esa cifra ubicaba al país europeo en el puesto 14 entre los principales mercados que emiten hacia Cuba y está entre los 10 principales del Viejo continente.

Con una estancia promedio de 11 días, Cuba es el principal destino de estos turistas en América Latina y el Caribe. Los pronósticos indican que, al cierre del año, el total de turistas procedentes de Rusia rondaría los 20.000. Pero, consideran, ese estimado es una cifra baja si se compara con el alza de los viajes al exterior desde ese país, lo que pudiera ser reflejo de una insuficiente comercialización. Una representante de una institución cubana, vinculada a los viajes, ve escasas perspectivas en el crecimiento de ese mercado. “En Rusia saben lo que es Cuba, pero no quieren saber nada de nosotros”, afirmó tras una visita exploratoria a esa nación.

Uno de los temas que siempre ha golpeado la expansión del turismo ruso hacia la isla es el de las conexiones aéreas. En estos momentos, Aeroflot vuela al archipiélago con dos frecuencias semanales en un Boeing 767, con capacidad para 188 personas y una ocupación muy buena, afirman fuentes cubanas.   Habría que ver en el futuro inmediato cómo se comporta el arribo desde ese mercado.

Mientras, Cuba se mantiene en la preferencia de los turistas canadienses. En declaraciones a la prensa en noviembre, el director comercial y de marketing del Ministerio del Turismo, Luis Aguilera, dijo que Canadá continuará siendo el principal mercado del turismo cubano por muchos años. Según estimados, la cifra de viajeros procedentes de ese país de América del Norte alcanzaría 603.000 personas. Para ello, añadió, el sector tiene que trabajar duro, ser más competitivo y preparar integralmente al país como destino turístico.

Aguilera, quien representó a la isla en Montreal hasta agosto de 2005, considera que ese mercado ha tenido un crecimiento sustancial, con su habitual alza en la temporada alta, pero con buen comportamiento también en el verano, etapa en la cual se mantuvo a la delantera en el arribo de visitantes. El Ministerio del Turismo reporta que, durante los meses estivales de 2005, el turismo canadiense creció 10,6 por ciento respecto al año anterior. Ese emisor fue seguido por Reino Unido, España e Italia.

Entre las condiciones que favorecen la elección de la isla como destino de vacaciones por parte de los canadienses, Aguilera considera la distancia entre los dos países, menor a la de Europa, lo que influye en el precio de los paquetes turísticos debido al menor gasto de combustible. Además, ha crecido la capacidad de transportación de la aerolínea Cubana de Aviación, que cuenta actualmente con tres vuelos diarios hacia esa nación.

El turismo canadiense representa   40 por ciento del total de visitantes, con una estancia promedio en Cuba de 9,5-10 días y preferencia por los polos de sol y playa. Se espera que en la temporada invernal 2005-2006   crezca esa cifra.

Otro mercado importante, Francia, ha registrado un decrecimiento en los últimos tiempos, atribuido a conflictos internos de ese país europeo, donde la confianza del consumidor está presionada por tropiezos de su economía. María Teresa Antón, de la agencia francesa de viajes LVJ Voyages, declaró en mayo de 2005 que “hay un descenso del poder adquisitivo de los salarios en Francia y mucha gente opta por viajes breves dentro de la propia Europa, que son más baratos”.   Según algunos reportes, el turismo francés en Cuba pasó de ocupar el cuarto lugar en 2003 al sexto en 2004 y en 2005 continuó descendiendo.

El turismo cubano presta especial interés al mercado chino, pero se desconoce sobre el comportamiento de ese emisor que en 2004 aportó unos 5.600 visitantes (40 por ciento más que en 2003) y aspiraba a crecer en 2005 cerca de 20 por ciento. Algunos estimados indican que 20 millones de chinos tienen disponibilidad financiera para viajar y exploran mercados fuera de los circuitos tradicionales, como Europa y Estados Unidos.   Pero viajar a Cuba desde China costaría cerca de 2.000 dólares estadounidenses para una estancia de una semana, acorde con las ofertas de las agencias de viajes de Beijing. Esa tarifa contrasta con los 600 ó 700 dólares que gastan los chinos para pasar una semana en Tailandia, o los 1.200 dólares mínimos que pagan por una estancia en Europa.

Para estimular el flujo de vacacionistas desde Venezuela, los turistas de ese país que viajen a Cuba el próximo verano podrán pagar en bolívares, su moneda nacional. El dato lo informó el presidente del Banco Industrial de Venezuela (BIV), Luis Quiaro, cuya entidad acordó la apertura de una filial en La Habana. Pero, hasta el momento se mantiene sólo la recepción de personas de ese país con fines médicos. Esa situación tiene explicación: los mayores simpatizantes del presidente Hugo Chávez provienen precisamente de los sectores más desfavorecidos, quienes ni siquiera pueden pagar por su atención médica.

De acuerdo con el ministro del ramo, se trata de ampliar los vínculos con Rusia, Brasil, las naciones de Europa central, Turquía y Argentina. También han mostrado interés por la isla, Australia e India, por la seguridad que el país ofrece, pero no se han   anunciado llegadas desde esos emisores.

Para algunos turoperadores, en el descenso de los viajes habrían influido también las nuevas tasas cambiarias del dólar y demás monedas libremente convertibles en Cuba. Las medidas financieras, aplicadas por el gobierno de Fidel Castro entre fines de 2004 y el primer trimestre de 2005, depreciaron en 18 por ciento el valor de cambio del dólar estadounidense y en ocho por ciento las demás unidades monetarias extranjeras. Esos canjes se hacen en relación con el peso cubano convertible (CUC), que sustituyó al dólar en todas las operaciones desde que en noviembre de 2004 se prohibió la libre circulación en el país de la moneda de Estados Unidos.

Antes de las medidas, el dólar se canjeaba por el CUC a una tasa de uno por uno, en tanto el euro y monedas como la libra esterlina, el dólar canadiense, el yen o el peso mexicano, entre otras, variaban en paridad respecto al billete estadounidense. Con las nuevas tasas se encarecen los viajes, y esto podría llevar a los potenciales clientes a abstenerse de viajar a la isla y escoger un destino parecido en el Caribe.

Economistas han alertado que este encarecimiento pudiera conducir a la reducción de la capacidad competitiva de Cuba en el área, donde hay polos turísticos con similares atractivos y más económicos.   De confirmarse el crecimiento previsto de algo más de 12 por ciento en el arribo de turistas y alcanzar el país la cifra propuesta de 2.300.000 visitantes, ello   representaría para la isla un ingreso adicional por concepto de canje, aseguran analistas.

Además del destino de sol y playa –que se mantiene en la preferencia de los visitantes, por encima de las opciones de carácter cultural, ambiental o histórico–, han experimentado un alza otros segmentos. Una de las modalidades más nobles de esta esfera, el turismo de naturaleza, registró en 2004 un crecimiento de 18 por ciento, con 74.500 visitantes extranjeros. Estos eligieron sitios como Viñales, en Pinar del Río; la Ciénaga de Zapata, en el centro de la isla; y Turquino, en el oriente, entre otros. Según el viceministro de turismo cubano, José Ramón Rodríguez, crece el interés en los viajes de descanso activo, con temas de naturaleza y aventura entre los programas propuestos por turoperadores y agencias de viajes.

Otra de las decisiones adoptadas en 2005 fue la de poner fin a la operación de cruceros en la isla, aunque hasta diciembre se mantenía la llegada semanal del Holiday Queen.   El presidente Fidel Castro afirmó en una alocución, difundida por la radio y televisión estatales, que su gobierno comunicó a los estados caribeños que “Cuba no aceptará cruceros”.

Para algunos analistas, las razones podrían ser de índole ambientalista. “Vienen hoteles flotantes, restaurantes flotantes, teatros flotantes, diversión flotante, visitan los países para dejarles la basura, las latas vacías y los papeles por unos cuantos miserables centavos”, dijo el presidente Castro.

Otros consideran que, pese a que los 60.000 viajeros que llegaban por esa vía en barcos operados por líneas europeas   aportaban más que “miserables centavos”, la isla podría querer separarse de una actividad que mucho depende de su principal oponente político, Estados Unidos, que constantemente presiona a las navieras por sus vínculos con Cuba. Se estima que 90 por ciento de los cruceros que arriban al Caribe son operados por compañías estadounidenses.

Pese a los vaivenes en los mercados, los ajustes cambiarios, las catástrofes, los huracanes y el endurecimiento de las medidas desde Estados Unidos, el turismo cubano se mantiene a flote y confirma su tendencia de auge tras detenerse el decrecimiento observado tres años atrás. Para algunos cubanos es reconfortante ver familias enteras, con niños muy pequeños, paseando por las calles de La Habana. “Eso quiere decir que todavía confían en la seguridad de la que siempre se ha preciado Cuba, aunque en tiempos de crisis vuelven las avalanchas de asaltos contra extranjeros, como sucedió en los últimos meses”, comenta Pedro Ruiz Sosa, hasta hace unos meses trabajador de los servicios.

Más control

En Cuba no es secreto que los trabajadores del turismo – como los de las tiendas, los aeropuertos, las empresas extranjeras radicadas   en la isla y los mercados agropecuarios, entre otros–, viven mejor que la mayoría. En los barrios nadie sabe a ciencia cierta si es algo bien o mal habido, sólo se comentan los cambios que experimenta una familia cuando alguien empieza a trabajar en los sectores mencionados.

En la nación caribeña, el turismo se ha caracterizado por muestras excesivas de bonanza y prosperidad. En ese sector han surgido innumerables casos de corrupción, desvío de recursos, nepotismo, tráfico de influencias y delitos económicos. Algunos especialistas consideran que, si el control hubiera sido adecuado, la llamada industria sin humo de la isla tuviera en la actualidad mejores resultados.

Hace unos dos años se declaró explícitamente que el objetivo principal del sector era “preservar la moral de los cuadros y trabajadores”. En enero de 2005, el Ministerio del Turismo, la entidad rectora de la actividad, aprobó una cartilla de normas éticas para regular la relación de los trabajadores cubanos del sector turístico con los extranjeros. Aunque en realidad estaba vigente desde 1999, la nueva administración del organismo la actualizó, con el evidente objetivo de prevenir relaciones corruptas por parte de los representantes de firmas cubanas.   Hay que tener en cuenta que unas 15 firmas extranjeras operan, mediante contratos de administración o propiedad mixta, casi medio centenar de hoteles en Cuba .

El reglamento orienta que los cubanos, empleados en el sector turístico “limitarán” sus relaciones con extranjeros “a las estrictamente necesarias”, guiados por principios como la “fidelidad” a la patria, la legalidad socialista y la política del gobierno.

La resolución reclama “practicar la austeridad, no abusar del poder ni hacer uso indebido de los recursos”, rechazar atenciones de los extranjeros y, en caso de recibir regalos, entregarlos al jefe superior inmediato, quien decidirá su destino.   Asimismo, el texto prohíbe a los trabajadores aceptar dinero en efectivo, cheques ni tarjetas de crédito y establece que el ministro debe aprobar los casos en que “excepcionalmente” resulte conveniente hacer algún obsequio a un extranjero.

Según explicó a principios de año Oscar González, vicetitular del organismo, “no significa que los trabajadores no puedan hablar con los turistas ni recibir propinas”, lo cual “sería un absurdo”, sentenció. “Muchas empresas y gobiernos tienen normas de este tipo sobre el comportamiento ético de sus trabajadores y funcionarios. Pero aquí ha habido un proceso de manipulación para desacreditar el turismo hacia Cuba”, expresó.   El funcionario señaló que esas campañas tienen un trasfondo político: “lo que les molesta muchísimo a los enemigos de la Revolución (cubana) es que nos vaya bien”.

Pero sucede que muchos de los males del turismo cubano radican no ya en las relaciones con los extranjeros, sino en la conducta de los cubanos dentro del sector. Como reconoció en diciembre el presidente Fidel Castro: “sabemos que se roba en almacenes, puertos, trenes, tiendas en divisas, farmacias, en fábricas”.

En el sector del turismo, como en las redes de tiendas en divisa, uno de los males más comunes es la introducción de mercancías propias para la venta y el lucro personal. “La gente lleva arroz, carne o cervezas   que compran en la calle, por ejemplo, y con eso sustituyen las asignaciones. Por supuesto, el dinero va a sus bolsillos, porque no se consumieron los recursos del Estado”, asevera un trabajador por cuenta propia que durante años trabajó en el servicio de mantenimiento de un hotel cubano.

Esas actividades ilícitas, para nada exclusivas del turismo, requieren de la complicidad y tolerancia de quien responde por el almacén, la cocina, los gastos de recursos materiales y económicos, en una cadena que corroe al país. Al respecto, el mandatario cubano llamó el 6 de diciembre a sus coterráneos a participar, de forma consciente, en la ofensiva contra las prácticas delictivas, de corrupción e indisciplinas que ponen en peligro la continuidad del proceso cubano.

El turismo en Cuba

– En 2004 el país subió al octavo lugar, entre los principales destinos turísticos de América y el Caribe, desde el noveno que ocupaba hace poco más de un año o el número 23 en 1990.

– En década y media, el número de visitantes que viaja a Cuba aumentó seis veces, mientras los ingresos se multiplicaron por ocho. En 2004, la llamada industria sin chimeneas representó 41 por ciento del ingreso en la balanza de pagos del país.

– El sector constituye una importante fuente de trabajo: de manera directa emplea a cerca de 80.000 personas y de forma indirecta a otras   120.000, que en total significa el nueve por ciento de la fuerza laboral activa.

– Unas 15 firmas extranjeras operan, mediante contratos de administración o propiedad mixta, casi medio centenar de hoteles en Cuba. Entre ellas, Sol Meliá, la pionera de la inversión extranjera en la isla. Esa empresa opera   en 21 hoteles de cuatro y cinco estrellas, para un total de 8.479 habitaciones.

Cuba-EE.UU.: ventas contra viento y marea

El comercio unilateral entre Cuba y Estados Unidos, que creció en los últimos cuatro años de forma sostenida, sufrió a inicios de 2005 una desaceleración moderada, motivada por las nuevas restricciones impuestas a las compras de productos agroalimentarios procedentes desde el país norteño. Pero, al cierre del año, las compras mostraron un incremento.

Una ley aprobada por el Congreso en 2000 abrió un espacio para el comercio, al permitir la venta directa a Cuba de alimentos fabricados en Estados Unidos, mediante el   pago en efectivo. Dos años después, la isla importó alimentos por 175.800.000 dólares, cifra que se elevó a 343.900.000 en 2003. En 2004, el incremento a 474.000.000 de dólares mostró el interés cubano por un mercado cercano y con productos de calidad, pese a las no escasas trabas que impone el gobierno estadounidense a tales transacciones. En tres años, la isla caribeña pasó a ocupar el puesto 25 en los mercados para productos agrícolas estadounidenses.

Datos de Alimport, la empresa estatal cubana encargada de las transacciones comerciales externas, indican que hasta mediados de diciembre las compras de productos agroalimentarios estadounidenses alcanzaban los 493,1 millones de dólares. “Superaremos sin ninguna dificultad los 500 millones de dólares en los próximos días”, aseguró a la prensa Pedro Álvarez, presidente de esa entidad. En caso de cumplirse estas expectativas, se cerrarían las actividades del año con un crecimiento superior a 5,4 por ciento respecto de 2004. (Ver tabla 14)

TABLA 14

Comercio Cuba-EE.UU. en cifras

Año Ventas en millones
2002 175.800.000
2003 343.900.000
2004 474.000.000
2005 493.100.000*
Total 1.468.8500.000

Fuente: Elaborada a partir de datos ofrecidos por Alimport durante la Ronda de Negocios Estados Unidos-Cuba, en junio de 2005.

* Hasta mediados de diciembre de 2005

A inicios de año, el presidente de la empresa importadora cubana Alimport comenzó a alertar sobre el hecho de que las compras se reducirían debido a la obligatoriedad impuesta por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos de que los pagos se hicieran por adelantado. Las nuevas reglas entraron en vigor el 25 de marzo y establecieron que Cuba debe pagar antes del embarque de la mercancía en puertos estadounidenses.

