¿La esperanza de Cuba está en la energía solar?
En un camino de tres etapas, la nación caribeña proyecta alcanzar en 2050 la soberanía energética total, con un fuerte protagonismo de la explotación de la energía solar.
En la etapa 2025-2026 el país ha vivido una aceleración en la instalación de paneles solares. Los elevados precios no permiten una masificación de la que hoy se presenta como la vía más factible para evitar los apagones.
Foto: Jorge Luis Baños/IPS
Ante la carencia de combustible en Cuba, que de aguda ha pasado a ser crónica, cada vez más se mira hacia las energías no basadas en combustibles fósiles, fundamentalmente, la solar, tanto a nivel gubernamental como doméstico.
La solución definitiva a los apagones, sin embargo, no se vislumbra ni a corto ni mediano plazos y aparecen nuevas preguntas y dudas entre la agotada población sobre la promesa basada en el abundante sol de este archipiélago del Caribe.
Hoy cuesta superar malas decisiones del pasado como depender del petróleo, el nacional y el de importación, para centrales termoeléctricas y grupos electrógenos, y no haber invertido en nuevas centrales termoeléctricas y en energía solar mucho antes, desoyendo propuestas de especialistas sobre la imprescindible transición hacia las fuentes renovables.
En las actuales condiciones, la instalación de sistemas solares fotovoltaicos, con un avance acelerado en los últimos dos años, no evita ni disminuye los apagones, que tienen en vilo a más de 9 000 000 de personas, incluso en La Habana, hasta hace un tiempo protegida de los cortes, diarios y prolongados, que se padecen al menos desde 2022 en las otras provincias.
Entre enero y mayo, como resultado de la imposición de nuevas medidas por parte del gobierno estadounidense, que amenaza con sanciones a quienes vendan petróleo a Cuba, solo ha entrado un barco ruso con combustible, en carácter de donativo. El país está casi paralizado y a oscuras, la mayor parte de cada día.
Marcha forzada
La introducción de la energía solar fotovoltaica ha tenido un ritmo veloz. Datos actualizados revelan que hasta mayo de 2026, con el respaldo financiero de China, este tipo de energía se presenta como pieza clave en el tablero eléctrico.
Según reportes, las importaciones cubanas de paneles solares desde la nación asiática, mediante créditos, se dispararon a 117 000 000 de dólares en 2025, contra 48 000 000 de 2024 y 5 000 000 de 2023.
Como resultado, Cuba cuenta hoy con 49 parques solares fotovoltaicos interconectados al Sistema Electroenergético Nacional (SEN), con una potencia instalada de entre 900 y 1 000 megawatt (MW).
Los números reflejan un salto sin precedentes: a principios de 2025, la energía solar representaba apenas 5,8 % de la generación eléctrica total del país. En el período febrero-marzo de 2026, la cifra superó 20 % de participación en la matriz energética cubana.
Los planes oficiales anunciados por el Ministerio de Energía y Minas apuntan a incorporar cerca de 1 200 MW adicionales de potencia solar a lo largo de este año, buscando cerrar el 2026 con un porcentaje de aporte renovable de entre el 30 % y el 35 %.
De acuerdo con declaraciones del ministro de Energía y Minas, Vicente de la O, en la televisión estatal, hoy existe un obstáculo: “le faltan baterías”.
Según la explicación técnica, la energía “solar fluctúa, lo que genera variaciones de frecuencia, voltaje y consumo. Las baterías estabilizan. Existen cuatro grandes emplazamientos en Cuba, de 200 MW en total, para cuando tengamos 3 000 MW renovables”.
De manera general, en FRE, “hoy cerramos con un 15 % de penetración de energías renovables (en general) si sumamos todo lo que hace el sector privado, las empresas estatales y los organismos. En total sumamos unos 1 700 MW entre generación y ahorro por bombeo de agua con fuentes renovables”, dijo el titular.
