Espacios de cotrabajo se diversifican en La Habana

Cafeterías, hoteles privados y emprendimientos crean espacios de cotrabajo en esta capital, con respaldo energético y conexión a internet, para sostener empleos a distancia.

Gestores de redes sociales, programadores y otros trabajadores freelance son los principales clientes de este tipo de servicios.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 30 sep.- Nuevos espacios de cotrabajo o coworking, el término más conocido del inglés, surgen en esta capital como una alternativa incluso durante las ya mensuales desconexiones energéticas totales llamadas apagones nacionales, que pueden durar horas y hasta días.

A diferencia de las primeras iniciativas del también llamado trabajo cooperativo surgidas en 2020 en La Habana para propiciar la colaboración laboral, las actuales adaptan la idea original y se enfocan a garantizar lugares de trabajo colectivo con conectividad y respaldo energético a personas que lo necesiten.

Los coworking son una forma de trabajo ya establecida en el mundo, que consisten en un espacio acondicionado para servir de oficina colectiva, donde profesionales comparten infraestructura a la vez que fomentan proyectos conjuntos.

“Estaría mejor si no tuviera que moverme siempre de mi casa para trabajar, porque allí no tengo conexión o se me acaba la batería. Es un obstáculo, aunque sea rentable, porque no vivo cerca”, comentó Elizabeth Cuesta, gestora de redes sociales, quien hace meses trabaja desde hoteles y cafeterías privadas de La Habana con estos servicios.

Hasta la aparición de más espacios colectivos, los hoteles eran una de las opciones mayoritarias para esta labor y aún lo son en zonas donde no llegan estas opciones.

“Aquí viene mucha gente de marketing, diseñadores, periodistas, o algún freelancer que trabaja con empresas extranjeras, estudiantes y animadores”, aseguró Claudia Terry, fundadora del espacio de cotrabajo Residencia Albero Dulce.

En su experiencia, el pico de clientes comenzó a partir de febrero pasado, coincidiendo con la agudización de la crisis energética tras el cerco petrolero impuesto en enero por Estados Unidos a la isla caribeña.

El modelo de espacios de cotrabajo tuvo pioneros en Cuba desde 2020, con iniciativas como Amarillo Coworking más cercanas al concepto original, aunque las iniciativas actuales enfocan su servicio al respaldo energético y la conectividad a internet. Foto: Tomada de WhatsApp

Alternativas para el trabajo digital

Albero Dulce inició originalmente en 2018 como un hotel familiar dirigido a visitantes extranjeros, apuntó Terry. Y ante la disminución del turismo en 2020 por la pandemia de covid, decidieron transformar el lugar para otras actividades de bienestar, clases de yoga y colaboraciones con emprendimientos, contando con respaldo de energía solar.

El servicio de cotrabajo, añadido a finales de 2025, da acceso a un área laboral con las condiciones requeridas para diversos perfiles profesionales, por una tarifa horaria de 700 pesos cubanos (CUP), así como en planes semanales y mensuales de hasta 80 000 CUP para usos mayores.

Diversos emprendimientos adaptaron esta modalidad como alternativa ante la baja del turismo y la actividad económica en general en lo que va de 2026.

Por ejemplo, el hostal Kerida Habana brinda estas prestaciones por un euro cada hora, mientras La Oficina Coworking, parte del hostal privado Consulado 106, es otra de este tipo.

Además, distintos espacios emergen bajo diferentes formas de gestión permitidas en la actualidad.

La mipyme estatal La Quinta SURL, ubicada en el Jardín Botánico La Quinta de los Molinos, comenzó en agosto las pruebas a un precio de 500 CUP cada hora, en sus instalaciones respaldadas por energías renovables.

Y la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo inauguró el Café Coworking Avenida Italia, con distintos niveles de membresía, opciones de asesoría y otras actividades. Además de que existen propuestas de larga data como el pionero Amarillo Coworking  y en el Parque Científico Tecnológico de La Habana, ambos de 2020.

Algunas cafeterías privadas adoptaron también esta modalidad. En casos como el de El Bejuco, el acceso a internet y al respaldo energético suele estar atado al consumo de algún producto.

Ernesto Asen, fundador del proyecto de desarrollo local Vive el Vedado asociado al restaurante Grados, aseguró, a propósito del espacio de cotrabajo que funciona en su local, que esta iniciativa nació orgánicamente por la necesidad de tener un sitio para la comunidad, “donde ser feliz, tomar algo, pero también trabajar o estudiar”.

La Residencia Albero Dulce cuenta con varias salas y mesas en función de la cantidad de personas reunidas u otras necesidades, algo común en ofertas de este tipo a nivel internacional. Foto: Cortesía de Claudia Terry

Cotrabajo en Cuba más allá de la crisis

La función de los espacios de cotrabajo también está en el desarrollo que imprime en la localidad, comentó Asen.

El servicio, de esta manera, complementa el objetivo de su proyecto de reactivar el céntrico barrio habanero del Vedado, “haciendo economía circular con el talento local, que todo se reinvierta (…) creando un pequeño ecosistema”.

Así, este resulta también un modelo de negocio sostenible, pues, en palabras de Terry: “en la búsqueda para nosotros de qué hacer con el negocio, vimos que en otros lugares del mundo existen espacios así. En Europa, por ejemplo, hay y allí hay conexión”.

Para ella se trataría de añadirle valor al servicio que ya ofrecen, “de que las personas conecten (…), trabajen en la misma mesa, escuchen lo que está haciendo el otro y quizás en un futuro puedan formar un proyecto juntos”.

Ampliar la modalidad de teletrabajo y trabajo a distancia representa una prioridad para el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social en cada balance anual, por su capacidad optimizadora y de ahorro. Nuevas regulaciones como la Ley 189 del Código de Trabajo, vigente desde el 25 de septiembre, amplían su marco jurídico y reconocen incluso la capacidad de contratarse desde el exterior.

Aunque la regulación específica sobre el tema publicada en 2021, reconocía el deber de las y los empleadores de proporcionar recursos para desempeñar el trabajo desde casa, estos espacios de cotrabajo generan la infraestructura para cubrir necesidades a futuro, en un contexto que ha demostrado la vulnerabilidad de esas garantías.

El teletrabajo en Cuba se masificó como respuesta a la escasez energética y la pandemia de covid hasta alcanzar a medio millón de trabajadores en 2023, según las cifras disponibles del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, pero perdió impulso en años siguientes. (2026)

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