Adalberto Álvarez: De luto el son cubano
El Caballero del son, el más fiel de los seguidores de ese género de la música cubana, dijo adiós al mundo en la madrugada del primero de septiembre, víctima de las complicaciones de la covid-19. Lo llora Cuba y el mundo.
Todavía sus muchísimos seguidores en Cuba y en el mundo no se resignan a este golpe bajo de la covid-19
Foto: Tomada de www.discogs.com
Todavía sus muchísimos seguidores en Cuba y en el mundo no se resignan a este golpe bajo de la covid-19 que se llevó la alegría de quien era, sin dudas, uno de los músicos cubanos más queridos y respetados en su país y más allá de sus fronteras: Adalberto Álvarez, el Caballero del Son.
Nadie como él para defender ese género, para dotarlo de actualidad y situarlo en las más altas cimas del quehacer musical en una Isla donde bailar es como respirar.
Adalberto era también un defensor de la danza, de sus modalidades, en especial del casino, una expresión que sirve para acompañar a toda la música que parte del son y se disemina en timba, salsa, songo. Él, como ninguno, hacía mover el cuerpo de sus muchísimos seguidores.
…el son fue su bandera, su lucha, su éxito. Por eso Adalberto vive y vivirá por siempre”.
EGREM, en su página de Facebook
Sería un tópico afirmar que el son cubano está de luto. Adalberto no estará pero seguirá viviendo en su grandísima obra como compositor, arreglista, cantante, pianista y director de orquesta, fundador de dos de las agrupaciones más emblemáticas en la historia de la música cubana: Son 14 y Adalberto Álvarez y su son.

La primera nació en Santiago de Cuba, en 1978, y la segunda debutó en la localidad habanera de Santiago de las Vegas, en 1984. Las dos con el mismo éxito. Las dos aportando al panorama musical cubano todo el talento de quien luchó toda su vida porque el son se mantuviera vivo y vigente en las generaciones actuales.
Adalberto inició su carrera como tocador de la paila en 1957. Después fue arreglista y director del conjunto de su padre, también músico, en su Camagüey natal.
Estudió en la Escuela Nacional de Música (ENA), entre 1966 y 1972, y fue profesor de Literatura Musical en la Escuela Provincial de Arte de Camagüey, desde 1973 hasta 1978.
A Bayamo en coche, el Son de la Madrugada, el Toca Toca, forman parte de la banda sonora de varias generaciones de cubanos quienes veían en él a uno de los grandes ídolos de la música popular bailable.

Siempre al compás del son, Adalberto edificó un mundo sonoro que trascenderá más allá de este momento difícil que ha conmocionado al pueblo cubano y que nos deja un vacío que no se puede llenar con palabras.
Premio Nacional de la Música en 2008, galardonado con la Distinción por la Cultura Nacional y con la Orden Félix Varela, obtuvo muchos reconocimientos en la Feria Cubadisco, el más importante evento de la industria musical cubana.
Como se afirma en la página de Facebook del sello discográfico EGREM “el son fue su bandera, su lucha, su éxito. Por eso Adalberto vive y vivirá por siempre”.
No nos dejemos engañar: EL Caballero del Son está y estará con nosotros. Ni la covid-19 ni este golpe que nos parece una traición, acabarán con toda la música y toda la alegría de quien, junto a Miguelito Cuní, Benny Moré y otros imprescindibles del panorama cultural cubano, se quedará en esa dimensión donde la muerte no llega, donde Adalberto seguirá pidiendo para nosotros, lo mismo que nosotros pedimos para él.
Descanse entre corcheas, pues, nuestro Caballero del Son. (2021)
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