La transformación de la empresa estatal cubana: una acción urgente
El objetivo del presente artículo es mostrar la incapacidad del modelo a través del desempeño durante los últimos años de la empresa estatal cubana.
El desempeño hoy de la empresa estatal cubana refleja tanto las limitaciones estructurales del modelo como las oportunidades de cambio, varias de ellas contenidas en el paquete de medidas aprobadas por el parlamento cubano el 18 de junio de 2026.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
La empresa estatal cubana constituye el núcleo del aparato productivo nacional y, al mismo tiempo, el espacio donde se manifiestan con mayor nitidez las tensiones entre eficiencia, control político y necesidad de transformación institucional.
Un análisis sobre su urgente transformación exige, por tanto, situarla en el marco de la crisis acumulada que sufre el país caribeño. Justo por su importancia, este problema es el primer eje del paquete de medidas económicas y sociales aprobado por el parlamento cubano, en sesión extraordinaria, el 18 de junio de 2026.
Tras años de diversos cambios -desde las empresas consolidadas hasta el sistema de gestión empresarial y el perfeccionamiento-, las entidades estatales no han mostrado resultados acordes con las necesidades de crecimiento económico. Como norma, dichos cambios se han dirigido hacia la gestión interna de las empresas, sin modificar el entorno que las rodea y asfixia.
La economía cubana arrastra desde hace décadas un cúmulo de desequilibrios estructurales que se han intensificado en los últimos años, configurando un escenario de crisis prolongada. La contracción del producto interno bruto, la insuficiencia crónica de divisas, la caída de las exportaciones tradicionales y la reducción de los ingresos por turismo y remesas han debilitado la capacidad de financiamiento externo e incrementado la vulnerabilidad macroeconómica.
A ello se suman déficits fiscales persistentes, una inflación que erosiona el poder adquisitivo de la población y una creciente multiplicidad monetaria que dificulta la articulación coherente de políticas públicas. Estos factores, lejos de ser coyunturales, expresan la acumulación de problemas históricos en el modelo de desarrollo, cuya base productiva no ha logrado diversificarse ni adaptarse con la rapidez que exige el entorno internacional.
El contexto externo ha agravado estas tensiones: el recrudecimiento del bloqueo económico y financiero por parte de Estados Unidos, así como los efectos de la pandemia de covid-19, han limitado las posibilidades de recuperación. Sin embargo, las causas internas -entre ellas la rigidez del sistema de planificación centralizada, la escasez de incentivos para la innovación y la baja productividad de sectores estratégicos- resultan igualmente determinantes.
El desempeño hoy de la empresa estatal cubana refleja tanto las limitaciones estructurales del modelo como las oportunidades de cambio que podrían derivarse de reformas urgentes orientadas a la descentralización, autonomía empresarial e incorporación de prácticas de gestión más flexibles.
Comprender su papel en la dinámica económica actual es imprescindible para evaluar las posibilidades de transición hacia un patrón de acumulación más sostenible, capaz de articular innovación, productividad y resiliencia en un contexto de severas restricciones externas.
La situación actual de la empresas estatal cubana

La caracterización y resultados de las empresas estatales, según un informe de diciembre de 2024 y otro de diciembre de 2025 de la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei), revelan un patrón estructural marcado por bajo dinamismo y escasa rentabilidad.
El incremento de la cantidad de estas entidades como promedio apenas alcanza 1,2%, mientras que 55% de ellas cuentan con más de mil trabajadores y 57,6% acumulan más de dos décadas de existencia. Este perfil evidencia organizaciones de gran tamaño y longevas. La razón de ser de estas empresas estatales grandes proviene del gigantismo soviético y del homologismo.
La llamada homología aparece entre los individuos que ocupan los mismos cargos o ejercen las mismas funciones pero en lugares distintos, que junto al gigantismo son fenómenos que perduran hasta nuestros días reforzados por la ausencia de quiebra y la rigidez en los mecanismos de creación de las empresas estatales.
Autores como North, Stiglitz y González Casanova han señalado que las grandes empresas, al acumular poder económico y político, se convierten en actores centrales en la configuración institucional.
Sin embargo, en el caso cubano, el 60% de las empresas obtienen utilidades entre 1 y 8 millones de pesos cubanos (CUP); el 1,1% (29 empresas) alcanza utilidades entre mil y cinco mil millones de pesos; y solo el 0,2% (cuatro empresas) superan los 5 mil millones de pesos. Convertido a dólares (1 USD = 24 CUP, la tasa más general para el sector estatal), este último grupo apenas representa alrededor de 200 millones de USD. Además, el 10,1% del total de empresas reporta pérdidas, una cifra superior a aquellas con un volumen significativo de utilidades (Onei, 2025).
