Daniel Ross: “Persigo filtrar la soledad en mis películas”

El joven cineasta estrenó La espera, su debut en el largo de ficción; y el primero, además, realizado completamente en la oriental provincia de Guantánamo.

Autor de documentales y cortos de animación, ahora Daniel Ross Diéguez debuta en el largometraje de ficción.

Foto: Cortesía del entrevistado

Daniel Ross Diéguez (DaRoDe) estrenó La espera en el Festival Latino e Iberoamericano de Yale, Estados Unidos, el 9 de noviembre de 2022. El lanzamiento de un largometraje cubano es relevante en el contexto de una industria doméstica que ha disminuido en los últimos años la cantidad de filmes que lleva a la pantalla grande; y mucho más cuando es la ópera prima, en este tipo de producción, de un joven director.

La espera posee la particularidad de ser una producción independiente financiada por su director y un grupo de amigos y colaboradores. Además, resulta el primer largometraje de ficción realizado completamente en la provincia de Guantánamo, punto más oriental de la isla de Cuba. Sin más financiamiento que el propio, Daniel Ross, quien nació en 1986, asegura que esta película es su aporte al cine independiente cubano.

Graduado en la Academia de Artes Plásticas de Guantánamo y de formación audiovisual autodidacta, creó en 2009 la productora independiente Studio DaRoDe, con la que ha realizado su obra. Ha dirigido documentales: Necesitamos ser escuchados (2010), Mamífero nacional (2020), Rostros acentuados (2021) y Wildlife DaRoDe (2022) y cortos de animación en stop-motion: Todo pasa (2017) y Jake Up Mate (2018).

En 2019 hizo un corto de ficción, La noria, que preparó el terreno para La espera al mostrarnos el personaje interpretado por Regino Rodríguez Boti. Con Rosse Mary Suárez Fagales comparte el crédito de los cortos de ficción La colada y Potaje (pre-producción).

Como parte de su recorrido internacional ―mucho más difícil si se realiza desde Cuba, con recursos propios, y alejado del circuito capitalino―, La espera participó en el Festival Internacional de Cine Lift-Off Global Network y en el Lift-Off Filmmaker Sessions de Reino Unido.

En el Eagle Eyes International Film Festival, en enero de 2023, obtuvo su primer premio, a la Mejor Película Internacional. Luego participó en el Saturn Universal Film Festival; fue parte de la selección oficial a Mejor Filme en el Festival de latinos y nativos de América, de Estados Unidos, y en el Festival Angaelica.

Cartel de la película La espera

Cuando conversábamos con Daniel Ross, este recibió la noticia de que La espera integra la Selección Oficial, en Mejor Película Dramática, del Cannes World Film Festival – Remember the Future, un prestigioso evento de la costa sur francesa.

“Quedamos solo 7 películas en esa categoría, entre un total de 70. Orgullosamente, una película cubana de producción independiente, de un lugar desconocido para el medio y sin presupuesto, me ha ayudado a sentir paz y fe con mis propósitos, pues en lo que te enfocas en la vida te expandes”, comenta el joven realizador.

Me encanta sembrar el absurdo

Erian Peña Pupo (EPP): ¿Partiste de un interés inicial en que La espera fuera un filme completamente guantanamero?

Daniel Ross Diéguez (DRD): La espera desempolva historias reales, locaciones en las que me inspiré en varias visitas y en gente que aprecio mucho. Aposté por hacerlo solo luego de buscar financiamiento a través del Fondo de Fomento del Icaic y no clasificara para ello, como tantas otras veces.

Ser empírico te hace comprender que en un mundo donde la producción de un material cinematográfico es una realización colectiva, por cuestiones de riesgo no siempre te van a financiar una película.

Siendo yo prácticamente un desconocido, el cineasta Fernando Pérez emitió una buena opinión de La noria en la Muestra Joven Icaic 2019 y repitió su elogio en el Festival Internacional de Cine de Gibara.

Esas opiniones me sirvieron para enfrentar mis objetivos y entender que la mejor forma de lograrlos, es insistiendo y ensayando el propósito hasta que llegue una mínima posibilidad, como la tuve, gracias al entusiasmo del protagonista y de varios amigos que están siempre dispuestos a ayudar.

La espera en el proceso de filmación

EPP: En La noria encontramos el personaje de Regino y su casa, que es como un microcosmo, un personaje más… ¿Qué une aquel corto con tu actual largometraje?