Debido a ese nuevo obstáculo, en el primer cuatrimestre de 2005 la nación caribeña se vio precisada a desviar hacia otros suministradores cerca de 300 millones que tenía previsto gastar en el mercado estadounidense. Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, las transacciones cayeron 26 por ciento entre enero y abril de 2005 en relación con igual período de 2004. La contracción incluye una caída de 52 por ciento en las compras de arroz.

“Lo que debe hacer la administración de George W. Bush es eliminar las restricciones, poner a sus productores en igualdad de condiciones y el comercio puede crecer”, opino Álvarez en mayo.

Durante una ronda de negocios, efectuada a fines de junio pasado en La Habana, con asistencia de representantes del Departamento de Desarrollo Económico del estado de Luisiana, de la Asociación de Productores de Arroz de Estados Unidos y de la Asociación de Comercio Estados Unidos-Cuba, el propio Álvarez había señalado que la isla estaba preparada para dar “un salto sensible” este año en sus compras a Estados Unidos. Sin embargo, las restricciones llevaron a que, de un monto estimado entre 700 y 800 millones de dólares para compras de alimentos, el comercio cerrara con una cifra cercana a la de 2004 (474 millones), según cálculos del funcionario. “No vamos a crecer en las compras como habíamos deseado”, anticipó entonces Álvarez.

De acuerdo con analistas, las implicaciones de esta nueva medida son varias. “En primera instancia, el pago por adelantado implica que disminuya la capacidad de compra, afectando tanto al comprador como al suministrador. El comprador pudiera hacer un mayor número de compras y de forma más reiterada, si tuviera condiciones de créditos. A la vez, el suministrador no puede vender más, ya que debe tener confirmación del pago anticipado y, a partir de ahí, comenzar la operación de la entrega”.

Para expertos,   en el caso específico de Cuba “se unen otros inconvenientes a los señalados anteriormente: la isla tiene que disponer del volumen total de dinero para el pago de la importación, utilizar un banco en un tercer país y pagar una comisión bancaria, lo que incrementa el gasto de la operación de compra. Estos trámites, además, llevan a dilaciones adicionales en la entrega por parte del proveedor”.

Sobre los pagos anticipados y la necesidad cubana de recurrir a otros mercados, Kirby Jones, presidente de la Asociación de Comercio Estados Unidos-Cuba, dijo en el primer semestre del año: “tenemos productores de arroz para quienes el mercado cubano es importante, y lo están perdiendo”. A juicio del presidente de esa entidad sin fines de lucro, “antes de 2001 no existía el comercio y no había motivos para luchar por algo que nunca se había tenido. Ahora tenemos una comunidad agropecuaria y empresarial que, por primera vez, se encuentra perdiendo algo”.

El sector más perjudicado fue el de los arroceros, cuyas ventas decrecieron en más de la mitad, al dejar de enviar 200.000 toneladas. Se estima que el embargo económico a Cuba ha causado pérdidas por unos 3.100 millones de dólares en ventas de arroz estadounidense no efectuadas en las últimas cuatro décadas.

Ante la presión de un grupo de senadores encabezados por Max Baucus, del opositor Partido Demócrata, el Congreso de Estados Unidos autorizó en julio a que se depositara el dinero del pago de los cargamentos en bancos de terceros países, lo que redujo ligeramente las tensiones.

Aunque con un nivel de presión superior, Cuba no desistió de adquirir arroz, trigo, soya, leche en polvo, carne y ganado, entre otros muchos surtidos de manos de sus socios estadounidenses, para quienes el beneficio del comercio con la isla es más que obvio. Ubicar sus productos en un país que tiene que pagar al contado, en cifras millonarias, es un detalle que ningún productor puede obviar, porque se evita riesgos ante posibles impagos.

No es despreciable la cifra de empresarios y productores perjudicados por la agudización del control sobre el comercio con Cuba.   Desde diciembre de 2001, la isla caribeña ha contratado 6,6 millones de toneladas en alimentos e insumos del sector agropecuario a firmas estadounidenses por un valor de 1.755 millones de dólares. De esta relación se han beneficiado 37 estados y 157 compañías del país vecino.

Datos del Ministerio de Comercio Exterior de Cuba indican que Estados Unidos ocupa el cuarto lugar entre los principales exportadores a la isla, con un seis por ciento del total.

Sólo durante la Feria Internacional de La Habana, la nación caribeña suscribió contratos para la adquisición de productos agroalimentarios como maíz, leche, frijoles, manzanas y pollo congelado con firmas estadounidenses.

Asimismo, ante la presencia del gobernador de Nebraska, Dave Heineman, Cuba se comprometió a adquirir en ese estado toda la producción de hígado de res de 2006. Esos convenios formaron parte de una carta de intención por 30 millones de dólares, suscrita con el gobernador semanas antes de la feria celebrada en noviembre.

Otro convenio, esta vez por 35 millones, establece la compra de leche en polvo en California. En Dakota del Norte, la isla comprará   arvejas (chícharos), lentejas, porotos de soya, trigo y otros productos agrícolas, por valor de 20 millones de dólares.

Las negociaciones se extendieron también a diciembre, ya fuera del contexto de la feria comercial. Una representación empresarial del estado estadounidense de Virginia visitó la isla y firmó un acuerdo millonario. La comitiva estuvo presidida por el secretario estadual de Agricultura, Robert Bloxom, quien viajó acompañado por el comisionado de Agricultura del estado, Carlton Courter, y el vicepresidente de la compañía Perdue, John Cassidy, entre otros empresarios de la agroindustria. Según declaró a la prensa Bloxom, “es importante para Virginia, y necesario, establecer bases sólidas para el futuro”.

El acuerdo, suscrito por el secretario de Agricultura de Virginia y el presidente de la empresa estatal importadora cubana Alimport, Pedro Álvarez, estableció un compromiso de compra de productos agroalimentarios por parte de la isla, valorados en 30 millones de dólares, en los próximos 18 meses. Entre los productos de interés para Cuba se incluyen las manzanas, la madera, el frijol, la harina de soya y la carne de cerdo.

A juicio de Bloxom, el acta de entendimiento “representa un paso para ampliar el comercio, pero también una muestra del creciente entendimiento que hay entre Virginia y Cuba”.

Por otra parte, el gobernador de Maine, John Baldacci, el sexto estadounidense de su rango que visita la isla, consideró el 11 de diciembre en Cuba que la normalización de las relaciones entre ambas naciones debe ocurrir “poco a poco”. El director de Alimport, Pedro Álvarez, y Baldacci cerraron un contrato por 20 millones de dólares, que contempla la compra hasta julio de 2007 de productos fabricados en Maine.   Eso incluye un acuerdo del año pasado de exportar hasta 10 millones de dólares en productos.

“Estamos trabajando dentro del marco existente para mostrarle al resto de los estados que es posible mantener relaciones comerciales con Cuba”, declaró el gobernador.

Maine fue el primer estado que hizo público, a través de una resolución legislativa aprobada en 2001, su respaldo al establecimiento de relaciones comerciales entre ambas naciones y a poner fin del embargo estadounidense contra la isla.

En noviembre, Álvarez sostuvo que, pese a que las transacciones bancarias deben hacerse mediante terceros países —lo que encarece y dificulta las operaciones—, Cuba pagaría en 2005 cerca de 500 millones, al contado, por la compra de alimentos en ese mercado.

Para Álvarez, cada vez está más cerca la normalización de unas relaciones que beneficien no sólo al empresariado, sino también a los dos pueblos. Estimados aportados por el directivo cubano señalan que el comercio entre Cuba y Estados Unidos, en los primeros cinco años de levantadas las restricciones, pudiera alcanzar un total de 20.000 millones de dólares.

Las ventajas del libre comercio son apreciadas también por los políticos estadounidenses que visitan la nación caribeña, con intenciones de sacarle ventaja a un mercado nuevo. Por ejemplo, el   gobernador Heineman manifestó su convicción de que, si cesaran las restricciones desde su país, las cifras serían superadas con creces. Estados Unidos se convirtió en 2004 en el quinto socio comercial de Cuba.

Pero, lejos de suavizarse las tensiones que rodean el comercio, estas se recrudecen debido a la política seguida por la administración de George W. Bush. Según reportes de prensa, bajo presiones de la Casa Blanca, el Senado de Estados Unidos retiró una enmienda que impediría a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) utilizar fondos para financiar la aplicación de las restricciones comerciales a Cuba.

Según reportes de noticias del 17 de noviembre, ese acápite estaba incluido en el proyecto de presupuesto del Tesoro y a través suyo se pretendía impedir el empleo de fondos de ese presupuesto en la vigilancia de las operaciones comerciales con la isla caribeña.

Para analistas, la decisión del Senado constituye una batalla perdida por el lobby empresarial estadounidense y los congresistas y senadores que apoyan el fin del embargo a Cuba. Según los senadores que favorecen el levantamiento del embargo, la cámara alta tomó esta decisión ante la amenaza de Bush de vetar el proyecto.

Una regulación de OFAC del año pasado obliga a las autoridades de la isla a pagar los productos que adquieren en Estados Unidos en efectivo y por adelantado. Ante esta situación, un grupo de legisladores estadounidenses, encabezados por la congresista por el estado de Missouri, Jo Ann Emerson, propuso una enmienda para impedir que el dinero del presupuesto del Tesoro se utilice para financiar esta regulación.

Medios de noticias indicaron que, fuentes próximas al empresariado estadounidense a favor del levantamiento de las sanciones contra la isla consideraron que la aprobación hubiera sido un paso de avance, aunque siempre pesaría la decisión del ejecutivo de vetar cualquier flexibilización del embargo hacia la isla.

Esto lo han afirmado desde varias tribunas. Por ejemplo, el secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutiérrez, aseveró el 20 de octubre, en San Salvador, que su país no levantará el embargo comercial a Cuba hasta que en la isla caribeña “exista libertad democrática”.

En rueda de prensa, luego de entrevistarse con autoridades centroamericanas, Gutiérrez manifestó que la postura de la Casa Blanca “es muy clara” en su política hacia Cuba. Al respecto, el funcionario agregó que lo que le interesa a Estados Unidos “es hacer comercio con países democráticos”.

“Mientras no exista libertad democrática, mientras no exista libertad de expresión, mientras no exista libertad de inversión, mientras no existan libertades humanas en Cuba, Estados Unidos no abrirá el comercio con Cuba”, afirmó Gutiérrez.

Productos estadounidenses de interés para Cuba

Un análisis de las compras cubanas en el último lustro muestran que existen productos líderes en el comercio entre la isla   y los productores estadounidenses —dentro de una amplia lista de cerca de 300 renglones—, por aspectos como precio, calidad y conocimiento en el mercado local, entre otros.   Algunos de ellos son:

– Carne de pollo y subproductos

– Huevos

– Arroz

– Soya y sus derivados

– Manzanas

– Granos

– Maíz

– Leche en polvo

– Ganado

– Aceite refinado

– Trigo

Para más información, ver:
“Más Comercio bajo conflicto”, Economics Press Service, No. 15 de 2005.

“Días de feria en La Habana”, Economics Press Service, No. 21 de 2005.

“Economía en 2005, análisis preliminar”, Economics Press Service, No. 23 de 2005.

Inversión extranjera: por un camino diferente

La reducción de la inversión extranjera en la isla –un hecho evidente según los datos sobre disolución de negocios—, no significa que esa modalidad económica esté en declive, sino que más bien podría tratarse de un reacomodo interno y un giro hacia los potenciales socios que representan Venezuela y China.

De acuerdo con datos del Ministerio para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica, como parte del proceso de ordenamiento fueron disueltos en los últimos cinco años 208 negocios. En la actualidad, quedan activas 287 asociaciones económicas internacionales.

España, Italia, Canadá, Francia, China, México, Inglaterra, Panamá, Israel, Venezuela y Alemania son los países con mayor número de asociaciones. Existen otros, pero   con menor representación.

Según algunas explicaciones hechas por funcionarios del sector, las cifras de las empresas podrían seguir reduciéndose, en la medida en que las ya creadas no respondan a los objetivos para los cuales fueron constituidas; es decir, no aporten los ingresos   esperados, no garanticen un mercado y no hayan cumplido con una de las premisas para su aprobación: la introducción de nuevas tecnologías.

Cuba adoptó en febrero de 1982   el Decreto-Ley 50 que estableció reglas del juego para las posibles   asociaciones en el turismo. Justo en ese sector se creó, en 1988, la primera empresa mixta cubana, en sociedad con España, para construir el hotel Sol Palmeras, en Varadero. Entonces, en la isla prácticamente nadie sabía de qué se trataba. Las generaciones nacidas en y después de los ‘60s apenas habían escuchado sobre el funcionamiento y las ventajas de las empresas mixtas. En ese momento, ingenieros y arquitectos que visitaron las obras se sorprendieron con los proyectos y la arquitectura, muy diferentes a los de hoteles construidos en la isla en los decenios anteriores.

Pero, el país aún se resistía a la apertura y los socios foráneos tenían sus recelos con el riesgo de invertir en Cuba. Ya en la década de los ‘90s, a raíz de la crisis económica, el gobierno de la nación caribeña dio un paso decisivo en esa dirección al aprobar, en 1995, la Ley No.77 para la inversión extranjera directa, orientada a la búsqueda de nuevos   mercados exteriores, tecnologías competitivas y capital.

De esa forma, el número de empresas mixtas creadas en la isla creció progresivamente, pese a las reiteradas quejas de los interesados por las demoras en los trámites establecidos por La Habana y en las aprobaciones finales. Aunque urgida desesperadamente de capital para el desarrollo turístico y la reanimación industrial en algunos sectores, la isla se adentraba en este terreno con cautela. Era preciso seguirle los pasos al capital propuesto, verificar su procedencia, la transparencia en las cuentas de los probables socios, sobre todo por estarse estrenando en un negocio casi desconocido. Pero ni siquiera la cautela salvó de algunas pifias y aprobaciones que luego no justificaron su razón de ser.

Algunos analistas señalan que, en su mejor momento, la cantidad de empresas conjuntas creadas fue de algo más de 400, mientras los montos de capital sobrepasaron varios miles de millones.

La depuración en el proceso inversionista condujo a que, entre 2001 y 2004, se disolvieran 148 negocios. En esa etapa, a la vez que disminuyeron las asociaciones, las ventas   crecieron 10 por ciento y las exportaciones 24 por ciento. En igual período se reportaron otros indicadores favorables: incremento de 28 por ciento en los ingresos, 22,7 por ciento en las utilidades netas y 44 por ciento en los dividendos de la parte cubana.

Los sectores esenciales en los que se han hecho asociaciones con capital foráneo son la industria básica, el turismo, la construcción, la industria ligera, la agricultura, la alimenticia, sideromecánica, la de transporte e informática y comunicaciones.

En el país funcionan, además, 115 tipos de producciones conjuntas con firmas de España, Panamá, Italia y Canadá, esencialmente, aprobadas por el acuerdo 5290 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros. Este tipo de contrato funciona en diferentes industrias, entre ellas la   básica, la mecánica y la ligera. Empresarios chinos laboran en fábricas ubicadas en Santiago de Cuba y en otras provincias cubanas, para la producción de calzado deportivo y sombrillas.

En el caso del turismo, iniciador de esta modalidad en la isla, se mantienen 49 contratos de administración hotelera o propiedad mixta, en los cuales se utilizan los servicios de personal especializado de otras naciones. En estos momentos, unas 15 firmas extranjeras operan casi medio centenar de hoteles en Cuba. Entre ellas, Sol Meliá, con 21 hoteles de 4 y 5 estrellas. A inicios de 2006, el grupo mallorquín se propone incorporar a su red de hoteles al Meliá Las Dunas, con 925 habitaciones, en Cayo Santa María, al norte de Villa Clara. El Meliá Las Dunas contará inicialmente con 450 habitaciones, con la posibilidad de llegar posteriormente a más de 1.000.

