Víctor Rodríguez Núñez: “Siento que no he publicado un libro hasta que sale en Cuba”

Un poeta cubano residente en Ohio, nos habla de sus relaciones con la isla y con la poesía.

El poeta cubano Víctor Rodríguez Núñez

Foto: Tomada de http://www.coruna.gal/bibliotecas/es

Víctor Rodríguez Núñez (La Habana, Cuba, 1955) ha publicado 16 libros de poesía, casi todos premiados y reeditados, siendo los más recientes Desde un granero rojo (Premio Alfons el Magnànim, Hiperión, 2013), Despegue (Premio Fundación Loewe, Visor, 2016, y Ediciones Matanzas, 2018), El cuaderno de la rata almizclera (Buenos Aires Poetry, 2017, y La Garúa, 2018), y Enseguida [o la gota de sangre en el nivel] (RIL-Ærea, 2018).

Han aparecido también antologías de su obra en diez países de lengua española, y en traducción al alemán, árabe, chino, francés, hebreo, inglés, macedonio, serbio y sueco. Es además periodista, crítico, traductor y profesor de literatura hispanoamericana en Kenyon College, Estados Unidos, pero mantiene contactos con su país natal al que visita al menos una vez al año.

La Esquina de Padura (LEP), se acercó a él en busca de algunas necesarias aclaraciones que resultaron de un interés particular para las relaciones de Cuba con su emigración.

La Esquina de Padura (LEP): ¿Qué importancia tuvo para ti presentar un libro que recibió en España uno de los mejores premios de poesía, en tu propio país?

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Foto: Tomada de www.spdbooks.org

Víctor Rodríguez Núñez (VRN): Para mí, presentar la edición cubana de Despegue en La Habana tuvo una importancia fundamental. No solo porque es un libro que trata de Cuba y donde predomina una visión crítica de la realidad; sino también porque en él discuto mi identidad como cubano y reconozco lo que ha significado mi vida en Estados Unidos. Lo realmente importante es que yo no siento de verdad que he publicado un libro hasta que ese libro se publica en Cuba. Aunque pase la mayor parte de mi tiempo lejos de la isla, esté donde esté, yo siempre escribo desde y para Cuba.

LEP: ¿A qué atribuyes tu éxito internacional como poeta?

VRN: No te puedo contestar esa pregunta con propiedad, resulta un misterio también para mí y es mejor que así sea. Tampoco podría contestarte si me preguntaras por qué he tenido poco éxito en Cuba. Como poeta, en la isla solo he recibido el Premio David en 1980, nunca me han dado el Premio de la Crítica y ni soñar con el Premio Nacional de Literatura. La gente del gremio te etiqueta en un tipo de poesía y en general no se toma el trabajo de leer. Para esos yo sigo siendo un poeta coloquial, aunque hace 20 años mi trabajo tomó otras direcciones. Tal vez fuera de Cuba se lea mi poesía de una manera menos prejuiciada.

LEP: ¿Qué piensas de la poesía que se escribe actualmente en Cuba comparándola con el resto del mundo?

VRN: Yo trato de mantenerme al tanto de la poesía que se escribe en Cuba, que me parece una de las mejores de nuestra lengua, y al mismo nivel que las de expresión inglesa hoy por hoy. En especial, tengo en la más alta estima la obra de la más reciente generación de poetas de la isla, esa que empieza a publicar a partir del 2000. No quiero repetir aquí lo que planteo en mi artículo “Múltiplos de la Generación Cero”, que apareció en La Gaceta de Cuba correspondiente a marzo-abril de 2018. Se trata de una poesía diversa, innovadora, crítica y atractiva, que reafirma la tradición cubana de lírica dialógica, y está marcada por las tensiones entre el coloquialismo y el neobarroco, el compromiso y la libertad.

LEP: ¿Qué te ha aportado tu vida en Estados Unidos?

VRN: Soy lo que soy por esa vida, que me ha permitido ampliar mi formación, conseguir un buen trabajo, construir una bella familia y, sobre todo, escribir en absoluta libertad. He buscado no ser ni un escritor oficial ni un escritor disidente, o sea, ser un escritor independiente, y creo que lo he logrado. Eso me ha costado que muchas veces me eliminen aquí y allá, pero no importa, siempre se escribe mejor desde los márgenes. Además, el aprender el inglés me ha permitido ver nuestra lengua y nuestra poesía desde fuera, ser el otro que se necesita para ser uno.