Si bien una empresa grande puede poseer ventajas en términos de capacidad de inversión, poder financiero, reconocimiento de marca e imagen de prestigio, también tiende a ser burocrática, poco flexible y con limitaciones para la innovación. Cuba, siendo un país pequeño y bloqueado, requiere empresas ágiles y adaptables, capaces de responder rápidamente a los cambios del entorno y de identificar oportunidades de financiamiento para expandir sus negocios.
Las empresas grandes son típicas de la producción masiva de escala, cuando el enfoque debería orientarse hacia la penetración de nichos de mercado de alto valor y la inserción en cadenas globales de valor.
Otro aspecto relevante es la concentración sectorial y territorial: el 50% de las empresas estatales se ubican en el Ministerio de la Agricultura y el Poder Popular, distribuidas en cinco provincias: La Habana, Matanzas, Villa Clara, Holguín y Santiago de Cuba. Asimismo, el 65% se concentran en cuatro actividades económicas: agricultura, ganadería, caza y silvicultura; industria manufacturera; comercio y reparación de efectos personales; y servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler. El Ministerio de la Agricultura destaca por poseer la mayor cantidad de empresas estatales (369, equivalentes al 17% del total), además de 45 filiales, 192 unidades presupuestadas y 12 grupos empresariales.
Resultados de las empresas estatales
Los resultados económicos de la empresa estatal cubana en términos de producción y utilidades se muestran en el infográfico Resultados y eficiencia de las empresas estatales cubanas (2023-2025).
Se observa un ligero crecimiento en la producción, el valor agregado y las ventas, acompañado de un decrecimiento en las utilidades antes de impuestos. Es relevante destacar la diferencia entre la Producción de Bienes y Servicios y el valor agregado, que refleja el consumo intermedio.
Este último crece de manera sostenida, impulsado por el aumento de sueldos, salarios y otros insumos.

El infográfico Resultados y eficiencia de las empresas estatales cubanas (2023-2025) incluye indicadores de eficiencia en porcentaje, entre los cuales la reducción de las pérdidas constituye un aspecto positivo. Sin embargo, el resto muestra un desempeño desfavorable.
Los resultados del primer trimestre de 2026 reflejan una contracción en las ventas netas totales de 75% con respecto al mismo período de 2025. Las utilidades antes de impuestos también descendieron a 71,7%), mientras que el número de entidades estatales con pérdidas aumentó de 251 a 340, lo que representa un incremento de 35%.
La producción de bienes y servicios disminuyó 11,9%, el fondo de salarios aumentó 3,5%, y el salario medio creció un 13,4%. Al mismo tiempo, el promedio de trabajadores se redujo y la productividad aumentó 6%. Contrapuestos, estos indicadores muestran un deterioro estructural.
Estos resultados del primer trimestre reflejan, en gran medida, el impacto del bloqueo petrolero impuesto desde enero por el gobierno estadounidense, unido a una gestión deficiente que se arrastra desde años anteriores, incluso previos a la pandemia. Al cierre de 2019, el 50% de las empresas estatales ya se encontraban en situación de vulnerabilidad, debido a pérdidas operativas, dependencia de subsidios y niveles de rentabilidad extremadamente bajos.
Es relevante señalar que, al finalizar 2023, aproximadamente 300 empresas estatales realizaban actividades de exportación. Sin embargo, solo 14 de ellas alcanzaban volúmenes superiores a los 6 millones de dólares, según el tipo de cambio oficial establecido para la mayoría de las empresas estatales de 1 USD = 24 CUP. Esta situación no parece haber variado significativamente, dada la persistencia de incumplimientos en los compromisos de exportación.
El desempeño de las empresas estatales repercute directamente en la economía nacional: la reducción de la oferta se evidencia en la disminución de su participación en las ventas minoristas (45%), lo que contribuye al crecimiento de la inflación y al deterioro del salario real. Al mismo tiempo, se incrementa el salario nominal y disminuye la rentabilidad, afectando los ingresos al presupuesto frente a las transferencias que este realiza a las empresas (representaron el 11% de los ingresos netos en 2025).
Algunos datos recopilados en el infográfico Empresas estatales cubanas por sectores de la economía. Algunos indicadores (2024-2025), explican lo expuesto.