En 2005 se presentó el hotel Royal Hideaway Cayo Ensenachos, propiedad de la corporación antillana Gaviota y cuya administración será asumida por la compañía española Occidental Hoteles. Según señaló durante la presentación en la Feria de Turismo de Moscú Germán Vázquez, ejecutivo de la oficina comercial de Occidental Hoteles en La Habana, esa instalación ocupará el primer lugar entre las exclusivas del Caribe, al proponer a los huéspedes un descanso real.

En los últimos años, Cuba ha desarrollado negocios en el exterior, tanto en empresas mixtas radicadas en el extranjero como en concesiones en la rama de la restauración, con sucursales de reconocidos restaurantes cubanos en México, Italia, España, así como en la construcción de hoteles en países como México y China.

Otro sector con negocios conjuntos es la biotecnología. En China se inauguraron, en 2005, dos plantas de producción de vacunas con tecnología cubana.

Sobre Venezuela, autoridades aclararon que las asociaciones se establecen en función de los objetivos de integración económica entre ambos países, sin enfatizar en el aspecto lucrativo dentro de las negociaciones.

Según afirmó el viceministro del Ministerio para la Inversión Extranjera y la Colaboración Ramón Marín, a finales de noviembre, 78 por ciento de los recursos financieros movilizados en la inversión extranjera ya se ha pagado. Esto es visto como una señal de confiabilidad del país para realizar este tipo de negocios. No obstante, en el mundo algunos potenciales socios siguen temiendo el supuesto riesgo Cuba .

Para este 2005 se estima cerrar con   620.633.000 de pesos en ingresos directos por la inversión extranjera, 20 por ciento de crecimiento respecto al año anterior, anunció Marín.

Para el gobierno lo que sucede en la actualidad no es una retirada del capital extranjero, sino la decantación consciente de los llamados malos negocios. Autoridades de la inversión y la colaboración han señalado que el país no ha cambiado la política, sino que está haciendo una selección de lo más conveniente.

Esto pudiera referirse a los acuerdos con naciones como China y Venezuela,   que se considera ofrecen mejores   oportunidades y más seguridad para la isla. Según fuentes oficiales, de los 39 proyectos de inversión presentados en el primer semestre de 2005, 40 por ciento pertenece a   empresas chinas, interesadas en la producción de níquel, sector en el cual se ejecutan los estudios de factibilidad económica y hasta el momento el más beneficiado con acuerdos de inversiones en los últimos tiempos.

Por un acuerdo pactado a fines de 2004, el grupo chino Minmetals proyecta una inversión de 500 millones de dólares para la construcción de una planta de ferroníquel con capacidad para producir unas 22.500 toneladas de níquel contenido, durante un período de 25 años. La participación sería de 51 por ciento por Cuba y 49 por ciento por China.

También en diciembre de 2004, el presidente Fidel Castro anunció la posibilidad de constituir una empresa mixta con similar participación que la anterior, en un nuevo yacimiento, ubicado en la oriental provincia de Camagüey, 533 kilómetros al este de La Habana. La capacidad de producción alcanzaría las 50.000 toneladas anuales. Según dijo entonces Castro, el financiamiento de los 1.300 millones de dólares que requeriría   la planta estaría a cargo de bancos chinos.

En el caso de las inversiones de Venezuela, algunos especialistas cuestionan las garantías que podrían tener los acuerdos con ese país. Las actuales y muy cercanas relaciones políticas   entre los dos gobiernos permiten acuerdos ventajosos, pero sucede que las inversiones no se hacen de un día para otro y siempre existe el peligro de que no lleguen a concretarse en caso de un cambio de poder en la nación venezolana.

Con ese país, la isla espera incursionar también en el terreno de la minería y muy específicamente el níquel. Según un memorando firmado entre las dos naciones en abril, durante una visita a La Habana del presidente   venezolano, Hugo Chávez, Venezuela aprovecharía el mineral de la isla e impulsaría el fomento de la siderurgia venezolana. Entonces, el ministro de Industrias Básicas y Minerías de la nación sudamericana, Víctor Álvarez, señaló que los proyectos incluyen la creación de una siderúrgica en Venezuela para la producción de aceros comunes, inoxidables y especiales para el desarrollo de la metalmecánica, que no se producen en la actualidad en ninguna de las dos naciones.

Por otra parte, se crearía una empresa conjunta para el aprovechamiento y procesamiento del níquel cubano. Los planes contemplan que la isla aporte el referido mineral, mientras Venezuela pondría el hierro y la energía de carbón.

En marzo de 2005 la inversión extranjera en la isla tuvo otro espaldarazo con el acuerdo alcanzado con uno de los más importantes socios comerciales del país, la canadiense Sherritt International. De acuerdo con una nota, el tercer día de ese mes fue suscrito un acuerdo para la expansión de la empresa mixta Pedro Sotto Alba-Moa Nickel S.A., mediante la inversión de 450 millones de dólares, que sería aportado a partes iguales por cada socio. Con esa inyección se aspira a elevar en 16.000 toneladas al año la producción actual de níquel más cobalto, contenido en forma de sulfuro en esa planta, ubicada en el oriente del país.

La millonaria suma servirá también para modernizar la refinería en Fort Saskatchewan, en la ciudad canadiense de Alberta, con una tecnología “más moderna y eficiente” que posibilite refinar todo el mineral que se extraiga del yacimiento, a cargo de la Pedro Sotto Alba-Moa Nickel S.A.

De acuerdo con la información oficial, el convenio, a cuya firma asistieron el presidente Castro y el presidente de la Sherritt International, Ian Delaney, estableció “el alcance, cronograma y procesos del proyecto de expansión, sus condiciones y aprobaciones requeridas y la asignación de recursos minerales que garantizan la producción de la Empresa Mixta Moa Nickel por 25 años para la nueva capacidad ampliada”.

La empresa mixta cubano-canadiense, creada en 1994, abarca todo el proceso productivo del níquel más cobalto, desde su extracción y refinación hasta su comercialización. Aparte de las dos plantas antes mencionadas, entre sus activos se incluye una comercializadora, con sede en las Bahamas.

Además del níquel, Sherritt Inernational participa en otros sectores de la economía cubana, entre ellos la prospección y producción de petróleo y gas, la generación de energía eléctrica, el procesamiento de frijol de soya, la actividad turística y la producción agrícola (Ver tabla 15)

TABLA 15

Activos de capital de Sherritt Internacional

En: dólares estadounidenses

Distribución del capital Cantidad %
Canadá 788.400.000 52,7
Cuba 696.300.000 46,6
Otros (países) 10.000.000 0,7
Total 1.494.700.000 100,0

Fuente: Elaborado a partir de varias fuentes, 2005.

A este conveniente negocio para elevar la producción minera de la isla, Cuba aportó concesiones mineras por 60 millones de toneladas de material de limonita niquelífera, con 80 por ciento de reservas probadas. Con ese monto y las capacidades productivas instaladas, ese volumen asegura el funcionamiento de la planta Pedro Sotto Alba, de Moa, por 25 años, refieren datos de la Comisión Económica para América Latina (Cepal).

Cuba cuenta con reservas probadas de 800 millones de toneladas de níquel y probables de 2.000 toneladas. El cobalto estimado en el subsuelo de la nación caribeña se calcula sea 26 por ciento del existente en todo el planeta.

De esa forma, y gracias a la modernización y al impulso dado por la inversión extranjera, el país ocupa —junto a Rusia, Canadá, Japón, Australia y Noruega—, los primeros lugares en la producción niquelífera mundial, para un total de 75.000-77.000 en 2004.

Los acuerdos para inversiones en los próximos años, superiores a los   2.000 millones de dólares, constituirán una importante inyección financiera para un solo sector en la isla. Se estima que estos aportes garanticen un incremento productivo considerable, hasta alcanzar, en unos dos años, las 121.000 toneladas.

Según analistas, en los próximos tiempos se mantendrá la tendencia a reducirse la cantidad total de empresas mixtas y la inversión foránea, sobre la base de una política que busca una mayor concentración de las inversiones y de los inversionistas. La entrada de capitales extranjeros estará encaminada hacia los objetivos económicos, priorizados por el gobierno socialista de la nación caribeña.

Para más información, ver:

“Huellas de Sherritt en la economía cubana”, Economics Press Service, No. 14 de 2005.

“Depuración de negocios y mayores ingresos”, Economics Press Service, No. 23 de 2005.

“Economía en 2005, análisis preliminar”, Economics Press Service, No. 23 de 2005.

Integración: Petrocaribe, alianza estratégica

Como paso práctico en armonía con el discurso político sobre la integración, Cuba firmó a finales de junio el Acuerdo de Cooperación Energética Petrocaribe junto con Venezuela, República Dominicana, Granada, Jamaica, Suriname, Antigua y Barbuda, San Cristóbal y Nevis, Santa Lucía, Belice, Bahamas, San Vicente y las Granadinas, Guyana, y Dominica.

La presencia del presidente Fidel Castro, en el I Encuentro Energético de Jefes de Estado y de Gobierno del Caribe, significó un apoyo a la iniciativa de su par venezolano Hugo Chávez y una muestra más de sus prioridades y de su amistad personal con Chávez.

Petrocaribe busca mejorar la utilización de los recursos del área y reducir los efectos negativos de los costos de la energía, ocasionados por factores de índole geopolítica y especulativa.

Los principios expresos de esta empresa caribeña son la solidaridad y la corresponsabilidad y el   acceso a precios justos y razonables de los energéticos. La iniciativa pone acento también en la actualización tecnológica y los beneficios sociales.

Esta propuesta de Venezuela está llamada a convertirse en catalizador de la integración, al proponer formas y métodos que permitan un mejor aprovechamiento de los recursos energéticos contra flagelos como la pobreza, el desequilibrio comercial, la distribución desigual, el pesado fardo de los precios, la falta de acceso a la educación y la salud. Según los documentos fundacionales, establece también la coordinación de políticas de energía, explotación petrolera, producción de derivados, desarrollo de infraestructura y aprovechamiento de fuentes alternas.

El acuerdo firmado incluyó también un aspecto que los analistas consideran de particular relevancia: la formación   de un fondo para el desarrollo social y económico, que propicie la creación de capacidad de almacenamiento y de infraestructura en los pequeños estados insulares del Caribe.

La iniciativa, para   la cual Barbados y Trinidad y Tobago solicitaron más tiempo para el análisis con vistas a su posible adhesión, estableció la equiparación de los fletes con los costos del transporte y las facilidades de financiamiento con un período de pago de 25 años e interés de uno por ciento, con un año de gracia, entre otros elementos que promueven una integración a la medida de las necesidades de los países del área.

Un   Consejo Ministerial, como instancia institucional, será el encargado de coordinar la producción, refinación, transporte y suministro de los carburantes. Para su funcionamiento fue propuesta la creación de un fondo ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas)- Caribe, que se constituyó con un capital inicial de 50 millones de dólares aportados por Caracas.

Según los documentos de Petrocaribe, los beneficios incluyen financiamiento a largo plazo desde 15 hasta 50 por ciento, en dependencia de los precios del petróleo, con períodos de gracia de uno a dos años.

Esta iniciativa ha sido posible por dos factores coincidentes. La permanencia de Hugo Chávez en el poder en Venezuela, con la continuidad de sus políticas progresistas de integración y de beneficios sociales, por un lado. Por el otro, está el hecho de que ese país es el mayor poseedor de reservas petrolíferas y de gas en el continente, así como la única nación de América Latina que participa como miembro pleno en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Para analistas cubanos, sólo Venezuela puede emprender actualmente un esfuerzo de esta magnitud que beneficie a los países del Caribe con suministro de petróleo y facilidades de pago, en medio de una escalada de los precios en los mercados energéticos. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en América Central y el Caribe, en cambio, el alza del precio del petróleo se unió a la devastación de los huracanes, lo que constituyó un duro golpe para la economía. Con excepción de Trinidad y Tobago, exportador de crudo, el resto de los países vio mermados sus perspectivos crecimientos del PIB en 2,5 por ciento por el peso de la factura del crudo.

Cuba, pese a   su voluntad política, no dispone de reservas de consideración para brindar su ayuda en este sentido a naciones que, como ella, se ven agobiadas por las altas cotizaciones del crudo y sus derivados. Pero su participación representa la decisión de acercarse a países con problemas comunes y que pueden beneficiarse mutuamente

La participación cubana constituye un elemento aglutinador y de unidad que abre las puertas a otras iniciativas integracionistas, como las analizadas durante la II Cumbre Cuba-Comunidad del Caribe (Caricom), en diciembre de 2005.

El presidente cubano, quien participó en la reunión el 8 de diciembre, junto a 15 de sus homólogos caribeños, consideró que tras ese encuentro las relaciones bilaterales salían más fortalecidas.

En conferencia de prensa tras la clausura de la cita, Castro se refirió a futuros programas dirigidos a la atención de pacientes con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH, causante del sida), y a la formación de profesionales de la salud en la isla.

Unas 10.000 personas procedentes del Caribe, de bajos recursos, han sido intervenidas quirúrgicamente en centros especializados cubanos para recuperar la visión, como parte de la Operación Milagro, mientras 3.000 jóvenes del área estudian actualmente en universidades de la isla.

En la Declaración de Bridgetown se reconoció la asistencia técnica que Cuba ha brindado a los países del área en sectores como la salud, la educación, el deporte y la cultura, que ha permitido a esas naciones “mejorar su capital social a un costo mínimo”.

Asimismo, destaca “la importancia del comercio internacional para el desarrollo sostenible de la región del Caribe” y enfatiza el “devastador impacto que las recientes acciones unilaterales y no basadas en principios de la Unión Europea relativas a la comercialización del azúcar y los bananos está teniendo en el desarrollo social y económico de la región”.

Los 16 mandatarios presentes renovaron su “compromiso de ampliar el ámbito de nuestra producción y cooperación comercial y económica y en este sentido prometemos redoblar los esfuerzos para ejecutar el Acuerdo de Cooperación Económica y Comercial Cuba-Caricom”.

La Comunidad del Caribe fue creada de manera oficial en julio de 1973, a través de la firma del Tratado de Chaguaramas, para transformar la Asociación Caribeña de Libre Comercio en un Mercado Común.

Ambiente: entre sequías y   ciclones

Para caracterizar al cubano, un refrán popular afirma, que “o no llega o se pasa”. Ese comportamiento insular parece haberlo asumido también la naturaleza de esta isla del Caribe.

Cuba, un país golpeado desde hace algunos años por una intensa sequía, vivió en 2005 momentos difíciles por la falta de agua, sobre todo en la parte más oriental del archipiélago, hasta que fue beneficiada por las lluvias que acompañaron a los huracanes aunque provocaron severas inundaciones en algunas zonas.

El país sufre los impactos de la sequía desde 2003. Esta prolongada temporada seca fue considerada por los meteorólogos como la peor desde 1901. Las opiniones de los expertos sobre el futuro no siempre coinciden; algunos piensan que se extenderá todavía por algún tiempo, mientras otros consideran que se podrá esperar un mejor régimen de lluvia en los próximos meses. (Ver tabla 16)

TABLA 16

Promedio de lluvia anual en milímetros

Año Lluvia caída Año Lluvia caída
1980 1.434 1996 1.321
1983 1.328 1997 1.234
1984 1.015 1998 1.156
1985 1.106 1999 1.373
1986 937 2000 1.113
1987 1.176 2001 1.306
1988 1.361 2002 1.495
1989 1.158 2003 1.250
1994 1.065 2004 952
1995 1.328

Fuente: Anuario Estadístico de Cuba, Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) 1989, 1996, 1997 y 2003.

Lo cierto es que, en los últimos dos años, los daños ocasionados por ese fenómeno han sido considerables. Sólo en 2004 se estimaron en cerca de 835 millones de dólares estadounidenses, lo que representó 2,5 por ciento del valor del Producto Interno Bruto (PIB).

La sequía, que en su momento más crítico   hizo que las presas apenas alcanzaran 26,7 por ciento de llenado, provocó pérdidas a la economía y los servicios a la población, valoradas en más de 1.000 millones de dólares.

En el mes de abril, considerado crítico, la sequía incidía sobre 2.608.607 personas. Por tal razón, cerca de 2.600.000 se abastecían mediante camiones cisterna, sobre todo en las provincias de Camagüey, Las Tunas y Holguín.