LEP: Si te pidieran una definición de poesía ¿cuál darías?

VRN: La más pobre definición de la poesía, esa que nos enseñan en la escuela, es que constituye un género literario. La poesía es anterior a la literatura, ese invento europeo del siglo XVIII, y poetas como Dante, Shakespeare y Quevedo ni siquiera conocieron el término. Incluso, la poesía es anterior a la escritura, tiene no solo un origen sino una condición oral, que se mantiene en nuestros días y se mantendrá siempre. Por ejemplo, el metro y la rima, que son erróneamente considerados como recursos literarios, vienen precisamente de la oralidad. No soy el primero en creer que una cosa es la literatura y otra, la poesía, y que su asociación no es definitiva. La proliferación de festivales de poesía muestra que la poesía reafirma su oralidad. Así como la proliferación de revistas electrónicas muestra que el libro no es su único soporte material.

LEP: ¿Crees tú que la poesía es un género de minorías?

VRN: Yo diría que la poesía es querida y respetada por esa vanguardia que va a hacer del mundo un sitio más humano. Es cierto que la poesía no se vende, que no tiene mercado, y eso me parece positivo, no un defecto sino una virtud. La poesía es una de las pocas cosas que el capitalismo no ha podido convertir en mercancía. No tiene valor de cambio, solo valor de uso y, por ende, no puede ser alienada, separada de su esencia. Una de las funciones principales de las ideologías, y en particular la ideología burguesa, es mantener a la gente en la ignorancia de la poesía, que es siempre revolucionaria. Por supuesto, me refiero a la buena poesía, que es la única que cuenta.

El cuaderno de la rata almizclera

Foto: Tomada de circulo de poesia.com

 

LEP: ¿Qué pretendes con tu obra poética?

VRN: Pretendo crear una herramienta que, de la misma manera en que me ha ayudado a vivir a mí, pueda ayudar a los demás. La poesía ha sido siempre una forma de resistencia, el verso es una rebelión contra lo adverso, en lo social y en lo personal. Trabajo con la conciencia de que la poesía desnaturaliza, desfamiliariza el mundo; es decir, lo contrario de toda ideología, que lo naturaliza todo y, sobre todo, lo artificial. De esta manera, la poesía se opone a toda ideología porque nos revela la falsedad de lo que damos por sentado, el horror o la maravilla de la cotidianeidad.

LEP: ¿Cuán importantes es para ti mantener lazos con tu país de origen?

VRN: Es algo primordial, sin lo cual sería muy difícil vivir y crear, aunque estoy radicalmente en contra del nacionalismo. O sea, no vengo a Cuba porque me crea el cuento de la nación cubana, sino porque nací y crecí en esta comunidad, en esta naturaleza, y me siento parte de su cultura, de su poesía. El nacionalismo es la más perversa de las ideologías, se desarrolla sobre todo cuando se produce un vacío ideológico, y enfatiza la diferencia. Yo creo que la verdadera identidad se construye por medio de la identificación con el otro.

LEP: ¿Cuáles son tus influencias más reconocibles?

VRN: Desde hace casi 50 años leo sin parar, sobre todo poesía, y esas lecturas intensas y variadas han dejado huellas en mi trabajo. En un principio fueron García Lorca, César Vallejo, Eliseo Diego, Fayad Jamís, y en estos momentos, la relación se torna infinita. Algo más preciso es que, en las últimas dos décadas, mis lecturas se han enfocado en la poesía oriental, porque estaba hasta el último pelo de la llamada razón occidental. He aprendido un montón de los poetas chinos, árabes, japoneses, tanto antiguos como modernos, y ojalá no los defraude con mi obra.

LEP: ¿Cómo te sientes con los premios que has obtenido hasta hoy?

VRN: Estoy muy agradecido de los jurados que me han dado ese voto de confianza. Como también estoy agradecido de todos los que han querido borrarme del mapa. Las negaciones, si las asimilas bien, te afirman. Los premios no dan ni quitan valores a una obra, son absolutamente externos a ella. Comencé a mandar a los concursos internacionales, sobre todo españoles, cuando en Cuba se me cerraron las puertas. La única manera que tenía de publicar era ganar un premio, y así fui dando a la luz libro tras libro. No resultó fácil, pero, como se dice con certeza, solo lo difícil es estimulante. (2019)

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