El 61,3% de las pérdidas se concentran en las primeras cuatro actividades y de manera sostenida. La industria manufacturera y la explotación de minas y canteras presentan los niveles más elevados de pérdidas en esos años.
La agricultura incrementó su salario medio entre 2024 y 2025 en 21%, aunque sus ventas solo representaron el 2,7% del total, pese a que los alimentos constituyen uno de los productos más importantes en las ventas minoristas. Además, este sector concentra la mayor cantidad de empresas estatales y más de 5 000 cooperativas.
La actividad con mejores resultados es la de servicios empresariales, que recibió elevados volúmenes de inversión hasta mediados/finales de 2025, especialmente con la construcción de hoteles.
La industria azucarera, integrada por 75 empresas entre estatales y filiales, muestra niveles muy bajos de producción y ventas, así como utilidades reducidas. En contraste, sus pérdidas se encuentran entre las más altas, mientras que el salario medio aumentó 11%.
Causas del desempeño de las empresas estatales
El bloqueo estadounidense ejerce una presión general sobre la economía, restringiendo el acceso a financiamiento, la capacidad de negociación y limitando el desempeño empresarial. Sin embargo, este efecto se amplifica debido al propio modelo de funcionamiento de la economía.
El sistema de planificación centralizada en la asignación de recursos impone un enfoque de regulación administrativa y burocrática que no garantiza la flexibilidad necesaria para la gestión empresarial frente a los cambios del entorno. Las decisiones sobre proveedores, clientes, salarios e inversiones se encuentran restringidas, de modo que las empresas administran únicamente los indicadores previamente planificados, como se indica en este análisis de La Joven Cuba (LJC).
Este mecanismo se sostiene mediante subsidios presupuestarios de alrededor de 94 millones de pesos (2024 y 2025), destinados a cubrir diferencias de precios en productos e importaciones. Las medidas implementadas hasta el momento -como el perfeccionamiento empresarial o el sistema de gestión empresarial- se han enfocado en la gestión interna, otorgando espacios limitados de autonomía y sin introducir cambios sustantivos en las regulaciones externas. Persisten, por tanto, barreras estructurales que impiden a las entidades funcionar con independencia real.
La política estatal ha utilizado a las empresas como instrumentos para cumplir objetivos sociales, en detrimento de sus resultados económicos. La gobernanza centralizada, en la que el Estado toma decisiones que deberían corresponder a las propias empresas, constituye una distorsión significativa.
Existe además una determinación explícita de preservar la existencia de las empresas estatales. Bancos, presupuesto público y otras instituciones cubren total o parcialmente sus déficits bajo condiciones preferenciales. Este fenómeno responde a lo que se conoce como “restricciones financieras blandas”, una característica típica de las economías centralmente planificadas, en las que no se contempla la posibilidad de quiebra empresarial.
El crecimiento económico sostenible requiere un tejido productivo sólido, caracterizado por la diversificación sectorial, altos niveles de competencia y productividad, sostenibilidad ambiental, capacidad de innovación, infraestructura adecuada e integración efectiva entre los distintos actores económicos. En el caso de Cuba, dicho tejido presenta bajos niveles de especialización y eficiencia, con una estructura desarticulada y escasa integración intersectorial.
En definitiva, el contexto deteriorado de la economía, al cual tributa el desempeño desfavorable de las empresas junto con otros determinantes, forma parte de un círculo vicioso que limita la capacidad empresarial y restringe las posibilidades de transformación.
Propuesta de reformas recientes en el sistema empresarial estatal

Las medidas aprobadas reflejan un giro significativo en la concepción de la empresa estatal cubana y su relación con los mecanismos de mercado. Entre ellas destacan: la descentralización de la facultad de aprobación de precios mayoristas y minoristas, la vinculación de los niveles salariales a la capacidad económico-financiera de las empresas (con participación sindical en la negociación), la eliminación de subsidios, la introducción de procedimientos de quiebra, liquidación y reestructuración de activos con pérdidas sostenidas, así como cambios en el sistema financiero.
Estas disposiciones configuran lo que se ha denominado una “nueva articulación entre empresa, propiedad, planificación, precios, subsidios, moneda y sistema financiero” (LJC, 2026).
En paralelo, el documento publicado oficialmente establece que las “empresas estatales accederán de forma descentralizada a insumos, divisas y otros recursos productivos mediante mecanismos de mercado”. En esencia estas medidas se presentan en las propuestas realizadas en el libro Empresas estatales cubanas. Situación y propuesta de transformación, que fue premiado por la Academia de Ciencias de Cuba.
