Oriente de Cuba bajo las aguas
Las fuertes precipitaciones en junio provocaron seis muertes en provincias orientales, además de daños económicos en la agricultura y el sistema de viales. Pero pusieron freno a una sequía que comenzaba a ser inquietante.
Más de cien comunidades de la provincia de Granma, la más afectada, quedaron incomunicadas por inundación o daño de viales.
Foto: Tomada de medios locales
Lluvias intensas y las inundaciones derivadas azotaron a las provincias del oriente cubano, en contraste con una sequía que comenzaba a ser calificada de extrema en esa región. El desastre dejó seis personas fallecidas y daños económicos que, en una estimación preliminar del gobierno, son severos en la actividad agropecuaria.
Aunque las precipitaciones acontecieron en coincidencia con el inicio de la temporada de lluvias, por la magnitud de los acumulados hidrometeorológicos y las inundaciones el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, calificó el evento como no típico Por sus rasgos, otros partes lo relacionaron con el cambio climático.
En numerosas comunidades de la provincia más afectada, Granma, los ríos desbordados alcanzaron niveles que no se veían desde hacía más de tres décadas. En algunas localidades de ese territorio las aguas subieron a topes que los pobladores no habían visto.
En los municipios granmenses de Jiguaní, Yara, Manzanillo, Media Luna y Niquero, 105 comunidades quedaron aisladas, 14 por deslizamientos de tierra y 91 por crecidas de ríos, con una población de 18 585 personas.
Aunque en menor medida, el fenómeno también conmocionó áreas cercanas a ríos y presas de las provincias de Santiago de Cuba, Las Tunas, Holguín, Camagüey y Guantánamo.
Las tropas de salvamento intervinieron en el rescate de más 25 000 habitantes de zonas que quedaron aisladas por la interrupción de viales y líneas férreas, pero no pudieron evitar el fallecimiento de seis personas: dos en Granma, dos en Camagüey y una en Las Tunas y Santiago, respectivamente.

Daños en agricultura
De manera preliminar, el Ministerio de Agricultura reportó daños materiales en más de 20 012 hectáreas de cultivos varios, la muerte de 159 cabezas de ganado mayor y 126 ovejas.
Los productores agropecuarios de las seis provincias más golpeadas por el evento vieron anegarse sembrados de yuca, boniato, plátano, calabaza, fríjoles, maíz y arroz, un golpe sensible en momentos en que el abastecimiento de alimentos es identificado como uno de los conflictos mayores de la economía cubana.
Hasta el 15 de junio, los agricultores solo habían podido recuperar 2 315 hectáreas, poco más de la décima parte de los cultivos afectados.
Dos centenares de viviendas sufrieron daños –pérdidas de techos fundamentalmente-, sobre todo en la provincia de Granma. Aunque el gobierno reconoció que no es alto el número de estas afectaciones, colocó entre las prioridades la recuperación constructiva, que se suma a los daños de viviendas pendientes de solución en la provincia de Pinar del Río por el huracán Ian, el año pasado.

Cambio de escenario climático
A pesar de la conmoción, las lluvias llegaron oportunamente para cambiar el panorama de una sequía que comenzaba a ser desoladora.
De acuerdo con reportes del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), en los primeros 10 días del mes la región oriental de Cuba de Cuba registró precipitaciones de 211,3 milímetros, que representa el 141 por ciento de la media histórica del mes.
El subdirector general del INRH, Osvaldo Martínez Torres, comentó en el programa informativo de la televisión Mesa Redonda como se transformó la situación hidrometeorológica de Cuba después de varios meses castigados por una intensa sequía en más del 80 por ciento del territorio nacional.
Las lluvias, que comenzaron en todo el país en la semana final de mayo, se hicieron intensas en la primera decena de junio y se concentraron en Granma, Las Tunas, Camagüey, Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo.
“El país ya acumula en los primeros 11 días del mes de junio el 92 por ciento de la media histórica para el período seco”, informó Martínez Torres. Por regiones, occidente acumula el 36 por ciento de la lluvia promedio en el mes de junio, el centro casi alcanza el 100 % de la lluvia histórica para este mes, mientras que la región oriental alcanza el 154 por ciento.
De acuerdo con el INRH, el incremento de los embalses ha permitido reducir el número de personas afectadas en el abasto de agua de 500 000 a unos 100 000. (2023)
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