A finales de julio, el presidente Fidel Castro señaló que “la peor sequía, desde que existen registros, azotó el país desde 2003 hasta el pasado mes de mayo de 2005. El impacto económico de la misma se estima en más de 1.200 millones de dólares”.

Según dijo, para enfrentarla se invirtieron, hasta 2004, 183 millones de dólares, a los que se sumarán al cierre de 2005 otros 60 millones,   para un total de 243 millones. Por otra parte, otros 70 millones fueron empleados en la adquisición de diesel y gasolina para llevar el agua hacia los lugares que no disponían del líquido, lo que abarcó hasta 2.500.000 personas.

El ministro de Economía y Planificación, José Luis Rodríguez, informó el 22 de diciembre ante el parlamento que las pérdidas provocadas por la falta de precipitaciones habían sido “importantes”. De acuerdo con los datos ofrecidos, sólo en 2005 “se reportó la caída en la producción de 15 millones de quintales de viandas y otros cultivos; se dejaron de producir 77 millones de litros de leche y se perdieron 57.000 toneladas de granos, entre los renglones más significativos”.

El informe de 2005 dio a conocer que, en total, el impacto económico al cierre de año se estimó en 1.350 millones de dólares.

La situación tuvo cierta mejoría en los meses de verano, incluidos en la llamada etapa de lluvias en la isla. Las precipitaciones aportadas por los huracanes Dennis, Rita y Wilma, en el segundo semestre del año, tuvieron un impacto positivo en los embalses del país, que alcanzaron más de 70 por ciento de su capacidad de almacenamiento.

Cuba dispone de 241 presas y embalses, con una capacidad de 8.795 millones de metros cúbicos y la mitad de estos se encontraba por debajo del nivel de aprovechamiento. El 17 por ciento de las presas no podía utilizarse por permanecer en un nivel crítico de embalse, conocido como “volumen muerto”.

Pese a las lluvias ocurridas entre julio y octubre, que llenaron la mayoría de los embalses del país, tres provincias —Holguín, Las Tunas y Camagüey—   siguen padeciendo los efectos de una prolongada sequía. Según reportes de la prensa nacional, las precipitaciones del período húmedo no pudieron evitar que, en esos territorios, el volumen de agua embalsada alcanzara solamente 50 por ciento de la capacidad existente.

Todavía en noviembre unas 198.700 personas sufrían problemas con el abasto de agua, incluidos 44 poblados de 5.000 habitantes que no poseen acueducto.

Actualmente, en las regiones más críticas, se ejecutan obras para mejorar la entrega de agua mediante la construcción de trasvases desde largas distancias y la eliminación de deficiencias en las conductoras. En tal sentido, se desarrolla un amplio programa en Ciudad de La Habana, Camagüey y Santiago de Cuba, con inversiones millonarias.

Entre estas se encuentra la conductora de 52 kilómetros que enlaza el río Cauto con los embalses de Holguín. Este año, la tubería entró progresivamente en explotación, prácticamente un año después de lo previsto en los inicios,   luego de que fueran sustituidos algunos tubos de importación que no soportaron las altas presiones, por otros de fabricación nacional.

Por otra parte, se gestionan nuevos créditos externos para financiar obras de prioridad en el programa de emergencia, dirigido a afrontar los críticos efectos de la sequía.

Las autoridades están tratando de crear conciencia y cultura del ahorro del agua, ya que la mitad de lo que se bombea se pierde por salideros en las redes hidráulicas, en los hogares y por el derroche en actividades productivas. Sin embargo, hasta el momento no se han creado los mecanismos de comercialización que le facilitan a los ciudadanos adquirir herrajes domésticos a precios asequibles (la mayoría se vende sólo en divisa o sus precios en moneda nacional son elevados), lo que conspira contra el ahorro y el aprovechamiento eficiente del líquido.

Al cierre del año, las autoridades reportaron que el agua embalsada alcanzaba 77 por ciento de la capacidad y el 98 por ciento de las cuencas subterráneas había vuelto a la normalidad, luego de que, en los momentos más agudos, 42 por ciento de ellas presentaba un estado desfavorable.

Intensa actividad ciclónica

En medio de la tensa situación por la carencia de precipitaciones, el huracán Dennis, el primero de 2005 en el mar Caribe, azotó a Cuba el 8 de julio. El meteoro, considerado por meteorólogos como muy peligroso e inusual, dejó a su paso 16 muertos, daños considerables y un poco más de agua en los embalses semivacíos por la intensa sequía.

La peligrosidad de Dennis estuvo dada por su trayectoria, que el Instituto de Meteorología de Cuba (IMC) no tardó en calificar como “extremadamente peligrosa” para la mayoría de las provincias cubanas. El huracán alcanzó categoría cuatro de la escala Saffir-Simpson, de cinco, cuando bordeaba la costa sur del archipiélago y se dirigió a paso lento y devastador hacia el noroeste.

En su largo peregrinar por la isla, durante casi 24 horas, fue perdiendo impulso y salió al mar con categoría uno, por un punto cercano a Santa Cruz del Norte, unos 50 kilómetros al este de la capital.   No obstante, según informaron los meteorólogos Dennis alcanzó vientos máximos sostenidos de 240 kilómetros por hora y rachas hasta 290 kilómetros, en diferentes puntos de la geografía cubana.

Ante la peligrosidad del fenómeno atmosférico y como es práctica habitual en la isla, desde su formación en el Caribe oriental se puso en alerta la Defensa Civil. Concluido Dennis, esa entidad informó que el meteoro recorrió 2.450 kilómetros y afectó 600 kilómetros del territorio nacional cubano, 225 de ellos en tierra.

De acuerdo con el coronel Luis Ángel Macareño, segundo jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil , ocho de los 11,2 millones de cubanos estuvieron “expuestos” de alguna manera al huracán, en 10 de las 14 provincias del país. Alrededor de 1.531.000 personas fueron evacuadas; 245.106 ubicadas en albergues y el resto en casas de familias.

El presidente cubano Fidel Castro informó el 11 de julio que el errático ciclón dejó daños por más de 1.400 millones de dólares. Pero todo pudo ser peor de haber pasado por la ciudad de La Habana, alertaron las autoridades de la isla. Con el diámetro con que cruzó por Cienfuegos y Granma, los destrozos hubiesen sobrepasado los 3.000 millones de dólares, señaló Castro.

En la centrosureña provincia de Cienfuegos todavía persisten los daños de Dennis en las viviendas y los moradores afirman que nunca antes habían presenciado un ciclón de tanta magnitud, con vientos tan fuertes y tantos daños.

Según la información ofrecida por el ministro de Economía y Planificación al cierre del año, más de 175.615 viviendas resultaron perjudicadas, de las cuales 28.082 fueron destruidas. “Este peligroso meteoro provocó la pérdida de 142.343 toneladas de productos”, dijo   en el informe al parlamento, más escueto al referirse a los daños que   en declaraciones anteriores.

Tras el paso del ciclón se anunció que el huracán arrasó 100 hectáreas de cultivos, se perdieron 11.000 hectáreas de plátanos y casi toda la cosecha de cítricos de Jagüey Grande (en la occidental provincia de Matanzas), en tanto cayeron más de 7.000 toneladas de mango, fundamentalmente en Camagüey. Por otra parte, más de 73.000 aves murieron y el sistema ecológico fue seriamente perjudicado, particularmente en los territorios de Cienfuegos y Granma.

Entre los estragos de Dennis se cuentan considerables daños a 21 hoteles, carreteras, vías férreas y caminos que sufrieron roturas importantes, así como 160 instalaciones de salud, de ellas 36 hospitales; 96 centros deportivos y 69 culturales. También dañó   300.000 toneladas de alimentos almacenados, de las cuales 20 por ciento fue reprocesado o utilizado en otras posibles producciones.

Penetraciones   del mar e inundaciones costeras, destrucción de 36 torres de alta tensión   y líneas de transmisión eléctrica,   derribo de 1.025 postes de electricidad, así como de cinco torres de televisión y tres de radio de onda media -por lo que se dejaron de escuchar emisoras nacionales y provinciales en varias zonas- fueron algunos de los saldos del estreno de la temporada ciclónica, que batió estimados y récord con 26 organismos tropicales.

Cuando todavía el país no terminaba de recuperarse de la mala pasada del Dennis, que cuadruplicó las pérdidas humanas de eventos anteriores —el huracán Charley, en 2004, dejó cuatro muertos, mientras Iván, ese mismo año, no provocó pérdidas humanas—, el huracán Wilma vino a causar nuevos estragos.

Las autoridades de la isla estimaron en 704.200.000 de dólares el costo de los daños totales ocasionados a Cuba por los efectos de Wilma.   Ese monto incluyó los gastos en medidas preventivas y recuperativas y las pérdidas en producción y servicios, dejados de ejecutar durante los siete días de amenaza del huracán.

Las autoridades informaron que en total fueron evacuadas 760.168 personas, de ellas 534.865 en casas de familiares o vecinos y el resto en instalaciones preparadas al efecto. Un total de 246.631 animales, de ellos 139.043 vacunos y búfalos, fueron trasladados a lugares seguros.

Las provincias occidentales, que recibieron el impacto directo de Wilma, sufrieron daños en 7.589 viviendas. En este sector ocurrieron 446 derrumbes totales, 1.837 derrumbes parciales, de 1.146 techos totales y 4.166 parciales. En el caso de la agricultura, las autoridades reportaron la pérdida de extensiones cultivadas de viandas, hortalizas, granos y frutales en Pinar del Río, así como siembras de tomate y plátano en La Habana.

El meteoro impactó también la extracción de miel, la siembra de tabaco, la recogida de café y el acopio de madera, en el occidente; mientras en el oriente resultó perjudicada la producción cafetalera.

La pesca de plataforma, en particular la langosta, se atrasó varios días debido a la evacuación de los poblados del sur de Pinar del Río y La Habana, mientras en el Sistema Electroenergético Nacional, pese a las medidas preventivas, hubo incidencia en las cuatro provincias occidentales.

El Ministerio del Turismo informó sobre 41 instalaciones hoteleras dañadas, la mayoría de las cuales reinició sus operaciones casi de inmediato, y sólo cinco demoraron su reapertura dos o tres semanas, sobre todo por el impacto de las penetraciones del mar.   La cifra total de evacuados en el sector fue de 8.112, de ellos 2.373 turistas extranjeros y 1.847 pacientes de la llamada Operación Milagro.

El sistema educacional sufrió daños en 364 instalaciones, la mayoría en la capital, con un total de 224 centros, seguida de Pinar del Río, con 72 y 37 en La Habana.

En el caso de Rita, las autoridades reportaron pérdidas por unos 200 millones de dólares, según el informe al parlamento.

Para más información, ver:

“Dennis, huésped peligroso e inusual”, Economics Press Service , No. 13 de 2005.

“Sequía y economía”, Economics Press Service , No. 10 de 2005.

“Economía en 2005, análisis preliminar”, Economics Press Service , No. 23 de 2005.

Finanzas: año movido

El 2005 estuvo marcado por varias medidas en el orden financiero y monetario, que tuvieron como antecedente las decisiones tomadas en 2004 sobre el fin de la circulación del dólar estadounidense, tanto en las relaciones inter empresariales como en el comercio minorista.

Según especialistas, las autoridades cubanas lograron un nuevo camino monetario para obtener ingresos, como una medida para defenderse del intento de la administración estadounidense del presidente George W. Bush para perjudicar al gobierno de la isla (limitaciones a los viajes de los cubanoamericanos y al envío de remesas adoptadas por Estados Unidos), en medio de un ambiente internacional más favorable (acuerdos con Venezuela y China y mejoras en las relaciones con países de América Latina) y una tímida recuperación de la economía de la isla, pese a la severa sequía y la agresividad del vecino del Norte.

Las regulaciones de los primeros meses de 2005 mostraron señales de hacia dónde se orientaban los cambios en relación con la dualidad monetaria y la búsqueda de mayores niveles de equidad. Entre esas medidas se incluye la apreciación de la moneda nacional respecto al peso convertible cubano (CUC), calificada por expertos como “un paso de buena intención, que reafirma la voluntad de fortalecer la moneda nacional”.

No obstante, indicaron analistas, “su efecto económico es pequeño, pues no favorece a la inmensa mayoría de la población que no tiene dinero acumulado y cuya fuente de ingreso fundamental, o única, es el salario en moneda nacional”.[5]

Los beneficiados con tal decisión fueron las personas que poseen y concentran la disponibilidad de dinero, tanto en el banco como en circulación.

Los especialistas alertaron acerca de que esas medidas no son todavía la solución definitiva a un problema que ha acompañado a la economía cubana desde 1993: la dualidad monetaria. Manejar simultáneamente dos tipos diferentes de moneda ha sido el origen de varias incoherencias económicas que hoy día persisten en el país.

Aunque el dólar no tenga circulación oficial (los depósitos están en cuentas privadas o las personas los obtienen en el mercado subterráneo para necesidades de viajes o encargos en el exterior), en la isla se mantiene el uso del CUP (tradicional peso cubano no convertible). Su relación en el canje libre representa una importante diferencia para la población que tiene que entregar en las Casas de Cambio (CADECA) 24-25 pesos CUP para adquirir cada CUC. Esta última moneda estuvo alineada al dólar estadounidense hasta el 22 marzo de 2005, luego de que el presidente cubano Fidel Castro anunciara el día 17 la reducción de dos pesos cubanos en la tasa vigente con anterioridad entre CUC y CUP de 26- 27 a 24-25. Ese día Castro aclaró que ese era el primer paso en una serie de decisiones al respecto.

Dicho acuerdo motivó que ciudadanos con cuentas bancarias o efectivo de CUC decidieran cambiar de inmediato ese dinero a pesos cubanos no convertibles, ante el temor de mayores pérdidas posteriores. En una semana, el Banco Central de Cuba (BCC) recibió 15 millones de CUC a cambio de 360 millones de CUP.

En el caso de las empresas se contabiliza el cambio a   1 CUP = 1 CUC, como registro oficial, y existe una prohibición estricta a las empresas y otras instituciones en relación con el acceso a los canjes libres.

Según expertos, para las autoridades ha sido complejo adoptar decisiones sobre la doble moneda, al estar simultáneamente vinculados la población y el sector empresarial. “Su empleo ha estado condicionado al interés esencial de no afectar los ingresos frescos en monedas extranjeras convertibles a las arcas centrales, como medio de retroalimentar los flujos comerciales y financieros externos, una función vedada actualmente al CUC”[6]. Tanto el CUP como el CUC son monedas nacionales, emitidas oficialmente por el Banco Central de Cuba. Con los años, cada circuito de moneda adquirió condiciones y objetivos muy diferentes, frecuentemente contradictorios entre sí.

Si hasta mediados de 2004, la red de tiendas y servicios en divisa constituía una prioridad para recoger y aportar los dólares a las arcas centrales, tras la eliminación de su libre circulación la situación varió. Al entrar al país, casi toda la moneda extranjera se recepciona por canjes en bancos y casas de cambio estatales. Como es canalizada centralmente, las autoridades disponen de mayor flexibilidad en las decisiones monetarias, al independizar lo externo de lo interno en el manejo de los fondos.

En el país todavía se mantienen dos mercados paralelos y diferentes, uno para los pesos cubanos tradicionales (CUP) y otro para los convertibles (CUC), cada uno con redes de tiendas y servicios de todo tipo que operan con relativa independencia en una u otra moneda. Cada uno abarca cerca de 50 por ciento de la circulación mercantil total, para así conformar el denominado mercado nacional cautivo.

A especialistas consultados no les parece probable que las autoridades sean capaces de regresar al CUP como moneda única. La lógica y las circunstancias llevan más bien a pensar que, como se previó, algún día futuro se llegue a la sustitución de los CUP por CUC, quedando vigente exclusivamente el peso cubano convertible.

Si bien algunos consideran al CUP una moneda decadente, pese a las aspiraciones oficiales de seguirle dando valor, señalan que el CUC es la moneda cubana en ascenso, mediante la cual el Ministerio de Economía y Planificación efectúa el balance de las principales proporciones físicas y de valor del Plan Económico y Social anual, que enlaza los vitales recursos importados de combustibles y alimentos. También con esa moneda, el Banco Central de Cuba realiza el equilibrio de su movimiento interno y del mercado en divisas, así como la vinculación de los valores internos disponibles con los compromisos financieros y comerciales externos en monedas extranjeras.