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El ministro de Energía y Minas declaró a la prensa local que “el objetivo de la transición energética es alcanzar soberanía para todos los portadores. No solo parques: recuperar los 7 827 molinos de viento (ya 5 673 disponibles), bombeo solar para ganadería e hidráulica, y las 409 plantas de biogás (solo 124 operan)”. Analistas señalan que mientras la energía solar avanza rápidamente, proyectos eólicos como La Herradura 1, en la oriental provincia de Las Tunas, presentan atrasos. Según un anuncio reciente, La Herradura 1 ya cuenta con asistencia técnica y los recursos pendientes para instalar 22 aerogeneradores, una cifra inferior a los 34 proyectados inicialmente. En el caso de La Herradura 2, se encontraría paralizado por falta de financiamiento. |
En perspectiva, la soberanía energética total pasa por varias fases. “La primera es alcanzar el 24 % de energía renovable en 2030. La segunda, llegar al 40 % en 2035, lo que nos permitiría eliminar la importación de combustible, ahorrando más de un millón de toneladas anuales.
Una tercera etapa, proyectada hacia 2050, es la soberanía total con 100 % de energía renovable”, señaló.
Como complemento a los grandes emplazamientos, en el país se ha optado por soluciones a pequeña escala. Para ello, se importaron 15 000 equipos solares (tipo Ecoflow, la marca de estaciones de carga más conocidas en el mercado cubano), modificados para cargar solo con sol.
En meses pasados, estos módulos se entregaron a maestros, médicos, trabajadores destacados y pacientes infantiles cuyas vidas dependen de equipos que requieren de un flujo permanente de electricidad. Solo a pacientes infantiles se han entregado primero 171 módulos y luego otros 263.
Fuentes oficiales indican que, además, 5 000 sistemas solares se ubicaron en policlínicos, hogares maternos, hogares de ancianos, funerarias, bancos, oficinas de la Unión Eléctrica, emisoras y la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa).
“En las noticias se dice que se avanza en el montaje de parques solares y una se llena de esperanza, pero en la práctica, los apagones no cesan, en ocasiones sobrepasan las 20 horas y la vida se hace insoportable”, comentó Nilda Ortega, que vive en Camagüey, en la región central del país.
Nuevas normas
A tono con el interés de impulsar las fuentes no dependientes de los combustibles fósiles, el país durante 2026 ha continuado atemperando el cuerpo legal correspondiente al nuevo contexto.
En febrero pasado el Ministerio de Finanzas y Precios dio a conocer la Resolución 41 de 2026, que sustituye normativas anteriores ampliando notablemente el beneficio de importación: exonera del pago de aranceles de aduana (Impuesto Aduanero) a las personas naturales y jurídicas que importen materias primas, componentes, partes, piezas y accesorios destinados a la fabricación o instalación de sistemas renovables en el país.

La resolución no solo cubre paneles solares, sino que incluye por primera vez piezas para calentadores solares, cargadores de vehículos eléctricos alimentados por FRE, sistemas de biomasa y componentes de soporte técnico.
Por otra parte, la Instrucción no.1 de 2025 del Banco Central de Cuba, publicada en marzo de 2026, obliga a los bancos estatales: Banco Popular de Ahorro (BPA), Banco de Crédito y Comercio (Bandec) y Banco Metropolitano (Banmet) a otorgar créditos bancarios en pesos cubanos de hasta el 100 % del valor de los equipos de energía renovable a personas naturales.
En mayo, se publicó la Resolución 114 de 2026 que entrará en vigor el próximo primero de junio y que establece el pago de 90 pesos cubanos (CUP) por kilowatt/hora a particulares y entidades que inyecten sus excedentes solares al SEN. Las tarifas anteriores, de 2023, establecían un precio muy poco atractivo: de tres a seis CUP/kWh.
Por otra parte, la regulación incluye beneficios fiscales, con la exoneración del pago de impuestos sobre los servicios a todos los ingresos derivados de esta venta de energía. El límite mínimo para contratar potencia con la Unión Eléctrica es de 500 watts, sin un límite
máximo establecido.
Aunque las medidas son favorecedoras, en buena parte de la población cubana queda el sinsabor de no poder acceder a los sistemas solares fotovoltaicos por sus altos precios en el mercado privado, que es donde están disponibles.
“Un panel, que no puede funcionar sin el sistema, puede llegar a costar no menos de 100 dólares (el cambio en el mercado informal es de 570 pesos por un dólar), lo que los hace inalcanzables para la mayoría, cuánto se necesitaría entonces para poder beneficiarse. Eso deja fuera a muchos hogares. Pagar los créditos, tomaría décadas”, opinó Inés Vargas, trabajadora de una entidad estatal. (2026)
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