Inicio del curso escolar en Cuba tensiona la economía familiar

El inicio del curso escolar presiona la economía familiar, que además de alimentos debe garantizar útiles, vestimenta y calzado en un contexto de inflación y escasez en Cuba.

Madre e hija compran útiles escolares en un establecimiento privado de La Habana este mes de agosto, cuando las familias priorizan los gastos propios del próximo inicio del curso escolar.

Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La Habana, 21 ago.- Mochila, zapatos, medias, libretas, gomas, lápices, cuadernos y otras necesidades son prioridad este mes para la economía familiar de los hogares cubanos con niñas, niños, adolescentes y jóvenes que deben regresar a las aulas el próximo primero de septiembre.

El Ministerio de Educación de Cuba desmintió, el pasado 9 de agosto, rumores que circulaban en redes sociales sobre un supuesto cambio de fecha o suspensión del curso escolar 2026-2027. Según la información publicada en la prensa estatal, ocurrirá el primero de septiembre próximo, su fecha tradicional.

Desde entonces las familias intentan prepararse para el nuevo año lectivo entre inflación, precariedad y el recorte de los subsidios, en un país donde el mayor empleador es el Estado con un salario medio de 6930 pesos cubanos (equivalentes a poco más de 10 dólares por las diferentes tasas de cambio), según las cifras de 2025 de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información.

El uniforme, útiles y otros gastos escolares

La educación elemental en Cuba, que es gratuita y pública, enfrenta entre otros problemas la reducción de subsidios que cubrían materiales gastables, uniformes y parte de la alimentación de los estudiantes seminternados, lo que se ha agudizado en lo que va de 2026.

“El problema es que si me le dan un uniforme para todo el curso y cuatro libretas, cuando tiene 12 asignaturas, la cuenta no da”, comentó William Pérez, padre de un adolescente que cursa el bachillerato en el municipio habanero de Diez de Octubre. Él mismo, ante la escasez de cuadernos, pagó a un negocio privado por imprimir y encuadernar una edición digital para el próximo año lectivo.

Precios actuales de algunos materiales escolares, todos importados, en comercios privados de La Habana

Bajo esas circunstancias, las familias locales reciben apoyo de personas en el exterior, adquieren estos medios en las tiendas estatales en dólares y negocios privados a precios cada vez más elevados o recurren al reúso y otras estrategias.

Laura Acosta, una madre soltera de dos niñas, contó que cubrió los uniformes con piezas de segunda mano regaladas o compradas a personas cercanas a bajos precios, ya que hace dos años que su hija mayor, que comenzará el noveno grado en esta capital, no recibe uniformes de parte de la asignación estatal.

Otras madres y padres deciden confeccionarlos, comprarlos en atelieres privados o sustituirlos con ropas similares como los pulóveres blancos en lugar de la blusa o camisa tradicional.

“Yo encontré unos pantalones azules parecidos a los del pre (bachillerato) en una reciclada (nombre local a tienda de ropa de segunda mano) y los llevé a ajustar con una costurera de mi barrio”, dijo Lizandra López, residente del municipio habanero Cerro y madre de un adolescente. “No puedo pagar los precios de los uniformes en las mipymes”, lamentó la trabajadora del sector estatal.

Clasificados en internet ofertan uniformes nuevos desde 1000 pesos cubanos (1,5 dólares aproximadamente) la pieza hasta 2500 pesos cubanos (3,7 dólares) y más, en dependencia de la talla.

También existen atelieres y costureras que los hacen a la medida, mientras a menores precios se comercializan piezas de segunda mano. Desde hace años, tiendas en Estados Unidos, sobre todo en el estado de Florida, venden uniformes de las diferentes enseñanzas de Cuba, que son enviados por familiares como remesas.

Ante la escasez y limitada cobertura estatal, las escuelas flexibilizaron sus reglamentos y permiten variaciones en el correcto uso del uniforme, como el uso de prendas similares o de pulóveres blanco, rojo o azul en sustitución de la camisa o blusa blanca, entre otros, ya que numerosas familias no pueden afrontar esos gastos.

Clasificado de alternativas en venta al uniforme escolar, con el uso no oficial de pulóver blanco en sustitución de la camisa y blusa blanca.

Sobre la venta regulada y a precios subsidiados por las autoridades del uniforme solo se identifican informaciones por parte de los gobiernos provinciales, como el de caso de la central provincia de Ciego de Ávila.

El oficial periódico Invasor de esta localidad informó el 19 de agosto que la empresa estatal local garantizaría la próxima semana los uniformes a precios subsidiados para los grados iniciales: preescolar, quinto y séptimo grado, de las enseñanzas primaria y secundaria en la provincia.

Otros útiles básicos alcanzan altos precios como las libretas, entre 200 y 1000 pesos cubanos; mientras una mochila puede costar 5000 pesos cubanos (7,5 dólares).

Padres y madres consultados por IPS Cuba enumeraron otros gastos en dependencia del grado como componedores de palabras y números (sistema para aprender a leer y contar), loncheras, catre, la compra colectiva de ventiladores para las aulas y reparación de mesas y sillas, además de contribuir a pintar y acondicionar las propias aulas.

Condiciones necesarias para una educación de calidad

“Me preocupa esta generación y los pensamientos que tienen por culpa de la crisis. Antes los jóvenes hablaban de temas cotidianos, muy distinto a como es ahora que replican sin cesar preocupaciones que no deberían ser de ellos”, subrayó Ángel Torres, profesor de lengua y literatura de un preuniversitario habanero.

A inicios de año, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura focalizó que el colapso energético de Cuba, agravado por el cerco petrolero de Estados Unidos impuesto desde enero de 2026, arriesga el acceso a educación de calidad y el desarrollo de la infancia y la juventud.

La información brindada por el Ministerio de Educación no especifica las condiciones del inicio del curso 2026-2027, luego de que el anterior culminara anticipadamente y con ajustes especiales por el agravamiento de la vida en el país.

Hasta el momento las carteras educativas no detallan las condiciones en que se realizará el curso escolar 2026-2027, ya que se mantienen los prolongados apagones, problemas con el abasto de agua y limitaciones en el transporte, que llevaron al cierre adelantado en junio pasado del curso 2025-2026.

Para Acosta, esta realidad resulta hoy más presente. Confesó que el reinicio del curso en este contexto le traerá dificultades, pues requiere garantizarles a sus hijas horarios estables de comidas, higiene y descanso, algo que le resulta imposible “con más de 20 horas de apagón diario”.

Investigaciones arrojan dificultadas arrastradas desde hace décadas por el sistema educativo cubano, además de crecientes desigualdades. Falta de personal docente, bajos salarios y particularmente afectaciones del periodo de la pandemia de covid-19, han generado carencias en la formación y desmotivación hacia el estudio entre el alumnado.

Por ello, a docentes como el profesor Torres les preocupa que un curso escolar en condiciones inestables y horarios reducidos provoque aún más desinterés entre el estudiantado, como ocurrió el curso anterior. A su juicio, “a pesar de que hayan decaído los medios, la escuela sigue siendo para los jóvenes un centro de desarrollo necesario”.

La prensa local informó que, el 20 de agosto, la ministra de Educación, Naima Trujillo, inició un recorrido para comprobar las condiciones creadas en los centros educativos de todo el país con vistas al nuevo curso escolar. (2026)

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