La moneda nacional está limitada prácticamente a los productos que, a precios subsidiados, vende el Estado a través de la cartilla de racionamiento, una deficiente red de servicios personales, una gastronomía con ofertas poco variadas, los mercados agropecuarios y los industriales artesanales, con un menguado surtido.   Con la divisa puede adquirirse la mayoría de los alimentos, servicios, artículos domésticos, de uso personal y del hogar, que sólo se encuentran en esa red.

Con la promulgación de la Resolución 15, el gobierno de la isla devaluó en abril el dólar estadounidense,   por segunda vez (la primera fue en noviembre de 2004),   y todas las divisas respecto al peso convertible cubano. Con esas dos medidas, indican expertos, la capacidad de compra del dólar se afectó en 18 por ciento, ya que los precios en las tiendas en divisa no han disminuido y más bien han tenido una discreta y selectiva tendencia alcista en los últimos tiempos. De igual forma, los precios en los mercados libres de alimentos y de otros productos industriales tampoco han descendido. “En la práctica, esta disminución de la capacidad de compra de la divisa se traduce en un aumento de precio”, afirman economistas.

De acuerdo con estimados de especialistas, la segunda devaluación del dólar estadounidense representó ingresos bancarios a la mano, tanto por el canje como por depósitos bancarios, de unos 300 millones de dólares estadounidenses, que pasarían a incrementar las reservas monetarias y de los cuales el 10 por ciento quedó como propiedad inmediata del BCC. Señalaron algunos economistas que, esa medida constituyó “una adecuada maniobra de las autoridades, al aplicar un zigzag monetario que mejora la posición de ambas monedas cubanas ante el mundo”.[7]

Los expertos alertaron entonces acerca de que las depreciaciones podían generar determinadas situaciones en el ámbito de las relaciones interempresariales.   Así ocurrió a raíz de los cambios en abril respecto al valor del dólar estadounidense: a las empresas con cuentas en dólares les resultó más caro operar en CUC. Según Mercedes Rojas, contadora de una de esas entidades, hacer cualquier erogación   en pesos convertibles, por conceptos de servicios o pagos de hoteles, cuesta 1,08 dólares, cuando los presupuestos a largo plazo no contemplaron esos incrementos.

Algunos consideran que una táctica posible para las empresas mixtas sería solicitar, de ahora en adelante, que los ingresos o cobros que reciban en el territorio nacional se hagan en pesos convertibles cubanos, para posteriormente cambiar esos billetes por dólares estadounidenses, con vistas a obtener determinadas ventajas en este proceso de cambio, ya que por un peso convertible cubano se obtendrían 1,08 dólares estadounidenses. El solo cambio de un millón de pesos convertibles generaría 80.000 dólares estadounidenses adicionales sólo en esa operación.

Los reportes oficiales sobre el desempeño económico de la isla indican que el presupuesto concluyó con un déficit de 1.950 millones de pesos, lo que representó 4,2 por ciento del PIB. Esa cifra fue considerada “razonable, teniendo en cuenta los factores que han incidido en nuestra economía y que incluso compara favorablemente con el entorno internacional”, dijo Georgina Barreiro, ministra de Finanzas y Precios. La cifra del déficit fue superior en 315 millones a lo aprobado para el año.

En el ámbito financiero externo, indican reportes oficiales, la deuda externa se comportó en niveles parecidos a 2004, cuando alcanzó más de 12.000 millones, medidos en dólares estadounidenses (en 2003 ascendió a 11.300 millones). Según algunas estadísticas, aproximadamente 80 por ciento corresponde a la deuda principal y 20 por ciento a intereses contractuales vencidos. Dentro de esta deuda, más del 70 por ciento corresponde a compromisos a mediano y largo plazos.

Teniendo presente la estructura monetaria de la deuda, alrededor del 34 por ciento está denominada en dólares estadounidenses, aproximadamente 18 por ciento en yenes japoneses y el resto, en lo fundamental, en euros.

El hecho de que la deuda esté denominada en dólares y sea pagadera en otra moneda, debido a la prohibición por parte de Estados Unidos al uso de esa divisa en las transacciones comerciales y financieras internacionales de la isla, y ante la depreciación de la moneda estadounidense respecto al euro y al yen, el país necesita más dólares estadounidenses para cubrir los compromisos contraídos.

Según reportaron las autoridades, durante 2005 Cuba incrementó su credibilidad en el comercio y las finanzas y logró que 73 por ciento de los compromisos financieros del país sea a mediano y largo plazo, además de asegurar puntualmente el pago de las deudas adquiridas.

En el análisis de la deuda externa no se considera el monto de la deuda ni las obligaciones en moneda convenio, contraídas con la desaparecida Unión Soviética y el resto de los ex países miembros del antiguo Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME). Diferentes estimados calculan ese monto en cerca de 25.000 millones de dólares estadounidenses. Sin embargo, Cuba considera que esa cifra no es homologable en moneda libremente convertible, en correspondencia con los términos y condiciones en que la deuda fue adquirida y los incumplimientos unilaterales de los términos y condiciones establecidas por estos países.

En el caso de Rusia, el gobierno de ese país aprobó en septiembre un proyecto de acuerdo sobre la reestructuración de la deuda del país caribeño, con lo que dejó abierta para el futuro la posibilidad de negociar los adeudos de La Habana con Moscú en tiempos de la Unión Soviética. Según informó el ministro ruso de Finanzas, Alexei Kudrin, con todos los recargos, la deuda alcanza 161.123.000 dólares. Medios de prensa indicaron que   la tasa de interés es de cinco   por ciento y se ofrece un período de exención.

Kudrin agregó que el acuerdo es ventajoso porque permitirá impulsar las relaciones económicas y comerciales entre ambos países y “apartar hasta tiempos mejores” el asunto de la deuda soviética.   Al respecto, Kudrin comentó que “nunca antes habíamos actuado de esa manera en nuestras relaciones con otros países”.

Según el ministro, este acuerdo supone una excepción, pues hasta ahora Moscú sólo ha renegociado con los países deudores que llegaron previamente a un acuerdo con Rusia sobre su deuda con la extinta Unión Soviética.

La parte rusa señaló además que la deuda que había contraída por Cuba ante la ex Unión Soviética se sitúa en 25.000 millones de dólares, mientras la isla considera que la deuda rusa (soviética) ante Cuba supera esa suma. “Cuba se niega a regularizar la deuda con la Unión Soviética , arguyendo que puede presentar sus propias reclamaciones económicas a Rusia por más de 25.000 millones de dólares”, dijo Kudrin.

Para más información, ver:

“Economía cubana: ¿cómo anda y hacia dónde va?”, en Enfoques especial, IPS – Corresponsalía Cuba, mayo 2005.

“Economía en 2005, análisis preliminar”, en Economics Press Service, No. 23, diciembre de 2005, IPS – Corresponsalía Cuba.

“Una inyección para los más bajos salarios”, en Economics Press Service, No. 8, abril de 2005, IPS – Corresponsalía Cuba.

“Impactos inmediatos de las medidas”, Economics Press Service, No. 11, junio de 2005, IPS – Corresponsalía Cuba.

“Sistema salarial: cambios e incongruencias”, Economics Press Service, No. 18, septiembre de 2005, IPS – Corresponsalía Cuba.

Salarios: para todos, pero poco

Desde hace años, la carestía de la vida en Cuba es un hecho. La crisis económica y las medidas adoptadas, como consecuencia del desplome en la economía, provocaron serias desigualdades sociales y una insuficiencia del salario para cubrir los requerimientos básicos, tanto alimenticios como de otra índole.

La libre circulación del dólar estadounidense y la creación de una red de tiendas en divisas, donde se ofrecen productos de primera necesidad inexistentes en el mercado en pesos, llevó a los cubanos a padecer carencias o a buscar métodos de obtención de dinero, paralelos al salario. Era evidente que trabajar 24 días al mes por sólo cien pesos (cuatro pesos convertibles, unidad monetaria cercana al dólar por su valor) no resultaba para nada atractivo.

Esa situación se arrastró por años. Con ella crecieron las ilegalidades: ventas de productos de cualquier origen y calidad, producción de alimentos sin las condiciones higiénicas requeridas, robos y desvíos de recursos del Estado para beneficio personal y hasta prostitución, entre otros males menores y mayores.

Para beneficiar a algunos sectores como el turismo, la producción de níquel, la telefonía, el sistema bancario, los cuerpos de seguridad y algunas industrias fueron establecidos diferentes sistemas de estimulación en divisa (pesos cubanos convertibles), en dependencia de los resultados del trabajo. En otros casos se crearon mecanismos en moneda nacional que estimularan las ventas y la productividad. Los más afortunados se favorecieron con ambas posibilidades.

Pero, según algunas estadísticas de 2004, esos modelos sólo tenían una repercusión directa en los ingresos de cerca de un millón 500.000 trabajadores, mientras el resto seguía percibiendo bajísimos ingresos para el momento.

Según especialistas, un aspecto para destacar es “lo insignificante del salario promedio del trabajador cubano, al compararlo con el nivel de precios al consumidor y el alto peso relativo de otras retribuciones monetarias, equivalente a cerca de un tercio adicional. Por otro lado, con mayor relevancia aún comenzaron a proliferar las que se han denominado como `formas especiales de estimulación a los trabajadores´, generalmente enfocadas a las actividades captadoras de divisas, aunque no necesariamente, pues incluyen también ciertas producciones o servicios centralmente priorizados.”[8]

“Hay además áreas de estimulación en moneda nacional, más una modalidad de estimulación en especie. Es decir, la entrega de bienes materiales o servicios, una forma especial de retribución material directa al trabajador, casi siempre aplicable internacionalmente a períodos críticos   o bélicos. Por su alto peso relativo —más de un tercio del salario declarado—, esas múltiples formas especiales de estimulación   son precisamente las que requieren de una profunda revisión en el sistema salarial vigente”, señalaron.[9]

Algunas pensiones eran prácticamente simbólicas, por lo que hace unos dos años se decidió un incremento entre 10 y 12 pesos, también discreto.

En abril de 2005, el gobierno aprobó el aumento del salario mínimo de 100 a 225 pesos, lo que repercutió positivamente en los ingresos de 1.657.191 cubanos y cubanas, con un costo anual de 1.065.947.414 pesos, según cifras oficiales.

Asimismo, se aumentó hasta 150 pesos la pensión mínima y 180 la media, a 1.468.641 los beneficiarios de la seguridad social (97,3 por ciento del total), en tanto a 257.038 núcleos familiares atendidos por la asistencia social (476.512 personas) se les aumentó en 50 pesos el dinero que reciben, lo que significó 1.189.735.000 pesos por encima de lo planificado.

El presidente cubano comentó al respecto que “no se trata de lanzar dinero a la calle, sino con el dinero lanzar más cosas a la calle, y más cosas que dinero”.   Y agregó que “elevar la calidad de vida del pueblo incluye la búsqueda de un socialismo más racional, donde la gente sienta que no está olvidada. Es una cuestión moral ayudar a aquellos que estuvieron con nosotros en todo momento”.

A ese paso siguieron otros. Desde julio, las autoridades cubanas aumentaron los salarios de los trabajadores de la salud y la educación en 53 y 43 pesos, respectivamente, lo que beneficia a 857.400 personas, que representan 67 por ciento de quienes laboran en sectores presupuestados. Sin embargo, destacaron estudiosos, “esa decisión resultó, en cierta medida, poco estimulante, pues después de conocer el incremento a su salario, muchos de estos profesionales se quejan de que los aumentos fueron intrascendentes ante el alto costo de la vida actual”.[10]

A finales de noviembre, mediante decreto firmado el día 22, fue aprobado un nuevo incremento salarial que, de acuerdo con datos oficiales, beneficiaría a millones de personas, incluidas algunas que ya habían recibido otros aumentos este mismo año. No obstante, la cuantía de las alzas no satisfizo a muchas personas.

“No era de extrañar que fuera sólo de 45 pesos. Cuando vi que a los médicos, que están asumiendo el trabajo de los cerca de 20.000 doctores que prestan ayuda en otros países el salario sólo les aumentó 40 pesos, saqué la conclusión de que el resto no podría ser superior”, comenta Aida Gómez, especialista en lingüística y trabajadora en el sector de la prensa.

El documento, firmado por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y publicado en los principales periódicos del país, señala que el incremento se basó en los principios siguientes:

– Aumentar el salario escala, de acuerdo con la complejidad del trabajo, a todos los trabajadores que les corresponda, como continuidad a los pasos dados este año en los sectores de la salud y la educación.

– Mantener los pagos adicionales establecidos en la legislación vigente, así como los que dependan de   los resultados del trabajo y los estímulos aprobados.

– Las empresas en perfeccionamiento empresarial mantienen un ingreso superior en forma de pago adicional sobre el salario escala, entre 75 y 200 pesos, siempre y cuando se cumplan los requisitos de disciplina, eficiencia y organización que hicieron que las empresas entraran en el sistema.

– Las personas que ostenten categoría de máster o la especialidad correspondiente recibirán un pago adicional de 80 pesos, mientras quienes tengan grados científicos de doctor devengarán por esa condición 150 pesos (incluidos los 40 pesos actuales).

– Los operarios que obtengan la certificación de maestro de oficio recibirán adicionalmente 30 pesos mensuales como estímulo a la calificación y la calidad.

Las nuevas retribuciones, que comenzaron a aplicarse en diciembre,   beneficiaron a 2.214.213 personas, con un costo anual para el país de 1.259.042.204 pesos. El aumento representa un incremento promedio mensual de 43 pesos por trabajador, dijeron las autoridades.

La modificación salarial llegó a 1.058.963 personas a las que ya se les había   incrementado el salario mínimo.

Revela el texto oficial que el aumento responde al principio expresado por el presidente Fidel Castro, el 28 de octubre, según el cual país adoptará medidas dirigidas a incrementar “lo más posible para los que trabajan, lo más posible para quienes reciben un salario… como obreros en las fábricas, profesionales como maestros, como médicos, como trabajadores en cualquier lugar”.

Esta vez les llegó el turno, por primera vez desde hace 23 años, a los trabajadores de la Administración Central del Estado, quienes no habían sido beneficiados hasta ahora con otros aumentos. “El bajo salario influyó en que muchas personas emigraran hacia otros sectores”, considera Delia Hernández, trabajadora de un ministerio y quien, por momentos, asumió más de una labor (pantrista y auxiliar de limpieza), por un solo salario, “para ayudar”.

El 23 de noviembre, las autoridades de la isla anunciaron también el incremento de los pagos a jubilados y pensionados, con beneficio para 1.206.270 personas con los más bajos ingresos. Esto implica una erogación adicional anual ascendente a 192.001.272 pesos.

Según se dio a conocer, a las 762.433 personas que recibían la pensión mínima de 150 pesos se les incrementaba a 164 pesos, mientras quienes cobraban 190 pesos (443.837 jubilados y pensionados) recibirían, a partir de ahora, 202 pesos.

En el caso de los núcleos protegidos por la asistencia social, que totalizan 476.512 personas, se incrementa en 10 pesos la pensión actual, lo que eleva la asistencia mínima a 122 pesos. Ambas medidas representan un desembolso de 222.845.832 pesos para beneficiar a 1.682.782 cubanos y cubanas.

Para los habitantes de la isla, el incremento salarial no compensa los gastos en que deben incurrir para adquirir nuevos productos alimenticios, entre ellos el chocolate con leche (a ocho o 12 pesos cada paquete), el café puro (a cinco pesos por persona), dos libras adicionales de arroz a 90 centavos y 10 onzas suplementarias de frijoles (a 80 centavos),   ni el alza de las tarifas eléctricas, decretada también en noviembre.

