Cuba busca nuevos caminos para el coco

Originario de Asia, el cocotero está extendido por todo el mundo y es conocido como el árbol de los mil usos, debido a la diversidad de productos que se derivan de él

El fomento de las plantaciones es una prioridad para luego poder desarrollar los derivados.

Foto: Tomada de Venceremos

Buscar nuevas posibilidades para la industrialización y comercialización del coco y sus derivados, a partir de incrementar y rejuvenecer las plantaciones, es parte de una nueva mirada a este cultivo, que no ha sido valorado ni explotado a plenitud.

En Cuba, el coco siempre ha estado ahí, lo vemos, tomamos su agua y desechamos lo que más valor tiene: la copra (masa), la concha y el caparazón, de los cuales internacionalmente se logran diferentes productos, señaló Ramón Ramos, doctor en Ciencias y jefe del Departamento de café, cacao y coco del Ministerio de la Agricultura.

Cambiar entonces el paradigma del coco para que no se deseche nada es una de las proyecciones del programa para ese cultivo, de cara a 2030, con un enfoque de desarrollo sostenible, contemplando todas sus dimensiones: política, social, ambiental y económica.

En Baracoa, con el Yunque –un curioso accidente geográfico-, como guardián crecen las nuevas plantas para avanzar en la reposición de las miles de hectáreas derribadas por el huracán Matthew.

La literatura científica identifica cuatro partes en la estructura del coco: exocarpio (piel exterior), mesocarpio (fibra), endocarpio (cáscara, corteza dura) y endosperma (pulpa o masa).

Según explicó, a partir de las fibras del coco, en el mundo  se producen colchones de muy alta calidad y existen firmas  y marcas de mucho prestigio que, procesadas y mezcladas con otros componentes, producen asientos para aviones y automóviles lujosos.

El programa del coco, sostuvo Ramos, acompañado por la dirección del país está conllevando a un cambio de mirada, perspectiva y paradigma en este fruto para impulsar la extracción de aceite -de alto valor y con amplio uso en la cosmetología-, la fibra y el polvillo resultante de la corteza. Este último se emplea como sustrato, de mucha utilidad en los cepellones para la formación de postura, sobre todo en el tabaco, con alta demanda.

Proceso de desfibración del coco.

Tropiezos en el camino

Baracoa ha sido históricamente la región de mayores producciones de coco. El huracán Matthew, en 2016, derribó el 97 por ciento de sus 6 400 hectáreas de plantaciones, lo que representó la caída de cerca de 99 000 cocoteros.

Tras esos daños, destacó Ramos, se formuló un programa enfocado fundamentalmente en las nuevas plantaciones, con genotipos promisorios, acorde a la política varietal del país y en Baracoa ya existen unas 5 000 hectáreas en fomento, También se potencia en Imías, El Salvador, Maisí y San Antonio del Sur, en la provincia de Guantánamo.

Si bien el daño fue grande, se considera que sirvió de impulso para el montaje o modernización de las industrias extractores de fibras, carbón activado y aceite, proyectos iniciados desde antes, aunque materializados con posterioridad al huracán.

Sin embargo, pasados ocho años del huracán, sus efectos todavía se sienten: la planta extractora de aceite de la Empresa Agroforestal de Baracoa, que desde 2021 triplicó su capacidad productiva a partir de una importante inversión, aun padece de inestabilidad en el suministro de la materia prima.

Pese a esos tropiezos y a tono con la apertura del país a nuevas formas de gestión económica, existen diferentes entidades estatales y privadas que están trabajando diferentes vertientes de los derivados.

Incluso, destacó el directivo, se logró una exportación de masa de coco fresca a islas del Caribe, donde existe una elevada demanda, con precios muy atractivos, lo que ha sido de mucho beneficio para esos emprendimientos.

Con el auge de estos negocios en  cosmética natural, se incrementa la demanda del aceite de coco. En tanto, es cada vez menos frecuente la venta de coquitos, una mezcla de la masa molida y cocinada con azúcar o miel.

Fábrica de extracción de aceite de coco.

Expansión hacia occidente

Cuba tiene condiciones para el fomento de cocoteros y dada la importancia y los múltiples usos, aspira llegar a 2025 con unas 18 000 hectáreas en fomento, principalmente, en zonas del oriente cubano como Baracoa y Niquero, mayores cultivadores; y en el centro, Ciego de Ávila y Las Tunas.

“En todo el país, en todas las provincias, se incrementan las plantaciones de coco y se incentivan y capacita a los productores para el procesamiento de este coco y de todos sus derivados”, señaló Ramos.

En Las Tunas, de unas 819 hectáreas de coco reportadas al cierre de 2023, cerca de 527 hectáreas se encuentran en producción, mientras otras 291 están en diferentes etapas de crecimiento.

Para cumplir con la estrategia de desarrollo hasta 2030, se impulsa la producción de posturas, mediante un vivero tecnificado en el municipio de Jesús Menéndez, al que le corresponde producir más de 8 000 posturas para la siembra de las 50 hectáreas previstas este año.

En Ciego de Ávila, unas 627 hectáreas están cubiertas de la palmera de coco y para su desarrollo se tiene en cuenta que una planta demora para su cosecha entre cuatro y cinco  años.

Un empujón desde la cooperación internacional

Reducir las presiones sobre los recursos naturales es fundamental para la conservación de la agrobiodiversidad, un objetivo en el que se enfoca el proyecto de cooperación internacional Agropaisajes Sostenibles.

Implementado por el Ministerio de Agricultura, con asistencia técnica de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y financiamiento del Fondo Mundial para el Medio Ambiente, contribuye a la producción sostenible de café, cacao y coco en seis municipios con ecosistemas montañosos del oriente cubano.

La iniciativa promueve la agricultura sostenible en la región y busca aumentar la eficiencia de la producción mientras se asegura la conservación de los ecosistemas y la biodiversidad.

Con ese propósito, se aportan herramientas agrícolas, así como insumos y medios de protección, lo que facilitará los procesos de plantación, poda, aplicación de bioproductos y mantenimiento de las unidades productivas de coco, café y cacao.

La iniciativa, que beneficia a  seis municipios de tres provincias orientales: Granma (Guisa, Bartolomé Masó, Buey Arriba), Santiago de Cuba (Guamá) y Guantánamo,  permite a los agricultores implementar técnicas de cultivo más eficientes y respetuosas con el medio ambiente y mejorar de forma significativa la calidad de las cosechas.

(2024)

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