Lázaro de cubanos y cubanas
Con vestimentas moradas y girasoles, los cubanos y cubanas -cuya fe descansa en este santo- dan muestras de su religiosidad y del sincretismo que los caracteriza.
Muchos devotos caminan kilómetros con ofrendas para el santo.
Cada 17 de diciembre, los creyentes en Cuba veneran a San Lázaro. La Avenida Boyeros, las calles del municipio Santiago de las Vegas y todas las rutas que conectan con el poblado El Rincón se llenan por estas fechas de centenares de religiosos que, para cumplir las más disímiles promesas, peregrinan hacia ese punto de la geografía capitalina, colindante con las provincias Artemisa y Mayabeque.
Los medios digitales cubanos y algunos blogueros también han decidido peregrinar por las tres Ws y dedicarle un espacio a la antiquísima tradición religiosa cubana de venerar a San Lázaro.
En On Cuba por ejemplo, se publica el material ¡Salud, San Lázaro!, donde se explica la naturaleza de esta peregrinación: “Todos los años, miles de cubanos y algunos extranjeros caminan hacia El Rincón, en Boyeros, a 30 kilómetros al suroeste de La Habana, para rendirle honores, pedirle favores o agradecerle por la salud de algún ser querido al santo de melena blanca, que viste harapos, usa muletas, tiene llagas y siempre está rodeado de perros”.
La revista también cita algunas investigaciones realizadas por el Centro de Investigaciones Sociológicas y Psicológicas (CIPS) del Departamento de Estudios Socio-religiosos de la Academia de Ciencias de Cuba, que aseguran que “la década del noventa, con la crisis que representó el período especial, ha sido la década de mayor concurrencia al Rincón. La mayoría de los devotos fueron mujeres amas de casa, aunque entre los hombres predominaban los obreros, empleados de servicios, estudiantes, jubilados y técnicos”.
Los motivos fundamentales, según los estudios del CIPS, “eran enfermedades propias, de un familiar o un amigo, devoción al santo, la búsqueda de protección, entre otros conflictos personales”.
Por otro lado, la red social Facebook contiene una página dedicada a este tema, El Rincón de San Lázaro, con 1437 seguidores, donde varios usuarios comentan los términos más usados en la religión afrocubana, que asume esta tradición al venerar a BabalúAyé, el homólogo de San Lázaro en esta religión.
La página relaciona conceptos como los colores de los santos; en el caso de San Lázaro, este se asocia al morado, lila o malva, y las ropas son de telas gruesas, preferentemente de saco. Es una costumbre ofrecerle flores de su color, así como centavos, aceite, tabaco y coco.
Desde Camagüey, el bloguero Alejandro Rodríguez también le dedica un post al tema. “Por algo que no he logrado entender, los camagüeyanos prefieren a San Lázaro. No se ve la misma cantidad de devotos en otras fiestas religiosas populares como San Judas o Santa Bárbara; ni siquiera la virgen Cachita (Caridad del Cobre) arrastra tanto pueblo por acá”.
“El horario más concurrido en el santuario (camagüeyano) es el de la tarde. Aunque desde la 6:00 am la iglesia se llena de gente, cuando pasan las 2:00 pm, con todo y el sol cuarteando las piedras, aquello se convierte en la más larga cola que he visto en mi vida”.
En el mismo blog, Lázaro Javier Chirino comenta que le gustó la forma de abordar el tema porque el autor supo ser “observador y no parte de un fenómeno religioso popular. En verdad este San Lázaro, que no está reconocido oficialmente por la iglesia católica, atrae a bastantes devotos, sobre todo enfermos y personas con problemas. En lo personal, no creo en San Lázaro… pero respeto al que lo haga.
En la Chiringa de Cuba aparecen públicos fragmentos del texto de 2000 de Laciel Zamora: “El culto de San Lázaro en Cuba”, de la Fundación Fernando Ortiz. “El Rincón es para los habaneros lo que El Cobre para los santiagueros: la suprema exaltación de la religiosidad popular”.
El texto describe El Rincón como centro de famosas peregrinaciones, encuentro obligado de católicos y santeros, asiento de una cultura centenaria. “Pero sobre todo: sencillo hogar que guarda en su pequeña iglesia la imagen de San Lázaro”.
Al explicar sobre el cumplimiento de las promesas, Zamora asegura que, por lo general, los devotos que ofrecen una promesa al santo le llevan flores, centavos, tabacos, pomos de aceite, frutas o jabas llenas de distintos objetos. Sin embargo, existen otras formas de pagarle a la deidad que entrañan un esfuerzo adicional del creyente, el cual dispone de su propio cuerpo para cumplir su deuda mediante formas de auto-violencia o mortificación, como lo denominan los especialistas”.
“Los tipos de mortificación más frecuentes son andar descalzos, caminar de rodillas, avanzar arrastrándose de frente o de espaldas, avanzar dando vueltas de carnero, avanzar dando vueltas en forma de rodillo, sentado de espaldas mientras se arrastra un peso, cargar maderas pesadas en forma de cruz”.
Al respecto, algunos comentaristas de ese blog expresan su desacuerdo. NRT dice que “aunque no quiero ganarme más enemigos, quiero expresar mi desacuerdo con esas formas de devoción y adoración”.
Este es uno de los rostros de la cubanía, su sincretismo y la veneración a sus santos o deidades también matizan las representaciones de los habitantes de esta nación.
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