Mirta Yáñez: “El escritor no se debe prodigar”

Con gran beneplácito se recibió en el mundo intelectual cubano la adjudicación del Premio Nacional de Literatura a la escritora feminista Mirta Yánez.

Mirta Yánez, Premio Nacional de Literatura 2019

Foto: Tomada de Radio Cadena Agramonte

Filóloga, profesora universitaria, poeta, narradora y ensayista son algunas de las facetas en que ha incursionado la escritora cubana Mirta Yánez. En todas con éxito similar. Miembro también de la Academia Cubana de la Lengua, Yánez es una furibunda defensora de los derechos de la mujer y se declara, sin vacilaciones, feminista. Ahora, después de mucho tiempo de estar entre las nominadas, recibió el Premio Nacional de Literatura para beneplácito de sus múltiples lectores y admiradores.

La Esquina de Padura decidió entrevistarla y ella, con respuestas escuetas pero sin dubitaciones se sintió encantada de contestar este cuestionario para quienes siguen este espacio en IPS Cuba.

La Esquina de Padura (LEP): Algunos piensan que hace mucho merecías el Premio Nacional de Literatura, ¿qué sientes al haberlo obtenido en 2019?

Mirta Yáñez (MY): En efecto, siento que al fin he alcanzado algo que hace mucho quería. Lamento que por pasado ese tiempo, no estén a mi lado algunos difuntos que lo hubieran celebrado conmigo como Ezequiel Vieta, mi hermano Albertico Yáñez y Nancy Alonso. Pero el obtenerlo ha sido una emoción y un honor grande. Lo más importante ha consistido en las tantas demostraciones de afecto y aprobación que he recibido.

LEP: ¿Por qué crees que han sido tan pocas mujeres las galardonas con este reconocimiento?

MY: Bueno, este es un problema de larga data. Pero, por fortuna, se ha ido subsanando.

LEP: Tu posición feminista, ¿crees que haya sido reconocida al concederte el galardón?

MY: Según he leído en algunos comentarios de los jurados, formó parte del reconocimiento el haber estimulado la presencia de la literatura femenina en Cuba y en el mundo. Comparto contigo la honra de la celebridad de la antología de narradoras cubanas Estatuas de sal.

LEP: Has incursionado en casi todos los géneros de la literatura, ¿cuál prefieres y por qué?

MY: Prefiero la narrativa, y dentro de la narrativa disfruto la crónica a causa de mi alma de periodista.

LEP: La novela, ¿género supremo para un escritor?

MY: La novela es un género, en efecto, soberano. Pero estimo que lo supremo es hacer buena poesía.

LEP: Estatuas de sal, ¿qué papel jugó en tu vida y en tu literatura?

MY: Como ya dije antes, ese libro ha significado mucho para mí. Fue una tarea sugerida por la, ya lamentablemente difunta intelectual mexicana, Elena Urrutia. En la literatura tengo un libro en el currículo con el cual he alcanzado gran notoriedad; mas en la vida, siento una gran recompensa porque autoras —como la también lamentablemente fallecida narradora cubana Esther Díaz Llanillo— pudo recomenzar a escribir después de 30 años de silencio. Fue bueno además trabajar contigo y colaborar a que se hicieran conocidas otras narradoras cubanas. Y, como se ha dicho, es el primer texto donde aparecen en una publicación cubana autoras del exterior como Uva de Aragón.

Portada de Estatuas de sal

Foto: Tomada de todocoleccion.net

LEP: No te prodigas, trabajas en silencio, ¿por qué elegiste la modestia cuando de tu obra se trata?

MY: Es parte esencial de mi carácter. Pienso además que el escritor no se debe prodigar, y tomo el ejemplo del encierro de mi escritor favorito, Salinger. Pero tampoco hago demasiado silencio, recuerda que muchos dicen que tengo una lengua “afilada”.

LEP: ¿Te interesa ser conocida más allá de las fronteras de la isla?

MY: Pues, claro. Pero que venga de manera natural.

LEP: ¿Con que escritores o escritoras te sientes en deuda?

MY: Como ya dije, entre los escritores del exterior siento que me han influenciado, después de leerlos, Salinger; luego Carson McCullers, y Hemingway. También Marguerite Yourcenar. Y entre los más cercanos que me han apoyado en mi elección de convertirme en escritora agradezco a Ezequiel Vieta, Roberto Fernández Retamar, César López, Jaime Sarusky, José Triana y Juan Arcocha. Y también a mis profesores de literatura, tanto en el Instituto Cepero Bonilla, a Nuria Nuiry, como en la Escuela de Letras.

LEP: ¿En qué trabajas ahora?

MY: Tengo mucho enredo de trabajo, pero no de creación. Entregué a la editorial Oriente una tercera compilación de Cubanas a capitulo. También están por salir un libro para niños, una recopilación de crónicas y unas reediciones del poemario sobre La Habana, Las visitas y de la novela Sangra por la herida.

Me ocupo de libros que dejaron inéditos mi hermano Albertico, mi padre Alberto Yáñez y mi compañera Nancy Alonso.

Tengo una novela que se ha ido pasmando en varias ocasiones por los distintos dramas que he ido viviendo. Ya tiene cerca de 100 páginas, se llama Demonios sueltos y tengo la decisión de terminarla. Espero que sea posible. (2019)

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