La propuesta aprobada se orienta a otorgar mayor autonomía, aunque plantea desafíos que requieren atención a los fines de su implementación:
Tabla 1: Desafíos para la implementación
| Dimensión | Medida/Propuesta | Impacto Esperado | Riesgos/Limitaciones | Condiciones necesarias |
| Precios y Subsidios | Descentralización de aprobación de precios. Eliminación de subsidios | Mayor autonomía empresarial y ajuste a señales de mercado | Inflación y pérdida de poder adquisitivo en población vulnerable | Subsidios focalizados y Fondo para vulnerables |
| Divisas | Acceso descentralizado a insumos y divisas. Retención de ingresos exportadores | Capitalización autónoma. Capacidad de adquirir insumos y combustibles | Rigidez del tipo de cambio oficial y restricciones regulatorias | Liberalización cambiaria y retención plena de divisas |
| Estructura Empresarial | Reducción de macro-grupos. Fragmentación de grandes empresas | Mayor agilidad, especialización. Mas mipymes estatales | Resistencia institucional. Costos de transición. Desempleo | Desde la transformación gradual de las propias empresas |
| Quiebra y Liquidación | Procedimientos para empresas con pérdidas sostenidas | Eliminación de sectores inviables. Reestructuración de activos | Posible desaparición del sector azucarero y comercio estatal. Desempleo | Sustitución por actores no estatales y nuevas inversiones |
| Salarios | Negociación descentralizada vinculada a capacidad financiera | Incentivo a productividad. Autonomía laboral | Espiral inflacionaria vía demanda | Implementación secuencial y control macroeconómico |
| Energía | Inversiones en paneles solares y plantas alternativas | Mitigación parcial del déficit energético | Infraestructura insuficiente. Inversiones de largo plazo | Diversificación energética y proyectos estratégicos |
| Transformación Accionaria | Conversión en sociedades accionarias, con posibilidad de compra | Atracción de capital privado. Modernización | Riesgo de pérdida de control estatal. Baja valoración inicial | Secuencia gradual y marco legal sólido |
La medida más radical es la transformación de las empresas estatales en sociedades accionarias, con posibilidad de compra por personas naturales o jurídicas, nacionales o extranjeras. La ausencia de una ley de empresas parece responder a que esta quedaba corta frente a tal alcance. No obstante, en opinión de la autora, esta transformación no debería implementarse en las primeras etapas.
La caracterización inicial de las empresas estatales realizada en este trabajo, muestra entidades envejecidas, grandes y con baja rentabilidad. En este sentido, la valoración debe considerar los siguientes elementos (tabla 2):
Tabla 2: Factores críticos en la valoración de las empresas estatales
| Factor Crítico | Impacto Directo en la valoración |
| Longevidad (+20 años) | Alta carga de pasivos laborales (jubilaciones, antigüedad) y contratos históricos rígidos |
| Baja Rentabilidad (Utilidades mínimas) | El valor de la acción en el mercado será inicialmente muy bajo o nulo |
| Obsolescencia Tecnológica | Alta necesidad de gasto de capital futuro (CapEx) para poder competir |
El universo empresarial cubano ronda las 2 000 entidades, de las cuales apenas unas 60 poseen desarrollo tecnológico significativo (15 de alta tecnología, 10 de interfase y empresas incubadas en cuatro parques científicos). En términos de exportaciones, unas 400 participan en el comercio exterior, pero solo 20 concentran 80% de las exportaciones, muchas de ellas en condición mixta. Los sectores más relevantes son turismo, biotecnología, telecomunicaciones, servicios aeroportuarios y producciones exportables tradicionales como tabaco y ron. No son muchas las empresas con atractivo, aunque no se descarta la posible compra de algunas por sus potencialidades como transporte, agricultura, etc.
Consideraciones finales
La implementación de estas medidas exige una secuencia temporal cuidadosamente diseñada, pues no pueden asumirse todas en el corto plazo dadas las condiciones económicas y sociales actuales. El tiempo se convierte en la variable crítica, marcada por:
- La rapidez y magnitud de las inversiones.
- La expansión del sector privado y sus modalidades.
- La evolución del sistema electroenergético.
- Presiones de Estados Unidos
- La situación crítica de la población.
En síntesis, las reformas plantean un rediseño profundo del sistema empresarial estatal, pero su éxito dependerá de la gradualidad, la coherencia en la secuencia de aplicación y la capacidad de mitigar los impactos sociales en un contexto de crisis prolongada. (2026)
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