Aunque algunos han expresado satisfacción, ajustándose a la filosofía “ del lobo, un pelo”, otros confiesan que, desde el primer aumento, previeron un alza de los precios. “Desde el anuncio de mayo supe que después el incremento te lo sacarían con los precios”, sostiene una ama de casa de 76 años. Los menos ven justeza en las medidas: “no me parece mal que haya nuevos productos a disposición de   todos, aunque sea poco; es una ayuda y más aun si tienes un dinero adicional para comprarlo”, dice Roberto Soto, sereno en un establecimiento estatal.

El presidente cubano comentó las reformas durante un programa radiotelevisado el día 23 y explicó que las nuevas medidas sobre el incremento de las tarifas eléctricas y los aumentos salariales y de pensiones   no son obra del invento, sino de la consulta a todas las instituciones y los organismos de la Administración Central del Estado.

Una nota del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social informó que, en total, las prestaciones, salarios, jubilaciones y pensiones aumentaron en 4.260 millones de pesos, con lo que se favorecen 5.111.267 personas, incluso “en medio del genocida bloqueo imperialista, de severas afectaciones provocadas por huracanes y sequía y del encarecimiento de los precios del petróleo”.

Según expertos, “el incremento del monto de las pensiones a los jubilados constituye una medida muy esperada y necesaria desde hace algún tiempo, ante el aumento del precio de los productos y servicios en los diferentes mercados libres. No obstante, esta medida sin duda inyectará dinero a la circulación, contribuyendo así al incremento de la liquidez monetaria y a un posible repunte inflacionario”.[11]

Pero hay que considerar que, aunque el dinero salga a la calle, alcanza apenas para compensar los aumentos. Un simple cálculo matemático muestra la justeza de esa afirmación. El precio de las ollas de presión que se distribuyen a cada núcleo familiar en el país, por un valor de 145 pesos, consumiría justo el aumento de doce pesos de todo un año de un pensionado (144 pesos). En el caso de una persona cuyo salario aumentó 45 pesos, la misma olla representaría tres meses del incremento (135 pesos).

Por otra parte, para evitar un exceso de circulante, las autoridades esperan incrementar en 2006 las ofertas de bienes, incluidos los alimentos y los equipos electrodomésticos. No obstante, sostienen que los aumentos se planificaron en una moneda nacional revalorizada, de mayor poder adquisitivo y sin modificarse la relación entre el peso y el peso convertible.

Para expertos, desde el punto de vista del sistema salarial, la situación sigue siendo confusa, escasamente coherente y de compleja solución. Paralelamente, cerca de un millón de ocupados no estatales están fuera de los aumentos decretados, pero su remuneración integral está muy por encima de los salarios estatales, por lo que tienen condiciones satisfactorias para vivir.

Reformas salariales y pensiones en 2005

 

Mes   Sector Cantidad de beneficiados Monto total anual(pesos)
Mayo Salario mínimo 1.657.191 1.065.947.414
Pensiones 1.468.641 1.035.513.000
Asistencia social 476.512 154.222.000
Total pensiones y asistencia social 1.189.735.000
Julio Salud 386.847 263.400.000
Educación general y media 408.020 211.900.000
Educación superior 62.567 48.000.000
Total en salud y educación 857.434 523.300.000
Total de salario mínimo y sectores de educación y salud 2.848.289.618
21 por ciento de incremento del fondo de 13.554 millones de pesos previstos para 2005)
Noviembre Todos los sectores 2.214.213 1.259.042.204
Jubilados y pensionados 1.206.270 192.001.272

Fuente: Elaboración propia a partir de datos oficiales.

Para más información, ver:

“Sistema salarial: cambios e incongruencias”, Economics Press Service , No. 18, septiembre de 2005.

“Impactos inmediatos de las medidas”,   Economics Press Service , No. 11, junio de 2005.

“Una inyección para los más bajos salarios”, Economics Press Service, No. 8, abril de 2005.

Centralización: ¿un paso atrás?

Durante 2005, el gobierno cubano continuó consolidando el proceso de centralización de la economía iniciado hace dos años, cuando fueron adoptadas medidas de corte económico que limitaron la autonomía de las empresas en sus operaciones en divisa.

En marzo de 2003, las entidades nacionales que operaban bajo ese régimen tuvieron que sustituir el dólar por el peso convertible en las relaciones inter-empresariales. Con posterioridad, tuvieron que solicitar o comprar en pesos convertibles, al Banco Central de Cuba (BCC), los dólares estadounidenses que necesitaban para sus operaciones, todo ello previa solicitud al BCC, que debía autorizar, o no, que se efectuaran los pagos.

Según especialistas, esa regulación provocó que las empresas cubanas que funcionaban bajo el esquema financiero de la divisa ya no pudieran disponer de su cuenta. Ello eliminó la posibilidad de que la empresa hiciera uso libre de su divisa en el desempeño de sus operaciones.   Por otro lado, debía esperar la evaluación y autorización del Banco Central para poder efectuar las operaciones.

Para el país, esta medida reportó beneficios: dispuso centralmente de la divisa que antes se encontraba distribuida en las diferentes empresas y pudo ingresar a la Caja Central un volumen importante de moneda convertible. Expertos indican que, por ese proceso, se pudo haber recaudado y centralizado un monto calculado en el orden de los 300 a 400 millones de dólares estadounidenses.

Sin embargo, analistas consideran que el poder adquirido por el Estado —al tener una mayor solvencia tanto por el concepto antes mencionado como por otros ingresos significativos derivados de las exportaciones de servicios médicos, por ejemplo— debe dirigirse hacia acciones estratégicas que permitan el desarrollo económico.

Pero ese no fue el único paso emprendido hacia la centralización. También se incluye la Resolución no. 92/2004, que establece en su primer por cuanto “… garantizar un mayor control de los gastos en divisas de las entidades cubanas…”. La propia resolución, en su segundo por cuanto, plantea “…que es necesario pasar a una nueva fase organizativa que se concentre en el Banco Central todos los ingresos en divisas…” “…y en las actuales circunstancias aprobar centralmente las decisiones sobre la utilización de las cuentas en pesos convertibles de las entidades cubanas”.

Los estudiosos calificaron esta medida de finales de 2004 como “un paso hacia una mayor centralización y pérdida relevante de autonomía empresarial”, ya que estableció un control casi absoluto de los recursos en moneda convertible de las empresas y dispuso un monitoreo riguroso sobre los pequeños márgenes de operación que aún deja establecido.

En general, todos los ingresos en divisas del sector público, por aportes e impuestos, recaudaciones u otros, así como los ingresos provenientes de las empresas mixtas u otros negocios conjuntos por concepto de dividendos de la parte cubana; franquicias u otros similares, se depositan actualmente en una cuenta central del BCC denominada   Cuenta Única de Ingresos en Divisas del Estado, por lo que se retoma la planificación y el control centralizados en la asignación de recursos.

Al respecto, un economista señaló que “este elevado grado de centralización sobre las decisiones financieras en la empresa se considera que atenta contra el perfeccionamiento empresarial, que aboga precisamente por una mayor autonomía económica de las empresas”.[12]

Observadores indican que el proceso centralizador obvia las ventajas que la descentralización propició en los momentos más difíciles de la década de los ‘90s e, incluso, podría perjudicar el proceso de perfeccionamiento empresarial dirigido a hacer más eficiente la economía cubana.

Uno de los frutos de la centralización es la mayor disponibilidad de fondos que pueden orientarse en función de los intereses del estado. El continuo crecimiento de las remesas procedentes del exterior ha permitido disponer de un monto de divisas significativo que, unido al obtenido durante el proceso de canje de noviembre de 2004 y a la centralización de los fondos en divisas de las empresas, ha contribuido de forma significativa a la disponibilidad de divisas (reservas) al cierre de 2004. Los ingresos por los servicios médicos y educacionales prestados a Venezuela posibilitan el pago de las importaciones de petróleo procedentes de ese país y ofrecen una capacidad de maniobra financiera, al liberar fondos que habría que destinar al pago del combustible, a la vez que permiten dirigir estos fondos a otros destinos.

En el comercio exterior, la centralización prosiguió con el funcionamiento de los comités de compras por productos, presididos generalmente por el organismo que emplea el recurso con mayor regularidad. Cada uno de estos equipos valora las necesidades de los diferentes ministerios y empresas de la isla y las cotizaciones en el mercado, entre otros aspectos, antes de comenzar las negociaciones. Por ejemplo, en el caso del aluminio se estima que el país consiguió precios muy favorables al realizar pedidos centralizados y de importantes volúmenes.

Hace unos años, cada empresa con posibilidades en Cuba de ejercer el comercio exterior e importar compraba en el extranjero los insumos que luego, en no pocas ocasiones, pasaban a engrosar las listas de productos ociosos. Ante tal panorama, que representaba la inmovilización de cuantiosos recursos y excesos en los inventarios, se tomaron medidas para limitar las posibilidades de derroche, así como de gastos por concepto de viajes y dietas.

Otra de las caras visibles de la centralización, que desmantela las reformas de años anteriores, es el progresivo cierre de las oportunidades de ejercer oficios por cuenta propia, aun cuando el Estado no puede satisfacer un grupo de servicios que requiere la población. Recientes inspecciones y reinspecciones a los trabajadores por cuenta propia, que ejercen en los pequeños restaurantes privados conocidos como “paladares”, han causado temor en este decreciente gremio, que brinda un servicio estable y generalmente de calidad, no garantizado en la mayoría de los establecimientos estatales de su mismo tipo.

Las regulaciones en la entrega de nuevas licencias para ejercer en los oficios aprobados hace unos años impiden la apertura de más ofertas de este tipo o, lo que es peor, lleva a los particulares a ejercer sin licencia, con la consiguiente evasión del fisco. Otra vía de deshacerse de muchos “cuentapropistas” fue la reinscripción realizada en los últimos dos años, en cuyo proceso miles de licencias no fueron renovadas. Sólo en la capital del país, donde este proceso concluyó en 2005, fueron revocados unos 2.000 permisos, según informaron a la prensa funcionarios de la Dirección Provincial de Trabajo.

Para más información, ver:

Economía cubana: ¿cómo anda y hacia dónde va?, Enfoques especial , IPS – Corresponsalía Cuba , mayo de 2005.

“Economía en 2005, análisis preliminar”, Economics Press Service , No. 23, IPS –   Corresponsalía Cuba , diciembre de 2005.

“Días de feria en La Habana”, Economics Press Service , No. 21, IPS – Corresponsalía Cuba , noviembre de 2005.

2006, el año de   la energía

En 2006, además de su interés por elevar la capacidad defensiva del país y su invulnerabilidad militar, el gobierno de Fidel Castro tiene entre sus principales prioridades la de concluir la modernización del Sistema Electroenergético Nacional de manera que desaparezcan los apagones, como prometió en 2005 el mandatario cubano.

Al respecto, Castro dijo ante el parlamento que sería muy difícil que, para junio o julio de 2006, el país no dispusiera de 80 por ciento   de las nuevas capacidades de generación instaladas, a las que se añaden alrededor de 80 por ciento de capacidad en plantas de emergencia. Ello permitirá librarse de los apagones y que todas las actividades puedan estar aseguradas, afirmó y reconoció que ese desarrollo energético será la base para nuevos desarrollos.

Según las proyecciones oficiales, para los próximos doce meses se espera:

– Crecer en la agricultura no cañera 8,1 por ciento.

– Aumentar la producción de petróleo y gas a partir del incremento de los equipos de perforación, tanto por parte de la empresa cubana Cupet, como por las compañías extranjeras asociadas.

– Reducir la generación eléctrica como resultado de las medidas de ahorro, que redundarán en   ingresos adicionales para el país.

– Disminuir el consumo de gasolina y diesel a partir de un uso más eficiente y de un proceso más riguroso en la asignación y distribución de esos portadores energéticos.

– Crecer 1,1 por ciento en la producción de níquel.

– Aumentar la transportación de carga 40 por ciento y en la de pasajeros 1,2 veces sobre la cifra de 2005. En total, el sector del transporte crecería 15,5 por ciento.

– Incrementar la producción de huevos 18,4 por ciento y la de cerdo 64 por ciento, lo que contribuiría a mejorar la dieta básica de   los cubanos.

– En las construcciones se espera un incremento de 15 por ciento, concluir 110.000 terminaciones de viviendas y aumentar en 10 por ciento las acciones de rehabilitación y conservación.

– Crecer en las inversiones 72 por ciento.

– Concluir 14 alojamientos vinculados a instalaciones hospitalarias.

– Alcanzar incrementos productivos en viandas, arroz, plátano y maíz.

– Crecer en la industria no azucarera 4,6 por ciento, con los incrementos más significativos en las ramas minera y metalúrgica no ferrosa (16 por ciento), electroquímica y electrónica (13,3), materiales de la construcción (20) y confecciones (20 por ciento).

– Los mayores aumentos productivos se proyectan en acero (37,8 por ciento), ventiladores (más de 10 veces), cemento (45,2 por ciento), pintura (64,7 por ciento) y yogur (63,2 por ciento).

– Crecer en turismo 10 por ciento hasta alcanzar 2.530.000 visitantes y 8,1 por ciento de aumento en los ingresos.

– Las exportaciones de bienes y servicios se incrementarán 17,7 por ciento, mientras las importaciones disminuirán 1,5 por ciento.

– Incremento de la circulación mercantil minorista 26 por ciento, mediante la elevación de ofertas de bienes y servicios para respaldar el incremento de los ingresos de la población, lo que propiciará que la liquidez se mantenga en niveles aceptables.

Según el informe del titular de la cartera de Economía y Planificación, en 2006 “madurarán los efectos positivos fundamentales de los programas priorizados”, a la vez que se trabajará con “un plan flexible, capaz de adaptarse a las cambiantes circunstancias que impone la economía internacional”.

Todos esos avances le permitirían al país crecer en 2006 alrededor de 10 por ciento, “cifra que se comparará muy favorablemente con el pronóstico de desaceleración del crecimiento de América Latina que se espera para el próximo año y que sólo alcanzará cuatro por ciento”, dijo el informe oficial.

Al anunciar el presupuesto para 2006, la titular de Finanzas y Precios, Georgina Barreiro, señaló que se planifican gastos por 33.300 millones de pesos, 32 por ciento más que en 2005. De ellos, 20.410 millones   financiarán los gastos corrientes de la actividad presupuestada, lo que representará 3.800 millones más que en 2005.

Al respecto, Barreiro afirmó que 70 por ciento de los gastos corrientes se destinará a sectores que garanticen el bienestar de la población. Sólo a la educación, la salud, la cultura y el arte, la ciencia y la técnica, el deporte y la seguridad y asistencia social se dedicarán más de 14.000 millones de pesos.

Al mismo tiempo, para el pago de las más de un millón 500.000 pensiones de la seguridad social, incluido el aumento,   se emplearán 3.502 millones de pesos, 20 por ciento más que en el año precedente. La contribución a la seguridad social cubre 59 por ciento de la cifra, por lo que se requerirán adicionalmente otros 1.444 millones, que serán pagados con recursos del presupuesto central, explicó.

Además de la actividad presupuestada, se prevé destinar 3.900 millones por concepto de transferencias al sector empresarial estatal y los productores agropecuarios, 514 millones más que en 2005. De ese total también se subsidiarán empresas irrentables, financiadas sólo en la medida en que se cubra su funcionamiento.

Según explicó Barreiro, para elevar el rigor en el otorgamiento de subsidios se creó el Comité de Aprobación de Beneficios Financieros, que entregará compensaciones financieras sólo cuando se hayan agotado las reservas de eficiencia de las empresas.

Para inversiones se   emplearán 6.400 millones de pesos, el doble de 2005, dirigidos a la llamada Batalla de Ideas, el programa de viviendas, la infraestructura eléctrica e hidráulica, el incremento en la producción de alimentos y el ahorro de energía.

Por primera vez se adoptó la decisión de destinar 500 millones de pesos para enfrentar fenómenos como la sequía,   los huracanes y otros desastres naturales.

En tanto, se proyecta ingresar 31.500 millones, 35 por ciento superior a 2005, por concepto de venta a la población de equipos electrodomésticos y alimentos.