DRD: La espera es la continuidad de La noria. Me propuse empezar varias películas con un mismo actor protagónico y eso hice. Mucha gente no vio al protagonista capaz por sus rencillas, pero yo veía un personaje y mi historia él la podía contar. Con los meses la desconfianza en esas personas se convirtió, tras los primeros premios, en aplausos o gestos y expresiones de resignación.

EPP: Tu cine posee un uso subrayado del absurdo…

DRD: Me encanta sembrar el absurdo en mis películas. La vida tiene giros y rutinas que hacen en ciertas ocasiones que se vea así.

Soledad, rutina, resignación… 

EPP: ¿Cuál es el tema principal de La espera?

DRD: La espera aborda la soledad y la rutina, la perdida de lo que un día fue importante para nosotros y de cómo la vida se nos hace dolorosa por ciertas cuestiones sociales. La gente que emigra por las fronteras y no lo consigue. Las pertenencias que te dejan, como pieles que mudaron, a la entrada de tu puerta antes de cruzar hacia el peligro. La resignación de la vida por estos tiempos y cuánto vale la propia vida para uno, desde la propia soledad y el abandono.

EPP: ¿Es intencional o parte de circunstancias de producción el que los actores sean no profesionales?

DRD: Los actores son los amigos que podían ayudarme. Descubrí en ellos una manera de narrar mis personajes que tenía mucho de su propia realidad. Sandy David González asumió de forma valiente el personaje que dos amigos de Regino se disputaron y, a la hora de realizar La espera, se arrepintieron.

Ramón Moya es un maestro espiritual que admiro, un amigo que, desde la humildad, te entrega valores que, para muchos, hoy serían anticuados y nada destacables. Annia del Río asumió los desnudos en la trama con toda profesionalidad.

Lo más grande de todos estos amigos que actuaron es algo que uso como motor de vida y es el respeto al tiempo. Todos ellos tienen obras, saben lo que cuesta no hacerla. La importancia de hacer cine y crear desde una provincia que no posee antecedentes cinematográficos fue el estímulo común para realizar La espera.

EPP: Tanto Regino como Moya parecen estar interpretando su propia vida, como si La espera tuviera cierta mirada documental… Pero has dicho que les incorporaste “circunstancias opuestas a las que viven normalmente”.

DRD: Sus vidas eran de película, pero les faltaba algo que persigo filtrar y es la soledad, la creación en esas etapas de depresión y los amigos que parten constantemente. Hay mucho de mí en La espera; y muchos apuntes de otros que guardé para contar.

En tardes de contrapuntos, apreciaciones, whiskycitos ofertados por Regino y el humor hacia nuestras desgracias, descubrí que una película podría nacer de allí.

Una forma de hacer justicia a Guantánamo 

EPP: ¿Utilizas la música con interés antropológico? Se escuchan instrumentos como el caverchelo y el tres; y ritmos autóctonos como el changüí, el nengón, el kiribá…

DRD: La música es mi compromiso sociológico y antropológico con Guantánamo. Hay una representación de los que hasta ese momento me parecieron que debían estar y que accedieron. Descubrí en pocas horas al violinista Sarbelio Matos, que sacó junto a la flautista y compositora Grettel Pozo los solos de La espera. Así como el pianista Otto David Fernández, junto a Yoel González y su Médula, que me cautivaron con el tema principal de la película.

EPP: Guantánamo, su cultura y su gente…

DRD: Mi cine es una forma de hacer justicia a una provincia que tiene mucho patrimonio, endemismo, arte e historia, y que ni los propios locales le han dado la importancia que tiene.

Viví en una ciudad donde la visión pueblerina bastaba y no la universal. A Guantánamo lo veo como un país por su cantidad de aportes. La “tainidad” define hasta la historia del Caribe insular, con sus hallazgos entre Maisí, Baracoa e Imías; pero no ha trascendido por falta de un vínculo fuerte con el arte.

EPP: ¿Qué define la identidad del guantanamero? ¿Cómo ella está presente en tu obra?

DRD: Los guantanameros son seres obedientes y capaces de cuestionarse muchas cosas. Conformistas por naturaleza, en gran medida se han dejado quitar mucha de su riqueza histórico-cultural. Siento un gran compromiso de mostrar todo lo que se han dejado quitar. En mi obra expongo todas las referencias posibles sobre Guantánamo y pienso mantener ese sello donde quiera que esté.

EPP: ¿Qué unifica a todas tus películas?

DRD: Pienso que mi cine tiene mucho de expositivo y documental sobre Guantánamo y su gente, la vida rutinaria y la flora y fauna, como belleza que pasa desapercibida. Un cine inmensamente guajiro, con talentos locales, que arrastra a otros artistas con sus creaciones y que cuenta historias (2023).

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