El balance de ingresos y gastos previsto para 2006 incluye un déficit de 1.730 millones de pesos, equivalente a 3,4 por ciento del Producto Interno Bruto. Según algunos reportes noticiosos, para el próximo año los especialistas no descartan una nueva y eventual depreciación del dólar estadounidense.

La ministra Barreiro señaló que en 2006 “el control sobre el destino y uso adecuado de los recursos presupuestarios deberá   constituir uno de los instrumentos fundamentales para alcanzar los objetivos y metas trazadas”, a la vez que expresó su convicción de que el país puede “hacer mucho más con los recursos que tenemos, si eliminamos, entre otros, los vicios negativos del despilfarro y el descontrol”.

Momentos relevantes de la economía en 2005

– A partir del 22 de febrero, las compras cubanas de alimentos a empresarios agrícolas de Estados Unidos se realizaron por adelantado, ignorando la voluntad del Congreso estadounidense cuando autorizó las ventas a Cuba en 2000, al aprobar la   Ley sobre la Reforma de las Sanciones Comerciales y la Promoción de las Exportaciones.

– Cuba y la empresa canadiense Sherritt International suscribieron el 3 de marzo un acuerdo para la expansión de la empresa mixta Pedro Sotto Alba-Moa Nickel S.A., mediante la inversión de 450 millones de dólares, que sería aportado a partes iguales por cada socio y la modernización de la refinería en Fort Saskatchewan, en la ciudad canadiense de Alberta, con una tecnología más moderna y eficiente.

– El 8 de marzo, el presidente Fidel Castro anuncio que se emprenderá un programa de construcción de 100.000 viviendas para 2006 y adelantó información sobre el suministro de ollas de presión, arroceras y otros aditamentos de utensilios de cocina para disminuir el gasto de energía.

– El peso cubano aumentó su poder adquisitivo en siete por ciento a partir del 18 de marzo, según acuerdo del Comité de Política Monetaria del Banco Central de Cuba. La tasa de cambio del peso convertible y el dólar quedó fijada en 24 pesos cubanos y la compra de estas divisas bajó a 25 pesos en las Casas de Cambio

– Se realiza la reevaluación del peso convertible cubano en ocho por ciento en relación con el dólar estadounidense, proceso que se aplica al resto de las monedas convertibles. El 24 de marzo de 2005 se da a conocer el acuerdo del Comité de Política Monetaria del Banco Central que adoptó subir la tasa de cambio del peso convertible y se empieza a aplicar desde el 9 de abril.

– A partir del primero de mayo se incrementan las cuantías monetarias a 1.465.429 personas, lo que equivale a 97 por ciento de los beneficiados de la Seguridad Social. El aumento se aplica a quienes devengaban menos de 300 pesos mensuales. Además, a los núcleos protegidos por la asistencia social se les incrementa la pensión en 50 pesos, mejora que beneficia a 476.512 personas.

– Inauguran el 27 de abril, en el mayor recinto ferial del país, ExpoCuba, la I Exposición de Productos Industriales Venezolanos. Durante la visita del presidente venezolano Hugo Chávez, las dos naciones suscribieron un acuerdo inicial de compra de alimentos venezolanos por 412 millones de dólares, como parte de la integración de ambas naciones, expresada en la Declaración Conjunta , rubricada por los presidentes Chávez y Fidel Castro, el 14 de diciembre de 2004 en La Habana.

– El 27 de mayo, el presidente Fidel Castro anunció un programa de incremento de 50 por ciento de la capacidad energética de Cuba en un plazo de 11 meses, que incluye la introducción de nuevas tecnologías y modernización de instalaciones, además de medidas para el ahorro del consumo eléctrico.

– Desde julio, las autoridades cubanas aumentaron los salarios de los trabajadores de la salud y la educación en 53 y 43 pesos, respectivamente, lo que benefició a 857.400 personas, 67 por ciento de los que laboran en sectores presupuestados.

– Averías y mantenimientos que se prolongaron fuera de lo previsto provocaron severos y frecuentes apagones (cortes eléctricos) en toda la isla, con interrupciones para el sector residencial y el estatal.

– El huracán Dennis provocó a su paso por la isla pérdidas por más de 1.400 millones de dólares.

– El gobierno cubano rompió su convenio con la empresa italiana que gestionaba los cruceros en la isla, tras siete años de negocios conjuntos, y poco después de las críticas contra esa modalidad turística hechas por el presidente Fidel Castro. Según se conoció, una resolución del Consejo de Ministros, firmada por el vicepresidente Carlos Lage el 2 de agosto, puso fin a la sociedad entre Cubanco S.A. y Silares Terminales del Caribe, que conformaron una sociedad cubano-italiana.

– El primero de septiembre, en la primera sesión del año de la Asamblea Nacional del Poder Popular, comúnmente realizada en julio, el vicepresidente Carlos Lage dio a conocer un ambicioso programa de construcción de 150.000 viviendas entre 2005 y 2006, y a partir de esa fecha, 100.000 anuales. Asimismo, informó de las necesidades en materiales de construcción y las inversiones que el país desarrollará para acometerlo. El programa requerirá más   de 1.000 millones de dólares.

– El gobierno ruso aprobó el 14 de septiembre un proyecto de acuerdo para reestructuración de la deuda del país caribeño con Rusia, que deja abierta para el futuro la posibilidad de negociar los adeudos de La Habana con Moscú en tiempos de la Unión Soviética. Según informó el ministro ruso de Finanzas, Alexei Kudrin, con todos los recargos, la deuda alcanza 161.123.000 dólares.

– Con el acuerdo de desarrollar durante 2006 un total de 197 proyectos por más de 800 millones de dólares concluyó el 5 de octubre la VI Comisión Mixta del Convenio Integral de Cooperación Cuba-Venezuela,   realizada desde el día 3 en   Caracas.

– A su paso por aguas cercanas al archipiélago cubano, el huracán Rita provocó daños por unos 200 millones de dólares.

– Las autoridades de la isla estimaron en 704.200.000 de dólares el costo de los daños totales ocasionados por el huracán Wilma.

– Asistieron a la XXIII edición de la Feria Internacional de La Habana, entre el 31 de octubre y el 5 de noviembre en ExpoCuba, cerca de 2.000 firmas de 42 países y se firman contratos por más de 370 millones de dólares.

– Reveló finalmente Cuba, el 11 de noviembre, los resultados del Censo Nacional de Población y Viviendas del 2002, la investigación realizada en 2002 fue considerada la más completa de su tipo.

– Las autoridades anunciaron, el 23 de noviembre, el aumento de las tarifas eléctricas para un consumo superior a 100 kilowatt por hora, mediante un decreto firmado por el presidente Fidel Castro el 22 de noviembre. El precio subsidiado de la electricidad se mantiene hasta en el gasto de los primeros 100 kilowatt-hora. A partir de este consumo se establecen escalas de costo, cuyo objetivo es estimular el ahorro y penalizar a los derrochadores

– El 22 de noviembre, el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social aprobaron incrementos salariales para trabajadores estatales. Los beneficiados sumaron 2.214.213 personas de los organismos de la administración del Estado y el Poder Popular, quienes no tenían variaciones en sus remuneraciones desde 1982. El costo de esta medida ascendió a 1.259.042.204 pesos. Con este acuerdo también mejoraron sus ingresos 1.058.963 de personas a las que se les elevaron las pensiones mínimas de 150 a 164 pesos. Las familias que reciben asistencia social tendrán como mínimo una pensión de 122 pesos.

– El presidente cubano anunció la lucha sin tregua contra las ilegalidades en el discurso realizado en la Universidad de La Habana , con motivo del aniversario 60 de su ingreso en esa alta casa de estudios.

– El 24 de diciembre concluyó en Beijing la XVIII sesión de la Comisión Intergubernamental China – Cuba para las Relaciones Económicas y Comerciales, con un convenio mediante el cual China donó alrededor de tres millones de dólares a Cuba para proyectos de desarrollo en la isla. Durante la visita a La Habana del miembro del Comité Permanente del Buró Político del gobernante Partido Comunista de China (PCCH), Luo Gan, se firmó un convenio de cooperación económica y técnica mediante el cual China otorgó a Cuba una línea de crédito por seis millones de dólares para el suministro de materiales generales.

Notas:

  1. Ver “Energía eléctrica: entre la crisis y la incertidumbre”, Enfoques, No. 21, IPS – Corresponsalía Cuba, noviembre de 2005.
  2. Ver “Propuestas para la recuperación de la agroindustria cañera”, Economics Press Service, IPS – Corresponsalía Cuba, 21 de noviembre de 2005.
  3. Comercio minorista de venta en pesos cubanos para el expendio de la cuota normada, a precios subisidiados.
  4. Ver “Economía cubana: ¿cómo anda y hacia dónde va?”, en Enfoques Especial, mayo 2005, IPS – Corresponsalía Cuba.
  5. Ibíd.
  6. Ver “En alza los pesos”, Economics Press Service, No. 8, IPS – Corresponsalía Cuba, abril de 2005.
  7. Ibíd.
  8. Ver “Sistema salarial: cambios e incongruencias”, Economics Press Service, No. 18, septiembre de 2005, IPS – Corresponsalía Cuba.
  9. Ibíd.
  10. Ibíd.
  11. Ver “Economía cubana: ¿cómo anda y hacia dónde va?”, Enfoques especial, IPS – Corresponsalía Cuba, mayo de 2005.
  12. Ver “Centralización y descentralización de la economía cubana”, Economics Press Service, No. 6, marzo de 2005, IPS – Corresponsalía Cuba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mes   Sector Cantidad de beneficiados Monto total anual(pesos)
Mayo Salario mínimo 1.657.191 1.065.947.414
Pensiones 1.468.641 1.035.513.000
Asistencia social 476.512 154.222.000
Total pensiones y asistencia social 1.189.735.000
Julio Salud 386.847 263.400.000
Educación general y media 408.020 211.900.000
Educación superior 62.567 48.000.000
Total en salud y educación 857.434 523.300.000
Total de salario mínimo y sectores de educación y salud 2.848.289.618
21 por ciento de incremento del fondo de 13.554 millones de pesos previstos para 2005)
Noviembre Todos los sectores 2.214.213 1.259.042.204
Jubilados y pensionados 1.206.270 192.001.272

Fuente: Elaboración propia a partir de datos oficiales.

Para más información, ver:

“Sistema salarial: cambios e incongruencias”, Economics Press Service , No. 18, septiembre de 2005.

“Impactos inmediatos de las medidas”,   Economics Press Service , No. 11, junio de 2005.

“Una inyección para los más bajos salarios”, Economics Press Service, No. 8, abril de 2005.

Centralización: ¿un paso atrás?

Durante 2005, el gobierno cubano continuó consolidando el proceso de centralización de la economía iniciado hace dos años, cuando fueron adoptadas medidas de corte económico que limitaron la autonomía de las empresas en sus operaciones en divisa.

En marzo de 2003, las entidades nacionales que operaban bajo ese régimen tuvieron que sustituir el dólar por el peso convertible en las relaciones inter-empresariales. Con posterioridad, tuvieron que solicitar o comprar en pesos convertibles, al Banco Central de Cuba (BCC), los dólares estadounidenses que necesitaban para sus operaciones, todo ello previa solicitud al BCC, que debía autorizar, o no, que se efectuaran los pagos.

Según especialistas, esa regulación provocó que las empresas cubanas que funcionaban bajo el esquema financiero de la divisa ya no pudieran disponer de su cuenta. Ello eliminó la posibilidad de que la empresa hiciera uso libre de su divisa en el desempeño de sus operaciones.   Por otro lado, debía esperar la evaluación y autorización del Banco Central para poder efectuar las operaciones.

Para el país, esta medida reportó beneficios: dispuso centralmente de la divisa que antes se encontraba distribuida en las diferentes empresas y pudo ingresar a la Caja Central un volumen importante de moneda convertible. Expertos indican que, por ese proceso, se pudo haber recaudado y centralizado un monto calculado en el orden de los 300 a 400 millones de dólares estadounidenses.

Sin embargo, analistas consideran que el poder adquirido por el Estado —al tener una mayor solvencia tanto por el concepto antes mencionado como por otros ingresos significativos derivados de las exportaciones de servicios médicos, por ejemplo— debe dirigirse hacia acciones estratégicas que permitan el desarrollo económico.

Pero ese no fue el único paso emprendido hacia la centralización. También se incluye la Resolución no. 92/2004, que establece en su primer por cuanto “… garantizar un mayor control de los gastos en divisas de las entidades cubanas…”. La propia resolución, en su segundo por cuanto, plantea “…que es necesario pasar a una nueva fase organizativa que se concentre en el Banco Central todos los ingresos en divisas…” “…y en las actuales circunstancias aprobar centralmente las decisiones sobre la utilización de las cuentas en pesos convertibles de las entidades cubanas”.

Los estudiosos calificaron esta medida de finales de 2004 como “un paso hacia una mayor centralización y pérdida relevante de autonomía empresarial”, ya que estableció un control casi absoluto de los recursos en moneda convertible de las empresas y dispuso un monitoreo riguroso sobre los pequeños márgenes de operación que aún deja establecido.

En general, todos los ingresos en divisas del sector público, por aportes e impuestos, recaudaciones u otros, así como los ingresos provenientes de las empresas mixtas u otros negocios conjuntos por concepto de dividendos de la parte cubana; franquicias u otros similares, se depositan actualmente en una cuenta central del BCC denominada   Cuenta Única de Ingresos en Divisas del Estado, por lo que se retoma la planificación y el control centralizados en la asignación de recursos.

Al respecto, un economista señaló que “este elevado grado de centralización sobre las decisiones financieras en la empresa se considera que atenta contra el perfeccionamiento empresarial, que aboga precisamente por una mayor autonomía económica de las empresas”.[12]

Observadores indican que el proceso centralizador obvia las ventajas que la descentralización propició en los momentos más difíciles de la década de los ‘90s e, incluso, podría perjudicar el proceso de perfeccionamiento empresarial dirigido a hacer más eficiente la economía cubana.

Uno de los frutos de la centralización es la mayor disponibilidad de fondos que pueden orientarse en función de los intereses del estado. El continuo crecimiento de las remesas procedentes del exterior ha permitido disponer de un monto de divisas significativo que, unido al obtenido durante el proceso de canje de noviembre de 2004 y a la centralización de los fondos en divisas de las empresas, ha contribuido de forma significativa a la disponibilidad de divisas (reservas) al cierre de 2004. Los ingresos por los servicios médicos y educacionales prestados a Venezuela posibilitan el pago de las importaciones de petróleo procedentes de ese país y ofrecen una capacidad de maniobra financiera, al liberar fondos que habría que destinar al pago del combustible, a la vez que permiten dirigir estos fondos a otros destinos.

En el comercio exterior, la centralización prosiguió con el funcionamiento de los comités de compras por productos, presididos generalmente por el organismo que emplea el recurso con mayor regularidad. Cada uno de estos equipos valora las necesidades de los diferentes ministerios y empresas de la isla y las cotizaciones en el mercado, entre otros aspectos, antes de comenzar las negociaciones. Por ejemplo, en el caso del aluminio se estima que el país consiguió precios muy favorables al realizar pedidos centralizados y de importantes volúmenes.

Hace unos años, cada empresa con posibilidades en Cuba de ejercer el comercio exterior e importar compraba en el extranjero los insumos que luego, en no pocas ocasiones, pasaban a engrosar las listas de productos ociosos. Ante tal panorama, que representaba la inmovilización de cuantiosos recursos y excesos en los inventarios, se tomaron medidas para limitar las posibilidades de derroche, así como de gastos por concepto de viajes y dietas.

Otra de las caras visibles de la centralización, que desmantela las reformas de años anteriores, es el progresivo cierre de las oportunidades de ejercer oficios por cuenta propia, aun cuando el Estado no puede satisfacer un grupo de servicios que requiere la población. Recientes inspecciones y reinspecciones a los trabajadores por cuenta propia, que ejercen en los pequeños restaurantes privados conocidos como “paladares”, han causado temor en este decreciente gremio, que brinda un servicio estable y generalmente de calidad, no garantizado en la mayoría de los establecimientos estatales de su mismo tipo.

Las regulaciones en la entrega de nuevas licencias para ejercer en los oficios aprobados hace unos años impiden la apertura de más ofertas de este tipo o, lo que es peor, lleva a los particulares a ejercer sin licencia, con la consiguiente evasión del fisco. Otra vía de deshacerse de muchos “cuentapropistas” fue la reinscripción realizada en los últimos dos años, en cuyo proceso miles de licencias no fueron renovadas. Sólo en la capital del país, donde este proceso concluyó en 2005, fueron revocados unos 2.000 permisos, según informaron a la prensa funcionarios de la Dirección Provincial de Trabajo.

Para más información, ver:

Economía cubana: ¿cómo anda y hacia dónde va?, Enfoques especial , IPS – Corresponsalía Cuba , mayo de 2005.

“Economía en 2005, análisis preliminar”, Economics Press Service , No. 23, IPS –   Corresponsalía Cuba , diciembre de 2005.

“Días de feria en La Habana”, Economics Press Service , No. 21, IPS – Corresponsalía Cuba , noviembre de 2005.

2006, el año de   la energía

En 2006, además de su interés por elevar la capacidad defensiva del país y su invulnerabilidad militar, el gobierno de Fidel Castro tiene entre sus principales prioridades la de concluir la modernización del Sistema Electroenergético Nacional de manera que desaparezcan los apagones, como prometió en 2005 el mandatario cubano.

Al respecto, Castro dijo ante el parlamento que sería muy difícil que, para junio o julio de 2006, el país no dispusiera de 80 por ciento   de las nuevas capacidades de generación instaladas, a las que se añaden alrededor de 80 por ciento de capacidad en plantas de emergencia. Ello permitirá librarse de los apagones y que todas las actividades puedan estar aseguradas, afirmó y reconoció que ese desarrollo energético será la base para nuevos desarrollos.

Según las proyecciones oficiales, para los próximos doce meses se espera:

– Crecer en la agricultura no cañera 8,1 por ciento.

– Aumentar la producción de petróleo y gas a partir del incremento de los equipos de perforación, tanto por parte de la empresa cubana Cupet, como por las compañías extranjeras asociadas.

– Reducir la generación eléctrica como resultado de las medidas de ahorro, que redundarán en   ingresos adicionales para el país.

– Disminuir el consumo de gasolina y diesel a partir de un uso más eficiente y de un proceso más riguroso en la asignación y distribución de esos portadores energéticos.

– Crecer 1,1 por ciento en la producción de níquel.

– Aumentar la transportación de carga 40 por ciento y en la de pasajeros 1,2 veces sobre la cifra de 2005. En total, el sector del transporte crecería 15,5 por ciento.

– Incrementar la producción de huevos 18,4 por ciento y la de cerdo 64 por ciento, lo que contribuiría a mejorar la dieta básica de   los cubanos.

– En las construcciones se espera un incremento de 15 por ciento, concluir 110.000 terminaciones de viviendas y aumentar en 10 por ciento las acciones de rehabilitación y conservación.

– Crecer en las inversiones 72 por ciento.

– Concluir 14 alojamientos vinculados a instalaciones hospitalarias.

– Alcanzar incrementos productivos en viandas, arroz, plátano y maíz.

– Crecer en la industria no azucarera 4,6 por ciento, con los incrementos más significativos en las ramas minera y metalúrgica no ferrosa (16 por ciento), electroquímica y electrónica (13,3), materiales de la construcción (20) y confecciones (20 por ciento).

– Los mayores aumentos productivos se proyectan en acero (37,8 por ciento), ventiladores (más de 10 veces), cemento (45,2 por ciento), pintura (64,7 por ciento) y yogur (63,2 por ciento).

– Crecer en turismo 10 por ciento hasta alcanzar 2.530.000 visitantes y 8,1 por ciento de aumento en los ingresos.

– Las exportaciones de bienes y servicios se incrementarán 17,7 por ciento, mientras las importaciones disminuirán 1,5 por ciento.

– Incremento de la circulación mercantil minorista 26 por ciento, mediante la elevación de ofertas de bienes y servicios para respaldar el incremento de los ingresos de la población, lo que propiciará que la liquidez se mantenga en niveles aceptables.

Según el informe del titular de la cartera de Economía y Planificación, en 2006 “madurarán los efectos positivos fundamentales de los programas priorizados”, a la vez que se trabajará con “un plan flexible, capaz de adaptarse a las cambiantes circunstancias que impone la economía internacional”.

Todos esos avances le permitirían al país crecer en 2006 alrededor de 10 por ciento, “cifra que se comparará muy favorablemente con el pronóstico de desaceleración del crecimiento de América Latina que se espera para el próximo año y que sólo alcanzará cuatro por ciento”, dijo el informe oficial.

Al anunciar el presupuesto para 2006, la titular de Finanzas y Precios, Georgina Barreiro, señaló que se planifican gastos por 33.300 millones de pesos, 32 por ciento más que en 2005. De ellos, 20.410 millones   financiarán los gastos corrientes de la actividad presupuestada, lo que representará 3.800 millones más que en 2005.

Al respecto, Barreiro afirmó que 70 por ciento de los gastos corrientes se destinará a sectores que garanticen el bienestar de la población. Sólo a la educación, la salud, la cultura y el arte, la ciencia y la técnica, el deporte y la seguridad y asistencia social se dedicarán más de 14.000 millones de pesos.

Al mismo tiempo, para el pago de las más de un millón 500.000 pensiones de la seguridad social, incluido el aumento,   se emplearán 3.502 millones de pesos, 20 por ciento más que en el año precedente. La contribución a la seguridad social cubre 59 por ciento de la cifra, por lo que se requerirán adicionalmente otros 1.444 millones, que serán pagados con recursos del presupuesto central, explicó.

Además de la actividad presupuestada, se prevé destinar 3.900 millones por concepto de transferencias al sector empresarial estatal y los productores agropecuarios, 514 millones más que en 2005. De ese total también se subsidiarán empresas irrentables, financiadas sólo en la medida en que se cubra su funcionamiento.

Según explicó Barreiro, para elevar el rigor en el otorgamiento de subsidios se creó el Comité de Aprobación de Beneficios Financieros, que entregará compensaciones financieras sólo cuando se hayan agotado las reservas de eficiencia de las empresas.

Para inversiones se   emplearán 6.400 millones de pesos, el doble de 2005, dirigidos a la llamada Batalla de Ideas, el programa de viviendas, la infraestructura eléctrica e hidráulica, el incremento en la producción de alimentos y el ahorro de energía.

Por primera vez se adoptó la decisión de destinar 500 millones de pesos para enfrentar fenómenos como la sequía,   los huracanes y otros desastres naturales.

En tanto, se proyecta ingresar 31.500 millones, 35 por ciento superior a 2005, por concepto de venta a la población de equipos electrodomésticos y alimentos.

El balance de ingresos y gastos previsto para 2006 incluye un déficit de 1.730 millones de pesos, equivalente a 3,4 por ciento del Producto Interno Bruto. Según algunos reportes noticiosos, para el próximo año los especialistas no descartan una nueva y eventual depreciación del dólar estadounidense.

La ministra Barreiro señaló que en 2006 “el control sobre el destino y uso adecuado de los recursos presupuestarios deberá   constituir uno de los instrumentos fundamentales para alcanzar los objetivos y metas trazadas”, a la vez que expresó su convicción de que el país puede “hacer mucho más con los recursos que tenemos, si eliminamos, entre otros, los vicios negativos del despilfarro y el descontrol”.

Momentos relevantes de la economía en 2005

– A partir del 22 de febrero, las compras cubanas de alimentos a empresarios agrícolas de Estados Unidos se realizaron por adelantado, ignorando la voluntad del Congreso estadounidense cuando autorizó las ventas a Cuba en 2000, al aprobar la   Ley sobre la Reforma de las Sanciones Comerciales y la Promoción de las Exportaciones.

– Cuba y la empresa canadiense Sherritt International suscribieron el 3 de marzo un acuerdo para la expansión de la empresa mixta Pedro Sotto Alba-Moa Nickel S.A., mediante la inversión de 450 millones de dólares, que sería aportado a partes iguales por cada socio y la modernización de la refinería en Fort Saskatchewan, en la ciudad canadiense de Alberta, con una tecnología más moderna y eficiente.

– El 8 de marzo, el presidente Fidel Castro anuncio que se emprenderá un programa de construcción de 100.000 viviendas para 2006 y adelantó información sobre el suministro de ollas de presión, arroceras y otros aditamentos de utensilios de cocina para disminuir el gasto de energía.

– El peso cubano aumentó su poder adquisitivo en siete por ciento a partir del 18 de marzo, según acuerdo del Comité de Política Monetaria del Banco Central de Cuba. La tasa de cambio del peso convertible y el dólar quedó fijada en 24 pesos cubanos y la compra de estas divisas bajó a 25 pesos en las Casas de Cambio

– Se realiza la reevaluación del peso convertible cubano en ocho por ciento en relación con el dólar estadounidense, proceso que se aplica al resto de las monedas convertibles. El 24 de marzo de 2005 se da a conocer el acuerdo del Comité de Política Monetaria del Banco Central que adoptó subir la tasa de cambio del peso convertible y se empieza a aplicar desde el 9 de abril.

– A partir del primero de mayo se incrementan las cuantías monetarias a 1.465.429 personas, lo que equivale a 97 por ciento de los beneficiados de la Seguridad Social. El aumento se aplica a quienes devengaban menos de 300 pesos mensuales. Además, a los núcleos protegidos por la asistencia social se les incrementa la pensión en 50 pesos, mejora que beneficia a 476.512 personas.

– Inauguran el 27 de abril, en el mayor recinto ferial del país, ExpoCuba, la I Exposición de Productos Industriales Venezolanos. Durante la visita del presidente venezolano Hugo Chávez, las dos naciones suscribieron un acuerdo inicial de compra de alimentos venezolanos por 412 millones de dólares, como parte de la integración de ambas naciones, expresada en la Declaración Conjunta , rubricada por los presidentes Chávez y Fidel Castro, el 14 de diciembre de 2004 en La Habana.

– El 27 de mayo, el presidente Fidel Castro anunció un programa de incremento de 50 por ciento de la capacidad energética de Cuba en un plazo de 11 meses, que incluye la introducción de nuevas tecnologías y modernización de instalaciones, además de medidas para el ahorro del consumo eléctrico.

– Desde julio, las autoridades cubanas aumentaron los salarios de los trabajadores de la salud y la educación en 53 y 43 pesos, respectivamente, lo que benefició a 857.400 personas, 67 por ciento de los que laboran en sectores presupuestados.

– Averías y mantenimientos que se prolongaron fuera de lo previsto provocaron severos y frecuentes apagones (cortes eléctricos) en toda la isla, con interrupciones para el sector residencial y el estatal.

– El huracán Dennis provocó a su paso por la isla pérdidas por más de 1.400 millones de dólares.

– El gobierno cubano rompió su convenio con la empresa italiana que gestionaba los cruceros en la isla, tras siete años de negocios conjuntos, y poco después de las críticas contra esa modalidad turística hechas por el presidente Fidel Castro. Según se conoció, una resolución del Consejo de Ministros, firmada por el vicepresidente Carlos Lage el 2 de agosto, puso fin a la sociedad entre Cubanco S.A. y Silares Terminales del Caribe, que conformaron una sociedad cubano-italiana.

– El primero de septiembre, en la primera sesión del año de la Asamblea Nacional del Poder Popular, comúnmente realizada en julio, el vicepresidente Carlos Lage dio a conocer un ambicioso programa de construcción de 150.000 viviendas entre 2005 y 2006, y a partir de esa fecha, 100.000 anuales. Asimismo, informó de las necesidades en materiales de construcción y las inversiones que el país desarrollará para acometerlo. El programa requerirá más   de 1.000 millones de dólares.

– El gobierno ruso aprobó el 14 de septiembre un proyecto de acuerdo para reestructuración de la deuda del país caribeño con Rusia, que deja abierta para el futuro la posibilidad de negociar los adeudos de La Habana con Moscú en tiempos de la Unión Soviética. Según informó el ministro ruso de Finanzas, Alexei Kudrin, con todos los recargos, la deuda alcanza 161.123.000 dólares.

– Con el acuerdo de desarrollar durante 2006 un total de 197 proyectos por más de 800 millones de dólares concluyó el 5 de octubre la VI Comisión Mixta del Convenio Integral de Cooperación Cuba-Venezuela,   realizada desde el día 3 en   Caracas.

– A su paso por aguas cercanas al archipiélago cubano, el huracán Rita provocó daños por unos 200 millones de dólares.

– Las autoridades de la isla estimaron en 704.200.000 de dólares el costo de los daños totales ocasionados por el huracán Wilma.

– Asistieron a la XXIII edición de la Feria Internacional de La Habana, entre el 31 de octubre y el 5 de noviembre en ExpoCuba, cerca de 2.000 firmas de 42 países y se firman contratos por más de 370 millones de dólares.

– Reveló finalmente Cuba, el 11 de noviembre, los resultados del Censo Nacional de Población y Viviendas del 2002, la investigación realizada en 2002 fue considerada la más completa de su tipo.

– Las autoridades anunciaron, el 23 de noviembre, el aumento de las tarifas eléctricas para un consumo superior a 100 kilowatt por hora, mediante un decreto firmado por el presidente Fidel Castro el 22 de noviembre. El precio subsidiado de la electricidad se mantiene hasta en el gasto de los primeros 100 kilowatt-hora. A partir de este consumo se establecen escalas de costo, cuyo objetivo es estimular el ahorro y penalizar a los derrochadores

– El 22 de noviembre, el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social aprobaron incrementos salariales para trabajadores estatales. Los beneficiados sumaron 2.214.213 personas de los organismos de la administración del Estado y el Poder Popular, quienes no tenían variaciones en sus remuneraciones desde 1982. El costo de esta medida ascendió a 1.259.042.204 pesos. Con este acuerdo también mejoraron sus ingresos 1.058.963 de personas a las que se les elevaron las pensiones mínimas de 150 a 164 pesos. Las familias que reciben asistencia social tendrán como mínimo una pensión de 122 pesos.

– El presidente cubano anunció la lucha sin tregua contra las ilegalidades en el discurso realizado en la Universidad de La Habana , con motivo del aniversario 60 de su ingreso en esa alta casa de estudios.

– El 24 de diciembre concluyó en Beijing la XVIII sesión de la Comisión Intergubernamental China – Cuba para las Relaciones Económicas y Comerciales, con un convenio mediante el cual China donó alrededor de tres millones de dólares a Cuba para proyectos de desarrollo en la isla. Durante la visita a La Habana del miembro del Comité Permanente del Buró Político del gobernante Partido Comunista de China (PCCH), Luo Gan, se firmó un convenio de cooperación económica y técnica mediante el cual China otorgó a Cuba una línea de crédito por seis millones de dólares para el suministro de materiales generales.

Notas:

  1. Ver “Energía eléctrica: entre la crisis y la incertidumbre”, Enfoques, No. 21, IPS – Corresponsalía Cuba, noviembre de 2005.
  2. Ver “Propuestas para la recuperación de la agroindustria cañera”, Economics Press Service, IPS – Corresponsalía Cuba, 21 de noviembre de 2005.
  3. Comercio minorista de venta en pesos cubanos para el expendio de la cuota normada, a precios subisidiados.
  4. Ver “Economía cubana: ¿cómo anda y hacia dónde va?”, en Enfoques Especial, mayo 2005, IPS – Corresponsalía Cuba.
  5. Ibíd.
  6. Ver “En alza los pesos”, Economics Press Service, No. 8, IPS – Corresponsalía Cuba, abril de 2005.
  7. Ibíd.
  8. Ver “Sistema salarial: cambios e incongruencias”, Economics Press Service, No. 18, septiembre de 2005, IPS – Corresponsalía Cuba.
  9. Ibíd.
  10. Ibíd.
  11. Ver “Economía cubana: ¿cómo anda y hacia dónde va?”, Enfoques especial, IPS – Corresponsalía Cuba, mayo de 2005.
  12. Ver “Centralización y descentralización de la economía cubana”, Economics Press Service, No. 6, marzo de 2005, IPS – Corresponsalía Cuba.

 

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